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‘Equinox’: ciclos naturales, ritos y desapariciones

'Equinox', la nueva serie danesa de misterio de Netflix

El misterio, aquella sensación que nos eriza y nos alerta, forma parte de aquellos miedos que construyen muros con la finalidad de dejar atrás el pasado, antiguas experiencias y cuentos repetidos. Canciones de cuna de melodías macabras, o acontecimientos que marcaron parte de nuestra vida, rememorando siluetas bailando en el tragaluz o la ventana de la habitación, antes de dormir atrapados por el sonido del viento, crispado sobre las copas de los árboles legendarios. Equinox, es una probada de lo anterior. Eventos grabados en la memoria, rupturas familiares y entidades fantásticas que se niegan a desaparecer. Dentro del catálogo de Netflix, desde las lejanas tierras  danesas, con un estilo folk horror y un aire de Stephen King, un grupo de adolescentes ochenteros, sin saberlo, irán rumbo a la tragedia. 

Ida (Karoline Hann) de manera inexplicable, desaparece junto a  un grupo de compañeros de colegio durante un viaje en autobús. Tres de ellos  regresarán: Amelia (Fanny  Leander  Bornedal), Jakob (August Carter) y Falke (Ask Mossberg Truelsen). Interrogados por la policía, contarán sólo partes inconexas de la verdad, dejando el rompecabezas inconcluso sobre la mesa. Así, el tiempo pasará en un aparente silencio, hasta que los antiguos fantasmas del pasado, regresen por  Astrid (Danica Curcic) en forma de  extrañas visiones y paranoias, las mismas que marcaron su complicada infancia. Un confuso universo, siniestro y caótico, aparece recurrente y violento en sus sueños. En ellos, Ida, su hermana, aún se encuentra cautiva, luego de años de oscuridad. Los padres de las niñas, Dennis (Lars Brygmann) y Lene (Hanne Hedelund) sufrirán las consecuencias de lo sucedido con sus hijas, cada uno con sus propias maneras de afrontar la tragedia. De este modo, serán influyentes en la personalidad y la vida adulta de Astrid, asolada constantemente por la  angustia. Luego de recibir una extraña llamada telefónica al programa radial que conduce, comenzará una ardua búsqueda e investigación, intentando desentrañar aquel mítico acertijo del pasado. En aquella tarea, conocerá a Henrik (Alexandre Villaume) uno de los profesores de los chicos perdidos, el cual jugará un papel determinante hacia final de este teatro de secretos.

La serie no somete al espectador con sorprendentes efectos o giros imposibles. Logra prevalecer con un paso cauteloso, dejando rastros e insinuaciones una y otra vez a lo largo de la aventura. Equinox establece un universo fantástico y primordial, cuyo génesis encontramos en la leyenda de Ostara, diosa femenina quien se enamora perdidamente de un ser maravilloso y extraño. Aquí, la narración jugará con algunos elementos típicos del crime story y el horror psicológico pero, sobre todo, similar a una fábula, un relato rural que relaciona a los seres humanos con dioses arquetípicos, los mismos que ofrecen y piden favores a cambio, arraigados en el acerbo cultural de la comunidad.

El relato, se compone de  dos historias relacionadas con la protagonista, utilizando una permanente irrupción del pasado en el presente, al igual que una caja de muñecas infinita en donde las habitaciones ocultan espejos y cajones. De este modo, a través de constantes flashbacks y recuerdos, la heroína luchará por encontrar la verdad, aquella que parece haber sido olvidada. Con sus tonos opacos, un tanto grises y duros, la atmósfera simulará un onírico anti paraíso, en donde los personajes parecen afectados por la locura o una especie de amnesia, lo que los mantiene protegidos de aquel agujero dimensional en donde yacen cautivos los actos del pasado.

'Equinox', la serie danesa de Netflix, se adentra en un mundo de ritos ancestrales

Sin ser demasiado inteligente, tiene buenos momentos, a pesar de sus múltiples preguntas sin respuesta. En aquel apartado se desequilibra y cojea, prisionera de un guion que deja constantes interrogantes. Mientras, a ratos es un poco burda al revelar la conclusión de la historia, de manera premeditada o no, por otro lado, deja abiertas las puertas, cabos sin atar y puntos suspensivos de paréntesis vacíos. Sin embargo, funciona en su mitología y genera curiosidad. 

Equinox, es un buen ejercicio sobre el género fantástico, con deidades antropomorfas y una liturgia legendaria, que da cuenta de un teriomorfismo vivo en la comunidad, cuyo objetivo es mantener el equilibrio de la naturaleza, en un ciclo infinito. Con aspectos sectarios, místicos y ritos que aluden a la fertilidad, es una ventana hacia los sueños, la conciencia y la manera en que la niñez determina la personalidad de los individuos, su psicología y los límites entre la realidad y la imaginación. Aquel mundo que construimos luego de traumas profundos y heridas emocionales. Bien actuada y correcta, puede ser adictiva y un buen plato de ficción para aquellos que gustan del género de lo inexplicable. 

Ida y Astrid son dos hermanas separadas por una tragedia en 'Equinox'

Mientras tanto, en medio de nuestra propia jungla confortable, hecha de vanidades y modernidad, más de alguno soñará con seres imposibles, animales de rostros y ojos humanos al oír uno que otro cuento escuchado junto al fuego luego de largos inviernos. Es la maravilla de los hombres: soñar e imaginar. Hasta donde sea posible. 

Equinox está disponible en Netflix completa bajo demanda.

‘Romulus’: El origen del héroe bajo la espada de la traición

 

'Romulus', la serie prerromana de HBO

Cuando la ambición comienza a carcomer el seso de la gente, no es posible regresar. No existen los hermanos, padres, madres, amigos o familiares. Es el principio de la barbarie y la caída de la moralidad. En este juego de poderes, que pretende ser conspiranoico y salvaje, Romulus es una lucha hacia la madurez, el destino y la aceptación.

