Portada » Canal+ Series » Página 2

Etiqueta: Canal+ Series

Show Me A Hero, David Simon para principiantes

Protagonista de la nueva miniserie de David Simon para HBO, Show Me A Hero

Siempre se ha dicho que las series de David Simon no son para todo tipo de públicos pues son densas, difíciles de seguir y aburridas para un amplio espectro de la audiencia. Y es totalmente cierto porque el nivel de concentración que exigen  es muy alto. No siempre podemos estar receptivos para recibir una clase de sociología, ya sea de Baltimore como de Nueva Orleans, a veces sólo buscamos entretenimiento. En Show Me A Hero encontramos a un autor queriendo contar una historia política, pero relativamente no tan compleja y enmarañada como esperábamos. Un David Simon para toda la familia.

Sinceramente, no formo parte del numeroso grupo de adolescentes chillonas incondicionales de Simon, es decir, me encantan sus anteriores trabajos y su forma de escribir me resulta admirable pero creo que en ocasiones debe imprimir un punto más de agilidad a sus relato para conseguir sacar todo el partido al lenguaje del medio. Mis expectativas con respecto a Show Me A Hero eran relativamente bajas y me alegré cuando supe que sólo era una miniserie de seis episodios porque todavía no estoy preparado para cinco temporadas suyas. Por tanto, encontrarme con una serie más accesible, con más ritmo y con todas las virtudes de David Simon presentes ha resultado ser una sorpresa. Se agradece también la dirección de Paul Haggis, aunque es cierto que no es su faceta como director la que me gusta de él, pero hay que reconocerle su mérito al menos en los episodios emitidos hasta la fecha.

La otra gran sorpresa de Show Me A Hero ha sido su actor protagonista, Oscar Isaac, al que me avergüenza no haber conocido hasta ahora y que me ha resultado la gran revelación de la serie, tanto que entra directamente en mi lista particular de actores favoritos. Tiene todo lo que se necesita en un intérprete de algo que sale de la pluma David Simon, mucha sobriedad y credibilidad. Él no es el único pues el elenco es amplio y muy conocido, entre los que destacan Alfred Molina, una irreconocible Catherine Keener, una Winona Ryder más madura, James Belushi o el ex The Walking Dead Jon Bernthal, empeñado en dirigir su carrera hacia productos cada vez más trascendentes, entre otros. La mayoría de ellos hacen un trabajo excelente.

La nueva miniserie de David Simon para HBO

En cuanto a la trama, no esperemos que sólo sea una historia de un Alcalde enfrentado a sus vecinos, en Show Me A Hero hay muchas más capas. Obviamente Simon no se iba a centrar exclusivamente en una parte de la foto de Yonkers, sino que busca el retrato completo y por ello da voz a todos los sectores sociales implicados en esta polémica decisión de construir viviendas sociales en zonas residenciales de clase media alta, tanto los afectados por la llegada de los nuevos vecinos como las distintas minorías que tratan de sobrevivir como pueden, e incluso aquellos que delinquen. Nadie se queda sin voz en la serie, aunque la trama del Ayuntamiento es la que más minutos acapara, y eso viniendo de Simon, que suele ser muy paritario con sus historias, es una novedad.

Por tanto, os recomiendo a todos que le deis una oportunidad aunque David Simon os dé respeto, miedo o asco. Show Me A Hero es básicamente su esencia pero mucho más digerible para todos, por no hablar de que el tema que cuenta es muy interesante, controvertido y que un puñado de años después sigue estando muy vigente, ojo, no sólo en Estados Unidos, por lo que se puede convertir en un útil instrumento de debate.

Show Me A Hero se emite en Canal+ Series en estreno simultáneo con HBO a las 02.00h y los lunes a las 22.30h.

¿Tan horrible es la segunda temporada de True Detective?

Segunda temporada de True Detective

La segunda temporada de True Detective está a punto de terminar y parece unánime el sentimiento de decepción extendido entre sus seguidores y detractores. Son éstos últimos los que se están haciendo oír con más fuerza, con críticas exacerbadas que reducen a la serie de HBO poco menos que al nivel de una de MTV o peor. La obcecación está llegando a unos niveles insospechados y lo curioso es que ya se sabía de antemano.

