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Las series de abril: estrenos y regresos más destacados

Después de un mes de marzo en el que sus series más destacadas acabaron decepcionando en su mayoría, abril trae algunos estrenos muy esperados y otros que pueden ser las grandes tapadas. A estas alturas del partido ya sabemos que es muy difícil predecir qué será un éxito de público, de qué se hablará más en redes sociales, o directamente cuáles serán buenas y cuáles malas. Como siempre, en este artículo nos basamos en nombres, expectativas o ruido previo ya sea en redes o por maquinaria de promoción. Tras unos meses de sequía, parece que HBO España tiene buenos argumentos para ganar la guerra de las plataformas este mes, no sólo con estrenos, sino también con regresos. Vamos allá con las series de abril:

Estrenos

Them (Amazon Prime Video)

El 9 de abril llega esta serie antológica de terror, creada por Little Marvin, y producida por Lena Waithe, creadora de The Chi y guionista del premiado episodio de Master of None, Thanksgiving. Them es una serie que explora el terror en Estados Unidos. La primera temporada transcurre en la década de los 50 y se centra en una familia negra que se muda de Carolina del Norte a un vecindario blanco de Los Ángeles durante el período conocido como La Gran Migración. El hogar ideal de esta familia se convierte en la zona cero donde fuerzas malévolas, tanto reales como sobrenaturales, amenazan con burlarse de ellos, aniquilarlos y destruirlos. Ojo, se estrena ahora la versión original con subtítulos, pero la versión doblada tendrá que esperar hasta verano.

The Nevers (HBO España)

La esperada serie de Joss Whedon llega a HBO España el 12 de abril sin Joss Whedon, que se bajó del proyecto hace unas semanas. O le invitaron a irse viendo venir la catarata de acusaciones de tratos vejatorios en los rodajes por parte de actores y actrices que estuvieron bajo sus órdenes. Limpia como una patena llega The Nevers, que está ambientada en el Londres de finales del siglo XIX, donde ciertas personas, en su mayoría mujeres, desarrollan habilidades anormales, desde lo maravilloso hasta lo perturbador. Pero sin importar sus “giros” particulares, todos los que pertenecen a esta nueva clase desfavorecida están en grave peligro. Le corresponde a la misteriosa y astuta viuda Amalia True (Laura Donnelly) y a la brillante joven inventora Penance Adair (Ann Skelly) proteger y albergar a estos talentosos «huérfanos». Para hacerlo, tendrán que enfrentarse a las fuerzas brutales decididas a aniquilar a los de su especie.

La guardia (The Watch) (Movistar+)

Inspirada en uno de los múltiples libros de la saga Mundodisco de Terry Pratchett, esta producción británica llega a Movistar+ el 16 de abril. Su sinopsis nos cuenta que en la decadente y caótica ciudad de Ankh-Morpork, una curiosa milicia de proscritos conocida como la Guardia parece ser la única autoridad capaz de mantener a raya el crimen y la corrupción que reina en las calles. Otra cosa es que lo consigan. Bajo el gobierno de Lord Vetinari, los criminales se agrupan en respetados gremios y sus acciones pasan indemnes mientras cumplan unas reglas y no alteren este frágil equilibrio. Reclutados y liderados por el capitán Sam Vimes (Richard Dormer), un histriónico policía pasado de rosca que vive la mayor parte del tiempo borracho, los miembros de la Guardia se encuentran con la misión de recuperar un misterioso libro robado y tratar de salvar a la ciudad de una catástrofe de dimensiones épicas.

Mare of Easttown (HBO España)

Una de las series de abril puede ser sin duda Mare of Easttown, la serie limitada portagonizada por Kate Winslet y Guy Pierce, y con Evan Peters en el reparto. Eso sí, por la sinopsis no consiguen venderla: una detective de un pequeño pueblo de Pensilvania que investiga un asesinato local mientras la vida se desmorona a su alrededor. La serie es una exploración del lado oscuro de una comunidad unida y una revisión de cómo la familia y las tragedias del pasado pueden definir nuestro presente. Como veis, muy poco novedosa pero no quiere decir que no sea interesante, y más con esos nombres. Llega a HBO España el día 19 de abril.

Sombra y Hueso (Netflix)

Sombra y hueso llega a Netflix el 23 de abril y se basa en la colección de novelas Grishaverso, de Leigh Bardugo,  bestseller mundial, ambientada en un mundo asolado por la guerra donde la huérfana y soldado raso Alina Starkov acaba de desencadenar un poder extraordinario que podría ser la clave para liberar a su país. Ante el acecho de la monstruosa amenaza de la Sombra, Alina es arrancada de su entorno familiar para entrenarse y formar parte de los Grisha, un ejército de élite integrado por soldados mágicos. Como suele pasar con las series de Netflix, tenemos la incógnita de si será demasiado juvenil para los adultos o demasiado adulta para los adolescente. Pocas veces han dado en el punto exacto, pero Sombra y Hueso se merece estar en esta lista porque sus fans la esperan con ansias y puede ser una de las series de abril.

Regresos

El Padrino de Harlem T2 (HBO España)

Una de las grandes sorpresas que me llevé en 2019 fue esta clásica historia de mafiosos en los años 60, que vista en conjunto se convierte en una serie imprescindible para quien le guste el género. En esta nueva temporada encontramos a Bumpy Johnson luchando contra las familias criminales de Nueva York por el control de la lucrativa y asesina «French Connection», el oleoducto de heroína que va de Marsella al puerto de Nueva York. La ficción protagonizada por Forest Whitaker vuelve el 20 de abril.

El cuento de la criada T4 (HBO España)

El fenómeno cultural regresa en el mismo punto donde terminó, con la lucha de June por la libertad contra Gilead. Pero los riesgos que corre traen consigo nuevos desafíos inesperados y peligrosos, y su deseo de justicia y venganza amenaza con consumirla y destruir sus relaciones más queridas. Vuelve así una de las series más importantes y que más debates ha generado en los últimos años. Aunque ya ha entrado en decadencia, muchos somos los que estaremos pegados al televisor el próximo 30 de abril para ver por fin la prometida revolución.

‘Allen vs. Farrow’: un final ‘made in Hollywood’ (o no)

Mia Farrow y su hija Dylan exponen el caso 'Allen vs. Farrow', en HBO España

Cuando los documentales apelan al sensacionalismo, pueden resultar en adictivas historias a pesar de sus falencias, o caer en la mediocridad siendo pálidas expresiones de los acontecimientos. Allen vs. Farrow, es un poco de aquello. Trozos dispersos que buscan sobrecoger, generar rabia o empatía pero que acaban convertidos en una antojadiza representación.

