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Autor: Miguel Romero

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me conquistó sobre todas las cosas. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis escuchar en el podcast de Cultura Seriéfila y eventualmente en La Jungla Radio.

Muertos… o no, el cliffhanger más extremo

Responsables del cliffhanger de la semana

¡Aviso! Este artículo contiene spoilers sobre el tercer episodio de la sexta temporada de The Walking Dead y el último de la quinta de Juego de Tronos.

La Edad de Oro de las series en la que nos encontramos es novedosa entre otras cosas porque fue capaz de cambiar las reglas de un juego que se había vuelto muy previsible con el paso de los años. Los macguffins, los deux ex machinas y los cliffhangers campaban a sus anchas hasta que HBO lideró un cambio hacia un lenguaje más cinematográfico que dejó obsoletas, o al menos modernizó, todas aquellas herramientas. Después de haber mutado mucho en una década parece que algunas de ellas han vuelto como si de una moda se tratase.

En efecto, empezamos con Juego de Tronos y su episodio cliffhanger en sí mismo que fue Mother’s Mercy que hábilmente fue utilizado para dejar a los fans de la serie y las novelas con dos palmos de narices. Ambos grupos ya están en el mismo punto de la historia y los guionistas no tuvieron piedad, sembrando la duda sobre la vida de varios personajes, pero sobre todo Jon Snow, que acaba muriendo a manos de sus súbditos en una escena clarísimamente inspirada en Julio CesarEsta semana hemos sido testigos de uno similar en The Walking Dead, donde el personaje de Glenn muere con todas las de la ley, dejando pocas esperanzas a la audiencia de volver a verlo con vida. Este cliffhanger, a diferencia del anterior, esperamos que se resuelva pronto y comprobar qué ha pasado sin que se convierta en la obsesión del año.

El gran cliffhanger de la serie

Ambos sucesos traumáticos tienen un punto en común, que se dan en dos series pesimistas por naturaleza y muy poco dadas a este tipo de deux ex machinas. En The Walking Dead y Juego de Tronos, muerto significa muerto desde siempre. Los productores, ahora tan visibles como los entrenadores de fútbol, están obligados a dar explicaciones de casi todo lo que acontece en sus ficciones, por tanto, llama muchísimo la atención que lejos de resolver ciertas dudas y expresarse categóricamente sobre la muerte de tal o cual personaje, lo que hacen son declaraciones ambiguas que no hacen más que alimentar el ruido social. Efectivamente, la conversación en las redes sociales es lo que suelen buscar todas las producciones, ya que éste tipo de feedback cada vez está más valorado por las cadenas y podrían considerarse tan importantes como los ratings de la noche anterior. Llama la atención, por tanto, que dos de las mejores y más exitosas series de la actualidad sucumban y antepongan un trending topic sobre la coherencia y la idiosincrasia de su obra. Ambas ficciones juegan con la vida y la muerte de personajes principales y saben que es su principal baza, quizás sea por eso que quieren aprovecharla, aunque todos sabemos que son mucho más que eso.

Desde hace algunos años para una serie es casi imposible mantener un secreto tan grande como la resurrección o muerte de algún personaje principal pues cada persona con un teléfono móvil se ha convertido en espía y todo se extiende como un virus por las redes sociales. El spoiler está a la orden del día y por poco que naveguemos por Twitter algo nos acabaremos comiendo, como por ejemplo que Kit Harington haya sido visto en un partido de tenis con la melena de Jon Nieve o que todos sepamos el día y la hora en la que fue visto en el aeropuerto de Belfast, lugar habitual del rodaje de la serie. The Walking Dead tampoco se ha librado y ya hemos podido ver imágenes de Steven Yeun en el rodaje supuestamente tras la desgraciada escena. En ambos casos se demuestra que es muy complicado que un cliffhanger siga vivo durante un año entero.

Podría ser el mejor cliffhanger de la historia

Habréis notado que hablo como si los dos personajes fueran a resucitar (o escaparse de la muerte) seguro, pero la verdad es que no lo sé. Lo que sí sé es lo que pasaría si los productores no cumplen con los deseos de las masas, y es que no hay nada más peligroso ni extremo que un ruido social negativo, pues los pobres guionistas tendrán sobre ellos a hordas de tuiteros enfurecidos de los que difícilmente podrán escapar durante el resto de sus vidas. Si no, que le pregunten a Damon Lindelof.

