Portada » Netflix » Página 8

Etiqueta: Netflix

‘Las chicas Gilmore’: mucho más que un revival para nostálgicos

Las Chicas Gilmore regresaron con un revival a Netflix

El mes de noviembre nos dio mucho de qué hablar en cuanto a estrenos seriéfilos. Si en el anterior artículo os hablábamos de The Crown, hoy traemos otra crítica de una serie de Netflix. Las Chicas Gilmore han regresado nueve años después para dar cierre (o dejar más abierto aún) su insatisfactoria última temporada. Enfrentarse a un revival por parte del espectador suele ser un ejercicio de ilusión mezclada en idénticas proporciones con miedo. Las cadenas se han dado cuenta que el factor nostalgia es determinante para conseguir beneficios, suscriptores o como queramos llamarlos. La pregunta que hay que hacerse es: ¿qué aportan al espectador/fan? Si la respuesta es sólo nostalgia, mal vamos. En este caso, Las cuatro estaciones de las chicas Gilmore creo que hay mucho más.

Las cuatro estaciones de Sherman-Palladino

Para empezar, su formato me parece muy acertado para ser un revival sin pretensiones de seguir, al menos en un futuro cercano. Cuatro episodios que se corresponden con cada una de las estaciones del año, cada uno de una hora y media de duración. Pueden parecer un poco largos y algunas tramas están metidas a la fuerza pero funcionan a la perfección. Y lo hacen porque Las chicas Gilmore no sólo son las chicas Gilmore, sino el universo que se crea en torno a ellas en el pintoresco Stars Hollow. Si hubiéramos prescindido de los secundarios y episódicos, la esencia del relato habría sido incompleta. Cierto es que hay secuencias como la del musical que se podrían haber acortado, pero los cuatro episodios no tienen desperdicio a pesar de estos detalles sin importancia.

Cerrar el círculo a los personajes de Amy Sherman-Palladino era importante después de que su creadora se desvinculase de la serie en la séptima temporada. Ante la insatisfacción de muchos fans, la insistencia de Netflix ha servido para que el reencuentro se acerque más a lo que tenía pensado para sus personajes, que anduvieron perdidos sin ella como showrunner. Tras años de incertidumbre por fin conocemos las cuatro palabras que nos han intrigado y, efectivamente, eran coherentes con el leit motiv de la serie.

El universo Stars Hollow

A medida que avanzaban los cuatro episodios del revival, me iba dando cuenta de la proeza que han llevado a cabo los responsables de la serie. Conseguir reunir a casi todos los actores no es tarea fácil, pero el esfuerzo ha valido la pena. Sin todos los secundarios no se puede recrear la esencia de Stars Hollow, uno de los personajes más importantes de Las chicas Gilmore después de Loreai y Rory precisamente. Este revival no hubiera podido producirse sin las excentricidades de Kirk, los eventos que prepara Taylor, la rectitud de Michel o las malas pulgas de Paris. Y así una larga lista de episódicos que ayudan a crear ese universo.

Stars Hollow es otro de los personajes de Las cuatro estaciones de las Chicas Gilmore

Todo no iba a ser perfecto y también ha habido ausencias, algunas obviadas totalmente y otras subsanadas en forma de cameo o de una escena que  no colma las expectativas del fan. Posiblemente la menos justificada, claramente por la popularidad de la que goza Melissa McCarthy, ha sido la de Sookie, contrapeso para Lorelai durante toda la serie y que deja notar su hueco. La explicación tampoco convence a nadie. Nos quedamos también con más ganas de Jess, que sólo aparece en el episodio final. Y, por supuesto, de Richard Gilmore, pero su inevitable ausencia ha sido subsanada con una trama en la que se le puede sentir presente.

Tramas y referencias

Una de los aspectos más celebrados ha sido que la esencia de Las chicas Gilmore ha sido respetada al completo. Y no es otra que sus ágiles diálogos llenos de referencias a la literatura, al cine, a la televisión y a la cultura popular en general. La actualización de esas referencias ha propiciado los momentos más divertidos de los cuatro episodios. Algunas incluso han sido excusa para una trama, como el viaje iniciático de Lorelai inspirándose en la novela/película Wild (Alma Salvaje, 2014). También me han gustado los constantes guiños a Twin Peaks, cuya simbología y varios de sus actores han pasado por todas las temporadas de la serie. A los Palladino les debe encantar la serie de David Lynch. En este revival, no podemos evitar emocionarnos con la presencia de Ray Wise (Leland Palmer).

