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Categoría: Críticas

The Walking Dead: un repaso a su gran regreso

The Walking Dead Sexta Temporada

Ya podemos decir que la temporada seriéfila ha dado comienzo pues todas las grandes series de otoño ya han regresado. La última que nos faltaba era The Walking Dead y anoche lo hizo con un episodio francamente espectacular, con más zombies de los que jamás hayamos visto y analizando por completo al protagonista Rick Grimes, cuya evolución a lo largo de estas seis temporadas es uno de los apartados más interesantes de la ficción de AMC.

Los desta tires de The Walking Dead siempre andan quejándose de la poca acción que ofrecen la mayoría de episodios, alegando que hay pocos zombies para ser una serie de zombies. Desde luego, Kirkman y Gimple parecen haber escuchado sus plegarias y le han dado lo que quieren, aunque no ha llegado al nivel de No Sanctuary, el capítulo que abrió la quinta temporada y catalogado por muchos como el mejor de la serie. Cierto es que este First Time Again ha sido algo más tranquilo porque nos ha ofrecido a modo de flashbacks lo que pasó después de dicha temporada, junto con un implecable análisis de Rick Grimes, sin lugar a dudas el personaje más interesante de la serie.

En mi opinión, y sé que no soy el único, cuando más me gusta The Walking Dead es cuando consigue el equilibrio perfecto entre acción y profundidad en los personajes. Ya hemos visto que hemos tenido buenas dosis de la primera pero sobre todo el episodio ha sido disfrutable desde el punto de vista del análisis de Rick, que ha conseguido hacerse con el control de Alexandria tras convencer a Leanna de que deben hacerse fuerte frente a las amenazas que puedan llegar desde el exterior, no sólo desde el mundo de los no muertos sino principalmente de los vivos. Su liderazgo levanta cierto recelo entre la comunidad, que no se fían de él después de lo que ocurrió al final de la quinta temporada, pero también tendrá que lidiar con Morgan tras su reencuentro, quien le recuerda quién es en realidad el hombre que conoció. El carácter de Rick y su instinto de supervivencia es una bomba a punto de estallar, no sólo entre los vecinos de Alexandria sino también entre su propio grupo.

Escena de acción en la sexta temporada de The Walking Dead

La factura del episodio desde el punto de vista de la dirección es impecable gracias al siempre excelente trabajo de Greg Nicotero, pero no se puede decir lo mismo de los efectos digitales, que han empañado una gran cantidad de planos que podrían haber quedado espectaculares, como el general de la cantera donde están los caminantes atrapados estropeado totalmente por el humo de las bengalas. Siempre me refiero a lo mismo, The Walking Dead debe mejorar mucho en este aspecto y no se pueden escudar en el presupuesto porque podrían tener el que quisieran teniendo en cuenta la enorme audiencia que congrega semana a semana, que además va en aumento.

Sorprende también el uso del blanco y negro en los flashbacks, pues es la primera vez que se atreven a usar dicho recurso. Esto se debe al montaje paralelo durante todo el episodio y las similitudes de los escenarios que podrían confundir al espectador, una decisión tomada por Scott Gimple y Robert Kirkman tras ver el resultado final y con la que Nicotero no ha quedado del todo contento, aunque los curiosos podrán satisfacer sus deseos en la edición en DVD, que contendrá todo el episodio en color. Una decisión que, tomada en posproducción, es discutible desde el punto de vista estético porque se debería haber rodado e iluminado pensando en el blanco y negro. En cualquier caso, el resultado final no ha quedado nada mal pues le da cierta estética al conjunto y centra el interés exclusivamente en lo que ocurre en la historia sin distracciones.

Flashbacks en The Walking Dead

Para finalizar, creo que The Walking Dead sigue en plena forma a pesar de haber empezado ya su sexto año y todavía tiene cierto recorrido. No me suele gustar que las series se alarguen innecesariamente pero la verdad es que no se percibe ningún síntoma de agotamiento hasta ahora. Por otro lado, me gustaría reivindicarla como serie de calidad porque en ocasiones se menosprecia injustamente por ser una serie de género fantástico y no estar ajustado a los cánones de lo que se considera buen gusto. Premiar a Juego de Tronos en los Emmy es un paso importante, esperemos que los académicos le pierdan el miedo a los zombies.