Kirby Dick y Amy Ziering nos remontan al año 1992. Woody Allen, galardonado director, es acusado por Mia Farrow, su novia y actriz, de abuso sexual. La víctima, su hija adoptiva, Dylan, de cinco años de edad. Los tabloides, privilegiados testigos de aquella época, fueron espectadores activos de este melodrama judicial, una sórdida historia de acusaciones y demandas entre reconocidas y exitosas estrellas de Hollywood. El también escritor, hacía pública entonces su inaudita relación con otra de las niñas adoptadas por Mia, Soon Yi-Previn, lo que terminaría por colocar toneladas de carbón en el fuego incandescente. Finalmente, Allen sería exonerado y declarado inocente del cargo imputado. Luego, en un juicio posterior terminaría perdiendo la custodia de sus hijos, la que había reclamado acusando a Farrow de incapaz y de manipular a su retoño para que inventase lo del abuso.

Un par de décadas han pasado en un mundo sobresaltado y dominado por Internet. En un afán correctivo, hombres y mujeres han abandonado el conformismo para pavonearse en las calles con el fin de censurar, clausurar y cancelar todo acto considerado incorrecto o extremista. Aquel clamor popular ha sido liberador y más que necesario. Sin embargo, hijos míos: a veces las cenizas huelen como las hogueras encendidas en Salem. Existen grises en el mundo. Y no todo justiciero es un hombre venerable. Extrapolando esto a la televisión, este fenómeno se instala y se expande como la gripe, cuestionando los hábitos de la poderosa industria del entretenimiento. Secretos y conspiraciones, vicios y crímenes encubiertos por señores de cuello y corbata, son platillos cotidianos. 

Ronan, Mia y Dylan Farrow en una imagen de 'Allen vs. Farrow'

En Allen vs. Farrow, esta fórmula constituye el meollo del asunto. Establece el poder, personificado en un ente todopoderoso y brutal que se encarga de tapar oscuros asuntos, protegiendo a los suyos. El documental actualiza (o pretende actualizar) lo que ya conocemos. Las versiones del hecho se vuelven a explicar entre testimonios y charlas. Sin embargo, desde el principio tropezamos con una premisa evidente. Allen, no existe. Existe Farrow. Las amigas de Farrow y los testimonios de los Farrow. No hay nuevos aportes. Tampoco revelaciones. Sólo la palabra del clan involucrado. Aquella exclusión de uno de los intervinientes, genera molestia pues la exposición de los acontecimientos se vuelve unilateral. 

Los dos primeros episodios son un crisol de declaraciones que pretenden argumentar y dar claridad a los hechos, los que terminan en especulaciones a pesar de que se esfuerzan en dar vívida credibilidad. Especial atención merecen las asociaciones realizadas por escritoras o cronistas de espectáculo que han seguido y estudiado la obra de Allen, los que establecen un nexo entre la obra del autor y la vida real (¿?) pasando por alto, sin arrugar una ceja, que la literatura es ficción, que se constituye de la imitación y la verosimilitud con nuestro mundo pero que no representa una prueba criminal o es suficiente para diagnosticar algún tipo de trastorno o inclinación. Curioso, en verdad. No hay duda de que tenemos a un adulto atípico y extraño. Su carácter y personalidad siempre han sido particulares. Pero, si vamos a catalogar a la gente por sus actitudes, los Farrow tampoco son un modelo de normalidad. Conforman una especie de aldea sectaria, llena de hijos adoptados que viven como hippies en un mundo feliz. También hay tela que cortar en la atalaya de la actriz. Y aquí no se habla de los aspectos turbios de la familia, también conocidos a través de la prensa. Las razones del quiebre que termina con Soon-Yi (actual esposa de Woody) desvinculada de su madre, carecen de versiones actualizadas de la contraparte. Tanto ella como Allen, se han negado a participar. Tampoco hay mucho de Moses (Moses Farrow), uno más de los niños distanciados de Mia quien sigue apoyando tajantemente a su padre alegando maltrato y golpes en el hogar. Tampoco se mencionan los hechos que llevaron al lamentable suicidio de otros dos hijos adoptados. Y podríamos seguir aludiendo a diversas historias y notas. Como vemos, hay mucha nebulosa en torno a los protagonistas. Demasiada, a mi parecer. 

Foto familiar de Woody Allen y Mia Farrow con sus hijos

Los episodios finales, especialmente el tercero, se empeñan en estructurar un piso firme y contundente, sin conseguirlo. Evidencian la pobreza del material utilizado. Sólo hay audios entrecortados, grabaciones que podrían ser o no modificadas y algunas notas pequeñas que parecen irónicas por lo breve que son, en una obra que se construye sobre la única visión de las víctimas (supuestas) de esta tórrida historia. Acaba siendo un melodrama cruel de la realidad, porque no logra convencer y se vuelve una guerra de todos contra Allen. Finalmente, con encuadres tristes y melancólicos, vemos a Dylan reviviendo el abuso de antaño. Su relato es reflexivo, ajeno a datos escabrosos y solidario en su retórica. La joven, opta por establecer un nexo con el mundo para convertirse en referente de otras mujeres violentadas. Hay rabia, trauma y dolor. Pero, todo controlado, para no pecar de amarillismo. Es casi conciliadora, protegida por el hogar y  los brazos de su cónyuge. Esta joven, manipulada por su madre, imaginando lo sucedido o narrando la verdad, plantea una pregunta difícil de responder. Todo apela a nuestra percepción, enteramente subjetiva. 

Desde mi océano de expectativas, visto el total de la serie, se torna insuficiente. Algo evita que puedas empatizar con el relato. Posiblemente, la intención. La forma de construir y mostrar las evidencias. Los testimonios. Las teorías. Se siente como caminar dos horas sobre la arena. Para terminar fastidiada y con los tenis llenos de piedras. 

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Allen vs. Farrow, se olvida de la rigurosidad. Se viste de bondad para manipular  las emociones y la percepción del espectador. Es unilateral, desbalanceada, capciosa y especulativa, repitiendo la premisa de algunas predecesoras pero sin dar en el clavo. Peca de exacerbar presunciones y comentarios empujando el carro hacia un lado, sin un ápice de culpa. Y lo hace a propósito, porque así lo decide. Lo que es indiscutible, es la cortina que se niega a desaparecer con los años en donde cada contrincante ha permanecido inalterable, a costa de estropear la vida de unos niños que han crecido bajo la sombra de la  lucha y el resentimiento. Hay destrucción por donde se mire. Seguramente, traiciones. Venganza. Desamor. El colapso de un idílico sueño hollywoodense. Y, como cita el documental, seguramente jamás sabremos lo que ocurrió. Bueno o malo, juzgue usted por su cuenta. Podríamos debatir sobre la obra y el artista. Sobre la moral y la rectitud. Sobre lo que amamos de nuestros ídolos y lo que podemos perdonar. Nos cuesta cuestionar o ir en contra de lo que admiramos. Por eso existe la ley. Para iluminarnos, supongo. En este caso, puedes optar y resolver el problema por tu cuenta. Bucear en lo profundo para terminar con el misterio. 

