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Autor: Miguel Romero

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me conquistó sobre todas las cosas. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis escuchar en el podcast de Cultura Seriéfila y eventualmente en La Jungla Radio.

Into The Badlands, la distopía ecléctica de AMC

Into The Badlands, la serie de artes marciales de AMC

El pasado 16 de noviembre el canal AMC estrenó Into The Badlands, su nueva ficción distópica de artes marciales que en sus primeras semanas de emisión ha conseguido unas buenas cifras de audiencia a pesar de su clara vocación de serie de nicho. Sus puntos fuertes son las secuencias de acción y su alegre fotografía, pero en su contra está una trama algo confusa y falta de ritmo. Vamos a entrar en detalle.

La cadena AMC sigue en la búsqueda de nuevas series que le hagan recuperar el brillo que ha ido perdiendo a medida que sus buques insignia como Breaking Bad o Mad Men han ido finalizando. Tras no saber muy bien donde ubicarse con series muy minoritarias como Turn o Halt and Catch Fire, han decidido apostar descaradamente por un público más joven que ya había captado gracias a la serie de Vince Gilligan o a la propia The Walking Dead. Adaptaciones de cómics o historietas (como es el caso de Into The Badlands) y secuelas, precuelas o remakes inundan la parrilla de la prestigiosa AMC, que tendrá que cuidar qué series produce como hasta ahora ha hecho si quiere seguir manteniendo dicho prestigio, por mucho dinero que haya en juego.

Into The Badlands se puede encuadrar claramente en el género de las artes marciales pero no hay que obviar el tremendo pastiche que los creadores de Smallville, Peter Gould y Miles Millar nos han traído. Para empezar, estamos ante una distopía totalmente atemporal en el que se entremezclan todo tipo de símbolos: motocicletas modernas, coches de los años cincuenta, estructuras totalitarias y feudales, etc. El espectador en un principio se siente desubicado entre tanta terminología y pierde las conexiones con el mundo real, por lo que no sabe si está ante una distopía o un mundo totalmente ficticio sin referentes reales. Ante esta desconexión inicial, a mí me costó volver a meterme en la serie, sobre todo después de quedarme absorto ente las brillantes coreografías de las secuencias de acción, tanto que todo lo que pasa en medio es totalmente secundario, pierdo todo el interés. Por tanto, su principal punto negativo es la falta de ritmo en los diálogos y un tono demasiado solemne a la hora de contarnos el porqué y el para qué de tanto mamporro.

Belleza estética de Into The Badlands

Por el contrario, Into The Badlands bebe del cine oriental de artes marciales de la pasada década para componer su relato visual, igual de atractivo gracias a una fotografía muy colorida, véase la belleza del campo de amapolas, e igual de espectacular en sus secuencias de acción, a las que no le falta sangre ni imaginación cuando parece que ya lo hemos visto todo. Para completar la fábula posmodernista, el vestuario es otro elemento muy original en la serie ya que va mezclando conjuntos de diferentes culturas y épocas. El primer episodio deja a medias la presentación de personajes, primero porque no todos los que aparecen han sido debidamente introducidos y segundo porque todavía faltan muchos por conocer.

Into The Badlands tiene mimbres para ser todo un éxito. La moda de las distopías junto con las artes marciales, un género que siempre ha sido muy popular son sus principales bazas para conquistar a la audiencia, pero también hay que reconocerle que arriesga con una historia lenta no apta para los públicos que demandan tramas ágiles, aunque paradójicamente, los personajes deberían estar dotados de una mayor profundidad de la que hemos podido ver en el piloto. Todo ello conseguirá que sea, además de un éxito, una buena serie.

 

The Walking Dead, ¿síntomas de agotamiento?

Foto promocional de The Walking Dead

Este artículo contiene spoilers hasta el 6×08 de The Walking Dead. Si no lo habéis visto, leedlo después de hacerlo.

Ayer finalizó en España la primera mitad de la sexta temporada de The Walking Dead, la celebérrima serie de zombies se despidió hasta febrero con un episodio un poco soso, sin grandes sorpresas ni muertes dolorosas. De hecho, lo más destacado de Start to Finish es ese final que se nos presenta de oídas Negan, uno de los villanos más esperados por los fans de los cómics de Robert Kirkman.

