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‘Snowpiercer: Rompenieves’, asesinato en el tren de los mil y un vagones

La esperada adaptación del cómic y posterior película de 'Snowpiercer Rompenieves ha llegado a Netflix

La cultura popular sigue empeñada en reflejar mundos alternativos, distópicos y post apocalípticos. En unos ha ocurrido catástrofes naturales, en otros son virus zombies, totalitarismos, guerras, etc. En Snowpiercer: Rompenieves, son los científicos los que provocan una glaciación al intentar bajar la temperatura del planeta para frenar el cambio climático. De esta forma se actualiza con respecto al material original que adapta, la novela gráfica francesa escrita en 1982 por Jacques Lob y Jean-Marc Rochette. En aquel caso, como no, era un desastre natural el que llevaba al ser humano al borde de la extinción.

Para tratar de sobrevivir, un millonario llamado Wilford construyó un tren con mil y un vagones (literal), que funciona como una especie de arca de Noé. No por conservar la fauna y la flora sino por proveer de comida a los viajeros mientras dure el trayecto, o eternamente. El tren está estructurado en diferentes clases según lo que pagaron por entrar en el tren o invirtieron en su construcción, y en la cola encontramos un grupo de personas que entraron como polizones buscando la supervivencia. Éstos, llamados los colistas, viven en condiciones infrahumanas y reprimidas por la policía del tren. Ahí encontramos a Andre Layton, un ex detective de homicidios que es llamado por el Señor Wilford para resolver un asesinato que se ha producido en los primeros vagones. Layton, además, lidera a los colistas, que constantemente están planeando rebeliones con el fin de apoderarse de la máquina del tren y vivir con las comodidades con las que vivían antes de la glaciación.

No hace falta rascar mucho para darse cuenta de que en Snowpiercer se nos muestra una sociedad condensada en mil y un vagones y que conserva todas sus bondades y defectos, sobre todo estos últimos. A diferencia de la película dirigida por Bong Joon Ho, donde se nos contaba una revolución muy concreta, la serie tiene tiempo para dispersarse en varias tramas, ampliando así el interesante universo que nos presenta la historia. Y en el que la película, por falta de tiempo, se queda muy corta. Aunque la lucha de clases sigue siendo el eje que lo fundamenta todo, y no podría ser de otra forma, pues el objetivo principal de los mandos es mantener el equilibrio.

Aún no lo hemos mencionado, pero además del personaje de Layton, interpretado por Daveed Diggs, nos encontramos con el nombre más sobresaliente del reparto, Jennifer Connelly, que interpreta a Melanie Cavill, el brazo ejecutor de Señor Wilford, siendo la única que tiene línea directa con él. También nos encontramos con Alison Wright (nuestra querida Martha en The Americans), otra cruel «azafata». A Layton además le asignarán a una compañera para tratar de encontrar al asesino, intepretada por Mickey Summer. Y por terminar con los personajes principales, Sheila Vand interpreta a Zarah, que tiene una relación previa con Layton.

Jennifer Connelly es el rostro más conocido de esta adaptación de 'Snowpiercer Rompenieves', que se emite en Netflix

La primera impresión que deja el comienzo de Snowpiercer, tras la presentación de la historia en forma de animación, es de ser de un nivel bajo, un nivel muy SyFy, para que nos entendamos. Poco presupuesto y producción justita. Además, cuando se nos presenta la cola del tren y sus ocupantes, parece que estamos en una de esas películas futuristas en las que la gente lleva peinados estrafalarios y viste ropa raída y hortera. A medida que abandonamos a los colistas y vemos el resto del tren, vamos abandonando esa sensación, que no se disipa del todo ni cuando vemos a Jennifer Connelly. Una impresión personal, lógicamente, porque a lo largo de los cinco episodios que he podido ver, sí que hay escenas de un nivel de producción alto.

Hemos comentado que la trama difiere en casi todo con respecto a la película protagonizada por Chris Evans, aunque coinciden en lo básico, que es la lucha de clases. Pero en la serie, más que ser de género de acción, trata de ser un thriller con trasfondo de conciencia de clases. Y es efectiva en eso, pues las tramas se queman relativamente rápido y es muy entretenida porque se centra en resolver los conflictos que va creando y no es para nada contemplativa ni intimista. Es un producto de entretenimiento puro como pudo ser Altered Carbon por ejemplo.

En líneas generales, y rompiendo un poco esos prejuicios iniciales que tenía, Snowpiercer me ha parecido un producto decente, muy entretenido, y que puede gustar a todo tipo de público, en especial al amante de la ciencia ficción. Y la buena noticia para los temerosos es que está renovada para la segunda temporada, por lo que os podéis acercar a ella sin miedo a la cancelación. Aunque los amantes del atracón seriéfilo que propone Netflix tendrán que esperar para dárselo, porque esta serie viene hoy 25 de mayo con dos episodios y cada semana uno nuevo porque siguen el ritmo de emisión de TNT en Estados Unidos.

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