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Autor: Miguel Romero

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me conquistó sobre todas las cosas. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis escuchar en el podcast de Cultura Seriéfila y eventualmente en La Jungla Radio.

Podcast #3: Estrenos de noviembre, nuevas secciones y Mindhunter a fondo

Cultura Seriéfila Podcast de noviembre 2017

Me congratula anunciaros que el Cultura Seriéfila Podcast de noviembre ya está publicado. Así que ya podéis acercaros a las plataformas más importantes como son Ivoox y iTunes. Debajo de este artículo podéis encontrarlo adjunto.

Este mes de noviembre ha sido un poco más benévolo en cuanto a nuevos estrenos aunque ha habido un número considerable, y además de notable calidad, por lo que hemos vuelto a invertir tiempo en ellos. Los más interesantes son The Sinner, Future Man, The Punisher, Godless o Vergüenza entre otros. La batalla entre Netflix, Hulu (en España sus estrenos los trae HBO) y Amazon se ha recrudecido una vez que las networks ya han puesto su carne en el asador.

Como decíamos, hemos inaugurado dos nuevas secciones. La primera es «Diccionario Seriéfilo», en la que hablaremos sobre esas palabras que los especialistas mencionan a todas horas y el espectador medio no tienen idea de lo que significan. El primer turno ha sido para Deus Ex Machina, una expresión que proviene del teatro clásico y que os contamos con ejemplos incluidos. La segunda es «Apps para Seriéfilos», en la que analizamos aplicaciones o páginas web dedicadas a hacer la vida de los seriéfilos un poco más fácil. Empezamos con Palomitacas, una página muy interesante donde puedes marcar todas las películas y series que vamos viendo o tenemos pendiente, hacer críticas, valoraciones y recomendaciones.

Por último, hemos dedicado el tema principal del podcast de noviembre a Mindhunter, la serie de Netflix producida por David Fincher, que destacábamos el mes anterior y que ha cumplido las expectativas de todos nosotros. El drama está protagonizado por Jonathan Groff, Holt McCallany y Anna Torv y nos cuenta la historia de unos agentes del FBI que empiezan a estudiar la mente de los asesinos en serie en busca de un patrón de conducta que les haga evitar los crímenes de esta índole.

Por último, me gustaría recordar que en el mes de diciembre dedicaremos una parte importante del podcast a encontrar las mejores series de 2017, para lo que solicitamos vuestra ayuda. Sólo tenéis que grabar un audio y mandarlo a nuestra dirección de correo electrónico (miguel.romero@culturaseriefila.com) contándonos cuál ha sido la mejor, las tres mejores o las cinco mejores series de este año. Si sois más tímidos o simplemente no queréis grabar un audio, siempre os quedan los comentarios a este artículo para expresaros o por nuestra cuenta de Twitter (@CSeriefila) y Facebok. Os dejo con el audio del Cultura Seriéfila Podcast de noviembre de 2017:

‘Stranger Things’, el entretenimiento supera a la nostalgia

La segunda temporada de Stranger Things, en Netflix

En este artículo hay spoilers, cuidado con lo que lees.

Sin duda, esta ha sido la semana de Stranger Things. La serie de Netflix ha vuelto a arrasar en todos los campos: conversaciones entre amigos, redes sociales, artículos en blogs, podcasts y suponemos que también en audiencias, que la plataforma se guarda para sí misma hasta que quiera. La gallina de los huevos de oro ha regresado con fuerza, más si cabe que con la que debutó el año pasado. Por cierto, ya está renovada para una tercera y cuarta temporada, así que queda serie para rato.

La segunda temporada de Stranger Things nos sitúa un año después de los acontecimientos de la primera, cuando Eleven derrotó al monstruo y desapareció. La vuelta a la normalidad ha costado para los chavales, sobre todo para Will, que tiene ataques en los que ve Del Revés de vez en cuando y Mike, que no pierde la esperanza de contactar con ella. Mientras, en Hawkins está ocurriendo algo que provoca la vuelta del mal al pueblo. También ha traído novedades que han aportado mucho a la temporada. La incorporación de Bob (Sean Astin), que hace de novio de Joyce Byers, Billy (Dacre Montgomery) y su hermana Max (Sadie Sink), que aportan frescura a las tramas adolescentes e infantiles y el Dr. Owens (Paul Reiser), una cara amigable que deja de ser un obstáculo para que los protagonistas se muevan por las instalaciones con total libertad.

El juego de las referencias continúa

Empezando por Sean Astin, que junto con Winona Ryder, son una referencia por sí misma por sus participaciones en las películas de aventuras juveniles de los 80. También Paul Reiser, que participó en la saga de Alien, otra de las claros guiños de la segunda temporada de Stranger Things. Los Cazafantasmas y Mad Max son invocadas directamente con los disfraces de Halloween en el caso de la primera y con el apodo de Max y los atracadores punkies del cold opening del primer episodio la segunda. Incluso me ha parecido ver algo parecido a Aventuras en la Gran Ciudad en el viaje de Eleven a Chicago. La posesión de Will recuerda al El Exorcista, siguen las menciones a La Guerra de las Galaxias, E.T, Encuentros en la tercera fase Los Goonies, como en la pasada temporada.