La historia, nos sumerge en los orígenes del magno Imperio Romano, siglo VIII antes de Cristo, en una época tribal en donde diversos grupos están regidos por reyes, de los cuales el rey de Alba, Numitor (Yorgo Voyagis) es quien lleva la batuta siendo la cabeza de todos ellos. Éste será desterrado luego de que los dioses abandonen a los hombres, asolados por una prolongada sequía. Aquí, las oscuras intenciones de Amulius (Sergio Romano) comenzarán a manifestarse siendo estimulado por su codiciosa mujer, Gala (Ivana Lotito). El maquiavélico plan de ambos teñirá los campos de sangre y de muerte. Buscarán asesinar a los legítimos herederos del trono, Enitos (Giovanni Buselli) y Lemos (Andrea Arcangeli). Este último, conseguirá escapar y refugiarse en el bosque  donde conocerá a Wiros  (Francesco de Napoli), un ex esclavo con quien entablará una profunda relación de hermandad. Juntos, vivirán una aventura de supervivencia que terminará con los protagonistas siendo parte del temido culto de la diosa Rumia, cuyos súbditos y adoradores viven ocultos en cuevas y rindiendo tributo a la deidad pagana. Por otro lado, Ilia (Marianna Fontana), hija del traidor y antagonista del relato, abandonará el servicio de las vestales, luego de cometer una afrenta imperdonable. Tras esto, será enterrada en una oscura caverna, pretendiendo escapar sin conseguirlo. Ya en la agonía, será rescatada gracias a la obra del Dios Marte, quedando consagrada a su servicio y transformándose en guerrera. Una vez establecido el conflicto, dos bandos chocarán en una fiera persecución, unos en busca de mantener el  poder y otros sedientos de venganza y justicia. 

'Romulus' recompone el mito de Rómulo y Remo en la nueva serie de HBO

Romulus, sigue la tradición de las  épicas de origen, la narración de aventuras y el nacimiento del héroe, aludiendo a la tragedia griega y al destino del hombre en manos de los dioses. En ella, tenemos una reinterpretación del mito original, en donde dos niños son alimentados por una loba, en el amanecer del imperio. Hay elementos realistas, que buscan cierta historicidad, pero siempre en relación a una mítica atmósfera que logra conseguir un aspecto sucio y agreste, que corresponde perfectamente al modo de vida de antaño. Es rudimentaria en su estética, brutal y primitiva. Completamente hablada en latín, lengua madre de la antigüedad , aquella curiosa estrategia, consigue acentuar la visión de aquel mundo, una sociedad diferente, ajena a la nuestra. Es violenta y pasional, sin embargo, su ritmo pausado al inicio, tiene un  par de capítulos que podrían asustar. Hay lapsos en donde decae, para luego acelerar con poco diálogo y elementos convenientes para el guion. Aquello, le resulta efectivo, inyectando energía y  más equilibrio al entramado. De este modo, genera expectativa, sin la necesidad de adormilar al cómodo espectador con marañas filosóficas o elaboradas conspiraciones. 

Llena de personajes que han sido criados bajo la agreste visión de un mundo explosivo, áspero y peligroso, es un cuadro potente sobre las raíces de la civilización.  Noches de tiniebla, en donde los animales acechan, el peligro es invisible y la vida es efímera, como un corazón acelerado, en alerta permanente. En este crisol primigenio, la traición y las ambiciones humanas, afloran y se desatan en busca de poder, siguiendo las leyes de la estirpe y el linaje. Es entonces cuando el héroe, primogénito de la tragedia, deberá aceptar su destino, huyendo de la muerte para poder renacer. Será más fuerte y más justo con el fin de brindarles un nuevo hogar a los suyos. Será un esclavo en cautiverio, pasará hambre y humillaciones.  Y tendrá que asesinar siendo parte de un clan que le brindará confianza y hermandad. Abrazará las creencias de los  relegados como si fuesen las suyas, haciendo lo necesario para sobrevivir y vencer. 

Imagen de 'Romulus', disponible completa en HBO España

Al amparo de estas observaciones, hay que acotar que Romulus, a pesar de su rudeza, no es sólo una aventura brutal y despiadada. No es una amalgama sangrienta como pudiera esperarse, sino que matiza estos elementos con un abanico de tramas que exponen las emociones y debilidades humanas, sus fortalezas y culpas. Se vale de su naturaleza, salvaje y sudorosa, para entregar un mensaje sobre la hermandad y los lazos que nacen de la desgracia, la miseria y el abandono. Es, a la vez, una metáfora visceral que nos ilustra, una  fábula mitológica sobre la servidumbre de los pueblos bajo el dominio de dioses belicosos, imperfectos y castigadores, en una sociedad que se rige por sus caprichos y deseos. La mítica presencia de estos seres celestiales, marcará el destino de los hombres. En esta  encrucijada, el joven destinado a ser rey y gobernar, pasará por encima de aquellas creencias para abrazar otro dogma, un dogma que personifica la semilla de un imperio tan poderoso como el sol.

Testigos de los albores de un magnífico pasado, quedarán cortes y heridas grabadas en la piel. Sangre y suciedad. Miedo y valor. Tras la  reconstrucción fidedigna de aquella escenografía, algún vuelco inesperado, podría inyectar más acción al argumento. Sin embargo, la maqueta realista de la época, con su fotografía grisácea, sus atuendos y rostros curtidos por la desesperación, bastan para gustar. Romulus funciona sin fuegos artificiales, en sus idas y venidas. Hubiera deseado más cosas, para convertirla en una épica legendaria y visceral. Pero, aún queda conflicto. Ojalá con más trampas, atrevimiento y sorpresas. 

Romulus está disponible completa bajo demanda en HBO

‘El desorden que dejas’ es tan adictiva que no te durará hasta el domingo

La nueva serie del creador de 'Élite', Carlos Montero, es 'El desorden que dejas', en Netflix

Si el modelo Netflix basado en los atracones tuvo éxito desde el primer momento fue desde luego gracias a series que se prestaban a ello. Ficciones, originales o compradas que una vez estrenadas, los suscriptores consumían compulsivamente hasta que acababan la temporada y empezaban a preguntar por más. Algunas series españolas sirvieron al modelo, y la plataforma roja los convirtió en éxitos mundiales, caso de La casa de papel. Pero otras fueron creadas exclusivamente para la plataforma con una receta mágica que los creadores españoles han aprendido con resultados excelentes, como el caso de Carlos Montero (y Darío Madrona) y su ÉlitePor tanto, no es una sorpresa que El desorden que dejas siga la misma línea y se convierta en otra de esas series llenas de sexo, giros locos y gente muerta que consigue mantenernos frente a la pantalla sin remedio.

