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American Crime Story: O.J Simpson por Ryan Murphy

La nueva serie de Ryan Murphy es American Crime Story

La historia de Estados Unidos no se puede entender sin sus crímenes. Esto es lo que deben pensar Ryan Murphy y Brad Falchuk, que han dedicado varios años y varias series a describir macabros y cada vez más locos crímenes en la ficción televisiva. Ahora, han decidido volverse «hiperrealistas» y recrear el juicio más mediático de toda la historia americana, el de O.J Simpson, con toda la fidelidad posible. Esto es American Crime Story, la nueva serie de FX, una antología de diez episodios que cada año recreará un caso archiconocido.

Desde los primeros segundos, con las imágenes de archivo del caso de Rodney King y sus posteriores disturbios, American Crime Story: People vs. O.J Simpson demuestra que sus creadores han buscado la rigurosidad y la fidelidad a la hora de recrear los hechos y los personajes. Parece claro, por tanto, que el objetivo no es esclarecer si el ex deportista es culpable sino analizar todo lo que aquel juicio conllevó, tanto a nivel mediático, por la cobertura que se le dio, y también cómo ha marcado y evolucionado la relación de la sociedad con los famosos, que no volvió a ser la misma desde entonces.

Una de las grandes estrellas de American Crime Story

El interés de Ryan Murphy y Brad Falchuk en el guión, que ya estaban escribiendo para FOX Scott Alexander y Larry Karaszewski, ha permitido que American Crime Story se haya hecho más grande, con más presupuesto y con un reparto de lujo. La caracterización de la mayoría de los personajes está muy lograda, Cuba Gooding Jr. es un convincente O.J y su parecido es incluso razonable, como el de Sarah Paulson como la fiscal Marcia Clark. No tanto el de David Schwimmer, aunque por lo poco que hemos visto hasta el momento puede ser que la decisión de ofrecerle el papel puede no ser tan mala como parecía. Por el contrario, apenas hay parecido entre John Travolta y Robert Shaphiro, y no pasaría nada por sacrificar similitudes por fichar una estrella pero es que el aspecto de Travolta deja mucho que desear, no parece él mismo, dicho esto, como buen actor que es seguro que su trabajo será muy importante en la serie.

El primer episodio de American Crime Story funciona desde el primer minuto gracias a un ritmo que nos deja ver los matices de los personajes y todo el trasfondo del caso, hasta en el nivel racial o el tratamiento de la fama, sin ser todo lo densa que se cabría esperar. Por tanto es admirable la capacidad de síntesis de los escritores y de Murphy como director, cuentan muchísimo en una hora y no da la sensación de ser un resumen desestructurado. La recreación de los años 90 es mimética y la fotografía evoca a los productos audiovisuales de la época.

John Travolta, David Schwimmer y Cuba Gooding Jr.

También admiro y agradezco la contención de Murphy a la hora de no llevarse a su terreno la serie, aunque hay que reconocer que en algunos momentos podemos observar guiños al público juvenil, como cuando Robert Kardashian le pide a O.J que no se suicide en el dormitorio de su hija Kimmy. Se ve que le interesa, aparte del caso criminal, analizar la raíz de lo que hoy es la familia más influyente para los adolescentes que, irónicamente, nació a partir del juicio.

A medida que avance American Crime Story me gustaría que fuera profundizando en el funcionamiento de la justicia americana, en el conflicto racial que Estados Unidos no ha podido resolver después de tantos años, en el tratamiento mediático de los juicios a celebridades o de la fama y sus consecuencias, pero creo que es mucho pedir y sólo veremos algunas pinceladas. Muchos de los espectadores seguirán expectantes por si ven a la pequeña Kimmy.

Amazon cumple con el remake de Mad Dogs

La serie de Amazon, remake de la homónima británica

La prolífica industria audiovisual americana a menudo necesita mirar a otros mercados en busca de ideas más frescas que las que tienen en casa, incluso Amazon, que tan bien está llevando su incursión en el mundo seriéfilo, ha decidido a apuntarse a la moda de los remakes. Ellos, los americanos, creen que pueden mejorar productos realizados en otros países gracias a sus inalcanzables presupuestos y su amplio star system. La mayoría de veces la originalidad se queda en el camino, pero Mad Dogs, quizás por ser un producto menos concienzudo y original, lo ha conseguido.

