Portada » Series

Categoría: Series

COSMO estrena ‘Lo de aquella noche’, su nuevo corto contra la violencia de género y desde Cultura Seriéfila te invitamos a verlo

COSMO estrena 'Lo de aquella noche' para concienciar en la lucha contra la violencia de género

Ya viene siendo habitual año tras año que el canal COSMO prepare una programación especial para reivindicar la lucha contra la violencia de género, que se celebra el 25 de noviembre. Como colofón a dicha programación, el canal ha producido un cortometraje para concienciar contra esta lacra que sigue siendo uno de los problemas más graves de la sociedad. Lo de aquella noche. que así se llama, se centra en las violaciones dentro de la pareja y el maltrato psicológico.

Inés Pintor y Pablo Santidrián escriben y dirigen Lo de aquella noche, mientras que los protagonistas son Claudia Traisac, a la que hemos podido ver en Cuéntame, Vivir sin permiso Paquita Salas entre otras muchas series y películas. Junto a ella, Javier Morgade, que ha participado en El nudo, Alguien tiene que morir DesaparecidosEl corto nos presenta a una pareja en una noche de celebración, bañándose en una piscina de una casa enorme. Bajo el agua, oímos los pensamientos de ambos. El carácter posesivo, celoso y machista de Joel contrasta con los de Diana. Una discusión silenciosa donde él intenta manipularla para tener relaciones sexuales.

Lo que busca Lo de aquella noche es concienciar sobre una realidad que a menudo se obvia, que es la violencia sexual dentro de la pareja, una gran desconocida que a menudo se disocia de la violencia de género. Sin embargo, no todas estas agresiones y abusos sexuales ocurren en un callejón oscuro ni son perpetrados por un agresor desconocido. Muchas veces, éste duerme al lado de la víctima y puede llegar a ser tan sutil que ni él piense que está cometiendo una violación, ni ella consiga poner nombre a la sensación de malestar que sufre.

Cada siete horas, una mujer es violada en España y más de trescientas mil lo son en un año en el mundo. Y estos datos no recogen las denuncias no formuladas. En muchas ocasiones, la violencia sexual que las mujeres sufren por parte de sus parejas, familiares, amigos o conocidos es invisible: no se denuncia. Con motivo del Día Internacional contra la Violencia de Género (miércoles 25 de noviembre), COSMO y la productora La breve historia se unen de nuevo para abordar con rigor y a través de la producción de este cortometraje, Lo de aquella noche se estrenará hoy miércoles 25 de noviembre a las 22:00 horas en el canal, pero desde Cultura Seriéfila queremos que puedas verlo desde un poco antes.

Lo de aquella noche estará disponible en Cultura Seriéfila desde las 12 de la mañana.

 

‘El pájaro carpintero’: cuando los profetas llevan pistola

Jordan Peele produce 'El pájaro carpintero', una serie original de Showtime que emite Movistar+ en España

Hombres rudos cabalgando bajo un sol infernal, metidos hasta el cuello en pantanosas tierras, o enredados en peleas de bares, luchas por la libertad o guerras. El género del Western nos ha traído de todo. Género que ha evolucionado desde épocas doradas, hasta la actualidad, resucitando viejos personajes clásicos y épicas batallas a punta de pistola. De esta manera, el escenario se ha mezclado con libros de historia, para despertar y traer a la pantalla al viejo anti héroe que algunos aman y otros odian, recreando con pinceladas surrealistas épocas pasadas en donde la gloria se vestía con viejas chaquetas y sombreros.

En esta El pájaro carpintero, nos encontramos con la mítica historia del excéntrico John Brown, un fanático religioso cuyas acciones y discursos, fueron uno de aquellos catalizadores que más tarde darían paso a la sangrienta lucha entre el Norte y el Sur, en los Estados Unidos. En el año 1856, este hombre, cuyas raíces habían estado plagadas de una crianza libertaria desde muy pequeño, comenzará a convertirse en un baluarte para los abolicionistas, y en una pesadilla para los explotadores y negociantes, tras comenzar una violenta lucha armada junto a una pequeña milicia compuesta por sus hijos y seguidores.

En El pájaro carpintero, Ethan Hawke interpreta al intrépido personaje, un hombre exaltado y loco, que deambula entre momentos de sabiduría y paz religiosa, citando permanentemente los pasajes de la biblia, para luego estallar en ira y discursos grandilocuentes capaces de estremecer a las mismas piedras, iglesias y viejas casonas con las que se cruza. Es en una de estas incursiones, que tienen como fin liberar a cada esclavo de la tierra, que se encuentra con Henry (Joshua Caleb Johnson, It’s Young a Gun) un joven negro al que confunde con una mujer, el que terminará en las filas del capitán con un vestido y el apodo de ‘Cebollita ‘. Ya a bordo de la cruzada y a través de parajes plenos de salvaje vigor, el pícaro comenzará a descubrir el mundo, los pecados y la violencia de una tierra esclavizada, en donde hay hombres que son tratados como bestias y bestias que fingen ser grandes señores, pisoteando la integridad y los derechos de un pueblo oprimido. En la travesía, buscarán aliados y creyentes que estén dispuestos a abordar este barco maltrecho y tambaleante. Entre ellos, Frederick Douglas (Daveed Diggs, Hamilton, Snowpiercer) un abolicionista de color, intelectual y encantador, con el que pretende trazar un osado y arriesgado plan. El objetivo de este: la definitiva emancipación de los descendientes del gran continente africano.

La serie es un nido de escenarios plagados del aroma clásico del viejo oeste: carretas desvencijadas, ropajes sucios, bares en donde se fuma y se bebe con prostitutas, y ciudades de colonos, teñidas de una fotografía agridulce, noches oscuras como la cueva de un oso y caminos polvosos en donde el sol es opaco y brutal. La historia en El pájaro carpintero se desarrolla con prisa y un poco atropellada al inicio, queriendo presentar un buen número de personajes y situaciones con un poco de descuido, entre pleitos y conversaciones que van y vienen. Sin embargo, luego de los primeros episodios, logra asentarse y funciona con eficacia, unificando la tragedia con la comedia, en una representación que se balancea entre ambos géneros, siendo a veces grandilocuente en su narrativa, como si tratase de una epopeya, para luego mostrarse como una irónica representación tarantinesca del ser humano, su moral y su espíritu.

John Brown acoge a un joven negro al que llama Cebollita y lo viste de mujer, en 'El pájaro carpintero'

La ideología y creencias de Brown serán la madeja desde donde se desprenden los debates morales, políticos y cristianos, representando con escandaloso brío los valores y exigencias del abolicionismo, mientras el entorno, expone el yugo de la esclavitud, la riqueza de algunos, la avaricia y el sesgo racista, dos veredas cuyo tránsito nos conducirá hacia un polvorín a punto de estallar. En este camino, el hombre y el aprendiz llevarán una relación fraternal con idas y venidas, en donde el joven de color recorrerá el camino que lo llevará a la madurez, experimentando la pérdida, el miedo y la confusión, junto a un grupo de gente que parece más loca que cuerda. La idea de la muerte, no será nada agradable. Sin embargo, al final de la cabalgata, la oveja vuelve al redil, junto al calor de la fogata y las peroratas del pastor.

