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‘La monja guerrera’, la nueva serie juvenil de Netflix es una sorpresa

'La monja guerrera es la nueva serie juvenil fantástica de Netflix

Hoy día 2 de julio, Netflix estrena su nueva serie de acción sobrenatural de corte más o menos adolescente tras el acierto de The Umbrella Academy y el traspiés de La facción Octubre. La suerte que le depara a La monja guerrera solo podremos saberla en los próximos días, pero habiendo visto la serie casi en su totalidad, vamos a hacer de pitonisos improvisados.

Ante todo quiero ser sincero. Cuando vi que Netflix anunciaba una serie que se llamaba Warrior Nun (La monja guerrera) una parte dentro de mí esperaba una mierda incalificable, pero otra parte gritaba de alegría porque me gustan un poco estas mierdas. Pero el caso está claro, lo que esperaba era un producto de muy bajo nivel solo para rellenar catálogo.

Pues bien, Netflix nos adelanta la serie, veamos si acabo el primer capítulo. Está doblada al castellano pero prefiero verlo en versión original. La serie empieza, coño, esos trajes no se ven mal. Joder, la fotografía está bastante bien. ¡Está ambientada en Málaga! La imagen no es la de una serie barata, tiene un look muy cinematográfico. Hostias, ¿y esos efectos especiales? ¡Pero si están de puta madre! Pues sí, señoras y señores, la serie esta muy bien hecha, no es un producto de tercera división para rellenar catálogo. Aquí hay presupuesto aunque el presupuesto no lo sea todo. Sigamos viendo. Joder, los actores están bien ¿eh? Anda, ¿ese no es Tristán Ulloa? Qué bien habla inglés. Buah, esto se esta poniendo muy interesante. ¿Que? ¿Los créditos? ¿Ya ha pasado una hora? Vamos a ver otro. Y esta es mi crónica viendo el primer capítulo.

Alba Baptista encabeza el reparto de 'La monja guerrera', que también cuenta con Tristán Ulloa al ser rodada en España

Warrior Nun o La monja Guerrera está basada en un cómic de los años 90 escrito y dibujado por Ben Dunn, donde nos mostraba a una orden de monjas vestidas de cuero y muy ligeras de ropa luchando con escopetas y katanas contra demonios en un frenesí de sangre. La serie se aleja un poco de esto a pesar de que Dunn está implicado en ella y suaviza bastante el tono si bien la idea se mantiene. Ahora las monjas son novicias y a pesar de ir de cuero negro, ya no es tan ajustado y tan poco protector como en el cómic. Pero el mayor cambio, es que la serie tiene un aire mucho más adolescente.

En esta La monja guerrera, Ava es una joven adolescente que ha muerto en misteriosas circunstancias, que por azares del destino, obtiene un tremendo poder que le devuelve la vida. Confusa, no sabe de dónde vienen estos poderes o qué hacer con ellos, solo sabe que ahora es capaz de hacer cosas que antes no podía y ver cosas que antes no sabía que estaban ahí. Si bien la serie podría haber ido por el lado de Ava descubriendo sus poderes y sobreviviendo a hordas de demonios que buscan arrebatárselos, ella no quiere saber nada de esto y solo quiere hacer una vida normal de adolescente, irse de fiesta y encontrar el amor. Esto podría haber sido un chasco enorme si no fuera en parte por la actriz que interpreta a Ava, Alba Baptista, una joven actriz portuguesa que a este que os escribe ha encandilado por su frescura y naturalidad, además de por una voz en off con sus pensamientos que puede ser bastante graciosa. Por suerte, esta idílica vida de Ava siendo una adolescente normal no puede durar mucho, y las espadas, la sangre y los demonios llegaran.

En definitiva, La monja guerrera no viene para convertirse en la mejor serie de Netflix, ni siquiera en una de las más aplaudidas, pero sí para ser un excelente divertimento si las historias de fantasía sobrenatural y los adolescentes no te dan urticaria. Por mi parte, estoy deseando saber más de estos personajes y seria muy feliz si hubiera una renovación.

La monja guerrera está disponible completa bajo demanda en Netflix

‘The Sinner’ temporada 3: lo importante sigue siendo el por qué

Matt Bomer y Bill Pullman protagonizan la tercera temporada de 'The Sinner', que por fin llega a Netflix

Hoy se estrena a modo completo la tercera temporada de The Sinner, que arrancaba en 2017 como miniserie y debido a su éxito se convirtió en una serie de temporadas antológicas. La primera entrega, que estaba protagonizada por Jessica Biel y Bill Pullman, contaba con una escena inicial impactante. En ella se nos mostraba a una madre que apuñalaba de repente y de forma muy violenta a un hombre ante las atónitas miradas de un montón de testigos, que pasaban el día tranquilos.

