Portada » HBO España

Etiqueta: HBO España

‘Territorio Lovecraft’: breve crónica de una fantástica parodia  

'Territorio Lovecraft' ('Lovecraft Country') es una serie que se basa en el imaginario del escritor HP Lovecraft

Cuando HBO anunció el estreno de una ficción basada en las obras de H.P. Lovecraft llamada Territorio Lovecraft, todos los amantes del género del horror y la obra del escritor saltamos de nuestros asientos y nos preparamos para recibir la ansiada llegada de los entes, misterios y artilugios de aquel universo fantástico. Aquello despertó grandes expectativas en muchos. Expectativas, y televidentes que luego del fin de la temporada, o se quedaron felices, o masticando disconformidad. 

Primero que nada, despejemos la pista. Pues el espectáculo, no es realmente un relato de Howard. Territorio Lovecraft está basada en el libro homónimo de Matt Ruff, publicado en 2016. Quien, como muchos otros seguidores del maestro, creó un imaginario con variadas referencias a la obra del escritor, haciendo una reinterpretación libre de aquella mitología. En su novela, utiliza algunos matices lovecraftianos para generar una mezcla de variados elementos y temas de la ciencia ficción y el horror, en un tono pulp, un poco gore y aventurero, el que transcurre en el  Chicago de 1956, época en donde el racismo es como un látigo que castiga a la gente de color.

De esta manera, agregando ciertos matices sociales e ideológicos, transcurre la historia de Atticus (Jonathan Majors, When Why Rise) un ex veterano de la Guerra de Corea, amante de la literatura, quien regresa al hogar a reencontrarse con los suyos y que inesperadamente  se verá  envuelto en un misterio relacionado con su origen. Una vez sorprendido por el destino, emprenderá un viaje fantástico junto al tío George (Courtney B. Vance,  American Crime Story) y Leticia  (Jurnee Smollett-Bell, Aves de Presa) en busca de respuestas. A ellos, se unirán después Ruby (Wumbi Musaku, I am Slave), hermana de la chica,  Hippolyta (Aunjuane Ellis, When They See Us ) y  Montrose (Michael K. Williams, The Night Of, Boardwalk Empire), todos miembros del clan familiar. Luego de un primer encuentro con lo desconocido, conoceremos  a la enigmática Christina (Abbey Lee Kershaw, Elizabeth Harvest), la última heredera  de la magia sectaria de un grupo de místicos rubios como el sol.

La ausencia de una trama clara es parte del encanto o la desgracia de 'Territorio Lovecraft'

Luego de un piloto bastante prometedor, la serie deambulará en una acuarela de subtramas bastante alocadas, utilizando una especie de relato coral que lucha por encajar piezas que no siempre ajustan como debieran. Saltando de un género a otro, es a ratos aventurera, a ratos misteriosa, y a ratos una droga alucinógena, con escenas entre bizarras y graciosas que parecen disimuladas parodias. El apartado técnico no es malo, sin embargo, me parece irregular. Hay aspectos destacados en la creación de los escenarios y cuidado en la fotografía, pero a ratos abusa de los CGI de manera evidente y hace que se vea demasiado artificial. No obstante, no es esa su mayor cojera, sino lo que sucede con la historia que subyace en el fondo. Carente de una mitología  o idea nuclear, de unas raíces sólidas en la narración, olvida aquel primer piso argumental que le otorgue coherencia a su universo, lo que da pie a que los capítulos se transformen en momentos, diálogos y secuencias gratuitas, actos huérfanos de consecuencias lógicas dentro de su propia anatomía. Situaciones sin una causa y efecto resultante, en un guion enrevesado que sólo se limita a colocar más y más elementos en un ritmo frenético, con varios momentos de incongruencia.