La revolución sexual de Masters of Sex

Tercera temporada de Masters of Sex Showtime

Cuando Masters of Sex se estrenó nadie dudó de que fue uno de los mejores estrenos del año 2012 y acto seguido se convirtió en la serie señalada como sucesora de Mad Men. Ya pudimos ver que no era exactamente lo mismo y cuyo único punto común era profundizar en la sociedad de la misma época y, además, su segunda temporada no pudo sostenerse al nivel de la primera, por lo que cayó casi en el olvido seriéfilo. Su tercera entrega, en cambio, ha vuelto a ser brillante, recuperando su crédito y muchas cosas más que había perdido.

Uno de los principales problemas de la segunda temporada de Masters of Sex fue el excesivo protagonismo que adquirieron los traumas infantiles de Bill, que impidieron en gran parte que la historia avanzara con más soltura a pesar del gran trabajo de Michael Sheen. Fue Lizzy Caplan y su Virginia Johnson las que consiguieron mantener el tipo de la serie. Las tramas secundarias, muchas de ellas superfluas del todo, también hicieron que perdiéramos mucho el interés.

Tercera temporada de Masters of Sex

Cuando la relación entre Bill y Virginia se explota en todas sus aristas es cuando Masters of Sex funciona y parece que sus guionistas han tomado buena nota de ello. La más interesante es la sociedad profesional entre ellos, la clínica, el estudio y sus vicisitudes ante una sociedad poco acostumbrada a hablar abiertamente sobre el sexo. Esta temporada hemos tenido muchas y variadas tramas interesantísimas: el lanzamiento de su libro, la conciliación del trabajo y su embarazo, la búsqueda de inversores, los problemas con la iglesia radical y la resolución de varios casos clínicos que les hacían avanzar en su estudio. Sin embargo, después tenemos su trama amorosa, la cual provoca que de vez en cuando Masters of Sex haga peligrosas incursiones culebronescas, sobre todo a medida que nos acercamos al final de temporada. Por muy bien escrito, fotografía e interpretado que esté, no es propio de una serie de su calidad. Sin lugar a dudas, ésta y otras tramas amorosas son su principal punto débil.

Decíamos que las tramas secundarias habían sido muy flojas en la segunda temporada, sin embargo en este curso han sido de lo mejor sin lugar a dudas, apoyadas por unos secundarios que han tenido muchísimo peso en todas las tramas. Las más destacadas han sido las de Josh Charles, un empresario que busca el perfume de la atracción sexual para comercializarlo, y también la de Emily Kinney, que desencadena todo lo que pasa en la season finale. Y, por supuesto, el regreso del matrimonio Scully, con tramas por separado o juntos para Beau Bridges y Alison Janney, a los que echamos mucho de menos el año pasado, ha sido todo un regalo. También han sido muy importantes tras la elipsis temporal los hijos de Bill y Virginia, que han crecido y han sido fuentes de conflicto antes inexplorados, a los que han llevado al límite. Hay que mencionar a la maravillosa Caitlin Fitzgerald pues su Libby Masters define a la perfección la época constituyendo uno de los personajes más complejos de la serie.

Tesas ha sido una de las grandes sorpresas de la temporada de Masters of Sex

Masters of Sex no se olvida de lidiar con los problemas propios de la época. En esta temporada, la homosexualidad ha cobrado especial importancia junto a otros que, aunque de soslayo, consiguen cierta visibilidad como la Guerra de Vietnam, el puritanismo y un acercamiento a la sexualidad desde el punto de vista de los adolescentes y niños. Aún así, creo que no es suficiente y sería mucho más relevante si los incorporara con más fuerza a sus tramas.

Mi veredicto es que la tercera temporada de Masters of Sex cumple con nota, tanto que nos ha dejado con ganas de saber cómo se va a resolver la trama ante este nuevo escenario que se plantea y, claro está, hace olvidar la tremenda disfunción que sufrió el año pasado.

Tráiler de Jessica Jones, la nueva serie de Marvel para Netflix

Jessica Jones Marvel Netflix

El próximo 20 de noviembre llega el primer gran estreno de Netflix desde que opera en España, se trata de Jessica Jones, la segunda serie de las cinco que Marvel y la plataforma tienen firmados. Hoy os traemos su primer tráiler completo y la verdad es que deja muy buenas sensaciones, muy en la línea de Daredevil, que ya nos sorprendió a todos gratamente este mismo año.