No penséis que a mí esta segunda temporada me está pareciendo brillante, ni mucho menos, pero hay que tener cierta perspectiva para reconocer que estamos ante una serie muy superior a la media de lo que solemos ver a lo largo del año y de las que, durante esta temporada recién acabada, hemos leído críticas muy positivas a pesar de ser mucho peores en todos los aspectos. Si el baremo para medir la calidad de True Detective está en su maravillosa primera entrega, puedo estar medio de acuerdo con la mayoría de críticas, pero calificarla de horrible, de actuaciones desastrosas, arremeter contra el montaje o la fotografía, me parece excesivo.

La segunda temporada de True Detective tiene muchos puntos débiles, no voy a negarlo, y voy a empezar exponiéndolos uno a uno. Para empezar, la historia de Nic Pizzolatto no está a la altura de las circunstancias. La decisión de crear cuatro personajes no ha sido una buena idea, sobre todo porque se podrían haber fusionado en dos sin ningún problema. Todos ellos adolecen de traumas parecidos y sobrecargan al espectador al tener que multiplicarse por cuatro, quitándole tiempo a una trama que no es nada del otro mundo y ya hemos podido verla en multitud de ocasiones desde el cine negro clásico de los años 40. El problema de casting es en lo que más hincapié se ha hecho desde casi que se conocieron los nombres, y ahí estoy totalmente de acuerdo pues ni Vince Vaughn ni Kelly Reilly consiguen transmitir a la perfección lo que sus personajes, arquetípicos o no, le están pidiendo. Con respecto a Taylor Kitsch, no critico tanto su elección como a su rol, totalmente prescindible. Nos quedan Colin Farrell, que está bastante correcto, y Rachel McAdams, a la que le ha tocado la mejor parte pero también es la que mejor lo ha resuelto.

Vince Vaughn, Colin Farrell, Taylor Kitsch y Rachel McAdams

Estoy de acuerdo con criticar todos estos puntos, pero con cierta perspectiva. La primera temporada de True Detective era mucho mejor pero eso no convierte a ésta segunda en una mala serie, para nada. Y si lo es, es que no tendré ni idea de esto, pero al llegar el lunes prefiero verla antes que UnReal, por poner un ejemplo de serie que se está llevando elogios por un tubo. Uno de los puntos débiles de esta entrega ha sido la falta de Cary Fukunaga, ya decíamos que la dirección de todos los episodios por su parte era una forma de darles cohesión, y unidad narrativa y estética. Y todo esto se echa en falta este año. Me niego a admitir, por otro lado, que la fotografía sea mala sólo porque no nos haga del todo gracia, o que el montaje sea pésimo, porque no es así. En todo caso, se puede echar de menos que proporciona Luisiana, un lugar que tiene mucho encanto, un pasado oscuro y unas costumbres que la acercan a lo paranormal. En cambio, Los Ángeles es una ciudad muy prosaica, superficial y realmente poco atractiva para ambientar una historia de estas características. A pesar de sus problemas, True Detective nos ha regalado secuencias muy interesantes, como el paseo drogada de Ani Bezzerides por la fiesta o el tiroteo del cuarto episodio, muy bien rodado.

Como vemos, está claro que la segunda temporada de True Detective está teniendo luces y muchas sombras, pero creo que muchos críticos se están ensañando injustamente con ella. Algunos lo harán desde el convencimiento, y lo comprendo, pero otros lo hacen por llevar la contraria o por tendencia, y esto me parece despreciable. Casi al final de la primera entrega, cuando la serie se volvió demasiado mainstream lo novedoso fue volverse en su contra, como si todo lo anterior no valiera por un final que no colmó las expectativas de muchos. A mí desde luego no me ha cogido por sorpresa, esta temporada ya era un fracaso desde el tráiler, y sólo un milagro podría haber hecho cambiar de opinión a un sector hater y hipstérico que lo último que quieren es bajarse de su burro.

La segunda temporada de True Detective se emite, simultáneamente con su estreno en Estados Unidos (03:00h), en Canal+ Series, y los lunes a las 22:30h

Juego de Tronos nunca dejará de sorprendernos

Protagonista de los mejores momentos de Juego de Tronos

La quinta temporada de Juego de Tronos se cerró el pasado lunes con Mother’s Mercy (Misericordia), el décimo capítulo de la entrega que volvió a sacudir los cimientos de Internet, si es que existe tal cosa, y de la seriefilia. Los usuarios de las redes sociales han mostrado sus emociones al respecto de uno de los mejores capítulos de la serie, en la que más personajes principales murieron en una carnicería sin precedentes.

