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Categoría: Críticas

‘Territorio Lovecraft’: breve crónica de una fantástica parodia  

'Territorio Lovecraft' ('Lovecraft Country') es una serie que se basa en el imaginario del escritor HP Lovecraft

Cuando HBO anunció el estreno de una ficción basada en las obras de H.P. Lovecraft llamada Territorio Lovecraft, todos los amantes del género del horror y la obra del escritor saltamos de nuestros asientos y nos preparamos para recibir la ansiada llegada de los entes, misterios y artilugios de aquel universo fantástico. Aquello despertó grandes expectativas en muchos. Expectativas, y televidentes que luego del fin de la temporada, o se quedaron felices, o masticando disconformidad. 

Primero que nada, despejemos la pista. Pues el espectáculo, no es realmente un relato de Howard. Territorio Lovecraft está basada en el libro homónimo de Matt Ruff, publicado en 2016. Quien, como muchos otros seguidores del maestro, creó un imaginario con variadas referencias a la obra del escritor, haciendo una reinterpretación libre de aquella mitología. En su novela, utiliza algunos matices lovecraftianos para generar una mezcla de variados elementos y temas de la ciencia ficción y el horror, en un tono pulp, un poco gore y aventurero, el que transcurre en el  Chicago de 1956, época en donde el racismo es como un látigo que castiga a la gente de color.

De esta manera, agregando ciertos matices sociales e ideológicos, transcurre la historia de Atticus (Jonathan Majors, When Why Rise) un ex veterano de la Guerra de Corea, amante de la literatura, quien regresa al hogar a reencontrarse con los suyos y que inesperadamente  se verá  envuelto en un misterio relacionado con su origen. Una vez sorprendido por el destino, emprenderá un viaje fantástico junto al tío George (Courtney B. Vance,  American Crime Story) y Leticia  (Jurnee Smollett-Bell, Aves de Presa) en busca de respuestas. A ellos, se unirán después Ruby (Wumbi Musaku, I am Slave), hermana de la chica,  Hippolyta (Aunjuane Ellis, When They See Us ) y  Montrose (Michael K. Williams, The Night Of, Boardwalk Empire), todos miembros del clan familiar. Luego de un primer encuentro con lo desconocido, conoceremos  a la enigmática Christina (Abbey Lee Kershaw, Elizabeth Harvest), la última heredera  de la magia sectaria de un grupo de místicos rubios como el sol.

La ausencia de una trama clara es parte del encanto o la desgracia de 'Territorio Lovecraft'

Luego de un piloto bastante prometedor, la serie deambulará en una acuarela de subtramas bastante alocadas, utilizando una especie de relato coral que lucha por encajar piezas que no siempre ajustan como debieran. Saltando de un género a otro, es a ratos aventurera, a ratos misteriosa, y a ratos una droga alucinógena, con escenas entre bizarras y graciosas que parecen disimuladas parodias. El apartado técnico no es malo, sin embargo, me parece irregular. Hay aspectos destacados en la creación de los escenarios y cuidado en la fotografía, pero a ratos abusa de los CGI de manera evidente y hace que se vea demasiado artificial. No obstante, no es esa su mayor cojera, sino lo que sucede con la historia que subyace en el fondo. Carente de una mitología  o idea nuclear, de unas raíces sólidas en la narración, olvida aquel primer piso argumental que le otorgue coherencia a su universo, lo que da pie a que los capítulos se transformen en momentos, diálogos y secuencias gratuitas, actos huérfanos de consecuencias lógicas dentro de su propia anatomía. Situaciones sin una causa y efecto resultante, en un guion enrevesado que sólo se limita a colocar más y más elementos en un ritmo frenético, con varios momentos de incongruencia.

La historia, es una madeja de la cual pierdes el hilo con facilidad, complaciente consigo misma hasta el hartazgo, como si fuese un espectáculo de fuegos artificiales en donde las chispas y colores salen disparadas hacia cualquier lado, sólo con el fin de encandilar y entretener a un público sonriente. Al final, no sabes bien de lo que trata, ni lo que quiso decir. En ese afán de soltarse y explotar, como si fuese un corredor de los 100 metros lisos tras el disparo, los conceptos y la presentación de los temas que pretenden ser más serios se convierten en bosquejos, anillos de humo que no consiguen asentarse. El problema racial, la discriminación, la diversidad sexual, la liberación de la mujer, son tratados tibiamente, perdiendo la oportunidad de ser utilizados de mejor manera, inmersos en aquellas tramas psicodélicas que te sacan y transportan a un terreno circense, en donde acaban hundidos como piedras en el  río

Difícil de calificar, algunos encontrarán en la serie un justo premio a las extenuantes horas de trabajo, que son recompensadas luego en la comodidad de un sillón, disfrutando de una historia ligera y entretenida. Sin embargo, para aquellos odiosos como yo, que gustan no sólo de despejar la cabeza, sino también de expandir un poco más el conocimiento seriéfilo con historias bien contadas, sean estas humorísticas, dramáticas, tristes o felices, pero, bien contadas, seguramente vas a enojarte o asombrarte. Incluso soltar alguna buena carcajada con las aventuras y desventuras de este grupete de locos, que hablan de magia, hechizos, demonios, dioses y viajes en el tiempo como si estuviesen comprando los víveres en el supermercado. Total, esas cosas pasan a diario y no hay por qué sorprenderse. 

Imagen de 'Territorio Lovecraft', de HBO

Porque, Territorio Lovecraft, es lo que es. Indescifrable, como los soberanos cósmicos que duermen en el espacio infinito, inenarrables, susurrando en las obras del delgaducho y enfermizo Philips. Y  como se dice en alguna parte, leída por casualidad en la selva virtual de Google: lo más importante en una historia, no son los monstruos, sino la atmósfera. La ficción es real, dentro de su propia realidad. Sin aquello, el escenario comienza a tambalear. Puede haber naves en el cielo, planetas raros, transformaciones y tentáculos dispersos, pero pasarán como pasan las sombras que vemos, hermosas por un rato, para luego difuminarse tras la caída del sol.