Para quienes no estén muy familiarizados con el universo Marvel, Jessica Jones es una investigadora privada y periodista que trabaja para una empresa llamada Alias Investigations. Una exposición a material radioactivo le dio superpoderes tales como la capacidad de volar, superfuerza y una resistencia sobrehumana a los golpes. Está protagonizada por Krysten Ritter (Breaking Bad) y contará con actores muy conocidos en la pequeña pantalla como David Tennant (Dr. Who), Carrie Ann Moss (Matrix), Mike Colter (The Good Wife) o Rachael Taylor (Anatomía de Grey).

Como podemos ver en el tráiler, Jessica Jones sigue claramente el camino marcado por Daredevil, la primera serie de Marvel para Netflix que ha sido todo un éxito de público y también de crítica. Parece ser que la productora ha decidido enviar a la plataforma contenidos más complejos en los que podemos encontrar personajes con mayor profundidad y una violencia más realista que sobrepasa por mucho la candidez de sus productos más comerciales para otras networks o cine. Además, su nivel estético es muy superior, optando por una fotografía muy oscura y unas escenas de acción muy bien rodadas, acercándola mucho más al cine que a la televisión convencional. Todavía tenemos que esperar al resultado final, pero todo parece indicar que estamos ante otro gran producto de Netflix.

The Affair: más perspectivas y más mentiras

Nuevos puntos de vista en The Affair

The Affair fue una de las series más comentadas del curso pasado por varios motivos, pero el más importante fue su novedosa narrativa que mostraba los dos puntos de vista de los protagonistas de una aventura amorosa. A pesar de este riesgo que tomó Showtime y sus creadores Hagai Levi y Sarah Treem, la serie no consiguió poner de su lado a toda la crítica y el público. En esta segunda temporada, además, da otra vuelta de tuerca que puede enriquecer el relato de personajes al mismo tiempo que trabar la propia historia.

La novedad que nos trae The Affair esta temporada es la incorporación de otros dos puntos de vista, los de los cónyuges traicionados, Helen y Cole, lo que puede ser un contraste bastante interesante con respecto a las versiones de Noah y Alison, que nos han contado una verdad muy sesgada siempre vista desde el punto de vista de dos personas cegadas por el deseo, la pasión y el enamoramiento. Además, y esto quizás sea lo más importante, nos dará una visión de ambos como hasta ahora no habíamos tenido, lo cual completará mucho más el puzzle y a los personajes, a los que conoceremos más en profundidad. Este siempre ha sido y sigue siendo el punto fuerte de The Affair, que demuestra el gran trabajo que sus creadores y actores han hecho con ellos.

Por supuesto, estas dos nuevas perspectivas pueden entorpecer mucho la narración de los hechos en sí que, si bien no es lo más importante en The Affair, sí que puede ralentizar demasiado el proceso ya que en los dos primeros episodios se desarrollan en el mismo día durante sus cuatro partes, y eso quizás sea demasiado. En cambio, al final de cada uno nos cuenta cómo va avanzando la trama policial que quiere dar con Noah en la cárcel por el asesinato de Scott Lockhart, la novedad es que parece que veremos un relato lineal y no piezas inconexas y discontinuas. Cada semana tendremos novedades del caso, solo falta saber lo que hay en medio.

Segunda temporada de The Affair

Una de las características más atractivas de The Affair es que lo personajes mienten constantemente, no sólo entre ellos sino también entre nosotros y yo diría que hasta a los guionistas, ya sea por voluntad propia o por omisión. Y es atractiva porque obliga al espectador a permanecer atentos a los detalles, no en aquellos como la longitud de una falda, sino en otros donde el propio subconsciente de los personajes va dibujando su personalidad y los que desean omitir en favor de sus intereses. Se nota que los creadores los han trabajado muy bien, han cobrado vida propia, pero también pueden caer en trampas fáciles voluntaria o involuntariamente, por lo que su labor es tan delicada como manejar explosivos.