Todas estas muertes ya estaban en los libros de George R.R. Martin, concretamente en el último de la saga hasta el momento, Danza de Dragones. Este Mother’s Mercy pone a los lectores al mismo nivel que a los espectadores y a partir de ahora no hay spoilers que valgan, nadie sabe lo que va a pasar excepto el autor y los creadores de la serie D.B Weiss y David Benioff, que tendrán el gran reto de seguir ofreciendo un espectáculo de alta calidad pero sin un referente literario. Tampoco sabemos si las novelas serán fieles a la serie o tomarán un rumbo diferente, el mundo al revés. El caso es que las conjeturas sobre el futuro de varios protagonistas, que no queda del todo claro tras la finale, por fin pueden ser discutidas y/o consensuadas entre ambos bandos de seguidores de Juego de Tronos.

A partir de aquí empiezan los spoilers del décimo capítulo de la quinta temporada.

La temporada en términos generales es cierto que no ha estado al nivel de la cuarta, cuando la acción se dio en dosis más pequeñas pero con más continuidad a lo largo de los diez capítulos. Ésta quinta, sin embargo, ha tardado mucho en arrancar y algunas tramas de las que se podía haber sacado más jugo han quedado como historias residuales que, si bien ha servido para que algunos personajes sigan evolucionando, han detenido mucho el ritmo de la serie. Especialmente decepcionante ha sido lo acontecido en Dorne, el primer reino español de Juego de Tronos no ha lucido como esperábamos, aunque sí fue muy importante la brillante secuencia de la Plaza de Toros de Osuna. Tampoco ha brillado en exceso la trama de Arya encerrada en el templo de los sin rostro de Braavos y no ha brillado como nos tenía acostumbrados hasta el último episodio.

Todos los personajes se han ido dirigiendo lentamente hacia los tres últimos capítulos en los que ha estado centrada casi toda la acción. El octavo episodio, Hardhome (Casa Austera) es una obra maestra de la historia de la televisión, una hora en la que se consigue el perfecto equilibrio entre lo que son los dos Juegos de Tronos, el épico con Jon Nieve a la cabeza luchando junto a los salvajes contra los caminantes blancos en una secuencia de veinte minutos que nos dejan sin respiración, sobre todo dado el historial de impredictibilidad de la serie. Pero también la parte política, encabezada sobre todo por la casa Lannister y sus vicisitudes en la capital pero también en Meereen y su convulso clima social.

Juego de Tronos ha unido personajes en la quinta temporada

En efecto, empezar a juntar personajes nos da la sensación de que el final se está acercando. Primero Jon y Stannis han pasado mucho tiempo juntos en el Castillo Negro y han hecho mucha política aunque de nada les haya servido a ambos finalmente, aunque sus acciones sí tendrán consecuencias en el devenir de los acontecimientos. También esperadísimo era el encuentro entre dos de los personajes favoritos de la audiencia, Daenerys y Tyrion, que nos han regalado algunas grandes secuencias juntos, como aquel diálogo sobre política, aunque hayan durado poco juntos. Eso sí, verle gobernar Meereen junto a Gusano Gris, Missandei y, sobre todo, Lord Varys va a ser muy interesante debido al tenso clima imperante en la ciudad.

Pero Juego de Tronos es una serie de secuencias y algunas de esta temporada han sido historia de la televisión. El paseo de Cersei por las calles de Desembarco del Rey es tan brillante que deja esa sensación de estar siendo partícipe de un acontecimiento global, de algo histórico, en mi opinión equiparable a la escena del espejo de Taxi Driver o la del restaurante de El Padrino. La actuación de Lena Heady, que va cambiando el semblante a medida que avanza en su penitencia, sus planos subjetivos en los que la Fortaleza Roja cada vez se ve más lejos, el aumento de la tensión provocada sobre todo por la campanilla y el contínuo «shame» de la septa que la acompaña. Todo este despliegue junto con la sensación de que todo puede pasar convierten esta escena en una de las mejores de la serie.

