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‘El Tercer Día: Invierno’: una estación sombría, como hojas muertas sobre Osea

La historia de Jude Law y Naomie Harris llega a su fin en 'Invierno', la segunda parte de 'El tercer día'

La particular obra de Dennis Kelly, El tercer día ha llegado a su fin. Por lo menos, aquello parece. Ya que en cuestiones de series, jamás se sabe con certeza. Aquel viaje alucinante, que ha partido con una sinfonía confusa y paranoica, ha estirado los brazos huesudos y enfermos para tomar la mano del destino, un destino que no está carente de reproches, culpas y dolor. Esta vez, el serpenteante camino que conduce hacia la Isla, trae consigo a tres mujeres: Helen (Naomi Harris, Small Island ) y sus dos hermosas hijas: Elli (Nico Parker, Dumbo ) y la  pequeña  Lu (Charlotte Gairdner, Mihell), quienes arriban con la promesa de un viaje especial, lleno de aventuras. Sin embargo, tan pronto pisan aquellos parajes, se encuentran con un pueblo decadente, sombrío, que dista mucho de aquel enjambre festivo que vimos   en Verano. Aquí, los nuevos visitantes habrán de toparse con personajes alienados, situaciones grotescas, imágenes y símbolos obscenos que les llenarán de temor. No obstante, pasarán la noche en el poblado, pues hay un secreto familiar que debe ser desvelado. Más tarde, la mayor de las niñas entablará amistad con Kail (Freya Allan,The Witcher) quién sembrará en ella la semilla de la incertidumbre con historias sobre la mítica comunidad. Quizás, Osea, pueda ser la respuesta a muchas de las miserias y maravillas del mundo. 

Invierno, a diferencia de la entrega anterior, funciona como una especie de reconciliación forzada, enfrentando a  los personajes a sus traumas, chocando con aquella enorme pared, de piedra, impenetrable, que es la cruda realidad. Aquella sanación pregonada por los habitantes de la Isla, personificada en la figura de Sam, termina por derrumbarse, víctima de la imperfección humana, un sentido opuesto de la moralidad, celos, envidia, diferencias irreconciliables y orgullo, males propios del individuo, pecados que no dejan de manifestarse, probablemente, anclados en la propia fiereza de aquel fanatismo que comparte fé y locura en un sólo cuerpo ideológico. Tanto el nuevo Patriarca, como su mujer y sus hijas, chocarán con este mundo paralelo, en donde los milagros parecen ocurrir como si fuese un oasis en un desierto desolado, para luego revelarse como una caja de Pandora, transformando los demonios internos en falsas quimeras, ilusiones y espejismos. Así, no quedará más alternativa que despertar y regresar al zigzagueante camino para escapar, dejando atrás dolor y sacrificio. 

La serie, mantiene sus tonos difusos, colores grises y su imaginario grotesco, a la par de una buena fotografía y unos planos hermosos en aquella estética folk-horror, que combina elementos tradicionales con pinceladas de suspense. El tercer día: Invierno también utiliza alucinantes símbolos e iconografía para estructurar las bases de una arquitectura rural decadente y misteriosa. El mar que rodea aquella tierra prometida, es el mar de las almas prisioneras de un culto enajenado, mientras el bosque expande sus miles de hojas para ocultar el dolor, para servir como un refugio maternal,  prometiendo vestigios de esperanza, que pueden acabar en la más absoluta miseria y decepción. Así, a medida que avanza el relato, obtendremos las pistas necesarias que acabarán dando con la salida del laberinto. 

Naomie Harris es la gran protagonista de la segunda parte de 'El tercer día', 'Invierno', disponible en HBO

Aquellas psicodélicas alucinaciones de Sam (Jude Law) en la primera parte de El tercer día, serán entendidas en razón de su tambaleante voluntad y un espíritu desgarrado por la pérdida y el dolor. Nublados sus sentidos, caerá en manos de un grupo de fanáticos que lo convertirán en profeta. Él mismo, que será considerado impropio con el tiempo, generando la división de los pueblerinos, alienados y consumidos por una gula sectaria que se ha convertido en una trampa de osos, que amenaza con atrapar los  pies, manos y espíritus de cada uno de los habitantes. Ellie, por su parte, en medio de esta insólita guerra, se verá forzada a descubrir la cortina, revelando el motivo que la lleva a la Isla tras encontrarse con Jess (Katherine Waterston), portadora de un nuevo mesías, profeta y guía del corazón del mundo, quien deberá reestablecer la armonía entre los creyentes.


‘El tercer día: Otoño’

Me gustaría hacer un breve y necesario paréntesis en esta parte, para comentar ciertos aspectos de Otoño, capítulo especial que fue presentado en versión Live y que tuvo bastantes comentarios en ciertos grupos de seguidores y fans de la serie. Es cierto que presenta interesantes llaves y tuercas que pudieran expandir el universo distópico de este nirvana campesino. No obstante, es importante saber que  los hechos transcurridos en la emisión, no debilitan  para nada la  experiencia de la serie. En estricto rigor, se organiza como una fotografía panorámica de Osea, relatando la carnavalesca religiosidad y preparativos del Vía Crucis del Padre, durante la celebración y conclusión de un rito pagano. Entre cánticos, oraciones y sonidos metálicos inquietantes, nos rendiremos ante  a un Jude Law impactante, comprometido en cuerpo y alma a esta liturgia, peregrinando sobre la arena y la tierra en una suerte de expiación, que remite a los pasajes bíblicos de la crucifixión. Una alucinante y bizarra interpretación de un Cristo rendido, golpeado y resignado, que no decaerá hasta dar cumplimiento a su destino. La enigmática teatralidad de estas 12 horas de rodaje, sobrecogen y fascinan. Como experiencia artística, es bella y misteriosa. Sin embargo, repito, no será imprescindible para el final de El Tercer Día, una ecuación comprensible y coherente dentro de sus propios recursos. Por lo tanto, la caravana de fieles y sus estaciones, no serán obstáculos para el desenlace. De todos modos, creo que vale la pena experimentarla, si te atrapa la mitología y la exploración de aquella cristiandad new age, con sus revelaciones y actos apócrifos. 

