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Categoría: Opinión

Predicciones para los Emmy 2016

Predicciones para los Emmy 2016

Como cada año antes del comienzo de la temporada otoñal en Estados Unidos, la Academia de Televisión se dispone a ajustar cuentas con las series que ellos creen que han sido las mejores en cada categoría. Y nosotros, también cada año, nos aventuramos a predecir quiénes saldrán del Microsoft Theater con su estatuilla en la mano. La ceremonia estará conducida por el gran Jimmy Fallon en la madrugada del domingo 18 al lunes 19 de septiembre. Estas son nuestras predicciones para los Emmy 2016:

Drama

Tras la victoria total de Juego de Tronos el año pasado, todo parece indicar que poco va a cambiar la tendencia. La serie de HBO se postula como clara favorita muy por delante de The Americans, que aparece segunda en las apuestas contra todo pronóstico. Si el gran drama de FX consiguiera alzarse con el premio sería… una utopía. No va a ocurrir. En cuanto a la dirección, Battle of Bastards de Juego de Tronos tiene todas las papeletas para ganar. También en guión pero aquí no está tan claro porque el piloto de Mr. Robot y la season finale de la cuarta temporada de The Americans se postulan como posibles ganadores.

El dominio de Juego de Tronos parece tan claro que este año incluso sus actores son favoritos para ganar, eso sí, en categoría de reparto. La coralidad de su elenco les dificulta obtener premios en los intérpretes protagonistas pero parece que ha llegado el momento de Kit Harington y Lena Heady. A ella no le hace sombra nadie, a él sólo Jonathan Banks podría arrebatarle el Emmy. En cuanto a los protagonistas, todo parece indicar que Robin Wright (House of Cards) ha tomado la delantera a la actual reina del drama, Viola Davis. El mejor actor protagonista será casi seguro para Rami Malek, por Mr. Robot porque Bob Odenkirk (Better Call Saul) y Kevin Spacey (House of Cards) pueden sorprender aún.

Ya sabemos quiénes fueron los mejores actores invitados, premios que se dan en los Creative Emmy Awards y fueron para Hank Azaria por Ray Donovan en el lado masculino y Margo Martindale por The Americans en el femenino.

Comedia

Desde que desbancara a Modern FamilyVeep no ha hecho más que acumular premios y este año no parará la tendencia. La comedia de HBO parece invencible y en año de campaña electoral en Estados Unidos, más aún. Su actriz, Julia Louis Dreyfus, va lanzada hacia su quinto Emmy interpretando a Selina Meyer y ninguna otra tiene opciones de destronarla. También en dirección parece tener todas las papeletas la comedia de HBO con el episodio Mother, que también es favorito en mejor guión pero con más posibilidades para sus rivales.

En cuanto a las categorías interpretativas, dejando a un lado a Dreyfus, Jeffrey Tambor (Transparent) parte con ventaja para volver a ganar la estatuilla como protagonista masculino. Pocas opciones para Aziz Ansari (Master of None) y Anthony Anderson (Black-ish). La actriz de reparto en comedia está muy disputada este año. Aunque la favorita sigue siendo Alison Janney (Mom), Anna Chlumsky (Veep) puede acabar con su reinado. En el lado masculino hay una ligera ventaja a favor de Tony Hale (Veep) pero es posible que Louie Anderson (Baskets) o Tituss Burgess (Unbreakable Kimmy Schmidt) den la sorpresa.

Como suele ser habitual, Saturday Night Live copaba las nominaciones de actores y actrices invitadas. Ganaron Amy Poehler y Tina Fey. Sin embargo en el lado masculino la sorpresa la dio Peter Scolari, que ganó por Girls.

Mini Serie

Pocas dudas hay sobre la victoria de American Crime Story: The People vs. O.J. Simpson, favorita en todas las quinielas por encima de Fargo. La serie producida por Ryan Murphy amenaza con arrasar en casi todas las categorías. Courtney B. Vance y Sarah Paulson se harían con los protagonistas y Sterling K. Brown ganaría el secundario. Jean Smart (Fargo) parece la única capaz de colarse en la fiesta como mejor actriz de reparto. Además, su primer episodio, From The Ashes of Tragedy es el favorito para ganar el mejor guión y la mejor dirección, aunque no perdamos de vista a la TV Movie All The Way.