Territorio Lovecraft está disponible completa bajo demanda en HBO España.

‘Antidisturbios’: tensión, violencia y corrupción

Rodrigo Sorogoyen dirige la nueva serie de Movistar+, 'Antidisturbios'

Una de las series más esperadas de este otoño está siendo Antidisturbios, la nueva serie de Movistar+ dirigida por Rodrigo Sorogoyen. Como si el nombre del director y los que están delante de las cámaras no fueran suficientes, la gran acogida que tuvo en el pase del Festival de San Sebastián, la convierten en una de las grandes esperanzas de la ficción española del año. Gracias a Movistar+, he podido ver los seis episodios que la componen y lo puedo confirmar: Habemus seriote. 

La serie nos presenta a una unidad de antidisturbios que acude a ejecutar un desahucio en una corrala semi abandonada. La cosa se complica con trágico resultado, por el que serán acusados gravemente. La encargada de investigar a estos agentes es Laia Urquijo (Vicky Luengo), una cabezota y metódica policía de asuntos internos de esas que no se paran hasta que no han llegado al final de la investigación. El hilo le llevará a investigar un caso de corrupción política.

No suelo destacar en los artículos la parte técnica de las series en primer lugar. En Antidisturbios, la tensión viene en parte del magnífico guion escrito por por Isabel Peña, Eduardo Villanueva y el propio Sorogoyen, pero debe mucho a la maestría del director para meternos dentro del grupo de agentes que ejecuta el desahucio. Las difíciles decisiones tomadas en segundos, el estrés que causan este tipo de situaciones tan violentas encuentran su razón de ser en esa cámara al hombro que sabe hacia donde tiene que mirar en todo momento y al montaje tan frenético incluso cuando la acción se pausa un poco. Por supuesto, la música, compuesta por Oliver Arson, redondea el efecto que quiere crear la serie en nosotros. Y para entonces ya estamos enganchados.

La cámara al hombro de Sorogoyen aporta mucha tensión en 'Antidisturbios'

Porque Antidisturbios no deja de ser un thriller político y policial en su definición más amplia posible. Y se comporta como tal, con una investigación que destapando cosas más gordas a medida que avanza. Pero por el camino nos abre un abanico de temas muy de actualidad y que echa por tierra la teoría de que esta serie iba a ser para tíos. Sí, este grupo de la UIP rezuma testosterona por cada esquina de la furgoneta, pero la serie toma su distancia y nos la cuenta pero no forma parte de ella. No se trata de blanquear a los antidisturbios ni mucho menos, pero sí de poner el foco para que comprendamos que su trabajo lo tiene que hacer alguien por muy feo que sea. De hecho, esta furgona Puma 93 no sale bien parada a nivel personal, pues las vidas de cada uno de sus integrantes son un desastre. Se critica el corporativismo que hay dentro de la unidad, el taparse con el fin de salvar el culo, aunque sea a costa de esclarecer la muerte de una persona.

A medida que avanza nos adentramos en el mundo de las drogas, la depresión, los matrimonios fracasados, el nepotismo, la violencia de género o la masculinidad tóxica. Y por supuesto, la corrupción a nivel policial y político. De hecho, Antidisturbios se adentra incluso en las llamadas cloacas del Estado, con ex policías incluidos. En medio de todo este huracán, no olvidemos que la protagonista es una mujer, Laia, de esas que no se frena ante nada y que lleva el peso de la serie durante buena parte de ella.

Entramos ahora en el terreno de los actores, porque es de sus puntos fuertes. Empezando por Vicky Luengo, que me ha sorprendido gratamente, y continuando con el gran Raúl Arévalo, Roberto Álamo o Hovik Keuchkerian, que despliegan todo su talento. Pero también me he llevado alguna que otra sorpresa con Patrick Criado, Raúl Prieto e incluso con Álex García, que habíamos visto hace no mucho en la pésima El Continental. La buena dirección de actores y un casting bien escogido confirma el talento con el que contamos en España, a menudo muy denostado.

Los actores son un gran punto fuerte de 'Antidisturbios'

Pues sí, a mí también me ha encantado Antidisturbios, creo que si no es redonda, poco le falta, y confirma que Movistar sigue mejorando en su producción propia. Así que hacedme caso y disfrutad de una de las series del año sin lugar a dudas.

Los seis episodios de Antidisturbios se estrenan hoy en Movistar+

‘Raised by Wolves’: androides, fanatismo y aullidos

Foto promocional de Raised by Wolves, del canal TNT

Este artículo contiene spoilers de la primera temporada de Raised by Wolves

El futuro del planeta es incierto. Una devastadora guerra asola la Tierra mientras ateos y creyentes, contemplan la caída de las otrora magníficas ciudades. Aquellos que creen en Sol, único y omnipotente Dios, son dueños de la tecnología necesaria para crear un arma destructora inigualable: Los Nigromantes. Androides que planean sobre los escombros y los cuerpos humanos, aniquilando todo a su paso. Una de las máquinas es capturada por un solitario anarquista que decide convertirla en una protectora, la última esperanza de la humanidad. Luego de ser reprogramada, estará lista para llevar a cabo sus deseos. Madre (Amanda Collin, The Exeption) como es llamada por su creador, recorrerá el espacio junto a Padre (Abubakar Salim, Black Mirror, Informer) camino al exoplaneta Keppler 22b, llevando consigo 6 embriones humanos. La misión: forjar un nuevo mundo, una idealista civilización  atea y pacífica. 

Esta particular familia llevará durante años una ardua lucha por la supervivencia a costa de la pérdida de sus hijos. Finalmente, sólo serán acompañados por Campion  (Winta McGrath), el único de los niños que ha salvado de la muerte. Un día, la aparente soledad se verá quebrantada. Una gigantesca embarcación surcará los cielos de la comunidad,  amenazando la seguridad de los nuevos colonizadores. Marcus (Travis Fimmel, Vikings) y Sue (Niamh Algar, Pure), vendrán en ella junto a Paul (Felix Jamieson), uno de los pequeños sobrevivientes que han escapado de la tierra junto a cientos de creyentes, los que terminarán a la deriva en un paisaje desolador, emprendiendo una forzada travesía sobre las rocas, los huesos y el polvo de la inhóspita región. 