The Leftovers, hablemos del regreso del dramón de HBO

La segunda temporada empieza con mucha fuerza

El pasado verano de 2014 HBO estrenó The Leftovers, una serie cuya premisa de la repentina e inexplicable desaparición de millones de personas por todo el mundo era muy interesante hasta que el resultado final nos descolocó a muchos. Nos encontramos con un drama cuyo principal interés no era escalecer el perturbador suceso sino hablarnos sobre el dolor y el existencialismo de una sociedad destruida por la ausencia de sus seres queridos. Su ritmo lento y su intimismo le hizo perder muchos espectadores pero los que nos quedamos acabamos convencidos del todo. Ahora ha vuelto con una segunda temporada que ha empezado con un episodio francamente bueno.

Tras la brutal season finale en la que Mapleton acabó siendo pasto de las llamas, los Garvey huyen buscando un nuevo hogar que encuentran en la localidad de Jarden (Texas), que tiene la singularidad de que es la única del mundo que no sufrió ninguna pérdida. Ahora, como es comprensible, se ha convertido en un lugar de peregrinación y esperanza para muchos que intentan volver a la normalidad en un lugar aparentemente a salvo de lo inexplicable. Allí conocemos a una nueva familia que compartirá el peso de The Leftovers con los Garvey, los Murphy, que esconden secretos varios y que pronto conocerán el dolor en primera persona.

No podemos hablar de este primer episodio sin hablar de la potente secuencia inicial que cuenta la historia de una mujer prehistórica embarazada que sale de su cueva momentos antes de que quede sepultada debido a un temblor, teniendo que dar a luz a su hijo y vivir sola hasta su final. La escena, que recuerda mucho a El Árbol de la Vida pero con menos poesía, plantea nuevas dudas a un espectador que ya sabe que el misterio de The Leftovers nunca será resuelto. Sea como sea, la secuencia supone un arranque demoledor emocionalmente pero aún no sabemos qué significa esta nueva bella metáfora sobre la pérdida ni cómo extrapolarla a la serie, aunque por sí sola ya funciona de sobra.

Protagonistas de The Leftovers

El resto del episodio es igualmente brillante. La narración ha ganado muchísimo dinamismo, presentando una historia, una ciudad y unos personajes mostrando relativamente poco pero de forma muy certera. El espectador ya no necesita más preámbulos para empezar con el grueso de la trama, pues ya conocemos a los nuevos, el entorno y el contexto de esta nueva temporada. Por tanto, se espera que en la segunda temporada de The Leftovers sí haya una historia, un qué suficientemente interesante como para reenganchar a muchos pero con un fondo detrás igual de desgarrador que el del año pasado, cuando teníamos la sensación de que todo se nos contaba a medias y el único objetivo era la empatía. Para mí, este Axis Mundis (Eje del Mundo) ha sido uno de los mejores episodios de lo que llevamos de año, al menos uno de los más completos.

The Leftovers se emite en Canal+ Series todos en la madrugada del domingo al lunes a las 3.00h y los lunes a las 22.30h, ambas en V.O.S

Scream Queens: más allá del placer culpable

Una de las nuevas series de la temporada

Hace más de una semana del estreno en Estados Unidos de Scream Queens y todavía estoy intentando recuperarme del shock sufrido. La serie de Ryan Murphy y Brad Falchuk ha sido uno de los estrenos más esperados del otoño gracias (o por culpa) de la cansina promoción que ha durado demasiados meses y, claro, las consecuencias son unas expectativas muy elevadas del público y su posterior decepción al ver que no era lo que esperaban. De hecho, la noche de su puesta de largo no funcionó nada bien, aunque los visionados online posteriores han duplicado sus números. Yo sabía dónde me metía, no hacía falta más que ver alguna de las dos últimas temporadas de American Horror Story.

Scream Queens sigue la línea descendente iniciada por Coven y Freakshow, aunque en este caso sus creadores son perfectamente conscientes de lo que querían crear y separarla de su serie de terror aunque perfectamente hubiera funcionado como parte de ésta. FOX, sin embargo, le ha concedido a Murphy sus deseos a cambio de que llenara el vacío que dejó otra de sus ficciones, Glee, también orientada al público adolescente. La mezcla de terror y divismo trash de la primera se unen al colorido y la irreverencia de la segunda creando un monstruo que difícilmente podrá (y querrá) controlar.