Opinión: Netflix baja el nivel en 2016

La sobreproducción de ficción de Netflix ha bajado su canon de calidad considerablemente

Hace un par de años, Netflix prometió inundar el mercado con un montón de ficciones originales cada año, concretamente iban a intentar estrenar una temporada o una nueva serie cada dos semanas. Los seriéfilos empezamos a salivar porque los únicos referentes que teníamos de la plataforma eran House of Cards y Orange Is The New Black, ambas cotizando muy al alza. Después de un 2015 sobresaliente, con algunos estrenos destacados como Daredevil, Sense8, Narcos, Unbreakable Kimmy Schmidt o Jessica Jones, 2016 no está siendo todo lo productivo que cabría esperar.

Obviamente, el nivel sigue muy alto porque todas esas series siguen en activo y poco a poco van estrenando nuevas temporadas pero me gustaría centrarme en el material nuevo de lo que llevamos de año. Tan sólo se ha estrenado un drama, Marseille, del que hablaremos un poco más adelante, y cinco comedias, Love, Flaked, The Ranch, Fuller House y Lady Dynamite, que han pasado sin pena ni gloria, más bien con un poco de pena. Y eso que todas ellas vienen con nombres populares entre el público norteamericano y un revival de una sitcom que, aunque arrasó en los noventa, tenía (y tiene) un nivel bastante bajo. Esos nombres de relumbrón han servido para que su público se mantenga fiel pero poco más. Todas ellas me parecen series del montón, de relleno para un catálogo cada vez más extenso, y más disperso.

Hace unos meses supimos que Netflix preparaba su primera serie original hecha en España con el apoyo de la productora Bambú, un drama de 16 episodios sobre cuatro operadoras de la compañía telefónica en los años 20 del siglo pasado, algo muy positivo porque la plataforma es una recién llegada al mercado y darle proyección internacional podría ser un gran impulso para nuestra ficción, que podría dar varios pasos adelante. El problema es que el único referente de serie europea que tenemos es Marseille, una de las peores de lo que llevamos de año a pesar de que ha sido renovada, y claro, nos llena de incertidumbre sobre lo que puede hacer Netflix a nivel internacional. Tendremos que esperar para ver otras como la japonesa Hibana.

Pero el drama francés ha sido novedoso en una cosa, ha sido la primera vez que público y críticos han alzado la voz unánimemente en su contra, algo que no es tan fácil de conseguir con las series de Netflix. Es cierto que el nivel de la plataforma es alto pero hay una tendencia de estimar en exceso sus productos. A HBO se le han dado bastantes palos por dar luz verde a series como Vinyl que, si bien no es lo mejor de la cadena, sigue siendo muy superior a la mayoría de dramas que día sí, y día también, se estrenan en todo el mundo pero da la sensación de que ésta habría sido mejor valorada si fuera de Netflix. HBO se ha ganado el derecho a ser criticada por hacer un producto inferior a sus estándares, pero también creo que la plataforma se ha ganado un prestigio a pulso que debe mantener y con lo que llevamos visto este año, parece que en su agenda prima la cantidad sobre la calidad.

El algoritmo de Netflix es muy efectivo para conocer los gustos de sus suscriptores y parte de su éxito reside en esta capacidad de anticipación, pero ha llegado el momento de que responda sobre qué tipo de series producir. Si el modelo son las House of Cards, Orange Is The New Black, etcétera, o las Flaked, Fuller House o Marseille.

Cuando ver una serie se convierte en un evento

Cuando ver una serie se convierte en un evento

La labor de blogs como este es la de separar el grano de la paja, más si cabe en un momento en que se están estrenando ficciones por encima de nuestras posibilidades que han elevado el nivel exponencialmente en la última década. A nadie se le escapa que hay muchas series que consideramos buenas o recomendables, pero cuando aparecen títulos como Juego de Tronos, El Ministerio del Tiempo o The Americans automáticamente se nos olvidan. Cuando ver una serie se convierte en un evento.

Juego de Tronos

He puesto estos tres ejemplos porque son las tres mejores series en emisión a estas alturas de año y porque cada una es disfrutable a distintos niveles, al menos en mi opinión (cada uno tendrá su propia terna). En el caso de Juego de Tronos, las razones son más que obvias, se trata del blockbuster televisivo del momento, la serie que todo el mundo ve y debe ver, más si cabe cuando la sexta temporada es terreno virgen para lectores y espectadores. Y lo ha conseguido adaptando unas novelas de género fantástico de George R.R Martin sin que la serie pierda un ápice del sello HBO, la calidad está asegurada y es capaz de atraer a diferentes perfiles de público, mientras a unos le gustan los dragones o Khaleesi, a otros le gustan las traiciones y los juegos de tronos de los Lannister. Audiencia heterogénea pero a todos se nos eriza el vello cuando suenan los primeros acordes de la cabecera.