En general, la sexta temporada de The Walking Dead ha sido muy buena. Tras un comienzo tan abrumador como inesperado el ritmo ha seguido siendo muy alto en casi todos los capítulos, y los que han sido más reposados han estado a muy buen nivel, sobre todo el cuarto Here’s Not Here, centrado en Morgan y que es un duelo interpretativo enorme entre dos actorazos como Lennie James y John Carroll Lynch. La acción ha centrado gran parte del metraje, y eso no es malo, pero se ha descuidado el gran drama de personajes que es la serie de AMC y la introspección de personajes ha sido muy escasa y cuando lo han intentado, ha quedado muy difusa y superficial en parte por su elenco tan numeroso y el hecho de tener que repartir minutos y frases entre todos.

Morgan ha tenido un papel destacado en la sexta temporada de The Walking Dead

Siempre hay que tener en cuenta que The Walking Dead es una gran serie (lo ha sido casi siempre) que nos tiene en tensión durante todo el tiempo, un desasosiego que no consigue ninguna otra, bueno, The Leftovers sí, de la que ya hablamos. El propio género postapocalíptico ya nos mantiene en tensión por su propia naturaleza pero Kirkman, Gimple y compañía han creado una historia muy creíble y unos personajes carismáticos y psicológicamente complejos que siguen unas pautas que parecen realistas sobre lo que nos ocurriría a nosotros en una situación así. Si la quinta temporada fue más filosófica, en la sexta ha primado la trama sobre cualquier otra cosa. Quizás ese exceso de trama más que de drama haya provocado que la serie sea más divertida para el gran público pero ha descuidado ciertos aspectos que la convertían en una mejor serie.

Muerto no significa muerto

Sin duda, el hecho que ha marcado esta tanda de ocho episodios es la no muerte de Glenn, un cliffhanger que se prolongó durante cuatro episodios en los que no dejó de haber conjeturas sobre uno de los personajes favoritos de la audiencia. No me ha gustado la forma en que AMC llevó este asunto como ya dije en este artículo, porque entre otras cosas, The Walking Dead es una serie demasiado exitosa como para que sus productores anden mendigando audiencias y ruido social. Ya sé que se basa precisamente en el juego de la vida y la muerte de sus protagonistas como Juego de Tronos, pero creo que lo que importa es lo que ocurre dentro de la ficción y no se debería dar tanta relevancia a circunstancias externas.

Fallos frecuentes

En más de una ocasión nos han llamado la atención lo poco logrados que están los efectos digitales de The Walking Dead, algo imperdonable en una serie postapocalíptica pero sobre todo imperdonable para una serie con más de 15 millones de espectadores por semana, algo que se debería notar en su presupuesto y no, recordemos las explosiones de la cantera en el primer episodio de la temporada. El apartado técnico debería considerarse mucho más pero el que no puede descuidarse ni un ápice es el de la historia, en la que los personajes actúan algunas veces como sacados de una película de terror adolescente. Véase el ejemplo de este episodio octavo, cuando Rosita quiere disparar para abrir una cerradura cuando el pueblo está acechado por zombies.

Los grandes protagonistas de The Walking Dead

La segunda parte de la sexta temporada de The Walking Dead promete seguir en la misma línea, sin darnos un minuto de tregua sobre todo ahora que se acerca Negan y sus secuaces, pero me encantaría volver a ver episodios en los que los personajes vuelvan a sufrir como antes, vuelvan a tener conflictos morales y vuelvan las famosas muertes que tanta chispa le dan a la serie. No quiero decir que sea mejor que vuelvan a dar vueltas por el bosque pero sí debe buscar un equilibrio para seguir siendo una de las ficciones más destacadas del momento.

¿Qué te han parecido los primeros ocho episodios de la sexta temporada? Crees que The Walking Dead empieza a dar síntomas de agotamiento?