Dos actores muy conocidos por sus papeles de niños en películas de los 80, en Stranger Things

Una fórmula perfecta

Me imagino a los hermanos Duffer frente a una pizarra gigante llena de raíces cuadradas, derivadas, integrales y demás, para intentar dar con la fórmula del entretenimiento perfecto, que lo equilibre con la nostalgia y que a la vez se nutra de mil referencias para crear algo que, a pesar de no ser nuevo, actualiza todo lo anterior. Y lo consiguen a pesar de que todo estaba a priori contado en la primera temporada, que su final podría haber servido como cerrado. Lo hacen agregando personajes nuevos que congenian a la perfección con los antiguos, dando más protagonismo a secundarios como el sheriff Hopper o Steve, que se sale en estos nueve episodios. Y lo más importante, lo hacen restando protagonismo a la gran protagonista, Eleven, que no ha interactuado con sus amigos hasta prácticamente el último capítulo, pero sin que su trama perdiera nada de interés.

En su segunda temporada, Stranger Things sigue en su línea en cuanto a la estética, muy parecida a aquellas películas de los 80, aunque esta vez quizás se abuse de los colores azul y rojo, como ya anticipaba el cartel promocional. Sí me gustaría destacar el uso de la música, con mayor número de temas musicales de grupos de la época, explorando la electrónica, el glam rock, el heavy e incluso las canciones más comerciales que han quedado en la memoria de todos.

Los auténticos protagonistas de Stranger Things son los niños

No hay duda de que Stranger Things es un producto redondo, milimétricamente pensado para entretener al 100%, sin reservas, por lo que funciona perfectamente. Se le pueden buscar defectos, que los tiene pero nadie puede decir que no es una buenísima serie. Hay dos formas de entrar en la historia: una creando una obra de arte, única, novedosa y estéticamente rompedora; o creando un producto tan entretenido que lo vea tanta gente como para que consiga ser un icono de una época. Strangers Things no será tan única como para hacer historia en la televisión pero sí proclive a quedarse en el imaginario colectivo como hicieron todos sus referentes, precisamente.

‘Fear The Walking Dead’: mejora insuficiente en la tercera temporada

Nick ha vuelto a ser protagonista en la tercera temporada de Fear The Walking Dead

Este artículo se publica con todo lujo de spoilers

Hemos reposado un poco el final de la tercera temporada de Fear The Walking Dead, dieciséis episodios que han mejorado las otras dos pero que andan lejos del mejor The Walking Dead. Nos hemos acostumbrado a los personajes pero aún así no conseguimos empatizar con ellos cuanto nos gustaría. Tampoco la forma de llevar la serie es demasiado satisfactoria, con tramas dibujadas en círculos, algunas que no van a ningún sitio y muertes que no impactan lo que deberían como consecuencia de las anteriores. Procedemos pues a desgranar la temporada a grandes rasgos.

El rancho ha sido el eje vertebrador de toda la entrega de Fear The Walking Dead, desde el principio, cuando Nick y Luciana son disparados por los hombres de los Otto y los Manawa-Clark se topan con ellos cuando huyeron del hotel. Allí se desarrolla toda la trama de la mayoría de los protagonistas y los nuevos personajes hasta que todo vuelve a saltar por los aires como es habitual en la franquicia, aunque esta vez es literal. Obviamente, quedarse en un mismo lugar durante siete temporadas no daría ningún juego a la historia, por lo que todo personaje estará condenado a vagar por el apocalípsis. La presa, ese lugar tan feo donde han llegado todos al final da la sensación de que se ha quedado un tanto corta, igual es cierto que no da para temporada completa pero creo que no se le ha sacado partido.

Los personajes

Madison siempre ha sido el gran personaje de Fear The Walking Dead junto con sus hijos desde el principio, sobre todo Nick y su adicción a las drogas que presentaban algo inédito en la franquicia. Ellos tres son los únicos personajes que generan algún tipo de empatía, los tres que mejor están escritos aunque no tengan nada que hacer en una comparación con los personajes de The Walking Dead. Éstos tienen más recorrido, sí, pero no es lo mismo. Otro error cometen sus productores es el de matar secundarios interesantes con mucha facilidad, eligen mal a cuáles de ellos matar. Por ejemplo, Troy y Jake podrían haber tenido un poco más de recorrido en lugar de acabar de forma tan estúpida y abrupta (si es que Troy está muerto). La serie madre iba recogiendo personajes hasta tener un elenco heterogéneo mientras que en Fear se tiende a tener pocos personajes, y sobre todo mantienen a los que empezaron. Supongo que su presupuesto es mucho más bajo y no se puede permitir tener un reparto que yo mismo he criticado por amplio y por no poder profundizar en los personajes, pero está claro que desaprovecha también este hecho. Más o menos nos da igual quién muera y quién no. Nos da igual y eso es lo peor que puede suceder.

Duelo de personalidades en Fear The Walking Dead: Madison contra Troy

La narración

Parte de la culpa de lo anterior es de un guión construido de forma un poco aleatoria. Imagino que a AMC le interesaba contar exactamente lo mismo que en The Walking Dead, que a pesar de emitirla, no es poseedora de sus derechos, que son de FOX, es decir, no les interesaba que fuera diferente, sino que tuviera el mismo éxito que la mencionada, repetir la fórmula. Y eso que al principio estábamos emocionados con ver el apocalípsis desde cero, que luego quedó en nada para correr rápidamente y situar a los personajes en un punto emocional muy parecido a Rick y compañía. Se han saltado varios pasos para llegar al mismo sitio y se dan por hecho cosas que no deberían.