Mad Dogs es una comedia negra que se desarrolla en Belice, un destino paradisíaco para cuatro amigos de la universidad que acuden a la llamada de otro compañero que ha hecho fortuna en el país centroamericano gracias al negocio inmobiliario. Su estancia se convertirá en una pesadilla desde la primera noche, cuando el anfitrión es asesinado y se ven envueltos en una trama criminal que no pueden manejar, más aún cuando empiezan a aflorar viejas rencillas entre ellos, lo cual complica todo mucho más.

No soy partidario de que las series se clasifiquen las series por géneros porque realmente más que una clasificación, se trata de una imposición absurda que priva a unos de ver grandes obras simplemente porque no son el público objetivo al que va dirigido. Paradójicamente, Mad Dogs sí podría ser considerada como una serie para tíos por su exceso de testosterona y su ausencia total de un punto de vista femenino. Su perspectiva androcentrista puede irritar a muchas mujeres pero hay que valorar el producto por lo que es, una serie que es mero entretenimiento sin más pretensiones.

Misterioso personaje de Mad Dogs

A medida que avanza la temporada, Mad Dogs se va alejando de la comedia para convertirse en un thriller carente de humor por completo, punto en el que se vuelve más aburrida, en parte también porque odiamos a los personajes tanto como se odian entre ellos y eso es lo peor que le puede pasar a una serie, que el espectador no se sienta identificado con lo que ve en la pantalla. Sólo su espléndida producción, sus paisajes y su vocación de road movie que asoma de vez en cuando nos mantienen pegados a la pantalla. Bueno, eso y saber cómo demonios va a acabar todo.

La serie de Amazon tiene muchos problemas, como la falta de credibilidad y de ritmo en algunos episodios pero no podemos negar que es capaz de atraparnos gracias a su cuidada estética, quizás demasiado trabajada para un producto que es más simple de lo que parece aunque precisamente eso le salve de ser una serie totalmente olvidable. Aún así, Mad Dogs es recomendable al menos para echar un vistazo.

Mad Dogs está disponible en el catálogo de series de Movistar+ o en Canal+ Series.

Angie Tribeca, la comedia loca que estábamos esperando

La nueva serie de TNT España

Cuando la monotonía de la temporada seriéfila y sus insulsos estrenos se instalan, es reconfortante encontrar aún lugar para la sorpresa. Esperaba poco o nada de Angie Tribeca, otra comedia de TBS de esas que pasan si  pena ni gloria pero que contra pronóstico me ha hecho pasar muy buenos ratos gracias a un humor muy básico pero efectivo.

Angie Tribeca es Rashida Jones (The Office, Parks & Recreation), una detective de la policía de Los Angeles a la que le asignan un compañero, Jay Gails (Hayes McArthur, Go On), con el que tendrá que resolver casos muy locos de las formas más locas que nos podamos imaginar. Además, lleva la siempre venerada firma de Steve Carell, creador de la serie junto con su mujer, Nancy. La comedia de TBS bebe de las películas de 80 como Loca Academia de Policía, Hot Shots o Aterriza como puedas, es decir, un humor deformado y paródico que no es gran cosa pero que entretiene una barbaridad.

No esperéis que Angie Tribeca sea una maravilla, tampoco es eso, es una comedia estúpida en la que la estupidez es bienvenida. En este caso, los objetos de parodia son las series procedimentales de policías, por lo que se explotan adecuadamente tópicos como las persecuciones, los interrogatorios, los forenses o los detectives atormentados. Todo ello dando en el clavo con una imaginación sin límites aunque pensemos que ya está todo visto. Especialmente destacables son los gags en los que el perro policía está presente como un agente más y los rótulos de Ford cada vez hay un plano de coches exterior.