En una historia alucinante, que cosecha lo mejor de la ciencia ficción, Raised by Wolves, no descubre la pólvora, pero la utiliza no sólo para explorar los tópicos ya conocidos del género, sino para enriquecer las posibilidades del mismo. Producida por Ridley Scott, reconocido por trabajos anteriores como Alien y Prometheus, es también el encargado de dirigir los dos primeros episodios. Éstos nos devuelven lo mejor de las obras del director en una atmósfera que juega con el horror y la desolación, en donde inocencia y furia desatada, se funden para inundar la pantalla de momentos que van desde el gore a los diálogos teológicos, cuestionamientos sobre el sentido de la sociedad y el objetivo de la existencia. 

En esta línea, surgen dos brazos argumentales evidentes: La religión y el poder que emana de la fé, capaz de desatar un fanatismo extremista, y la finalidad de la existencia humana como clan, un nexo filial que involucra la defensa a toda prueba de los que forman este núcleo. Estos temas estarán presentes en una balanza cuyos extremos son equivalentes, enseñando un claroscuro en donde los personajes son grises y deambulan en permanente evolución.

Madre, interpretada por Amanda Collin, en una imagen de Raised by Wolves

La historia coloca en el horizonte a Madre y Padre, dos entidades de naturaleza mecánica que han sido rediseñados para generar un profundo nexo con los humanos,  defendiendo a los integrantes de esta familia adoptiva en todo momento. Madre, deambula entre la bondad y la violencia brutal, representando a una figura que es monstruosa y gentil a la vez, un híbrido que cautiva y espanta con aquella despiadada perfección. Por contrapartida, tenemos a Marcus y Sue, quienes cargan sobre sus hombros el peso de un crimen y la culpa de una mentira que no han podido eludir.  Esta elección los ha llevado a asumir el rol de progenitores, amando al pequeño Paul como si se tratara de su propio retoño. Sin ser padres biológicos, no dudarán en exponer sus vidas e incluso asesinar para mantenerse unidos como familia. 

¿Son las emociones y los actos, elecciones propias del individuo? ¿Son estas cualidades las que nos hacen humanos? Si un androide es capaz de imitar y experimentar actos y sensaciones: ¿lo  transforma aquello en uno de nosotros? Cuestionamientos similares han tenido referentes en la literatura y en el cine, en imaginarios como Blade Runner, Ghost in the Shell  y obras similares. El futuro distópico y las consecuencias del desarrollo de la inteligencia artificial, son vertientes exploradas y recurrentes en la ficción. Sin embargo, Raised By Wolves, no se estanca en aquello. Aquí, beberá de otras mitologías para elaborar una subtrama que dará pie a un multiverso de posibilidades. Y lo hará dando vida a una entidad indescifrable, que trae consigo confusión y consecuencias: el propio mundo de Keppler 22b

Este planeta exterior, seleccionado para albergar a la nueva humanidad, posee una génesis desconocida llena de interrogantes. Territorio de antiguas y legendarias serpientes gigantes, ha sido la cuna de una civilización que parece deteriorada por el paso del tiempo. Más allá del árido poblado, un ecuador tropical se extiende salvaje e inexplorado. El mundo nuevo no está desolado. Nativos desconocidos, oscuros humanoides rodeados de un manto de misterio aparecen y desaparecen durante la historia. Quizás, guardianes de una cultura mística y bizarra que permanece en las tinieblas. 

Y es que las creencias, como parte neural de las sociedades, son tema recurrente en Raised By Wolves. La serie, desarrolla claros paralelismos  con el relato bíblico de la creación y el Jardín del Edén, aludiendo al pecado original y los orígenes del cristianismo. La dualidad compuesta por  lo masculino y femenino, está presente de forma constante en  su narrativa. Y como si se tratara de un cuento profético, una voz que parece venir desde los cielos de Keppler asumirá la identidad de un eco divino, que removerá las conciencias de los personajes afectando y distorsionando  su percepción de la realidad. Todo esto, extrapolado por aquel fanatismo religioso en los humanos y por el deseo de conocimiento e imitación de las emociones de las máquinas. La locura y una serie de actos erráticos, terminarán con la huida y el sacrificio de los mismos, quienes acabarán cerrando aquel primer arco argumental para regresar al principio, al origen de las preguntas e incógnitas que se abren como abanicos. 

Travis Fimmel encarna a un ateo infiltrado en un transporte mitraico en Raised by Wolves

De esta manera Raised By Wolves, opta por crear este rompecabezas futurista con variados elementos de suspenso, aventuras y acción, matizados con diálogos sobre la moralidad, el destino de la humanidad y el determinismo, aquella rueda irreconciliable que no se detiene  presa de la naturaleza destructiva del hombre y sus ideologías. Quizás, ciertos  discursos pecarán de ser un poco tibios ante la posibilidad de llegar al hueso en alguna jugada más filosófica y reflexiva. Sin embargo, esto no afecta para nada a un equilibrado y sólido guión que seguramente retomará aquellas  ideas en una temporada posterior. 

En resumen, esta manada de colonizadores luchará por la supervivencia y la naturaleza de los clanes con un instinto arrollador, programado o no, artificial o natural, da lo mismo, pues es inherente a la existencia. Visceral a momentos, con sus tejidos y partes de cuerpos, órganos y fetos viscosos, viajes en animación suspendida y conciencias virtuales, este entramado de lobos engancha y transporta hacia los túneles inmensos de Keppler 22b, agujeros de pesadilla tallados por arcaicas criaturas legendarias. Si amas el género, estarás rendido y satisfecho, esperando a que regrese con sus paisajes prometeicos, sus naves de plata y sus fluidos alienantes.