La tercera temporada, sin embargo, ha sido la mejor hasta la fecha y los dos últimos episodios, los mejores que se han emitido. El nivel de tensión de Fear The Walking Dead sigue sin ser capaz de igualar al de su serie madre (que lo ha vuelto a demostrar con el estreno de su octava temporada, de la que hablaremos pronto), pero ha conseguido mantenernos en vilo con las secuencias de acción, en el que sí hemos visto peligrar a uno de los Clark, de hecho Alicia y Nick tienen un futuro incierto aunque saldrán de esta. Pero da la sensación de que le ha faltado valor para cargarse a uno de ellos. Es cierto que han matado a dos personajes que estaban desde el inicio y casi no nos acordamos de ellos, prueba de que no nos ha impactado, ¿verdad?

Alicia fue la única testigo de la muerte de Travis en Fear The Walking Dead

Como conclusión, tengo que decir que la serie ha mejorado bastante con respecto a sus inicios, lo cual da esperanza de que por delante quede algo todavía mejor. Aún así, Fear The Walking Dead no la vemos con el culo al borde del asiento, tengo que seguir comparando. Y eso que The Walking Dead está experimentando un bajón considerable que le hace seguir siendo mejor, pero no demasiado.

‘Liar’, el thriller británico comprometido está de moda

La miniserie de ITV es Liar, protagonizada por Joanne Froggatt

Esta semana ha terminado una de las miniseries más destacadas de lo que llevamos de otoño. Liar se lo ha ganado por mérito propio, pues aúna todo lo bueno de la ficción británica y, aunque tiene sus defectos, ha conseguido evitar descarrilar al final, donde otras muchas fallaron. Además, pone el tema de la violación sobre la mesa, controvertido en los tiempos que corren, y lo hace con tino, eludiendo meterse en el fango, pero contentando a la mayoría, lo cual también es muy difícil.

Liar es un drama de la cadena británica ITV, aunque en España la hemos podido ver en HBO. Ha sido creada por Harry y Jack Williams, hermanos que están también detrás de otra de las series británicas de este otoño, Rellik y otras célebres como The Missing, la que los catapultó como dos de los creadores más destacados del panorama británico. Su protagonista es otra ilustre, Joanne Froggatt, conocida sobre todo por Downton Abbeyque la convirtió en una de las favoritas de la industria. Junto a ella, Ioan Gruffudd (UnReal, Forever) y Shelley Conn (Heartbeat, Mistresses). Se trata de una miniserie de seis episodios, aunque se especula con la posibilidad de que pueda renovar para una segunda temporada.

Laura es una maestra que acaba de romper con su novio, con quien mantuvo una larga relación. Tras una cita con Andrew, un reputado cirujano, ella lo acusa de haberla violado. Empieza entonces una guerra entre ambos en la que no sabemos quién miente y quién dice la verdad, y que acabará afectando a sus familias. Sin abandonar el thriller, la serie va cambiando de subgénero a medida que van surgiendo las revelaciones, lo cual le da un plus de interés, pues sus giros son resueltos con templanza y poco efectismo.

Joanne Froggatt es Laura, la protagonista de Liar

No sigas leyendo si no has visto la serie. Spoilers a partir de aquí.

Hemos dicho anteriormente que Liar aborda un tema tan complejo en la actualidad como son las violaciones. Y lo hace desde el punto de vista más actual si cabe, que es la culpabilización de la victima, a la que nadie parece creer en un principio. No es que la serie «sospeche» que Laura miente, de hecho es al contrario, desde el principio nos ponemos de su parte a pesar de que nos planten semillas que indican que podría mentir. De ahí al juego inicial de la serie, y digo inicial porque hacia la mitad ya sabemos que Andrew es un depredador sexual, ahí donde la trama se convierte en un juego para intentar cazar al culpable, que sigue actuando impunemente. Donde antes veíamos a una mujer desequilibrada, ahora vemos a una mujer impotente porque nosotros sí sabemos la verdad. Es ahí donde nos planteamos cuántos casos reales siguen sin tomarse en serio. La segunda mitad, sin embargo, comienza su declive a medida que se vuelve menos reivindicativa y se centra más en ofrecer al espectador una resolución más dramática. El final, que pudo ser previsible para muchos de nosotros, me parece digno, satisfactorio, pues nos compensa el sufrimiento de quienes pensábamos que todo se encaminaba hacia un escenario en el que Andrew no pagara por sus crímenes. Lo pagó con su vida, ahí ganó, porque a todos nos hubiera encantado verlo esposado por la policía.