Elegidos para limpiar los campos de alimañas y cortar el cuello del esclavista, el rebaño avanzará, como una plaga justiciera. No tienen más alternativa. Las palabras no bastan. La política sonriente y los discursos, no acabarán con la ignominia. John habrá de cumplir con la palabra del creador. Ha sido víctima de las habladurías, perseguido, engañado y traicionado. Sin embargo, no claudica. Su tragedia es poética, como los versículos del viejo libro. Así, guiará a su rebaño hacia la última batalla. Un acto pleno de fe. Una prédica final.

Ethan Hawke clava el papel de abolicionista John Brown en 'El pájaro carpintero', uno de los responsables de la Guerra Civil americana

La historia es plena y vigorosa. Su valor no está sólo en la caparazón. Como telas de cebolla, aludiendo a uno de sus personajes, pica más a los ojos por debajo del vegetal. Porque, vestida de aventura, de situaciones alocadas y personajes curiosos, El pájaro carpintero guarda en su plumaje una moraleja sobre la libertad. Las pesadas cadenas, son las cadenas de la razón. Sólo  la voluntad, el férreo convencimiento de que las obras ejecutadas son las obras correctas, te darán la fuerza necesaria, el impulso que necesitas para luchar. Lo sabe el capitán. Es la misma mano de Dios, la que acicala sus barbas. Es entonces que el hombre, deja la carne y el hueso, abandonando el cuerpo terreno para transformarse en un espectro fantasmal y legendario. Su nombre se oirá una y otra vez en la lejanía como el estallido de un rifle. De esta manera, no puede ser en vano el sacrificio. Porque el pájaro necesita vociferar y aletear hasta morir, para morir con honor. Cantar bajo los cielos cubiertos de nubarrones, a pesar de la barbarie. Es un hermoso país, a pesar del dolor. Pues, está plagado de esperanza, plagado de valor y de hombres con sueños que no dejarán de pelear.

‘Gambito de dama’: un tablero dominado por la elegancia y la obsesión

'Gambito de Dama' ha sido una de las grandes sorpresas del año en Netflix

Este artículo contiene spoilers de Gambito de dama

Hay personajes que poseen el enigmático poder de seducirnos. Los hay en la ficción. Y también viven entre nosotros. Las estrellas de rock, los grandes artistas, las figuras del espectáculo, son seres curiosos a los cuales adoramos sin motivos aparentes, pues son la personificación de las cosas que deseamos. No nos importa si tienen defectos. Su poder emana desde otra fuente, de aquello que son capaces de transmitir y que nos deja un hueco en la cabeza, regalándonos un poco de locura y fantasía. Bajo esta premisa, muchos poseen personalidades extrañas, apáticas, o bordean los océanos como peces angustiados, melancólicos y víctimas de la ansiedad. Sentirse fuera del mundo, es como una navaja que permanece en la mesa, pronta a ser usada. 

Gambito de Dama (The Queen’s Gambit) podría encajar en aquel teorema. La historia de alguien atípico, que se abre paso entre un bosque de animales extraños. Esta producción, salida desde los baúles de Netflix, pertenece al grupo de series que aparecen de vez en cuando, con un bajo perfil y un conejo oculto en el sombrero. Anya Taylor – Joy (The Witch) es la introvertida Elizabeth Harmon, una niña huérfana que pasa la mayor parte de su infancia en un hogar de acogida, lugar en donde conoce a Mr. Shaibel (Bill Camp, The Outsider) un empleado, amante del ajedrez, el que se convertirá en su maestro. La brillante mente de la joven la llevará entonces a experimentar una obsesión por el juego desde el inicio. Tiempo después, será adoptada por Alma Whitley (Marielle Heller, Can You Ever Forgive Me) y su esposo Allston (Patrick Kennedy, Murder On The Home Front) quienes le brindarán un nuevo hogar y educación. Allí, Beth, deberá aprender a convivir con un padre postizo que desaparece al poco tiempo, y con una mujer presa de la angustia y la tristeza. Poco a poco, entablará amistad con aquella dama, la que se convertirá en la compañera de viajes de la chica, mientras  participa de diversos torneos de ajedrez, destacando rápidamente por su implacable y magnífico juego. 

La protagonista absoluta de 'Gambito de Dama' es Anya Taylor-Joy, lanzada al estrellato gracias a la miniserie de Netflix.

A medida que avanza Gambito de dama, Elizabeth, se volverá más fuerte en el tablero, circunstancia que alimentará su obsesión, encontrando alivio en las pastillas y el alcohol, presa de una especie de ausencia y soledad inalienables, atrapada muchas veces en aquel abismo de genialidad, que se manifiesta con rasgos autistas, para luego desencadenarse en un carácter enigmático y seductor. A su lado, tendremos la aparición de diversos edecanes. En un principio, se verá prendada de Townes ( Jacob Fortune Lloyd, Star Wars episodio IX ), periodista y ajedrecista, y más tarde,   aceptará  la amistad de  Harry Beltik (Harry Melling, The War of the Worlds)  y la de Benny Watts (Thomas Brodie-Sangster, Godless ) el carismático campeón de los Estados Unidos.

La fantástica interpretación de esta pálida actriz, que encandila por su belleza y elegancia, no puede ser más que aplaudida. Convertida en un imán hacia donde todo va y viene, brilla y transmite sutil y naturalmente, haciendo que la serie, aún constando de buenas subtramas y sólidos personajes secundarios, descanse sobre los hombros de Beth, quien es capaz de llenar cada espacio con su sola presencia, sus gestos graciosos y su caminar, en una mixtura que coloca trozos de sensualidad e intelecto en un solo plato delicioso. Esto, a la par de una banda musical que viene como anillo al dedo, acompañando a la perfección los planos y la fotografía, siempre cuidada en tonos sobrios, que no por eso, dejan de ser exquisitos. 

El guion de Gambito de dama se elabora a partir de la vieja premisa del personaje que debe enfrentarse a su destino, en un mundo que lo hace sentir incomprendido. Sin embargo, cada episodio mantiene un equilibrio digno del mejor vals, entregando detalles y momentos que se adhieren como moscas a la miel al esqueleto de la heroína, que al igual que un sol errante, se tambalea en la atmósfera, mientras los demás astros giran a su alrededor. No necesita grandes revelaciones, ni grandes enigmas, ni giros locos e inesperados. Paso a paso, el clímax se levanta como una ola enorme, mientras la tensión del juego nos mantiene alertas, fijos en las miradas, atentos a la narración y a las piezas desplazadas por los participantes del espectáculo. Pues, en verdad, Gambito de dama, lo es. Es un show bien montado, ejecutado sin quebraduras.