El desorden que dejas está basada en una novela del propio Carlos Montero, que también adapta y ejerce de showrunner de la miniserie. Para ello ha contado con un reparto de lujo encabezado por Inma Cuesta (Arde Madrid) y Bárbara Lennie (El incidente, Águila Roja). Además, cuenta con Arón Piper (Élite), Roberto Enríquez (Vis a vis, El embarcadero), Tamar Novas (Alta Mar), Roque Ruíz e Isabel Garrido.

La historia se centra en Raquel, una profesora que consigue una plaza en un instituto de un pueblo de Galicia, de donde es natural su marido Germán. El comienzo con sus nuevos y conflictivos alumnos no será fácil, ya que extrañan a su anterior profesora de literatura, Viruca, que murió en extrañas circunstancias. A partir de ahí, Raquel se obsesiona con su predecesora y cree que saber más cosas sobre su vida le puede ayudar a lidiar con sus problemas, ya que se va dando cuenta que sus historias tienen puntos en común.

Vamos a empezar con sus puntos fuertes, que tiene muchos. El más importante es que El desorden que dejas es completamente adictiva y no vas a querer dosificarla. Su duración se presta a ello también, olvidemos los 55 minutos, pues nos encontramos con capítulos de unos 45 minutos y alguno hasta de 35, lo que hará el maratón más inevitable si cabe. Aparte del misterio, la propia narrativa de la miniserie, contada en dos tiempos no hace sino alimentar las ganas de seguir viendo uno tras otro. Además, los finales acabados en cliffhanger terminan de hacer el trabajo sucio.

Gran duelo interpretativo entre Inma Cuesta y Bárbara Lennie en 'El desorden que dejas', de Netflix

Como dije un poco más arriba, la narrativa contando las dos historias de forma paralela me parece muy interesante, va desgranando el misterio en la primera persona de Viruca y se pueden observar los paralelismos y también las diferencias con respecto a los problemas de Raquel. Ambas son víctimas, pero ninguna es una santa, pues tienen un bagaje previo de infidelidades, enfermedades mentales, drogas o algún que otro comportamiento inadecuadoEl desorden que dejas trata también temas muy interesantes como son el miedo, las inseguridades, el duelo o la tristeza. Algo para lo que el paisaje gallego, con tantas nubes y lluvia, es perfecto para contar esta historia de vidas grises. No podemos decir que sea un personaje más, como sí pasa en la reciente Néboa, pero sí que es un ingrediente que aporta dramatismo y tristeza al conjunto.

Con dos actrices de semejante nivel al frente del reparto, podríamos pensar que se llevarían todo el mérito. Es cierto que no es para menos, porque bordan cada uno de los aspectos de su trabajo, incluidos los acentos, algo complicado de manejar y que puede causar el efecto contrario al pretendido. Me ha sorprendido Inma Cuesta sobre todo en este apartado. Ya sabíamos que Arón Piper podía hacer un gran trabajo, pero sus dos compañeros de clase, los debutantes Roque Ruíz e Isabel Garrido han sido un soplo de aire fresco, con personajes que no son del todo agradecidos y que resuelven bastante bien. Aunque en realidad, no podemos decir que ningún actor o actriz desentone en la serie. 

Arón Piper y Bárbara Lennie en 'El desorden que dejas', la nueva miniserie de Netflix

También hay aspectos negativos. Su carácter adictivo y de consumo rápido puede hacer que El desorden que dejas se olvide pronto, sobre todo al ser una miniserie. Tampoco ofrece a nivel temático o narrativo nada que no hayamos visto antes y tampoco profundiza en exceso en los personajes, cosa que imagino que la novela sí hace por la lógica de la extensión. Hay apartados de los personajes de Raquel y Viruca que podrían haber sido más explotados, o mejor explicados, al menos. También da la sensación de ir de más a menos, porque los primeros episodios son de comerse las uñas, y después va perdiendo fuerza. Pero asumo que es un problema propio de las ficciones que viven de sus premisas, y que a medida que se va desvelando el misterio pierden un poco de gracia.

A pesar de estos puntos negativos, El desorden que dejas es una serie muy recomendable, va a gustar al gran público y nunca quedará la sensación de haber perdido el tiempo, todo lo contrario. Las historias de estas dos mujeres y de este pequeño pueblo merecían ser contadas, y el duelo interpretativo entre ambas bien merece la pena.

El desorden que dejas está disponible en Netflix completa bajo demanda.

‘The Undoing’: ruinas, máscaras y mentiras

'The Undoing', la miniserie de HBO creada por David E. Kelley y dirigida por Susanne Bier

Profundas heridas, traumas, secretos que jamás salen a la luz, cubiertos bajo aquella máscara social que nos colocamos a diario. En este universo melodramático y terrenal, bordado con la fibra de rosas amargas, se encuentra The Undoing, un thriller psicológico, pasional, con un crimen de por medio y varios sinsabores en el camino. 

 

La reconocida y galardonada Nicole Kidman (Big Little Lies) interpreta a la psicóloga Grace Fraser, una popular especialista quien se gana la vida solucionando los problemas de parejas infieles, intentando reparar aquello que se oxida. Su marido, es un médico exitoso que trabaja en oncología, profesión que lo mantiene en permanente contacto con niños víctimas de cáncer. Este hombre, Johantan Sash (Hugh Grand, A Very English Scandal) es un tipo simpático, inteligente y  leal. En resumen: el padre ideal y el marido perfecto. Todo cambiará cuando la joven y hermosa  Elena Alves (Matilda de Angelis, Youtopia) se haga parte de sus vidas, provocando un inesperado suceso que pondrá de cabeza a los protagonistas. Esta auténtica tormenta afectará directamente al hijo de ambos, Henry (Noah Jupe, Extraordinario) y al mismo tiempo al padre de Grace, Franklin Renner (Donald Sutherland, Trust) quien se ocupará de proteger y tenderle una mano a la familia, aún estando en contra de muchas de las decisiones y acuerdos establecidos. Una vez puestos en la palestra, los involucrados se colocarán en manos de la abogada Haley Fitzgerald (Noma Dumesweni, El niño que domó el viento) una mujer calculadora y feroz, quien será partícipe de un juicio que será determinante en sus vidas.

The Undoing, sigue la senda lacrimógena del drama familiar. Un clan que lo tiene todo, en una compleja encrucijada que pondrá en jaque su futuro. Esta vez, el acento se coloca en  un concepto clave del entramado: la confianza. La sensación de seguridad, aquel confort que se distorsiona como una moneda lanzada que flota en la pecera, engañando al ojo de quien observa al otro lado del cristal. Lo que parece incorrupto, prístino y transparente, comenzará a agrietarse ante la más mínima pisada de mosquito, terminando en cientos de cristales punzantes y afilados. 