The Leftovers: cómo ejecutar una escena dramática convincente

La actriz muestra todo su potencial en el 2x06 de The Leftovers

No es fácil, o mejor dicho, es casi imposible encontrar una serie que nos dé la gran oportunidad de analizarla tan a fondo desde todos los puntos de vista como The Leftovers, incluso en esta Edad de Oro seriéfila. El sexto episodio de la serie de HBO ha sido redondo, como casi todos los de la segunda temporada, pero hay una secuencia que destaca sobre las demás, el cara a cara entre dos grandes actrices como Regina King y Carrie Coon.

El Lenguaje Audiovisual

Gran parte del éxito de la ficción seriada en la actualidad es el aumento del presupuesto por episodio, lo que permite escenas más espectaculares, más bellas y más creíbles en definitiva. HBO tiene dinero pero también tiene mucho talento, como demuestra una y otra vez The Leftovers, la serie que mejor utiliza los primeros planos en la actualidad, obviamente al tratarse de un dramón como la copa de un pino.

La secuencia que nos ocupa, los personajes de Carrie Coon y Regina King dialogan tras la crisis que ha sufrido la segunda en la gala benéfica de recogida de fondos para seguir buscando a su hija. Nora insiste en someterla a un cuestionario con el fin de descubrir si realmente se trata de una ascensión. Vemos como al principio, los planos son medios pero a medida que las preguntas se vuelven incómodas y Erika cuenta su historia, éstos se van cerrando hasta ser primerísimos planos, lo que consigue crearnos una sensación de dramatismo extrema y una incomodidad acrecentada por el efecto que crea el contraplano, que nos deja la cara de ambas en media pantalla, lo que crea una sentimiento de no escapatoria.

El Guión

El guión de The Leftovers es impresionante, sus personajes están muy bien desarrollados, sus historias son pequeñas pero muy bien contadas y, sobre todo, da la impresión de que no sobra nada en esos guiones, deja todo bien clarito sin agujeros y todo está muy medido. Cuando una serie te ofrece bases tan sólidas, secuencias como la que estamos analizando son los frutos de un trabajo bien hecho.

Carrie Coon y Regina King, estrellas en The Leftovers

Mientras Nora hacía todas esas preguntas del cuestionario, pensaba en el gran trabajo que los guionistas han tenido que hacer, no sólo escribiendo una escena tan perfecta, sino también haciendo un cuestionario tan creíble y conciso. Además, tenemos un texto que poco a poco va subiendo la temperatura de la escena hasta que el ambiente entre ellas se hace insoportable, tanto acaba sacando a Nora de ella literalmente.

Las Actrices

Esto del audiovisual funciona porque es un producto de varios factores, ya hemos hablado del trabajo detrás de las cámaras y en la sala de guionistas, pero el que más suele trascender es de los actores y actrices, que son los encargados de rematar la faena. La incorporación de Regina King, una profesional muy versátil que viene de ganar un Emmy por American Crime, donde también sufría mucho, le ha venido de perlas a The Leftovers, que de buenos actores ya iba bien servida, como la extraordinaria Carrie Coon, que nos sorprendió a todos en la primera temporada.

Gracias a ellas, y a su capacidad para aguantar primeros planos, tenemos una secuencia casi perfecta. Tras la crisis de Erika en el evento, Nora roba el cuestionario porque en realidad ella quiere saber si la desaparición de Evie se trata de una ascensión, por lo que empieza la escena con ventaja sobre su interlocutora, la superioridad de la que hace las preguntas, pero a medida que ambas van desnudándose empcionalmente la fortaleza del personaje de King se va haciendo con el control de la situación a medida que los planos se hacen más cortos hasta que rompe a Nora. Un duelo interpretativo de mucha altura.

Tremendo final el 2x06 de The Leftovers

Y aquí termina la disección de esta enorme secuencia, una exhibición de guión, interpretación y lenguaje audiovisual que debería ser usada en las escuelas de cine como ejemplo de cómo ejecutar una obra dramática convincente. Espero que os haya gustado y esperemos que la industria seriéfila nos sigan dando momentos dignos de análisis.