En cuanto a las tramas, me ha encantado la lucha existencialista de Rory como una treintañera a la que la vida no le está dando lo que esperaba de ella. Su búsqueda infructuosa del éxito en su carrera nos puede recordar demasiado a nuestra propia vida, ser un miembro de ese club de treintañeros. Sin embargo, los guionistas no han estado tan afortunados con Lorelai, que ha estado divertidísima como siempre pero su viaje ha sido menos interesante y sus tramas han estado porque tenían que estar, como la de la clínica de reproducción asistida o las dudas con Luke. Eso sí, el momento boda ha estado genial.

Sin duda, la trama más emotiva ha sido la muerte de Richard, motivada obviamente por el fallecimiento de Edward Herrmann. Su personaje ha estado presente a lo largo de los cuatro episodios como si aún estuviera presente. No voy a decir que la circunstancia le haya venido bien al revival pero le ha dado una carga emotiva que difícilmente hubieran logrado de otra forma. Muy a su pesar, se entiende. Amy Sherman-Palladino resuelve con gran maestría y elegancia lo que se convirtió en un homenaje al actor.

La muerte de Edward Herrmann ha sido muy importante para el revival de Las chicas Gilmore

Estas cuatro estaciones han servido para reencontrarnos con unos personajes entrañables a los que echábamos de menos. Como esos amigos que hace tiempo que no ves y te apetece saber qué ha sido de sus vidas. Las chicas Gilmore no sólo han venido para tocar nuestra parte más sensible sino que nos ofrecen un producto refrescante, actualizado y entretenido. Incluso para los que no son fanáticos de la serie, puede llegar a ser muy disfrutable. Un reencuentro que será el último en algún tiempo aunque no se puede descartar nada, después de que conociéramos las famosas cuatro palabras.

‘The Crown’, el biopic de manual de Netflix sobre la reina de Inglaterra

The Crown, biopic monárquico de Netflix

Antes de empezar el artículo me gustaría disculparme ante todos los lectores de este blog por el estado de semi abandono en el que se encuentra desde hace unos meses. Pero algo tan maravilloso como la paternidad resta tiempo para todo lo demás, como no podía ser de otra forma. Por tanto, si ver series se está convirtiendo en una labor difícil, imaginad lo que me supone pensar sobre ellas para poder escribir artículos de calidad. Aún así, esperamos recuperar en breve un ritmo de post por semana, al menos de momento. Mil disculpas y gracias por seguir ahí.

Hecho este inciso que consideraba necesario, entramos en materia de nuevo con la última serie de la que todo el mundo ha hablado desde que se estrenara hace unas semanas. The Crown se ha convertido en la nueva serie de moda y merece todos los elogios que está recibiendo. Bonita, preciosa, artística y cara son algunos de los adjetivos que mejor definen al biopic de la Reina Isabel II, casi nada.

Biopic en televisión

The Crown arranca en 1947, con la boda de Isabel con Felipe, el inicio del segundo mandato de Winston Churchill y la decadencia de su padre, que empieza a manifestar síntomas de la enfermedad que le matará cinco años después. En total, se han planificado seis temporadas que narrarán cada una diez de los más de sesenta años de reinado de la reina más famosa del mundo. En estos primeros episodios Isabel tendrá que lidiar con unas responsabilidades para las que no está preparada. Su relación con Churchill y con su marido, que asumirá el papel secundario que le ha tocado desempeñar para el resto de su vida.

Reparto de The Crown

La televisión no ha sabido explotar el biopic como debería. Teóricamente, es el medio ideal para hacerlo porque es posible estirar la historia durante muchas horas contando así más detalles del personaje en cuestión. Sin embargo, las familias reales son las que han protagonizado más series de este género. Isabel en España o Victoria en el Reino Unido, país que acumula un buen puñado de ejemplos más. Siempre buscando un tipo de público de edad avanzada y más conservador. Por eso resulta especialmente llamativo que Netflix haya conseguido crear un producto muy tradicional que, además de atraer nuevos nichos de mercado, ha gustado a su público más fiel, de un segmento de edad sensiblemente inferior.