El Ministerio del Tiempo

El caso de El Ministerio del Tiempo es diferente, su segunda temporada pierde espectadores semana a semana pero su ruido social no hace más que aumentar. La crítica y las redes sociales están totalmente volcadas con la serie de los hermanos Olivares, y eso debería valer su renovación pero en su contra tiene los obsoletos métodos para medir las audiencias, que benefician a los mismos que no quieren dejar de utilizarlos. Pero lo que nos importa a sus seguidores es la capacidad que tiene para sorprendernos semana a semana, cambiando de género sin que ello no sólo no suponga un problema, sino que va enriqueciendo a los personajes, sin contar a los invitados tanto delante como detrás de las cámaras. El Ministerio del Tiempo es endiabladamente entretenida, didáctica pero sobre todo, buena.

The Americans

El caso de The Americans quizás sea el más desconocido de los tres, pero no por ello el menos importante. La serie de FX, que en España emite FOX Life, ha ido creciendo con el paso de las temporadas a fuego lento, componiendo a sus personajes con sutiles pinceladas que han acabado explotando en la cuarta temporada, no sólo las tramas, también visualmente es exquisita y los montajes musicales son aún mejores. Si quieres ver una serie que te haga sentir inteligente, reflexionar y disfrutar con pequeños detalles te recomendamos que no te la pierdas.

Hay series buenas, otras que no tanto, pero hay otras cuyo visionado merece un ritual, un sofá cómodo, una pantalla grande y desconectar el teléfono para que nadie te moleste. De éstas últimas hay muy pocas, y cuando llegan hay que aprovecharlas. A veces nos olvidamos de que lo que buscan la mayoría es crear sentimientos en nosotros. Juego de Tronos, El Ministerio del Tiempo o The Americans son las que hacen que ver una serie se convierta en un evento para mí. ¿Cuáles son las tuyas?

The Walking Dead: ¿frenará el declive la llegada de Negan?

La nueva pareja de The Walking Dead

Durante varias temporadas, los seguidores de The Walking Dead, del drama postapocalíptico de personajes que reaccionan ante una invasión zombie como animales humanos que son, hemos tenido que soportar las críticas de otros seguidores de The Walking Dead, de la serie de acción en la que un grupo de supervivientes se convierten en asesinos implacables de caminantes y todo lo que no sea eso es un soberano aburrimiento. Esta diferencia de criterio habla muy bien de la serie y del público tan heterogéneo que la sigue, incluso desde el hate-watching, o hablaba, porque la sexta temporada ha alternado grandes episodios de acción con otros que han estado vacíos de contenido y repleto de errores e incoherencias.

Como cualquier producto de ficción distópico, lo más interesante de The Walking Dead al principio fue ver cómo los caminantes se iban apoderando del mundo, de cómo la muerte siempre andaba al acecho y cómo se las apañaban los supervivientes. Después, la serie se volvió más introspectiva, analizando el comportamiento humano de una forma precisa y realista, y llevando a los personajes hasta el límite psicológico y moral (mi parte favorita sin lugar a dudas). Durante todo este tiempo, el equilibrio entre la acción y el drama ha llevado a la serie a ser aclamada por la crítica y por el público, pero en esta sexta temporada The Walking Dead parece haber entrado en una fase de indefinición que me tiene un poco desencantado.

La primera parte de esta nueva entrega tuvo cuatro episodios brillantes, con mucha acción los dos primeros y otro genial sostenido sólo con dos soberbios actores, pero a partir de ahí parece haber abandonado el drama psicológico más intenso y empieza a caer en errores de guión que han llevado a los personajes a actuar de forma incoherente. Tampoco ha ayudado la no muerte de Glenn, que ya comentamos hace unos meses, y un midseason finale anticlimático indigno de la serie de la que estamos hablando, que arregló en parte el regreso fulgurante de hace casi un mes. Desde entonces, hemos visto un cambio de géneros que no le ha sentado nada bien en The Next World (6×10), que se convierte en una comedia y Knots Untie (6×11), donde las nuevas parejas comparten protagonismo con la gestación de una de las tramas más esperadas de la serie.