Allen vs. Farrow está disponible completo bajo demanda en HBO España

Especiales de ‘Euphoria’: un viaje al corazón de las antiheroínas del glitter

'Euphoria' regresó con dos episodios especiales que sirven como puente hacia la segunda temporada

¿Qué es lo que viene luego de la ruptura? Pues la calma. La pesadumbre. Aquello que se posa como una mosca en la sopa. Y en el intermedio de aquel drama, para no quedarnos con el amargo sabor de la despedida, Euphoria regresa, a modo de aperitivo, con dos episodios de regalo, en un formato íntimo e introspectivo, ofreciendo un atisbo de lo sucedido con sus protagonistas, luego del devastador y llorado quiebre en la estación, allí donde los trenes vienen y se van. La poderosa narrativa de la ficción, se ha dedicado a bucear en la psique de sus personajes, dimensión que a momentos está llena de teatralidad y poderosos cuadros sobre la sexualidad, el amor y la marginalidad. Para esto, Sam Levinson, utiliza recursos entre poéticos y cotidianos, para organizar dos escenarios que se complementan y refuerzan, uno con el  otro. 

La primera entrega, bajo el título de Las rayadas no son eternas, transcurre en vísperas de Navidad. En un escenario urbano y melancólico,  Rue (Zendaya , ganadora del Emmy 2020) retorna triste y agotada acompañada de Ali (Colman Domingo) el compañero rehabilitado quien la enfrenta en un rol casi paternal, hablando de la vida, las drogas y sus demonios. La secuencia es un largo cara a cara en donde se exponen las debilidades y las fortalezas de ambos, en una acuarela de emociones donde hay pausas y reflexiones, con enfoques hermosos y filmados con sobria elegancia y equilibrio. Ambos, se potencian en aquella escenografía nocturna, ejecutada a la perfección. El tono de la charla bordea el secretismo, la fraternidad y la revelación y nos lanza hacia el vacío que aflige a la protagonista , la que a ratos parece desear la redención, del mismo modo que la condena. 

Las heridas de Rue son pesadas cadenas. Y su adicción, la sentencia, que parece eterna e irreversible. En aquella tragedia ha perdido la integridad. Es alguien diferente, un fantasma que deambula junto a un cuerpo desconectado de toda realidad. La ética y la moral, son puestas a prueba. La expiación se convierte en un proceso caótico y nudoso, en un acto de valor que involucra regresar a la cruda humanidad, dejando atrás a la marioneta, a la fuerza que maneja los hilos del cuerpo a través de las drogas. 

La tragedia de Rue, es como un cable que la sostiene. Y se debate entre morir, en un acto pseudo heroico, o luchar contra los demonios, dejándolos atrás. Sociedad, desigualdad, falta de oportunidades. En una arquitectura de hostilidad, en donde la violencia y la discriminación son actos habituales, sólo queda aferrarse, apelar al amor, aquel humano contacto que hace llevadera la vida. Todo esto, te romperá el corazón, de todas maneras. Euphoria, no es un relato agradable. Pero lo vale en su poética, en la figura delgada y absorta de su protagonista, que sobrecoge y fascina junto un partner perfecto, que funciona como conductor y reverso de la página, para concluir un episodio redondo en su narrativa, al compás de la música que se repite nostálgica mientras se difumina la imagen, dejando un halo de destrucción, belleza y ensoñación. 

Rue (Zendaya) y Ali (Colman Domingo) protagonizan el primer episodio especial de 'Euphoria', en HBO España

El siguiente especial de esta Euphoria, empapado en cuadros surrealistas, se abre luego con Jules (Hunter Schafer) en el episodio titulado Que se Joda cualquiera que no sea una gota de mar (F*ck Anyone Who’s Not A Sea Blob) onírica presentación que utiliza, nuevamente, el recurso de la conversación, ahora en la sala de la terapista de la joven. En este espacio de sobriedad que funciona como detonador ideal para las revelaciones, los traumas subterráneos aparecen al bucear en lo profundo del mar, recuperando recuerdos en busca de respuestas.  Acertados flashbacks y escenarios de la niñez, nos remontan a la familia. Una madre acongojada, ha pretendido ocultar la naturaleza transexual descubierta  en su retoño. Tiempo después, acabará arruinada por la adicción, perdida y ausente, con las consecuencias que conlleva la separación de una hija. Aquella novel fractura, dejará marcas en Jules. Más tarde, deslumbrada por el amor, buscará convertirse en el salvavidas de Rue, la única persona que la conoce de verdad. De manera indirecta, se ha condenado en un juicio que no ha merecido. 

Un remolino pasional habita en la chica como la brillantina en su rostro. En aquella selva exultante, el sexo y la promiscuidad, son los pilares de su identidad. Busca la aceptación. Como mujer e individuo. En busca de agradar y aferrarse a la feminidad, transforma este concepto en una especie de ídolo que parece inaccesible. Este ángel de alas rotas ha creado ante el mundo una personificación de sí misma, cuyo fin es gustar, ser objeto de deseo y anhelo de los hombres. Se ha olvidado de encontrarse. Sin tanto artificio. La rubia es la mariposa metida en la crisálida, la gota de agua en el océano. Sus fantasías y delirios  en forma de sueños de posesión, húmedos y violentos, la muestran siempre entregada a una satisfacción que la hiere y empodera a la vez, en una dualidad nebulosa. Al final del relato, queda un rayo de luz, que se desvanece como la neblina ante el primer atisbo de sol. 

Jules (Hunter Schafer) protagoniza el segundo episodio especial de 'Euphoria', en HBO España

A ratos surrealista, como dije al principio, a ratos efectista, Euphoria puede pecar de caer en lugares comunes o abusar de una especie de glorificación de la tristeza, ofreciendo al espectador un crisol de pesadumbre. Sin embargo, su lírica depresión no se siente forzada y funciona como un puente que sirve para entrelazar los nudos argumentales, los de Rue y los de Jules, potenciando la trama. 

Euphoria,  es aquello. Emociones al desnudo. Al borde del precipicio. Sus protagonistas, inmersas en procesos que parecen inconmensurables, seguirán tropezando, embriagadas de juventud, juntando lágrimas con sonrisas, así como muchas apasionadas en el mundo. Por mi parte, perfecto. Me agradan la tragedia y el romanticismo novelesco. Anti heroínas modernas. Destruidas y reconstruidas. Románticas y mártires.  

‘The Undoing’: ruinas, máscaras y mentiras

'The Undoing', la miniserie de HBO creada por David E. Kelley y dirigida por Susanne Bier

Profundas heridas, traumas, secretos que jamás salen a la luz, cubiertos bajo aquella máscara social que nos colocamos a diario. En este universo melodramático y terrenal, bordado con la fibra de rosas amargas, se encuentra The Undoing, un thriller psicológico, pasional, con un crimen de por medio y varios sinsabores en el camino. 