Elizabeth, representa fielmente a quienes poseen un espíritu que necesita salir en busca de respuestas. Es especial, no por ser impulsiva o vivir al borde de las adicciones, sino por la fuerza y la pasión que desata. Este genio pelirrojo, se debate entre la cordura y el despilfarro, probándose el disfraz de la chica rebelde, para luego dejarlo a un lado y vestirse de sobrio esplendor. No es la rockstar del ajedrez por estar en la cuerda floja de la fama. Lo es por su carácter, porque pelea de igual a igual entre los  hombres, gigantes a los que debe derrotar, dejando un rastro de carmín y pinceladas de un discurso feminista muy bien cubierto y esmaltado para que no ser demasiado obvio o efectista. 

'Gambito de Dama o cómo una serie de ajedrez puede conquistar a crítica y público

Al final, habremos llegado a la cima de la montaña, deleitándonos con una vista magnífica. Nuestro personaje, luego de caer y arrastrarse, se ha puesto de pie, encontrando la reconciliación en aquel azaroso pasado que vimos al inicio, en aquel sótano lleno de memorias, en la hermandad que va más allá de la sangre y en los pasillos de aquel refugio primigenio. Ha sido capaz de mirarse al espejo, en donde el reflejo de la orfandad sigue anclado, rondando como un fantasma, haciéndola dudar de sí misma. Son esos viejos y agridulces recuerdos los mismos que le entregarán la armadura que necesita para vencer a esos grandes caballeros del tablero y a su rey. Allá, en tierras lejanas, en donde ancianos y desocupados, se reúnen cada día para jugar una partida melancólica y gris, que termina por darles esperanza y alegría.

Gambito de dama está disponible completa bajo demanda en Netflix.

‘El Tercer Día: Invierno’: una estación sombría, como hojas muertas sobre Osea

La historia de Jude Law y Naomie Harris llega a su fin en 'Invierno', la segunda parte de 'El tercer día'

La particular obra de Dennis Kelly, El tercer día ha llegado a su fin. Por lo menos, aquello parece. Ya que en cuestiones de series, jamás se sabe con certeza. Aquel viaje alucinante, que ha partido con una sinfonía confusa y paranoica, ha estirado los brazos huesudos y enfermos para tomar la mano del destino, un destino que no está carente de reproches, culpas y dolor. Esta vez, el serpenteante camino que conduce hacia la Isla, trae consigo a tres mujeres: Helen (Naomi Harris, Small Island ) y sus dos hermosas hijas: Elli (Nico Parker, Dumbo ) y la  pequeña  Lu (Charlotte Gairdner, Mihell), quienes arriban con la promesa de un viaje especial, lleno de aventuras. Sin embargo, tan pronto pisan aquellos parajes, se encuentran con un pueblo decadente, sombrío, que dista mucho de aquel enjambre festivo que vimos   en Verano. Aquí, los nuevos visitantes habrán de toparse con personajes alienados, situaciones grotescas, imágenes y símbolos obscenos que les llenarán de temor. No obstante, pasarán la noche en el poblado, pues hay un secreto familiar que debe ser desvelado. Más tarde, la mayor de las niñas entablará amistad con Kail (Freya Allan,The Witcher) quién sembrará en ella la semilla de la incertidumbre con historias sobre la mítica comunidad. Quizás, Osea, pueda ser la respuesta a muchas de las miserias y maravillas del mundo. 

Invierno, a diferencia de la entrega anterior, funciona como una especie de reconciliación forzada, enfrentando a  los personajes a sus traumas, chocando con aquella enorme pared, de piedra, impenetrable, que es la cruda realidad. Aquella sanación pregonada por los habitantes de la Isla, personificada en la figura de Sam, termina por derrumbarse, víctima de la imperfección humana, un sentido opuesto de la moralidad, celos, envidia, diferencias irreconciliables y orgullo, males propios del individuo, pecados que no dejan de manifestarse, probablemente, anclados en la propia fiereza de aquel fanatismo que comparte fé y locura en un sólo cuerpo ideológico. Tanto el nuevo Patriarca, como su mujer y sus hijas, chocarán con este mundo paralelo, en donde los milagros parecen ocurrir como si fuese un oasis en un desierto desolado, para luego revelarse como una caja de Pandora, transformando los demonios internos en falsas quimeras, ilusiones y espejismos. Así, no quedará más alternativa que despertar y regresar al zigzagueante camino para escapar, dejando atrás dolor y sacrificio. 

La serie, mantiene sus tonos difusos, colores grises y su imaginario grotesco, a la par de una buena fotografía y unos planos hermosos en aquella estética folk-horror, que combina elementos tradicionales con pinceladas de suspense. El tercer día: Invierno también utiliza alucinantes símbolos e iconografía para estructurar las bases de una arquitectura rural decadente y misteriosa. El mar que rodea aquella tierra prometida, es el mar de las almas prisioneras de un culto enajenado, mientras el bosque expande sus miles de hojas para ocultar el dolor, para servir como un refugio maternal,  prometiendo vestigios de esperanza, que pueden acabar en la más absoluta miseria y decepción. Así, a medida que avanza el relato, obtendremos las pistas necesarias que acabarán dando con la salida del laberinto. 

Naomie Harris es la gran protagonista de la segunda parte de 'El tercer día', 'Invierno', disponible en HBO

Aquellas psicodélicas alucinaciones de Sam (Jude Law) en la primera parte de El tercer día, serán entendidas en razón de su tambaleante voluntad y un espíritu desgarrado por la pérdida y el dolor. Nublados sus sentidos, caerá en manos de un grupo de fanáticos que lo convertirán en profeta. Él mismo, que será considerado impropio con el tiempo, generando la división de los pueblerinos, alienados y consumidos por una gula sectaria que se ha convertido en una trampa de osos, que amenaza con atrapar los  pies, manos y espíritus de cada uno de los habitantes. Ellie, por su parte, en medio de esta insólita guerra, se verá forzada a descubrir la cortina, revelando el motivo que la lleva a la Isla tras encontrarse con Jess (Katherine Waterston), portadora de un nuevo mesías, profeta y guía del corazón del mundo, quien deberá reestablecer la armonía entre los creyentes.