Una de las mejores escenas de la quinta temporada de Juego de Tronos

Por supuesto, lo más importante de Juego de Tronos es que nadie está a salvo de la muerte, se llame como se llame. Si pensábamos que había personajes intocables como Daenerys, Tyrion o el propio Jon Nieve, estamos muy equivocados. Este es uno de los motivos que han elevado la obra de Martin al nivel de mítica y fue la excusa definitiva para que algunos como yo, que en un principio no me entusiasmaba, quedáramos casi obsesionados. Superar la muerte de un personaje como Jon no va a ser fácil, seguramente tendremos que echar mano de las famosas cinco fases de duelo y algunos encontrarán alivio en la medicación mientras dura la espera hasta la siguiente primavera.

Tráiler de la tercera temporada de Masters of Sex

Imagen promocional de la tercera temporada de Masters of Sex

Los seriéfilos nos hemos despertado con una buena noticia esta mañana, el lanzamiento del primer tráiler completo y el cartel de la tercera temporada de Masters of Sex, en los que su leit motiv es la apertura sexual que empezó en la segunda mitad de la década de los sesenta. Recordemos que la serie de Showtime regresa el próximo 12 de julio junto con Ray Donovan, de la que ya comentamos sus promos no hace mucho.

Tras una segunda temporada mediocre, que seguramente habrá provocado que muchos seguidores se hayan bajado del barco para siempre, los que nos quedamos siempre tenemos esperanzas de ver aquella Masters of Sex que nos encandiló en su entrega de debut. No creo que repita los mismos errores del pasado, especialmente el excesivo protagonismo del Doctor Masters con sus traumas infantiles que terminaron por saturarme pese a la espléndida interpretación de Michael Sheen y una trama que no daba para doce episodios..

La revolución sexual parece haber llegado al fin y esperamos que la investigación de Bill y Virginia consiga una mayor aceptación que en tiempos pasados, cuando era tildada de escándalo. Pero no sólo el estudio puede salir beneficiado, también esperamos que esta apertura de mente afecte en gran medida a nuestros personajes. El primero el propio protagonista que, aunque es un visionario, sigue usando el mismo modelo moral que imperaba en los cincuenta, pero también a su esposa, que se quitó el corsé y disfrutó de un affaire la temporada pasada y parece que seguirá evolucionando. Sin duda, Libby fue de lo mejor de la segunda temporada de Masters of Sex.

Otro de los atractivos que ha llamado la atención de muchos seriéfilos es la cantidad y calidad de los fichajes que ha hecho Showtime para este año. Por supuesto, el más importante es Josh Charles (The Good Wife), pero también veremos a Tate Donovan (Daños y Perjuicios) o Maggie Grace (Lost) entre otros. Todos ellos completarán un elenco espectacular que esperemos que nos devuelva la brillantez de la primera temporada.

Canal+ Series estrenará la tercera temporada de Masters of Sex un día después que en Estados Unidos, es decir, el 13 de julio.

1992, una honesta retrospectiva de la corrupción italiana

Serie italiana de los creadores de Gomorra

A medida que la oferta de plataformas y canales siguen creciendo, las cadenas tienen que intentar diferenciarse con productos que sigan ofreciendo un alto nivel aunque no vengan de Estados Unidos. Canal+ apuesta definitivamente por la ficción europea, que ha dado un salto de calidad tremendo en casi todos los países y en esta ocasión nos trae la serie italiana 1992 (Mille Novecento Novantadue), un drama político y social que ha sido una de las sensaciones de lo que llevamos de año.

A principios de los 90 estalló en Milán el famoso escándalo llamado Tangentópolis, que sacudió los cimientos de la política, la economía y la sociedad italiana, que además culminó con la creación de mani pulite (manos limpias), una organización judicial liderada por el juez Di Pietro que consiguió encarcelar a más de mil corruptos y provocó la huida del país del primer ministro Bettino Craxi. Con este poderoso telón de fondo, 1992 entrelaza diversas historias con personajes que proporcionan una óptica desde diferentes estamentos de la sociedad italiana de la época. Estas tramas son independientes aunque en el piloto ya se atisba que se acabarán cruzando de lleno.

La serie está creada por Alessandro Fabbri y Stefano Sardo (In Treatment) junto a Ludovica Rampoldi (Gomorra) y está dirigida por Giuseppe Gagliardi, sobre una idea del actor protagonista Stefano Accorsi, que interpreta a un publicista. Junto a él, Guido Caprino, un veterano de guerra que a su vuelta se ve envuelto en una carrera política inesperada, Domenico Niele, un joven policía enfermo de SIDA, Miriam Leone, que será la típica estrella televisiva italiana famosa en todo el país, Tomasso Ragno como un empresario farmacéutico corrupto y Tea Falco, su rebelde y conflictiva hija. Cierra el elenco Antonio Gerardi, que será el mencionado juez Di Pietro. Todos ellos dibujan un boceto de la realidad de la época. Al menos desde el punto de vista creativo, 1992 tiene unas credenciales suficientemente brillantes como para esperarnos lo mejor.