Cueste lo que cueste

Netflix ha apostado una fortuna por esta serie, ni más ni menos que 100 millones de libras, en un producto fabricado por dos expertos en la materia: Peter Morgan, guionista de la película The Queen y voz autorizada para hablar sobre la monarquía más famosa del mundo. También cuenta con Stephen Daldry entre sus productores ejecutivos, un sobrio cineasta que también tiene experiencia con las biografías. Ya vemos que son nombres de primera fila para crear una serie estéticamente preciosa y escrita con rigor británico.

Claire Foy y Jared Harris encabezan el biopic de Neflix sobre la Reina Isabel II

Cuando hay mucho dinero en juego el resultado final ha de notarse sí o sí. Bien en el elenco de actores, aunque en este caso no hay una gran estrella de cine que se lleve la mayor parte del presupuesto. O bien a nivel técnico, donde The Crown se luce. Durante los primeros diez episodios asistimos a un esfuerzo titánico por mimetizar los escenarios reales. En el piloto encontramos uno de los ejemplos más ambiciosos en la reconstrucción de la boda de Isabel o las secuencias en Downing Street o el Palacio de Buckingham. El resultado es impresionante por su sobriedad y su fidelidad con respecto a las imágenes de archivo.

Con The Crown, Netflix incorpora otro subgénero más a su cada vez más amplio catálogo de series originales. La plataforma parece empeñada en seguir ampliando su público objetivo. Si con Stranger Things intentó atraer a los nostálgicos, con Easy a los amantes del cine independiente, la reina de Inglaterra y las monarquías en general puede servir para atraer a un tipo de público que hasta ahora no se suscribía. Después están los fanáticos de Netflix, que son capaces de poner de moda cualquier serie a pesar de que su único nexo de unión sea el canal por el que se emite. En muchos casos, tanto ruido me ha acabado por defraudar, pero The Crown sí merece realmente la pena. Es la nueva serie que hay que ver, hasta que llegue la próxima.

Opinión: Netflix baja el nivel en 2016

La sobreproducción de ficción de Netflix ha bajado su canon de calidad considerablemente

Hace un par de años, Netflix prometió inundar el mercado con un montón de ficciones originales cada año, concretamente iban a intentar estrenar una temporada o una nueva serie cada dos semanas. Los seriéfilos empezamos a salivar porque los únicos referentes que teníamos de la plataforma eran House of Cards y Orange Is The New Black, ambas cotizando muy al alza. Después de un 2015 sobresaliente, con algunos estrenos destacados como Daredevil, Sense8, Narcos, Unbreakable Kimmy Schmidt o Jessica Jones, 2016 no está siendo todo lo productivo que cabría esperar.

Obviamente, el nivel sigue muy alto porque todas esas series siguen en activo y poco a poco van estrenando nuevas temporadas pero me gustaría centrarme en el material nuevo de lo que llevamos de año. Tan sólo se ha estrenado un drama, Marseille, del que hablaremos un poco más adelante, y cinco comedias, Love, Flaked, The Ranch, Fuller House y Lady Dynamite, que han pasado sin pena ni gloria, más bien con un poco de pena. Y eso que todas ellas vienen con nombres populares entre el público norteamericano y un revival de una sitcom que, aunque arrasó en los noventa, tenía (y tiene) un nivel bastante bajo. Esos nombres de relumbrón han servido para que su público se mantenga fiel pero poco más. Todas ellas me parecen series del montón, de relleno para un catálogo cada vez más extenso, y más disperso.

Hace unos meses supimos que Netflix preparaba su primera serie original hecha en España con el apoyo de la productora Bambú, un drama de 16 episodios sobre cuatro operadoras de la compañía telefónica en los años 20 del siglo pasado, algo muy positivo porque la plataforma es una recién llegada al mercado y darle proyección internacional podría ser un gran impulso para nuestra ficción, que podría dar varios pasos adelante. El problema es que el único referente de serie europea que tenemos es Marseille, una de las peores de lo que llevamos de año a pesar de que ha sido renovada, y claro, nos llena de incertidumbre sobre lo que puede hacer Netflix a nivel internacional. Tendremos que esperar para ver otras como la japonesa Hibana.