Raised by Wolves se emite semanalmente en el canal SyFy, los jueves a las 22:05h

 

‘La maldición de Bly Manor’, una preciosa historia de fantasmas y dramas

Mike Flanagan adapta el libro de Henry James, 'Otra vuelta de tuerca' en 'La maldición de Bly Manor'

Una de las series más esperadas de este otoño es La maldición de Bly Manor, segunda parte de la antología de terror creada por Mike Flanagan. La primera temporada, La maldición de Hill House fue una sorpresa y un gran éxito de crítica y público. Su mezcla perfectamente elaborada y estudiada entre el terror clásico y el drama familiar la aupó a las primeras posiciones de los rankings de mejores series de 2018. Si para la primera temporada, Flanagan se inspiró en una novela de Shirley Jackson, en esta segunda recurre al clásico de Henry James, Otra vuelta de tuerca. Sobre una adaptación libre, reúne otra vez los mismos ingredientes para conseguir que ambas series tengan su impronta, es decir, que podamos identificarlas como parte de la misma antología.

La maldición de Bly Manor nos sitúa en una mansión inglesa en 1987, donde viven dos huérfanos que, además de haber perdido a sus padres, también han perdido a su anterior au pair. Dani Clayton (Victoria Pedretti) acepta el trabajo, a pesar de lo extraño de la oferta, con tal de huir de su pasado en Estados Unidos. Allí se encuentra con Miles (Benjamin Evan Ainsworth) y Flora (Amelie Bea Smith), dos niños adorables pero con un lado oscuro que inquieta a la protagonista. Al cuidado de la casa está Hannah Grose (T’Nia Miller), el cocinero Owen (Rahul Kohli) y a la jardinera Jamie (Amelia Eve). Dani pronto irá descubriendo los secretos de la casa y los misteriosos sucesos que ocurren en ella.

Victoria Pedretti como Dani en 'La maldición de Bly Manor

Gran parte del éxito de La maldición de Hill House fue conseguir una mezcla perfecta entre el trillado subgénero de las casas encantadas y el drama familiar. El primero estaba totalmente estancado desde hacía años y únicamente se valía del jumpscare para conseguir crear un efecto en el espectador. El segundo, ahora, es uno de los géneros de moda y, bueno, siempre ha funcionado bien en televisión. Con esta unión, consiguieron que nos uniéramos sentimentalmente a los personajes, que sufriéramos a su lado. Pero Flanagan también consiguió que el único terror del relato no fueran los fantasmas, sino las consecuencias en la familia Crain de haber vivido en una casa encantada.

Por tanto, Otra vuelta de tuerca era la novela perfecta para seguir esa senda. El sentimiento de pérdida de los hermanos Wingrave tras perder a sus padres y a su institutriz era el caldo de cultivo perfecto para continuar con la fórmula sin desgastarla, con un material sólido detrás. La obra de Henry James dejaba a la interpretación de cada lector si los fantasmas eran reales o estaban en la cabeza de Dani Clayton. Obviamente, La maldición de Bly Manor no se podía permitir eso, los fantasmas deben ser reales, pero aprovechan todo el bagaje de los personajes para crear esos sentimientos encontrados de terror y tristeza que tanto nos sobrecoge.

Esta segunda entrega no se mueve tan bien en el terreno del terror. Lo tenía difícil porque los fantasmas de la primera tenían peores intenciones y la casa a medio construir era mucho más terrorífica. Pero también es verdad que el drama de personajes era más plomizo, con un tono de mucha más gravedad y con traumas muy parecidos a los que vemos en otras muchas series, como la drogadicción. La reducción de personajes en La maldición de Bly Manor le viene mejor para contar esas historias pequeñitas que, al final de cuentas, son las que calan en el espectador. El sistema es prácticamente el mismo, centrarse en un personaje concreto en cada episodio. Una estructura que entiendo que pueda hacerse lenta para algunos pero si entras de lleno en su juego, no podrás ver otra serie hasta que la termines.

En esta tanda de nueve episodios, Flanagan también encuentra tiempo para recrearse. Si en Hill House nos abría la boca con ese plano secuencia espectacular, en Bly Manor nos deleita con dos episodios que destacan por encima del resto. El primero es el quinto, El altar de los muertos, que podía haber salido perfectamente de la mente de Christopher Nolan y que también se parece mucho al recordado octavo episodio de la primera temporada de Castle Rock. Una especie de sueño dentro de otro sueño, o no, que descoloca totalmente al espectador que gira en torno a la ama de llaves. El otro es La leyenda de ciertas ropas antiguasuna maravilla rodada en blanco y negro que nos cuenta la historia de todos los fantasmas de la casa, en parte magistral por la utilización de la voz en off de Carla Gugino, que narra toda la serie, y por el maravilloso texto que interpreta.

Los niños, interpretados por Benjamin Evan Ainsworth y Amelie Bea Smith son los grandes protagonistas de 'La maldición de Bly Manor'

Y ahora que menciono a Carla Gugino, una de las intérpretes que repite de la primera entrega, uno de los puntos fuertes es la dirección de actores. Mención especial deben recibir Benjamin Evan Ainsworth (Miles) y Amelie Bea Smith (Flora), los niños huérfanos protagonistas. Ambos dan mucho miedo, pero sobre todo él, que consigue crear muy mal rollo simplemente con sus expresiones faciales, sobrias como si fuera un adulto. Victoria Pedretti está más que correcta en su papel de protagonista, parece que ha nacido para ser perseguida por fantasmas. En realidad, todos los actores hacen un gran trabajo.

La maldición de Bly Manor no hace más que confirmar que la saga continúa con buena salud. Los dramas de los personajes siguen siendo efectivos y consigue que los fantasmas nos aterroricen más. Una buena serie que no va a permitirnos hacer otra cosa este fin de semana que no sea devorar estos nueve episodios.