Un evento de 12 horas en directo llamado 'Otoño' ha sido la gran novedad que ha traído 'El tercer día'


Aclarado esto, el motor de la historia y los pilares que la sostienen, se mantendrán firmes e intactos. Los personajes, llegarán a una encrucijada que parece predecible, empujados por el deseo de volver a la luz, olvidar la pesadilla y despertar. El acto final de El tercer día se construirá sobre el deseo lacerante de darle un sentido al duelo que aplasta y oprime el alma, encontrando la manera de reparar los errores y cubrir con hojas secas aquellas cicatrices que llevamos por dentro. Así como derribar aquellos mundos ficticios que un principio fueron la cura de la infección, aquella medicina que prometían las escrituras y pinturas extrañas dejadas en la Isla, testigos de un acervo religioso-cultural plagado de prácticas y cuentos profanos, altares y ritos de esperanza, sólo vivos gracias a la enajenación de los últimos devotos. Osea, representa la luz, no exenta de oscuridad.

Invierno concluirá como la consecuencia de una catarsis, un viaje personal que se ha vuelto comunitario, como si un germen se multiplicara creando una plaga de confusión en la atmósfera, la historia y los personajes. Una vez que el agua ha salido del vaso, se desborda y derrama sobre el suelo, sin que nada pueda evitarlo. Aquí, las culpas y los pecados de los protagonistas, podrán absolverlos o convertirlos en prisioneros, cada quien entregado a su propia fe, obligados a decidir y a enfrentarse con el miedo que los domina. En un acto de sacrificio, que asemeja más a un acto de cordura, aquel luto desgarrador y visceral que envuelve a Sam, encontrará paz y tranquilidad en un último escenario, que lo redime en parte, y lo condena por otra. 

Freya Allan en 'El tercer día' ('Invierno')

Porque así funcionan las cosas. Las tinieblas son emociones humanas que toman la forma de fantasmas, espinas que permanecen en la piel, rasgando, torturando y punzando una y otra vez, enviando señales que revolotean como moscas, o que saltan infinitas como los grillos anaranjados de Verano. El acto de olvidar es como una carta que permanece durante años en un cajón. Está presente, aunque creas que se ha ido. Ya sea en las creencias o en la voluntad, lo que hemos perdido, encontrará la manera de manifestarse y salir. En una isla, en un credo, en una enfermedad, en la ceguera o en la locura. Estará presente, siempre listo para ponernos a prueba y recordarnos lo que somos: seres humanos, con dolores, amores e imperfección. Bienvenidos a Osea, el alma de un planeta en permanente caos y peligro. 

‘Territorio Lovecraft’: breve crónica de una fantástica parodia  

'Territorio Lovecraft' ('Lovecraft Country') es una serie que se basa en el imaginario del escritor HP Lovecraft

Cuando HBO anunció el estreno de una ficción basada en las obras de H.P. Lovecraft llamada Territorio Lovecraft, todos los amantes del género del horror y la obra del escritor saltamos de nuestros asientos y nos preparamos para recibir la ansiada llegada de los entes, misterios y artilugios de aquel universo fantástico. Aquello despertó grandes expectativas en muchos. Expectativas, y televidentes que luego del fin de la temporada, o se quedaron felices, o masticando disconformidad. 

Primero que nada, despejemos la pista. Pues el espectáculo, no es realmente un relato de Howard. Territorio Lovecraft está basada en el libro homónimo de Matt Ruff, publicado en 2016. Quien, como muchos otros seguidores del maestro, creó un imaginario con variadas referencias a la obra del escritor, haciendo una reinterpretación libre de aquella mitología. En su novela, utiliza algunos matices lovecraftianos para generar una mezcla de variados elementos y temas de la ciencia ficción y el horror, en un tono pulp, un poco gore y aventurero, el que transcurre en el  Chicago de 1956, época en donde el racismo es como un látigo que castiga a la gente de color.

De esta manera, agregando ciertos matices sociales e ideológicos, transcurre la historia de Atticus (Jonathan Majors, When Why Rise) un ex veterano de la Guerra de Corea, amante de la literatura, quien regresa al hogar a reencontrarse con los suyos y que inesperadamente  se verá  envuelto en un misterio relacionado con su origen. Una vez sorprendido por el destino, emprenderá un viaje fantástico junto al tío George (Courtney B. Vance,  American Crime Story) y Leticia  (Jurnee Smollett-Bell, Aves de Presa) en busca de respuestas. A ellos, se unirán después Ruby (Wumbi Musaku, I am Slave), hermana de la chica,  Hippolyta (Aunjuane Ellis, When They See Us ) y  Montrose (Michael K. Williams, The Night Of, Boardwalk Empire), todos miembros del clan familiar. Luego de un primer encuentro con lo desconocido, conoceremos  a la enigmática Christina (Abbey Lee Kershaw, Elizabeth Harvest), la última heredera  de la magia sectaria de un grupo de místicos rubios como el sol.

La ausencia de una trama clara es parte del encanto o la desgracia de 'Territorio Lovecraft'

Luego de un piloto bastante prometedor, la serie deambulará en una acuarela de subtramas bastante alocadas, utilizando una especie de relato coral que lucha por encajar piezas que no siempre ajustan como debieran. Saltando de un género a otro, es a ratos aventurera, a ratos misteriosa, y a ratos una droga alucinógena, con escenas entre bizarras y graciosas que parecen disimuladas parodias. El apartado técnico no es malo, sin embargo, me parece irregular. Hay aspectos destacados en la creación de los escenarios y cuidado en la fotografía, pero a ratos abusa de los CGI de manera evidente y hace que se vea demasiado artificial. No obstante, no es esa su mayor cojera, sino lo que sucede con la historia que subyace en el fondo. Carente de una mitología  o idea nuclear, de unas raíces sólidas en la narración, olvida aquel primer piso argumental que le otorgue coherencia a su universo, lo que da pie a que los capítulos se transformen en momentos, diálogos y secuencias gratuitas, actos huérfanos de consecuencias lógicas dentro de su propia anatomía. Situaciones sin una causa y efecto resultante, en un guion enrevesado que sólo se limita a colocar más y más elementos en un ritmo frenético, con varios momentos de incongruencia.