Rick, Daryl y Jesus

¿Qué debemos esperar a partir de ahora? Yo espero que la llegada de Negan y Los Salvadores fuercen situaciones que vuelvan a poner a los personajes al límite psicológicamente y nos mantengan en tensión como sólo The Walking Dead sabe hacer. Pero sólo lo conseguirá si da protagonismo a los personajes y a su psicología porque sólo de esa forma la acción y las muertes cobran sentido, consiguiendo el equilibrio que la ha convertido en la gran serie que es.

Las mejores series de estreno del inicio de 2016

Series de estreno, Bobby Cannavale y Olvia Wilde son la pareja de Vinyl

El año 2016 tiene sólo dos meses de vida pero ya lleva a sus espaldas una gran cantidad de series de estreno debido a este boom seriéfilo que parece no tener fin. De hecho, llamar midseason a esta época del año no tiene demasiado sentido cuando la línea que separa las temporadas es inexistente. Con el fin de poner un poco de orden en nuestras cabezas, hoy queremos hacer balance de lo más destacado que nos han dejado estos meses de enero y febrero. En términos generales no podemos decir que esté siendo una gran midseason, aunque la lista de series de estreno que voy a repasar a continuación parezca decir lo contrario, bien porque la cantidad empobrece la media o bien porque los mejores estrenos no están destinados a pasar al selecto club de lo mejor de lo mejor y en el que, por cierto, cada vez está más caro entrar. Otras, en cambio, son más o menos interesantes, están pensadas para un público específico, o directamente no hay por dónde cogerlas.

Imprescindibles

La nueva serie de AMC y BBC, El Infiltrado (The Night Manager)

Las cadenas de cable premium han hecho bien sus deberes y han presentado dos buenos dramas como Vinyl (HBO) y Billions (Showtime). En ambos casos, los nombres son su mejor carta de presentación y quizás necesiten un poco más de recorrido para evaluarlas en su justa medida aunque sus respectivos inicios apuntan muy alto. La primera tiene a Scorsese, Mick Jagger y Terence Winter como productores ejecutivos y la segunda cuenta con un duelo interpretativo de altura entre Damian Lewis y Paul Giamatti. Otra de las grandes sorpresas de la temporada es muy reciente, El Infiltrado (The Night Manager), una coproducción entre la BBC y AMC que cuenta con Tom Hiddleston y Hugh Laurie y está basada en una novela de John Le Carré. Su episodio piloto es una gozada dirigida por la cineasta danesa Susanne Bier, precioso estéticamente y narrativamente muy efectivo. American Crime, que no es nueva en sí, pero al ser una antología así podríamos considerarla, ha explorado temas tan incómodos como el bullying, el racismo, las violaciones y los peligros de las redes sociales, entre otros. Una serie muy dura pero imprescindible. También de la BBC ha llegado la brillante adaptación de Guerra y Paz, una miniserie que se va a emitir en España a través de #0.

Interesantes

Las anteriores tienen posibilidades de convertirse en grandes series de referencia, lo cual no quiere decir que las siguientes no sean interesantes. La primera de este grupo es American Crime Story: People vs. O.J Simpson, la visión de Ryan Murphy del juicio más mediático de la historia. El creador de American Horror Story o Scream Queens se presenta más comedido en esta ocasión precisamente cuando podría rizar un poco el rizo. De SyFy llegó The Magicians, otra adaptación de una novela de aventuras para jóvenes pero con mejores efectos especiales y una trama apta para todos los públicos. El retorno de Expediente X ha sido uno de los eventos más destacados del año gracias al factor nostálgico y a que los seis episodios han funcionado a la perfección. Por último, la semana pasada se estrenó en Hulu otra miniserie basada en un libro de Stephen King, 11.22.63, producida por J.J Abrams y protagonizada por James Franco, que tendrá que viajar al pasado para evitar la muerte de Kennedy, una propuesta interesante que echa más leña al fuego a los viajes temporales. En España se estrenará en abril de la mano de FOX.