La maldición de Bly Manor está disponible completa bajo demanda en Netflix

‘El tercer día’, un verano con paranoia y confusión

Jude Law protagoniza 'Verano', los tres primeros episodios de 'El tercer día'

El Tercer Día es la esperada miniserie del creador de la reconocida y particular ficción británica Utopía, Dennis Kelly. Esta vez, nos sitúa en la enigmática Isla de Osea, un paraje rural y perdido en el cual transcurren diversos eventos divididos en capítulos. El primero, Verano, tiene como protagonista a Jude Law (The New Pope) en el personaje de Sam, un hombre atormentado por el pasado, que llega de manera aparentemente fortuita a esta especie de villa, luego de sorprender a la joven Epona (Freya Allan, The Witcher), en un bosque aledaño. Anclado y sin poder salir, decidirá quedarse y verse envuelto en el extraño modo de vida de sus habitantes, quienes se encuentran preparando una celebración folklórica y mística. 

Mr. Martin ( Paddy Considine, El Visitante) y Mrs. Martin (Emily Watson, Chernobyl), serán los anfitriones que acogerán a Sam, quien se hospedará en el bar dirigido por ambos. Allí, conocerá a Jess (Katherine Waterston, Animales Fantásticos), una mujer complicada por la custodia de sus hijas y las dificultades de un frustrado matrimonio.  

Podría decirse que la historia de El tercer día está centrada en la pérdida, el proceso que conlleva el duelo y la forma en que aplacamos aquel dolor, de manera consciente, o no. Un evento devastador, ha dejado profundas heridas en Sam, quien presa de ciertos momentos de poca claridad mental, caerá fácilmente en la red tejida por la gente de Osea, desconociendo su destino, el cual parece inevitable. 

El guion tiene la medida de un thriller psicológico, motivo que se evidencia en los traumas y conflictos de los personajes, así como en las creencias religiosas que profesan. Una polarización distorsionada del cristianismo, jugando con elementos que corresponden a tradiciones paganas, dioses y sacrificios, todo esto en pos de la riqueza y la buena fortuna de los habitantes de la isla. 

'El tercer día' es la nueva serie de Dennis Kelly, el creador de 'Utopía'

A partir de este núcleo, diversas subtramas reforzarán la idea de esta malsana teología; no obstante, aún siendo pertinentes, algunas son difusas o poco desarrolladas. Da la impresión de querer utilizar demasiados elementos para contarnos algo que podría haber funcionado de otra manera. Al final, los diálogos pueden parecer demasiado explicativos, a pesar de la abundante simbología que presenta la historia. En cuanto a los personajes, los que se llevan el peso son los protagonistas, sólidos y bien interpretados, a diferencia de los secundarios, muchos de ellos anodinos, individuos que son guiados sólo por los impulsos, o que simplemente no son relevantes en absoluto. Esto con la clara intención de mostrar cierta enajenación y locura en ellos, recurso que nos desvela la identidad distorsionada de los seres humanos que conviven en esta especie de secta. 

Es el deseo del creador, claro está, exponer estas fisuras y jugar con el tono de la realidad, dando vida a un remolino de confusión. Sin embargo, ciertas situaciones un tanto gratuitas, hacen que la historia se vuelva a ratos predecible.  Este efecto, es el resultado de una ficción que bebe de muchas otras, lo que hace difícil no compararla con obras similares. En un viaje a ratos alucinante, nos toparemos con un abanico de tonalidades, flashbacks y efectos de cámara, que serán parte de una atmósfera nebulosa, intensificando los momentos al son de un buen fondo musical y representaciones alegóricas que brotan permanentemente ( el bosque, el mar, los insectos, etc). Esto, sumado a la impecable performance de los actores más avezados, hacen que la serie consiga flotar, tapando la irregularidad de su guion, creando momentos de misterio y alcanzando algunos puntos de horror psicológico bastante logrados.

En resumen esta primera parte de El tercer día, Verano, siendo un tanto confusa y un poco obvia, logra imponer las condiciones necesarias para crear una trama interesante, instaurando la mitología del pueblo de Osea y sus particulares habitantes. Dolor, muerte, redención, perdón y olvido, yacen en esta bruma que se dispersa como el mar, dejando abierto el camino hacia la isla, un camino serpenteante que decides cruzar, o no. Allí, estarán esperando sus misterios, entre algunas sombras y pantanos, árboles, grillos anaranjados, claroscuros e imágenes oníricas al borde de la paranoia y la realidad.

‘Quiz’, la historia detrás de un fraude millonario

Charles Ingram (McFadyen) y Chris Tarrant (Sheen) en 'Quiz'

El concurso televisivo es un género propio dentro de las parrillas televisivas, de hecho, a lo largo de la historia muchos han sido líderes de audiencias. A día de hoy, en una televisión en decadencia, sigue siendo un producto rentable, actualmente tenemos muy buenos ejemplos en España y en el mundo. ¿Quién quiere ser millonario? ha sido uno de los más atractivos de los últimos años y ha inspirado ficciones como Slumdog Millionaire. Quiz, que se estrena hoy en Movistar+, es la recreación de cómo un matrimonio y su cómplice consiguieron hacer trampas para ganar ni más ni menos que un millón de libras.

Esta miniserie de 3 episodios de unos 45 minutos se emitirá el lunes 28, martes 29 y miércoles 30 de septiembre en Movistar+, en emisión simultánea a su canal original, ITV. Dichos episodios han sido dirigidos por el cineasta británico Stephen Frears, que se está especializando en miniseries, recordemos que también dirigió A Very English Scandal o la serie corta State of The Union. Delante de las cámaras tenemos actores de reconocida solvencia como Matthew Macfadyen (Succession), Sian Clifford (Fleabag), Mark Bonnar (Catastrophe) y un excepcional Michael Sheen, que consigue una imitación espectacular del presentador del programa Chris Tarrant.