La historia, es una madeja de la cual pierdes el hilo con facilidad, complaciente consigo misma hasta el hartazgo, como si fuese un espectáculo de fuegos artificiales en donde las chispas y colores salen disparadas hacia cualquier lado, sólo con el fin de encandilar y entretener a un público sonriente. Al final, no sabes bien de lo que trata, ni lo que quiso decir. En ese afán de soltarse y explotar, como si fuese un corredor de los 100 metros lisos tras el disparo, los conceptos y la presentación de los temas que pretenden ser más serios se convierten en bosquejos, anillos de humo que no consiguen asentarse. El problema racial, la discriminación, la diversidad sexual, la liberación de la mujer, son tratados tibiamente, perdiendo la oportunidad de ser utilizados de mejor manera, inmersos en aquellas tramas psicodélicas que te sacan y transportan a un terreno circense, en donde acaban hundidos como piedras en el  río

Difícil de calificar, algunos encontrarán en la serie un justo premio a las extenuantes horas de trabajo, que son recompensadas luego en la comodidad de un sillón, disfrutando de una historia ligera y entretenida. Sin embargo, para aquellos odiosos como yo, que gustan no sólo de despejar la cabeza, sino también de expandir un poco más el conocimiento seriéfilo con historias bien contadas, sean estas humorísticas, dramáticas, tristes o felices, pero, bien contadas, seguramente vas a enojarte o asombrarte. Incluso soltar alguna buena carcajada con las aventuras y desventuras de este grupete de locos, que hablan de magia, hechizos, demonios, dioses y viajes en el tiempo como si estuviesen comprando los víveres en el supermercado. Total, esas cosas pasan a diario y no hay por qué sorprenderse. 

Imagen de 'Territorio Lovecraft', de HBO

Porque, Territorio Lovecraft, es lo que es. Indescifrable, como los soberanos cósmicos que duermen en el espacio infinito, inenarrables, susurrando en las obras del delgaducho y enfermizo Philips. Y  como se dice en alguna parte, leída por casualidad en la selva virtual de Google: lo más importante en una historia, no son los monstruos, sino la atmósfera. La ficción es real, dentro de su propia realidad. Sin aquello, el escenario comienza a tambalear. Puede haber naves en el cielo, planetas raros, transformaciones y tentáculos dispersos, pero pasarán como pasan las sombras que vemos, hermosas por un rato, para luego difuminarse tras la caída del sol.

Territorio Lovecraft está disponible completa bajo demanda en HBO España.

‘Raised by Wolves’: androides, fanatismo y aullidos

Foto promocional de Raised by Wolves, del canal TNT

Este artículo contiene spoilers de la primera temporada de Raised by Wolves

El futuro del planeta es incierto. Una devastadora guerra asola la Tierra mientras ateos y creyentes, contemplan la caída de las otrora magníficas ciudades. Aquellos que creen en Sol, único y omnipotente Dios, son dueños de la tecnología necesaria para crear un arma destructora inigualable: Los Nigromantes. Androides que planean sobre los escombros y los cuerpos humanos, aniquilando todo a su paso. Una de las máquinas es capturada por un solitario anarquista que decide convertirla en una protectora, la última esperanza de la humanidad. Luego de ser reprogramada, estará lista para llevar a cabo sus deseos. Madre (Amanda Collin, The Exeption) como es llamada por su creador, recorrerá el espacio junto a Padre (Abubakar Salim, Black Mirror, Informer) camino al exoplaneta Keppler 22b, llevando consigo 6 embriones humanos. La misión: forjar un nuevo mundo, una idealista civilización  atea y pacífica. 

Esta particular familia llevará durante años una ardua lucha por la supervivencia a costa de la pérdida de sus hijos. Finalmente, sólo serán acompañados por Campion  (Winta McGrath), el único de los niños que ha salvado de la muerte. Un día, la aparente soledad se verá quebrantada. Una gigantesca embarcación surcará los cielos de la comunidad,  amenazando la seguridad de los nuevos colonizadores. Marcus (Travis Fimmel, Vikings) y Sue (Niamh Algar, Pure), vendrán en ella junto a Paul (Felix Jamieson), uno de los pequeños sobrevivientes que han escapado de la tierra junto a cientos de creyentes, los que terminarán a la deriva en un paisaje desolador, emprendiendo una forzada travesía sobre las rocas, los huesos y el polvo de la inhóspita región. 

En una historia alucinante, que cosecha lo mejor de la ciencia ficción, Raised by Wolves, no descubre la pólvora, pero la utiliza no sólo para explorar los tópicos ya conocidos del género, sino para enriquecer las posibilidades del mismo. Producida por Ridley Scott, reconocido por trabajos anteriores como Alien y Prometheus, es también el encargado de dirigir los dos primeros episodios. Éstos nos devuelven lo mejor de las obras del director en una atmósfera que juega con el horror y la desolación, en donde inocencia y furia desatada, se funden para inundar la pantalla de momentos que van desde el gore a los diálogos teológicos, cuestionamientos sobre el sentido de la sociedad y el objetivo de la existencia. 

En esta línea, surgen dos brazos argumentales evidentes: La religión y el poder que emana de la fé, capaz de desatar un fanatismo extremista, y la finalidad de la existencia humana como clan, un nexo filial que involucra la defensa a toda prueba de los que forman este núcleo. Estos temas estarán presentes en una balanza cuyos extremos son equivalentes, enseñando un claroscuro en donde los personajes son grises y deambulan en permanente evolución.

Madre, interpretada por Amanda Collin, en una imagen de Raised by Wolves

La historia coloca en el horizonte a Madre y Padre, dos entidades de naturaleza mecánica que han sido rediseñados para generar un profundo nexo con los humanos,  defendiendo a los integrantes de esta familia adoptiva en todo momento. Madre, deambula entre la bondad y la violencia brutal, representando a una figura que es monstruosa y gentil a la vez, un híbrido que cautiva y espanta con aquella despiadada perfección. Por contrapartida, tenemos a Marcus y Sue, quienes cargan sobre sus hombros el peso de un crimen y la culpa de una mentira que no han podido eludir.  Esta elección los ha llevado a asumir el rol de progenitores, amando al pequeño Paul como si se tratara de su propio retoño. Sin ser padres biológicos, no dudarán en exponer sus vidas e incluso asesinar para mantenerse unidos como familia. 