'The Undoing', la nueva miniserie de HBO está protagonizada por dos grandes actores, Nicole Kidman y Hugh Grant

La serie se vale de recursos intimistas, recuerdos creados, una sobredosis de primeros planos y un discurso sugerente, de diálogos clásicos, sin grandes volteretas, con un misterio un tanto plano en su argumentación. Los giros no llegan, y cuando llegan son tibios y un poco faltos de peso. A pesar de constar de buenas actuaciones, te deja la impresión de quedarse a media tabla, de no explotar un potencial que está presente y que se palpa, pero que acaba extraviado en vanidades narrativas. Te mantiene sujeto durante un rato prolongado, pero nunca echa las amarras, te insta a  vagar entre sus idas y vueltas, sus encuadres fotográficos, una figura caminante de rostro pensativo, o en el rictus o mirada que se quedan sólo en eso, en espuma que se va. La ola se retrae y jamás golpea contra el roquerío. La crisis que viven sus personajes, lucha por convertirse en una honda exploración de la psiquis humana, sus debilidades y catalizadores, así como en un tratado visceral de la pareja, los actos y pactos que conviven en la unión, la conciencia de la pureza y la verdad del amor. Y lo consigue entre cortinas. Lo ejecuta en fracciones, con elementos que funcionan y otros que no, intentando mezclar un sórdido policial con una tragedia romántica , más introspectiva y metafórica. Brilla como lo hace la polilla en la lámpara. Con un opaco resplandor. Al final, carece de vitalidad. Como un cuerpo maravilloso al cual se le ha drenado la sangre. No es una serie que vaya a no gustar. Se deja ver y sus aciertos, te mantienen alerta, encadenado a su evolución. Consigue deslumbrar con sólidas actuaciones, buenas tomas y momentos. Sin embargo, el enigma, el cerebro de su arquitectura, no consigue generar un impacto apabullante. Se nota cierto afán por expandir su misterio a base de tiempo, sumando escenas y marañas que no  se explican del todo, dejando la sensación de rellenar los espacios con trozos de masilla. Su encanto, enamora en su construcción refinada y elegancia, su fílmica sobriedad de paletas otoñales y encuadres depurados. No obstante, más allá de aquel horizonte, faltan trucos y trampillas que dejen huecos en la cabeza, que te dejen la impresión de haber pagado por observar una heroica opereta interpretada con pulcritud. 

Nicole Kidman es el principal reclamo de 'The Undoing', la última miniserie de HBO

The Undoing, es una correcta performance, una pieza que satisface, pero que da la impresión de no arriesgar demasiado, tomando una fórmula que no opta por la experimentación, sino que sigue los planos, desde a la A hasta la Z, sin órbitas extrañas.  Al igual que las emociones, nos disgustan sus decisiones, o las abrazamos como si fueran eslabones amados. Allí, en donde late aquel órgano que tenemos en el pecho, conviven los espejismos y la claridad de las aguas. Hay turbios manantiales, traiciones, moralidad disfrazada, y rostros que conviven con máscaras de bondad. Es un ramillete de ambiciones y quimeras, donde el  amor lucha por someter a la frivolidad y las culpas, peleando por no hincar la rodilla  ante la tentación, en su intento por aplastar la cabeza  de la serpiente en el jardín del Edén. Es en este proceso,  en esta guerra que afrontamos con el fin de acabar con los seductores fantasmas, cuando hallamos la razón. La razón que nos permite separar lo bueno de lo malo. El engaño del amor. Recoger las ruinas que guardamos en el fondo del alma, para reconstruir  desde abajo, porque aquello es la vida, quieras o no: decepcionarse, rearmarse, vivir el luto y continuar. 

 

‘Roadkill’: entre la política y la melancolía

 

'Roadkill', la nueva miniserie de Hugh Laurie para BBC que emite en España Movistar+

Luego de protagonizar Avenue 5, para HBO, Hugh Laurie regresa a la pantalla con Roadkill, una breve serie de cuatro capítulos, en donde el carismático actor de la ya mítica House, interpreta al político británico Peter Laurence, un hombre cuya vida oscila entre los quehaceres gubernamentales y las trampas, turbias negociaciones y dineros conseguidos por cuestionados favores nada correctos para un respetado ministro, sea de donde sea. En esta ensalada de situaciones, su intimidad dista mucho de  ser ideal,  con  una esposa, Helen (Saskia Revees, Wolf Hall) que vive en un limbo de conformidad, y dos hijas lejanas, Lily (Millie Brady, Teen Spirit) y Susan (Ophelia Lovibond, Elementary) cuyo afecto obtiene sólo a migajas. Este pulcro caballero se verá enfrentado a un juicio del cual deberá salir con la bandera de la impunidad entre las manos, teniendo el favor de una ciudadanía que cree en su integridad, pero que comenzará a dudar de sus valores en este tira y afloja de eventos. Aquí, entrará en escena la periodista Charmian Pepper  (Sarah Greene, Dublin Murders) quien buscará alinearse con Rochelle Madeley (Pippa Bennett-Warner, Gangs of London) buscando pistas sobre turbios aspectos de la carrera del político. Este deberá zafarse del entuerto, para luego enfrentarse con la Primera Ministra del país, Dawn Ellison (Hellen Mc Crory, The Queen) quien lo pondrá a prueba tras asignarle un nuevo puesto, totalmente inesperado y que le obligará a modificar sus planes y proyectos. 

La serie se toma su tiempo desde el capítulo uno, constando con un buen número de personajes que formarán parte de las subtramas, unas más relevantes que otras, conformando un  rompecabezas de bordes un tanto romos, en donde las piezas necesitan una pausa para encajar. El primer giro importante de Roadkill, llegará desde los cuartos y rejas de una prisión estatal, lugar en donde se encuentra prisionera por fraude la joven Rose Dietl (Shalom Brune-Franklin). La reclusa, luego de conocer la identidad de su padre biológico, buscará la manera de contactarse con él, generando una serie de efectos y nuevos arcos que acabarán por estallar en una inteligente movida, hacia el final de la temporada. 