Como siempre cuando hablamos de ficción británica, hay que mencionar la atmósfera que se consigue crear llevando la acción a una pequeña ciudad costera en lugar de llevarla a la gran ciudad. El espectador puede sentir el frío y la humedad del ambiente, con un paisaje siempre muy cubierto de nubes y nebuloso cuando se acercaba al mar. El desasosiego también está muy bien introducido en los planos cortos sobre los protagonistas o en esos planos en los que éstos parecen estar siendo observados en la distancia, cosa que ocurría en algunos de ellos. Liar tiene la impronta de la ficción británica, un país que se nos quiere hacer creer que funciona como un reloj, tanto su aparato administrativo como por la actitud leal hacia las normas de la gente de a pie. Es decir, en el Reino Unido todos parecen ser personas modélicas, y eso no nos lo creemos.

Ioan Gruffudd es Andrew, el cirujano en Liar

En definitiva, Liar me ha parecido una serie muy interesante por tratar un tema con mucho respeto y acierto sin ser gran cosa en realidad, pero tratándose de una serie británica siempre es conveniente echarle un ojo porque su forma de narrar tan natural es digna de elogio. Y muy diferente a lo que Estados Unidos nos ofrece.

Cultura Seriéfila Podcast 1: series de estreno en septiembre y ‘Twin Peaks’

Cultura Seriéfila Podcast 1: Twin Peaks estrenos de septiembre

¡Nuestro primer programa ya ha visto la luz! Me complace anunciar que el primer episodio de Cultura Seriéfila Podcast ya está disponible para descargar en las principales plataformas de podcasts, ya sea Ivoox o iTunes.

Para abrir boca hemos preparado un programa muy especial de un poco más de horas con todos los estrenos que nos trae este mes de septiembre, que como siempre viene cargadito. Analizamos lo más destacado de Estados Unidos, Gran Bretaña y España en lo que esperamos que sea una temporada más interesante que las anteriores. Os traemos el estreno del mes, para el que hemos elegido The Deuce, el nuevo drama de David Simon para HBO. Las interesantísimas Liar Rellik en el Reino Unido y la novedosa Si fueras túde RTVE en España, en la que los espectadores pueden elegir cómo seguirá la historia de Alba, su protagonista.

Nuestro primer análisis a fondo no podía ser otro que el de la tercera temporada de Twin Peaks, que además nos trae nuestros primeros invitados, Eduardo Normion y Bárbara Shocka, integrantes del genial podcast Twin Peaks: Los archivos del agente Cooper, que ha sido un apoyo considerable para los fans de la serie de David Lynch. Una charla que fue un auténtico placer.

Por último quisiera pedir disculpas por los errores de principiante que pueda haber cometido fruto de la inexperiencia en estas lides del podcasting que prometo ir solucionando a medida que avancen los programas. Y segundo, por la excesiva duración de un podcast que yo mismo prometí recortar, pero creo que la ocasión ha merecido la pena.

Os recuerdo que los métodos de contacto están para que los uséis y me encantaría que me diérais vuestra opinión sobre lo que os ha gustado y lo que no, sin cortapisas. Nos ayudará a mejorar y a hacer el programa que os gusta. Sin más, os dejo el audio del programa 1.

Por último, os dejo un enlace para que os suscribáis al podcast, aquí.

 

¡Bienvenidos a Cultura Seriéfila Podcast!

Presentamos Cultura Seriéfila Podcast

Hola a todos. Hace un tiempo anunciaba en Twitter que, además del cambio de logo, tendríamos novedades muy jugosas. Habréis podido imaginar ya que se trata del lanzamiento de nuestro podcast. Cultura Seriéfila Podcast viene a complementar al blog, que seguirá con su habitual actividad y, aunque ésta se ha visto mermada en las últimas fechas, esperamos que vuelva a restablecerse en breve.

Cultura Seriéfila Podcast tendrá una periodicidad mensual, es decir, diez programas desde septiembre a junio, con algunos especiales en medio con los que esperamos llegar a doce o trece programas anuales. Sí, justo como la temporada estándar de una serie (al menos hasta hace poco). Dentro de la hora u hora y media de duración que esperamos que tenga cada programa tendremos secciones de noticias, repasaremos los estrenos del mes en curso y lo más destacado del anterior, tendremos podcasters y blogueros invitados que nos hablarán de sus propios proyectos y nos ayudarán a debatir sobre lo que se tercie, bien una o varias series en concreto, o bien de una temática relacionada siempre con la ficción televisiva.

Cada mes podréis encontrar el podcast alojado aquí en el blog con un artículo que lo complemente para que os sea más fácil escucharlo. Por supuesto, podréis encontrarlo en Ivoox y iTunes, donde os agradeceremos vuestros comentarios, reseñas, descargas y, por supuesto, nos encantará teneros entre nuestros suscriptores. Os recuerdo que también podéis encontrarnos como siempre en Twitter: @CSeriefila, en nuestro Facebook y en nuestra dirección de correo electrónico: miguel.romero@culturaseriefila.com. Nos encanta tener vuestro feedback, así que animaos a dejarnos vuestros comentarios de apoyo, sugerencias o críticas, que serán leídos en el siguiente programa.

Por último, me gustaría pedir disculpas por adelantado. Habrá errores de sonido pues acabamos de empezar en mundo de los podcast pero intentaremos solucionarlos lo antes posible. A continuación podéis encontrar el programa presentación de Cultura Seriéfila Podcast. No os asustéis, es cortito. Muchas gracias.