¿Son las emociones y los actos, elecciones propias del individuo? ¿Son estas cualidades las que nos hacen humanos? Si un androide es capaz de imitar y experimentar actos y sensaciones: ¿lo  transforma aquello en uno de nosotros? Cuestionamientos similares han tenido referentes en la literatura y en el cine, en imaginarios como Blade Runner, Ghost in the Shell  y obras similares. El futuro distópico y las consecuencias del desarrollo de la inteligencia artificial, son vertientes exploradas y recurrentes en la ficción. Sin embargo, Raised By Wolves, no se estanca en aquello. Aquí, beberá de otras mitologías para elaborar una subtrama que dará pie a un multiverso de posibilidades. Y lo hará dando vida a una entidad indescifrable, que trae consigo confusión y consecuencias: el propio mundo de Keppler 22b

Este planeta exterior, seleccionado para albergar a la nueva humanidad, posee una génesis desconocida llena de interrogantes. Territorio de antiguas y legendarias serpientes gigantes, ha sido la cuna de una civilización que parece deteriorada por el paso del tiempo. Más allá del árido poblado, un ecuador tropical se extiende salvaje e inexplorado. El mundo nuevo no está desolado. Nativos desconocidos, oscuros humanoides rodeados de un manto de misterio aparecen y desaparecen durante la historia. Quizás, guardianes de una cultura mística y bizarra que permanece en las tinieblas. 

Y es que las creencias, como parte neural de las sociedades, son tema recurrente en Raised By Wolves. La serie, desarrolla claros paralelismos  con el relato bíblico de la creación y el Jardín del Edén, aludiendo al pecado original y los orígenes del cristianismo. La dualidad compuesta por  lo masculino y femenino, está presente de forma constante en  su narrativa. Y como si se tratara de un cuento profético, una voz que parece venir desde los cielos de Keppler asumirá la identidad de un eco divino, que removerá las conciencias de los personajes afectando y distorsionando  su percepción de la realidad. Todo esto, extrapolado por aquel fanatismo religioso en los humanos y por el deseo de conocimiento e imitación de las emociones de las máquinas. La locura y una serie de actos erráticos, terminarán con la huida y el sacrificio de los mismos, quienes acabarán cerrando aquel primer arco argumental para regresar al principio, al origen de las preguntas e incógnitas que se abren como abanicos. 

Travis Fimmel encarna a un ateo infiltrado en un transporte mitraico en Raised by Wolves

De esta manera Raised By Wolves, opta por crear este rompecabezas futurista con variados elementos de suspenso, aventuras y acción, matizados con diálogos sobre la moralidad, el destino de la humanidad y el determinismo, aquella rueda irreconciliable que no se detiene  presa de la naturaleza destructiva del hombre y sus ideologías. Quizás, ciertos  discursos pecarán de ser un poco tibios ante la posibilidad de llegar al hueso en alguna jugada más filosófica y reflexiva. Sin embargo, esto no afecta para nada a un equilibrado y sólido guión que seguramente retomará aquellas  ideas en una temporada posterior. 

En resumen, esta manada de colonizadores luchará por la supervivencia y la naturaleza de los clanes con un instinto arrollador, programado o no, artificial o natural, da lo mismo, pues es inherente a la existencia. Visceral a momentos, con sus tejidos y partes de cuerpos, órganos y fetos viscosos, viajes en animación suspendida y conciencias virtuales, este entramado de lobos engancha y transporta hacia los túneles inmensos de Keppler 22b, agujeros de pesadilla tallados por arcaicas criaturas legendarias. Si amas el género, estarás rendido y satisfecho, esperando a que regrese con sus paisajes prometeicos, sus naves de plata y sus fluidos alienantes.

Raised by Wolves se emite semanalmente en el canal SyFy, los jueves a las 22:05h

 

‘La maldición de Bly Manor’, una preciosa historia de fantasmas y dramas

Mike Flanagan adapta el libro de Henry James, 'Otra vuelta de tuerca' en 'La maldición de Bly Manor'

Una de las series más esperadas de este otoño es La maldición de Bly Manor, segunda parte de la antología de terror creada por Mike Flanagan. La primera temporada, La maldición de Hill House fue una sorpresa y un gran éxito de crítica y público. Su mezcla perfectamente elaborada y estudiada entre el terror clásico y el drama familiar la aupó a las primeras posiciones de los rankings de mejores series de 2018. Si para la primera temporada, Flanagan se inspiró en una novela de Shirley Jackson, en esta segunda recurre al clásico de Henry James, Otra vuelta de tuerca. Sobre una adaptación libre, reúne otra vez los mismos ingredientes para conseguir que ambas series tengan su impronta, es decir, que podamos identificarlas como parte de la misma antología.

La maldición de Bly Manor nos sitúa en una mansión inglesa en 1987, donde viven dos huérfanos que, además de haber perdido a sus padres, también han perdido a su anterior au pair. Dani Clayton (Victoria Pedretti) acepta el trabajo, a pesar de lo extraño de la oferta, con tal de huir de su pasado en Estados Unidos. Allí se encuentra con Miles (Benjamin Evan Ainsworth) y Flora (Amelie Bea Smith), dos niños adorables pero con un lado oscuro que inquieta a la protagonista. Al cuidado de la casa está Hannah Grose (T’Nia Miller), el cocinero Owen (Rahul Kohli) y a la jardinera Jamie (Amelia Eve). Dani pronto irá descubriendo los secretos de la casa y los misteriosos sucesos que ocurren en ella.

Victoria Pedretti como Dani en 'La maldición de Bly Manor

Gran parte del éxito de La maldición de Hill House fue conseguir una mezcla perfecta entre el trillado subgénero de las casas encantadas y el drama familiar. El primero estaba totalmente estancado desde hacía años y únicamente se valía del jumpscare para conseguir crear un efecto en el espectador. El segundo, ahora, es uno de los géneros de moda y, bueno, siempre ha funcionado bien en televisión. Con esta unión, consiguieron que nos uniéramos sentimentalmente a los personajes, que sufriéramos a su lado. Pero Flanagan también consiguió que el único terror del relato no fueran los fantasmas, sino las consecuencias en la familia Crain de haber vivido en una casa encantada.