Roadkill es una serie clásica en donde el estilo va de la mano con un guion elaborado, que se sustenta en la intriga y la exploración de los personajes en un acto coral, donde la virtud es como un arbusto pisoteado por la bota de la arrogancia. El poder y las ambiciones conforman un universo de verdades y mentiras, en donde se vive y respira en un permanente estado de vigilia, en una niebla que confunde y embriaga a la vez. En este ambiente, se balancean códigos e introspecciones, valores tambaleantes sobre la familia, el matrimonio y las relaciones con los hijos, uniones fraternales que se convierten muchas veces en instrumentos, o en meras formalidades en esta selva política que rodea al protagonista. Aquello es como un perfume que cautiva y descoloca en una misma probada. Un nido enmarañado de amantes, de convenientes delitos, de cobardes por elección, individualidades que contrastan con idealistas incomprendidos que no temen a  la verdad, renunciando a la seguridad, el confort y el conformismo. Es una sopa multiforme de fecundos títeres y titiriteros, cada quien con una llave en la  cerradura del guion.

Hugh Laurie encabeza 'Roadkill', miniserie original de BBC que emite Movistar+

Aquello no siempre resulta y puede resultar redundante. No aburrido, pero lento, como los pasos del perezoso. Falta carbón en la fogata y a veces las cenizas están prontas a extinguirse. Sin embargo, cuando logra picar en la vena correcta, consigue drenar interés, con deliciosa y brumosa melancolía. 

La historia de Roadkill logra un retrato acertado de la alta clase política, con sus animales y pieles de oveja, yaciendo sobre lomos de viejos lobos al acecho. Cada uno de los invitados va por su propio trozo de pastel. Algunos por necesidad, falta de amor o de vitalidad. Otros, por mera competencia o compensación. Son caballos en la meta, que levantarán el polvo necesario para conseguir la diadema de flores en el podio. Es cínica e incorrecta. A ratos, da balidos en falso que desvían la atención, para regresar luego al corral, con brotes de genialidad. No es un thriller crispante. Ni un melodrama social. Está en el medio del camino. Con un fino humor negro, diálogos mordaces y una nube de soledad, brisa que sustenta una atmósfera otoñal de colores sobrios y distinguidos. Nunca es honesta a cabalidad. Llena de momentos reflexivos que siempre levantan sospecha, pondrá en jaque la honestidad que pretende exponer, siempre al borde de dudas, burdos engaños o trampas, situación que nos  dejará entre dos aguas e interrogantes. 

Peter Laurence se enfrenta a la fiscal y a una periodista en 'Roadkill'

Peter, es un antihéroe limítrofe, que recibe balas y las dispara, admirado y cuestionado en su impecable traje oscuro, lleno de defectos, sobriedad a toda prueba, y presa de la ambición. No intenta salvarse ni salvar sus relaciones. Las acepta por lo que son: piezas necesarias que son parte de su motor, de su construcción personal y de su oficio. Con esta fachada, la serie nos plantea las imperfecciones de la moral, sin caer en dramatismos, siendo afilada como las puntas de una mesa fabricada para ser el centro de atención, en una reunión de altos mandos. Lo impropio y lo cuestionable, no se esparce con torpeza. Es meticuloso. Porque el juego está en aquello. Aprovecharse de la manipulación, el poder y las debilidades que todos arrastramos, no con obviedades cliché, sino con rostros seductores, promesas y sonrisas. No será un crisol de novedades narrativas. Es cierto. Sus recursos, son predecibles y reconocidos. Sin embargo, funciona. Basta un poco de paciencia para llegar al huerto de frutos, en donde te recompensan unas jugosas y sólidas actuaciones, de aquellas que no defraudan. 

Roadkill no ganará el cielo ni la santificación, al igual que su protagonista. Sin embargo, deja abierta la brecha para la evolución de su ecosistema. Y si te lo tomas con calma,  disfrutarás de esta figura que cojea de pronto, pero que sigue adelante con un bonito bastón. Creo que vale la pena otra buena taza de té acompañada de la cautivante personalidad del político. Esperemos que regrese, mucho más punzante y curtida, directo al populismo televisivo. 

’30 monedas’: Álex de la Iglesia en estado puro…

La esperada serie de Álex de la Iglesia, 30 monedas, se estrena el próximo domingo en HBO España

Este artículo se ha escrito después de ver la temporada completa y NO CONTIENE SPOILERS.

30 monedas es el esperadísimo trabajo para televisión de Álex de la iglesia junto a su guionista de cabecera Jorge Guerricaechevarría. Se estrenará el domingo 29 de noviembre en HBO y consta de ocho capítulos de una hora de duración y alguno supera la hora. La serie solo se podría definir de esta forma: Alex de la iglesia en estado puro. Si te gustaron sus anteriores trabajos disfrutarás de lo lindo, pero si por el contrario no eres fan del director no entrarás en el juego planteado .

La historia de 30 monedas nos acerca al padre Vergara, interpretado por Eduard Fernández, que es exorcista, boxeador y ex convicto que una vez exiliado del Vaticano da con sus huesos en una iglesia de un pueblo de Segovia. Junto a él viaja una moneda que supuestamente pertenece al grupo de treinta monedas que cobró Judas Iscariote por vender a Jesucristo. Desde su llegada a Pedraza, empiezan a ocurrir sucesos paranormales que implican a todo el pueblo y todo apunta a que dicho cura está relacionado con ellos. Paco, el Alcalde (Miguel Ángel Silvestre) y Elena, la veterinaria (Megan Montaner) intentan descubrir la relación del padre con estos fenómenos y el significado de dicha moneda y el porqué unas fuerzas sobrenaturales quieren apoderarse de ella.

Eduard Fernández se transforma en el padre Vergara en 30 monedas, de HBO

30 monedas aúna todo lo mejor de los anteriores trabajos de Álex de la iglesia como El día de la bestia o Las brujas de Zugarramurdi en su parte sobrenatural y con ese elenco coral que suelen hacer gala las películas del director como La comunidad o El bar. Pero además de guiños a sus trabajos podemos ver millones de referencias al universo cinematográfico más global como a La Pasión de Cristo por poner un ejemplo en una intro sencillamente impresionante con música escrita por Roque Baños.