Es difícil calificar cuál es el género de Scream Queens aunque tradicionalmente se podría encuadrar dentro de la «comedia de terror», si es que existe claro, un poco como Scary Movie pero parodiando al propio universo de Ryan Murphy en lugar de Scream. Analizando ambos géneros por separado se podría decir que es una comedia aunque en muchos momentos se pasa de graciosa y entra tan de lleno en lo grotesco que pierde toda la gracia, aunque hay que reconocerle ciertos gags realmente ingeniosos. Si en cambio la consideramos terror, se nos desmorona instantáneamente porque no tiene ninguna credibilidad, lo que provoca que las secuencias que deberían dar miedo en realidad dan risa y, en ocasiones, ni siquiera eso.

Scream Queens, uno de los estrenos más destacado de la temporada de otoño

Tampoco están nada bien muchos de los actores, víctimas de un guión esquizofrénico y del postureo trash al que son sometidos, principalmente Emma Roberts, cuyo trabajo en Coven y Freakshow le han valido ser la protagonista de Scream Queens, pero está demasiado excesiva y eso se nota. No es que lo haga mal, es que Murphy se lo pide. Y esto es lo que en mi opinión hace que se desaproveche un reparto muy interesante, empezando con Jamie Lee Curtis, la más contenida en toda esta locura, Niecy Nash, Keke Palmer o Lea Michele.

No se puede decir que Murphy no busque una gran variedad racial en sus series y en esta ocasión no iba a ser menos, incluyendo personajes de todas las razas, condición sexual y discapacitados pero mientras en Glee resultaba socialmente positivo y hasta entrañable, en Scream Queens se repiten estereotipos y chistes políticamente incorrectos más propios del pasado, lo cual habla de lo excesiva que es esta serie. Y ojo que a mí me gusta lo políticamente incorrecto, pero es que aquí no se libra nadie. El capricho de Ryan Murphy se le va totalmente de las manos buscando el beneplácito de un público adolescente que recibe lo que más le gusta, mucha acción, diálogos ágiles y personajes excesivamente superficiales (tanto o más que la serie). Definitivamente Scream Queens no es para mí, pero comprendo perfectamente que haya gente por ahí dispuesta a perder su tiempo con una serie que es mala y adictiva a partes iguales y que va muchísimo más allá del placer culpable.

Heroes Reborn: reinvención satisfactoria

La saga Heroes es otra de las que ha resucitado, aunque con nuevos personajes

El canal temático SyFy estrenó anoche los dos primeros episodios de Heroes Reborn, la continuación de una de las sagas con más seguidores de la era post Perdidos. La primera parte sedujo a gran parte del público adolescente y juvenil hasta que todos, unos antes y otros después, le dimos la espalda por culpa de sus limitaciones en el guión y un soberano aburrimiento a partir de la segunda temporada. Traer de vuelta a Heroes ha sido un movimiento innecesario por parte de NBC, pues su sólida base de fans ya no lo son tanto y tampoco ha pasado el tiempo suficiente como para echarla de menos. Aún así, parece que Tim Kring ha tenido tiempo suficiente de reestructurar la historia y volver a sorprendernos, o quizás sólo interesarnos un poco, con esta secuela que en su planteamiento recuerda a la primera temporada de la serie original, algo que de entrada es algo muy positivo.

Heroes Reborn comienza cuatro años después del final de Heroes, aquel en el que Claire Bennett aireaba en televisión la existencia de los evolucionados, después de la que habían liado. Desde entonces, deducimos que vivieron en armonía con los humanos hasta que un atentado en la sede de Primatech en Odessa provocó la persecución de estos seres especiales por todo el mundo, mermando seriamente su población y obligándolos a vivir escondidos o huyendo. Un año después, Noah Bennett, superviviente de la catástrofe, cree que Claire está muerta e inicia una nueva vida, dejando todo aquello atrás, hasta que un tipo le convence para investigar qué pasó realmente el 13 de junio.