Por tanto, Otra vuelta de tuerca era la novela perfecta para seguir esa senda. El sentimiento de pérdida de los hermanos Wingrave tras perder a sus padres y a su institutriz era el caldo de cultivo perfecto para continuar con la fórmula sin desgastarla, con un material sólido detrás. La obra de Henry James dejaba a la interpretación de cada lector si los fantasmas eran reales o estaban en la cabeza de Dani Clayton. Obviamente, La maldición de Bly Manor no se podía permitir eso, los fantasmas deben ser reales, pero aprovechan todo el bagaje de los personajes para crear esos sentimientos encontrados de terror y tristeza que tanto nos sobrecoge.

Esta segunda entrega no se mueve tan bien en el terreno del terror. Lo tenía difícil porque los fantasmas de la primera tenían peores intenciones y la casa a medio construir era mucho más terrorífica. Pero también es verdad que el drama de personajes era más plomizo, con un tono de mucha más gravedad y con traumas muy parecidos a los que vemos en otras muchas series, como la drogadicción. La reducción de personajes en La maldición de Bly Manor le viene mejor para contar esas historias pequeñitas que, al final de cuentas, son las que calan en el espectador. El sistema es prácticamente el mismo, centrarse en un personaje concreto en cada episodio. Una estructura que entiendo que pueda hacerse lenta para algunos pero si entras de lleno en su juego, no podrás ver otra serie hasta que la termines.

En esta tanda de nueve episodios, Flanagan también encuentra tiempo para recrearse. Si en Hill House nos abría la boca con ese plano secuencia espectacular, en Bly Manor nos deleita con dos episodios que destacan por encima del resto. El primero es el quinto, El altar de los muertos, que podía haber salido perfectamente de la mente de Christopher Nolan y que también se parece mucho al recordado octavo episodio de la primera temporada de Castle Rock. Una especie de sueño dentro de otro sueño, o no, que descoloca totalmente al espectador que gira en torno a la ama de llaves. El otro es La leyenda de ciertas ropas antiguasuna maravilla rodada en blanco y negro que nos cuenta la historia de todos los fantasmas de la casa, en parte magistral por la utilización de la voz en off de Carla Gugino, que narra toda la serie, y por el maravilloso texto que interpreta.

Los niños, interpretados por Benjamin Evan Ainsworth y Amelie Bea Smith son los grandes protagonistas de 'La maldición de Bly Manor'

Y ahora que menciono a Carla Gugino, una de las intérpretes que repite de la primera entrega, uno de los puntos fuertes es la dirección de actores. Mención especial deben recibir Benjamin Evan Ainsworth (Miles) y Amelie Bea Smith (Flora), los niños huérfanos protagonistas. Ambos dan mucho miedo, pero sobre todo él, que consigue crear muy mal rollo simplemente con sus expresiones faciales, sobrias como si fuera un adulto. Victoria Pedretti está más que correcta en su papel de protagonista, parece que ha nacido para ser perseguida por fantasmas. En realidad, todos los actores hacen un gran trabajo.

La maldición de Bly Manor no hace más que confirmar que la saga continúa con buena salud. Los dramas de los personajes siguen siendo efectivos y consigue que los fantasmas nos aterroricen más. Una buena serie que no va a permitirnos hacer otra cosa este fin de semana que no sea devorar estos nueve episodios.

La maldición de Bly Manor está disponible completa bajo demanda en Netflix

‘El tercer día’, un verano con paranoia y confusión

Jude Law protagoniza 'Verano', los tres primeros episodios de 'El tercer día'

El Tercer Día es la esperada miniserie del creador de la reconocida y particular ficción británica Utopía, Dennis Kelly. Esta vez, nos sitúa en la enigmática Isla de Osea, un paraje rural y perdido en el cual transcurren diversos eventos divididos en capítulos. El primero, Verano, tiene como protagonista a Jude Law (The New Pope) en el personaje de Sam, un hombre atormentado por el pasado, que llega de manera aparentemente fortuita a esta especie de villa, luego de sorprender a la joven Epona (Freya Allan, The Witcher), en un bosque aledaño. Anclado y sin poder salir, decidirá quedarse y verse envuelto en el extraño modo de vida de sus habitantes, quienes se encuentran preparando una celebración folklórica y mística. 

Mr. Martin ( Paddy Considine, El Visitante) y Mrs. Martin (Emily Watson, Chernobyl), serán los anfitriones que acogerán a Sam, quien se hospedará en el bar dirigido por ambos. Allí, conocerá a Jess (Katherine Waterston, Animales Fantásticos), una mujer complicada por la custodia de sus hijas y las dificultades de un frustrado matrimonio.  

Podría decirse que la historia de El tercer día está centrada en la pérdida, el proceso que conlleva el duelo y la forma en que aplacamos aquel dolor, de manera consciente, o no. Un evento devastador, ha dejado profundas heridas en Sam, quien presa de ciertos momentos de poca claridad mental, caerá fácilmente en la red tejida por la gente de Osea, desconociendo su destino, el cual parece inevitable. 

El guion tiene la medida de un thriller psicológico, motivo que se evidencia en los traumas y conflictos de los personajes, así como en las creencias religiosas que profesan. Una polarización distorsionada del cristianismo, jugando con elementos que corresponden a tradiciones paganas, dioses y sacrificios, todo esto en pos de la riqueza y la buena fortuna de los habitantes de la isla. 

'El tercer día' es la nueva serie de Dennis Kelly, el creador de 'Utopía'

A partir de este núcleo, diversas subtramas reforzarán la idea de esta malsana teología; no obstante, aún siendo pertinentes, algunas son difusas o poco desarrolladas. Da la impresión de querer utilizar demasiados elementos para contarnos algo que podría haber funcionado de otra manera. Al final, los diálogos pueden parecer demasiado explicativos, a pesar de la abundante simbología que presenta la historia. En cuanto a los personajes, los que se llevan el peso son los protagonistas, sólidos y bien interpretados, a diferencia de los secundarios, muchos de ellos anodinos, individuos que son guiados sólo por los impulsos, o que simplemente no son relevantes en absoluto. Esto con la clara intención de mostrar cierta enajenación y locura en ellos, recurso que nos desvela la identidad distorsionada de los seres humanos que conviven en esta especie de secta. 