La historia, es una madeja de la cual pierdes el hilo con facilidad, complaciente consigo misma hasta el hartazgo, como si fuese un espectáculo de fuegos artificiales en donde las chispas y colores salen disparadas hacia cualquier lado, sólo con el fin de encandilar y entretener a un público sonriente. Al final, no sabes bien de lo que trata, ni lo que quiso decir. En ese afán de soltarse y explotar, como si fuese un corredor de los 100 metros lisos tras el disparo, los conceptos y la presentación de los temas que pretenden ser más serios se convierten en bosquejos, anillos de humo que no consiguen asentarse. El problema racial, la discriminación, la diversidad sexual, la liberación de la mujer, son tratados tibiamente, perdiendo la oportunidad de ser utilizados de mejor manera, inmersos en aquellas tramas psicodélicas que te sacan y transportan a un terreno circense, en donde acaban hundidos como piedras en el  río

Difícil de calificar, algunos encontrarán en la serie un justo premio a las extenuantes horas de trabajo, que son recompensadas luego en la comodidad de un sillón, disfrutando de una historia ligera y entretenida. Sin embargo, para aquellos odiosos como yo, que gustan no sólo de despejar la cabeza, sino también de expandir un poco más el conocimiento seriéfilo con historias bien contadas, sean estas humorísticas, dramáticas, tristes o felices, pero, bien contadas, seguramente vas a enojarte o asombrarte. Incluso soltar alguna buena carcajada con las aventuras y desventuras de este grupete de locos, que hablan de magia, hechizos, demonios, dioses y viajes en el tiempo como si estuviesen comprando los víveres en el supermercado. Total, esas cosas pasan a diario y no hay por qué sorprenderse. 

Imagen de 'Territorio Lovecraft', de HBO

Porque, Territorio Lovecraft, es lo que es. Indescifrable, como los soberanos cósmicos que duermen en el espacio infinito, inenarrables, susurrando en las obras del delgaducho y enfermizo Philips. Y  como se dice en alguna parte, leída por casualidad en la selva virtual de Google: lo más importante en una historia, no son los monstruos, sino la atmósfera. La ficción es real, dentro de su propia realidad. Sin aquello, el escenario comienza a tambalear. Puede haber naves en el cielo, planetas raros, transformaciones y tentáculos dispersos, pero pasarán como pasan las sombras que vemos, hermosas por un rato, para luego difuminarse tras la caída del sol.

Territorio Lovecraft está disponible completa bajo demanda en HBO España.

‘El tercer día’, un verano con paranoia y confusión

Jude Law protagoniza 'Verano', los tres primeros episodios de 'El tercer día'

El Tercer Día es la esperada miniserie del creador de la reconocida y particular ficción británica Utopía, Dennis Kelly. Esta vez, nos sitúa en la enigmática Isla de Osea, un paraje rural y perdido en el cual transcurren diversos eventos divididos en capítulos. El primero, Verano, tiene como protagonista a Jude Law (The New Pope) en el personaje de Sam, un hombre atormentado por el pasado, que llega de manera aparentemente fortuita a esta especie de villa, luego de sorprender a la joven Epona (Freya Allan, The Witcher), en un bosque aledaño. Anclado y sin poder salir, decidirá quedarse y verse envuelto en el extraño modo de vida de sus habitantes, quienes se encuentran preparando una celebración folklórica y mística. 

Mr. Martin ( Paddy Considine, El Visitante) y Mrs. Martin (Emily Watson, Chernobyl), serán los anfitriones que acogerán a Sam, quien se hospedará en el bar dirigido por ambos. Allí, conocerá a Jess (Katherine Waterston, Animales Fantásticos), una mujer complicada por la custodia de sus hijas y las dificultades de un frustrado matrimonio.  

Podría decirse que la historia de El tercer día está centrada en la pérdida, el proceso que conlleva el duelo y la forma en que aplacamos aquel dolor, de manera consciente, o no. Un evento devastador, ha dejado profundas heridas en Sam, quien presa de ciertos momentos de poca claridad mental, caerá fácilmente en la red tejida por la gente de Osea, desconociendo su destino, el cual parece inevitable. 

El guion tiene la medida de un thriller psicológico, motivo que se evidencia en los traumas y conflictos de los personajes, así como en las creencias religiosas que profesan. Una polarización distorsionada del cristianismo, jugando con elementos que corresponden a tradiciones paganas, dioses y sacrificios, todo esto en pos de la riqueza y la buena fortuna de los habitantes de la isla. 