Vista de Milán en 1992

Y el piloto cumple con las expectativas gracias a su exquisita producción, su estética y su narrativa tan cercana al estilo de HBO, el espejo en el que todos quieren verse reflejados. También lo hacía Crematorio, otra ficción que guarda un gran parecido con 1992 pero en este caso, hay muchos más personajes y tramas que enriquecen más la narración y consigue que, aunque no conozcamos con detalle el caso ni la historia reciente italiana, nos hagamos una idea de lo que sucedió en los 90, en parte porque nos sentimos muy identificados por la oleada de corrupción que sacude a España en la actualidad.

En un año en el que no llevamos ningún bombazo superlativo, recordemos que el año pasado se había desatado la locura con True Detective y Fargo, 1992 se ha convertido en uno de los estrenos más destacados y de obligado visionado para todo seriéfilo que le gusten las series de autor, intensas, con sello propio y con una calidad cinematográfica. Además, tiene ese toque europeo que no se puede reproducir en Estados Unidos.

1992 se estrena hoy 28 de mayo en Canal+ Series en su versión dual. 

Mozart In The Jungle, la loca intrahistoria de la filarmónica de Nueva York

La comedia de Amazon que emite Canal+ Series

Anoche se estrenó en Canal+ Series la segunda incursión seria de Amazon Studios en la producción de ficción televisiva, tras el gran éxito de Transparent y anterior a su primer drama, Bosch. Mozart In The Jungle no ha causado el revuelo de la espléndida dramedia de Jill Solloway, de hecho ha tardado unos meses en llegar a nuestro país, pasando un poco desapercibida a pesar de su vocación de transgresora.

Mozart In The Jungle nos cuenta la historia de una oboísta, Hailey Rutledge (Lola Kirke, Perdida) que intenta hacerse un hueco en la exigente Filarmónica de Nueva York, que ha cambiado a su director de siempre, Thomas Pembridge (Malcolm McDowell, La Naranja Mecánica), debido a su desgaste por el paso de los años, por un joven y talentoso músico llamado Rodrigo (Gael García Bernal, Amores Perros), más preocupado por el arte que por los asuntos de despacho, lo cual provocará un enorme revuelo a su alrededor. Hailey tendrá como mentora a Cynthia (Saffron Burrows, Boston Legal), quien la ayudará a integrarse en la orquesta.

Protagonista de la serie de Amazon que emite Canal+ Series

La música clásica y las artes escénicas en general como subgénero a menudo nos presenta grandes dramones como Cisne Negro o la reciente Whiplash, donde la autoexigencia es máxima y lleva a los protagonistas al extremo. Mozart In The Jungle rebaja la intensidad y nos ofrece una comedia con unos personajes que cumplen con los mismos tópicos pero caricaturizados, lo cual es francamente divertido. La cutre vida de los aspirantes a músicos profesionales, el divismo imperante entre las estrellas del elenco, los juegos de poder en la administración de este tipo de orquestas y la difícil personalidad de los ególatras directores son temas que pueden funcionar igual de bien tanto en la comedia como en el drama.

Otro atractivo en Mozart In The Jungle es la presencia de actores como Gael García Bernal, muy divertido e histriónico como demanda el personaje de Rodrigo, o Malcolm McDowell, cuya presencia es un plus para cualquier serie. La relación entre ambos promete ser uno de los puntos fuertes de esta comedia. Otra relación, la de Hailey con Cynthia también será muy interesante. La primera toma como referencia a la primera para hacerse un hueco en el negocio y la segunda acepta el rol de mentora, al mismo tiempo que ejerce de uno de esos personajes bitch que puede conquistar a la audiencia.

Interpreta a Rodrigo en la serie de Amazon

Mozart In The Jungle ha pasado desapercibida tanto para las cadenas, hasta que Canal+ la compró, como para la blogosfera, que en ocasiones presta demasiada atención a ficciones pésimas típicas de networks americanas, y si hablamos de comedias, más aún. No es que estemos hablando de una gran maravilla, pero sí de una serie que tiene mucho más contenido que la mayoría y encima es muy entretenida. Es cierto que de Jason Schwartzman o Roman Coppola podíamos esperar un poco más pero en términos generales les ha quedado un producto muy coqueto y fácil de ver.

