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‘Normal People’, la mirada melancólica hacia el primer amor

'Normal People' se estrena en Starzplay avalada por la crítica

El complejo mundo de las relaciones y sus sentimientos es uno de los objetos más recurrentes de la literatura. Pero pocas veces se da en el centro de la diana como lo hace Normal People. La serie original de Hulu llega este jueves a Starzplay precedida por una locura colectiva de la crítica anglosajona, que visto el resultado final, no es para menos.

Normal People está basada en la novela homónima de Sally Rooney, que adapta su propia obra junto a Alice Birch y Mark O’Rowe. La serie nos cuenta en doce episodios de 30 minutos, la relación a través del tiempo de Marianne y Connell desde el final de sus días escolares en un pequeño pueblo en el oeste de Irlanda y hasta sus años de Universidad en el Trinity College. Connell es un joven querido y popular, mientras que Marianne es más bien solitaria, orgullosa e intimidante. Pero cuando llegan a Dublín, las tornas se cambian y Marianne parece haber encontrado su sitio mientras que afloran las inseguridades en Connell.

Marianne y Connell han encontrado sus respectivas encarnaciones en Daisy Edgar-Jones y Paul Mescal en 'Normal People'

La serie consigue, al igual que la novela, recrear a la perfección el primer amor de dos personas, con las luces y las sombras que suele conllevar. Mirándote ala espejo de uno de los dos, o de los dos, como es mi caso Normal People consigue llevarte a ese momento de tu vida tan importante a la edad de diecisiete y que miras con desdén cuando tienes un puñado de años más. Y en algunas fases de los siete episodios que he podido ver, incluso ha sido un poco doloroso verte reflejado en algunos comportamientos propios de la edad. Después de todo, la serie va de eso, de crecer. A través de la relación de los protagonistas, asistimos al proceso de maduración de dos personas en la que también nos vemos reflejados totalmente. Supongo que fue por eso por lo que la novela de Sally Rooney ha conseguido escalar en la lista de los best sellers del New York Times, porque habla nuestro idioma y refleja a la perfección esa colección de sentimientos contradictorios que sufrimos a esa edad.

Para trasladar una historia simple pero que podía caer en el tedio por su carácter intimista, la dirección recayó en Lenny Abrahamson (La habitación) y Hettie MacDonald. Ambos dirigen seis episodios y con el guión en la mano consiguen transmitir todas y cada uno de los sentimientos que quiere reflejar la escritora. Su tono melancólico y sus bellas y sugerentes planos, hacen que la experiencia inmersiva que supone rememorar esos años de tu vida sea tremendamente real. Si a esto le añades una banda sonora maravillosas repleta de canciones tristes, sí, pero también temas más alegres, incluso alguno clásico, la mezcla no puede ser más perfecta. A eso hay que añadir el buen gusto con el que están rodadas las escenas de sexo, son preciosas y no están metidas a la fuerza, sino que tienen significado en la historia. Además, tenemos paridad en cuanto a desnudos.

Los personajes de 'Normal People', Connell y Marianne nos atrapan desde el principio

Si destacamos el papel de la escritora, los guionistas y los directores, son los protagonistas los que llevan a Normal People hasta el sobresaliente. El trabajo de Daisy Edgar-Jones como Marianne Sheridan y Paul Mescal como Connell es impecable, brillante. Y posiblemente les catapulte al estrellato. Además en el caso de Mescal, es su debut televisivo, ni más ni menos. La química que desprenden ambos actores es el caldo de cultivo perfecto para desarrollar la historia y los sentimientos de los personajes.

En definitiva, Normal People es una de las sorpresas del año. Por mi parte solo queda recomendarla, pues a veces este ejercicio de mirar por una lente cómo éramos en otros tiempos es muy sano. Pero su carácter intimista e indie no le hace perder de vista el entretenimiento. A mí me ha parecido una serie bastante adictiva y entretenida. Un producto sobre gente normal para gente normal.

Normal People ya está disponible completa bajo demanda en Starzplay, por el momento solo en versión original.

‘The Great’, la inclasificable serie sobre Catalina La Grande

'The Great' es la nueva serie de StarzPlay original de Hulu, basada en la vida de Catalina La Grande

Catalina La Grande ha sido una de esas grandes monarcas que han pasado a la Historia. Su figura merece todas y cada una de las adaptaciones que se hayan producido porque su vida está llena de elementos narrativos muy jugosos: conspiraciones, asesinatos, infidelidades, ilustración , absolutismo… La última fue la miniserie coproducida por HBO y Sky protagonizada por Helen Mirren, que voló más bajo que las expectativas que teníamos con ella. Al contrario que su predecesora, The Great (que se estrena hoy en StarzPlay), no tiene su rigor histórico pero desde luego consigue ser más entretenida y dar un aire fresco a las series o películas de época, que desde luego, lo necesitaban.