'El tercer día' es la nueva serie de Dennis Kelly, el creador de 'Utopía'

A partir de este núcleo, diversas subtramas reforzarán la idea de esta malsana teología; no obstante, aún siendo pertinentes, algunas son difusas o poco desarrolladas. Da la impresión de querer utilizar demasiados elementos para contarnos algo que podría haber funcionado de otra manera. Al final, los diálogos pueden parecer demasiado explicativos, a pesar de la abundante simbología que presenta la historia. En cuanto a los personajes, los que se llevan el peso son los protagonistas, sólidos y bien interpretados, a diferencia de los secundarios, muchos de ellos anodinos, individuos que son guiados sólo por los impulsos, o que simplemente no son relevantes en absoluto. Esto con la clara intención de mostrar cierta enajenación y locura en ellos, recurso que nos desvela la identidad distorsionada de los seres humanos que conviven en esta especie de secta. 

Es el deseo del creador, claro está, exponer estas fisuras y jugar con el tono de la realidad, dando vida a un remolino de confusión. Sin embargo, ciertas situaciones un tanto gratuitas, hacen que la historia se vuelva a ratos predecible.  Este efecto, es el resultado de una ficción que bebe de muchas otras, lo que hace difícil no compararla con obras similares. En un viaje a ratos alucinante, nos toparemos con un abanico de tonalidades, flashbacks y efectos de cámara, que serán parte de una atmósfera nebulosa, intensificando los momentos al son de un buen fondo musical y representaciones alegóricas que brotan permanentemente ( el bosque, el mar, los insectos, etc). Esto, sumado a la impecable performance de los actores más avezados, hacen que la serie consiga flotar, tapando la irregularidad de su guion, creando momentos de misterio y alcanzando algunos puntos de horror psicológico bastante logrados.

En resumen esta primera parte de El tercer día, Verano, siendo un tanto confusa y un poco obvia, logra imponer las condiciones necesarias para crear una trama interesante, instaurando la mitología del pueblo de Osea y sus particulares habitantes. Dolor, muerte, redención, perdón y olvido, yacen en esta bruma que se dispersa como el mar, dejando abierto el camino hacia la isla, un camino serpenteante que decides cruzar, o no. Allí, estarán esperando sus misterios, entre algunas sombras y pantanos, árboles, grillos anaranjados, claroscuros e imágenes oníricas al borde de la paranoia y la realidad.

‘La conjura contra América’: David Simon como… ¿siempre?

David Simon se atreve con el clásico 'La conjura contra América' de Philip Roth

¿Quién no conoce hoy en día a David Simon? Pues todavía hay quien no lo conoce. Es un tipo que no respira nada a comercial pero que es tremendamente efectivo por antonomasia. Su casa es HBO, santo y seña de la plataforma con la que trabaja desde hace años, sus trabajos han marcado diferencia convirtiéndose en series de culto sin llegar a ser un gafapasta, como se dice hoy en día para menospreciar. Ahora estrena La conjura contra América, de la que hablamos a continuación.

El método con el que trabaja siempre ha sido utilizar conflictos sin historias personales, buscando la evolución como dogma de fe en cada capítulo, cociendo a fuego lento, siempre le ha gustado mostrar sin decir más de lo necesario. Su frase más emblemática en sus propias palabras “que se joda el espectador medio”, es toda una declaración de intenciones. Probablemente sea el guionista que mejor sabe acabar historias, ya lo ha demostrado en mas de una ocasión, cosa que parece muy fácil a priori y tan difícil de lograr. Tocado por esa magia que tanto le caracteriza en sus relatos, es alguien que sabe utilizar muy bien el metraje, por supuesto, esta no iba a ser menos constatándolo de nuevo con tan solo seis capítulos, ¿para qué perder el tiempo?

 Partiendo de la base que la historia de La conjura contra América no es suya (y cómo se nota), algo que ya plasmo con Show me a Hero, donde consiguió hacerlo muchísimo mejor y desmarcarse de su sello. Con esto no quiero decir que The Plot agaisnt America sea mala , pero quizá se aleja más a lo que nos tenia acostumbrados. En plena efervescencia de Adolf Hitler en la Segunda Guerra Mundial, en una hipotética ficción, Roosvelt es derrotado en las elecciones y gana Charles Lindbergh, un aviador antisemita y xenófobo. ¿Hasta dónde llegarán tales acontecimientos? ¿Qué pasará con la comunidad judía?