Los Ingram consiguieron un millón de libras en 'Quién quiere ser millonario', leit motiv de 'Quiz'

Las tres partes o episodios de las que consta Quiz están muy bien diferenciadas. En la primera asistimos al nacimiento del formato, que para quien no lo sepa es original de ITV a través de la productora Celador, de Paul Smith. Este hombre consiguió vender un formato que se haría tan popular como para estar presente en 105 países. Al mismo tiempo, conocemos a los Ingram y su afición por los quiz shows. Diana y su hermano Adrian Pollock se obsesionan hasta el punto de presentarse varias veces para concursar. Ambos lo hacen, sin demasiado éxito, dejando el lugar a Charles, el menos interesado.

En el segundo episodio, Quiz nos cuenta la participación de Charles Ingram en Quién quiere ser millonario casi en exclusiva, en el que para mí es el mejor de los tres. Y creo que lo es porque el nivel de representación del programa real es asombroso. Si en el primero ya habíamos gozado con la interpretación de Michael Sheen, en el segundo se magnifica, pero también Matthew Macfadyen, que consigue mimetizar los gestos y la forma de hablar del verdadero Charles Ingram. De hecho, os dejo un vídeo que contiene la participación completa real del concursante.

El tercer episodio se centra en exclusiva en el juicio. Un episodio en el que la abogada defensora, interpretada por Sarah Woodward consigue sembrarnos la duda razonable sobre si de verdad hicieron trampas o no. Al mismo tiempo, vamos viendo las consecuencias que para la familia ha tenido el desgraciado suceso, que incluyen insultos, agresiones y risas en torno a las toses que supusieron el fraude. De hecho, en el mismo juicio hay una escena cargada de humor al respecto.

La miniserie contiene toda la calidad que se le presupone a la ficción británica. La ambientación de finales de los 90 y principios de los 2000 es impecable, mención especial para la recreación del plató, la ropa, etc. Pero donde más brilla Quiz es en la labor de sus actores y actrices, que consiguen una mímesis asombrosa con los personajes reales, apostando más por los gestos, acentos y forma de hablar que en el propio parecido físico. También destaca la dirección de Stephen Frears, un director muy clásico, muy sobrio, pero que consigue sacar detalles originales en sus obras, así como crear situaciones humorísticas en medio de todo el drama. Una mezcla de géneros que no llega a ser tan acusada como en A Very English Scandal, pero que también se nota.

Charles y Diana Ingram en 'Quiz', que se emite en Movistar+

En definitiva, Quiz es muy recomendable tanto para el que supiera al dedillo esta historia de fraude millonario, como para el que no haya oído hablar de ella, como era mi caso. Comprobar después en YouTube la historia verdadera es otro ejercicio que recomiendo como guinda a esta entretenida miniserie.

‘Podría destruirte’ podría ser lo que buscas

'Podría destruirte' ('I May Destroy You'), creada y protagonizada por Michaela Coel

La vida moderna, la identidad y la importancia del género, la cotidianidad y el devenir dentro de la urbe contemporánea en donde las parejas son casuales y las noches fugaces. Todo esto de la mano de personajes frescos, naturales, cuyas acciones son espontáneas y en gran medida guiados por sus instintos salvajes. Es parte de lo que consigue, I May Destroy You, Podría Destruirte, serie dirigida y protagonizada por Michaela Coel.

Luego de ser violada por un desconocido, Arabella (Michaela Coel), una joven escritora, intentará reconstruir aquel traumático momento no sólo desde los hechos, sino también a través de la exploración de su propia identidad y el mundo que la rodea. La historia da comienzo luego de un acto violento, sin embargo, no es para nada una tragedia. Más bien, se ramifica en diferentes temas con un tono ligero y agradable. El histrionismo de nuestra heroína salpica la pantalla sin freno a través de una fresca sexualidad, la que sirve como catalizador de variadas emociones.

En esta travesía, será acompañada por Terry (Weruche Opia), amiga incondicional de la infancia que sueña con ser actriz, Kwame (Paapa Essiedu), un chico homosexual cuya búsqueda de sensaciones lo llevan a experimentar una y otra vez con desconocidos, y por Viaggio (Marouane Zotti), traficante de drogas y pareja ocasional de la protagonista al inicio de la historia. Estos personajes, constituirán la base de los enredos y subtramas que fluirán llenos de humor negro e ironías .

La violencia ejercida sobre Arabella la conducirá a buscar explicaciones luego de verse confundida y no recordar lo acontecido. La responsabilidad de sus actos, el ritmo de vida que ha llevado y el consumo de alcohol y drogas, serán parte del conflicto. Desde entonces, afrontará el abuso elaborando un potente discurso en contra del machismo y el consentimiento de las relaciones, mediante actos espontáneos y honestos a lo largo de la trama. Las vivencias y experiencias que ha tenido como mujer serán el camino a la reconciliación consigo misma, afrontando lo sucedido para dejarlo atrás, objetivo clave para su evolución.

Podría destruirte desarrolla una narración que no se reprime o busca elaborar un catálogo de moralidad, juzgando las acciones de sus protagonistas, colocándolos en la palestra, sino que procura mostrarlos en sus relaciones y acciones sin tapujos, para entregar una mirada limpia de la urbanidad actual y la influencia de los medios, las redes sociales y los movimientos de reivindicación en ella.

Paapa Essiedu, Michaela Coel y Weruche Opia son los protagonistas de 'Podría destruirte', en HBO

La inmediatez de las relaciones humanas, en donde basta una página de Internet para establecer vínculos, la viralización del entorno, la identidad virtual de quienes viven inmersos en comunidades de internet, flashbacks íntimos, diálogos divertidos y la espontaneidad de un guion que corre sin pausa, equilibran a la perfección los momentos grises y los humorísticos, siendo una serie que seduce y atrapa. La poderosa narrativa literaria de Podría destruirte no se esconde, sino que se expone y presenta como un juego carente de amarras y transparente, lo que termina por regalar momentos freak y novelescos, agridulces y graciosos.