 

La reconocida y galardonada Nicole Kidman (Big Little Lies) interpreta a la psicóloga Grace Fraser, una popular especialista quien se gana la vida solucionando los problemas de parejas infieles, intentando reparar aquello que se oxida. Su marido, es un médico exitoso que trabaja en oncología, profesión que lo mantiene en permanente contacto con niños víctimas de cáncer. Este hombre, Johantan Sash (Hugh Grand, A Very English Scandal) es un tipo simpático, inteligente y  leal. En resumen: el padre ideal y el marido perfecto. Todo cambiará cuando la joven y hermosa  Elena Alves (Matilda de Angelis, Youtopia) se haga parte de sus vidas, provocando un inesperado suceso que pondrá de cabeza a los protagonistas. Esta auténtica tormenta afectará directamente al hijo de ambos, Henry (Noah Jupe, Extraordinario) y al mismo tiempo al padre de Grace, Franklin Renner (Donald Sutherland, Trust) quien se ocupará de proteger y tenderle una mano a la familia, aún estando en contra de muchas de las decisiones y acuerdos establecidos. Una vez puestos en la palestra, los involucrados se colocarán en manos de la abogada Haley Fitzgerald (Noma Dumesweni, El niño que domó el viento) una mujer calculadora y feroz, quien será partícipe de un juicio que será determinante en sus vidas.

The Undoing, sigue la senda lacrimógena del drama familiar. Un clan que lo tiene todo, en una compleja encrucijada que pondrá en jaque su futuro. Esta vez, el acento se coloca en  un concepto clave del entramado: la confianza. La sensación de seguridad, aquel confort que se distorsiona como una moneda lanzada que flota en la pecera, engañando al ojo de quien observa al otro lado del cristal. Lo que parece incorrupto, prístino y transparente, comenzará a agrietarse ante la más mínima pisada de mosquito, terminando en cientos de cristales punzantes y afilados. 

'The Undoing', la nueva miniserie de HBO está protagonizada por dos grandes actores, Nicole Kidman y Hugh Grant

La serie se vale de recursos intimistas, recuerdos creados, una sobredosis de primeros planos y un discurso sugerente, de diálogos clásicos, sin grandes volteretas, con un misterio un tanto plano en su argumentación. Los giros no llegan, y cuando llegan son tibios y un poco faltos de peso. A pesar de constar de buenas actuaciones, te deja la impresión de quedarse a media tabla, de no explotar un potencial que está presente y que se palpa, pero que acaba extraviado en vanidades narrativas. Te mantiene sujeto durante un rato prolongado, pero nunca echa las amarras, te insta a  vagar entre sus idas y vueltas, sus encuadres fotográficos, una figura caminante de rostro pensativo, o en el rictus o mirada que se quedan sólo en eso, en espuma que se va. La ola se retrae y jamás golpea contra el roquerío. La crisis que viven sus personajes, lucha por convertirse en una honda exploración de la psiquis humana, sus debilidades y catalizadores, así como en un tratado visceral de la pareja, los actos y pactos que conviven en la unión, la conciencia de la pureza y la verdad del amor. Y lo consigue entre cortinas. Lo ejecuta en fracciones, con elementos que funcionan y otros que no, intentando mezclar un sórdido policial con una tragedia romántica , más introspectiva y metafórica. Brilla como lo hace la polilla en la lámpara. Con un opaco resplandor. Al final, carece de vitalidad. Como un cuerpo maravilloso al cual se le ha drenado la sangre. No es una serie que vaya a no gustar. Se deja ver y sus aciertos, te mantienen alerta, encadenado a su evolución. Consigue deslumbrar con sólidas actuaciones, buenas tomas y momentos. Sin embargo, el enigma, el cerebro de su arquitectura, no consigue generar un impacto apabullante. Se nota cierto afán por expandir su misterio a base de tiempo, sumando escenas y marañas que no  se explican del todo, dejando la sensación de rellenar los espacios con trozos de masilla. Su encanto, enamora en su construcción refinada y elegancia, su fílmica sobriedad de paletas otoñales y encuadres depurados. No obstante, más allá de aquel horizonte, faltan trucos y trampillas que dejen huecos en la cabeza, que te dejen la impresión de haber pagado por observar una heroica opereta interpretada con pulcritud. 

Nicole Kidman es el principal reclamo de 'The Undoing', la última miniserie de HBO

The Undoing, es una correcta performance, una pieza que satisface, pero que da la impresión de no arriesgar demasiado, tomando una fórmula que no opta por la experimentación, sino que sigue los planos, desde a la A hasta la Z, sin órbitas extrañas.  Al igual que las emociones, nos disgustan sus decisiones, o las abrazamos como si fueran eslabones amados. Allí, en donde late aquel órgano que tenemos en el pecho, conviven los espejismos y la claridad de las aguas. Hay turbios manantiales, traiciones, moralidad disfrazada, y rostros que conviven con máscaras de bondad. Es un ramillete de ambiciones y quimeras, donde el  amor lucha por someter a la frivolidad y las culpas, peleando por no hincar la rodilla  ante la tentación, en su intento por aplastar la cabeza  de la serpiente en el jardín del Edén. Es en este proceso,  en esta guerra que afrontamos con el fin de acabar con los seductores fantasmas, cuando hallamos la razón. La razón que nos permite separar lo bueno de lo malo. El engaño del amor. Recoger las ruinas que guardamos en el fondo del alma, para reconstruir  desde abajo, porque aquello es la vida, quieras o no: decepcionarse, rearmarse, vivir el luto y continuar. 

 

’30 monedas’: Álex de la Iglesia en estado puro…

La esperada serie de Álex de la Iglesia, 30 monedas, se estrena el próximo domingo en HBO España

Este artículo se ha escrito después de ver la temporada completa y NO CONTIENE SPOILERS.

30 monedas es el esperadísimo trabajo para televisión de Álex de la iglesia junto a su guionista de cabecera Jorge Guerricaechevarría. Se estrenará el domingo 29 de noviembre en HBO y consta de ocho capítulos de una hora de duración y alguno supera la hora. La serie solo se podría definir de esta forma: Alex de la iglesia en estado puro. Si te gustaron sus anteriores trabajos disfrutarás de lo lindo, pero si por el contrario no eres fan del director no entrarás en el juego planteado .

La historia de 30 monedas nos acerca al padre Vergara, interpretado por Eduard Fernández, que es exorcista, boxeador y ex convicto que una vez exiliado del Vaticano da con sus huesos en una iglesia de un pueblo de Segovia. Junto a él viaja una moneda que supuestamente pertenece al grupo de treinta monedas que cobró Judas Iscariote por vender a Jesucristo. Desde su llegada a Pedraza, empiezan a ocurrir sucesos paranormales que implican a todo el pueblo y todo apunta a que dicho cura está relacionado con ellos. Paco, el Alcalde (Miguel Ángel Silvestre) y Elena, la veterinaria (Megan Montaner) intentan descubrir la relación del padre con estos fenómenos y el significado de dicha moneda y el porqué unas fuerzas sobrenaturales quieren apoderarse de ella.

Eduard Fernández se transforma en el padre Vergara en 30 monedas, de HBO

30 monedas aúna todo lo mejor de los anteriores trabajos de Álex de la iglesia como El día de la bestia o Las brujas de Zugarramurdi en su parte sobrenatural y con ese elenco coral que suelen hacer gala las películas del director como La comunidad o El bar. Pero además de guiños a sus trabajos podemos ver millones de referencias al universo cinematográfico más global como a La Pasión de Cristo por poner un ejemplo en una intro sencillamente impresionante con música escrita por Roque Baños.