Esto precisamente fue lo que la hizo especial, ya que dejamos de un lado la estructura de series de crímenes, que hasta la fecha se centraban en saber quién era el asesino. Aquí sabemos desde el minuto uno quién es el brazo ejecutor y realmente lo importante en el desarrollo de cada historia son las motivaciones que llevan a los distintos personajes a llegar a hacer actos tan extremos.

Después de un éxito inesperado se anunció una segunda temporada que nos hacía temer lo peor, pero para sorpresa de todos el resultado fue más que notable. En ella, un niño es el sospechoso de matar a adultos sin aparentemente ningún remordimiento. Historia muy interesante en la cual se nos presentaba de forma definitiva al investigador interpretado una vez más por Bill pullman, que hace de hilo conductor en las tres temporadas, y que para mi es uno de los personajes más atractivos y mejor interpretados en este género en los últimos años.

Duelo interpretativo entre los dos protagonistas de la tercera temporada de 'The Sinner', Matt Bomer y Bill Pullman, que llega hoy a Netflix

La tercera temporada de The Sinner, que he podido ver de forma completa, parte de un accidente que sufre el personaje interpretado por Matt Bomer. Un hombre que aparentemente tiene una vida perfecta: casado, guapo, profesor de universidad y a la espera de un bebé. En dicho accidente fallece un «amigo» suyo, hecho que hace detonar todas las inseguridades y problemas anímicos y mentales de este personaje. A partir de ahí intentará engañarnos en todo momento para salir indemne, cosa que se irá complicando según su pasado y sus remordimientos le vayan afectando.

Para mi esta temporada aúna lo mejor de las dos anteriores y lo más destacable es la lucha interpretativa que tienen Bill Pullman como investigador y Matt Bomer como sospechoso. El segundo, además, con una interpretación  magistral te atrapa en su red de justificaciones y excusas. A esto se le suma que esta temporada sigue la misma estructura de las anteriores, en la cual sabemos qué es lo que ha hecho el personaje interpretado por Bomer, pero no sabemos las  motivaciones que  le llevaron a meterse en semejante lío. Esto consigue hacernos dudar incluso empatizar con él y justificar en muchas ocasiones los actos que comete. También ahondamos más en las preocupaciones de este detective que se ha convertido en uno de los investigadores más cercanos y atractivos que tenemos en pantalla actualmente .

Para muchos The Sinner es una serie lenta o la forma como utilizan la narrativa puede no gustar, pero para mí utiliza los distintos elementos de forma perfecta y consigue un equilibrio sobresaliente entre el misterio y la psicología de los personajes. Y esto la hace diferente al resto de series que solemos ver, sólo por disfrutar de este  Bomer vs. Pullman merece la pena ser vista.

La tercera temporada de The Sinner (y las dos anteriores) está disponible completa bajo demanda en Netflix.

‘Space Force’: Steve Carell a la conquista la Luna

Netflix estrena 'Space Force', la serie creada por Greg Daniels y Steve Carell

La actualidad a menudo es la mejor fuente de inspiración para conseguir ideas para una serie. En Estados Unidos tienen la «suerte» de tener un presidente que hace la mitad del trabajo de un guionista de comedia. Con la realidad deformada por el propio Trump y canalizando un poco la indignación hacia la sorna, pueden salir cosas como Space Force. En efecto, Greg Daniels y Steve Carell (que figura también como creador) toman la palabra a la idea de Donald Trump de crear una nueva rama del ejército que se encargaría de colonizar la Luna.

El general Mark Naird (Steve Carell) es designado para dirigir la nueva división de el ejército de los Estados Unidos, llamada Space Force, con el objeto de colonizar la Luna y militarizarla. Junto a él tiene a su número dos, el científico Adrian Mallory (John Malkovich) y su jefe de medios (Ben Schwartz), entre una fauna de científicos y militares incompetentes. Junto a ellos, el General tendrá que lidiar con todos los problemas de una misión tan complicada como absurda. Pero Naird también tiene una mujer, Maggie (Lisa Kudrow) y una hija, Erin, interpretada por Diana Silvers, que le enredan la vida un poco más si cabe.

‘Incompetencia’ es una palabra que viene como anillo al dedo a Space Force, pues (casi) todos los personajes lo son en mayor o menor medida. El General Naird es un experimentado militar que sin duda merecía dirigir una sección del ejército, pero se ve completamente sobrepasado. La misión que se le ha encomendado nunca la ha hecho nadie y en el fondo sabe que todo esto es una idea absurda. Al fin y al cabo, es un militar y su función es cumplir órdenes de forma estoica aunque en el fondo sepa que son absurdas. A partir de ahí, sí le podemos considerar como incompetente pero, ¿quién lo es?