‘El tercer día: Otoño’

Me gustaría hacer un breve y necesario paréntesis en esta parte, para comentar ciertos aspectos de Otoño, capítulo especial que fue presentado en versión Live y que tuvo bastantes comentarios en ciertos grupos de seguidores y fans de la serie. Es cierto que presenta interesantes llaves y tuercas que pudieran expandir el universo distópico de este nirvana campesino. No obstante, es importante saber que  los hechos transcurridos en la emisión, no debilitan  para nada la  experiencia de la serie. En estricto rigor, se organiza como una fotografía panorámica de Osea, relatando la carnavalesca religiosidad y preparativos del Vía Crucis del Padre, durante la celebración y conclusión de un rito pagano. Entre cánticos, oraciones y sonidos metálicos inquietantes, nos rendiremos ante  a un Jude Law impactante, comprometido en cuerpo y alma a esta liturgia, peregrinando sobre la arena y la tierra en una suerte de expiación, que remite a los pasajes bíblicos de la crucifixión. Una alucinante y bizarra interpretación de un Cristo rendido, golpeado y resignado, que no decaerá hasta dar cumplimiento a su destino. La enigmática teatralidad de estas 12 horas de rodaje, sobrecogen y fascinan. Como experiencia artística, es bella y misteriosa. Sin embargo, repito, no será imprescindible para el final de El Tercer Día, una ecuación comprensible y coherente dentro de sus propios recursos. Por lo tanto, la caravana de fieles y sus estaciones, no serán obstáculos para el desenlace. De todos modos, creo que vale la pena experimentarla, si te atrapa la mitología y la exploración de aquella cristiandad new age, con sus revelaciones y actos apócrifos. 

Un evento de 12 horas en directo llamado 'Otoño' ha sido la gran novedad que ha traído 'El tercer día'


Aclarado esto, el motor de la historia y los pilares que la sostienen, se mantendrán firmes e intactos. Los personajes, llegarán a una encrucijada que parece predecible, empujados por el deseo de volver a la luz, olvidar la pesadilla y despertar. El acto final de El tercer día se construirá sobre el deseo lacerante de darle un sentido al duelo que aplasta y oprime el alma, encontrando la manera de reparar los errores y cubrir con hojas secas aquellas cicatrices que llevamos por dentro. Así como derribar aquellos mundos ficticios que un principio fueron la cura de la infección, aquella medicina que prometían las escrituras y pinturas extrañas dejadas en la Isla, testigos de un acervo religioso-cultural plagado de prácticas y cuentos profanos, altares y ritos de esperanza, sólo vivos gracias a la enajenación de los últimos devotos. Osea, representa la luz, no exenta de oscuridad.

Invierno concluirá como la consecuencia de una catarsis, un viaje personal que se ha vuelto comunitario, como si un germen se multiplicara creando una plaga de confusión en la atmósfera, la historia y los personajes. Una vez que el agua ha salido del vaso, se desborda y derrama sobre el suelo, sin que nada pueda evitarlo. Aquí, las culpas y los pecados de los protagonistas, podrán absolverlos o convertirlos en prisioneros, cada quien entregado a su propia fe, obligados a decidir y a enfrentarse con el miedo que los domina. En un acto de sacrificio, que asemeja más a un acto de cordura, aquel luto desgarrador y visceral que envuelve a Sam, encontrará paz y tranquilidad en un último escenario, que lo redime en parte, y lo condena por otra. 

Freya Allan en 'El tercer día' ('Invierno')

Porque así funcionan las cosas. Las tinieblas son emociones humanas que toman la forma de fantasmas, espinas que permanecen en la piel, rasgando, torturando y punzando una y otra vez, enviando señales que revolotean como moscas, o que saltan infinitas como los grillos anaranjados de Verano. El acto de olvidar es como una carta que permanece durante años en un cajón. Está presente, aunque creas que se ha ido. Ya sea en las creencias o en la voluntad, lo que hemos perdido, encontrará la manera de manifestarse y salir. En una isla, en un credo, en una enfermedad, en la ceguera o en la locura. Estará presente, siempre listo para ponernos a prueba y recordarnos lo que somos: seres humanos, con dolores, amores e imperfección. Bienvenidos a Osea, el alma de un planeta en permanente caos y peligro. 

‘Back to Life’: de vuelta a la «normalidad»

'Back to Life' comparte productores con 'Fleabag' y ahora llega a Cosmo

En este último mes, el canal Cosmo nos ha traído grandes producciones con unas excelentes críticas tanto de público como de prensa. Primero estrenaron la mítica Fleabag y ahora nos acerca una serie de los mismos productores. Se trata de Back to Life, una maravillosa dramedia que fue estrenada en España por Filmin pero ahora podrá verla un público más amplio, ya que en este canal tendrá mucha mas difusión.

Esta serie, que hasta el momento consta de una temporada de seis capítulos de una media hora de duración, nos narra la historia de Miri, recién llegada a su pueblo después de haber pasado dieciocho años en la cárcel. Miri ronda la cuarentena y sin trabajo no puede hacer otra cosa que volver a casa de sus padres en un pueblo pequeño, en el cual todos juzgan y creen conocer los hechos que llevaron a nuestra maravillosa protagonista a dar con sus huesos en la cárcel. Todo esto le hace muy difícil reinsertarse en la sociedad, además la relación de sus padres no pasa por su mejor momento y la llegada de la protagonista no va a facilitar las cosas entre ellos .

El peso de Back to Life lo lleva Miri, interpretada de forma excepcional por Daisy Haggard, a la cual pudimos ver en Breeders (Bendita paciencia), una de las mejores comedias de este año. Pero Miri no está sola, el resto de personajes: familia y habitantes del pueblo también tienen sus propias historias que te hacen reír. Pero también indignarte, al ir descubriendo en cada capítulo los detalles del crimen por el cual el resto de la población la juzga sin importarles realmente el dolor que provoca o si realmente son ciertos los cotilleos que van soltando. Por si esto no fuera poco se le suman los intentos fallidos de volver con su amor de juventud, lo que lleva a Miri a una continua frustración.

'Back to Life' tiene una protagonista clara, Daisy Haggard, la protagonista de 'Bendita paciencia'

Esta serie nos habla de la reinserción y de las segundas oportunidades, con un tono muy irónico que bebe directamente de Fleabag, pero no esperéis una serie calcada a la de Phoebe Waller-Bridge, ya que tiene un toque más dramático. En mi opinión es una mezcla de Fleabag por su visión irónica, After Life, por ese tono más dramático y The Victim. Ésta última más desconocida, que nos hizo reflexionar sobre las segundas oportunidades y sobre cómo la opinión popular puede destruir la vida de una persona.

Aclamada por la crítica británica, Back to Life, esta serie es original de BBC3, te hace pensar y reír de una forma inteligente. Me congratula que un canal como Cosmo apueste por su emisión, ya que es una gran serie muy desconocida llena de historias personales que hará las delicias de los amantes de esas dramedias que tanto proliferan ahora . Además está renovada para la segunda temporada.

Back to life se estrena hoy jueves 22 de octubre a las 22:00h en COSMO. 

‘Territorio Lovecraft’: breve crónica de una fantástica parodia  

'Territorio Lovecraft' ('Lovecraft Country') es una serie que se basa en el imaginario del escritor HP Lovecraft

Cuando HBO anunció el estreno de una ficción basada en las obras de H.P. Lovecraft llamada Territorio Lovecraft, todos los amantes del género del horror y la obra del escritor saltamos de nuestros asientos y nos preparamos para recibir la ansiada llegada de los entes, misterios y artilugios de aquel universo fantástico. Aquello despertó grandes expectativas en muchos. Expectativas, y televidentes que luego del fin de la temporada, o se quedaron felices, o masticando disconformidad. 