 

Juego de Tronos ya no es perfecta pero sigue siendo increíble

Los caminantes han tenido mucho protagonismo en la séptima temporada de Juego de Tronos

Ya era hora de que hablásemos por aquí de séptima temporada de Juego de Tronos. La ficción creada por George R.R. Martin, David Benioff y D.B. Weiss va llegando a su final y se ha notado muchísimo. Cada vez se va volviendo más previsible, no mueren protagonistas como antes y los fans acertamos con nuestras teorías con una facilidad inusitada anteriormente. También hemos detectado algunas trampas impropias de la serie de HBO aunque algunas de ellas eran necesarias para poder mover las tramas de forma ágil teniendo en cuenta que eran siete y no diez episodios. Aún así, nos sigue encantando y nos mantiene en vilo de principio a fin.

Paradójicamente, el invierno llegó en el mes de julio después de siete años esperando. Y lo hizo con tres episodios menos de lo habitual, un claro indicativo de que necesitaban más dinero para efectos visuales y recreaciones de grandes batallas. La serie tenía fecha caducidad y sólo trece episodios (siete este año) para contarnos lo que nos quería contar: quién consigue sentarse al fin en el trono de hierro y qué demonios ocurrirá cuando el Señor de la Noche atraviese el Muro. Quizás este recorte de metraje haya sido un lastre para toda la tela que queda por cortar en Juego de Tronos. En mi opinión ha jugado claramente en su contra, y ha pecado de justo lo contrario que casi todas las series, encogimiento de las tramas.

El desembarco en Poniente le ha deparado muchas sorpresas a Daenerys en la séptima temporada de Juego de Tronos

La ausencia de esos tres episodios ha provocado que las tramas fluyeran a un ritmo impropio del drama de HBO. Así, los personajes se han desplazado por Poniente a una velocidad que no habíamos visto antes, algo que no es tan dramático como quieren hacernos creer, pero sí es verdad que en los viajes podrían haber ocurrido más cosas que justificaran las decisiones que toman, y les dieran más profundidad. Las únicas tramas que han mantenido la esencia han sido las de Invernalia y Desembarco del Rey, pero cuando Juego de Tronos se mete en el terreno de la fantasía es cuando empiezan las discordancias. Nunca he ocultado que es la parte que menos me interesa y quizás por eso no pueda ser objetivo.

Tradicionalmente, las narraciones fantásticas requieren un esfuerzo por parte del espectador para que resulte creíble. Uno de los puntos fuertes de este drama era precisamente el realismo con el que afrontaba la historia. Era mágica sí, pero tenía toda la dureza de la Historia, que no dulcifica nada. Por eso resulta chocante ver cómo situaciones que antes se resolvían con sobriedad y rigor, ahora se resuelve con un deux ex machina, que no ha habido tantos como dicen y quizás hay una confusión con respecto al término, como bien dice Marina Such en el podcast de Fuera de Series del sexto episodio. Este año hemos tenido que hacer un esfuerzo extra, sin más.

¿Ha sido decepcionante la séptima temporada de Juego de Tronos? Para nada. La serie me sigue pareciendo brillante, posiblemente la mejor en emisión con permiso de Twin Peaks. La maestría a la hora de dar giros en la trama aunque sean un poco más previsibles fruto de que estamos llegando al cuello de botella de las tramas, algo que provoca que acertemos un poco más en las teorías. Aunque el nivel de sorpresa esté siendo menor no podemos evitar estar al borde del sofá y esta temporada prácticamente hemos visto la serie desde ahí. El nivel visual y técnico ha alcanzado al cine y las batallas han sido espectaculares, desde la increíble derrota de los Lannister contra los dragones y dothrakis de Daenerys, la de los siete suicidas más allá del muro o la sorprendente batalla naval del segundo episodio, cuando el espectador es partícipe de la confusión que también sienten los personajes, como ocurrió en la batalla de los bastardos. Y ahí reside el mérito de sus directores, la planificación en primera persona es terrorífica, agobiante por momentos.

La Reina Cersei ha conseguido mantenerse en el trono toda la séptima temporada de Juego de Tronos

En definitiva, como fiel fan de la serie que soy, pero también de los que intentan ser objetivos con lo que están viendo, he tenido que resaltar esos pequeños fallos que me han molestado de estos siete episodios, que me han hecho disfrutar un poco menos. Pero Juego de Tronos me sigue fascinando, el choque entre el mundo medieval histórico con la magia y el fantástico sigue estando muy bien integrado y eso es algo muy difícil de conseguir. Ahora toca esperar de nuevo.

The Handmaid’s Tale: la dictadura de la fertilidad

The Handmaid's Tale es una de las series de este año 2017

Hace unas semanas que no escribo en el blog, cosas de la temporada estival, pero volvemos con uno de los platos fuertes de este 2017. The Hadmaid’s Tale es ya una de las series del año a pesar de que queda casi la mitad pero hay que reconocer que Hulu se ha apuntado un tanto con esta versión de la novela homónima de Margaret Atwood, que en España ha sido emitida por HBO. Su estética, su dura historia, su música y, sobre todo, el trabajo de sus actrices, me ha fascinado. Pasamos a desgranarla.