El reparto de 'Space Force' es espectacular, con Steve Carell, Lisa Kudrow y JOhn Malkovich entre muchos otros

Space Force es una sátira de la administración Trump, señalando constantemente sus particularidades como la forma de comunicarse que tiene a través de tuits. Nunca se refieren a su persona, sino a las siglas POTUS (President of The United States). Pero también critica en cierto modo la forma de funcionar de las fuerzas armadas, el ninguneo al que son sometidos los científicos por los que tienen que tomar decisiones, el sometimiento a las redes sociales que afecta a incluso instituciones tan importantes, o incluso el espionaje internacional. Por supuesto, también es un decálogo sobre cómo los incompetentes copan los puestos más importantes de un país. Pero también es una sitcom sobre un espacio de trabajo en el que se cruzan multitud de personas con diferentes formas de ver el mundo. No es algo nuevo para Greg Daniels, uno de los creadores de The Office, y Steve Carell, el actor que la protagonizaba. Space Force tiene un tono completamente distinto aunque conserve el tipo de humor en algunos chistes.

Entrando en valoraciones personales , creo que la serie no consigue ser mordaz ni lo suficientemente sarcástica como para que la podamos considerar como una crítica certera contra la administración Trump. Se queda muy corta en eso. Como comedia de espacio de trabajo funciona mejor aunque veo que siempre le falta algo, incluso en sus momentos más brillantes. No sé si es el ritmo de los chistes, que deberían ser un poco más rápidos (esta no es la típica comedia en el que los personajes hablan a toda velocidad). Hay situaciones en las que lo absurdo no hace gracia, otras que sí. Por el contrario, y paradójicamente, Space Force funciona mejor en los momentos dramáticos, entrañables o incluso tristes. No se pierdan la secuencia con un mono en el segundo episodio.

Steve Carell junto a John Malkovich y Ben Schwartz en 'Space Force', la nueva comedia de Gregs Daniels en Netflix

Por último, en Space Force huye de escenas en interiores con decorados de cartón piedra. Aquí hay dinero y se nota por todas partes. Los exteriores nos transportan directamente a una base militar real, o lo parece. Todo luce espectacular. Por esto y todo lo anterior, creo que es una buena opción de maratón para este fin de semana, una serie corta de diez episodios de media hora que se presta a ello. Sobre todo si eres fan de algunos de los grandes nombres que forman parte de ella, algo que no es complicado.

Space Force se estrena hoy viernes 29 de mayo completa en Netflix.

‘Snowpiercer: Rompenieves’, asesinato en el tren de los mil y un vagones

La esperada adaptación del cómic y posterior película de 'Snowpiercer Rompenieves ha llegado a Netflix

La cultura popular sigue empeñada en reflejar mundos alternativos, distópicos y post apocalípticos. En unos ha ocurrido catástrofes naturales, en otros son virus zombies, totalitarismos, guerras, etc. En Snowpiercer: Rompenieves, son los científicos los que provocan una glaciación al intentar bajar la temperatura del planeta para frenar el cambio climático. De esta forma se actualiza con respecto al material original que adapta, la novela gráfica francesa escrita en 1982 por Jacques Lob y Jean-Marc Rochette. En aquel caso, como no, era un desastre natural el que llevaba al ser humano al borde de la extinción.

Para tratar de sobrevivir, un millonario llamado Wilford construyó un tren con mil y un vagones (literal), que funciona como una especie de arca de Noé. No por conservar la fauna y la flora sino por proveer de comida a los viajeros mientras dure el trayecto, o eternamente. El tren está estructurado en diferentes clases según lo que pagaron por entrar en el tren o invirtieron en su construcción, y en la cola encontramos un grupo de personas que entraron como polizones buscando la supervivencia. Éstos, llamados los colistas, viven en condiciones infrahumanas y reprimidas por la policía del tren. Ahí encontramos a Andre Layton, un ex detective de homicidios que es llamado por el Señor Wilford para resolver un asesinato que se ha producido en los primeros vagones. Layton, además, lidera a los colistas, que constantemente están planeando rebeliones con el fin de apoderarse de la máquina del tren y vivir con las comodidades con las que vivían antes de la glaciación.

No hace falta rascar mucho para darse cuenta de que en Snowpiercer se nos muestra una sociedad condensada en mil y un vagones y que conserva todas sus bondades y defectos, sobre todo estos últimos. A diferencia de la película dirigida por Bong Joon Ho, donde se nos contaba una revolución muy concreta, la serie tiene tiempo para dispersarse en varias tramas, ampliando así el interesante universo que nos presenta la historia. Y en el que la película, por falta de tiempo, se queda muy corta. Aunque la lucha de clases sigue siendo el eje que lo fundamenta todo, y no podría ser de otra forma, pues el objetivo principal de los mandos es mantener el equilibrio.

Aún no lo hemos mencionado, pero además del personaje de Layton, interpretado por Daveed Diggs, nos encontramos con el nombre más sobresaliente del reparto, Jennifer Connelly, que interpreta a Melanie Cavill, el brazo ejecutor de Señor Wilford, siendo la única que tiene línea directa con él. También nos encontramos con Alison Wright (nuestra querida Martha en The Americans), otra cruel «azafata». A Layton además le asignarán a una compañera para tratar de encontrar al asesino, intepretada por Mickey Summer. Y por terminar con los personajes principales, Sheila Vand interpreta a Zarah, que tiene una relación previa con Layton.