Primero que nada, despejemos la pista. Pues el espectáculo, no es realmente un relato de Howard. Territorio Lovecraft está basada en el libro homónimo de Matt Ruff, publicado en 2016. Quien, como muchos otros seguidores del maestro, creó un imaginario con variadas referencias a la obra del escritor, haciendo una reinterpretación libre de aquella mitología. En su novela, utiliza algunos matices lovecraftianos para generar una mezcla de variados elementos y temas de la ciencia ficción y el horror, en un tono pulp, un poco gore y aventurero, el que transcurre en el  Chicago de 1956, época en donde el racismo es como un látigo que castiga a la gente de color.

De esta manera, agregando ciertos matices sociales e ideológicos, transcurre la historia de Atticus (Jonathan Majors, When Why Rise) un ex veterano de la Guerra de Corea, amante de la literatura, quien regresa al hogar a reencontrarse con los suyos y que inesperadamente  se verá  envuelto en un misterio relacionado con su origen. Una vez sorprendido por el destino, emprenderá un viaje fantástico junto al tío George (Courtney B. Vance,  American Crime Story) y Leticia  (Jurnee Smollett-Bell, Aves de Presa) en busca de respuestas. A ellos, se unirán después Ruby (Wumbi Musaku, I am Slave), hermana de la chica,  Hippolyta (Aunjuane Ellis, When They See Us ) y  Montrose (Michael K. Williams, The Night Of, Boardwalk Empire), todos miembros del clan familiar. Luego de un primer encuentro con lo desconocido, conoceremos  a la enigmática Christina (Abbey Lee Kershaw, Elizabeth Harvest), la última heredera  de la magia sectaria de un grupo de místicos rubios como el sol.

La ausencia de una trama clara es parte del encanto o la desgracia de 'Territorio Lovecraft'

Luego de un piloto bastante prometedor, la serie deambulará en una acuarela de subtramas bastante alocadas, utilizando una especie de relato coral que lucha por encajar piezas que no siempre ajustan como debieran. Saltando de un género a otro, es a ratos aventurera, a ratos misteriosa, y a ratos una droga alucinógena, con escenas entre bizarras y graciosas que parecen disimuladas parodias. El apartado técnico no es malo, sin embargo, me parece irregular. Hay aspectos destacados en la creación de los escenarios y cuidado en la fotografía, pero a ratos abusa de los CGI de manera evidente y hace que se vea demasiado artificial. No obstante, no es esa su mayor cojera, sino lo que sucede con la historia que subyace en el fondo. Carente de una mitología  o idea nuclear, de unas raíces sólidas en la narración, olvida aquel primer piso argumental que le otorgue coherencia a su universo, lo que da pie a que los capítulos se transformen en momentos, diálogos y secuencias gratuitas, actos huérfanos de consecuencias lógicas dentro de su propia anatomía. Situaciones sin una causa y efecto resultante, en un guion enrevesado que sólo se limita a colocar más y más elementos en un ritmo frenético, con varios momentos de incongruencia.

La historia, es una madeja de la cual pierdes el hilo con facilidad, complaciente consigo misma hasta el hartazgo, como si fuese un espectáculo de fuegos artificiales en donde las chispas y colores salen disparadas hacia cualquier lado, sólo con el fin de encandilar y entretener a un público sonriente. Al final, no sabes bien de lo que trata, ni lo que quiso decir. En ese afán de soltarse y explotar, como si fuese un corredor de los 100 metros lisos tras el disparo, los conceptos y la presentación de los temas que pretenden ser más serios se convierten en bosquejos, anillos de humo que no consiguen asentarse. El problema racial, la discriminación, la diversidad sexual, la liberación de la mujer, son tratados tibiamente, perdiendo la oportunidad de ser utilizados de mejor manera, inmersos en aquellas tramas psicodélicas que te sacan y transportan a un terreno circense, en donde acaban hundidos como piedras en el  río

Difícil de calificar, algunos encontrarán en la serie un justo premio a las extenuantes horas de trabajo, que son recompensadas luego en la comodidad de un sillón, disfrutando de una historia ligera y entretenida. Sin embargo, para aquellos odiosos como yo, que gustan no sólo de despejar la cabeza, sino también de expandir un poco más el conocimiento seriéfilo con historias bien contadas, sean estas humorísticas, dramáticas, tristes o felices, pero, bien contadas, seguramente vas a enojarte o asombrarte. Incluso soltar alguna buena carcajada con las aventuras y desventuras de este grupete de locos, que hablan de magia, hechizos, demonios, dioses y viajes en el tiempo como si estuviesen comprando los víveres en el supermercado. Total, esas cosas pasan a diario y no hay por qué sorprenderse. 

Imagen de 'Territorio Lovecraft', de HBO

Porque, Territorio Lovecraft, es lo que es. Indescifrable, como los soberanos cósmicos que duermen en el espacio infinito, inenarrables, susurrando en las obras del delgaducho y enfermizo Philips. Y  como se dice en alguna parte, leída por casualidad en la selva virtual de Google: lo más importante en una historia, no son los monstruos, sino la atmósfera. La ficción es real, dentro de su propia realidad. Sin aquello, el escenario comienza a tambalear. Puede haber naves en el cielo, planetas raros, transformaciones y tentáculos dispersos, pero pasarán como pasan las sombras que vemos, hermosas por un rato, para luego difuminarse tras la caída del sol.

Territorio Lovecraft está disponible completa bajo demanda en HBO España.

‘Antidisturbios’: tensión, violencia y corrupción

Rodrigo Sorogoyen dirige la nueva serie de Movistar+, 'Antidisturbios'

Una de las series más esperadas de este otoño está siendo Antidisturbios, la nueva serie de Movistar+ dirigida por Rodrigo Sorogoyen. Como si el nombre del director y los que están delante de las cámaras no fueran suficientes, la gran acogida que tuvo en el pase del Festival de San Sebastián, la convierten en una de las grandes esperanzas de la ficción española del año. Gracias a Movistar+, he podido ver los seis episodios que la componen y lo puedo confirmar: Habemus seriote. 

La serie nos presenta a una unidad de antidisturbios que acude a ejecutar un desahucio en una corrala semi abandonada. La cosa se complica con trágico resultado, por el que serán acusados gravemente. La encargada de investigar a estos agentes es Laia Urquijo (Vicky Luengo), una cabezota y metódica policía de asuntos internos de esas que no se paran hasta que no han llegado al final de la investigación. El hilo le llevará a investigar un caso de corrupción política.