Heroes Reborn es uno de los estrenos más destacados de este otoño

Aunque el planteamiento es idéntico a la primera temporada de la serie, en la que se contaban historias independientes de todos los personajes que acabarían juntándose, todo huele a nuevo en Heroes Reborn. Las tramas de los nuevos «héroes» interesan mucho, queremos saber más de todos ellos y algunas de ellas son muy espectaculares. No soy de los que se deja impresionar fácilmente por los efectos especiales pero la historia de los dos japoneses es impresionante, desde el guión hasta la inserción de Miko dentro de un videojuego, pasando por la fotografía. Es una historia muy lograda. Tampoco está nada mal la del luchador mejicano justiciero y toda la conspiración que hay detrás. El nexo de unión entre ambas series es Noah Bennett (Jack Coleman), el único actor que repetirá como regular, aunque sí veremos diversos cameos como el de El Haitiano, Mohinder o Hiro Nakamura entre otros. No nos olvidemos de que el tiempo ha pasado y algunos personajes que era niños entonces, volverán más creciditos, como Molly Walker (interpretada por la hija de Clint Eastwood), que ya en los dos primeros episodios deja ver que será esencial en la trama.

Habrá que darle una oportunidad a Heroes Reborn, una serie por la que casi nadie daba un duro y que ha sorprendido gratamente a un servidor por varios motivos, entre los que os puedo asegurar que se encuentra la nostalgia. Sin embargo, tengo que admitir que Kring, que está claro que no puede con la presión durante mucho tiempo, ha conseguido crear una nueva e interesante historia muy bien producida que puede seguir atrayendo fans y recuperando a otros como yo que huyeron despavoridos después de la tercera temporada. Eso sí, por muy exitosa que pueda llegar a ser pedimos a sus responsables que se quede en una miniserie que conceda un final satisfactorio y no volvamos a marear la perdiz.

Heroes Reborn se emite en España por el canal SyFy los viernes a las 23.05h en V.O.S. tan sólo un día después que en Estados Unidos. La versión doblada se estrenará el 6 de octubre.

Crimen y drama social en el Mar de Plástico

La nueva serie de Antena 3 es Mar de Plástico

El salto cualitativo para la ficción española que supuso la aparición de varias series como El Ministerio del Tiempo o Vis a Vis a principios de año tenía que tener su continuidad en otoño. Una de las mayores esperanzas de la temporada es Mar de Plástico, también producida por Boomerang, que es un thriller ambientado en un entorno muy particular como son los invernaderos de la huerta almeriense. En efecto, la nueva ficción de Antena 3 aporta continuidad a sus predecesoras pero eso puede empezar a no ser suficiente en un futuro próximo, aunque la audiencia ha respondido bastante bien, pues la suma de todos los canales en que fue estrenada roza los 5 millones de espectadores, con un 29.2% de cuota de pantalla, superando a Olmos y Robles y Gran Hermano.

Héctor Tarancón (Rodolfo Sancho) acaba de llegar al ficticio pueblo de Campoamargo, donde se va a hacer cargo de la policía judicial tras haber estado presente en guerras como la de Afganistán. Su llegada no podría ser más oportuna, pues sin tiempo para establecerse, tiene que investigar la muerte de Aihnoa, una joven abogada que además es hija de la Alcaldesa. El primer sospechoso será Lucas (Jesús Castro), el novio de la víctima, pero no será el único pues el pueblo está plagado de potenciales sospechosos, entre los que se encuentra Juan Rueda (Pedro Casablanc), la persona más poderosa del pueblo.

Situar la ficción en la provincia de Almería me parece todo un acierto por parte de los creadores de Mar de Plástico. Desde luego, si buscaban una atmósfera opresora, rural y con una problemática muy particular en la línea de La Isla Mínima, lo han conseguido. El calor traspasa la pantalla gracias al ritmo, una fotografía muy cálida y las altas temperaturas reales que se encontró el equipo a la hora de rodar, algo que influye y se siente en el resultado final. Dejando de lado las sensaciones, esta parte del país se caracteriza por tener problemas propios muy arraigados frutos de la inmigración que acude hasta allí para trabajar en los invernaderos. No olvidemos los sucesos acaecidos en El Ejido hace quince años, con revueltas racistas y xenófobas tras, como en la serie, el asesinato de una mujer por parte de un magrebí. En el piloto, se nota que aquellos sucesos han inspirado a los guionistas.