Sin embargo, y sé que no soy el único al que le pasa, The Affair nunca ha conseguido atraparme de la forma que hacen otras series actuales como The Leftovers o Fargo. No son lo mismo aunque las tres tengan unos estándares de calidad muy elevados, pero la de Showtime no consigue atraparme del mismo modo. Me interesa todo lo que ocurre pero es más fácil desconectar que con las otras sobre todo por su ritmo y la repetición de escenas en las diferentes versiones, lo que provoca que los episodios se hagan demasiado largos. Eso sí, el inicio de temporada ha estado a un buen nivel, añadiendo el atractivo de las nuevas perspectivas, avanzando significativamente en el caso y, lo mejor de todo, es no se ha ido de las manos como la pasada season finale. Todavía no.

The Affair se emite en Canal+ Series en la madrugada del lunes al martes a las 00.25h, un día después de su estreno en Estados Unidos. 

La bipolaridad de los regresos de series ¿sí o no?

Regresos de series necesarios

La moda de los regresos de series está a la orden del día, y nunca mejor dicho porque todos los días nos despertamos con la noticia de un nuevo reboot de una serie mítica o de alguna que las cadenas piensan que se puede sacar tajada ahora que esto de la ficción televisiva se ha convertido en un chollo. La última ha sido Las Chicas Gilmore, que volverá de la mano de Netflix y acto seguido los usuarios de las redes sociales han explotado de felicidad, lo que me ha llevado a reflexionar sobre nuestra hipocresía para criticar los que no nos gustan y para gozar de felicidad con los que sí.

Yo mismo, firme defensor del contenido original, nuevo y honesto, me sorprendí dando saltos de alegría cuando conocí la noticia de la nueva Twin Peaks y maldiciendo a los que tomaron la decisión de traer de vuelta otras series que ya habíamos olvidado como Heroes o Padres Forzosos, aunque no me negaréis que llevaba mucha razón. Supongo que habrá gente que opine al contrario, otros que sean nostálgicos y todo le parezcan bien y otros a los que los regresos de series les parezcan una abominación porque los referentes deben ser intocables.

Siendo objetivos, lo cierto es que los regresos de series apestan a oportunidad de negocio, a explotar una gallina que una vez dio huevos de oro y que puede volver a darlos gracias a un caldo de cultivo seriéfilo más favorable del que había en el momento de su estreno original. Y lo son todos, por mucho que nos empeñemos, sólo que algunos tienen más sentido que otros, pero todos se están subiendo al carro de una burbuja que se va haciendo más grande a una velocidad que no pueden alcanzar los creadores de contenido original, al menos lo suficientemente bueno como para convertirse en una serie de éxito.

El último regreso inesperado

Desde un punto de vista subjetivo, es obvio que a nadie le amarga un dulce y no creo que ningún fan de Twin Peaks se esté quejando de que Lynch y Frost hayan escrito 19 nuevos episodios de la serie porque Cooper ya avisó que volvería en 25 años. Tampoco hay nadie quejándose de que Noah Hawley esté mancillando la maravillosa obra maestra de los Coen que es Fargo y desde luego todos estamos deseando ver cómo les ha ido a Lorelai y Rory desde que dejamos de seguir sus vidas. Pero ¿Heroes? ¿Padres Forzosos? Por favor…

Fargo: ritmo, estética y crimen

Patrick Wilson y Ted Danson en Fargo

La locura de los remakes y las adaptaciones de clásicos del cine parecía haber tocado hace poco más de un año a una de las grandes obras maestras de los hermanos Coen, Fargo, un clásico que temíamos que una versión televisiva acabaría por desmitificar. Ya pudimos comprobar que Noah Hawley supo extraer la esencia del filme y plasmarlo en una miniserie de diez episodios cuyo éxito le ha dado una merecida continuidad, pues bien, el arranque de la segunda temporada no sólo está al nivel de la primera sino que parece que conseguirá superarla.

La primera temporada de Fargo se trataba de una especie de adaptación extendida de la película de 1996, manteniendo una trama similar aunque añadiendo algunos personajes por razones obvias y dando un giro de tuerca a una historia ya de por sí bastante truculenta. Desviarse del original era una misión demasiado arriesgada, por lo que el material original sirvió como base sólida manteniendo todas las características del filme en particular y del universo Coen en general: el humor negro, el paisaje, los personajes rozando la caricatura, la música y hasta la fotografía. Éstos elementos sumados a un gran guión dieron como resultado una serie aclamada por la crítica, el público y hasta los académicos, que no dudaron en otorgarle el Emmy a la Mejor Miniserie.