No suelo destacar en los artículos la parte técnica de las series en primer lugar. En Antidisturbios, la tensión viene en parte del magnífico guion escrito por por Isabel Peña, Eduardo Villanueva y el propio Sorogoyen, pero debe mucho a la maestría del director para meternos dentro del grupo de agentes que ejecuta el desahucio. Las difíciles decisiones tomadas en segundos, el estrés que causan este tipo de situaciones tan violentas encuentran su razón de ser en esa cámara al hombro que sabe hacia donde tiene que mirar en todo momento y al montaje tan frenético incluso cuando la acción se pausa un poco. Por supuesto, la música, compuesta por Oliver Arson, redondea el efecto que quiere crear la serie en nosotros. Y para entonces ya estamos enganchados.

La cámara al hombro de Sorogoyen aporta mucha tensión en 'Antidisturbios'

Porque Antidisturbios no deja de ser un thriller político y policial en su definición más amplia posible. Y se comporta como tal, con una investigación que destapando cosas más gordas a medida que avanza. Pero por el camino nos abre un abanico de temas muy de actualidad y que echa por tierra la teoría de que esta serie iba a ser para tíos. Sí, este grupo de la UIP rezuma testosterona por cada esquina de la furgoneta, pero la serie toma su distancia y nos la cuenta pero no forma parte de ella. No se trata de blanquear a los antidisturbios ni mucho menos, pero sí de poner el foco para que comprendamos que su trabajo lo tiene que hacer alguien por muy feo que sea. De hecho, esta furgona Puma 93 no sale bien parada a nivel personal, pues las vidas de cada uno de sus integrantes son un desastre. Se critica el corporativismo que hay dentro de la unidad, el taparse con el fin de salvar el culo, aunque sea a costa de esclarecer la muerte de una persona.

A medida que avanza nos adentramos en el mundo de las drogas, la depresión, los matrimonios fracasados, el nepotismo, la violencia de género o la masculinidad tóxica. Y por supuesto, la corrupción a nivel policial y político. De hecho, Antidisturbios se adentra incluso en las llamadas cloacas del Estado, con ex policías incluidos. En medio de todo este huracán, no olvidemos que la protagonista es una mujer, Laia, de esas que no se frena ante nada y que lleva el peso de la serie durante buena parte de ella.

Entramos ahora en el terreno de los actores, porque es de sus puntos fuertes. Empezando por Vicky Luengo, que me ha sorprendido gratamente, y continuando con el gran Raúl Arévalo, Roberto Álamo o Hovik Keuchkerian, que despliegan todo su talento. Pero también me he llevado alguna que otra sorpresa con Patrick Criado, Raúl Prieto e incluso con Álex García, que habíamos visto hace no mucho en la pésima El Continental. La buena dirección de actores y un casting bien escogido confirma el talento con el que contamos en España, a menudo muy denostado.

Los actores son un gran punto fuerte de 'Antidisturbios'

Pues sí, a mí también me ha encantado Antidisturbios, creo que si no es redonda, poco le falta, y confirma que Movistar sigue mejorando en su producción propia. Así que hacedme caso y disfrutad de una de las series del año sin lugar a dudas.

Los seis episodios de Antidisturbios se estrenan hoy en Movistar+

‘Raised by Wolves’: androides, fanatismo y aullidos

Foto promocional de Raised by Wolves, del canal TNT

Este artículo contiene spoilers de la primera temporada de Raised by Wolves

El futuro del planeta es incierto. Una devastadora guerra asola la Tierra mientras ateos y creyentes, contemplan la caída de las otrora magníficas ciudades. Aquellos que creen en Sol, único y omnipotente Dios, son dueños de la tecnología necesaria para crear un arma destructora inigualable: Los Nigromantes. Androides que planean sobre los escombros y los cuerpos humanos, aniquilando todo a su paso. Una de las máquinas es capturada por un solitario anarquista que decide convertirla en una protectora, la última esperanza de la humanidad. Luego de ser reprogramada, estará lista para llevar a cabo sus deseos. Madre (Amanda Collin, The Exeption) como es llamada por su creador, recorrerá el espacio junto a Padre (Abubakar Salim, Black Mirror, Informer) camino al exoplaneta Keppler 22b, llevando consigo 6 embriones humanos. La misión: forjar un nuevo mundo, una idealista civilización  atea y pacífica. 

Esta particular familia llevará durante años una ardua lucha por la supervivencia a costa de la pérdida de sus hijos. Finalmente, sólo serán acompañados por Campion  (Winta McGrath), el único de los niños que ha salvado de la muerte. Un día, la aparente soledad se verá quebrantada. Una gigantesca embarcación surcará los cielos de la comunidad,  amenazando la seguridad de los nuevos colonizadores. Marcus (Travis Fimmel, Vikings) y Sue (Niamh Algar, Pure), vendrán en ella junto a Paul (Felix Jamieson), uno de los pequeños sobrevivientes que han escapado de la tierra junto a cientos de creyentes, los que terminarán a la deriva en un paisaje desolador, emprendiendo una forzada travesía sobre las rocas, los huesos y el polvo de la inhóspita región. 

En una historia alucinante, que cosecha lo mejor de la ciencia ficción, Raised by Wolves, no descubre la pólvora, pero la utiliza no sólo para explorar los tópicos ya conocidos del género, sino para enriquecer las posibilidades del mismo. Producida por Ridley Scott, reconocido por trabajos anteriores como Alien y Prometheus, es también el encargado de dirigir los dos primeros episodios. Éstos nos devuelven lo mejor de las obras del director en una atmósfera que juega con el horror y la desolación, en donde inocencia y furia desatada, se funden para inundar la pantalla de momentos que van desde el gore a los diálogos teológicos, cuestionamientos sobre el sentido de la sociedad y el objetivo de la existencia. 

En esta línea, surgen dos brazos argumentales evidentes: La religión y el poder que emana de la fé, capaz de desatar un fanatismo extremista, y la finalidad de la existencia humana como clan, un nexo filial que involucra la defensa a toda prueba de los que forman este núcleo. Estos temas estarán presentes en una balanza cuyos extremos son equivalentes, enseñando un claroscuro en donde los personajes son grises y deambulan en permanente evolución.

Madre, interpretada por Amanda Collin, en una imagen de Raised by Wolves

La historia coloca en el horizonte a Madre y Padre, dos entidades de naturaleza mecánica que han sido rediseñados para generar un profundo nexo con los humanos,  defendiendo a los integrantes de esta familia adoptiva en todo momento. Madre, deambula entre la bondad y la violencia brutal, representando a una figura que es monstruosa y gentil a la vez, un híbrido que cautiva y espanta con aquella despiadada perfección. Por contrapartida, tenemos a Marcus y Sue, quienes cargan sobre sus hombros el peso de un crimen y la culpa de una mentira que no han podido eludir.  Esta elección los ha llevado a asumir el rol de progenitores, amando al pequeño Paul como si se tratara de su propio retoño. Sin ser padres biológicos, no dudarán en exponer sus vidas e incluso asesinar para mantenerse unidos como familia. 