The Handmaid’s Tale es un drama distópico de corte social en el que las mujeres han perdido todos sus derechos, desde trabajar hasta incluso leer libros. En un mundo en el que la infertilidad es una plaga que afecta a todo el planeta, el régimen totalitario que gobierna el territorio que antes era Estados Unidos somete a las pocas mujeres capaces de engendrar niños para que sean las madres de los hijos de los líderes del mismo. Crean así un estado de esclavitud basado únicamente en la reproducción, entre otras muchas connotaciones.

¿Distopía?

La propia autora se apresuró años atrás, la novela data de 1985, a aclarar que no se había inventado nada porque todo lo que narraba ya había sucedido en el mundo. En efecto, uno de sus puntos fuertes es su credibilidad y en más de una ocasión nos preguntamos cuánto de cerca podríamos estar de un régimen así, o si sería posible que pudiera llevarse a cabo en el mundo desarrollado. Parece difícil teniendo en cuenta los grandes avances del feminismo en los últimos tiempos, pero recordemos que en la serie los hijos de Jacob surgen como respuesta a un problema de infertilidad global, igual que el nazismo o más recientemente el «trumpismo», aunque éstos últimos sí llegaron al poder democrática y pacíficamente.

Defred y Serena Joy en The Handmaid's Tale

The Handmaid’s Tale, además acierta de lleno en el trasfondo en el que se produce esta infertilidad global, al parecer provocada por la contaminación y el cambio climático, que también está causando escasez de alimentos. Por otro lado, se menciona otro aspecto que me parece importante como es la inacción de la población ante las constantes agresiones contra la democracia y la libertad individual y colectiva. Algo parecido pasa ahora cuando los gobiernos hacen y deshacen sin que el pueblo se manifieste, pues nos tienen maniatados con el trabajo, las obligaciones y las constantes distracciones a las que somos sometidos.

Este movimiento retrógrada surge como intento de solución a un problema, por tanto debemos preguntarnos (y aquí estoy siendo abogado del diablo) si su objetivo final justifica los medios. En efecto, están consiguiendo que nazcan bebés y países como México ya se plantean importar a las criadas. Por tanto, debemos hacernos la pregunta: ¿qué opción habría que fuera justa e igualitaria para que la humanidad no se extinguiese, teniendo en cuenta que las mujeres fértiles libres no tendrían más de dos o tres hijos como ocurre en la actualidad? Puede que la respuesta sea que en caso de que hayamos llegado hasta ese punto, quizás no merezcamos seguir sobre la faz de la Tierra.

Fondo… y forma

Estamos de acuerdo en que The Handmaid’s Tale tiene una temática sobre la que podríamos debatir eternamente y una potente historia detrás, pero la serie de Hulu (HBO España) ha conseguido que nos quedemos boquiabiertos con su fotografía, muy gris en el fondo que juega con los claroscuros como si de la pintura holandesa del renacimiento se tratara. Y sólo el color de los uniformes, sobre todo el rojo de las criadas y el verde azulado de las señoras rompen una monotonía totalmente buscada. Incluso éstos dos colores no son vivos sino también un poco apagados. El lenguaje audiovisual consigue causarnos mucha angustia gracias a, por ejemplo, los primerísimos planos sobre los protagonistas, que además de lograr expresividad, también nos da sensación de opresión y falta de libertad. Algo que también consigue el sonido ambiente de las walkies de los guardias, que siempre están presentes cuando Defred y su compañera pasean por la calle. La música ofrece un envoltorio de lujo a la serie, mezclando composiciones originales con temas de rock clásico haciendo referencia a la época de publicación de la novela.

La estética cumple una función esencial en The Handmaid's Tale

Como buena serie de mujeres que es, las actrices brillan con luz propia. Elizabeth Moss aguanta los primeros planos de la misma forma que su personaje aguanta las constantes vejaciones a las que está siendo sometida. Le da la réplica una espléndida Yvonne Strahovski, aunque no haya conseguido una nominación al Emmy que habría sido muy merecido. Tampoco la han conseguido Samira Wiley o Alexis Bledel, aunque consigan transmitir muchísimo en el poco que aparecen en pantalla. Sobre ellas en autoridad, la siempre creíble Ann Doud, que sí opta a estatuilla, borda otro papel de institutriz severa y violenta. Una decisión de casting muy acertada.

En definitiva, The Handmaid’s Tale tiene todo lo necesario para ser tratada como una gran serie. Podemos echarle en cara cierta parsimonia en la narración, o que esta primera temporada haya sido una mera introducción, pero cumple la función de presentación de personajes y de una sociedad compleja. Lo más importante es que sus creadores han conseguido despertar la sensibilidad del espectador, alcanzando niveles de crudeza muy alto que no nos sacan de la narración, e insisto, el trabajo de las actrices consiguen que acabemos los capítulos con un nudo en la garganta.

Si queréis ampliar la información o simplemente profundizar en The Handmaid’s Tale, os dejo a continuación un podcast en el que tengo el placer de colaborar, Idiócratas Aficcionados, espero que lo disfrutéis y disculpad el spam.