En resumen, lo que hace y lo que pretende, lo ejecuta con eficacia. La complacencia, la  búsqueda de la identidad, el límite del consentimiento en las relaciones, lo correcto e incorrecto, las drogas y lazos de amistad, se conjugan para crear un escenario que fluye como olas de mar, con toques de inocente morbosidad y naturalidad que se agradecen hasta el final.

Podría destruirte está disponible completa bajo demanda en HBO

‘Caza de brujas’, la adictiva serie noruega sobre la corrupción

Caza de brujas (Heksejakt), se estrena en Filmin

La ficción noruega no para de darnos alegrías, una industria pequeña de un país pequeño consigue darnos un buen puñado de series más que aceptables, cuando no excelentes. En esta ocasión, y de la mano de Filmin otra vez, llega Caza de brujas, Heksejakt en su título original. La plataforma nos ofrece desde hoy los ocho episodios de 45 minutos que la componen. Y el tema, los delitos económicos dentro de un bufete de abogados y la consecuente guerra que se desata entre los que quieren sacar la verdad a la luz y los que intentan proteger su statu quo.

Ida Waage (Ingrid Bolsø Berdal) es la directora financiera de uno de los bufetes de abogados más importantes de Oslo. Un día encuentra sobre su mesa una extraña factura de una empresa holandesa que le llama la atención. Cuando descubre la verdad que se esconde tras el documento, decide llevar el asunto al sistema. Las consecuencias serán importantes, tanto para ella como para varias personas muy influyentes de las élites noruegas. Ida es una mujer que quiere hacer bien su trabajo y ser feliz, como ella misma menciona, pero su sentido del deber le lleva a una vorágine en la que no quería estar metida. Así, empieza a ser víctima de acoso laboral, de amenazas y se la tacha incluso de racista. La soledad de Ida encuentra consuelo en un agente de delitos económicos y una periodista.

Caza de brujas (Heksejakt), gira en torno a los delitos económicos de un bufete de abogados

La ficción noruega, a diferencia de otras, no tiene miedo de mirar a la cara a la corrupción o de denunciar las injusticias e imperfecciones del sistema. En Caza de brujas, hasta la Ministra de Justicia es un personaje y nos muestra la decencia de sus políticos en su forma de actuar. La paradoja es que mientras denuncian las corruptelas y ponen en tela de juicio su sistema, nos enseñan la cruda realidad de la política en otros países occidentales como puede ser España. Una vez más, los que salen peor parados son los tiburones empresariales cuyo único interés se enfoca en el dinero, como bien vimos en la también noruega Exit.

Una de las curiosidades más interesantes de Caza de brujas, es que está creada por dos mujeres, Anna Bache-Wiig y Siv Rajendram Eliassen, que fueron guionistas de la película Utoya. 22 de julio, así como otras ficciones televisivas noruegas como El tiempo de la felicidad. Ya hemos visto que está protagonizada por una mujer pero también hay mujeres en la dirección, Eva Sørhaug. Este punto es clave para ofrecernos un un punto de vista femenino a problemas que siempre han sido muy masculinos. Y si además de mujeres, son noruegas, mejor si cabe.

La serie tiene dos puntos muy fuertes. El primero de ellos es la simpleza, la limpieza narrativa que suelen exhibir los noruegos, sobre todo, ya que otros países nórdicos sí caen en esas narrativas tan farragosas importadas sobre todo de Estados Unidos. Menos es más, ellos ya lo comprendieron hace mucho tiempo. La historia de Caza de brujas lleva un camino muy simple pero efectivo, lo que consigue que el metraje no sea excesivo y las tramas no nos parezcan pesadas. La otra gran cualidad que resalto de la serie es su capacidad adictiva, pues consigue engancharnos muy rápidamente con un tema que al gran público puede no parecerle nada estimulante, pero el ritmo endiablado y la sucesión continua de acontecimientos hacen de que te olvides de que no tienes ni idea de lo que están hablando.

Pero nada más lejos de la realidad, los delitos económicos, los bufetes de abogados, las intrigas políticas y los juegos de poder en las altas esferas contienen elementos del mejor thriller. No hace falta la violencia para crear tensión en el espectador, basta con una buena historia y giros sorprendentes. Ya lo vimos en la alemana Bad Banks, en la reciente Follow The Money o en dos series norteamericanas que hacen muy bien esto, Billions y Succession. Y esta temática da para muchos giros. Pero Caza de brujas, a pesar de que podría volverse muy loca, consigue mantener la sobriedad y la seriedad de los nórdicos. Y sí, también frialdad.

Para terminar, simplemente recomendar Caza de brujas, por su ritmo, su capacidad de adicción, su simpleza y porque es entretenimiento a la vez que te hace plantearte la eterna pregunta de si los poderosos 22siempre ganan o se les puede derrotar a pesar del sistema.

Caza de brujas está disponible completa bajo demanda en Filmin

 

‘Fernando Torres: el último símbolo’, valores exportados desde Fuenlabrada al mundo

Amazon Prime Video estrena el documental 'Fernando Torres: el último símbolo'

El pasado martes día 15 tuvimos la oportunidad de acudir a la rueda de prensa virtual organizada por Amazon en la que se presentaba el documental deportivo Fernando Torres: El último símbolo. En ella pudimos hacerle preguntas al jugador y jefes de contenidos de Amazon y también tuvimos acceso en exclusiva al documental. Se trata de una película documental de una hora y 47 minutos de duración que se estrena hoy viernes 18 de septiembre en Amazon Prime Video, en España y el Reino unido, países que fueron en los que pasó la mayoría de su trayectoria deportiva.

Fernando Torres: El último símbolo repasa desde los inicios de su carrera hasta su retirada el año pasado en Japón la cuál se cuenta en tiempo real, centrándose en su vida deportiva y no entrando casi nada en su vida personal . Aunque sí que esta muy destacado el esfuerzo de su familia para que llegará a lo más alto, dando muchísima importancia a los valores de trabajo y esfuerzo que le inculcaron, Así vemos los escenarios más importantes e icónicos de su carrera deportiva como Anfield, el Calderón y un sinfín de estadios y lugares que marcaron su carrera como profesional. Pero no solo los grandes campos, también vemos en imágenes del archivo familiar esos primeros partidos en los campos de Fuenlabrada .