Mozart In The Jungle se emite todos los lunes en Canal+ Series a las 21:30 en capítulo doble.

El final de Mad Men, Don Draper siempre vuelve

Don Draper medita para volver

Este artículo contiene spoilers sobre el final de Mad Men, si no lo has visto aún y sigues leyendo será bajo tu responsabilidad.

Los finales nunca dejan a todo el mundo satisfecho, creo que es una verdad asumida desde hace algún tiempo. Durante la semana pasada, ante el inminente final de Mad Men, se debatió mucho sobre el tema. Todos hemos teorizado un poco sobre cómo sería el cierre que Matthew Weiner nos tenía preparado pero los que veíamos la serie desde una perspectiva realista sabíamos que no sería catárquico ni sorprendente, pero sí coherente con su filosofía y la historia que quería contar.

Weiner nos ha engañado a todos haciéndonos pensar que Mad Men nos contaba la caída de Don Draper como hombre y como concepto, y que el final, redenciones aparte, nos los mostraría en su punto más bajo. pero esa última sonrisa nos recuerda todo lo que se ha dicho sobre él era cierto y que Don siempre vuelve. En ese momento recordamos que todas sus crisis existenciales han acabado de la misma forma, volviendo a ser quien era, un publicista, un mujeriego y un alcohólico. Don Draper nunca cambia, y eso es muy coherente con la idiosincrasia de la serie.

Esa sonrisa, ese anuncio de Coca Cola nos indica también que las despedidas que hemos visto previamente no son tales, pues Don volverá a Nueva York a trabajar junto a Peggy, verá a su hija o, al menos, hablará con ella por teléfono como siempre hace y, seguramente, despedirá a Betty como se merece. La conversación con su ex mujer es la más emotiva por razones obvias, sobre todo cuando deja de luchar y accede a respetar sus últimos deseos. Quien no está dispuesta es Sally, que vuelve a casa para cuidar de sus hermanos como su madre hizo cuando era pequeña. Otra vez se cierra el círculo. Personalmente me entristece que Sally no vuele más alto, la chica se merecía mucho más, quizás el viaje a Madrid hubiera sido un buen final para ella. Sólo espero que acabe casándose con Glenn cuando vuelva de la guerra.

Buen final para las mujeres de Mad Men

Dejando de lado a los Draper es hora de hablar de uno de los mejores personajes de Mad Men, Peggy Olson. Su final me resulta un poco inconsistente, pero lo acepto. Me había planteado un final en el que al fin encontrara a su media naranja, pero de la forma en que ocurre, aunque fue emotiva, es atropellada. A pesar de lo que digan por ahí, la tensión sexual y la química entre ella y Stan sí que ha existido pero empezó a ser tan obvia que parecía que este momento no llegaría nunca y su relación se convirtió en fraternal. Quizás debieron empezar a mostrarlo algunos capítulos antes. También es muy tierna su despedida de Pete Campbell, que parece haber encontrado la felicidad lejos de Manhattan y junto a Trudy.

Celebro, en contraposición, la ambición de Joan al renunciar a la cómoda vida que estaba dispuesta a emprender a cambio de un nuevo negocio. Está claro que mujeres como ella fueron las que empezaron a cambiar las cosas y a mí particularmente me emociona que haya acabado eligiendo su propio destino. También me pareció un magnífico cierre el que tuvo con Roger Sterling, que le dejó la herencia a su hijo, cerrando la brillante evolución de esta pareja a lo largo de toda la serie. Él, por su parte, acaba casado con una mujer madura, quién lo diría, cerrando la historia de un personaje genial.

Mad Men no termina con este Person to Person, termina la historia que Weiner nos ha querido contar. Los personajes seguirán viviendo sus vidas. Don volverá a irse algún día a reencontrarse a sí mismo, engañará a su próxima esposa, beberá, fumará y creará exitosas campañas publicitarias. Peggy volverá a obsesionarse con el trabajo y puede que lo suyo con Stan no salga bien. O puede que Sally sí consiga venir a España después de todo. Hay gente que no concibe una serie sin un final cerrado con sus personajes viviendo felices para siempre, pero esto es lo que hay, la mayoría de las veces las historias de ficción nos cuentan una parte de sus vidas. Recordemos que el cómo y el por qué son mucho más importantes que el qué. Y el final de Mad Men es casi perfecto.