Pero el drama francés ha sido novedoso en una cosa, ha sido la primera vez que público y críticos han alzado la voz unánimemente en su contra, algo que no es tan fácil de conseguir con las series de Netflix. Es cierto que el nivel de la plataforma es alto pero hay una tendencia de estimar en exceso sus productos. A HBO se le han dado bastantes palos por dar luz verde a series como Vinyl que, si bien no es lo mejor de la cadena, sigue siendo muy superior a la mayoría de dramas que día sí, y día también, se estrenan en todo el mundo pero da la sensación de que ésta habría sido mejor valorada si fuera de Netflix. HBO se ha ganado el derecho a ser criticada por hacer un producto inferior a sus estándares, pero también creo que la plataforma se ha ganado un prestigio a pulso que debe mantener y con lo que llevamos visto este año, parece que en su agenda prima la cantidad sobre la calidad.

El algoritmo de Netflix es muy efectivo para conocer los gustos de sus suscriptores y parte de su éxito reside en esta capacidad de anticipación, pero ha llegado el momento de que responda sobre qué tipo de series producir. Si el modelo son las House of Cards, Orange Is The New Black, etcétera, o las Flaked, Fuller House o Marseille.

La llegada de HBO Now abrirá de verdad el mercado español

El canal de cable HBO llega a España

Llevaba algún tiempo pensando en pagar por ver series de televisión y pasar de una vez de las descargas ilegales que por un lado son moralmente reprobables y por otro un verdadero coñazo a la hora de buscar el episodio, subtítulos y que encima lo reproduzca mi televisor o disco duro porque soy de los que les gusta ver las series en pantalla grande. Finalmente, y gracias a la fusión entre Movistar y Canal+ me decidí por la plataforma resultante, Movistar+, por su catálogo imbatible hasta el momento. Es por eso que la llegada de HBO Now a España no me ha sentado muy bien porque la plataforma se había convertido en la sucursal directa del gigante de cable en España con casi todos sus estrenos simultáneos.

La tardía llegada de Netflix al mercado de piratas que pensaban que era España ha demostrado que aquí hay negocio, que los que descargaban contenidos eran minoría y que además estaban dispuestos a pagar si se ofrecía una oferta relativamente interesante. HBO se ha dado cuenta rápidamente de esta circunstancia y ha decidido contraatacar para competir en un mercado en el que todavía su principal competidor no está tan arraigado y es posible ganarle mucho terreno. Un terreno que va a robar directamente a la operadora española, que va a perder muchísimo títulos de su catálogo más los que ambas producirán en el futuro.

A Movistar+ no le queda otra que mirarse a sí misma y para jugar en la misma liga que Netflix y HBO Now tiene que hacer lo mismo que ellas, diferenciarse gracias al contenido propio para así no depender de éstas y otras cadenas. De hecho, hoy mismo ha presentado la que será su primera serie de producción propia, La Peste, creada por Alberto Rodríguez (La Isla Mínima) y su equipo, ambientada en la Sevilla del siglo XVI, pero junto a ella ya tiene 20 proyectos en desarrollo y la ambiciosa intención de estrenar entre ocho y diez nuevas ficciones al año. Entre ellas, habrá también coproducciones internacionales rodadas en inglés, por lo que el proceso de internacionalización puede ser muy importante para amortizar las inversiones.

Movistar+ quiere competir con Netflix y HBO

Movistar+ ha previsto con acierto que el futuro iba a pasar por una mayor competencia internacional en el sector y se ha estado preparando para crear contenido de calidad, sabiendo que iba a perder poco a poco varias de las series más destacadas de su catálogo e iba a ser incapaz de comprar nuevos títulos. La llegada de HBO Now abre el mercado y aumenta la competencia y la competitividad entre las plataformas, algo que siempre se ha dicho que es bueno para el espectador. A corto plazo creo que los usuarios seriéfilos pierden porque tendremos que estar suscritos a varios servicios si queremos ver todo el contenido de calidad y quien no lo esté tendrá que recurrir otra vez a Internet, un regreso cada vez más difícil e indeseable que será la única alternativa para muchos en este país, más en los tiempos que corren.