Quantico, el culebrón llega al FBI

AXN estrena la serie Quantico, de ABC

La temporada de otoño en Estados Unidos nos ha dejado varias series vencedoras, varios éxitos que ya pueden respirar tranquilos porque han conseguido la ansiada temporada completa. Una de ellas es Quantico, una historia sobre un grupo de jóvenes reclutas del FBI que se encontrarán en el epicentro del atentado terrorista más grave sobre Estados Unidos desde el 11 de septiembre, solo que esta vez la víctima es la preciosa Grand Central Terminal de Nueva York. Uno de ellos es señalado como el responsable del ataque, ahora sólo queda averiguar quién es.

Cuando empezamos a hablar de Quantico no tarda en salir a relucir el nombre de Shonda Rhimes irremediablemente. La serie de ABC comparte muchas similitudes con la estructura y el tipo de historias que le gusta contar a una de las creadoras de más éxito en el panorama norteamericano, pero esta vez la supuesta copia llega desde su propia cadena, que parece haber conseguido su fórmula mágica y trasladarla al FBI. Y es totalmente cierto, desde el principio las similitudes  con Anatomía de Grey son claras pero, y hablo sólo habiendo visto el piloto, Quantico va más allá porque su género no es el culebronesco, al menos no el único, sino que principalmente es una serie de intriga, acción y muchos giros argumentales. En este último caso, la analogía más correcta podríamos establecerla con Cómo defender a un asesino.

La protagonista de Quantico amenaza con convertirse en una estrella mundial

El otro nombre que debe salir a colación en una conversación sobre Quantico es el de su protagonista, Pryanka Chopra, una desconocida para el mundo occidental pero una auténtica estrella e ídolo nacional en la India. Es actriz de Bollywood y de teatro, cantante, modelo y además fue Miss Mundo en el año 2000. Está claro que ABC ha buscado notoriedad al contratar a una intérprete con mucho potencial como para convertirse en una estrella en Estados Unidos también, y está claro que lo ha conseguido. Chopra tiene el magnetismo, carisma y fotogenia necesarios para ello, aunque su talento sea más bien limitado y su trospidez, infinita.

A ver, no esperemos que Quantico sea la serie del año y aunque consiga ser un éxito, no creo que consiga aguantar más allá de dos o tres temporadas a buen nivel porque el ritmo de su trama es frenético y sus giros de guión acabarán siendo cansinos y poco creíbles a largo plazo. Ahora bien, sí estamos ante una de las series más adictivas del año sin lugar a dudas. En ese aspecto podríamos compararla con Prison Break y The Following, dos series que empezaron francamente bien pero que no resistieron sus ataques de locura de sus guionistas y acabaron cayendo por su propio peso. La serie de ABC tiene mimbres para construir una primera temporada sólida pero sólo el tiempo nos dirá hasta cuando la aguantaremos, algo parecido a lo que le va a ocurrir a Blindspot.

Quantico estrena está noche en AXN a las 22.15h. 

Tráiler de Preacher, la nueva serie de AMC

Tráiler de Preacher

A estas alturas ya no nos sorprende que se sigan estrenando adaptaciones de cómics en la pequeña pantalla, están a la orden del día, pero había muchos seguidores de Preacher, de DC Comics, que jamás pensaba que una historia tan violenta y controvertida podría ser llevada algún día a un medio tan multitudinario como la televisión por muy de cable que sea. Pues bien, el tráiler de la nueva serie de AMC ya ha llegado y hemos podido comprobar que no va a autocensurarse fácilmente.

Preacher es la historia de un sacerdote de la iglesia de la pequeña localidad de Annville, Texas, donde un día es poseído por Genesis, un ser resultante de la unión entre un ángel y demonio que le convierte en la persona más poderosa del Universo. Jesse Custer, que así se llama, emprenderá un viaje por Estados Unidos en busca de Dios, para lo que contará con la ayuda de un vampiro y su ex novia. Durante su travesía, tendrán que enfrentarse a numerosos enemigos, como el temible Santo de los Asesinos.