Fargo Segunda Temporada Estreno

La segunda temporada no aporta tampoco demasiado en cuanto a la temática, de hecho esperamos que nunca lo haga porque Fargo se basa precisamente en el mismo punto de partida. Sólo que esta vez hemos retrocedido hasta los años setenta para revivir otro horrendo crimen en Minnesota, en concreto uno al que Lou Solverson, el padre de la maravillosa Molly, hace referencia en la primera temporada, la masacre de Sioux Falls. Aunque nos suene a indio las premisas son las mismas: un cobarde comete un crimen que se le va totalmente de las manos y acaba involucrando a otras personas en apariencia inocentes que se dejan llevar por la oleada de violencia, por supuesto siempre con asesinos profesionales al acecho que trabajan para la mafia local. Todavía nos quedan muchos datos por saber, pero seguro que habrá mucha sangre.

Pero donde la segunda temporada de Fargo ha dado un salto importante es en el apartado artístico. Desde el comienzo donde vemos el rodaje de una película western con un tal Ronald Reagan de estrella, ya vemos que la estética se ha amoldado claramente a la época que trata de reflejar, los años 70. El tratamiento del color, la planificación, los títulos de crédito y hasta la música han cambiado desde su primera entrega. Todo funciona a las mil maravillas y de forma deliciosa, tanto que hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto de un episodio de una serie a nivel visual. A este preciosismo estético ayuda el montaje, que consigue que las escenas y los diálogos fluyan a un ritmo vertiginoso y aquí es donde difiere de la primera temporada y de la película, que apostaban por planos y silencios larguísimos. De esta forma parece abrazar al cine de Tarantino, no sólo en el montaje o en la pantalla partida sino también en algunos diálogos.

Fargo Segunda Temporada

Por último, me gustaría resaltar la labor de Noah Hawley como showrunner de Fargo, que ha pasado de ser un desconocido a ser uno de los mejores de la televisión americana y se lo ha ganado a pulso. Su comparación con Nic Pizzolatto ha dejado de tener sentido después de ver los resultados de sendas segundas temporadas de sus series. Mientras True Detective se convirtió en un caos narrativo y la evidencia de que su autor tenía problemas para crear nuevos personajes, Fargo se ha desatado, se ha liberado de sus referentes y ha echado a volar como algo nuevo aunque parezca lo mismo, pero un lujo para los sentidos que recomiendo que no desaprovechen.

Fargo se emite todos los martes a las 22.30h en Canal+ Series Xtra en V.O.S.

The Walking Dead: un repaso a su gran regreso

The Walking Dead Sexta Temporada

Ya podemos decir que la temporada seriéfila ha dado comienzo pues todas las grandes series de otoño ya han regresado. La última que nos faltaba era The Walking Dead y anoche lo hizo con un episodio francamente espectacular, con más zombies de los que jamás hayamos visto y analizando por completo al protagonista Rick Grimes, cuya evolución a lo largo de estas seis temporadas es uno de los apartados más interesantes de la ficción de AMC.

Los desta tires de The Walking Dead siempre andan quejándose de la poca acción que ofrecen la mayoría de episodios, alegando que hay pocos zombies para ser una serie de zombies. Desde luego, Kirkman y Gimple parecen haber escuchado sus plegarias y le han dado lo que quieren, aunque no ha llegado al nivel de No Sanctuary, el capítulo que abrió la quinta temporada y catalogado por muchos como el mejor de la serie. Cierto es que este First Time Again ha sido algo más tranquilo porque nos ha ofrecido a modo de flashbacks lo que pasó después de dicha temporada, junto con un implecable análisis de Rick Grimes, sin lugar a dudas el personaje más interesante de la serie.

En mi opinión, y sé que no soy el único, cuando más me gusta The Walking Dead es cuando consigue el equilibrio perfecto entre acción y profundidad en los personajes. Ya hemos visto que hemos tenido buenas dosis de la primera pero sobre todo el episodio ha sido disfrutable desde el punto de vista del análisis de Rick, que ha conseguido hacerse con el control de Alexandria tras convencer a Leanna de que deben hacerse fuerte frente a las amenazas que puedan llegar desde el exterior, no sólo desde el mundo de los no muertos sino principalmente de los vivos. Su liderazgo levanta cierto recelo entre la comunidad, que no se fían de él después de lo que ocurrió al final de la quinta temporada, pero también tendrá que lidiar con Morgan tras su reencuentro, quien le recuerda quién es en realidad el hombre que conoció. El carácter de Rick y su instinto de supervivencia es una bomba a punto de estallar, no sólo entre los vecinos de Alexandria sino también entre su propio grupo.