Angie Tribeca Perro

Personalmente para mí que no soy un asiduo de sus comedias anteriores ha sido un gran descubrimiento Rashida Jones (sí, lo sé), a quien el papel le va como anillo al dedo y ella cumple sin despeinarse de forma muy efectiva. Junto a los dos protagonistas y secundarios hay que destacar los cameos de actores muy famosos como Alfred Molina, James Franco, Lisa Kudrow, Jeff Dunham, Sarah Chalke, Keegan-Michael Key o Bill Murray entre otros, lo cual le hace ganar un poco más de interés. Se ve que en la producción hay mucha mano.

Angie Tribeca me parece una comedia muy recomendable para desengrasar la mandíbula sin más pretensión que pasar un buen rato. Es obvio que este tipo de humor no es para todo el mundo pero reto a quien sea a que vea el piloto sin soltar una carcajada. Ya me contaréis.

Angie Tribeca se estrenó el pasado domingo 17 de enero en TNT con una maratón de los diez episodios de su primera temporada. La segunda entrega se estrenará el próximo 25 de enero.

Shadowhunters: otra saga literaria adolescente, más de lo mismo

La nueva serie de Freeform y Netflix

El año 2016 nos ha traído el cambio de nombre de la cadena ABC Family, la división juvenil de la gigante network, que ahora se llamará Freeform para adaptar su contenido a un público más adolescente que infantil. Su primera serie después del cambio ha sido Shadowhunters, otra serie basada en una saga literaria que además viene precedida de una película que fue un fracaso de taquilla, seguramente por su intención de competir con Crepúsculo, que no ha tenido rival en los últimos años. El resultado ha sido el esperado, ni más ni menos.

El episodio piloto nos presenta a Clary, una joven que descubre el día de su decimoctavo cumpleaños que procede de una estirpe de cazadores de demonios y que tendrá que unir sus fuerzas para encontrar a su madre raptada. Una sinopsis muy convencional que podría valer para la mayoría de las historias fantásticas que han encontrado acogida en la televisión. Adolescente se da cuenta de que posee un gran poder y tiene que superar diversas pruebas para lograr su objetivo, en este caso encontrar a su madre. Sota, caballo y rey.

Que hayamos visto millones de veces esta historia en el cine y en la televisión no es óbice para que no vuelva a triunfar porque su público se va renovando constantemente. Los adolescentes siempre van descubriendo referentes y Shadowhunters puede serlo sin ningún problema. Al igual que comentábamos en el artículo de Las Crónicas de Shannara, todos los ingredientes están presentes para que funcione aunque esta serie salga perdiendo en casi todas las comparaciones con respecto a la de MTV.

Katherine McNamara y compañía

A pesar de que sabemos lo que pretende ser, un producto dirigido a un target que no exige demasiado, creo que Shadowhunters no está bien ejecutada. A su episodio piloto le falta de todo, para empezar una estructura narrativa que enganche al espectador desde el principio, unos personajes que tengan algo especial, Clary, su amigo y compañía son calcados al del 99% de este tipo de series y por si fuera poco su final nos deja fríos y sin interés por saber qué va a ocurrir después, básicamente porque a grandes rasgos ya lo sabemos. Estéticamente tampoco aporta nada, no hay riesgo ni voluntad de querer hacer un producto más presentable.

En definitiva, Freeform ha creado un producto sin ningún tipo de pretensión, esperando que el público habitual de la cadena responda a la llamada simplemente por ser la serie que busca ser. Obviamente, desde un punto de vista adulto, Shadowhunters hace aguas por todas partes y no aporta nada al género, pero es que ni siquiera creo que esté siquiera entre las mejores opciones para los adolescentes, que tienen opciones más entretenidas y mejor ejecutadas. Dicho esto, la serie ha sido el mejor estreno en la historia del canal y la renovación para una segunda temporada está al caer.

Por último, hay que mencionar que Shadowhunters se ha convertido en la primera serie que Netflix España ha adquirido para emitir semana a semana, algo que se puede convertir en habitual en la plataforma, hasta ahora centrada en adquirir un catálogo de temporadas completas. Un movimiento muy importante del que tendremos que estar muy pendientes a partir de ahora.

Las Crónicas de Shannara, un envoltorio de lujo para una serie insuficiente

Póster promocional de Las Crónicas de Shannara

Después de unas navidades tranquilas, 2016 ha arrancado muy fuerte con el estreno de productos muy destacados, más que por su calidad, por sus altas probabilidades de éxito entre un público tan goloso como el adolescente. Una de ellas es Las Crónicas de Shannara, basada en una saga literaria escrita por Terry Brooks con millones de fans en todo el mundo.