Shadowhunters: otra saga literaria adolescente, más de lo mismo

La nueva serie de Freeform y Netflix

El año 2016 nos ha traído el cambio de nombre de la cadena ABC Family, la división juvenil de la gigante network, que ahora se llamará Freeform para adaptar su contenido a un público más adolescente que infantil. Su primera serie después del cambio ha sido Shadowhunters, otra serie basada en una saga literaria que además viene precedida de una película que fue un fracaso de taquilla, seguramente por su intención de competir con Crepúsculo, que no ha tenido rival en los últimos años. El resultado ha sido el esperado, ni más ni menos.

El episodio piloto nos presenta a Clary, una joven que descubre el día de su decimoctavo cumpleaños que procede de una estirpe de cazadores de demonios y que tendrá que unir sus fuerzas para encontrar a su madre raptada. Una sinopsis muy convencional que podría valer para la mayoría de las historias fantásticas que han encontrado acogida en la televisión. Adolescente se da cuenta de que posee un gran poder y tiene que superar diversas pruebas para lograr su objetivo, en este caso encontrar a su madre. Sota, caballo y rey.

Que hayamos visto millones de veces esta historia en el cine y en la televisión no es óbice para que no vuelva a triunfar porque su público se va renovando constantemente. Los adolescentes siempre van descubriendo referentes y Shadowhunters puede serlo sin ningún problema. Al igual que comentábamos en el artículo de Las Crónicas de Shannara, todos los ingredientes están presentes para que funcione aunque esta serie salga perdiendo en casi todas las comparaciones con respecto a la de MTV.

Katherine McNamara y compañía

A pesar de que sabemos lo que pretende ser, un producto dirigido a un target que no exige demasiado, creo que Shadowhunters no está bien ejecutada. A su episodio piloto le falta de todo, para empezar una estructura narrativa que enganche al espectador desde el principio, unos personajes que tengan algo especial, Clary, su amigo y compañía son calcados al del 99% de este tipo de series y por si fuera poco su final nos deja fríos y sin interés por saber qué va a ocurrir después, básicamente porque a grandes rasgos ya lo sabemos. Estéticamente tampoco aporta nada, no hay riesgo ni voluntad de querer hacer un producto más presentable.

En definitiva, Freeform ha creado un producto sin ningún tipo de pretensión, esperando que el público habitual de la cadena responda a la llamada simplemente por ser la serie que busca ser. Obviamente, desde un punto de vista adulto, Shadowhunters hace aguas por todas partes y no aporta nada al género, pero es que ni siquiera creo que esté siquiera entre las mejores opciones para los adolescentes, que tienen opciones más entretenidas y mejor ejecutadas. Dicho esto, la serie ha sido el mejor estreno en la historia del canal y la renovación para una segunda temporada está al caer.

Por último, hay que mencionar que Shadowhunters se ha convertido en la primera serie que Netflix España ha adquirido para emitir semana a semana, algo que se puede convertir en habitual en la plataforma, hasta ahora centrada en adquirir un catálogo de temporadas completas. Un movimiento muy importante del que tendremos que estar muy pendientes a partir de ahora.

Tráiler de Jessica Jones, la nueva serie de Marvel para Netflix

Jessica Jones Marvel Netflix

El próximo 20 de noviembre llega el primer gran estreno de Netflix desde que opera en España, se trata de Jessica Jones, la segunda serie de las cinco que Marvel y la plataforma tienen firmados. Hoy os traemos su primer tráiler completo y la verdad es que deja muy buenas sensaciones, muy en la línea de Daredevil, que ya nos sorprendió a todos gratamente este mismo año.

Para quienes no estén muy familiarizados con el universo Marvel, Jessica Jones es una investigadora privada y periodista que trabaja para una empresa llamada Alias Investigations. Una exposición a material radioactivo le dio superpoderes tales como la capacidad de volar, superfuerza y una resistencia sobrehumana a los golpes. Está protagonizada por Krysten Ritter (Breaking Bad) y contará con actores muy conocidos en la pequeña pantalla como David Tennant (Dr. Who), Carrie Ann Moss (Matrix), Mike Colter (The Good Wife) o Rachael Taylor (Anatomía de Grey).