The Great nos sitúa justo a la llegada de Catalina a la corte rusa, sonde se casará con Pedro. Al inicio de la serie, él ya reina cuando se casa, algo que tardó en ocurrir varios años. Ella, que tenía una concepción muy ilustrada y algo inocente de la vida, se lleva un chasco cuando se encuentra con una corte depravada, cruel y nada influida por las ideas que llegaban de la Europa Occidental. Harta de los malos tratos, y un poco de la estupidez de su marido, decide urdir un golpe de Estado con la ayuda de Orlov y su doncella.

La serie está protagonizada de forma majestuosa por Elle Fanning (Maléfica, The Neon Demon), que aporta la dosis justa de inocencia y que se erige en una superviviente en una corte en la que no es tarea fácil si no gozas del favor del zar. Pedro está interpretado por Nicholas Hoult (X Men), y también destaca con un papel de monarca niñato y caprichoso que provoca risas y asco a partes iguales. Bueno, más bien lo segundo. El principal apoyo de Catalina en su golpe de estado es Marial, su doncella, interpretada por Phoebe Fox (Curfew: Toque de queda) y su infiltrado en el gobierno será Orlov está encarnado por Sacha Dhawan (Dr. Who, Iron Fist). Una de las cosas que nos vamos a encontrar en esta producción, al hilo de Orlov precisamente, es que dentro de la corte veremos actores negros o de ascendencia hindú como es su propio caso. Una declaración de intenciones de que sus creadores no buscan rigor histórico. Y por eso no resulta llamativo para nada.

Hay que decir que The Great está escrita por Tony McNamara, guionista nominado a un Oscar por La favorita, la última película de Yorgos Lanthimos. Precisamente La favorita es la obra con la que mejor se puede comparar esta serie inclasificable en cuanto a su género. Y otra vez con otra mujer como reina, aunque en aquel caso fue una que pasó sin pena ni gloria. Catalina, en cambio, es muy útil, no sólo porque en su vida hay elementos de sobra para armar una buena historia como dije unas líneas más arriba, sino porque simboliza a la perfección los valores del empoderamiento femenino. Un personaje muy atractivo para revisitar en estos tiempos.

Elle Fanning protagoniza 'The Great', la serie de Hulu que vemos en StarzPlay

Si su ejemplo más cercano en cuanto a género lo encontramos en el cine, en televisión lo más parecido que hemos visto recientemente ha sido Dickinson. La serie de Apple es mucho más anacrónica que The Great, su protagonista actuaba totalmente como una persona de este siglo, tanto en lenguaje como en gesticulaciones. El personaje interpretado por Elle Fanning, sin embargo, mantiene las formas y el lenguaje de la época aunque claramente su forma de ver la vida no es la misma que se tenía en el siglo XVIII. Aunque lo que le importa a sus creadores es que Catalina llegue del punto A al B y darse más libertad en el camino.

A pesar de la primera escena en la que coinciden Catalina y Pedro, en la que cualquier espectador sacaría la conclusión cristalina de estar ante una comedia pura. The Great sí, se mueve en estos términos, pero es mucho más. Como comedia satírica y ácida que es, alterna momentos hilarantes con otros sumamente crueles hacia Catalina por parte de su marido como hacia animales u otros miembros de la corte. En cada episodio hay uno o dos momentos en los que hay que mirar hacia otro lado. Otros, en cambio, vivimos el drama que sufre Catalina. Al principio solo es decepción ante una vida que no esperaba, pero poco a poco se torna más oscura.

La producción de 'The Great', que se estrena en StarzPlay, está esctrita por el nominado a un Oscar, Tony McNamara

Otra cosa que me gustaría destacar es el nivel de producción de The Great. El nivel de detalle en los palacios y la ornamentación están por encima de muchas de las producciones de época «serias». Su iluminación y la composición de los planos la convierte en una serie muy atractiva de ver (como podemos ver en la imagen), aparte de lo atraídos que nos sintamos por la temática. A nivel artístico, todo desprende luminosidad gracias a una fotografía colorista que en ningún momento nos deja a oscuras como muchas de las producciones actuales. Y el vestuario merece un artículo aparte porque, aparte de añadir belleza a la serie, cuenta una historia en sí mismo.

Después de ver varios episodios, no queda lugar a dudas de que estamos ante una serie especial y diferente. Obviamente, no gustará a todo el mundo porque tiene una lenguaje que se mueve entre varios géneros y la falta de rigor histórico puede irritar a más de un fan de las series de época. Pero a cambio, The Great nos ofrece una comedia escrita con toda la acidez y el sarcasmo del mundo que busca ser una sátira, una crítica a lo que fue la monarquía europea y su reflejo en la sociedad actual, celebrando sus avances y apuntando a lo que todavía nos queda por mejorar.