Es el deseo del creador, claro está, exponer estas fisuras y jugar con el tono de la realidad, dando vida a un remolino de confusión. Sin embargo, ciertas situaciones un tanto gratuitas, hacen que la historia se vuelva a ratos predecible.  Este efecto, es el resultado de una ficción que bebe de muchas otras, lo que hace difícil no compararla con obras similares. En un viaje a ratos alucinante, nos toparemos con un abanico de tonalidades, flashbacks y efectos de cámara, que serán parte de una atmósfera nebulosa, intensificando los momentos al son de un buen fondo musical y representaciones alegóricas que brotan permanentemente ( el bosque, el mar, los insectos, etc). Esto, sumado a la impecable performance de los actores más avezados, hacen que la serie consiga flotar, tapando la irregularidad de su guion, creando momentos de misterio y alcanzando algunos puntos de horror psicológico bastante logrados.

En resumen esta primera parte de El tercer día, Verano, siendo un tanto confusa y un poco obvia, logra imponer las condiciones necesarias para crear una trama interesante, instaurando la mitología del pueblo de Osea y sus particulares habitantes. Dolor, muerte, redención, perdón y olvido, yacen en esta bruma que se dispersa como el mar, dejando abierto el camino hacia la isla, un camino serpenteante que decides cruzar, o no. Allí, estarán esperando sus misterios, entre algunas sombras y pantanos, árboles, grillos anaranjados, claroscuros e imágenes oníricas al borde de la paranoia y la realidad.

‘Podría destruirte’ podría ser lo que buscas

'Podría destruirte' ('I May Destroy You'), creada y protagonizada por Michaela Coel

La vida moderna, la identidad y la importancia del género, la cotidianidad y el devenir dentro de la urbe contemporánea en donde las parejas son casuales y las noches fugaces. Todo esto de la mano de personajes frescos, naturales, cuyas acciones son espontáneas y en gran medida guiados por sus instintos salvajes. Es parte de lo que consigue, I May Destroy You, Podría Destruirte, serie dirigida y protagonizada por Michaela Coel.

Luego de ser violada por un desconocido, Arabella (Michaela Coel), una joven escritora, intentará reconstruir aquel traumático momento no sólo desde los hechos, sino también a través de la exploración de su propia identidad y el mundo que la rodea. La historia da comienzo luego de un acto violento, sin embargo, no es para nada una tragedia. Más bien, se ramifica en diferentes temas con un tono ligero y agradable. El histrionismo de nuestra heroína salpica la pantalla sin freno a través de una fresca sexualidad, la que sirve como catalizador de variadas emociones.

En esta travesía, será acompañada por Terry (Weruche Opia), amiga incondicional de la infancia que sueña con ser actriz, Kwame (Paapa Essiedu), un chico homosexual cuya búsqueda de sensaciones lo llevan a experimentar una y otra vez con desconocidos, y por Viaggio (Marouane Zotti), traficante de drogas y pareja ocasional de la protagonista al inicio de la historia. Estos personajes, constituirán la base de los enredos y subtramas que fluirán llenos de humor negro e ironías .

La violencia ejercida sobre Arabella la conducirá a buscar explicaciones luego de verse confundida y no recordar lo acontecido. La responsabilidad de sus actos, el ritmo de vida que ha llevado y el consumo de alcohol y drogas, serán parte del conflicto. Desde entonces, afrontará el abuso elaborando un potente discurso en contra del machismo y el consentimiento de las relaciones, mediante actos espontáneos y honestos a lo largo de la trama. Las vivencias y experiencias que ha tenido como mujer serán el camino a la reconciliación consigo misma, afrontando lo sucedido para dejarlo atrás, objetivo clave para su evolución.

Podría destruirte desarrolla una narración que no se reprime o busca elaborar un catálogo de moralidad, juzgando las acciones de sus protagonistas, colocándolos en la palestra, sino que procura mostrarlos en sus relaciones y acciones sin tapujos, para entregar una mirada limpia de la urbanidad actual y la influencia de los medios, las redes sociales y los movimientos de reivindicación en ella.

Paapa Essiedu, Michaela Coel y Weruche Opia son los protagonistas de 'Podría destruirte', en HBO

La inmediatez de las relaciones humanas, en donde basta una página de Internet para establecer vínculos, la viralización del entorno, la identidad virtual de quienes viven inmersos en comunidades de internet, flashbacks íntimos, diálogos divertidos y la espontaneidad de un guion que corre sin pausa, equilibran a la perfección los momentos grises y los humorísticos, siendo una serie que seduce y atrapa. La poderosa narrativa literaria de Podría destruirte no se esconde, sino que se expone y presenta como un juego carente de amarras y transparente, lo que termina por regalar momentos freak y novelescos, agridulces y graciosos.

En resumen, lo que hace y lo que pretende, lo ejecuta con eficacia. La complacencia, la  búsqueda de la identidad, el límite del consentimiento en las relaciones, lo correcto e incorrecto, las drogas y lazos de amistad, se conjugan para crear un escenario que fluye como olas de mar, con toques de inocente morbosidad y naturalidad que se agradecen hasta el final.

Podría destruirte está disponible completa bajo demanda en HBO

‘Ratched’: los monstruos, ¿nacen o se hacen?

Sarah Paulson es la protagonista absoluta de 'Ratched' la nueva serie de Ryan Murphy para Netflix

El nuevo y esperadísimo trabajo de Ryan Murphy, Ratched, llega el viernes 18 a modo completo a Netflix. De todos es sabido que el productor y su equipo nunca fallan en cuanto a marketing y difusión de sus trabajos, los cuales dan mucho que hablar gracias a sus promos originales o bien por tratar sus series temas polémicos o revisiones de otras obras. Esta vez, de forma muy acertada, el que para mí es el mejor contador de historias en formato audiovisual de la actualidad, saca al personaje que representa la represión y la autoridad en un clásico cinematográfico, Alguien voló sobre el nido del cuco, para aportarle una historia y no solo una historia, un universo nuevo a su alrededor. Este hecho ha dado pie a numerosas especulaciones como si estará al nivel de la película y generará miles de debates una vez vista, cosa que es lo que pretende Murphy con toda seguridad.

En el elenco protagonista nos encontramos a Sarah Paulson, musa de Murphy y que en esta ocasión también forma parte de la producción (entre los que destacan nombres llamativos como el de Michael Douglas). Junto a ella, ilustres como Sharon Stone, Judy Davis, Finn Witcrock o Vincent D’Onofrio entre otros muchos que bordan su papel a la perfección.