Como podemos ver en el tráiler, Jessica Jones sigue claramente el camino marcado por Daredevil, la primera serie de Marvel para Netflix que ha sido todo un éxito de público y también de crítica. Parece ser que la productora ha decidido enviar a la plataforma contenidos más complejos en los que podemos encontrar personajes con mayor profundidad y una violencia más realista que sobrepasa por mucho la candidez de sus productos más comerciales para otras networks o cine. Además, su nivel estético es muy superior, optando por una fotografía muy oscura y unas escenas de acción muy bien rodadas, acercándola mucho más al cine que a la televisión convencional. Todavía tenemos que esperar al resultado final, pero todo parece indicar que estamos ante otro gran producto de Netflix.

Netflix y sus problemas con la estructura narrativa

Narcos, la última gran serie de Netflix

Netflix aún no ha llegado a España pero ya hemos visto sus series, cuya indiscutible calidad le ha valido multitud de elogios, pero también ha generado varios tópicos que hemos aceptado sin pestañear. Tras ver muchos de sus productos de este 2015, tengo que contradecir uno de ellos, el que dice que las series de Netflix son para maratonearlas.

Generalmente, las series de televisión están concebidas como historias independientes, que forman parte de un gran todo, incluso en la ficción seriada. En este caso, todo el conjunto funciona como una historia clásica: planteamiento, desarrollo y desenlace. Las primeras series originales de Netflix, siguen siendo las mejores todavía, House of Cards y Orange Is The New Black seguían este esquema hasta este año. La primera no puedo juzgarla porque aún no la he visto, pero la segunda está siendo una auténtica tortura seguirla. Esto se debe a que los creadores de las series de Netflix han decidido modificar la forma de contar las historias, siendo concebidas como algo parecido a una película larga de doce horas.

He aquí donde reside el principal problema. Una serie con una estructura clásica tiene los episodios igualmente estructurados en planteamiento, desarrollo y desenlace, de ahí a que al final siempre intentaban engancharnos para ver el siguiente. Si en Netflix esto desaparece, el binge watching no sirve para nada. Mencionaba en mi crítica de Bloodline que había tardado varios meses en acabarla porque los episodios era muy largos y el ritmo e intensidad eran insoportables para verlos en forma de maratón. Considero que ver una serie como esta así es una auténtica locura que sólo se explicaría de dos formas, o te ha conquistado de verdad, o lo haces por puro postureo. Más bien la segunda.

Esta forma de estructurar las series puede venir bien en comedias de media hora como Unbreakable Kimmy Schmidt o Grace & Frankie, pero jamás en dramas tan densos como los que propone Netflix. Ese sería otro de sus problemas, su predilección por productos de autor que en ocasiones carecen de todo ritmo. Las series de televisión tienen un lenguaje propio y el interés de la plataforma en modificarlo en su beneficio creo que es una mala decisión. No creo que ninguna de sus series originales tengan la cantidad de espectadores en binge watching que puede tener, por ejemplo, The Good Wife o Lost, cuyos episodios son más cortos y adictivos.

Insisto en que Netflix lleva un tiempo sorprendiéndonos a todos con series francamente buenas. Narcos es la última, también podemos decir lo mismo de Sense 8 o Daredevil, pero sinceramente la concepción tradicional de la estructura narrativa es lo que seguirá haciendo crecer a la plataforma, cuyos experimentos siempre son bienvenidos pero también susceptibles de críticas como esta. ¿Y vosotros qué pensais al respecto?

Bloodline, todo queda en familia

Bloodline, la serie de Netflix con Kyle Chandler

Últimamente se da por hecho que todas las series de Netflix están pensadas para el binge-watching y que, por tanto, sus historias no son pequeños todos que se unen para formar un relato unificado, sino un todo seccionado en trece partes. No es la primera vez que me pasa, pero Bloodline es el ejemplo más claro que encuentro para explicar que no todas las series de la plataforma son maratoneables, puesto que es densa, larga y con un episodio tenemos suficiente para un mes. Desde marzo, no he podido finalizarla hasta ahora.