The Great está disponible completa bajo demanda en StarzPlay 

‘Little Fires Everywhere’, pequeños fuegos provocan revoluciones

Amazon Prime Video ha conseguido los derechos de 'Little Fires Everywhere', de estreno el día 22 de mayo

Siguiendo la estela de mi artículo anterior sobre El incendio (Deadwater Fell), en el cual comentaba las ganas de saber quién la estrenaría en España, otra de las series que estábamos esperando en el mundo seriéfilo español nos tenia expectantes por saber que plataforma la traería a nuestro país, Little Fires Everywhere y mañana 22 de mayo, Amazon Prime Video estrena de forma completa en su plataforma esta serie original de Hulu.

Esta serie es una de las que más he disfrutado este año por su gran guión, se nota que tiene un gran libro detrás repleto de dobles lecturas, aristas y dobles sentidos. Parece que no te va a contar una historia muy atractiva con unos personajes que quizás no sean cercanos a ti, pero que según fui descubriendo quedé absolutamente enamorado ya que te hace empatizar con cada uno de los personajes en alguna ocasión. Las actuaciones están muy bien definidas tanto la de los niños como las de Kerry Washington y Reese Witherspoon que protagonizan y producen esta serie que adapta la novela Pequeños fuegos por todas partes de Celeste NG, libro de enorme éxito que estuvo entre los más vendidos.

La historia nos cuenta las vivencias de dos mujeres y sus familias. Por una parte tenemos a Elena (Whiterspoon), una periodista que abandonó su carrera para hacerse cargo de la familia y que paga sus frustraciones intentando crear la familia perfecta. Y por otro lado Mia Warren (Washington), fotógrafa, mujer rebelde y madre de una niña que cambia de domicilio constantemente y que trae con ella un misterio que se hará latente al mudarse al barrio acomodado en el que vive Elena. Allí sus vidas e historias se cruzan para que la trama explore lo que se esconde detrás de las puertas de las casa de familias de clase media alta en Estados Unidos, un poquito parecido lo que pudimos ver en Big Little Lies.

Gran duelo interpretativo entre Reese Witherspoon y Kerry Washington en 'Little Fires Everywhere', de estreno en Amazon Prime Video

Pero no solo el guión y las actuaciones están bien en Little Fires Everywhere, la fotografía es excepcional y la banda sonora te va adentrando poco a poco en una tela de araña que hace una crítica a los prejuicios, la educación y sobretodo a la importancia y los retos que supone la maternidad. La serie no se centra solo en esas madres también tiene mucha importancia la relación con sus hijos, en esta ocasión, a diferencia de Big Little Lies, son adolescentes. Ésto le imprime mayor interés ya que no sólo explora temas como el bullying sino también la búsqueda de identidad sexual o los miles de problemas que los jóvenes sufren. También se adentra en las consecuencias que conlleva el guardar las apariencias y ser la hija o la madre perfecta, esa frustración que lleva a la rebeldía extrema que no tiene vuelta atrás .

Por ponerle algún pero tiene alguna laguna en cuanto a ritmo en su parte central, pero es tan interesante lo que nos cuenta que una vez finalizada esto pasa a un segundo plano. Pero para mí es una serie excelente con una crítica social incendiaria y lo que es mejor, envuelta en la cotidianidad. Además, cuenta con un final sencillamente perfecto, en el cual se demuestra que los pequeños incendios son los que hacen grandes cambios o revoluciones , y si son interiores pueden ser aún más peligrosos para la sociedad consumista en la cual vivimos y los miembros que la componen. Un buen mensaje para una excelente serie.

The Handmaid’s Tale: la dictadura de la fertilidad

The Handmaid's Tale es una de las series de este año 2017

Hace unas semanas que no escribo en el blog, cosas de la temporada estival, pero volvemos con uno de los platos fuertes de este 2017. The Hadmaid’s Tale es ya una de las series del año a pesar de que queda casi la mitad pero hay que reconocer que Hulu se ha apuntado un tanto con esta versión de la novela homónima de Margaret Atwood, que en España ha sido emitida por HBO. Su estética, su dura historia, su música y, sobre todo, el trabajo de sus actrices, me ha fascinado. Pasamos a desgranarla.

The Handmaid’s Tale es un drama distópico de corte social en el que las mujeres han perdido todos sus derechos, desde trabajar hasta incluso leer libros. En un mundo en el que la infertilidad es una plaga que afecta a todo el planeta, el régimen totalitario que gobierna el territorio que antes era Estados Unidos somete a las pocas mujeres capaces de engendrar niños para que sean las madres de los hijos de los líderes del mismo. Crean así un estado de esclavitud basado únicamente en la reproducción, entre otras muchas connotaciones.