Escena de acción en la sexta temporada de The Walking Dead

La factura del episodio desde el punto de vista de la dirección es impecable gracias al siempre excelente trabajo de Greg Nicotero, pero no se puede decir lo mismo de los efectos digitales, que han empañado una gran cantidad de planos que podrían haber quedado espectaculares, como el general de la cantera donde están los caminantes atrapados estropeado totalmente por el humo de las bengalas. Siempre me refiero a lo mismo, The Walking Dead debe mejorar mucho en este aspecto y no se pueden escudar en el presupuesto porque podrían tener el que quisieran teniendo en cuenta la enorme audiencia que congrega semana a semana, que además va en aumento.

Sorprende también el uso del blanco y negro en los flashbacks, pues es la primera vez que se atreven a usar dicho recurso. Esto se debe al montaje paralelo durante todo el episodio y las similitudes de los escenarios que podrían confundir al espectador, una decisión tomada por Scott Gimple y Robert Kirkman tras ver el resultado final y con la que Nicotero no ha quedado del todo contento, aunque los curiosos podrán satisfacer sus deseos en la edición en DVD, que contendrá todo el episodio en color. Una decisión que, tomada en posproducción, es discutible desde el punto de vista estético porque se debería haber rodado e iluminado pensando en el blanco y negro. En cualquier caso, el resultado final no ha quedado nada mal pues le da cierta estética al conjunto y centra el interés exclusivamente en lo que ocurre en la historia sin distracciones.

Flashbacks en The Walking Dead

Para finalizar, creo que The Walking Dead sigue en plena forma a pesar de haber empezado ya su sexto año y todavía tiene cierto recorrido. No me suele gustar que las series se alarguen innecesariamente pero la verdad es que no se percibe ningún síntoma de agotamiento hasta ahora. Por otro lado, me gustaría reivindicarla como serie de calidad porque en ocasiones se menosprecia injustamente por ser una serie de género fantástico y no estar ajustado a los cánones de lo que se considera buen gusto. Premiar a Juego de Tronos en los Emmy es un paso importante, esperemos que los académicos le pierdan el miedo a los zombies.

The Leftovers, hablemos del regreso del dramón de HBO

La segunda temporada empieza con mucha fuerza

El pasado verano de 2014 HBO estrenó The Leftovers, una serie cuya premisa de la repentina e inexplicable desaparición de millones de personas por todo el mundo era muy interesante hasta que el resultado final nos descolocó a muchos. Nos encontramos con un drama cuyo principal interés no era escalecer el perturbador suceso sino hablarnos sobre el dolor y el existencialismo de una sociedad destruida por la ausencia de sus seres queridos. Su ritmo lento y su intimismo le hizo perder muchos espectadores pero los que nos quedamos acabamos convencidos del todo. Ahora ha vuelto con una segunda temporada que ha empezado con un episodio francamente bueno.

Tras la brutal season finale en la que Mapleton acabó siendo pasto de las llamas, los Garvey huyen buscando un nuevo hogar que encuentran en la localidad de Jarden (Texas), que tiene la singularidad de que es la única del mundo que no sufrió ninguna pérdida. Ahora, como es comprensible, se ha convertido en un lugar de peregrinación y esperanza para muchos que intentan volver a la normalidad en un lugar aparentemente a salvo de lo inexplicable. Allí conocemos a una nueva familia que compartirá el peso de The Leftovers con los Garvey, los Murphy, que esconden secretos varios y que pronto conocerán el dolor en primera persona.

No podemos hablar de este primer episodio sin hablar de la potente secuencia inicial que cuenta la historia de una mujer prehistórica embarazada que sale de su cueva momentos antes de que quede sepultada debido a un temblor, teniendo que dar a luz a su hijo y vivir sola hasta su final. La escena, que recuerda mucho a El Árbol de la Vida pero con menos poesía, plantea nuevas dudas a un espectador que ya sabe que el misterio de The Leftovers nunca será resuelto. Sea como sea, la secuencia supone un arranque demoledor emocionalmente pero aún no sabemos qué significa esta nueva bella metáfora sobre la pérdida ni cómo extrapolarla a la serie, aunque por sí sola ya funciona de sobra.