Series de estreno. Protagonista de The Magicians

Se dejan ver

En el tercer grupo voy a incluir algunas series de estreno que me han parecido dignas de mención aunque no las puedo considerar como grandes obras. La primera es Mad Dogs, remake de una comedia homónima británica que finalmente no obtuvo una renovación que esperábamos todos, pues su final dejó buenos mimbres para su continuación. Para pasar el rato y echar unas carcajadas tontas es Angie Tribeca, la serie de TNT es heredera directa de las comedias locas de Leslie Nielsen y compañía, perfecta para desengrasar. Otra de esas comedias de nicho es Baskets, creada por Louis C.K y protagonizada por Zach Galifianakis, sobre los payasos y su mundo, una de esas series que no todos podemos apreciar. Por último, me parece atractiva Colony, una serie distópica sobre un mundo colonizado por extraterrestres con presencia de dos ex de Lost como Carlton Cuse en el guión y Josh Holloway como protagonista junto con Sarah Wayne Callies otra ex, de The Walking Dead y Prison Break.

¿Qué os han parecido las series de estreno del inicio de 2016? ¿Creéis que falta, o sobra, alguna serie que lo merezca? No dudéis en participar aquí debajo en los comentarios.

El anuncio del final de The Good Wife nos provoca sentimientos encontrados

The Good Wife finalizará este año

El sentido del espectáculo de los americanos no tiene límites, ni siquiera a la hora de anunciar el final de una serie. La Superbowl fue el momento elegido por la CBS para emitir un spot en el que pone fecha de caducidad a una de las mejores ficciones de la televisión actual, The Good Wife, algo que todos esperábamos después de que el matrimonio King, y después Julianna Margulies, anunciaran que no estarían en una hipotética octava temporada. Una cancelación no suele ser una buena noticia pero en este caso, creo que todos sabemos que es mejor así.

Los creadores de The Good Wife, Michelle y Robert King, dijeron tiempo atrás que la historia de Alicia Florrick y compañía no daba para más de siete temporadas, un tiempo que se habían fijado como tope para un trabajo en el que han estado volcados durante muchos años. Eso, y que ya tienen otro proyecto desarrollado para CBS, Braindead, radicalmente opuesta, que verá la luz este mismo verano. En una entrevista, el matrimonio desveló que la decisión de la cadena honraba a la serie porque podría acabar como ellos tenían pensado.

En cuanto al regreso de personajes que salieron, como el de Kalinda (Archie Panjabi), los guionistas la descartan por completo, sin embargo sí veremos a otros como Robyn (Jess Weixler) o Kurt McVeigh (Gary Cole). Sobre el final han comentado que será inevitable y sorprendente al mismo tiempo, buscando uno de esos finales relevantes que son finales felices y tristes al mismo tiempo.

Mujeres poderosas en The Good Wife

Personalmente, la decisión de poner fin a The Good Wife por parte de la cadena y sus productores ejecutivos me parece muy acertada. Por un lado, la serie estaba dando síntomas de agotamiento desde la sexta temporada y nunca se ha llegado a reponer del todo de la salida de uno de sus personajes más importantes. Pero también es cierto que incluso en sus momentos más bajos, sus episodios brillan por encima de la media de sus competidores, y eso no es fácil. Por eso siempre digo que The Good Wife podría durar para siempre, porque no sólo es la trama de Alicia Florrick sino la cantidad de temas que puede tratar, sus ramificaciones políticas, judiciales, empresariales, raciales, sociales o el feminismo son un máster en funcionamiento del mundo en general y de Estados Unidos en particular.

Los guionistas nos sorprenden con casos y episodios que van tan de la mano con la actualidad que incluso parecen premonitorios, y lo hacen creando debate en boca de los personajes sin posicionarse de uno u otro lado y poniendo al espectador ante una disyuntiva que puede hacerle cambiar su perspectiva sobre el tema, haciéndonos sentir inteligentes. The Good Wife también nos ha demostrado que en una televisión generalista como CBS se pueden hacer productos de la misma (o mayor) calidad que en las cadenas de cable. En esta serie, la sutilidad y la inteligencia han sido las armas más importantes de sus guionistas, que nos han contado de todo sin desnudos ni tacos, y en veintitantos capítulos por temporada el desgaste ha sido mínimo. Por eso tenemos sentimientos encontrados, porque por un lado sabemos que las series deben tener un final digno, pero por otro sabemos que en realidad The Good Wife podría ser eterna. 