Se trata de la gran apuesta de MTV para dar un giro a su ficción y la prueba es la ingente cantidad de dinero que han gastado en la producción de esta serie. Se nota y mucho que han puesto mucho empeño a nivel visual, sus efectos digitales están muy conseguidos y no tienen nada que envidiar a las superproducciones cinematográficas. Para colmo, se han ido a rodar a Nueva Zelanda con un reparto muy destacado e internacional, entre ellos John Rhys Davis, Gimly en El Señor de los Anillos, lo cual no es casual. La (ex)cadena musical ha buscado combinar la épica y las series adolescentes para crear un producto con el que su público habitual pierda la cabeza.

Del trío protagonista de Las Crónicas de Shannara se salvan las dos mujeres, Poppy Drayton e Ivana Baquero, que es la niña de El Laberinto del Fauno, más que por sus cualidades interpretativas, porque realmente están caracterizadas como personajes de fantasía. Su compañero masculino, Austin Butler, parece recién sacado del plató de Una vida inesperada y le han colocado un disfraz barato y unas orejas postizas. Cero carisma. Los secundarios mejoran un poco el panorama aunque ninguno destaque especialmente.

Poppy Drayton, Ivana Baquero y Austin Butler

El principal problema de Las Crónicas de Shannara no es el apartado estético ni el visual, está claro, es el propio contenido. A pesar de que el primer libro de Terry Brooks fue escrito en 1977, los personajes parecen sacado de una serie adolescente vulgar de Disney Channel y ni el maquillaje ni el vestuario pueden convencernos de lo contrario, probablemente porque no quieren desviarse mucho del estereotipo marcado. Sus creadores, Alfred Gough y Miles Millar (Smallville) tampoco son demasiado hábiles escribiendo guiones y diálogos, por lo que en este aspecto la serie parece de segunda fila, pero eso tampoco parece importarles.

MTV ha arriesgado mucho para crear su propia producción épica y en parte lo ha conseguido porque todos los ingredientes para gozar del favor del público teen están presentes: actores guapos, épica, tríos amorosos y lucha entre el bien y mal. Por otro lado, Las Crónicas de Shannara se preocupa más de contentar a su target que de conseguir un producto de calidad para todos, y es que hay veces que las cadenas olvidan que una buena serie es capaz de atraer a una audiencia potencial que seguro que haría mucho bien para su imagen.

Las Crónicas de Shannara se emite en el canal TNT todos los jueves a las 22.30h

Into The Badlands, la distopía ecléctica de AMC

Into The Badlands, la serie de artes marciales de AMC

El pasado 16 de noviembre el canal AMC estrenó Into The Badlands, su nueva ficción distópica de artes marciales que en sus primeras semanas de emisión ha conseguido unas buenas cifras de audiencia a pesar de su clara vocación de serie de nicho. Sus puntos fuertes son las secuencias de acción y su alegre fotografía, pero en su contra está una trama algo confusa y falta de ritmo. Vamos a entrar en detalle.

La cadena AMC sigue en la búsqueda de nuevas series que le hagan recuperar el brillo que ha ido perdiendo a medida que sus buques insignia como Breaking Bad o Mad Men han ido finalizando. Tras no saber muy bien donde ubicarse con series muy minoritarias como Turn o Halt and Catch Fire, han decidido apostar descaradamente por un público más joven que ya había captado gracias a la serie de Vince Gilligan o a la propia The Walking Dead. Adaptaciones de cómics o historietas (como es el caso de Into The Badlands) y secuelas, precuelas o remakes inundan la parrilla de la prestigiosa AMC, que tendrá que cuidar qué series produce como hasta ahora ha hecho si quiere seguir manteniendo dicho prestigio, por mucho dinero que haya en juego.