¿Distopía?

La propia autora se apresuró años atrás, la novela data de 1985, a aclarar que no se había inventado nada porque todo lo que narraba ya había sucedido en el mundo. En efecto, uno de sus puntos fuertes es su credibilidad y en más de una ocasión nos preguntamos cuánto de cerca podríamos estar de un régimen así, o si sería posible que pudiera llevarse a cabo en el mundo desarrollado. Parece difícil teniendo en cuenta los grandes avances del feminismo en los últimos tiempos, pero recordemos que en la serie los hijos de Jacob surgen como respuesta a un problema de infertilidad global, igual que el nazismo o más recientemente el «trumpismo», aunque éstos últimos sí llegaron al poder democrática y pacíficamente.

Defred y Serena Joy en The Handmaid's Tale

The Handmaid’s Tale, además acierta de lleno en el trasfondo en el que se produce esta infertilidad global, al parecer provocada por la contaminación y el cambio climático, que también está causando escasez de alimentos. Por otro lado, se menciona otro aspecto que me parece importante como es la inacción de la población ante las constantes agresiones contra la democracia y la libertad individual y colectiva. Algo parecido pasa ahora cuando los gobiernos hacen y deshacen sin que el pueblo se manifieste, pues nos tienen maniatados con el trabajo, las obligaciones y las constantes distracciones a las que somos sometidos.

Este movimiento retrógrada surge como intento de solución a un problema, por tanto debemos preguntarnos (y aquí estoy siendo abogado del diablo) si su objetivo final justifica los medios. En efecto, están consiguiendo que nazcan bebés y países como México ya se plantean importar a las criadas. Por tanto, debemos hacernos la pregunta: ¿qué opción habría que fuera justa e igualitaria para que la humanidad no se extinguiese, teniendo en cuenta que las mujeres fértiles libres no tendrían más de dos o tres hijos como ocurre en la actualidad? Puede que la respuesta sea que en caso de que hayamos llegado hasta ese punto, quizás no merezcamos seguir sobre la faz de la Tierra.

Fondo… y forma

Estamos de acuerdo en que The Handmaid’s Tale tiene una temática sobre la que podríamos debatir eternamente y una potente historia detrás, pero la serie de Hulu (HBO España) ha conseguido que nos quedemos boquiabiertos con su fotografía, muy gris en el fondo que juega con los claroscuros como si de la pintura holandesa del renacimiento se tratara. Y sólo el color de los uniformes, sobre todo el rojo de las criadas y el verde azulado de las señoras rompen una monotonía totalmente buscada. Incluso éstos dos colores no son vivos sino también un poco apagados. El lenguaje audiovisual consigue causarnos mucha angustia gracias a, por ejemplo, los primerísimos planos sobre los protagonistas, que además de lograr expresividad, también nos da sensación de opresión y falta de libertad. Algo que también consigue el sonido ambiente de las walkies de los guardias, que siempre están presentes cuando Defred y su compañera pasean por la calle. La música ofrece un envoltorio de lujo a la serie, mezclando composiciones originales con temas de rock clásico haciendo referencia a la época de publicación de la novela.

La estética cumple una función esencial en The Handmaid's Tale

Como buena serie de mujeres que es, las actrices brillan con luz propia. Elizabeth Moss aguanta los primeros planos de la misma forma que su personaje aguanta las constantes vejaciones a las que está siendo sometida. Le da la réplica una espléndida Yvonne Strahovski, aunque no haya conseguido una nominación al Emmy que habría sido muy merecido. Tampoco la han conseguido Samira Wiley o Alexis Bledel, aunque consigan transmitir muchísimo en el poco que aparecen en pantalla. Sobre ellas en autoridad, la siempre creíble Ann Doud, que sí opta a estatuilla, borda otro papel de institutriz severa y violenta. Una decisión de casting muy acertada.

En definitiva, The Handmaid’s Tale tiene todo lo necesario para ser tratada como una gran serie. Podemos echarle en cara cierta parsimonia en la narración, o que esta primera temporada haya sido una mera introducción, pero cumple la función de presentación de personajes y de una sociedad compleja. Lo más importante es que sus creadores han conseguido despertar la sensibilidad del espectador, alcanzando niveles de crudeza muy alto que no nos sacan de la narración, e insisto, el trabajo de las actrices consiguen que acabemos los capítulos con un nudo en la garganta.

Si queréis ampliar la información o simplemente profundizar en The Handmaid’s Tale, os dejo a continuación un podcast en el que tengo el placer de colaborar, Idiócratas Aficcionados, espero que lo disfrutéis y disculpad el spam.