No es la primera vez que alguien trata de llevar a Preacher al mundo audiovisual. Hace años se rumoreaba con la posibilidad de la producción de una película y HBO desechó la idea de hacer una serie en 2009 dado su alto contenido violento y para evitar una controversia religiosa que no estaban dispuestos a afrontar. ¡Y eso que son la HBO! Finalmente fue AMC quien le ha echado valor y este tráiler es la primera prueba. Preacher está protagonizada por Dominic Cooper (Agent Carter), creada por Garth Ennis (Constantine), escrita por Sam Catlin (Breaking Bad) y producida por Seth Rogen y Evan Goldberg, que además dirigen el piloto.

El humor negro, la violencia explícita, las alusiones a la cultura popular americana, e incluso el western serán una constante en Preacher, que no dudará en tratar cualquier tipo de temas desde una perspectiva irreverente y sin censura. Sabemos que llegará en 2016, pero aún no hay fecha confirmada para su estreno. Por el momento, disfrutemos su tráiler.

Muertos… o no, el cliffhanger más extremo

Responsables del cliffhanger de la semana

¡Aviso! Este artículo contiene spoilers sobre el tercer episodio de la sexta temporada de The Walking Dead y el último de la quinta de Juego de Tronos.

La Edad de Oro de las series en la que nos encontramos es novedosa entre otras cosas porque fue capaz de cambiar las reglas de un juego que se había vuelto muy previsible con el paso de los años. Los macguffins, los deux ex machinas y los cliffhangers campaban a sus anchas hasta que HBO lideró un cambio hacia un lenguaje más cinematográfico que dejó obsoletas, o al menos modernizó, todas aquellas herramientas. Después de haber mutado mucho en una década parece que algunas de ellas han vuelto como si de una moda se tratase.

En efecto, empezamos con Juego de Tronos y su episodio cliffhanger en sí mismo que fue Mother’s Mercy que hábilmente fue utilizado para dejar a los fans de la serie y las novelas con dos palmos de narices. Ambos grupos ya están en el mismo punto de la historia y los guionistas no tuvieron piedad, sembrando la duda sobre la vida de varios personajes, pero sobre todo Jon Snow, que acaba muriendo a manos de sus súbditos en una escena clarísimamente inspirada en Julio CesarEsta semana hemos sido testigos de uno similar en The Walking Dead, donde el personaje de Glenn muere con todas las de la ley, dejando pocas esperanzas a la audiencia de volver a verlo con vida. Este cliffhanger, a diferencia del anterior, esperamos que se resuelva pronto y comprobar qué ha pasado sin que se convierta en la obsesión del año.

El gran cliffhanger de la serie

Ambos sucesos traumáticos tienen un punto en común, que se dan en dos series pesimistas por naturaleza y muy poco dadas a este tipo de deux ex machinas. En The Walking Dead y Juego de Tronos, muerto significa muerto desde siempre. Los productores, ahora tan visibles como los entrenadores de fútbol, están obligados a dar explicaciones de casi todo lo que acontece en sus ficciones, por tanto, llama muchísimo la atención que lejos de resolver ciertas dudas y expresarse categóricamente sobre la muerte de tal o cual personaje, lo que hacen son declaraciones ambiguas que no hacen más que alimentar el ruido social. Efectivamente, la conversación en las redes sociales es lo que suelen buscar todas las producciones, ya que éste tipo de feedback cada vez está más valorado por las cadenas y podrían considerarse tan importantes como los ratings de la noche anterior. Llama la atención, por tanto, que dos de las mejores y más exitosas series de la actualidad sucumban y antepongan un trending topic sobre la coherencia y la idiosincrasia de su obra. Ambas ficciones juegan con la vida y la muerte de personajes principales y saben que es su principal baza, quizás sea por eso que quieren aprovecharla, aunque todos sabemos que son mucho más que eso.

Desde hace algunos años para una serie es casi imposible mantener un secreto tan grande como la resurrección o muerte de algún personaje principal pues cada persona con un teléfono móvil se ha convertido en espía y todo se extiende como un virus por las redes sociales. El spoiler está a la orden del día y por poco que naveguemos por Twitter algo nos acabaremos comiendo, como por ejemplo que Kit Harington haya sido visto en un partido de tenis con la melena de Jon Nieve o que todos sepamos el día y la hora en la que fue visto en el aeropuerto de Belfast, lugar habitual del rodaje de la serie. The Walking Dead tampoco se ha librado y ya hemos podido ver imágenes de Steven Yeun en el rodaje supuestamente tras la desgraciada escena. En ambos casos se demuestra que es muy complicado que un cliffhanger siga vivo durante un año entero.