La nueva serie de Antena 3 trata la inmigración desde el punto de vista de la explotación

De la inmigración ilegal deriva la explotación y la esclavitud, algo muy común en este tipo de historias. Por supuesto, si hay explotados, hay un explotador que se ha lucrado con el trabajo de personas que lo necesitaban. Juan Rueda se postula, pues, como el villano de Mar de Plástico, pero no será el único pues en un drama mediterráneo no puede faltar la corrupción política y los conflictos entre gitanos. Si se consigue sacar todo el jugo de este catálogo de problemas, la serie de Antena 3 puede ser más que interesante. Sin embargo, tenemos que darle tiempo porque el piloto no ha profundizado en ninguno de ellos.

Dicho piloto se ha centrado en presentar a los personajes de forma efectiva pero demasiado superficial sin apenas darle profundidad a ninguno de ellos, ni siquiera al protagonista, salvo algunas pistas. En cuanto a la forma de narrar me ha parecido muy convencional, no se atreve a ser nueva y creativamente ya no es suficiente a pesar de su buena factura. Creo que Mar de Plástico sigue adoleciendo de muchos de los males de la ficción española como la excesiva duración y una música que me sigue pareciendo demasiado intrusiva. En el otro lado de la balanza creo que es una serie bien dirigida, bien interpretada (salvo algunas excepciones) y sin ningún complejo a la hora de abordar temáticas más controvertidas y además lo hace sin complejos, sin concesiones al gran público y mostrando toda la sangre que haga falta. Me gusta también el casting, plagado de actores y actrices que no están quemados en televisión y además no lo hacen nada mal.

Por tanto, recomiendo Mar de Plástico porque es muy digna y superior a la media de las series de las networks americanas por las que perdemos tanto el tiempo. Es cierto que esperaba un poco más pero creo que el resultado es muy satisfactorio. Recordemos que se emite en Antena 3 todos los martes a las 22.30h. 

Girls: Lena Dunham sí es una voz de su generación

La comedia generacional de HBO

No pude con el piloto Girls cuando se estrenó y la fui posponiendo una y otra vez, aun sabiendo que tarde o temprano la tenía que ver, y ese momento ha llegado este verano. La serie de Lena Dunham había sido etiquetada como la sucesora de Sexo en Nueva York desde el primer momento, supongo que por la curiosa manía del ser humano por etiquetar productos culturales o por la necesidad de dar continuidad a una historia de la que había ganas de más.

Cualquiera que empiece a ver Girls desde una perspectiva convencional acaba odiando a las cuatro protagonistas de la serie. En un primer vistazo suele ocurrir, a mí mismo me pasó, pero hay que aprender a verla con una visión más global, atendiendo al contexto en el que viven los personajes e intentando entender un poco quiénes son, qué expectativas hay puestos en ellos y en qué momento ocurren. Hannah y sus amigas están en una generación perdida entre la generación Y y los llamados millennials, un término que por cierto, detesto.

No recuerdo una serie o película (digamos) generacional con la que me pueda sentir identificado en gran medida hasta la llegada de Girls. Lena Dunham dice en el primer episodio que quiere ser ‘la voz de su generación, o al menos una voz de una generación’. No está muy claro que su personaje lo consiga algún día en la serie pero ella sí, pues retrata con exactitud todo lo que le ocurre a una persona en sus veintitantos que está madurando en un mundo para el que no estaba preparada. En efecto, empezar a buscar trabajo en los años 12-13 en Nueva York, o en cualquier parte del mundo civilizado era una misión imposible, capaz de hundir la moral de la persona más optimista.

La creadora de Girls es una voz autorizada de su generación

Es por eso que pienso que Girls en realidad encierra el pesimismo de una juventud que lo tiene todo pero que a la vez no tiene nada, cuyas expectativas se van reduciendo cada vez más mientras se acercan al abismo de la treintena, cuando se darán cuenta de que la frase ‘tener la vida resuelta’ es una falacia, y más en el mercado laboral de hoy en día. Pero lo más interesante es ver la perspectiva desde la que se acerca a todos estos problemas, desde unas veitenañeras aspirantes a mujer-cosmopolita-neoyorkina-neurótica. Aspirantes involuntarias (o no) pero directas hacia un cliché que es posible que no puedan evitar y con el que quizás hasta se sientan cómodas en el futuro.