La llegada de HBO Now abrirá de verdad el mercado español

El canal de cable HBO llega a España

Llevaba algún tiempo pensando en pagar por ver series de televisión y pasar de una vez de las descargas ilegales que por un lado son moralmente reprobables y por otro un verdadero coñazo a la hora de buscar el episodio, subtítulos y que encima lo reproduzca mi televisor o disco duro porque soy de los que les gusta ver las series en pantalla grande. Finalmente, y gracias a la fusión entre Movistar y Canal+ me decidí por la plataforma resultante, Movistar+, por su catálogo imbatible hasta el momento. Es por eso que la llegada de HBO Now a España no me ha sentado muy bien porque la plataforma se había convertido en la sucursal directa del gigante de cable en España con casi todos sus estrenos simultáneos.

La tardía llegada de Netflix al mercado de piratas que pensaban que era España ha demostrado que aquí hay negocio, que los que descargaban contenidos eran minoría y que además estaban dispuestos a pagar si se ofrecía una oferta relativamente interesante. HBO se ha dado cuenta rápidamente de esta circunstancia y ha decidido contraatacar para competir en un mercado en el que todavía su principal competidor no está tan arraigado y es posible ganarle mucho terreno. Un terreno que va a robar directamente a la operadora española, que va a perder muchísimo títulos de su catálogo más los que ambas producirán en el futuro.

A Movistar+ no le queda otra que mirarse a sí misma y para jugar en la misma liga que Netflix y HBO Now tiene que hacer lo mismo que ellas, diferenciarse gracias al contenido propio para así no depender de éstas y otras cadenas. De hecho, hoy mismo ha presentado la que será su primera serie de producción propia, La Peste, creada por Alberto Rodríguez (La Isla Mínima) y su equipo, ambientada en la Sevilla del siglo XVI, pero junto a ella ya tiene 20 proyectos en desarrollo y la ambiciosa intención de estrenar entre ocho y diez nuevas ficciones al año. Entre ellas, habrá también coproducciones internacionales rodadas en inglés, por lo que el proceso de internacionalización puede ser muy importante para amortizar las inversiones.

Movistar+ quiere competir con Netflix y HBO

Movistar+ ha previsto con acierto que el futuro iba a pasar por una mayor competencia internacional en el sector y se ha estado preparando para crear contenido de calidad, sabiendo que iba a perder poco a poco varias de las series más destacadas de su catálogo e iba a ser incapaz de comprar nuevos títulos. La llegada de HBO Now abre el mercado y aumenta la competencia y la competitividad entre las plataformas, algo que siempre se ha dicho que es bueno para el espectador. A corto plazo creo que los usuarios seriéfilos pierden porque tendremos que estar suscritos a varios servicios si queremos ver todo el contenido de calidad y quien no lo esté tendrá que recurrir otra vez a Internet, un regreso cada vez más difícil e indeseable que será la única alternativa para muchos en este país, más en los tiempos que corren.

Globos de Oro 2016: arbitrariedad y desconcierto

Nominaciones para los Globos de Oro 2016

Los Globos de Oro siempre me han gustado especialmente porque sus galas son más distendidas y cabe más humor políticamente incorrecto, los protagonistas están más sueltos gracias al alcohol y, por si fuera poco, tienen sección para la televisión, que ya nos gustaría que los Oscars las incluyera. El reparto de premios es otra cosa, ya desde las nominaciones observamos entre la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood cierta fijación con lo nuevo pero es comprensible, e incluso loable, que quieran dar cierta relevancia a productos que han sorprendido bien por su calidad o bien por su repercusión entre el público.

Que el puñado de críticos extranjeros haya decidido que Mr. Robot sea la Mejor Serie de Drama de 2015 es respetable a pesar de que a priori en la lista había ficciones mejores desde todos los puntos de vista, pero la intención de andar buscando siempre premiar la novedad por encima de lo «Mejor», palabra que va incluida en el premio por cierto, es realmente lo que me irrita. No es tan comprensible que los Globos de Oro le concedan el premio a la Mejor Comedia a Mozart In The Jungle, no porque sea mala ni mucho menos sino porque competía contra Veep y Transparent (para otro momento queda la discusión de dónde acaba la comedia y empieza el drama), que además están en su mejor momento. En cuanto a las miniseries la sorpresa ha sido mayúscula porque se presentaba un duelo de titanes interesantísimo entre Fargo y Show Me A Hero que ha acabado en derrota para ambas en favor de Wolf Hall, otra maravilla pero en mi opinión por debajo de ambas, sobre todo de la serie de FX, cuya segunda temporada ha sido perfecta.