Podría ser el mejor cliffhanger de la historia

Habréis notado que hablo como si los dos personajes fueran a resucitar (o escaparse de la muerte) seguro, pero la verdad es que no lo sé. Lo que sí sé es lo que pasaría si los productores no cumplen con los deseos de las masas, y es que no hay nada más peligroso ni extremo que un ruido social negativo, pues los pobres guionistas tendrán sobre ellos a hordas de tuiteros enfurecidos de los que difícilmente podrán escapar durante el resto de sus vidas. Si no, que le pregunten a Damon Lindelof.

La revolución sexual de Masters of Sex

Tercera temporada de Masters of Sex Showtime

Cuando Masters of Sex se estrenó nadie dudó de que fue uno de los mejores estrenos del año 2012 y acto seguido se convirtió en la serie señalada como sucesora de Mad Men. Ya pudimos ver que no era exactamente lo mismo y cuyo único punto común era profundizar en la sociedad de la misma época y, además, su segunda temporada no pudo sostenerse al nivel de la primera, por lo que cayó casi en el olvido seriéfilo. Su tercera entrega, en cambio, ha vuelto a ser brillante, recuperando su crédito y muchas cosas más que había perdido.

Uno de los principales problemas de la segunda temporada de Masters of Sex fue el excesivo protagonismo que adquirieron los traumas infantiles de Bill, que impidieron en gran parte que la historia avanzara con más soltura a pesar del gran trabajo de Michael Sheen. Fue Lizzy Caplan y su Virginia Johnson las que consiguieron mantener el tipo de la serie. Las tramas secundarias, muchas de ellas superfluas del todo, también hicieron que perdiéramos mucho el interés.

Tercera temporada de Masters of Sex

Cuando la relación entre Bill y Virginia se explota en todas sus aristas es cuando Masters of Sex funciona y parece que sus guionistas han tomado buena nota de ello. La más interesante es la sociedad profesional entre ellos, la clínica, el estudio y sus vicisitudes ante una sociedad poco acostumbrada a hablar abiertamente sobre el sexo. Esta temporada hemos tenido muchas y variadas tramas interesantísimas: el lanzamiento de su libro, la conciliación del trabajo y su embarazo, la búsqueda de inversores, los problemas con la iglesia radical y la resolución de varios casos clínicos que les hacían avanzar en su estudio. Sin embargo, después tenemos su trama amorosa, la cual provoca que de vez en cuando Masters of Sex haga peligrosas incursiones culebronescas, sobre todo a medida que nos acercamos al final de temporada. Por muy bien escrito, fotografía e interpretado que esté, no es propio de una serie de su calidad. Sin lugar a dudas, ésta y otras tramas amorosas son su principal punto débil.

Decíamos que las tramas secundarias habían sido muy flojas en la segunda temporada, sin embargo en este curso han sido de lo mejor sin lugar a dudas, apoyadas por unos secundarios que han tenido muchísimo peso en todas las tramas. Las más destacadas han sido las de Josh Charles, un empresario que busca el perfume de la atracción sexual para comercializarlo, y también la de Emily Kinney, que desencadena todo lo que pasa en la season finale. Y, por supuesto, el regreso del matrimonio Scully, con tramas por separado o juntos para Beau Bridges y Alison Janney, a los que echamos mucho de menos el año pasado, ha sido todo un regalo. También han sido muy importantes tras la elipsis temporal los hijos de Bill y Virginia, que han crecido y han sido fuentes de conflicto antes inexplorados, a los que han llevado al límite. Hay que mencionar a la maravillosa Caitlin Fitzgerald pues su Libby Masters define a la perfección la época constituyendo uno de los personajes más complejos de la serie.