Final de ‘The Leftovers’, la fe y la mentira

The Leftovers finaliza con un final satisfactorio

El viaje ha terminado. The Leftovers echó el cierre el pasado domingo con un episodio que sirve como epílogo principalmente para sus dos protagonistas, Kevin (Justin Theroux) y Nora (Carrie Coon), quienes cierran sus tramas de forma magistral. El drama filosófico y religioso de Lindelof y Perrotta ya avisó que no iba a dar respuestas sobre la «partida repentina», pero nos da unas pinceladas que cierran el final más de lo que esperábamos. Sin más dilación, vamos a abordar el episodio El libro de Nora con todo lujo de spoilers.

El 14 de octubre de 2013 Damon Lindelof cerró su cuenta de Twitter, justo el día que se estrenaba The Leftovers. Después de varios años de reproches por parte de los fans de Perdidos, que no le perdonaron la falta de respuestas de su final, esta vez no iba a permitir que ocurriera lo mismo. También avisó de que no buscáramos respuestas a la desaparición del 2% de la población porque la serie no iba sobre eso. A cambio, nos ha regalado un viaje por el duelo, la fe y también la mentira. Uno que nos ha hecho llorar, sufrir y, sobre todo, plantearnos nuestra propia existencia.

Desde el principio, Lindelof y Perrotta han jugado con nosotros presentándonos situaciones inexplicables, milagrosas y viajes espirituales, para después bajarnos a la tierra y hacernos volver a nuestro agnosticismo. Y volvernos hacer creer, y volver a darnos una bofetada de realidad. Y así sucesivamente hasta llegar un final en el que no entendemos nada y lo entendemos todo. Y lo mejor de todo, cada uno cree entenderlo a su modo, así como cada uno llevamos el duelo a nuestra manera.

The Leftovers ha sido un viaje espiritual.

Curiosamente, The Leftovers ha sido una de las series sobre las que menos he teorizado. Simplemente me he puesto delante del televisor y me he dejado llevar por la experiencia. Pero el final sí me ha hecho pensar mucho, tanto por su significado independiente como la serie como conjunto. Si nos ponemos a analizar sucesos particulares, empiezan a salir contradicciones, cuando se analiza entera, todo se ve más claro. No voy a entrar en si Kevin moría cada vez que supone que lo hacía o en si Jarden era un pueblo milagro. Si algunos personajes eran capaces de obrar milagros o si Nora hizo ese viaje o no. Bueno, en eso sí que entraré después.

La fe

El pilar que sostiene toda la serie es la fe. La realidad que presenta The Leftovers me parece muy precisa y no distaría casi nada de lo que pasaría en la realidad si tal cosa sucediera. Imaginaos que todas las familias vivieran un drama como el que viven las familias de las personas desaparecidas. Éstas no consiguen descansar hasta que encuentran el cadáver de su ser querido a pesar de que saben que están muertos. Pero necesitan encontrarlos. Un duelo vivido de forma colectiva debe dar lugar a buscar respuestas globales. Si la Iglesia no las satisface, surgirán nuevos cultos. En definitiva, una nueva fe a la que aferrarse.

En la serie de HBO, Matt Jamison (Christopher Eccleston) es el máximo exponente de la fe, lógico si tenemos en cuenta que es sacerdote. Por eso me resulta tan interesante su viaje. Recordemos que al principio intenta salvar al cristianismo después de que los feligreses le dieran la espalda. En la segunda temporada, viaja a Jarden en busca del milagro divino, y lo encuentra cuando su mujer vuelve del estado en el que se encontraba y se queda embarazada. Pero aparece la historia de Kevin y lo etiqueta como un nuevo mesías que salvará al mundo de la inundación. Hasta el momento en el que conoce a «Dios» en el barco de la orgía, cuando pierde totalmente la fe en su religión. Desde entonces se olvida de Kevin y se centra en ayudar a su hermana, con quien conversa en el último episodio y le confiesa que tiene miedo de sobrevivir para dar sermones en los que ya no cree.

Los hermanos Jamison concluyen su viaje espiritual en The Leftovers

El caso de Kevin fue justamente el contrario. Su familia no perdió a ningún miembro, pero tras el evento, perdió a su mujer, que se dio de alta en los «Culpables Remanentes» y a su hijastro, que se unió a otro culto. Se quedaron él y su hija, con quien compartía el vacío de sus vidas. Sin embargo, sus delirios y sus crisis le van guiando hacia un camino metafísico que él no había buscado, hasta el punto de buscar su propia muerte para librarse de Patti Levin. Aunque al final, su redención fue darse cuenta de que amaba a Nora y que el fin del mundo era una invención de su padre y compañía.

La mentira

El otro gran eje de The Leftovers ha sido la mentira, pero sobre todo en el último episodio. Los personajes se han estado mintiendo durante buena parte de la serie a sí mismos. Han buscado consuelo donde no lo había y han despreciado a quienes tenían alrededor, cuando tenían que encontrarse a ellos mismos. Eso le pasa a Kevin en El hombre más poderoso del mundo (y su hermano gemelo idéntico), cuando se da cuenta de que sus metas grandilocuentes no eran lo importante, era hallar la felicidad que tenía con Nora y no lo sabía.