Jennifer Connelly es el rostro más conocido de esta adaptación de 'Snowpiercer Rompenieves', que se emite en Netflix

La primera impresión que deja el comienzo de Snowpiercer, tras la presentación de la historia en forma de animación, es de ser de un nivel bajo, un nivel muy SyFy, para que nos entendamos. Poco presupuesto y producción justita. Además, cuando se nos presenta la cola del tren y sus ocupantes, parece que estamos en una de esas películas futuristas en las que la gente lleva peinados estrafalarios y viste ropa raída y hortera. A medida que abandonamos a los colistas y vemos el resto del tren, vamos abandonando esa sensación, que no se disipa del todo ni cuando vemos a Jennifer Connelly. Una impresión personal, lógicamente, porque a lo largo de los cinco episodios que he podido ver, sí que hay escenas de un nivel de producción alto.

Hemos comentado que la trama difiere en casi todo con respecto a la película protagonizada por Chris Evans, aunque coinciden en lo básico, que es la lucha de clases. Pero en la serie, más que ser de género de acción, trata de ser un thriller con trasfondo de conciencia de clases. Y es efectiva en eso, pues las tramas se queman relativamente rápido y es muy entretenida porque se centra en resolver los conflictos que va creando y no es para nada contemplativa ni intimista. Es un producto de entretenimiento puro como pudo ser Altered Carbon por ejemplo.

En líneas generales, y rompiendo un poco esos prejuicios iniciales que tenía, Snowpiercer me ha parecido un producto decente, muy entretenido, y que puede gustar a todo tipo de público, en especial al amante de la ciencia ficción. Y la buena noticia para los temerosos es que está renovada para la segunda temporada, por lo que os podéis acercar a ella sin miedo a la cancelación. Aunque los amantes del atracón seriéfilo que propone Netflix tendrán que esperar para dárselo, porque esta serie viene hoy 25 de mayo con dos episodios y cada semana uno nuevo porque siguen el ritmo de emisión de TNT en Estados Unidos.

‘Esta mierda me supera’: problemas de adolescentes con poderes

El creador de 'The End of The Fucking World' nos trae 'Esta mierda me supera', que la podéis ver en Netflix

Después de ver completa Esta mierda me supera (I Am Not Okay With This), que se estrena hoy miércoles 26 a modo completo en Netflix, voy a intentar dar mi opinión de la esperadisíma colaboración entre los responsables de Stranger Things (Shawn Levy) y The End of The Fucking World.. Tiene siete episodios de 20 minutos de duración y en ella se nos cuenta la historia de Sydney, una adolescente marcada por los problemas familiares que desahoga sus frustraciones en un diario que nos sirve de narrador, ya que la historia está contada con voz en off .

La protagonista, interpretada por Sophia Lillis, a la que vimos en Heridas abiertas, tiene los típicos problemas  de adolescente y familiares. A eso hay que sumar una rabia que no sabe de dónde le viene y que no puede expresar a través de su diario. Pronto se dará cuenta de que la rabia incontrolable no es otra cosa que superpoderes, los cuales tendrá que ocultar y aprender a manejarlos.

Basada en la novela gráfica de Charles Forman (The End of The Fucking World), la serie comienza con la protagonista corriendo por una calle está empapada en sangre en un claro homenaje a la película Carrie. Durante la temporada esa voz en off nos guiara y contará que le ha llevado hasta ahí. Esta mierda me supera tiene un toque oscuro pero tarda en arrancar y mostrarnos realmente esa oscuridad. Los cuatro primeros capítulos sirven de introducción y solo se vislumbra un poquito de los anteriomente mencionados superpoderes, casi siempre a modo de clilffhanger final para enganchar al espectador. Además, me costó empatizar con los problemas de esta adolescente, no con los personajes en sí, que están bien escritos, si no con unos traumas que quitando alguno no son lo suficientemente horrendos para pensar que esta mierda nos tiene que superar en exceso.

Sophia Lillis en un plano de 'Esta mierda me supera', que recuerda mucho a 'Carrie'.

A partir del cuarto capítulo, la parte sobrenatural empieza a ganar más protagonismo, lo cual le da más interés y oscuridad a la trama. Los personajes, carismáticos, y lo suficientemente atractivos como para llamar nuestra atención empiezan hacer suya la serie y la llevan a un buen final. Lo mejor en mi opinión son los dos últimos episodios, que se vuelven algo más adultos y abren una buena puerta para la segunda temporada.

Las comparativas de Esta mierda me supera con The End of The Fucking World son lógicas ya que, a parte de compartir parte del equipo y estar basada en una novela gráfica del mismo autor, la estructura de la serie es muy parecida pero para mi bastante por debajo en todos los aspectos. Cuenta con la misma narración de voz en off, un uso de la música parecido, incluso una pareja protagonista adolescente, sólo por mencionar unos pocos ejemplos. Además, no te deja de abandonar la sensación de que está temporada es un capítulo que han cortado en 7 partes y que lo racionan para estirar el producto .