El casting de 'La conjura contra América está lleno de aciertos, uno de ellos es Zoe Kazan, que repite con David Simon tras 'The Deuce'

En La conjura contra América, su elenco de actores están mas que bien elegidos, desde una Winona Ryder desconocida, por fin no tan histriónica como nos tiene acostumbrados, hasta un John Turturro haciendo de rabino e inyectando su pausada naturalidad interpretativa. Pero si algo destaca entre este reparto para un servidor es la más desconocida Zoe Kazan (ya la ficho para The Deuce), en su papel de ama de casa, con una mirada silenciosa, tímida y diferente de todo lo que acontece.

En este caso, entrelaza de manera sórdida imágenes reales de la Segunda Guerra Mundial con la historia que nos somete. En mitad de todo esto, nos encontramos a los Levin, una familia judía con diferentes tesituras de un mismo frente abierto, buscando una manera de salir airosos ante tanta presión social. Desde luego, los derroteros por donde nos está llevando la actualidad americana, pueden o tienen cierto aire a La conjura contra América con una sociedad divida, donde la prensa no es tan libre como pensamos, donde cada vez hay mas extremismos, menos parcialidad en los medios y con un presidente capitán de la involución.

Por cierto y cambiando de tema, empece a ver una serie gracias a Cultura Seriéfila… Bueno, casi mejor os lo cuento otro día.

La conjura contra América está disponible completa bajo demanda en HBO España

 

‘Foodie Love’: comida y amor según Isabel Coixet

Isabel Coixet explora las relaciones amorosas con comida de por medio en 'Foodie Love'

Mucho tiempo llevábamos esperando la primera serie de HBO en España. Primero se nos prometió Patria, que sigue retrasándose, y después llegó El Pionero, que era documental. Mañana 4 de diciembre, llega Foodie Love, una serie cocinada (así reza en el subtítulo) por Isabel Coixet. Por cortesía de HBO España ya hemos podido saborear sus primeros episodios y, aunque sacia, se necesita más.

Gracias a ‘Foodie Love’, una aplicación para encontrar pareja entre amantes de la gastronomía, un chico y una chica empiezan a quedar para conocerse mejor. Durante las primeras citas, ambos intentarán adivinar los ingredientes de los que está hecho el otro y comprobar si son compatibles, más allá de su gusto por el yuzu japonés, o por su odio por el postureo foodie. La serie está compuesta por ocho episodios de media hora y se ha rodado entre Barcelona, sur de Francia, Roma y Tokio. Además, recientemente los Premios Feroz la han nominado como Mejor serie dramática y Mejor actriz protagonista a Laia Costa.

Laia Costa y Guillermo Pfening dan vida a unos personajes muy creíbles en Foodie Love, que se puede ver en HBO España

Por los actores protagonistas me gustaría empezar a desgranar la serie, ya que la comida es parte esencial de Foodie Love, pero sus personajes, y más bien sus intérpretes me parecen lo mejor de lo que llevo visto hasta ahora. Guillermo Pfening y sobre todo Laia Costa, hacen un trabajo espectacular. Guapísimos ambos, los dos aguantan a la perfección los primeros planos, llegando a enamorar a la cámara. No es fácil lograrlo, pero sus gestos, la forma de hablar y, por supuesto, la forma de comer, como menciona precisamente él en el segundo episodio, nos van seduciendo cada vez más. Tampoco están mal los personajes secundarios que, encarnados por actores más o menos conocidos, consiguen contarnos historias que tocan el corazón. Mención especial merece Yolanda Ramos en el segundo episodio.

El sello de Isabel Coixet se nota en cada bocado de Foodie Love, pero la Coixet más amable, divertida y ligera. No es que no trate temas tristes como la soledad, por poner un ejemplo, pero están tratado desde una perspectiva positiva. En cada diálogo, en cada opinión que sus personajes emiten, podrías estar viendo a la creadora en una entrevista. Y se convierte en una serie profundamente personal. Sus personajes están solos, pero tienen una mochila y esconden cosas detrás de esos personajes que ellos mismos se crean con tal de gustarle al otro. Dichos diálogos, sean banales o no, me han parecido muy inteligentes y cargados de sentimiento.