5 características que demuestran que Mad Men es una obra de arte

Mad Men Temporada 7

Quedan pocas horas para que comience la última tanda de episodios de Mad Men y ya huele a final. Ya la estoy echando de menos, en realidad desde que se anunció su final siento nostalgia y desasosiego por perder de vista a estos publicistas de Madison Avenue y su loco estilo de vida. La serie de AMC se ha convertido en un referente histórico, estético, narrativo, feminista y que nos ha presentado a la figura del showrunner total. Estos aspectos son lo que convierten a Mad Men en una obra de arte.

Rigor histórico

Los libros de texto nos pueden explicar a grandes rasgos la historia de una determinada civilización o tiempo concreto pero Mad Men nos ha contado la vida, directamente en nuestros salones, de Estados Unidos en los años 60 centrándose en unos personajes que ejemplifican a la perfección el profundo cambio social que se produjo en esa década. El asesinato de Kennedy o Luther King, la revolución feminista, los disturbios raciales, la Guerra de Vietnam o la llegada del hombre a la luna contada con el rigor histórico de un documental pero ficcionado y entrando en las casas de los personajes y viviendo sus vidas de primera mano.

Narrativa

Ya lo vimos en otras obras maestras como Los Soprano, Matthew Weiner se mete en la cabeza de los protagonistas, en su psicología, creando personajes y situaciones verdaderamente complejas. A veces no comprendemos en primera instancia determinadas acciones, pero como un perfecto engranaje todo va encajando capítulo a capítulo. Los detractores de Mad Men dicen que nunca pasa nada, pero se equivocan totalmente pues pasan demasiadas cosas, pero son tan complejas y profundas que muchos no saben verlas. Lo que pasa en Mad Men es la vida.

Jon Hamm, protagonista de Mad Men

Estética

La estética es uno de los rasgos distintivos de Mad Men. El diseño de vestuario es espectacular, mientras la sobriedad en la indumentaria masculina representa la decadencia del hombre de los 50, el color en los vestidos de las mujeres representa el florecimiento de ellas, que a partir de este momento tomarán las riendas de su propio destino. También el diseño de producción es crucial para conseguir la unidad estética de la serie, los decorados y las (pocas) localizaciones que aparecen están muy conseguidos. Y, como no, la fotografía de la serie hace el resto, con sobriedad y mucho estilo nos presenta unas imágenes bellísimas.

Feminismo

Siempre se dice que Mad Men es una serie de mujeres aunque no lo parece. Los hombres empiezan teniendo el mando en el trabajo y la familia pero a lo largo de las siete temporadas han ido perdiendo el poder en favor de sus compañeras de trabajo o sus esposas sin darse cuenta de ello. La revolución feminista se deja sentir en cada minuto de la serie gracias a unos personajes femeninos muy fuertes y modernos, modernos incluso para esta época donde el papel de la mujer todavía está muy por debajo. Ya desde la sala de guionistas se puede sentir el cambio pues siete de los nueve guionistas principales son mujeres.

Showrunner total

Matthew Weiner ha trabajado en la creación de Mad Men desde 1999, por lo que podemos decir que es el trabajo de su vida. La figura del showrunner ha adquirido una nueva dimensión gracias a él. Se ocupa de los guiones, de la dirección y de todos los aspectos de la producción y da luz verde al trabajo de todos los profesionales del equipo. Muchos le han tachado de excesivamente controlador y probablemente sea difícil trabajar a su lado pero eso es algo que se agradece como espectador. La perfección que busca Weiner en todos los estratos del equipo se palpa en pantalla y, a pesar de que nada es perfecto, hay que reconocer que Mad Men lo parece demasiado.

El momento ha llegado. Esta noche, a partir de las 21:30 en Canal+ Series y en versión original subtitulada empezamos la cuenta atrás con el octavo capítulo, titulado Severance (Ruptura). Os dejamos unas fotos para abrir boca, cortesía de Canal+.

Fotos promocionales
Fotos promocionales
Fotos promocionales
Jon Hamm, protagonista de Mad Men
Fotos promocionales
Fotos promocionales
Fotos promocionales
Mad Men Temporada 7
Fotos promocionales