Into The Badlands se puede encuadrar claramente en el género de las artes marciales pero no hay que obviar el tremendo pastiche que los creadores de Smallville, Peter Gould y Miles Millar nos han traído. Para empezar, estamos ante una distopía totalmente atemporal en el que se entremezclan todo tipo de símbolos: motocicletas modernas, coches de los años cincuenta, estructuras totalitarias y feudales, etc. El espectador en un principio se siente desubicado entre tanta terminología y pierde las conexiones con el mundo real, por lo que no sabe si está ante una distopía o un mundo totalmente ficticio sin referentes reales. Ante esta desconexión inicial, a mí me costó volver a meterme en la serie, sobre todo después de quedarme absorto ente las brillantes coreografías de las secuencias de acción, tanto que todo lo que pasa en medio es totalmente secundario, pierdo todo el interés. Por tanto, su principal punto negativo es la falta de ritmo en los diálogos y un tono demasiado solemne a la hora de contarnos el porqué y el para qué de tanto mamporro.

Belleza estética de Into The Badlands

Por el contrario, Into The Badlands bebe del cine oriental de artes marciales de la pasada década para componer su relato visual, igual de atractivo gracias a una fotografía muy colorida, véase la belleza del campo de amapolas, e igual de espectacular en sus secuencias de acción, a las que no le falta sangre ni imaginación cuando parece que ya lo hemos visto todo. Para completar la fábula posmodernista, el vestuario es otro elemento muy original en la serie ya que va mezclando conjuntos de diferentes culturas y épocas. El primer episodio deja a medias la presentación de personajes, primero porque no todos los que aparecen han sido debidamente introducidos y segundo porque todavía faltan muchos por conocer.

Into The Badlands tiene mimbres para ser todo un éxito. La moda de las distopías junto con las artes marciales, un género que siempre ha sido muy popular son sus principales bazas para conquistar a la audiencia, pero también hay que reconocerle que arriesga con una historia lenta no apta para los públicos que demandan tramas ágiles, aunque paradójicamente, los personajes deberían estar dotados de una mayor profundidad de la que hemos podido ver en el piloto. Todo ello conseguirá que sea, además de un éxito, una buena serie.

 

Quantico, el culebrón llega al FBI

AXN estrena la serie Quantico, de ABC

La temporada de otoño en Estados Unidos nos ha dejado varias series vencedoras, varios éxitos que ya pueden respirar tranquilos porque han conseguido la ansiada temporada completa. Una de ellas es Quantico, una historia sobre un grupo de jóvenes reclutas del FBI que se encontrarán en el epicentro del atentado terrorista más grave sobre Estados Unidos desde el 11 de septiembre, solo que esta vez la víctima es la preciosa Grand Central Terminal de Nueva York. Uno de ellos es señalado como el responsable del ataque, ahora sólo queda averiguar quién es.

Cuando empezamos a hablar de Quantico no tarda en salir a relucir el nombre de Shonda Rhimes irremediablemente. La serie de ABC comparte muchas similitudes con la estructura y el tipo de historias que le gusta contar a una de las creadoras de más éxito en el panorama norteamericano, pero esta vez la supuesta copia llega desde su propia cadena, que parece haber conseguido su fórmula mágica y trasladarla al FBI. Y es totalmente cierto, desde el principio las similitudes  con Anatomía de Grey son claras pero, y hablo sólo habiendo visto el piloto, Quantico va más allá porque su género no es el culebronesco, al menos no el único, sino que principalmente es una serie de intriga, acción y muchos giros argumentales. En este último caso, la analogía más correcta podríamos establecerla con Cómo defender a un asesino.

La protagonista de Quantico amenaza con convertirse en una estrella mundial

El otro nombre que debe salir a colación en una conversación sobre Quantico es el de su protagonista, Pryanka Chopra, una desconocida para el mundo occidental pero una auténtica estrella e ídolo nacional en la India. Es actriz de Bollywood y de teatro, cantante, modelo y además fue Miss Mundo en el año 2000. Está claro que ABC ha buscado notoriedad al contratar a una intérprete con mucho potencial como para convertirse en una estrella en Estados Unidos también, y está claro que lo ha conseguido. Chopra tiene el magnetismo, carisma y fotogenia necesarios para ello, aunque su talento sea más bien limitado y su trospidez, infinita.