¿Son las emociones y los actos, elecciones propias del individuo? ¿Son estas cualidades las que nos hacen humanos? Si un androide es capaz de imitar y experimentar actos y sensaciones: ¿lo  transforma aquello en uno de nosotros? Cuestionamientos similares han tenido referentes en la literatura y en el cine, en imaginarios como Blade Runner, Ghost in the Shell  y obras similares. El futuro distópico y las consecuencias del desarrollo de la inteligencia artificial, son vertientes exploradas y recurrentes en la ficción. Sin embargo, Raised By Wolves, no se estanca en aquello. Aquí, beberá de otras mitologías para elaborar una subtrama que dará pie a un multiverso de posibilidades. Y lo hará dando vida a una entidad indescifrable, que trae consigo confusión y consecuencias: el propio mundo de Keppler 22b

Este planeta exterior, seleccionado para albergar a la nueva humanidad, posee una génesis desconocida llena de interrogantes. Territorio de antiguas y legendarias serpientes gigantes, ha sido la cuna de una civilización que parece deteriorada por el paso del tiempo. Más allá del árido poblado, un ecuador tropical se extiende salvaje e inexplorado. El mundo nuevo no está desolado. Nativos desconocidos, oscuros humanoides rodeados de un manto de misterio aparecen y desaparecen durante la historia. Quizás, guardianes de una cultura mística y bizarra que permanece en las tinieblas. 

Y es que las creencias, como parte neural de las sociedades, son tema recurrente en Raised By Wolves. La serie, desarrolla claros paralelismos  con el relato bíblico de la creación y el Jardín del Edén, aludiendo al pecado original y los orígenes del cristianismo. La dualidad compuesta por  lo masculino y femenino, está presente de forma constante en  su narrativa. Y como si se tratara de un cuento profético, una voz que parece venir desde los cielos de Keppler asumirá la identidad de un eco divino, que removerá las conciencias de los personajes afectando y distorsionando  su percepción de la realidad. Todo esto, extrapolado por aquel fanatismo religioso en los humanos y por el deseo de conocimiento e imitación de las emociones de las máquinas. La locura y una serie de actos erráticos, terminarán con la huida y el sacrificio de los mismos, quienes acabarán cerrando aquel primer arco argumental para regresar al principio, al origen de las preguntas e incógnitas que se abren como abanicos. 

Travis Fimmel encarna a un ateo infiltrado en un transporte mitraico en Raised by Wolves

De esta manera Raised By Wolves, opta por crear este rompecabezas futurista con variados elementos de suspenso, aventuras y acción, matizados con diálogos sobre la moralidad, el destino de la humanidad y el determinismo, aquella rueda irreconciliable que no se detiene  presa de la naturaleza destructiva del hombre y sus ideologías. Quizás, ciertos  discursos pecarán de ser un poco tibios ante la posibilidad de llegar al hueso en alguna jugada más filosófica y reflexiva. Sin embargo, esto no afecta para nada a un equilibrado y sólido guión que seguramente retomará aquellas  ideas en una temporada posterior. 

En resumen, esta manada de colonizadores luchará por la supervivencia y la naturaleza de los clanes con un instinto arrollador, programado o no, artificial o natural, da lo mismo, pues es inherente a la existencia. Visceral a momentos, con sus tejidos y partes de cuerpos, órganos y fetos viscosos, viajes en animación suspendida y conciencias virtuales, este entramado de lobos engancha y transporta hacia los túneles inmensos de Keppler 22b, agujeros de pesadilla tallados por arcaicas criaturas legendarias. Si amas el género, estarás rendido y satisfecho, esperando a que regrese con sus paisajes prometeicos, sus naves de plata y sus fluidos alienantes.

Raised by Wolves se emite semanalmente en el canal SyFy, los jueves a las 22:05h

 

‘La maldición de Bly Manor’, una preciosa historia de fantasmas y dramas

Mike Flanagan adapta el libro de Henry James, 'Otra vuelta de tuerca' en 'La maldición de Bly Manor'

Una de las series más esperadas de este otoño es La maldición de Bly Manor, segunda parte de la antología de terror creada por Mike Flanagan. La primera temporada, La maldición de Hill House fue una sorpresa y un gran éxito de crítica y público. Su mezcla perfectamente elaborada y estudiada entre el terror clásico y el drama familiar la aupó a las primeras posiciones de los rankings de mejores series de 2018. Si para la primera temporada, Flanagan se inspiró en una novela de Shirley Jackson, en esta segunda recurre al clásico de Henry James, Otra vuelta de tuerca. Sobre una adaptación libre, reúne otra vez los mismos ingredientes para conseguir que ambas series tengan su impronta, es decir, que podamos identificarlas como parte de la misma antología.

La maldición de Bly Manor nos sitúa en una mansión inglesa en 1987, donde viven dos huérfanos que, además de haber perdido a sus padres, también han perdido a su anterior au pair. Dani Clayton (Victoria Pedretti) acepta el trabajo, a pesar de lo extraño de la oferta, con tal de huir de su pasado en Estados Unidos. Allí se encuentra con Miles (Benjamin Evan Ainsworth) y Flora (Amelie Bea Smith), dos niños adorables pero con un lado oscuro que inquieta a la protagonista. Al cuidado de la casa está Hannah Grose (T’Nia Miller), el cocinero Owen (Rahul Kohli) y a la jardinera Jamie (Amelia Eve). Dani pronto irá descubriendo los secretos de la casa y los misteriosos sucesos que ocurren en ella.

Victoria Pedretti como Dani en 'La maldición de Bly Manor

Gran parte del éxito de La maldición de Hill House fue conseguir una mezcla perfecta entre el trillado subgénero de las casas encantadas y el drama familiar. El primero estaba totalmente estancado desde hacía años y únicamente se valía del jumpscare para conseguir crear un efecto en el espectador. El segundo, ahora, es uno de los géneros de moda y, bueno, siempre ha funcionado bien en televisión. Con esta unión, consiguieron que nos uniéramos sentimentalmente a los personajes, que sufriéramos a su lado. Pero Flanagan también consiguió que el único terror del relato no fueran los fantasmas, sino las consecuencias en la familia Crain de haber vivido en una casa encantada.

Por tanto, Otra vuelta de tuerca era la novela perfecta para seguir esa senda. El sentimiento de pérdida de los hermanos Wingrave tras perder a sus padres y a su institutriz era el caldo de cultivo perfecto para continuar con la fórmula sin desgastarla, con un material sólido detrás. La obra de Henry James dejaba a la interpretación de cada lector si los fantasmas eran reales o estaban en la cabeza de Dani Clayton. Obviamente, La maldición de Bly Manor no se podía permitir eso, los fantasmas deben ser reales, pero aprovechan todo el bagaje de los personajes para crear esos sentimientos encontrados de terror y tristeza que tanto nos sobrecoge.