El primer capítulo es espectacular y, con una hora y diecisiete minutos de duración, no deja lugar para el respiro. Si hubiera añadido un poquito más podría haber sido una película perfectamente. En éste y en los dos siguientes capítulos nos enfrentamos a un gran número de mezclas de género de terror, lo que convierte esta serie en lo que tenía que haber sido la fallida Territorio Lovecraft pero en versión cañí. Cambiamos los paletos americanos por unos más cercanos a nosotros, lo que le imprime un toque muy divertido y reconocible el que te hará reír a carcajadas a base de diálogos ácidos y divertidos que bien habría podido firmar el mismo Berlanga. No hay que olvidarse de las típicas escenas pasada de vueltas que en ocasiones rozan el gore marca de la casa.

Megan Montaner es Elena, la veterinaria, y Miguel Ángel Silvestre es Paco, el Alcalde, en 30 monedas, de HBO

En la parte negativa, quizás en la parte central, 30 monedas puede hacerse algo repetitiva y hacia el final como le suele pasar en otros trabajos se le va un poquito de las manos. Nada que no se salga de lo habitual de lo que nos tiene acostumbrados y que para mí, no hace que te aburras o disfrutes en ninguna parte del metraje que si bien puede ser algo excesivo se hace corto. Álex de la Iglesia vuelve a demostrar que, te guste o no, es uno de los creadores españoles más originales y con una marca propia que ha ido evolucionando trabajo tras trabajo. En definitiva, una serie divertida y terrorífica a partes iguales que he disfrutado de principio a fin. El propio Álex de la Iglesia ha confirmado que esta serie está ideada para tres temporadas, con lo cual si el público y HBO lo permite, tenemos monedas y diversión para rato.

30 monedas se estrena en HBO el próximo domingo 29 de noviembre y de forma semanal.

‘El Tercer Día: Invierno’: una estación sombría, como hojas muertas sobre Osea

La historia de Jude Law y Naomie Harris llega a su fin en 'Invierno', la segunda parte de 'El tercer día'

La particular obra de Dennis Kelly, El tercer día ha llegado a su fin. Por lo menos, aquello parece. Ya que en cuestiones de series, jamás se sabe con certeza. Aquel viaje alucinante, que ha partido con una sinfonía confusa y paranoica, ha estirado los brazos huesudos y enfermos para tomar la mano del destino, un destino que no está carente de reproches, culpas y dolor. Esta vez, el serpenteante camino que conduce hacia la Isla, trae consigo a tres mujeres: Helen (Naomi Harris, Small Island ) y sus dos hermosas hijas: Elli (Nico Parker, Dumbo ) y la  pequeña  Lu (Charlotte Gairdner, Mihell), quienes arriban con la promesa de un viaje especial, lleno de aventuras. Sin embargo, tan pronto pisan aquellos parajes, se encuentran con un pueblo decadente, sombrío, que dista mucho de aquel enjambre festivo que vimos   en Verano. Aquí, los nuevos visitantes habrán de toparse con personajes alienados, situaciones grotescas, imágenes y símbolos obscenos que les llenarán de temor. No obstante, pasarán la noche en el poblado, pues hay un secreto familiar que debe ser desvelado. Más tarde, la mayor de las niñas entablará amistad con Kail (Freya Allan,The Witcher) quién sembrará en ella la semilla de la incertidumbre con historias sobre la mítica comunidad. Quizás, Osea, pueda ser la respuesta a muchas de las miserias y maravillas del mundo. 

Invierno, a diferencia de la entrega anterior, funciona como una especie de reconciliación forzada, enfrentando a  los personajes a sus traumas, chocando con aquella enorme pared, de piedra, impenetrable, que es la cruda realidad. Aquella sanación pregonada por los habitantes de la Isla, personificada en la figura de Sam, termina por derrumbarse, víctima de la imperfección humana, un sentido opuesto de la moralidad, celos, envidia, diferencias irreconciliables y orgullo, males propios del individuo, pecados que no dejan de manifestarse, probablemente, anclados en la propia fiereza de aquel fanatismo que comparte fé y locura en un sólo cuerpo ideológico. Tanto el nuevo Patriarca, como su mujer y sus hijas, chocarán con este mundo paralelo, en donde los milagros parecen ocurrir como si fuese un oasis en un desierto desolado, para luego revelarse como una caja de Pandora, transformando los demonios internos en falsas quimeras, ilusiones y espejismos. Así, no quedará más alternativa que despertar y regresar al zigzagueante camino para escapar, dejando atrás dolor y sacrificio. 

La serie, mantiene sus tonos difusos, colores grises y su imaginario grotesco, a la par de una buena fotografía y unos planos hermosos en aquella estética folk-horror, que combina elementos tradicionales con pinceladas de suspense. El tercer día: Invierno también utiliza alucinantes símbolos e iconografía para estructurar las bases de una arquitectura rural decadente y misteriosa. El mar que rodea aquella tierra prometida, es el mar de las almas prisioneras de un culto enajenado, mientras el bosque expande sus miles de hojas para ocultar el dolor, para servir como un refugio maternal,  prometiendo vestigios de esperanza, que pueden acabar en la más absoluta miseria y decepción. Así, a medida que avanza el relato, obtendremos las pistas necesarias que acabarán dando con la salida del laberinto. 

Naomie Harris es la gran protagonista de la segunda parte de 'El tercer día', 'Invierno', disponible en HBO

Aquellas psicodélicas alucinaciones de Sam (Jude Law) en la primera parte de El tercer día, serán entendidas en razón de su tambaleante voluntad y un espíritu desgarrado por la pérdida y el dolor. Nublados sus sentidos, caerá en manos de un grupo de fanáticos que lo convertirán en profeta. Él mismo, que será considerado impropio con el tiempo, generando la división de los pueblerinos, alienados y consumidos por una gula sectaria que se ha convertido en una trampa de osos, que amenaza con atrapar los  pies, manos y espíritus de cada uno de los habitantes. Ellie, por su parte, en medio de esta insólita guerra, se verá forzada a descubrir la cortina, revelando el motivo que la lleva a la Isla tras encontrarse con Jess (Katherine Waterston), portadora de un nuevo mesías, profeta y guía del corazón del mundo, quien deberá reestablecer la armonía entre los creyentes.