A ver, no esperemos que Quantico sea la serie del año y aunque consiga ser un éxito, no creo que consiga aguantar más allá de dos o tres temporadas a buen nivel porque el ritmo de su trama es frenético y sus giros de guión acabarán siendo cansinos y poco creíbles a largo plazo. Ahora bien, sí estamos ante una de las series más adictivas del año sin lugar a dudas. En ese aspecto podríamos compararla con Prison Break y The Following, dos series que empezaron francamente bien pero que no resistieron sus ataques de locura de sus guionistas y acabaron cayendo por su propio peso. La serie de ABC tiene mimbres para construir una primera temporada sólida pero sólo el tiempo nos dirá hasta cuando la aguantaremos, algo parecido a lo que le va a ocurrir a Blindspot.

Quantico estrena está noche en AXN a las 22.15h. 

Crimen y drama social en el Mar de Plástico

La nueva serie de Antena 3 es Mar de Plástico

El salto cualitativo para la ficción española que supuso la aparición de varias series como El Ministerio del Tiempo o Vis a Vis a principios de año tenía que tener su continuidad en otoño. Una de las mayores esperanzas de la temporada es Mar de Plástico, también producida por Boomerang, que es un thriller ambientado en un entorno muy particular como son los invernaderos de la huerta almeriense. En efecto, la nueva ficción de Antena 3 aporta continuidad a sus predecesoras pero eso puede empezar a no ser suficiente en un futuro próximo, aunque la audiencia ha respondido bastante bien, pues la suma de todos los canales en que fue estrenada roza los 5 millones de espectadores, con un 29.2% de cuota de pantalla, superando a Olmos y Robles y Gran Hermano.

Héctor Tarancón (Rodolfo Sancho) acaba de llegar al ficticio pueblo de Campoamargo, donde se va a hacer cargo de la policía judicial tras haber estado presente en guerras como la de Afganistán. Su llegada no podría ser más oportuna, pues sin tiempo para establecerse, tiene que investigar la muerte de Aihnoa, una joven abogada que además es hija de la Alcaldesa. El primer sospechoso será Lucas (Jesús Castro), el novio de la víctima, pero no será el único pues el pueblo está plagado de potenciales sospechosos, entre los que se encuentra Juan Rueda (Pedro Casablanc), la persona más poderosa del pueblo.

Situar la ficción en la provincia de Almería me parece todo un acierto por parte de los creadores de Mar de Plástico. Desde luego, si buscaban una atmósfera opresora, rural y con una problemática muy particular en la línea de La Isla Mínima, lo han conseguido. El calor traspasa la pantalla gracias al ritmo, una fotografía muy cálida y las altas temperaturas reales que se encontró el equipo a la hora de rodar, algo que influye y se siente en el resultado final. Dejando de lado las sensaciones, esta parte del país se caracteriza por tener problemas propios muy arraigados frutos de la inmigración que acude hasta allí para trabajar en los invernaderos. No olvidemos los sucesos acaecidos en El Ejido hace quince años, con revueltas racistas y xenófobas tras, como en la serie, el asesinato de una mujer por parte de un magrebí. En el piloto, se nota que aquellos sucesos han inspirado a los guionistas.

La nueva serie de Antena 3 trata la inmigración desde el punto de vista de la explotación

De la inmigración ilegal deriva la explotación y la esclavitud, algo muy común en este tipo de historias. Por supuesto, si hay explotados, hay un explotador que se ha lucrado con el trabajo de personas que lo necesitaban. Juan Rueda se postula, pues, como el villano de Mar de Plástico, pero no será el único pues en un drama mediterráneo no puede faltar la corrupción política y los conflictos entre gitanos. Si se consigue sacar todo el jugo de este catálogo de problemas, la serie de Antena 3 puede ser más que interesante. Sin embargo, tenemos que darle tiempo porque el piloto no ha profundizado en ninguno de ellos.