En resumidas cuentas, Esta mierda me supera, una serie de corte adolescente (abstenerse haters de este género), entretenida que debido a su formato corto no supone un gran esfuerzo y vista completa deja una buena sensación  sin llegar a ser lo rompedora que fue The End of The Fucking World. Pero que si te gustan los elementos expuestos te hará pasar un buen rato. Por último, advertir que la versión doblada al castellano deja mucho que desear con lo cual recomiendo verla en versión original.

‘Esta mierda me supera’ ya está disponible completa en Netflix

‘Locke & Key’, consigue el equilibrio que debe tener una serie familiar

El próximo gran éxito de Netflix será 'Locke & Key', la adaptación de la novela gráfica de Joe Hill

Netflix sigue empeñada en sacar partido a las historias de fantasía provenientes de cómics. Ahora le llega el turno a Locke & Key, que se estrena hoy 7 de febrero a nivel global en la plataforma roja. Una serie que ya hemos podido ver completa y, aunque sigue la tendencia de buscar productos de fantasía para toda la familia, mantiene el equilibrio perfecto para que ninguno de sus miembros se aburra.

Como hemos dicho, Locke & Key es una adaptación de una novela gráfica de la editora IDW, que también es dueña de otras dos que han conseguido serie en Netflix, La facción octubre V Wars. En este caso, son Carlton Cuse (Lost) y Meredith Averill (La maldición de Hill House) los showrunners junto con el autor del cómic, Joe Hill, que recordemos es el autor de la novela NOS4A2, que también tuvo serie en AMC. Además, curioso este dato, es el hijo de Stephen King.

Tras la muerte del padre de familia, los Locke se mudan a la mansión familiar pensando en que el cambio les haga superarlo cuanto antes. Pero la casa, llamada Keyhouse, encierra un misterio que se va desvelando a medida que los tres hijos, Tyler, Kinsey y Bode van encontrando llaves que abren puertas mágicas. Gracias a las cuales va conociendo capítulos del pasado de su difunto padre.

Los hermanos Locke deben ir encontrando todas las llaves de la mansión Keyhouse, en 'Locke & Key'

Efectivamente, el argumento de Locke & Key da pie a pensar que estamos antes una serie familiar al uso, con todo lo que ello conlleva. Una parte buena en la que sabemos que se nos contará una historia entretenida que disfrutaremos a poco que nos interese la fantasía. Pero por otro, el espectador adulto corre el riesgo de encontrarse con un producto demasiado «para todos los públicos» como para que pueda contar algo de su interés. En ese sentido, la serie no defrauda porque encuentra un equilibrio que consigue mantener pegados a la televisión a pequeños y mayores. Nos encontramos con clichés y con ciertas concesiones, sobre todo en el personaje de Bode (el niño), que pueden llegar a irritar un poco pero ni él, interpretado por Jackson Roberts Scott, ni sus hermanos mayores, Tyler (Connor Jessup) y Kinsey (Emilia Jones), nos sacan de quicio en ningún momento.

Unos de los espejos más claros en los que sus creadores se han basado es Stranger Things, en cuanto a intentar conseguir llegar a un público amplio, sin perder oscuridad. En este sentido es destacable el mérito que tiene Locke & Key, porque carece de la poderosa arma que tiene la serie de los Duffer, la nostalgia ochentera. Otro de sus referentes, y la presencia de una de sus productoras ejecutivas lo justifica, es La maldición de Hill House. Aunque en este caso, despojada del el drama que la caracterizaba, tiene el mismo sentimiento de duelo pero no ahonda en los traumas de los personajes, porque no es su objetivo. Y después podemos encontrar referentes más evidentes (incluso) como pueden ser Harry Potter o Las Crónicas de Narnia.

La familia Locke también arrastra una tragedia familiar, en Locke & Key

A nivel técnico, Netlfix no ha escatimado en gastos para conseguir unos efectos digitales espectaculares. En ese sentido luce mucho mejor que The Witcher, por nombrar otra de las series que estaban llamadas a ser un éxito de la plataforma. No sólo han invertido dinero, sino también talento. El guión y los personajes están muy bien escritos y todo está muy bien explicado. En la dirección, debemos destacar que los dos últimos episodios han sido dirigidos por Vicenzo Natali, un director con una narrativa visual muy llamativa como ya pudimos ver, por ejemplo, en Hannibal o en la película de culto Cube. Tampoco se queda atrás la banda sonora, una mezcla entre temas pop bastante atractiva y una música original que consigue el efecto que necesita la serie en cada momento.