El documental presenta a algunas de las personas más importantes de su carrera, como Iniesta, Gerrard, Mourinho, Benítez, Simeone, Peter Čech, Pepe Reina o su propia abuela. El documental en sí está bien aunque no aporta nada que no hayamos visto antes, pero servirá para que muchos Atléticos y amantes del fútbol recuerden el porqué está serie se llama el último símbolo (título acertadísimo). Todos los que hemos vivido su carrera deportiva estamos de acuerdo en que Fernando demostró ser uno de los últimos jugadores leales a las distintas camisetas que ha llevado, y que su profesionalidad, trabajo y lealtad le han llevado a ser respetado por todas las aficiones y aficionados al fútbol.

'Fernando Torres: el último símbolo' repasa la carrera del futbolista

Con este documental, contado en primera persona, muchos entenderán las decisiones que ha ido tomando a lo largo de su carrera deportiva, ya que Fernando Torres cuenta las verdaderas razones por cuáles fue tomando las decisiones más polémicas, y vistas en retrospectiva, están completamente justificadas. Tampoco se olvida este documental de la figura de Luis Aragonés, no solo por hecho de enseñarle cómo jugar, sino también a prepararse para todo lo que rodea al fútbol: criticas, medios de comunicación, etc. Y se da lugar a su paso por la selección española, y aquel gol en la Eurocopa que marcó y que nos dio nuestro primer título a nivel de selecciones en color y puso a Fernando en el lugar de la historia futbolística que merecía.

En definitiva, un buen documental, sobre todo para exportar al extranjero. Amazon ha visto muy inteligentemente un vacío en este tipo de productos en nuestro país, y ha aprovechado para llenarlo, ya que muchos televidentes lo reclamaban. Además ha elegido bien resaltando a Torres, el chaval de Fuenlabrada que nunca dejo de tener los pies en el suelo y que llegó a lo más alto proyectando buenos valores a las generaciones venideras y que en la rueda de prensa a la que acudimos volvió a hacer gala de ellos. 

‘Ratched’: los monstruos, ¿nacen o se hacen?

Sarah Paulson es la protagonista absoluta de 'Ratched' la nueva serie de Ryan Murphy para Netflix

El nuevo y esperadísimo trabajo de Ryan Murphy, Ratched, llega el viernes 18 a modo completo a Netflix. De todos es sabido que el productor y su equipo nunca fallan en cuanto a marketing y difusión de sus trabajos, los cuales dan mucho que hablar gracias a sus promos originales o bien por tratar sus series temas polémicos o revisiones de otras obras. Esta vez, de forma muy acertada, el que para mí es el mejor contador de historias en formato audiovisual de la actualidad, saca al personaje que representa la represión y la autoridad en un clásico cinematográfico, Alguien voló sobre el nido del cuco, para aportarle una historia y no solo una historia, un universo nuevo a su alrededor. Este hecho ha dado pie a numerosas especulaciones como si estará al nivel de la película y generará miles de debates una vez vista, cosa que es lo que pretende Murphy con toda seguridad.

En el elenco protagonista nos encontramos a Sarah Paulson, musa de Murphy y que en esta ocasión también forma parte de la producción (entre los que destacan nombres llamativos como el de Michael Douglas). Junto a ella, ilustres como Sharon Stone, Judy Davis, Finn Witcrock o Vincent D’Onofrio entre otros muchos que bordan su papel a la perfección.

Ratched se aleja de la historia que vimos en Alguien voló sobre el nido del cuco. Murphy nos traslada al año 1947, mucho antes de lo que sucede en la película protagonizada por Jack Nicholson. En ella, la enfermera Mildred Ratched llega al norte de California con la intención de trabajar en un hospital psiquiátrico en el que se están haciendo experimentos cuanto menos dudosos sobre la mente humana. Ella se siente atraída por un nuevo enfermo ingresado que cometió un acto atroz contra un grupo de curas que ha escandalizado a la opinión pública. Mildred, con unas intenciones desconocidas, se irá adentrando y subiendo en el escalafón de este hospital mostrando siempre una cara amable y colaboradora, pero según vaya avanzando la trama descubriremos la verdadera razón que trajo a la enfermera a este psiquiátrico cargado de estímulos e intereses muy oscuros.

Sarah Paulson será la enfermera 'Ratched' en la nueva serie de Ryan Murphy

La serie te mete de lleno en el nuevo universo creado alrededor de este personaje en un viaje lleno de sorpresas y sangre. Poco a poco iremos conociendo los orígenes de esta aparentemente noble enfermera a través de las vivencias que la llevaron al status que tiene en la película, creando así todo un imaginario nuevo pero conectado con el filme. Ratched nos muestra que a veces los monstruos o desequilibrados no nacen si no que se convierten debido a sus experiencias.

Para construir este mundo, Murphy utiliza muchos de los elementos utilizados en su obra y podremos reconocer momentos de terror que recuerdan a su American Horror Story o una fotografía colorista que hemos visto en distintas ocasiones como en The Politician, o ese puntito irónico y gore de Scream Queens. Aunque en esta ocasión va un paso más allá utilizando la iluminación para mostrarnos los distintos estados de ánimo de los personajes. Con una fotografía preciosista, un vestuario de escándalo y un guion asombroso plagado diálogos de muy alto nivel, aunque a veces exagerado y con personajes que toman decisiones absurdas como partes negativas. Pero Murphy consigue meterte de lleno en una nueva realidad y dejarte absorto de principio a fin, trasladando al espectador directamente a un mundo de fantasía. Qué te guste o no su estilo, se tiene que reconocer que muy pocos lo consiguen y Murphy lo hace una y otra vez para disfrute de sus fans entre los que me encuentro. 

Ratched se estrena el próximo viernes 18 de septiembre, completa bajo demanda en Netflix