Con estas afirmaciones no quiero decir que Bloodline no me haya gustado, todo lo contrario, simplemente que un atracón de la familia Rayburn no puede ser bueno para la salud. Ya que me he centrado en su punto más negativo al empezar, voy a continuar desglosando lo que no me ha gustado de la serie, que casi todo tiene que ver con su duración, me parece excesivo que los episodios duren una hora, y su ritmo, demasiado lento al principio, lo cual seguramente hizo que muchos espectadores desconectasen junto por la escasa presencia de catalizadores que generasen una adicción irrefrenable, cosa rara porque el drama familiar suele ser el género ideal para dar giros inesperados e inverosímiles e imprimir un buen ritmo narrativo. Sin duda, este arranque un tanto lento junto con la sensación de que podrían estar contando algo más y que no lo hacen porque no quieren son los punto débiles de la serie.

A cambio, durante este inicio nos hace una minusciosa presentación de todos los personajes, quizás un tanto innecesaria, porque a priori casi todos se ciñen a unos arquetipos que no son nuevos para nosotros y que en esta nueva forma de hacer televisión vemos casi a diario, como el hermano protector encarnado por Kyle Chandler, la oveja negra, el hermano pequeño débil pero agresivo, etc. Pero lo bueno de Bloodline es que todos son lo que parecen, no se preocupan en ocultarlo, y sin embargo acabamos teniendo unos protagonistas muy complejos, verosímiles y fácilmente extrapolables al mundo real. Salvando las distancias, la historia nos cuenta cómo gente normal se puede ver envuelta en unos problemas que ni ha buscado ni en los que esperaban verse implicados.

Kyle Chandler, Ben Mendelsohn, Sissy Spacek, Linda Cardellini, Norbert Leo Butz

Lo mejor de Bloodline es el enorme trabajo de sus actores, sobre todo Kyle Chandler y Ben Mendelsohn, nominados al Emmy por estos papeles, y Sissy Spacek, aunque podemos dar un notable a todo el reparto. Su éxito se debe sobre todo a un guión muy bien escrito y unos personajes propicios para el lucimiento de los intérpretes, que están muy bien dirigidos por directores con amplia experiencia como Dan Attias o Ed Bianchi, que suelen trabajar en muchas de las grandes series de la actualidad. Por supuesto el apartado técnico es otro de sus puntos fuertes, una fotografía de calidad capaz de retratar lo mejor y lo peor de los Cayos de Florida, tanto su parte idílica como su parte más desconocida y realista, que suele omitirse en el ámbito más comercial, pero igual o más atractiva. Detrás de toda esa blancura ibicenca, también hay sudor, suciedad y oscuridad.

Con Bloodline, Netflix demuestra que sigue apostando muy fuerte por ficciones de calidad y, como en la mayoría de los casos, de televisión de autor, que puede salir mejor o peor pero cuya intención ya es digna de elogios. Su mérito es haber permitido que los hermanos Kessler y Daniel Zelman impriman una personalidad de la que carecería en manos de cualquier network, porque un drama familiar es un caramelo proclive a convertirse en un culebrón infinito y sumamente adictivo, sin más. Aunque no es perfecta ni mucho menos y podemos sacarle varios peros, creo que estamos ante otra buena serie que viene a definir una línea estratégica para la plataforma de contenido online, que recordemos que llegará en breve a España con esta Bloodline bajo el brazo. Habrá que estar atentos.

La tecnología, la realidad y Netflix

Netflix llegará a España en otoño

Como ya todos a estas alturas sabréis, la plataforma de contenido online Netflix aterrizará por fin en España en algún momento del próximo otoño. También sabréis que su precio rondará los ocho euros y que no tendrá todo el contenido habido y por haber, incluso ni House of Cards ni Orange Is The New Black, sus mejores series cuyos derechos mantiene Canal+. Por tanto este no es otro artículo destacando sus bondades y avisando de sus limitaciones. Me gustaría enfocarlo sobre la tecnología frente a la realidad.