En líneas generales, y sin ser yo un apasionado de las series de fantasía y aventuras, creo que estamos ante un buen producto de entretenimiento que, si bien no es la gran maravilla, sí puede lograr ser uno de esos éxitos de Netflix que duren más de dos semanas en el candelero y no se consuman rápidamente como suele pasar con otras. Esperamos vuestras opiniones.

Locke & Key se estrena hoy viernes 7 de febrero completa en Netflix.

‘El Vecino’: llega el superhéroe costumbrista español

Netflix adapta la novela gráfica, 'El Vecino', dirigida por Nacho Vigalondo y escrita por Miguel Esteban y Raúl Navarro

Después de este 2019 plagado de adaptaciones de novelas y cómics de superhéroes, no podía faltar una serie española dentro del género. Por supuesto, a nuestra manera. El vecino es una comedia que resulta de una novela gráfica escrita por Santiago García y Pepo Pérez, y la adaptación ha corrido a cargo de Raúl Navarro y Miguel Esteban, dos guionistas contrastados que dieron forma, por ejemplo, a El fin de la comedia de Ignatius Farray.

Javier (Quim Gutiérrez) es un treintañero que no acaba de encontrar su sitio en la vida y tiene problemas con su novia Lola (Clara Lago). Una noche, un extraterrestre se le cae encima y justo antes de morir le traspasa sus poderes. A pesar de todo, su vida sigue igual hasta que su vecino José Ramón (Adrián Pino), le enseña a canalizar sus poderes y a ocultar su identidad.

Los dos primeros episodios están dirigidos por Nacho Vigalondo, que le confiere a El vecino su particular estilo, que recuerda mucho al de su película ExtraterrestreUn filme que también mezclaba el género fantástico y la comedia costumbrista, y además lo hacía con éxito. El director cántabro marca el tono y el estilo visual de la serie, con un guiño muy claro a una serie de temática parecida de 2004, pero dejamos que sea el espectador quien lo descubra por sí mismo.

Quim Gutiérrez, Adrián Pino y Clara Lago protagonizan 'El Vecino'

En los dos episodios que hemos podido ver por cortesía de Netflix, se puede reconocer el sello, no sólo del director, sino también de los guionistas. Los protagonistas están muy bien y los personajes, aunque algo arquetípicos, funcionan a la perfección. A nivel narrativo, la serie no aporta nada nuevo y nos encamina a lo que estamos esperando, la típica historia de cómo se crea un superhéroe a sí mismo. Pero la gracia está en la comedia, en mezclar el costumbrismo clásico español y dotarlo de este toque fantástico. Además, El vecino encierra cierta crítica social, como a las casa de apuestas, o la dictadura de los followers y las redes sociales, adornado con un toque millenial.

Está claro que El vecino no va a cambiar la historia de la televisión, ni vamos a tener que rehacer las listas de las mejores series del año, pero sí que nos va a hacer pasar un buen rato con sus diez episodios de media hora que componen su primera y, hasta ahora, única temporada.

La primera temporada de El vecino se estrena hoy 31 de diciembre en Netflix.

‘The Witcher’, tu próxima serie favorita llega a Netflix

Hoy se estrena 'The Witcher', la gran apuesta para ser la nueva 'Juego de Tronos', de Netflix

Hoy, 20 de diciembre de 2019, The Witcher por fin llega a Netflix, el último gran estreno de la plataforma del año…y de la década. No creo que sea casualidad que hayan programado esta fecha, puesto que con esta serie, Netflix pretende tener su propio Juego de Tronos, si lo conseguirá o no, esta por ver, pero conozcamos un poco más esta obra

Las novelas

The Witcher se basa en la saga literaria Geralt de Rivia, Geralt con T, como ya nos dicen en una de las primeras tomas de contacto con la serie. Esta saga está escrita por Andrzej Sapkowski, un escritor polaco que hasta hace no mucho nadie conocía pero de un tiempo a esta parte se ha hecho tremendamente famoso debido a su singular prosa. Éstos libros comenzaron a publicarse en 1993 en Polonia aunque no fue hasta 2002 que se publicó en nuestro país.

Así pues, no hablamos de un escritor neófito, si no de una saga con más de 25 años a sus espaldas. Sapkowski la comenzó como una parodia de El Señor de los Anillos, con elfos discriminados, enanos puteros y toda esa negrura que le faltaba a la obra de Tolkien. Desde un enfoque de humor negro, parodia y mucho realismo, nos va mostrando historias cortas, cuentos autoconclusivos, protagonizados por Geralt de Rivia y sus compañeros de aventuras, Yennefer, una maga con la cual tiene un romance y Jaskier, un barbo y su único amigo. No fue hasta el tercer libro cuando se abandonó esta fórmula de cuentos o historias cortas y se optó por convertirlo en una novela. Es importante saber esto pues lo vemos muy marcado en la serie de Netflix.

Imagen de las novelas de 'The Witcher', ahora en Netflix

En 2007, una desconocida compañía de videojuegos, CD Project, compra los derechos de la obra por un precio irrisorio, que en su momento a Sapkowski le pareció una fortuna para hacer un spin off de la novela en forma de videojuego. Así nació The Witcher, el título más famoso de la saga, como un videojuego que transcurria varios años después de las novelas usando los mismos personajes y ampliando su lore.