Despedida de Don Draper a lo grande

En cuanto a los actores, los críticos nos han querido dar la de cal en drama, donde Jon Hamm y Taraji P. Henson tenían que ganar sí o sí, uno por despedirse del que ha sido uno de los mejores personajes de la década y la otra por un papelón en una serie mediocre pero con una personaja que también hará historia. En comedia, supongo que los votantes han decidido improvisar un poco, no sólo por premiar a Rachel Bloom, cuya nominación ya era un premio justo, sino por no premiar a Jeffrey Tambor cuando ya pensábamos que no le íbamos a ver perder en ninguna gala mientras interpretara a Maura Pfefferman en Transparent. Además, el ganador, histriónico Gael García Bernal, no me parece lo mejor de Mozart In The Jungle, que me gusta mucho por cierto.

En el terreno de las miniseries, el Globo de Oro de Lady Gaga como Mejor Actriz de Miniserie será recordado por ser un espectáculo bochornoso porque competía con varias actrices de verdad con papeles de verdad en grandes ficciones, lo cual roza la falta de respeto. Ella, sin embargo, ha sido ella misma en American Horror Story: Hotel, una serie que es una parodia de lo que fue. Sí lo merecieron Maura Tierney, cuyo trabajo hay que admirar en la segunda temporada de The Affair y Christian Slater, que no sólo ha logrado estar en una serie que no es cancelada, todo un logro, sino que además recoge premio por la gran Mr. Robot. Y sobre todo, Oscar Isaac por Show Me A Hero, un premio que me hace especialmente feliz pero reconozco que cualquiera de los contendientes habría sido justo vencedor.

Globo de Oro 2016 por American Horror Story: Hotel

Los Globos de Oro 2016 han confirmado lo que ya sabíamos, que los votantes son unos borrachos que a lo mejor no han visto ninguna serie y para ellos es un poco jugar a la quiniela, que a estos premios le importa más el ruido social, aunque sea negativo, y las estrellas premiadas que reconocer lo que realmente es lo mejor del año de la forma menos subjetiva posible.

Muertos… o no, el cliffhanger más extremo

Responsables del cliffhanger de la semana

¡Aviso! Este artículo contiene spoilers sobre el tercer episodio de la sexta temporada de The Walking Dead y el último de la quinta de Juego de Tronos.

La Edad de Oro de las series en la que nos encontramos es novedosa entre otras cosas porque fue capaz de cambiar las reglas de un juego que se había vuelto muy previsible con el paso de los años. Los macguffins, los deux ex machinas y los cliffhangers campaban a sus anchas hasta que HBO lideró un cambio hacia un lenguaje más cinematográfico que dejó obsoletas, o al menos modernizó, todas aquellas herramientas. Después de haber mutado mucho en una década parece que algunas de ellas han vuelto como si de una moda se tratase.

En efecto, empezamos con Juego de Tronos y su episodio cliffhanger en sí mismo que fue Mother’s Mercy que hábilmente fue utilizado para dejar a los fans de la serie y las novelas con dos palmos de narices. Ambos grupos ya están en el mismo punto de la historia y los guionistas no tuvieron piedad, sembrando la duda sobre la vida de varios personajes, pero sobre todo Jon Snow, que acaba muriendo a manos de sus súbditos en una escena clarísimamente inspirada en Julio CesarEsta semana hemos sido testigos de uno similar en The Walking Dead, donde el personaje de Glenn muere con todas las de la ley, dejando pocas esperanzas a la audiencia de volver a verlo con vida. Este cliffhanger, a diferencia del anterior, esperamos que se resuelva pronto y comprobar qué ha pasado sin que se convierta en la obsesión del año.