Aún así, vamos a hacer un breve resumen de lo que vamos a encontrarnos en el catálogo de Netflix. Lo más importante de la plataforma es, desde hace algún tiempo, las series de producción propia aunque ya hemos visto que vendrá con dos bajas sensibles y con una posición en el mercado no dominante en cuanto a derechos sobre títulos cinematográficos y televisivos, cosa que empezará a cambiar paulatinamente porque sí dominará en cuanto a marca con sólo poner los pies en nuestro país. Casi todos conocemos Netflix pero no Wuaki o Filmin y ese es un trabajo que ya tienen hecho. Con Yomvi y Movistar Series competirá en igualdad de condiciones y será apasionante ver cómo acaba esta lucha.

Hace años esta progresión del contenido online mediante streaming era prácticamente ciencia ficción que hoy han hecho posible los avances tecnológicos en redes wifi y en conectividad en general. Pero la tecnología se ha dado de bruces con la realidad, pues aunque podemos hacer cosas alucinantes con nuestros televisores, ordenadores, tabletas y teléfonos móviles, el visionado de contenidos parece estar sufriendo constantes zancadillas por parte de las propias plataformas como por parte de la terrible obsolescencia programada. ¿Podrá mejorar Netflix la experiencia de sus competidores?

Aún observo con estupor y mucha indignación que la nueva versión de Yomvi (pongo sólo un ejemplo, el que conozco) no puede funcionar en una Smart TV de 2013, las limitaciones según el sistema operativo que tengas en tus dispositivos o las trabas que el usuario encuentra para verlos en un PC, ya sea a través de su inestable aplicación o del navegador de turno. Prácticamente me están obligando a suscribirme al Digital+ tradicional. Obviamente no todo es culpa de la plataforma en sí, también intervienen otros agentes como los desarrolladores de software, los plugins que se emplean y mil incompatibilidades que se dan entre sistemas. También es probable que muchos de estos problemas sean culpa de mis dispositivos pero ¿cuánto me durará la compatibilidad si hago una fuerte inversión para renovar mis gadgets?

En este entorno va a llegar Netflix, cuya experiencia se puede ver perjudicada si la tecnología no encuentra una ayuda total de nuestras conexiones y nuestros dispositivos. Gastarse ocho euros al mes no es nada, te los gastas en un gintonic, pero 1300 pavos en un televisor de última generación, un ordenador de 600 mínimo, más otros tantos para un smartphone tope de gama y una conexión a Internet más cara que la media europea, no es un gasto que cualquiera se pueda permitir cada dos o tres años. Si desarrolladores, plataformas y fabricantes no se ponen de acuerdo, más que experiencia vamos a vivir un trauma de los gordos.

Orange Is The New Black: fecha de estreno y tráiler

Tercera temporada de Orange Is The New Black

Ayer fue el día de los tráilers. Un poco antes de la sorpresa que nos dio HBO con el lanzamiento del primer avance de True Detective, Netflix ya nos había alegrado el día con el de Orange Is The New Black, que además vino con la fecha de regreso fijada para el día 12 de junio.

Tras el loco final de la segunda temporada, las internas de la prisión de Litchfield vuelven con varias novedades. La primera es el esperado regreso de Laura Prepon como regular tras su escasa participación el año pasado cuando se la echó de menos, aunque su ausencia sirvió para desarrollar varios personajes secundarios que se han convertido en imprescindibles en Orange Is The New Black. La segunda novedad es una ausencia, la de Jason Biggs, que no estará para interpretar a Larry, el prometido de Piper. Y por último, dos fichajes, los de Lori Petty y Ruby Rose, la primera ya apareció en el arranque de la segunda temporada y la segunda será una nueva reclusa que pondrá sus ojos en la protagonista.

El resto del reparto se mantiene como hasta ahora, pues es su valor más importante. Es difícil encontrar un elenco tan extenso en una serie de televisión y darles a todos una cuota de protagonismo similar sin la sensación de que se estén abandonando personajes. El mérito es de Jenji Kohan, su showrunner, responsable de todo lo bueno que le está pasando a Orange Is The New Black, creadora de un guión consistente y unos personajes inolvidables.

Recordemos que el regreso está fijado para el 12 de junio y, a falta de confirmación oficial, vendrá un día después a Canal+ Series. Os dejo con el tráiler que sé que lo estáis deseando. No olvidéis dejarnos vuestras impresiones debajo en el apartado de los comentarios.