Pero llegó 2015 y fue The Witcher 3, el tercer juego de la saga, el que acaparó todas las miradas a nivel mundial. Con multitud de premios, entre ellos el de mejor videojuego de 2015 y unas ventas de 25 millones de unidades, todo el mundo empezó a oír hablar de esta saga de novelas. Saltaron a las listas de más vendidas en todo el mundo, la gente quería saber de dónde venían los personajes del juego que les había encandilado, y así es como Netflix vio la oportunidad de adaptarla en formato serie y así poder tener su propio Juego de Tronos.

La serie

La serie se olvida, al menos en parte, de los videojuegos de CD Projekt, y adapta página a página la saga literaria, desde el primer libro. Debido a esto, se ha optado por contarlo en tres líneas temporales. La más antigua es la de Yennefer, la maga que huele a lilas y grosellas, y nos muestran toda su historia desde que era una deforme humana hasta convertirse en una hermosa maga. Luego tenemos la línea de Geralt, nuestro protagonista, brutalmente encarnado por Henry Cavill, que va adaptando capítulo a capítulo las historias del primer libro de una forma absolutamente fiel, con diálogos sacados letra a letra de las páginas de la novela. Por último tenemos la línea de Ciri, o Cirilla, la que podemos considerar como “el presente” y se sitúa en el tercer libro, cuando ya se convirtió en novela. Es de esperar que en algún punto, estas tres historias confluyan en una sola, pero vamos a dejar que seáis vosotros los que descubráis cuando.

Henry Cavill luce genial como Geralt de Rivia en 'The Witcher'

La factura técnica de la serie está fuera de toda duda. Netflix sabía a lo que se exponía, una saga con millones de fans. Y desde luego ha hecho los deberes. Todo es muy fiel, desde las personalidades hasta la caracterización (un tirón de orejas por la caracterización de Triss, el único agujero negro de la serie en cuanto a fidelidad) y además el presupuesto es enorme: grandes batallas, monstruos, paisajes de cortar la respiración, nos esperan en los ocho capítulos de una hora que acaban de estrenar. Quizás hay algún croma que se nota un poco, pero no es grave ni mucho menos. Es de aplaudir el que no se haya tenido obsesión por llenar nuestras pantallas de efectos CGI y que el maquillaje triunfe sobre los efectos digitales.

La banda sonora está claramente inspirada en la tercera entrega de los videojuegos, lo cual es un acierto pues esta ha ganado multitud de premios, y desde luego la de la serie no se queda atrás. Baladas tristes, temas épicos llenos de coros acompañan a la acción a las mil maravillas y no serán pocas las veces en que te veas pensando, que pasada de música.

Pero no todo iba a ser factura técnica, la serie esta muy bien dirigida y muy bien narrada. El uso de las distintas líneas temporales está llevado de una manera muy sutil, y son pequeñas pildoritas lo que te dan la pista de saber cuándo estás. Además los actores lo hacen muy bien. El que escribe estas líneas no solo es fan de los libros y juegos, si no que era tremendamente crítico con el casting. He soltado bilis, sapos y culebras a cada nueva imagen promocional que veía, pero me han callado la boca. Yennefer borda el papel y te la crees, y Geralt bueno…digamos que interpretar a un personaje que carece de emociones es complicado, pero Henry Cavill sale muy bien del paso.

Ciri, Yennefer y Geralt son los protagonistas de 'The Witcher'

Así que, dejad de leer esto, y corred a poner Netflix, por que sin duda, esta serie va a dar que hablar y se va a convertir en una de las primeras espadas de la plataforma de streaming.

The Witcher ya está disponible completa en Netflix

‘Días de Navidad’: el cuento de Navidad de Pau Freixas

Pau Freixas dirige Días de Navidad, la mini serie española de tres episodios de Netflix

La temporada navideña ha llegado y Netflix se ha apresurado en estrenar varias series de esta temática. Una de ellas es Días de Navidad, una mini serie de tres episodios de una hora creada por Pau Freixas. El creador de Pulseras Rojas Sé quién eres ha conseguido reunir a un elenco de actrices apabullante. Un drama familiar contado en tres épocas que tiene de todo y además, es muy entrañable. La historia que se nos narra sigue a cuatro hermanas a lo largo de su vida, en tres épocas y tres puntos cruciales de sus vidas. Infancia, juventud y vejez.

El primer episodio está ambientado en los años 40, cuando las cuatro hermanas son aún niñas y un hecho cambia las vidas de toda la familia. Posiblemente se trata del episodio más redondo y curiosamente el que menos nombres ilustres exhibe. Destacan Alicia Borrachero, Francesc Garrido y Antonio Dechent. La historia que se nos cuenta es posiblemente la más dramática de las tres, y también la más potente. Una historia de injusticias de los que ostentaban poder en el franquismo que tantas veces ha sido replicada en el cine con éxito.