Ratched se aleja de la historia que vimos en Alguien voló sobre el nido del cuco. Murphy nos traslada al año 1947, mucho antes de lo que sucede en la película protagonizada por Jack Nicholson. En ella, la enfermera Mildred Ratched llega al norte de California con la intención de trabajar en un hospital psiquiátrico en el que se están haciendo experimentos cuanto menos dudosos sobre la mente humana. Ella se siente atraída por un nuevo enfermo ingresado que cometió un acto atroz contra un grupo de curas que ha escandalizado a la opinión pública. Mildred, con unas intenciones desconocidas, se irá adentrando y subiendo en el escalafón de este hospital mostrando siempre una cara amable y colaboradora, pero según vaya avanzando la trama descubriremos la verdadera razón que trajo a la enfermera a este psiquiátrico cargado de estímulos e intereses muy oscuros.

Sarah Paulson será la enfermera 'Ratched' en la nueva serie de Ryan Murphy

La serie te mete de lleno en el nuevo universo creado alrededor de este personaje en un viaje lleno de sorpresas y sangre. Poco a poco iremos conociendo los orígenes de esta aparentemente noble enfermera a través de las vivencias que la llevaron al status que tiene en la película, creando así todo un imaginario nuevo pero conectado con el filme. Ratched nos muestra que a veces los monstruos o desequilibrados no nacen si no que se convierten debido a sus experiencias.

Para construir este mundo, Murphy utiliza muchos de los elementos utilizados en su obra y podremos reconocer momentos de terror que recuerdan a su American Horror Story o una fotografía colorista que hemos visto en distintas ocasiones como en The Politician, o ese puntito irónico y gore de Scream Queens. Aunque en esta ocasión va un paso más allá utilizando la iluminación para mostrarnos los distintos estados de ánimo de los personajes. Con una fotografía preciosista, un vestuario de escándalo y un guion asombroso plagado diálogos de muy alto nivel, aunque a veces exagerado y con personajes que toman decisiones absurdas como partes negativas. Pero Murphy consigue meterte de lleno en una nueva realidad y dejarte absorto de principio a fin, trasladando al espectador directamente a un mundo de fantasía. Qué te guste o no su estilo, se tiene que reconocer que muy pocos lo consiguen y Murphy lo hace una y otra vez para disfrute de sus fans entre los que me encuentro. 

Ratched se estrena el próximo viernes 18 de septiembre, completa bajo demanda en Netflix

‘Flack’, vuelve la Anna Paquin más gamberra

Anna Paquin es la protagonista absoluta de 'Flack'

Hoy vuelve a COSMO Flack, una de las series que más éxito ha tenido en el canal en el último año. Su principal reclamo es Anna Paquin, quien fuera protagonista de True Blood. Esta segunda temporada consta de seis episodios de 40 minutos que se emitirán semanalmente a partir de hoy jueves. La primera temporada está disponible en Movistar+.

Flack es una serie que va sobre mujeres actuales, complejas e independientes. Gira en torno a una agencia de comunicación y al equipo que lo integra, esta agencia se dedica a salvaguardar la reputación de sus clientes en su mayoría famosos o multimillonarios, digamos que son los que se inventan cosas para relanzar la carrera de un personaje o a tapar los problemas que van generando. A lo Ray Donovan, vamos, pero sin violencia.

Así durante los capítulos nos encontramos con un caso o varios que tiene que resolver estas cuatro mujeres a las que la búsqueda de la conciliación entre trabajo y vida personal les lleva a un sinfín de traumas, adicciones y también veremos como esto les afecta e intentan salir de ellas. Flack es bastante gamberra y no se corta con los diálogos y con las escenas de sexo y drogas, pero lo suficientemente light para que no escandalice en demasía y pueda llegar a un gran público. Esto consigue que sea un producto de entretenimiento muy adictivo al ver la evolución y o involución de éstos personajes.

De la segunda temporada que se estrena hoy he podido ver el primer capítulo por adelanto de COSMO y sigue en la misma línea. Nos sitúa seis semanas después del final de la primera temporada, en las que a Robyn, interpretada por la guapísima Anna Paquin, se le han acumulado los problemas personales y tendrá que lidiar con ellos mientras intenta dejar la bebida, las drogas y el sexo descontrolado. Para esta entrega, que recordemos que fue cancelada en su canal de origen, Pop TV, y posteriormente rescatada por Amazon, se incorporan Sam Neill (que ya trabajó con Paquin en El Piano), Daniel Dae Kim (Perdidos) y Martha Plimpton (The Good Wife).

Flack no es una serie muy conocida, que es cortita y que según entras en su mundo, sin ser una genialidad, te va atrapando y es extremadamente entretenida que es lo que buscamos a fin de cuentas cuando encendemos nuestro televisor.

 

‘Away’: Hilary Swank lidera la misión a Marte

Ahora que la carrera a Marte parece algo cercano y probable, la ficción comienza a construir relatos en torno a ese probable hito que muchos viviremos todavía no se sabe cuando. Away no es la primera en entrar en este terreno, ya hemos visto Marte y algunas otras donde la ciencia ficción deja paso a la especulación de cómo será la vida allí, qué haremos al llegar o cuánto tardaremos.

La nueva serie de Netflix, que llega a nuestras pantallas el próximo día 4 de septiembre, nos mete de lleno en la nave que lleva a una tripulación internacional al planeta rojo. Sin embargo, esto no es una space opera u otra obra de ciencia ficción. Away órbita entre el drama familiar y la clásica película del espacio. En los cuatro episodios que hemos podido ver, consigue mezclar ambos casi al 50%. Una fortaleza para contentar a una gran parte del público pero una debilidad para los seguidores de las películas o series espaciales más acérrimos.

La protagonista absoluta es Emma Green, interpretada por Hillary Swank, que está en su línea: muy bien. Junto a ella está su marido, Matt Logan, interpretado por Josh Charles, que será junto a su hija Alexis (Talitha Eliana Bateman) su ancla con la Tierra, y con el drama. Pero no nos quedamos en la familia Green, porque en cada episodio vamos conociendo a cada uno de los cinco miembros de la expedición. Lo que dejan en tierra y lo que se llevan a Marte, hablando a nivel emocional. Por supuesto, en la nave de Away también hay rivalidades y se cuestiona el liderazgo, lo normal cuando una americana está por encima de un ruso, Misha Popov (Mark Ivanir), una china, Lu Wang (Vivian Wu), un iraní, Ram Arya (Ray Panthaki) y un británico ghanés, Kwesi Weisberg-Adebayo (Ato Essandoh).