‘El tercer día: Otoño’

Me gustaría hacer un breve y necesario paréntesis en esta parte, para comentar ciertos aspectos de Otoño, capítulo especial que fue presentado en versión Live y que tuvo bastantes comentarios en ciertos grupos de seguidores y fans de la serie. Es cierto que presenta interesantes llaves y tuercas que pudieran expandir el universo distópico de este nirvana campesino. No obstante, es importante saber que  los hechos transcurridos en la emisión, no debilitan  para nada la  experiencia de la serie. En estricto rigor, se organiza como una fotografía panorámica de Osea, relatando la carnavalesca religiosidad y preparativos del Vía Crucis del Padre, durante la celebración y conclusión de un rito pagano. Entre cánticos, oraciones y sonidos metálicos inquietantes, nos rendiremos ante  a un Jude Law impactante, comprometido en cuerpo y alma a esta liturgia, peregrinando sobre la arena y la tierra en una suerte de expiación, que remite a los pasajes bíblicos de la crucifixión. Una alucinante y bizarra interpretación de un Cristo rendido, golpeado y resignado, que no decaerá hasta dar cumplimiento a su destino. La enigmática teatralidad de estas 12 horas de rodaje, sobrecogen y fascinan. Como experiencia artística, es bella y misteriosa. Sin embargo, repito, no será imprescindible para el final de El Tercer Día, una ecuación comprensible y coherente dentro de sus propios recursos. Por lo tanto, la caravana de fieles y sus estaciones, no serán obstáculos para el desenlace. De todos modos, creo que vale la pena experimentarla, si te atrapa la mitología y la exploración de aquella cristiandad new age, con sus revelaciones y actos apócrifos. 

Un evento de 12 horas en directo llamado 'Otoño' ha sido la gran novedad que ha traído 'El tercer día'


Aclarado esto, el motor de la historia y los pilares que la sostienen, se mantendrán firmes e intactos. Los personajes, llegarán a una encrucijada que parece predecible, empujados por el deseo de volver a la luz, olvidar la pesadilla y despertar. El acto final de El tercer día se construirá sobre el deseo lacerante de darle un sentido al duelo que aplasta y oprime el alma, encontrando la manera de reparar los errores y cubrir con hojas secas aquellas cicatrices que llevamos por dentro. Así como derribar aquellos mundos ficticios que un principio fueron la cura de la infección, aquella medicina que prometían las escrituras y pinturas extrañas dejadas en la Isla, testigos de un acervo religioso-cultural plagado de prácticas y cuentos profanos, altares y ritos de esperanza, sólo vivos gracias a la enajenación de los últimos devotos. Osea, representa la luz, no exenta de oscuridad.

Invierno concluirá como la consecuencia de una catarsis, un viaje personal que se ha vuelto comunitario, como si un germen se multiplicara creando una plaga de confusión en la atmósfera, la historia y los personajes. Una vez que el agua ha salido del vaso, se desborda y derrama sobre el suelo, sin que nada pueda evitarlo. Aquí, las culpas y los pecados de los protagonistas, podrán absolverlos o convertirlos en prisioneros, cada quien entregado a su propia fe, obligados a decidir y a enfrentarse con el miedo que los domina. En un acto de sacrificio, que asemeja más a un acto de cordura, aquel luto desgarrador y visceral que envuelve a Sam, encontrará paz y tranquilidad en un último escenario, que lo redime en parte, y lo condena por otra. 

Freya Allan en 'El tercer día' ('Invierno')

Porque así funcionan las cosas. Las tinieblas son emociones humanas que toman la forma de fantasmas, espinas que permanecen en la piel, rasgando, torturando y punzando una y otra vez, enviando señales que revolotean como moscas, o que saltan infinitas como los grillos anaranjados de Verano. El acto de olvidar es como una carta que permanece durante años en un cajón. Está presente, aunque creas que se ha ido. Ya sea en las creencias o en la voluntad, lo que hemos perdido, encontrará la manera de manifestarse y salir. En una isla, en un credo, en una enfermedad, en la ceguera o en la locura. Estará presente, siempre listo para ponernos a prueba y recordarnos lo que somos: seres humanos, con dolores, amores e imperfección. Bienvenidos a Osea, el alma de un planeta en permanente caos y peligro. 

‘Territorio Lovecraft’: breve crónica de una fantástica parodia  

'Territorio Lovecraft' ('Lovecraft Country') es una serie que se basa en el imaginario del escritor HP Lovecraft

Cuando HBO anunció el estreno de una ficción basada en las obras de H.P. Lovecraft llamada Territorio Lovecraft, todos los amantes del género del horror y la obra del escritor saltamos de nuestros asientos y nos preparamos para recibir la ansiada llegada de los entes, misterios y artilugios de aquel universo fantástico. Aquello despertó grandes expectativas en muchos. Expectativas, y televidentes que luego del fin de la temporada, o se quedaron felices, o masticando disconformidad. 

Primero que nada, despejemos la pista. Pues el espectáculo, no es realmente un relato de Howard. Territorio Lovecraft está basada en el libro homónimo de Matt Ruff, publicado en 2016. Quien, como muchos otros seguidores del maestro, creó un imaginario con variadas referencias a la obra del escritor, haciendo una reinterpretación libre de aquella mitología. En su novela, utiliza algunos matices lovecraftianos para generar una mezcla de variados elementos y temas de la ciencia ficción y el horror, en un tono pulp, un poco gore y aventurero, el que transcurre en el  Chicago de 1956, época en donde el racismo es como un látigo que castiga a la gente de color.

De esta manera, agregando ciertos matices sociales e ideológicos, transcurre la historia de Atticus (Jonathan Majors, When Why Rise) un ex veterano de la Guerra de Corea, amante de la literatura, quien regresa al hogar a reencontrarse con los suyos y que inesperadamente  se verá  envuelto en un misterio relacionado con su origen. Una vez sorprendido por el destino, emprenderá un viaje fantástico junto al tío George (Courtney B. Vance,  American Crime Story) y Leticia  (Jurnee Smollett-Bell, Aves de Presa) en busca de respuestas. A ellos, se unirán después Ruby (Wumbi Musaku, I am Slave), hermana de la chica,  Hippolyta (Aunjuane Ellis, When They See Us ) y  Montrose (Michael K. Williams, The Night Of, Boardwalk Empire), todos miembros del clan familiar. Luego de un primer encuentro con lo desconocido, conoceremos  a la enigmática Christina (Abbey Lee Kershaw, Elizabeth Harvest), la última heredera  de la magia sectaria de un grupo de místicos rubios como el sol.

La ausencia de una trama clara es parte del encanto o la desgracia de 'Territorio Lovecraft'

Luego de un piloto bastante prometedor, la serie deambulará en una acuarela de subtramas bastante alocadas, utilizando una especie de relato coral que lucha por encajar piezas que no siempre ajustan como debieran. Saltando de un género a otro, es a ratos aventurera, a ratos misteriosa, y a ratos una droga alucinógena, con escenas entre bizarras y graciosas que parecen disimuladas parodias. El apartado técnico no es malo, sin embargo, me parece irregular. Hay aspectos destacados en la creación de los escenarios y cuidado en la fotografía, pero a ratos abusa de los CGI de manera evidente y hace que se vea demasiado artificial. No obstante, no es esa su mayor cojera, sino lo que sucede con la historia que subyace en el fondo. Carente de una mitología  o idea nuclear, de unas raíces sólidas en la narración, olvida aquel primer piso argumental que le otorgue coherencia a su universo, lo que da pie a que los capítulos se transformen en momentos, diálogos y secuencias gratuitas, actos huérfanos de consecuencias lógicas dentro de su propia anatomía. Situaciones sin una causa y efecto resultante, en un guion enrevesado que sólo se limita a colocar más y más elementos en un ritmo frenético, con varios momentos de incongruencia.