Nora es sin duda el personaje que más ha sufrido a lo largo de las tres temporadas de The Leftovers, desde que pagaba a gente para que le disparase hasta que el actor de Primos Lejanos le dice que se puede pasar al otro lado, donde estaban sus hijos. Al principio del episodio Nora le habla a cámara y le hacen repetir su declaración porque, según las científicas, está mintiendo. Después, Kevin se acerca a ella y finge haber perdido los recuerdos de ambos para empezar de cero con ella, lo cual me pareció muy romántico. Pero la necesidad de ser literal de Nora le hace confesar. Ella también le ha estado mintiendo durante al menos veinte años ocultándose en Australia.

Carrie Coon (Nora) es la protagonista absoluta del final de The Leftovers

Por último, Nora le cuenta que sí consiguió pasar a donde estaban sus hijos, pero decidió pasar página porque ellos lo habían hecho. Aquí es donde está la clave del final: ¿miente Nora o dice la verdad? Me encantaría creer que dice la verdad pero no lo creo. Primero porque nos deja claro al espectador que se arrepiente en el último instante, y segundo porque nadie en su sano juicio volvería después de haber vuelto a ver a sus hijos a pesar de que supiera que son felices sin ella. Nora oculta su cobardía y decide vivir toda su vida como una ermitaña.

Pero hay un dato importante en todo esto, Nora ha aceptado el hecho de que no volverá a estar con sus hijos. Tanto si su historia es cierta como si no, ha conseguido pasar página, sobre todo ahora que Kevin ha vuelto a su vida. Por tanto, si Nora miente o dice la verdad no importa en absoluto porque el resultado es el mismo. Los creadores han encontrado una «explicación» muy coherente y lógica del paradero del 2% de la población, como es una realidad alternativa. Si es que dice la verdad, claro.

‘American Gods’, ¿qué me estás contando?

American Gods, de Starz (Amazon en España) está protagonizada por Ricky Wittle

American Gods es una las series que más ruido mediático está generando desde que se estrenó el día 1 de mayo en Amazon Prime Video en España (Starz en Estados Unidos). Incluso antes si contamos la cantidad de noticias que ha ido generando durante el último año. La novela de Neil Gaiman tiene una base sólida de fans pero el hecho de tener en sus filas a Bryan Fuller como showrunner llamó la atención del universo seriéfilo. Visualmente estamos absolutamente entregados, pero tras cinco episodios no sabemos de qué va más allá de la vaga frase «una guerra entre los dioses modernos y los antiguos».

Shadow Moon (Ricky Wittle, The 100) está a punto de salir de la cárcel cuando recibe la noticia de la muerte de su esposa Laura (Emily Browning, Pompeya), lo que acelera su puesta en libertad. De vuelta a casa conoce a Mr. Wednesday (Ian McShane, Deadwood), que le propone trabajar para él aunque no especifica qué tendrá que hacer. Cuando llega a su pueblo, le cuentan que su mujer tenía una aventura con su mejor amigo, lo que genera sentimientos encontrados que le ayudan a decantarse por aceptar la oferta laboral. Tras el funeral, Shadow es raptado por unos seres sin cara que le dan una paliza de muerte, aunque consigue salvarse de milagro.

Este arco argumental es el único que queda del todo claro pero en medio tenemos presentación de personajes que no sabemos muy bien por qué están ahí, como Mad Sweeney (Pablo Schreiber, Orange Is The New Black), Media (Gillian Anderson, Expediente X), o Bilquis (Yetide Badaki, Masters of Sex), la mujer que… O algunas introducciones que presentan a dioses antiquísimos, ya sean vikingos o de la edad de piedra, que por ahora no tienen un encaje claro en la historia. No sabemos si aparecerán más adelante o si son una mera presentación de dioses.

Shadow Moon, Mad Sweeney y Mr. Wednesday en American Gods

Todas estas historias son comprensibles de forma independiente aunque se trate sólo de una o dos secuencias pero no sabemos aún cómo pueden encajar en la historia. Me parecen muy independientes del hilo principal, demasiado, lo cual no me parecería un problema si me interesaran tan sólo un poquito. Ninguna de esas tramas logre que conecte con American Gods, no llama mi atención, cuando es lo que pretenden, o lo que deberían pretender. Tan sólo Shadow y Wednesday me hace seguir enganchado a la serie. Es cierto, y lo comprendo, que podemos estar ante algo muy grande que acabe juntando el camino de todos a largo plazo en plan Juego de Tronos pero necesito algo más que una estética formidable.

Porque American Gods tiene una estética formidable, eso es innegable. Las luces de neón de los créditos son una pasada y parecen siempre presente en el resto de la serie. Es imposible no sentirse atraído por su fotografía y la forma de planificar de David Slade o la maestría de Vincenzo Natali, dos cómplices habituales de Fuller. Y ojo, que yo no soy muy fan del creador de Hannibal, pero la belleza que desprende puede ser suficiente para no abandonarla. Y no lo haré.

Como conclusión final, creo que Americans Gods es una experiencia a la que todo seriéfilo que se precie debe acercarse. El piloto, sobre todo, crea una sensación de estar viendo algo nuevo (como cuando vimos Matrix por primera vez), pero los personajes y tramas no terminan de desarrollarse, decreciendo el interés de cualquiera. Una serie más dinámica con ese nivel visual sería una auténtica locura. La primera temporada huele a (larga) introducción, así que esperamos que su espesor narrativo mejore en el futuro.