Dicho piloto se ha centrado en presentar a los personajes de forma efectiva pero demasiado superficial sin apenas darle profundidad a ninguno de ellos, ni siquiera al protagonista, salvo algunas pistas. En cuanto a la forma de narrar me ha parecido muy convencional, no se atreve a ser nueva y creativamente ya no es suficiente a pesar de su buena factura. Creo que Mar de Plástico sigue adoleciendo de muchos de los males de la ficción española como la excesiva duración y una música que me sigue pareciendo demasiado intrusiva. En el otro lado de la balanza creo que es una serie bien dirigida, bien interpretada (salvo algunas excepciones) y sin ningún complejo a la hora de abordar temáticas más controvertidas y además lo hace sin complejos, sin concesiones al gran público y mostrando toda la sangre que haga falta. Me gusta también el casting, plagado de actores y actrices que no están quemados en televisión y además no lo hacen nada mal.

Por tanto, recomiendo Mar de Plástico porque es muy digna y superior a la media de las series de las networks americanas por las que perdemos tanto el tiempo. Es cierto que esperaba un poco más pero creo que el resultado es muy satisfactorio. Recordemos que se emite en Antena 3 todos los martes a las 22.30h. 

Bloodline, todo queda en familia

Bloodline, la serie de Netflix con Kyle Chandler

Últimamente se da por hecho que todas las series de Netflix están pensadas para el binge-watching y que, por tanto, sus historias no son pequeños todos que se unen para formar un relato unificado, sino un todo seccionado en trece partes. No es la primera vez que me pasa, pero Bloodline es el ejemplo más claro que encuentro para explicar que no todas las series de la plataforma son maratoneables, puesto que es densa, larga y con un episodio tenemos suficiente para un mes. Desde marzo, no he podido finalizarla hasta ahora.

Con estas afirmaciones no quiero decir que Bloodline no me haya gustado, todo lo contrario, simplemente que un atracón de la familia Rayburn no puede ser bueno para la salud. Ya que me he centrado en su punto más negativo al empezar, voy a continuar desglosando lo que no me ha gustado de la serie, que casi todo tiene que ver con su duración, me parece excesivo que los episodios duren una hora, y su ritmo, demasiado lento al principio, lo cual seguramente hizo que muchos espectadores desconectasen junto por la escasa presencia de catalizadores que generasen una adicción irrefrenable, cosa rara porque el drama familiar suele ser el género ideal para dar giros inesperados e inverosímiles e imprimir un buen ritmo narrativo. Sin duda, este arranque un tanto lento junto con la sensación de que podrían estar contando algo más y que no lo hacen porque no quieren son los punto débiles de la serie.

A cambio, durante este inicio nos hace una minusciosa presentación de todos los personajes, quizás un tanto innecesaria, porque a priori casi todos se ciñen a unos arquetipos que no son nuevos para nosotros y que en esta nueva forma de hacer televisión vemos casi a diario, como el hermano protector encarnado por Kyle Chandler, la oveja negra, el hermano pequeño débil pero agresivo, etc. Pero lo bueno de Bloodline es que todos son lo que parecen, no se preocupan en ocultarlo, y sin embargo acabamos teniendo unos protagonistas muy complejos, verosímiles y fácilmente extrapolables al mundo real. Salvando las distancias, la historia nos cuenta cómo gente normal se puede ver envuelta en unos problemas que ni ha buscado ni en los que esperaban verse implicados.

Kyle Chandler, Ben Mendelsohn, Sissy Spacek, Linda Cardellini, Norbert Leo Butz

Lo mejor de Bloodline es el enorme trabajo de sus actores, sobre todo Kyle Chandler y Ben Mendelsohn, nominados al Emmy por estos papeles, y Sissy Spacek, aunque podemos dar un notable a todo el reparto. Su éxito se debe sobre todo a un guión muy bien escrito y unos personajes propicios para el lucimiento de los intérpretes, que están muy bien dirigidos por directores con amplia experiencia como Dan Attias o Ed Bianchi, que suelen trabajar en muchas de las grandes series de la actualidad. Por supuesto el apartado técnico es otro de sus puntos fuertes, una fotografía de calidad capaz de retratar lo mejor y lo peor de los Cayos de Florida, tanto su parte idílica como su parte más desconocida y realista, que suele omitirse en el ámbito más comercial, pero igual o más atractiva. Detrás de toda esa blancura ibicenca, también hay sudor, suciedad y oscuridad.