La historia, es una madeja de la cual pierdes el hilo con facilidad, complaciente consigo misma hasta el hartazgo, como si fuese un espectáculo de fuegos artificiales en donde las chispas y colores salen disparadas hacia cualquier lado, sólo con el fin de encandilar y entretener a un público sonriente. Al final, no sabes bien de lo que trata, ni lo que quiso decir. En ese afán de soltarse y explotar, como si fuese un corredor de los 100 metros lisos tras el disparo, los conceptos y la presentación de los temas que pretenden ser más serios se convierten en bosquejos, anillos de humo que no consiguen asentarse. El problema racial, la discriminación, la diversidad sexual, la liberación de la mujer, son tratados tibiamente, perdiendo la oportunidad de ser utilizados de mejor manera, inmersos en aquellas tramas psicodélicas que te sacan y transportan a un terreno circense, en donde acaban hundidos como piedras en el  río

Difícil de calificar, algunos encontrarán en la serie un justo premio a las extenuantes horas de trabajo, que son recompensadas luego en la comodidad de un sillón, disfrutando de una historia ligera y entretenida. Sin embargo, para aquellos odiosos como yo, que gustan no sólo de despejar la cabeza, sino también de expandir un poco más el conocimiento seriéfilo con historias bien contadas, sean estas humorísticas, dramáticas, tristes o felices, pero, bien contadas, seguramente vas a enojarte o asombrarte. Incluso soltar alguna buena carcajada con las aventuras y desventuras de este grupete de locos, que hablan de magia, hechizos, demonios, dioses y viajes en el tiempo como si estuviesen comprando los víveres en el supermercado. Total, esas cosas pasan a diario y no hay por qué sorprenderse. 

Imagen de 'Territorio Lovecraft', de HBO

Porque, Territorio Lovecraft, es lo que es. Indescifrable, como los soberanos cósmicos que duermen en el espacio infinito, inenarrables, susurrando en las obras del delgaducho y enfermizo Philips. Y  como se dice en alguna parte, leída por casualidad en la selva virtual de Google: lo más importante en una historia, no son los monstruos, sino la atmósfera. La ficción es real, dentro de su propia realidad. Sin aquello, el escenario comienza a tambalear. Puede haber naves en el cielo, planetas raros, transformaciones y tentáculos dispersos, pero pasarán como pasan las sombras que vemos, hermosas por un rato, para luego difuminarse tras la caída del sol.

Territorio Lovecraft está disponible completa bajo demanda en HBO España.

‘El tercer día’, un verano con paranoia y confusión

Jude Law protagoniza 'Verano', los tres primeros episodios de 'El tercer día'

El Tercer Día es la esperada miniserie del creador de la reconocida y particular ficción británica Utopía, Dennis Kelly. Esta vez, nos sitúa en la enigmática Isla de Osea, un paraje rural y perdido en el cual transcurren diversos eventos divididos en capítulos. El primero, Verano, tiene como protagonista a Jude Law (The New Pope) en el personaje de Sam, un hombre atormentado por el pasado, que llega de manera aparentemente fortuita a esta especie de villa, luego de sorprender a la joven Epona (Freya Allan, The Witcher), en un bosque aledaño. Anclado y sin poder salir, decidirá quedarse y verse envuelto en el extraño modo de vida de sus habitantes, quienes se encuentran preparando una celebración folklórica y mística. 

Mr. Martin ( Paddy Considine, El Visitante) y Mrs. Martin (Emily Watson, Chernobyl), serán los anfitriones que acogerán a Sam, quien se hospedará en el bar dirigido por ambos. Allí, conocerá a Jess (Katherine Waterston, Animales Fantásticos), una mujer complicada por la custodia de sus hijas y las dificultades de un frustrado matrimonio.  

Podría decirse que la historia de El tercer día está centrada en la pérdida, el proceso que conlleva el duelo y la forma en que aplacamos aquel dolor, de manera consciente, o no. Un evento devastador, ha dejado profundas heridas en Sam, quien presa de ciertos momentos de poca claridad mental, caerá fácilmente en la red tejida por la gente de Osea, desconociendo su destino, el cual parece inevitable. 

El guion tiene la medida de un thriller psicológico, motivo que se evidencia en los traumas y conflictos de los personajes, así como en las creencias religiosas que profesan. Una polarización distorsionada del cristianismo, jugando con elementos que corresponden a tradiciones paganas, dioses y sacrificios, todo esto en pos de la riqueza y la buena fortuna de los habitantes de la isla. 

'El tercer día' es la nueva serie de Dennis Kelly, el creador de 'Utopía'

A partir de este núcleo, diversas subtramas reforzarán la idea de esta malsana teología; no obstante, aún siendo pertinentes, algunas son difusas o poco desarrolladas. Da la impresión de querer utilizar demasiados elementos para contarnos algo que podría haber funcionado de otra manera. Al final, los diálogos pueden parecer demasiado explicativos, a pesar de la abundante simbología que presenta la historia. En cuanto a los personajes, los que se llevan el peso son los protagonistas, sólidos y bien interpretados, a diferencia de los secundarios, muchos de ellos anodinos, individuos que son guiados sólo por los impulsos, o que simplemente no son relevantes en absoluto. Esto con la clara intención de mostrar cierta enajenación y locura en ellos, recurso que nos desvela la identidad distorsionada de los seres humanos que conviven en esta especie de secta. 

Es el deseo del creador, claro está, exponer estas fisuras y jugar con el tono de la realidad, dando vida a un remolino de confusión. Sin embargo, ciertas situaciones un tanto gratuitas, hacen que la historia se vuelva a ratos predecible.  Este efecto, es el resultado de una ficción que bebe de muchas otras, lo que hace difícil no compararla con obras similares. En un viaje a ratos alucinante, nos toparemos con un abanico de tonalidades, flashbacks y efectos de cámara, que serán parte de una atmósfera nebulosa, intensificando los momentos al son de un buen fondo musical y representaciones alegóricas que brotan permanentemente ( el bosque, el mar, los insectos, etc). Esto, sumado a la impecable performance de los actores más avezados, hacen que la serie consiga flotar, tapando la irregularidad de su guion, creando momentos de misterio y alcanzando algunos puntos de horror psicológico bastante logrados.

En resumen esta primera parte de El tercer día, Verano, siendo un tanto confusa y un poco obvia, logra imponer las condiciones necesarias para crear una trama interesante, instaurando la mitología del pueblo de Osea y sus particulares habitantes. Dolor, muerte, redención, perdón y olvido, yacen en esta bruma que se dispersa como el mar, dejando abierto el camino hacia la isla, un camino serpenteante que decides cruzar, o no. Allí, estarán esperando sus misterios, entre algunas sombras y pantanos, árboles, grillos anaranjados, claroscuros e imágenes oníricas al borde de la paranoia y la realidad.

‘La conjura contra América’: David Simon como… ¿siempre?