El primer capítulo es espectacular y, con una hora y diecisiete minutos de duración, no deja lugar para el respiro. Si hubiera añadido un poquito más podría haber sido una película perfectamente. En éste y en los dos siguientes capítulos nos enfrentamos a un gran número de mezclas de género de terror, lo que convierte esta serie en lo que tenía que haber sido la fallida Territorio Lovecraft pero en versión cañí. Cambiamos los paletos americanos por unos más cercanos a nosotros, lo que le imprime un toque muy divertido y reconocible el que te hará reír a carcajadas a base de diálogos ácidos y divertidos que bien habría podido firmar el mismo Berlanga. No hay que olvidarse de las típicas escenas pasada de vueltas que en ocasiones rozan el gore marca de la casa.

Megan Montaner es Elena, la veterinaria, y Miguel Ángel Silvestre es Paco, el Alcalde, en 30 monedas, de HBO

En la parte negativa, quizás en la parte central, 30 monedas puede hacerse algo repetitiva y hacia el final como le suele pasar en otros trabajos se le va un poquito de las manos. Nada que no se salga de lo habitual de lo que nos tiene acostumbrados y que para mí, no hace que te aburras o disfrutes en ninguna parte del metraje que si bien puede ser algo excesivo se hace corto. Álex de la Iglesia vuelve a demostrar que, te guste o no, es uno de los creadores españoles más originales y con una marca propia que ha ido evolucionando trabajo tras trabajo. En definitiva, una serie divertida y terrorífica a partes iguales que he disfrutado de principio a fin. El propio Álex de la Iglesia ha confirmado que esta serie está ideada para tres temporadas, con lo cual si el público y HBO lo permite, tenemos monedas y diversión para rato.

30 monedas se estrena en HBO el próximo domingo 29 de noviembre y de forma semanal.

Cultura Seriéfila Podcast 4×05: ‘Los favoritos de Midas’, ‘Amor y anarquía’, ‘Interrogation’, ‘Soulmates’ y más estrenos de noviembre.

'Los favoritos de Midas ocupan la portada de del quinto programa de la cuarta temporada de Cultura Seriéfila Podcast

Bienvenidos y bienvenidas a Cultura Seriéfila Podcast. En este quinto programa de la cuarta temporada del podcast, Miguel Romero, Swanilda, Alberto Wikiseries y Stakado presentan las series de la primera mitad de noviembre. También comentan los regresos y las renovaciones y cancelaciones. En El Bar, hacemos lo que nos da la gana, recomendando una serie cada uno, e incluso un videojuego. Para terminar, leemos los comentarios y os emplazamos hasta dentro de quince días Os dejamos los tiempos del programa:

Estrenos (12:48)

Netflix (13:39)

  • Amor y Anarquía (13:49)
  • Paranormal (20:35)
  • Dash & Lily (26:05)
  • The Liberator (35:20)
  • Los favoritos de Midas (45:14)

HBO (59:28)

  • Romulus (59:32)
  • Industry (1:08:25)
  • A Teacher (1:12:52)
  • Valley of Tears (1:18:16)

Movistar+ (1:29:03)

  • Moonbase 8 (1:29:08)
  • Roadkill (1:34:41)

Filmin (1:40:59)

  • Todas las criaturas grandes y pequeñas (1:41:06)
  • Adult Material (1:45:24)

Otros canales y plataformas

  • ByAnaMilán (Atresplayer Premium)(1:52:51)
  • Next (FOX)(1:59:54)
  • Interrogation (Calle 13)(2:03:30)
  • Sospecha (Sundance TV)(2:11:14)
  • Soulmates (AMC)(2:12:20)
  • Darknet (DARK)(2:19:54)

Renovaciones y cancelaciones (2:22:11)

El Bar (2:30:21)

  • Please Like Me (2:31:02)
  • Visage (2:41:51)
  • Veneno (2:51:13)
  • The Americans (3:01:16)

Comentarios (3:17:29)

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COSMO estrena ‘Lo de aquella noche’, su nuevo corto contra la violencia de género y desde Cultura Seriéfila te invitamos a verlo

COSMO estrena 'Lo de aquella noche' para concienciar en la lucha contra la violencia de género

Ya viene siendo habitual año tras año que el canal COSMO prepare una programación especial para reivindicar la lucha contra la violencia de género, que se celebra el 25 de noviembre. Como colofón a dicha programación, el canal ha producido un cortometraje para concienciar contra esta lacra que sigue siendo uno de los problemas más graves de la sociedad. Lo de aquella noche. que así se llama, se centra en las violaciones dentro de la pareja y el maltrato psicológico.

Inés Pintor y Pablo Santidrián escriben y dirigen Lo de aquella noche, mientras que los protagonistas son Claudia Traisac, a la que hemos podido ver en Cuéntame, Vivir sin permiso Paquita Salas entre otras muchas series y películas. Junto a ella, Javier Morgade, que ha participado en El nudo, Alguien tiene que morir DesaparecidosEl corto nos presenta a una pareja en una noche de celebración, bañándose en una piscina de una casa enorme. Bajo el agua, oímos los pensamientos de ambos. El carácter posesivo, celoso y machista de Joel contrasta con los de Diana. Una discusión silenciosa donde él intenta manipularla para tener relaciones sexuales.

Lo que busca Lo de aquella noche es concienciar sobre una realidad que a menudo se obvia, que es la violencia sexual dentro de la pareja, una gran desconocida que a menudo se disocia de la violencia de género. Sin embargo, no todas estas agresiones y abusos sexuales ocurren en un callejón oscuro ni son perpetrados por un agresor desconocido. Muchas veces, éste duerme al lado de la víctima y puede llegar a ser tan sutil que ni él piense que está cometiendo una violación, ni ella consiga poner nombre a la sensación de malestar que sufre.

Cada siete horas, una mujer es violada en España y más de trescientas mil lo son en un año en el mundo. Y estos datos no recogen las denuncias no formuladas. En muchas ocasiones, la violencia sexual que las mujeres sufren por parte de sus parejas, familiares, amigos o conocidos es invisible: no se denuncia. Con motivo del Día Internacional contra la Violencia de Género (miércoles 25 de noviembre), COSMO y la productora La breve historia se unen de nuevo para abordar con rigor y a través de la producción de este cortometraje, Lo de aquella noche se estrenará hoy miércoles 25 de noviembre a las 22:00 horas en el canal, pero desde Cultura Seriéfila queremos que puedas verlo desde un poco antes.

Lo de aquella noche estará disponible en Cultura Seriéfila desde las 12 de la mañana.