 

En el segundo episodio de Días de Navidad, las niñas han crecido y ahora son mujeres jóvenes. Entran en escena Elena Anaya, Verónica Echegui, Nerea Barros y Anna Moliner. La historia nos lleva ya a los 70 u 80, años en los que algunas de las hermanas ya tienen hijos y otras han dedicado la vida a cuidar a sus padres. Cuando su madre está cerca de morir, los secretos familiares afloran y perturban la frágil paz que une a la familia. Aunque este episodio está lleno de emoción, no consigue llegar al nivel del primero, llegando a rozar el culebrón (lo cual no es necesariamente malo).

Pau Freixas ha conseguido reunir un elenco de actrices imposible en Días de Navidad

Sin embargo, es en el tercero cuando se nota el pequeño bajón. Al llegar a la actualidad, toman el mando Verónica Forqué, Charo López, Ángela Molina y Victoria Abril y todo se vuelve más teatralizado. No es que ellas no estén bien, de hecho el nivel de divismo es lo mejor del episodio, pero se vuelve más literario y apenas podemos reconocer en ellas a aquellas niñas de los años 40 o las jóvenes de los 70. Es cierto que los años no les han hecho ningún favor a la familia, y eso es otra de las cosas buenas del episodio, que aquel recuerdo de familia unida queda muy lejos. Pero una vez más, los hechos más graves son los que van demostrando que están ahí las unas por las otras. Merece mucho la pena el cierre tan entrañable, que ponen el punto emotivo.

No quiero que parezca que no me ha gustado esta Días de Navidad, de hecho me parece un producto más que decente y muy recomendable para ver en estas fechas. El concepto de  familia es lo que se describe en la serie, algunas con más drama, otras con menos, pero unidas cuando deben estarlo. La producción y la realización son exquisitas, así como la música. Así que si estos días queréis huir de los productos demasiados edulcorados propios de los americanos, pero sin perder de vista el ambiente navideño, tomaréis una buena decisión si la elegís.

Días de Navidad ya está disponible en Netflix

 

‘Cristal Oscuro, La Era de la Resistencia’: volvemos al Reino de Thra

La precuela de Cristal Oscuro, llamada La Era de la Resistencia, de estreno en Netflix

Hoy hablaremos de una serie que revive el espíritu del arte de las marionetas de Jim Henson, y es gracias a Netflix. Aunque parezca un producto más de tributo a los ochenta, hemos disfrutado muchísimo con la producción y ha superado nuestras expectativas. Se trata de Cristal Oscuro: La Era de la Resistencia, una precuela de la película de 1981.

Como era de esperar, cuenta con una constelación de famosos del showbiz, que prestan sus voces, tenemos a Taron Edgerton (Rian), Helena Bohan Carter (All Maudra), Jason Isaacs (Skesso, el Emperador), Benedict Wong (Skevar, el general), Adam Samberg (Skekgra), Alicia Vikander (Mira), Natalie Dormer (Erica) y Mark Strong (Ordon), por mencionar los personajes principales, pero recomiendo visitar la ficha de IMDB, y os llevareis una sorpresa, por supuesto, también es imperativo ver la serie en versión original. El proyecto ha sido dirigido, por Louis Terrier, director de películas como Transporter y Ahora me ves.

En esta serie se conjugan el lado mas corrupto de la sociedad y podemos ver que la ambición no tiene límites, a pesar de la lucha y la búsqueda de la esperanza. Aunque siempre hay héroes y heroínas que enfrentarán a los tiranos. Con Cristal Oscuro: La Era de la Resistencia, me ha invadido la nostalgia y los recuerdos que tenía sobre la primera vez que vi la película. Por un lado, experimenté la añoranza de volver a disfrutar con unos personajes, que fueron parte de mi infancia, también, lloré y reí. Y pude reafirmar mi odio a los Skeksis, seres malvados, sin escrúpulos, que quieren el poder del cristal de la verdad, y me recuerda a cómo ciertos círculos de poder manejan los hilos del mundo.

Cristal Oscuro demuestra que las marionetas y las nuevas tecnologías son compatibles

La precuela de Cristal Oscuro es un canto a la igualdad, la verdad y a la protección de unos a otros, que al final forman una familia, sin importar de donde vengan. Hay que resaltar el gran trabajo en los efectos especiales, en lo que se refiere a la parte de animatrónica. En lo personal no he sentido ningún rechazo, aunque a diferencia de otros recursos, como el CGI, daría más realismo a las escenas y el uso de marionetas quedan limitados ciertos movimientos, por lo que pueden parecer algo anticuado para los más jóvenes. Esperamos que este proyecto continúe, ya que queremos disfrutar más del mundo de Thra.

Cristal Oscuro: La Era de la Resistencia está disponible bajo demanda en Netflix.