Hilary Swank y Josh Charles encabezan el reparto de 'Away', la nueva serie de Netflix

Como he resaltado más arriba, lo mejor de Away es la facilidad con la que pasa de la espectacularidad del espacio y las misiones que tienen que ir desarrollando, con toda la tensión con la que acostumbran en este tipo de ficciones, al drama de personajes, que se van desarrollando a medida que avanzan los episodios y algunos de ellos no tienen nada que ver con lo que parecen ser. Hay tópicos, no sólo espaciales sino también ideas preconcebidas de cómo son las personas según su origen pero si aceptamos el tipo de serie que Away quiere ser, podemos pasarlos por alto sin más problema.

De hecho estamos ante una serie que en ningún momento se hace muy pesada como otras producciones grandilocuentes de Netflix. A eso ayuda su tono y su duración. Salvo el primero, ninguno de los otros tres llega a los 50 minutos. Creo que septiembre empieza bien para la plataforma con un estreno que sabe lo que quiere ser, sin ser mediocre como otras muchas. Una buena opción de entretenimiento, que os durará muy poco si contáis con el tiempo necesario.

Away se estrena el próximo día 4 de septiembre completa bajo demanda en Netflix y doblada al castellano.

‘The Umbrella Academy’: apocalipsis por todas partes en su segunda temporada

Netflix estrena la sefunda temporada de 'The Umbrella Academy'

El año pasado Netflix nos sorprendió con el estreno de The Umbrella Academy, una serie de superhéroes no tan supers. La idea no es nueva, no solo por estar basada en un cómic, sino por que las series de superhéroes más mundanos han sido una constante últimamente. Eso sí, la serie del gigante rojo consiguió diferenciarse por su humor e irreverencia, así como por una producción muy cuidada.

Si bien en sus primeros compases no engatusó a todo el mundo debido a un ritmo algo irregular y a tratar quizás en demasía los demonios internos de estos siete “hermanos”. A medida que la serie avanzaba iba ganando más y más empaque, llegando a una recta final realmente buena y que nos dejó con un gran sabor de boca, en parte por su pedazo de cliffhanger. Hoy Netflix estrena la segunda temporada y ya la hemos podido ver al completo, así que allá van unas palabras sobre lo que podéis esperar, totalmente libre de spoilers.

La segunda temporada es una continuación directa de la primera, comienza con la escena final de ésta, lo cual se agradece. Lo primero que nos llama la atención es una cosa, si el nivel de producción y efectos especiales en la primera temporada era alto, ahora es apabullante, digno de una superproducción de Hollywood. Netflix sabe que tiene algo importante y con una gran base de fans entre manos y lo ha mimado, vaya si lo ha hecho. Tras esta primera e impactante escena comienza la serie como tal, nos presentan poco a poco a los nuevos personajes (mención especial a los suecos, la contrapartida a los geniales Cha Cha y Hazel en la primera temporada, que sin mediar palabra, derrochan carisma) y la situación actual de los personajes que conocemos.

Aidan Gallagher es Número 5 en imagen correspondiente a la segunda temporada de 'The Umbrella Academy'

Una de las grandes mejoras en esta temporada es no llenar minutos con diálogos o escenas intrascendentes. Ya conoces a los integrantes de la Academia Umbrella y sabes cuales son sus motivaciones, pues ahora solo tiene tramas que les afectan pero que tienen un ritmo muy orgánico. Antes he dicho que no iba a haber spoilers pero me veo en la obligación de hacer uno muy menor, ya que uno de los personajes más importantes depende de ello. Número 5 por error, traslada a todos los personajes a la década de los 60, y esto, esta década, esta época, es de por si un personaje en sí mismo. Las ropas, la música, la gente, la política, todo lo que rodea a 1963 está cuidado al detalle y es una gozada verlo con tanto mimo. Incluso la manera de hablar está muy conseguida. Pues en esta tesitura, nuestros héroes deberán impedir, otra vez, el apocalipsis. ¿Alguien dijo gafes?

La acción está a la orden del día, ya sea en peleas, tiroteos o persecuciones. No hay un solo capítulo donde no haya una o varias escenas de acción, muy muy bien filmadas y sobre todo, con una banda sonora de auténtico lujo. Porque amigos, la música en esta temporada de The Umbrella Academy es super importante, y no solo por acompañar a la época, sino por acompañar a la acción. Ver a dos supers dándose mamporros al ritmo de canciones míticas de grupos modernos no tiene precio, pero si además lo combinas con unas coreografías magistrales, el resultado es caviar para la vista. A nivel visual no solo depende de los efectos visuales, la fotografía está muy bien dirigida, dejándonos unas estampas que más de uno querrá capturar y ponerlas de fondo de pantalla, tanto por los encuadres como por el perfecto juego de luces y colores.

Los protagonistas tendrán que hacer frente a un nuevo apocalípsis en la segunda temporada de 'The Umbrella Academy'

Pero hay una cosa que he querido dejar para el final y para mi ha supuesto una mejora enorme respecto a la primera temporada. Hemos pasado de capítulos de una hora, a capítulos de 45 a 50 minutos. Esto hace que la acción sea muchísimo más directa, ya no hay relleno, todo lo que te cuentan importa. Y vaya si cuentan cosas, veremos tanto personajes nuevos como caras conocidas, alguna que incluso no esperamos pero deseábamos ver, el guión es sorprendentemente bueno, e incluso, tenemos varias tramas románticas, que lejos de entorpecer el transcurso de la historia, suman. Tenemos más humor, mucho más humor, podría decirse que The Umbrella Academy encontró su lugar al final de la primera temporada y aquí lo ha confirmado, dejando escenas que nos pueden recordar a Preacher o Doom Patrol.

Resumiendo, esta segunda temporada mejora en absolutamente todo a la primera, y pasa de ser una serie muy recomendable, a una serie imprescindible. Para mi, junto a The Boys, lo mejor en la temática de superhéroes que hay en emisión.

La segunda temporada de The Umbrella Academy está disponible en Netflix completa bajo demanda.