Tesas ha sido una de las grandes sorpresas de la temporada de Masters of Sex

Masters of Sex no se olvida de lidiar con los problemas propios de la época. En esta temporada, la homosexualidad ha cobrado especial importancia junto a otros que, aunque de soslayo, consiguen cierta visibilidad como la Guerra de Vietnam, el puritanismo y un acercamiento a la sexualidad desde el punto de vista de los adolescentes y niños. Aún así, creo que no es suficiente y sería mucho más relevante si los incorporara con más fuerza a sus tramas.

Mi veredicto es que la tercera temporada de Masters of Sex cumple con nota, tanto que nos ha dejado con ganas de saber cómo se va a resolver la trama ante este nuevo escenario que se plantea y, claro está, hace olvidar la tremenda disfunción que sufrió el año pasado.

Tráiler de Jessica Jones, la nueva serie de Marvel para Netflix

Jessica Jones Marvel Netflix

El próximo 20 de noviembre llega el primer gran estreno de Netflix desde que opera en España, se trata de Jessica Jones, la segunda serie de las cinco que Marvel y la plataforma tienen firmados. Hoy os traemos su primer tráiler completo y la verdad es que deja muy buenas sensaciones, muy en la línea de Daredevil, que ya nos sorprendió a todos gratamente este mismo año.

Para quienes no estén muy familiarizados con el universo Marvel, Jessica Jones es una investigadora privada y periodista que trabaja para una empresa llamada Alias Investigations. Una exposición a material radioactivo le dio superpoderes tales como la capacidad de volar, superfuerza y una resistencia sobrehumana a los golpes. Está protagonizada por Krysten Ritter (Breaking Bad) y contará con actores muy conocidos en la pequeña pantalla como David Tennant (Dr. Who), Carrie Ann Moss (Matrix), Mike Colter (The Good Wife) o Rachael Taylor (Anatomía de Grey).

Como podemos ver en el tráiler, Jessica Jones sigue claramente el camino marcado por Daredevil, la primera serie de Marvel para Netflix que ha sido todo un éxito de público y también de crítica. Parece ser que la productora ha decidido enviar a la plataforma contenidos más complejos en los que podemos encontrar personajes con mayor profundidad y una violencia más realista que sobrepasa por mucho la candidez de sus productos más comerciales para otras networks o cine. Además, su nivel estético es muy superior, optando por una fotografía muy oscura y unas escenas de acción muy bien rodadas, acercándola mucho más al cine que a la televisión convencional. Todavía tenemos que esperar al resultado final, pero todo parece indicar que estamos ante otro gran producto de Netflix.

The Affair: más perspectivas y más mentiras

Nuevos puntos de vista en The Affair

The Affair fue una de las series más comentadas del curso pasado por varios motivos, pero el más importante fue su novedosa narrativa que mostraba los dos puntos de vista de los protagonistas de una aventura amorosa. A pesar de este riesgo que tomó Showtime y sus creadores Hagai Levi y Sarah Treem, la serie no consiguió poner de su lado a toda la crítica y el público. En esta segunda temporada, además, da otra vuelta de tuerca que puede enriquecer el relato de personajes al mismo tiempo que trabar la propia historia.

La novedad que nos trae The Affair esta temporada es la incorporación de otros dos puntos de vista, los de los cónyuges traicionados, Helen y Cole, lo que puede ser un contraste bastante interesante con respecto a las versiones de Noah y Alison, que nos han contado una verdad muy sesgada siempre vista desde el punto de vista de dos personas cegadas por el deseo, la pasión y el enamoramiento. Además, y esto quizás sea lo más importante, nos dará una visión de ambos como hasta ahora no habíamos tenido, lo cual completará mucho más el puzzle y a los personajes, a los que conoceremos más en profundidad. Este siempre ha sido y sigue siendo el punto fuerte de The Affair, que demuestra el gran trabajo que sus creadores y actores han hecho con ellos.

Por supuesto, estas dos nuevas perspectivas pueden entorpecer mucho la narración de los hechos en sí que, si bien no es lo más importante en The Affair, sí que puede ralentizar demasiado el proceso ya que en los dos primeros episodios se desarrollan en el mismo día durante sus cuatro partes, y eso quizás sea demasiado. En cambio, al final de cada uno nos cuenta cómo va avanzando la trama policial que quiere dar con Noah en la cárcel por el asesinato de Scott Lockhart, la novedad es que parece que veremos un relato lineal y no piezas inconexas y discontinuas. Cada semana tendremos novedades del caso, solo falta saber lo que hay en medio.