Protagonistas de The Leftovers

El resto del episodio es igualmente brillante. La narración ha ganado muchísimo dinamismo, presentando una historia, una ciudad y unos personajes mostrando relativamente poco pero de forma muy certera. El espectador ya no necesita más preámbulos para empezar con el grueso de la trama, pues ya conocemos a los nuevos, el entorno y el contexto de esta nueva temporada. Por tanto, se espera que en la segunda temporada de The Leftovers sí haya una historia, un qué suficientemente interesante como para reenganchar a muchos pero con un fondo detrás igual de desgarrador que el del año pasado, cuando teníamos la sensación de que todo se nos contaba a medias y el único objetivo era la empatía. Para mí, este Axis Mundis (Eje del Mundo) ha sido uno de los mejores episodios de lo que llevamos de año, al menos uno de los más completos.

The Leftovers se emite en Canal+ Series todos en la madrugada del domingo al lunes a las 3.00h y los lunes a las 22.30h, ambas en V.O.S

Scream Queens: más allá del placer culpable

Una de las nuevas series de la temporada

Hace más de una semana del estreno en Estados Unidos de Scream Queens y todavía estoy intentando recuperarme del shock sufrido. La serie de Ryan Murphy y Brad Falchuk ha sido uno de los estrenos más esperados del otoño gracias (o por culpa) de la cansina promoción que ha durado demasiados meses y, claro, las consecuencias son unas expectativas muy elevadas del público y su posterior decepción al ver que no era lo que esperaban. De hecho, la noche de su puesta de largo no funcionó nada bien, aunque los visionados online posteriores han duplicado sus números. Yo sabía dónde me metía, no hacía falta más que ver alguna de las dos últimas temporadas de American Horror Story.

Scream Queens sigue la línea descendente iniciada por Coven y Freakshow, aunque en este caso sus creadores son perfectamente conscientes de lo que querían crear y separarla de su serie de terror aunque perfectamente hubiera funcionado como parte de ésta. FOX, sin embargo, le ha concedido a Murphy sus deseos a cambio de que llenara el vacío que dejó otra de sus ficciones, Glee, también orientada al público adolescente. La mezcla de terror y divismo trash de la primera se unen al colorido y la irreverencia de la segunda creando un monstruo que difícilmente podrá (y querrá) controlar.

Es difícil calificar cuál es el género de Scream Queens aunque tradicionalmente se podría encuadrar dentro de la «comedia de terror», si es que existe claro, un poco como Scary Movie pero parodiando al propio universo de Ryan Murphy en lugar de Scream. Analizando ambos géneros por separado se podría decir que es una comedia aunque en muchos momentos se pasa de graciosa y entra tan de lleno en lo grotesco que pierde toda la gracia, aunque hay que reconocerle ciertos gags realmente ingeniosos. Si en cambio la consideramos terror, se nos desmorona instantáneamente porque no tiene ninguna credibilidad, lo que provoca que las secuencias que deberían dar miedo en realidad dan risa y, en ocasiones, ni siquiera eso.

Scream Queens, uno de los estrenos más destacado de la temporada de otoño

Tampoco están nada bien muchos de los actores, víctimas de un guión esquizofrénico y del postureo trash al que son sometidos, principalmente Emma Roberts, cuyo trabajo en Coven y Freakshow le han valido ser la protagonista de Scream Queens, pero está demasiado excesiva y eso se nota. No es que lo haga mal, es que Murphy se lo pide. Y esto es lo que en mi opinión hace que se desaproveche un reparto muy interesante, empezando con Jamie Lee Curtis, la más contenida en toda esta locura, Niecy Nash, Keke Palmer o Lea Michele.

No se puede decir que Murphy no busque una gran variedad racial en sus series y en esta ocasión no iba a ser menos, incluyendo personajes de todas las razas, condición sexual y discapacitados pero mientras en Glee resultaba socialmente positivo y hasta entrañable, en Scream Queens se repiten estereotipos y chistes políticamente incorrectos más propios del pasado, lo cual habla de lo excesiva que es esta serie. Y ojo que a mí me gusta lo políticamente incorrecto, pero es que aquí no se libra nadie. El capricho de Ryan Murphy se le va totalmente de las manos buscando el beneplácito de un público adolescente que recibe lo que más le gusta, mucha acción, diálogos ágiles y personajes excesivamente superficiales (tanto o más que la serie). Definitivamente Scream Queens no es para mí, pero comprendo perfectamente que haya gente por ahí dispuesta a perder su tiempo con una serie que es mala y adictiva a partes iguales y que va muchísimo más allá del placer culpable.

