
Hoy, 20 de diciembre de 2019, The Witcher por fin llega a Netflix, el último gran estreno de la plataforma del año…y de la década. No creo que sea casualidad que hayan programado esta fecha, puesto que con esta serie, Netflix pretende tener su propio Juego de Tronos, si lo conseguirá o no, esta por ver, pero conozcamos un poco más esta obra
Las novelas
The Witcher se basa en la saga literaria Geralt de Rivia, Geralt con T, como ya nos dicen en una de las primeras tomas de contacto con la serie. Esta saga está escrita por Andrzej Sapkowski, un escritor polaco que hasta hace no mucho nadie conocía pero de un tiempo a esta parte se ha hecho tremendamente famoso debido a su singular prosa. Éstos libros comenzaron a publicarse en 1993 en Polonia aunque no fue hasta 2002 que se publicó en nuestro país.
Así pues, no hablamos de un escritor neófito, si no de una saga con más de 25 años a sus espaldas. Sapkowski la comenzó como una parodia de El Señor de los Anillos, con elfos discriminados, enanos puteros y toda esa negrura que le faltaba a la obra de Tolkien. Desde un enfoque de humor negro, parodia y mucho realismo, nos va mostrando historias cortas, cuentos autoconclusivos, protagonizados por Geralt de Rivia y sus compañeros de aventuras, Yennefer, una maga con la cual tiene un romance y Jaskier, un barbo y su único amigo. No fue hasta el tercer libro cuando se abandonó esta fórmula de cuentos o historias cortas y se optó por convertirlo en una novela. Es importante saber esto pues lo vemos muy marcado en la serie de Netflix.

En 2007, una desconocida compañía de videojuegos, CD Project, compra los derechos de la obra por un precio irrisorio, que en su momento a Sapkowski le pareció una fortuna para hacer un spin off de la novela en forma de videojuego. Así nació The Witcher, el título más famoso de la saga, como un videojuego que transcurria varios años después de las novelas usando los mismos personajes y ampliando su lore.
Pero llegó 2015 y fue The Witcher 3, el tercer juego de la saga, el que acaparó todas las miradas a nivel mundial. Con multitud de premios, entre ellos el de mejor videojuego de 2015 y unas ventas de 25 millones de unidades, todo el mundo empezó a oír hablar de esta saga de novelas. Saltaron a las listas de más vendidas en todo el mundo, la gente quería saber de dónde venían los personajes del juego que les había encandilado, y así es como Netflix vio la oportunidad de adaptarla en formato serie y así poder tener su propio Juego de Tronos.
La serie
La serie se olvida, al menos en parte, de los videojuegos de CD Projekt, y adapta página a página la saga literaria, desde el primer libro. Debido a esto, se ha optado por contarlo en tres líneas temporales. La más antigua es la de Yennefer, la maga que huele a lilas y grosellas, y nos muestran toda su historia desde que era una deforme humana hasta convertirse en una hermosa maga. Luego tenemos la línea de Geralt, nuestro protagonista, brutalmente encarnado por Henry Cavill, que va adaptando capítulo a capítulo las historias del primer libro de una forma absolutamente fiel, con diálogos sacados letra a letra de las páginas de la novela. Por último tenemos la línea de Ciri, o Cirilla, la que podemos considerar como “el presente” y se sitúa en el tercer libro, cuando ya se convirtió en novela. Es de esperar que en algún punto, estas tres historias confluyan en una sola, pero vamos a dejar que seáis vosotros los que descubráis cuando.

La factura técnica de la serie está fuera de toda duda. Netflix sabía a lo que se exponía, una saga con millones de fans. Y desde luego ha hecho los deberes. Todo es muy fiel, desde las personalidades hasta la caracterización (un tirón de orejas por la caracterización de Triss, el único agujero negro de la serie en cuanto a fidelidad) y además el presupuesto es enorme: grandes batallas, monstruos, paisajes de cortar la respiración, nos esperan en los ocho capítulos de una hora que acaban de estrenar. Quizás hay algún croma que se nota un poco, pero no es grave ni mucho menos. Es de aplaudir el que no se haya tenido obsesión por llenar nuestras pantallas de efectos CGI y que el maquillaje triunfe sobre los efectos digitales.
La banda sonora está claramente inspirada en la tercera entrega de los videojuegos, lo cual es un acierto pues esta ha ganado multitud de premios, y desde luego la de la serie no se queda atrás. Baladas tristes, temas épicos llenos de coros acompañan a la acción a las mil maravillas y no serán pocas las veces en que te veas pensando, que pasada de música.
Pero no todo iba a ser factura técnica, la serie esta muy bien dirigida y muy bien narrada. El uso de las distintas líneas temporales está llevado de una manera muy sutil, y son pequeñas pildoritas lo que te dan la pista de saber cuándo estás. Además los actores lo hacen muy bien. El que escribe estas líneas no solo es fan de los libros y juegos, si no que era tremendamente crítico con el casting. He soltado bilis, sapos y culebras a cada nueva imagen promocional que veía, pero me han callado la boca. Yennefer borda el papel y te la crees, y Geralt bueno…digamos que interpretar a un personaje que carece de emociones es complicado, pero Henry Cavill sale muy bien del paso.

Así que, dejad de leer esto, y corred a poner Netflix, por que sin duda, esta serie va a dar que hablar y se va a convertir en una de las primeras espadas de la plataforma de streaming.
The Witcher ya está disponible completa en Netflix

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me conquistó sobre todas las cosas. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis escuchar en el podcast de Cultura Seriéfila y eventualmente en La Jungla Radio.
















Hoy hablaremos de una serie de mujeres, en la que su realidad, a veces puede no sólo superar a la nuestra, sino que hemos sentido que vamos en ese camino, aunque ya en otros sitios, ese ya es su día a día. Se trata de The Handmaid’s Tale (El Cuento de La Criada), cuya tercera temporada se estrenó el 5 de junio, y que ha sido renovada por una cuarta temporada que será emitida en 2020.
Para aquellos que no estén seducidos por este universo distópica, está basada en la novela Margaret Atwood, nos plantea la República de Gilead, territorio de lo que fue Estados Unidos de América, que ahora, por un golpe de estado, se ha impuesto un régimen teocrático totalitario y extremadamente machista, donde la sociedad se divide en estratos, parecidos a castas, donde los comandantes dirigen la vida del resto de ciudadanos, y por supuesto, las mujeres son las más oprimidas. En este escenario es donde conocemos al grupo de mujeres destinadas a procrear los hijos para las familias de los comandantes y que, por diversos motivos, la infertilidad dificulta los nacimientos de niños. Este grupo de mujeres vestidas de rojo, son las criadas y es a donde pertenece nuestra protagonista: June Osborne (Elisabeth Moss), o llamada, Defred, Dejoseph, o a quien “pertenezca” esta temporada.
Con lo que no contaba el régimen de Gilead, fue con la unión de las criadas y Marthas (servicio doméstico de los hogares de alto rango) y que esta tercera temporada se han organizado para la tan ansiada revolución. Aunque, a decir verdad, nos esperábamos una resistencia más potente y nos dieron a cuenta gotas los pocos focos rebeldes que pudimos disfrutar.
A partir de ahora, hablaré sobre detalles de la temporada 3, por lo que si no la has visto, no sigas leyendo.
