Por la estructura de la serie, que básicamente es gente hablando mientras come o bebe, se podría pensar que la realización puede ser monótona y llena de contraplanos, que sí, que obviamente los tiene, pero cada uno de ellos está lleno de contenido porque los actores y sus frases los llenan. Pero Isabel Coixet, y ahí llega la cineasta, la de oficio, y nos hace la narración más amena gracias a esos bocadillos en los que escribe los pensamientos de los personajes, que complementan los diálogos, o insertos de dibujos animados siempre destinados a transmitir. Por supuesto, no pueden faltar los primeros planos de comida o bebida y así vemos al barista rematando un café o a un ‘barman’ preparando un cóctel. Sí, para ver Foodie Love hay que venir comido, porque da hambre.

La fotografía, la música, cualquier escena está cuidada al detalle por Isabel Coixet en Foodie Love

HBO ha acertado en producir Foodie Love con Isabel Coixet, una serie de autora, amable, ligera y cargada de ingredientes para hacer pasar un buen rato sin perder de vista un enfoque intelectual que le confiere valor más allá del gastronómico, que también.

Los ocho epsiodios de Foodie Love están disponibles a partir del 4 de diciembre en HBO España.

‘Years and Years’: una ‘distopía’ muy real

'Years and Years', una de las miniseries más destacadas del año

Hoy hablaremos de una de las mejores miniseries de 2019, producción original de BBC y que en España podemos disfrutar a través de HBO. Aunque parezca imposible, aún tenemos el poder de sorprendernos con una buena historia distópica, pero factible, en la que un posible futuro cercano nos acecha y la indiferencia es un precio muy alto. Se trata de Years and Years, en la que vemos el mundo a través de los ojos de los Lyons, una familia de clase media inglesa y cómo afrontan los cambios sociales, desde el año 2019 hasta una década posterior.

Entre el fabuloso plantel de actores, tenemos a Rory Kinnear (Stephen), T’Nia Miller (Celeste), Anne Reid (Muriel), Ruth Madeley (Rosie), Jessica Hynes (Edith), Russell Tovey (Daniel), Maxim Baldry (Viktor) y Emma Thompson (Vivienne Rook), entre otros. La serie ha sido creada, por el guionista británico Rusell T. Davies, que nos ha dejado joyitas como Queer as Folk, Banana, Cucumber, Tofu y la gran A Very English Scandal.

En esta serie se conjugan el lado más nefasto de las políticas populistas, los adelantos tecnológicos, la homofobia y la xenofobia, aderezado con la caída de los mercados financieros y el extremo control del gobierno en situaciones de ámbito doméstico. Una dura crítica a los incidentes que ya estamos viviendo ahora en el llamado primer mundo.

Con Years and Years, he tenido una montaña rusa de sentimientos encontrados. Por un lado, experimenté la desconfianza a la tecnología, como lo mostrado por Charlie Brooker y su genial Black Mirror, donde los asistentes virtuales y altavoces inteligentes, monitorizan cada paso que damos y son testigos de nuestras conversaciones más íntimas. En otro momento, con la historia de Viktor y Daniel, tuve rabia, impotencia y mirando con otros ojos a los emigrantes y refugiados. O con la vida laboral caótica de Stephen y sus micro-empleos basura, después de la pérdida de todos sus ahorros. Con la difícil vida de Rosie, madre soltera con 2 hijos y padeciendo espina bífida, donde la burocracia limita su pequeño negocio y convirtiendo su barrio en una zona fortificada por la policía, para evitar el libre movimiento de los ciudadanos de segunda, me recordó a los inicios de los ghettos judíos en Alemania. Pero con el activismo de Edith, donde pone en riesgo su vida, y aunque no lo parezca, es un granito de arena para el cambio y la transformación, logré empatizar con esos que quieren un mundo mejor.

Emma Thompson tiene un papel secundario, pero muy importante en 'Years and Years'.

Uno de los grandes momentazos de la historia, es el discurso de Muriel, la abuela de los Lyons, que nos hace pensar en lo que estamos haciendo y cómo somos cómplices de todo lo que pasa y lo que ocasionamos con esas acciones. Ya estamos en una sociedad convulsa, debemos aprender de los errores y las malas decisiones, cuando compramos algo o votamos a determinada corriente política, sin cuestionarnos quién está detrás y que consecuencias tienen sus propuestas sociales y económicas. La tecnología puede ayudarnos, pero no debemos perder nuestra esencia humana y sobre todo, valorar nuestras libertades que ya hemos ganado, que después será muy tarde.

Years and Years está disponible bajo demanda en HBO España.