 

‘El pájaro carpintero’: cuando los profetas llevan pistola

Jordan Peele produce 'El pájaro carpintero', una serie original de Showtime que emite Movistar+ en España

Hombres rudos cabalgando bajo un sol infernal, metidos hasta el cuello en pantanosas tierras, o enredados en peleas de bares, luchas por la libertad o guerras. El género del Western nos ha traído de todo. Género que ha evolucionado desde épocas doradas, hasta la actualidad, resucitando viejos personajes clásicos y épicas batallas a punta de pistola. De esta manera, el escenario se ha mezclado con libros de historia, para despertar y traer a la pantalla al viejo anti héroe que algunos aman y otros odian, recreando con pinceladas surrealistas épocas pasadas en donde la gloria se vestía con viejas chaquetas y sombreros.

En esta El pájaro carpintero, nos encontramos con la mítica historia del excéntrico John Brown, un fanático religioso cuyas acciones y discursos, fueron uno de aquellos catalizadores que más tarde darían paso a la sangrienta lucha entre el Norte y el Sur, en los Estados Unidos. En el año 1856, este hombre, cuyas raíces habían estado plagadas de una crianza libertaria desde muy pequeño, comenzará a convertirse en un baluarte para los abolicionistas, y en una pesadilla para los explotadores y negociantes, tras comenzar una violenta lucha armada junto a una pequeña milicia compuesta por sus hijos y seguidores.

En El pájaro carpintero, Ethan Hawke interpreta al intrépido personaje, un hombre exaltado y loco, que deambula entre momentos de sabiduría y paz religiosa, citando permanentemente los pasajes de la biblia, para luego estallar en ira y discursos grandilocuentes capaces de estremecer a las mismas piedras, iglesias y viejas casonas con las que se cruza. Es en una de estas incursiones, que tienen como fin liberar a cada esclavo de la tierra, que se encuentra con Henry (Joshua Caleb Johnson, It’s Young a Gun) un joven negro al que confunde con una mujer, el que terminará en las filas del capitán con un vestido y el apodo de ‘Cebollita ‘. Ya a bordo de la cruzada y a través de parajes plenos de salvaje vigor, el pícaro comenzará a descubrir el mundo, los pecados y la violencia de una tierra esclavizada, en donde hay hombres que son tratados como bestias y bestias que fingen ser grandes señores, pisoteando la integridad y los derechos de un pueblo oprimido. En la travesía, buscarán aliados y creyentes que estén dispuestos a abordar este barco maltrecho y tambaleante. Entre ellos, Frederick Douglas (Daveed Diggs, Hamilton, Snowpiercer) un abolicionista de color, intelectual y encantador, con el que pretende trazar un osado y arriesgado plan. El objetivo de este: la definitiva emancipación de los descendientes del gran continente africano.

La serie es un nido de escenarios plagados del aroma clásico del viejo oeste: carretas desvencijadas, ropajes sucios, bares en donde se fuma y se bebe con prostitutas, y ciudades de colonos, teñidas de una fotografía agridulce, noches oscuras como la cueva de un oso y caminos polvosos en donde el sol es opaco y brutal. La historia en El pájaro carpintero se desarrolla con prisa y un poco atropellada al inicio, queriendo presentar un buen número de personajes y situaciones con un poco de descuido, entre pleitos y conversaciones que van y vienen. Sin embargo, luego de los primeros episodios, logra asentarse y funciona con eficacia, unificando la tragedia con la comedia, en una representación que se balancea entre ambos géneros, siendo a veces grandilocuente en su narrativa, como si tratase de una epopeya, para luego mostrarse como una irónica representación tarantinesca del ser humano, su moral y su espíritu.

John Brown acoge a un joven negro al que llama Cebollita y lo viste de mujer, en 'El pájaro carpintero'

La ideología y creencias de Brown serán la madeja desde donde se desprenden los debates morales, políticos y cristianos, representando con escandaloso brío los valores y exigencias del abolicionismo, mientras el entorno, expone el yugo de la esclavitud, la riqueza de algunos, la avaricia y el sesgo racista, dos veredas cuyo tránsito nos conducirá hacia un polvorín a punto de estallar. En este camino, el hombre y el aprendiz llevarán una relación fraternal con idas y venidas, en donde el joven de color recorrerá el camino que lo llevará a la madurez, experimentando la pérdida, el miedo y la confusión, junto a un grupo de gente que parece más loca que cuerda. La idea de la muerte, no será nada agradable. Sin embargo, al final de la cabalgata, la oveja vuelve al redil, junto al calor de la fogata y las peroratas del pastor.

Elegidos para limpiar los campos de alimañas y cortar el cuello del esclavista, el rebaño avanzará, como una plaga justiciera. No tienen más alternativa. Las palabras no bastan. La política sonriente y los discursos, no acabarán con la ignominia. John habrá de cumplir con la palabra del creador. Ha sido víctima de las habladurías, perseguido, engañado y traicionado. Sin embargo, no claudica. Su tragedia es poética, como los versículos del viejo libro. Así, guiará a su rebaño hacia la última batalla. Un acto pleno de fe. Una prédica final.

Ethan Hawke clava el papel de abolicionista John Brown en 'El pájaro carpintero', uno de los responsables de la Guerra Civil americana

La historia es plena y vigorosa. Su valor no está sólo en la caparazón. Como telas de cebolla, aludiendo a uno de sus personajes, pica más a los ojos por debajo del vegetal. Porque, vestida de aventura, de situaciones alocadas y personajes curiosos, El pájaro carpintero guarda en su plumaje una moraleja sobre la libertad. Las pesadas cadenas, son las cadenas de la razón. Sólo  la voluntad, el férreo convencimiento de que las obras ejecutadas son las obras correctas, te darán la fuerza necesaria, el impulso que necesitas para luchar. Lo sabe el capitán. Es la misma mano de Dios, la que acicala sus barbas. Es entonces que el hombre, deja la carne y el hueso, abandonando el cuerpo terreno para transformarse en un espectro fantasmal y legendario. Su nombre se oirá una y otra vez en la lejanía como el estallido de un rifle. De esta manera, no puede ser en vano el sacrificio. Porque el pájaro necesita vociferar y aletear hasta morir, para morir con honor. Cantar bajo los cielos cubiertos de nubarrones, a pesar de la barbarie. Es un hermoso país, a pesar del dolor. Pues, está plagado de esperanza, plagado de valor y de hombres con sueños que no dejarán de pelear.