David Simon se atreve con el clásico 'La conjura contra América' de Philip Roth

¿Quién no conoce hoy en día a David Simon? Pues todavía hay quien no lo conoce. Es un tipo que no respira nada a comercial pero que es tremendamente efectivo por antonomasia. Su casa es HBO, santo y seña de la plataforma con la que trabaja desde hace años, sus trabajos han marcado diferencia convirtiéndose en series de culto sin llegar a ser un gafapasta, como se dice hoy en día para menospreciar. Ahora estrena La conjura contra América, de la que hablamos a continuación.

El método con el que trabaja siempre ha sido utilizar conflictos sin historias personales, buscando la evolución como dogma de fe en cada capítulo, cociendo a fuego lento, siempre le ha gustado mostrar sin decir más de lo necesario. Su frase más emblemática en sus propias palabras “que se joda el espectador medio”, es toda una declaración de intenciones. Probablemente sea el guionista que mejor sabe acabar historias, ya lo ha demostrado en mas de una ocasión, cosa que parece muy fácil a priori y tan difícil de lograr. Tocado por esa magia que tanto le caracteriza en sus relatos, es alguien que sabe utilizar muy bien el metraje, por supuesto, esta no iba a ser menos constatándolo de nuevo con tan solo seis capítulos, ¿para qué perder el tiempo?

 Partiendo de la base que la historia de La conjura contra América no es suya (y cómo se nota), algo que ya plasmo con Show me a Hero, donde consiguió hacerlo muchísimo mejor y desmarcarse de su sello. Con esto no quiero decir que The Plot agaisnt America sea mala , pero quizá se aleja más a lo que nos tenia acostumbrados. En plena efervescencia de Adolf Hitler en la Segunda Guerra Mundial, en una hipotética ficción, Roosvelt es derrotado en las elecciones y gana Charles Lindbergh, un aviador antisemita y xenófobo. ¿Hasta dónde llegarán tales acontecimientos? ¿Qué pasará con la comunidad judía?

El casting de 'La conjura contra América está lleno de aciertos, uno de ellos es Zoe Kazan, que repite con David Simon tras 'The Deuce'

En La conjura contra América, su elenco de actores están mas que bien elegidos, desde una Winona Ryder desconocida, por fin no tan histriónica como nos tiene acostumbrados, hasta un John Turturro haciendo de rabino e inyectando su pausada naturalidad interpretativa. Pero si algo destaca entre este reparto para un servidor es la más desconocida Zoe Kazan (ya la ficho para The Deuce), en su papel de ama de casa, con una mirada silenciosa, tímida y diferente de todo lo que acontece.

En este caso, entrelaza de manera sórdida imágenes reales de la Segunda Guerra Mundial con la historia que nos somete. En mitad de todo esto, nos encontramos a los Levin, una familia judía con diferentes tesituras de un mismo frente abierto, buscando una manera de salir airosos ante tanta presión social. Desde luego, los derroteros por donde nos está llevando la actualidad americana, pueden o tienen cierto aire a La conjura contra América con una sociedad divida, donde la prensa no es tan libre como pensamos, donde cada vez hay mas extremismos, menos parcialidad en los medios y con un presidente capitán de la involución.

Por cierto y cambiando de tema, empece a ver una serie gracias a Cultura Seriéfila… Bueno, casi mejor os lo cuento otro día.

La conjura contra América está disponible completa bajo demanda en HBO España

 

‘Foodie Love’: comida y amor según Isabel Coixet

Isabel Coixet explora las relaciones amorosas con comida de por medio en 'Foodie Love'

Mucho tiempo llevábamos esperando la primera serie de HBO en España. Primero se nos prometió Patria, que sigue retrasándose, y después llegó El Pionero, que era documental. Mañana 4 de diciembre, llega Foodie Love, una serie cocinada (así reza en el subtítulo) por Isabel Coixet. Por cortesía de HBO España ya hemos podido saborear sus primeros episodios y, aunque sacia, se necesita más.

Gracias a ‘Foodie Love’, una aplicación para encontrar pareja entre amantes de la gastronomía, un chico y una chica empiezan a quedar para conocerse mejor. Durante las primeras citas, ambos intentarán adivinar los ingredientes de los que está hecho el otro y comprobar si son compatibles, más allá de su gusto por el yuzu japonés, o por su odio por el postureo foodie. La serie está compuesta por ocho episodios de media hora y se ha rodado entre Barcelona, sur de Francia, Roma y Tokio. Además, recientemente los Premios Feroz la han nominado como Mejor serie dramática y Mejor actriz protagonista a Laia Costa.

Laia Costa y Guillermo Pfening dan vida a unos personajes muy creíbles en Foodie Love, que se puede ver en HBO España

Por los actores protagonistas me gustaría empezar a desgranar la serie, ya que la comida es parte esencial de Foodie Love, pero sus personajes, y más bien sus intérpretes me parecen lo mejor de lo que llevo visto hasta ahora. Guillermo Pfening y sobre todo Laia Costa, hacen un trabajo espectacular. Guapísimos ambos, los dos aguantan a la perfección los primeros planos, llegando a enamorar a la cámara. No es fácil lograrlo, pero sus gestos, la forma de hablar y, por supuesto, la forma de comer, como menciona precisamente él en el segundo episodio, nos van seduciendo cada vez más. Tampoco están mal los personajes secundarios que, encarnados por actores más o menos conocidos, consiguen contarnos historias que tocan el corazón. Mención especial merece Yolanda Ramos en el segundo episodio.

El sello de Isabel Coixet se nota en cada bocado de Foodie Love, pero la Coixet más amable, divertida y ligera. No es que no trate temas tristes como la soledad, por poner un ejemplo, pero están tratado desde una perspectiva positiva. En cada diálogo, en cada opinión que sus personajes emiten, podrías estar viendo a la creadora en una entrevista. Y se convierte en una serie profundamente personal. Sus personajes están solos, pero tienen una mochila y esconden cosas detrás de esos personajes que ellos mismos se crean con tal de gustarle al otro. Dichos diálogos, sean banales o no, me han parecido muy inteligentes y cargados de sentimiento.

Por la estructura de la serie, que básicamente es gente hablando mientras come o bebe, se podría pensar que la realización puede ser monótona y llena de contraplanos, que sí, que obviamente los tiene, pero cada uno de ellos está lleno de contenido porque los actores y sus frases los llenan. Pero Isabel Coixet, y ahí llega la cineasta, la de oficio, y nos hace la narración más amena gracias a esos bocadillos en los que escribe los pensamientos de los personajes, que complementan los diálogos, o insertos de dibujos animados siempre destinados a transmitir. Por supuesto, no pueden faltar los primeros planos de comida o bebida y así vemos al barista rematando un café o a un ‘barman’ preparando un cóctel. Sí, para ver Foodie Love hay que venir comido, porque da hambre.

La fotografía, la música, cualquier escena está cuidada al detalle por Isabel Coixet en Foodie Love

HBO ha acertado en producir Foodie Love con Isabel Coixet, una serie de autora, amable, ligera y cargada de ingredientes para hacer pasar un buen rato sin perder de vista un enfoque intelectual que le confiere valor más allá del gastronómico, que también.

Los ocho epsiodios de Foodie Love están disponibles a partir del 4 de diciembre en HBO España.