Segunda temporada de The Affair

Una de las características más atractivas de The Affair es que lo personajes mienten constantemente, no sólo entre ellos sino también entre nosotros y yo diría que hasta a los guionistas, ya sea por voluntad propia o por omisión. Y es atractiva porque obliga al espectador a permanecer atentos a los detalles, no en aquellos como la longitud de una falda, sino en otros donde el propio subconsciente de los personajes va dibujando su personalidad y los que desean omitir en favor de sus intereses. Se nota que los creadores los han trabajado muy bien, han cobrado vida propia, pero también pueden caer en trampas fáciles voluntaria o involuntariamente, por lo que su labor es tan delicada como manejar explosivos.

Sin embargo, y sé que no soy el único al que le pasa, The Affair nunca ha conseguido atraparme de la forma que hacen otras series actuales como The Leftovers o Fargo. No son lo mismo aunque las tres tengan unos estándares de calidad muy elevados, pero la de Showtime no consigue atraparme del mismo modo. Me interesa todo lo que ocurre pero es más fácil desconectar que con las otras sobre todo por su ritmo y la repetición de escenas en las diferentes versiones, lo que provoca que los episodios se hagan demasiado largos. Eso sí, el inicio de temporada ha estado a un buen nivel, añadiendo el atractivo de las nuevas perspectivas, avanzando significativamente en el caso y, lo mejor de todo, es no se ha ido de las manos como la pasada season finale. Todavía no.

The Affair se emite en Canal+ Series en la madrugada del lunes al martes a las 00.25h, un día después de su estreno en Estados Unidos. 

La bipolaridad de los regresos de series ¿sí o no?

Regresos de series necesarios

La moda de los regresos de series está a la orden del día, y nunca mejor dicho porque todos los días nos despertamos con la noticia de un nuevo reboot de una serie mítica o de alguna que las cadenas piensan que se puede sacar tajada ahora que esto de la ficción televisiva se ha convertido en un chollo. La última ha sido Las Chicas Gilmore, que volverá de la mano de Netflix y acto seguido los usuarios de las redes sociales han explotado de felicidad, lo que me ha llevado a reflexionar sobre nuestra hipocresía para criticar los que no nos gustan y para gozar de felicidad con los que sí.

Yo mismo, firme defensor del contenido original, nuevo y honesto, me sorprendí dando saltos de alegría cuando conocí la noticia de la nueva Twin Peaks y maldiciendo a los que tomaron la decisión de traer de vuelta otras series que ya habíamos olvidado como Heroes o Padres Forzosos, aunque no me negaréis que llevaba mucha razón. Supongo que habrá gente que opine al contrario, otros que sean nostálgicos y todo le parezcan bien y otros a los que los regresos de series les parezcan una abominación porque los referentes deben ser intocables.

Siendo objetivos, lo cierto es que los regresos de series apestan a oportunidad de negocio, a explotar una gallina que una vez dio huevos de oro y que puede volver a darlos gracias a un caldo de cultivo seriéfilo más favorable del que había en el momento de su estreno original. Y lo son todos, por mucho que nos empeñemos, sólo que algunos tienen más sentido que otros, pero todos se están subiendo al carro de una burbuja que se va haciendo más grande a una velocidad que no pueden alcanzar los creadores de contenido original, al menos lo suficientemente bueno como para convertirse en una serie de éxito.

El último regreso inesperado

Desde un punto de vista subjetivo, es obvio que a nadie le amarga un dulce y no creo que ningún fan de Twin Peaks se esté quejando de que Lynch y Frost hayan escrito 19 nuevos episodios de la serie porque Cooper ya avisó que volvería en 25 años. Tampoco hay nadie quejándose de que Noah Hawley esté mancillando la maravillosa obra maestra de los Coen que es Fargo y desde luego todos estamos deseando ver cómo les ha ido a Lorelai y Rory desde que dejamos de seguir sus vidas. Pero ¿Heroes? ¿Padres Forzosos? Por favor…