‘Gambito de dama’: un tablero dominado por la elegancia y la obsesión

'Gambito de Dama' ha sido una de las grandes sorpresas del año en Netflix

Este artículo contiene spoilers de Gambito de dama

Hay personajes que poseen el enigmático poder de seducirnos. Los hay en la ficción. Y también viven entre nosotros. Las estrellas de rock, los grandes artistas, las figuras del espectáculo, son seres curiosos a los cuales adoramos sin motivos aparentes, pues son la personificación de las cosas que deseamos. No nos importa si tienen defectos. Su poder emana desde otra fuente, de aquello que son capaces de transmitir y que nos deja un hueco en la cabeza, regalándonos un poco de locura y fantasía. Bajo esta premisa, muchos poseen personalidades extrañas, apáticas, o bordean los océanos como peces angustiados, melancólicos y víctimas de la ansiedad. Sentirse fuera del mundo, es como una navaja que permanece en la mesa, pronta a ser usada. 

Gambito de Dama (The Queen’s Gambit) podría encajar en aquel teorema. La historia de alguien atípico, que se abre paso entre un bosque de animales extraños. Esta producción, salida desde los baúles de Netflix, pertenece al grupo de series que aparecen de vez en cuando, con un bajo perfil y un conejo oculto en el sombrero. Anya Taylor – Joy (The Witch) es la introvertida Elizabeth Harmon, una niña huérfana que pasa la mayor parte de su infancia en un hogar de acogida, lugar en donde conoce a Mr. Shaibel (Bill Camp, The Outsider) un empleado, amante del ajedrez, el que se convertirá en su maestro. La brillante mente de la joven la llevará entonces a experimentar una obsesión por el juego desde el inicio. Tiempo después, será adoptada por Alma Whitley (Marielle Heller, Can You Ever Forgive Me) y su esposo Allston (Patrick Kennedy, Murder On The Home Front) quienes le brindarán un nuevo hogar y educación. Allí, Beth, deberá aprender a convivir con un padre postizo que desaparece al poco tiempo, y con una mujer presa de la angustia y la tristeza. Poco a poco, entablará amistad con aquella dama, la que se convertirá en la compañera de viajes de la chica, mientras  participa de diversos torneos de ajedrez, destacando rápidamente por su implacable y magnífico juego. 

La protagonista absoluta de 'Gambito de Dama' es Anya Taylor-Joy, lanzada al estrellato gracias a la miniserie de Netflix.

A medida que avanza Gambito de dama, Elizabeth, se volverá más fuerte en el tablero, circunstancia que alimentará su obsesión, encontrando alivio en las pastillas y el alcohol, presa de una especie de ausencia y soledad inalienables, atrapada muchas veces en aquel abismo de genialidad, que se manifiesta con rasgos autistas, para luego desencadenarse en un carácter enigmático y seductor. A su lado, tendremos la aparición de diversos edecanes. En un principio, se verá prendada de Townes ( Jacob Fortune Lloyd, Star Wars episodio IX ), periodista y ajedrecista, y más tarde,   aceptará  la amistad de  Harry Beltik (Harry Melling, The War of the Worlds)  y la de Benny Watts (Thomas Brodie-Sangster, Godless ) el carismático campeón de los Estados Unidos.

La fantástica interpretación de esta pálida actriz, que encandila por su belleza y elegancia, no puede ser más que aplaudida. Convertida en un imán hacia donde todo va y viene, brilla y transmite sutil y naturalmente, haciendo que la serie, aún constando de buenas subtramas y sólidos personajes secundarios, descanse sobre los hombros de Beth, quien es capaz de llenar cada espacio con su sola presencia, sus gestos graciosos y su caminar, en una mixtura que coloca trozos de sensualidad e intelecto en un solo plato delicioso. Esto, a la par de una banda musical que viene como anillo al dedo, acompañando a la perfección los planos y la fotografía, siempre cuidada en tonos sobrios, que no por eso, dejan de ser exquisitos. 

El guion de Gambito de dama se elabora a partir de la vieja premisa del personaje que debe enfrentarse a su destino, en un mundo que lo hace sentir incomprendido. Sin embargo, cada episodio mantiene un equilibrio digno del mejor vals, entregando detalles y momentos que se adhieren como moscas a la miel al esqueleto de la heroína, que al igual que un sol errante, se tambalea en la atmósfera, mientras los demás astros giran a su alrededor. No necesita grandes revelaciones, ni grandes enigmas, ni giros locos e inesperados. Paso a paso, el clímax se levanta como una ola enorme, mientras la tensión del juego nos mantiene alertas, fijos en las miradas, atentos a la narración y a las piezas desplazadas por los participantes del espectáculo. Pues, en verdad, Gambito de dama, lo es. Es un show bien montado, ejecutado sin quebraduras.

Elizabeth, representa fielmente a quienes poseen un espíritu que necesita salir en busca de respuestas. Es especial, no por ser impulsiva o vivir al borde de las adicciones, sino por la fuerza y la pasión que desata. Este genio pelirrojo, se debate entre la cordura y el despilfarro, probándose el disfraz de la chica rebelde, para luego dejarlo a un lado y vestirse de sobrio esplendor. No es la rockstar del ajedrez por estar en la cuerda floja de la fama. Lo es por su carácter, porque pelea de igual a igual entre los  hombres, gigantes a los que debe derrotar, dejando un rastro de carmín y pinceladas de un discurso feminista muy bien cubierto y esmaltado para que no ser demasiado obvio o efectista. 

'Gambito de Dama o cómo una serie de ajedrez puede conquistar a crítica y público

Al final, habremos llegado a la cima de la montaña, deleitándonos con una vista magnífica. Nuestro personaje, luego de caer y arrastrarse, se ha puesto de pie, encontrando la reconciliación en aquel azaroso pasado que vimos al inicio, en aquel sótano lleno de memorias, en la hermandad que va más allá de la sangre y en los pasillos de aquel refugio primigenio. Ha sido capaz de mirarse al espejo, en donde el reflejo de la orfandad sigue anclado, rondando como un fantasma, haciéndola dudar de sí misma. Son esos viejos y agridulces recuerdos los mismos que le entregarán la armadura que necesita para vencer a esos grandes caballeros del tablero y a su rey. Allá, en tierras lejanas, en donde ancianos y desocupados, se reúnen cada día para jugar una partida melancólica y gris, que termina por darles esperanza y alegría.

Gambito de dama está disponible completa bajo demanda en Netflix.