Con Bloodline, Netflix demuestra que sigue apostando muy fuerte por ficciones de calidad y, como en la mayoría de los casos, de televisión de autor, que puede salir mejor o peor pero cuya intención ya es digna de elogios. Su mérito es haber permitido que los hermanos Kessler y Daniel Zelman impriman una personalidad de la que carecería en manos de cualquier network, porque un drama familiar es un caramelo proclive a convertirse en un culebrón infinito y sumamente adictivo, sin más. Aunque no es perfecta ni mucho menos y podemos sacarle varios peros, creo que estamos ante otra buena serie que viene a definir una línea estratégica para la plataforma de contenido online, que recordemos que llegará en breve a España con esta Bloodline bajo el brazo. Habrá que estar atentos.

Outlander no es sólo para chicas

Basada en la saga literaria de Diana Gabaldón

Esta temporada 2014-2015 no se está caracterizando por ser especialmente brillante, prácticamente ninguna nueva serie se puede considerar como obra de arte, pero sí que ha habido algunos grandes éxitos como Empire, sobre todo de cifras, y otros más equilibrados como la nueva serie de Starz, Outlander.

Alguien debería haber dicho claramente que Outlander no era sólo una historia romántica de esas que se venden para el público femenino. No me gusta que a priori se clasifique una serie para uno u otro género, o cualquier nicho, sobre todo si como es el caso, es vendible para casi todo tipo de público (adulto). Que fuera del canal de cable que emite series tan masculinas como Spartacus o Black Sails me hizo tener cierto interés en ver el resultado de una adaptación de una saga literaria con una legión de fans y cuya expectación era enorme. Por supuesto, no se iban a cortar en desnudos pero pocos podríamos imaginar que iban a llevar a tal extremo la violencia, tanto física como psicológica y lo que ocurre en los dos últimos episodios de la primera temporada es una de las secuencias más horribles y dolorosas que recuerdo.

Y eso que mi relación con Outlander empezó con un piloto me dejó un poco frío a pesar de que contenía muchos detalles interesantes y de los que finalmente han sabido sacar provecho. Digo finalmente porque la primera parte de la temporada fue un poco floja, lenta y sin mucha acción hasta el final de midseason, cuando Claire tiene que casarse con Jaime evitar testificar para los ingleses. Nace a partir de aquí la historia de amor que nos prometieron y, lejos de ser un camino de rosas, ha sido un viaje que se torna más oscuro a medida que llegamos al final.

Caitriona Balfe y Sam Heughan

Por supuesto, Outlander no es sólo una historia de amor, es una incursión sobre la colonización británica de Escocia, un tema siempre muy delicado de tratar en las islas que Diana Gabaldon afronta con mucha valentía y, aunque se posiciona del lado del oprimido, los clanes se llevan su dosis de crítica aunque está claro que son los ingleses los que salen peor parados como es habitual en este tipo de historias, por algo será. La política, la guerra y la lucha de poder se desarrollan en un entorno espectacular como las Highlands, que seguro que ha disparado las reservas turísticas para este verano. Además, en una época en la que empiezan a brillar los personajes femeninos importantes, nos encontramos con Claire, una luchadora que no duda en sumarse a la causa escocesa aunque ello suponga renunciar a volver a 1945. Gracias a sus conocimientos sobre medicina y, lógicamente, historia de la época, se erige en cerebro de los escoceses sin sobresalir demasiado y en una mujer que se erige en heroína para rescatar a su amado. La propia filosofía de la serie ya denota feminismo en todas sus vertientes y en Outlander, los hombres son las víctimas de violaciones.

Hay que dejar claro que la serie de Starz es eminentemente de género romántico, aunque sus concesiones a la aventura, a la fantasía y a la política, la convierten en un producto muy completo y muy recomendable. La cadena ha dado un pequeño giro en cuanto a temática pero muy coherente con su habitual filosofía de crear series con grandes dosis de sexo y violencia. Outlander podría haber funcionado en cualquier cadena pero en el cable consigue ser totalmente fiel al material original pues no se corta en adaptar sin cortapisas sus escenas más escabrosas.

La primera temporada de Outlander está disponible en el catálogo de Movistar Series.