El gran cliffhanger de la serie

Ambos sucesos traumáticos tienen un punto en común, que se dan en dos series pesimistas por naturaleza y muy poco dadas a este tipo de deux ex machinas. En The Walking Dead y Juego de Tronos, muerto significa muerto desde siempre. Los productores, ahora tan visibles como los entrenadores de fútbol, están obligados a dar explicaciones de casi todo lo que acontece en sus ficciones, por tanto, llama muchísimo la atención que lejos de resolver ciertas dudas y expresarse categóricamente sobre la muerte de tal o cual personaje, lo que hacen son declaraciones ambiguas que no hacen más que alimentar el ruido social. Efectivamente, la conversación en las redes sociales es lo que suelen buscar todas las producciones, ya que éste tipo de feedback cada vez está más valorado por las cadenas y podrían considerarse tan importantes como los ratings de la noche anterior. Llama la atención, por tanto, que dos de las mejores y más exitosas series de la actualidad sucumban y antepongan un trending topic sobre la coherencia y la idiosincrasia de su obra. Ambas ficciones juegan con la vida y la muerte de personajes principales y saben que es su principal baza, quizás sea por eso que quieren aprovecharla, aunque todos sabemos que son mucho más que eso.

Desde hace algunos años para una serie es casi imposible mantener un secreto tan grande como la resurrección o muerte de algún personaje principal pues cada persona con un teléfono móvil se ha convertido en espía y todo se extiende como un virus por las redes sociales. El spoiler está a la orden del día y por poco que naveguemos por Twitter algo nos acabaremos comiendo, como por ejemplo que Kit Harington haya sido visto en un partido de tenis con la melena de Jon Nieve o que todos sepamos el día y la hora en la que fue visto en el aeropuerto de Belfast, lugar habitual del rodaje de la serie. The Walking Dead tampoco se ha librado y ya hemos podido ver imágenes de Steven Yeun en el rodaje supuestamente tras la desgraciada escena. En ambos casos se demuestra que es muy complicado que un cliffhanger siga vivo durante un año entero.

Podría ser el mejor cliffhanger de la historia

Habréis notado que hablo como si los dos personajes fueran a resucitar (o escaparse de la muerte) seguro, pero la verdad es que no lo sé. Lo que sí sé es lo que pasaría si los productores no cumplen con los deseos de las masas, y es que no hay nada más peligroso ni extremo que un ruido social negativo, pues los pobres guionistas tendrán sobre ellos a hordas de tuiteros enfurecidos de los que difícilmente podrán escapar durante el resto de sus vidas. Si no, que le pregunten a Damon Lindelof.

La bipolaridad de los regresos de series ¿sí o no?

Regresos de series necesarios

La moda de los regresos de series está a la orden del día, y nunca mejor dicho porque todos los días nos despertamos con la noticia de un nuevo reboot de una serie mítica o de alguna que las cadenas piensan que se puede sacar tajada ahora que esto de la ficción televisiva se ha convertido en un chollo. La última ha sido Las Chicas Gilmore, que volverá de la mano de Netflix y acto seguido los usuarios de las redes sociales han explotado de felicidad, lo que me ha llevado a reflexionar sobre nuestra hipocresía para criticar los que no nos gustan y para gozar de felicidad con los que sí.

Yo mismo, firme defensor del contenido original, nuevo y honesto, me sorprendí dando saltos de alegría cuando conocí la noticia de la nueva Twin Peaks y maldiciendo a los que tomaron la decisión de traer de vuelta otras series que ya habíamos olvidado como Heroes o Padres Forzosos, aunque no me negaréis que llevaba mucha razón. Supongo que habrá gente que opine al contrario, otros que sean nostálgicos y todo le parezcan bien y otros a los que los regresos de series les parezcan una abominación porque los referentes deben ser intocables.

Siendo objetivos, lo cierto es que los regresos de series apestan a oportunidad de negocio, a explotar una gallina que una vez dio huevos de oro y que puede volver a darlos gracias a un caldo de cultivo seriéfilo más favorable del que había en el momento de su estreno original. Y lo son todos, por mucho que nos empeñemos, sólo que algunos tienen más sentido que otros, pero todos se están subiendo al carro de una burbuja que se va haciendo más grande a una velocidad que no pueden alcanzar los creadores de contenido original, al menos lo suficientemente bueno como para convertirse en una serie de éxito.

El último regreso inesperado

Desde un punto de vista subjetivo, es obvio que a nadie le amarga un dulce y no creo que ningún fan de Twin Peaks se esté quejando de que Lynch y Frost hayan escrito 19 nuevos episodios de la serie porque Cooper ya avisó que volvería en 25 años. Tampoco hay nadie quejándose de que Noah Hawley esté mancillando la maravillosa obra maestra de los Coen que es Fargo y desde luego todos estamos deseando ver cómo les ha ido a Lorelai y Rory desde que dejamos de seguir sus vidas. Pero ¿Heroes? ¿Padres Forzosos? Por favor…