Las 4 mejores series de estreno agosto 2015

La precuela de The Walking Dead, en AMC

Después de un mes de julio sonrojante en cuanto a series de estreno se refiere (de hecho no hicimos el artículo), agosto nos ha sorprendido con la llegada de algunas de las mejores de lo que llevamos de año o, al menos, algunas de las más esperadas. La cantidad de nuevos pilotos ha sido realmente abrumadora pero sinceramente, no todos son merecedores de entrar en nuestra lista mensual, así que allá vamos con las cuatro mejores:

4. Public Morals (TNT)

18 añazos llevaba dándole vueltas a esta idea el creador de Public Morals, Ed Burns, y por fin ha conseguido la recompensa de ver cómo su criatura al fin veía la luz. La pregunta que habría que hacerse es si merecía la pena seguir adelante con él o haber conseguido la financiación de otra cadena de cable que no fuera TNT. La producción no está nada mal pero creo que no está del todo conseguida, primero porque es difícil adivinar con exactitud la época o la ciudad en que se ubica. Segundo porque pienso que el ritmo frenético que imprime Burns a la serie no es el adecuado: escenas muy cortas, sin apenas transiciones y un montaje que da la sensación de que corta las escenas antes de tiempo. Ah sí, la historia nos traslada a los años 60 en Nueva York y se centra en una brigada antivicio que suelen sacar tajada haciendo la vista gorda a negocios ilícitos, lo que les acarreará problemas. Esperaba mucho más de Public Morals y de Burns. Si queréis profundizar más, podéis consultar mi crítica para TV Spoiler Alert.

3. Fear The Walking Dead (AMC)

Una de las series de estreno más esperadas del año, sin duda. La companion series de The Walking Dead ha arrancado con falta de acción, algo que no gusta a los puristas, pero perfectamente comprensible si los creadores quieren contar el origen del brote zombie como no pudieron contarlo en la serie madre. Los primeros cuatro episodios prometen ir en su misma senda, lo cual es muy buena señal. Fear The Walking Dead explora al ser humano como sociedad y cómo es capaz de contribuir a su extinción a base de malas decisiones fruto del miedo. Recordemos que la serie se emite en AMC España los lunes a 22.10h y no os perdáis la crítica que ya le hicimos aquí en Cultura Seriéfila.

2. Narcos (Netflix)

Esperábamos mucho de la nueva ficción original de Netflix y Narcos ha superado nuestras expectativas con un primer episodio ejemplar. Nos ha gustado por su forma de contar la historia, de un modo ágil y con saltos temporales, lo que le da un ritmo bastante alto, algo que no suele suceder con las series de la plataforma, que suele estructurar la narración de la temporada como un todo. No nos cuenta nada nuevo, «sólo» la vida y obra de Pablo Escobar, pero los que sepan bien poco de quién era y lo que hizo van a disfrutar de lo lindo. La nota negativa la pone precisamente el protagonista, un actor brasileño cuyo acento no es capaz de controlar.

1. Show Me A Hero (HBO)

Los fanáticos de David Simon estamos de enhorabuena con Show Me A Hero, una miniserie seis episodios de HBO en la que le hemos podido ver en plena forma. Lo mejor es que el autor se muestra un poco más accesible ayudado por el formato y quizás por la dirección de Paul Haggis, que ha hecho un trabajo excelente. Tampoco se queda atrás Oscar Isaac, que ha sorprendido a todos los que no lo conocíamos aún con su credibilidad y su enorme talento, un actor que hay que seguir muy de cerca porque será una estrella. En cuanto a la historia, muy en la línea de Simon, dibujando el mapa de Yonkers, desde las esferas de la política hasta los diferentes estratos de la sociedad. Por cierto, no os perdáis nuestra crítica. Show Me A Hero se pudo ver este verano en Canal+ Series y seguramente pronto estará disponible en Yomvi.