Esta segunda entrega no se mueve tan bien en el terreno del terror. Lo tenía difícil porque los fantasmas de la primera tenían peores intenciones y la casa a medio construir era mucho más terrorífica. Pero también es verdad que el drama de personajes era más plomizo, con un tono de mucha más gravedad y con traumas muy parecidos a los que vemos en otras muchas series, como la drogadicción. La reducción de personajes en La maldición de Bly Manor le viene mejor para contar esas historias pequeñitas que, al final de cuentas, son las que calan en el espectador. El sistema es prácticamente el mismo, centrarse en un personaje concreto en cada episodio. Una estructura que entiendo que pueda hacerse lenta para algunos pero si entras de lleno en su juego, no podrás ver otra serie hasta que la termines.

En esta tanda de nueve episodios, Flanagan también encuentra tiempo para recrearse. Si en Hill House nos abría la boca con ese plano secuencia espectacular, en Bly Manor nos deleita con dos episodios que destacan por encima del resto. El primero es el quinto, El altar de los muertos, que podía haber salido perfectamente de la mente de Christopher Nolan y que también se parece mucho al recordado octavo episodio de la primera temporada de Castle Rock. Una especie de sueño dentro de otro sueño, o no, que descoloca totalmente al espectador que gira en torno a la ama de llaves. El otro es La leyenda de ciertas ropas antiguasuna maravilla rodada en blanco y negro que nos cuenta la historia de todos los fantasmas de la casa, en parte magistral por la utilización de la voz en off de Carla Gugino, que narra toda la serie, y por el maravilloso texto que interpreta.

Los niños, interpretados por Benjamin Evan Ainsworth y Amelie Bea Smith son los grandes protagonistas de 'La maldición de Bly Manor'

Y ahora que menciono a Carla Gugino, una de las intérpretes que repite de la primera entrega, uno de los puntos fuertes es la dirección de actores. Mención especial deben recibir Benjamin Evan Ainsworth (Miles) y Amelie Bea Smith (Flora), los niños huérfanos protagonistas. Ambos dan mucho miedo, pero sobre todo él, que consigue crear muy mal rollo simplemente con sus expresiones faciales, sobrias como si fuera un adulto. Victoria Pedretti está más que correcta en su papel de protagonista, parece que ha nacido para ser perseguida por fantasmas. En realidad, todos los actores hacen un gran trabajo.

La maldición de Bly Manor no hace más que confirmar que la saga continúa con buena salud. Los dramas de los personajes siguen siendo efectivos y consigue que los fantasmas nos aterroricen más. Una buena serie que no va a permitirnos hacer otra cosa este fin de semana que no sea devorar estos nueve episodios.

La maldición de Bly Manor está disponible completa bajo demanda en Netflix

‘El tercer día’, un verano con paranoia y confusión

Jude Law protagoniza 'Verano', los tres primeros episodios de 'El tercer día'

El Tercer Día es la esperada miniserie del creador de la reconocida y particular ficción británica Utopía, Dennis Kelly. Esta vez, nos sitúa en la enigmática Isla de Osea, un paraje rural y perdido en el cual transcurren diversos eventos divididos en capítulos. El primero, Verano, tiene como protagonista a Jude Law (The New Pope) en el personaje de Sam, un hombre atormentado por el pasado, que llega de manera aparentemente fortuita a esta especie de villa, luego de sorprender a la joven Epona (Freya Allan, The Witcher), en un bosque aledaño. Anclado y sin poder salir, decidirá quedarse y verse envuelto en el extraño modo de vida de sus habitantes, quienes se encuentran preparando una celebración folklórica y mística. 

Mr. Martin ( Paddy Considine, El Visitante) y Mrs. Martin (Emily Watson, Chernobyl), serán los anfitriones que acogerán a Sam, quien se hospedará en el bar dirigido por ambos. Allí, conocerá a Jess (Katherine Waterston, Animales Fantásticos), una mujer complicada por la custodia de sus hijas y las dificultades de un frustrado matrimonio.  

Podría decirse que la historia de El tercer día está centrada en la pérdida, el proceso que conlleva el duelo y la forma en que aplacamos aquel dolor, de manera consciente, o no. Un evento devastador, ha dejado profundas heridas en Sam, quien presa de ciertos momentos de poca claridad mental, caerá fácilmente en la red tejida por la gente de Osea, desconociendo su destino, el cual parece inevitable. 

El guion tiene la medida de un thriller psicológico, motivo que se evidencia en los traumas y conflictos de los personajes, así como en las creencias religiosas que profesan. Una polarización distorsionada del cristianismo, jugando con elementos que corresponden a tradiciones paganas, dioses y sacrificios, todo esto en pos de la riqueza y la buena fortuna de los habitantes de la isla. 

'El tercer día' es la nueva serie de Dennis Kelly, el creador de 'Utopía'

A partir de este núcleo, diversas subtramas reforzarán la idea de esta malsana teología; no obstante, aún siendo pertinentes, algunas son difusas o poco desarrolladas. Da la impresión de querer utilizar demasiados elementos para contarnos algo que podría haber funcionado de otra manera. Al final, los diálogos pueden parecer demasiado explicativos, a pesar de la abundante simbología que presenta la historia. En cuanto a los personajes, los que se llevan el peso son los protagonistas, sólidos y bien interpretados, a diferencia de los secundarios, muchos de ellos anodinos, individuos que son guiados sólo por los impulsos, o que simplemente no son relevantes en absoluto. Esto con la clara intención de mostrar cierta enajenación y locura en ellos, recurso que nos desvela la identidad distorsionada de los seres humanos que conviven en esta especie de secta. 

Es el deseo del creador, claro está, exponer estas fisuras y jugar con el tono de la realidad, dando vida a un remolino de confusión. Sin embargo, ciertas situaciones un tanto gratuitas, hacen que la historia se vuelva a ratos predecible.  Este efecto, es el resultado de una ficción que bebe de muchas otras, lo que hace difícil no compararla con obras similares. En un viaje a ratos alucinante, nos toparemos con un abanico de tonalidades, flashbacks y efectos de cámara, que serán parte de una atmósfera nebulosa, intensificando los momentos al son de un buen fondo musical y representaciones alegóricas que brotan permanentemente ( el bosque, el mar, los insectos, etc). Esto, sumado a la impecable performance de los actores más avezados, hacen que la serie consiga flotar, tapando la irregularidad de su guion, creando momentos de misterio y alcanzando algunos puntos de horror psicológico bastante logrados.

En resumen esta primera parte de El tercer día, Verano, siendo un tanto confusa y un poco obvia, logra imponer las condiciones necesarias para crear una trama interesante, instaurando la mitología del pueblo de Osea y sus particulares habitantes. Dolor, muerte, redención, perdón y olvido, yacen en esta bruma que se dispersa como el mar, dejando abierto el camino hacia la isla, un camino serpenteante que decides cruzar, o no. Allí, estarán esperando sus misterios, entre algunas sombras y pantanos, árboles, grillos anaranjados, claroscuros e imágenes oníricas al borde de la paranoia y la realidad.