Pero ante todo, Girls es una serie de gente egocéntrica hasta el límite que pone a los personajes en situaciones muy divertidas, no hay que olvidar que es una comedia, que Lena Dunham resuelve siempre con mucho humor, con (auto) crítica social y con mucha imaginación y con unos diálogos realmente brillantes. Yo creo que sí es una voz de su generación.

Fear The Walking Dead, Apocalípsis a fuego lento

La precuela de The Walking Dead, en AMC

Agosto ha dejado uno de los platos fuertes de la temporada para el final, Fear The Walking Dead, la companion series de la franquicia más exitosa de AMC, cadena que no ha querido dejar escapar la oportunidad de sacar el jugo a la creación del prolífico Robert Kirkman, al que parece que no se le acaban las ideas. Como era de esperar, la audiencia ha respondido a la llamada y se ha convertido en el estreno de cable más visto de la historia, firmando otro récord más para la colección. Obviamente, no todo ese público quedó satisfecho con el piloto pero es algo que ni siquiera The Walking Dead consigue por lo general.

Los seis episodios que componen la primera temporada de Fear The Walking Dead nos van a contar el brote zombie que vivió Estados Unidos mientras Rick estaba en coma en el hospital, y que obviamente todos nos perdimos. Para hacerlo, sus creadores nos presentan a la familia protagonista, un tanto desestructurada, que será el vehículo que nos lleve al mundo postapocalíptico de la serie original y, por desgracia para muchos haters, con su mismo ritmo e introspección. A mí particularmente me parece genial porque en una hora no podemos echar a miles de caminantes a la calle, nos quedaríamos sin ver lo más interesante, la paulatina decadencia del mundo que conocemos.

Todo esto juega en favor de los personajes, a quienes vamos conociendo antes y con los que luego será más fácil sentirse identificados. Aunque también hay que decir que en el piloto han mostrado poco potencial y sólo Nick, el hijo drogadicto, tiene mimbres para convertirse en carismático. Este primer episodio de Fear The Walking Dead ha optado por presentarnos a muchos personajes (que después veremos como zombies, supongo) pero ha profundizado en pocos. De hecho yo eliminaría o fusionaría algunas escenas para hacerle hueco a la otra familia de Travis Manawa, cuya única intervención me parece insuficiente.

Primer caminante de Fear The Walking Dead

Las escenas de acción se pueden contar con los dedos de la mano y la mayoría han estado centradas en el mismo escenario, la iglesia abandonada, o en el túnel al final. El principal problema creo que ha sido presentar a todos los personajes que pertenecen a un núcleo y no de forma dispersa, así viviríamos el estallido desde diversos puntos de vista, con una mayor presencia de la acción demandada por los fans. Parece que esto se verá en los próximos episodios, en los que la acción se incrementará paulatinamente. No os pongáis nerviosos.

A mí el piloto me ha gustado, pero no me ha encantado. Ya sabemos de qué va la historia, de hecho sabemos más que sus propios protagonistas, por lo que el impacto del piloto original es imposible de conseguir, algo que tampoco parece buscar porque sabe que tiene a su público metido en el bolsillo. Fear The Walking Dead ya está vendida y amortizada, por lo que Kirkman y compañía contarán las historias al ritmo que les apetezca, pero sin perder la esencia, que son los zombies.

Fear The Walking Dead se emite en la madrugada del domingo al lunes a las 3.30h y el lunes por la noche a las 22.10h en el canal AMC España.

Show Me A Hero, David Simon para principiantes

Protagonista de la nueva miniserie de David Simon para HBO, Show Me A Hero

Siempre se ha dicho que las series de David Simon no son para todo tipo de públicos pues son densas, difíciles de seguir y aburridas para un amplio espectro de la audiencia. Y es totalmente cierto porque el nivel de concentración que exigen  es muy alto. No siempre podemos estar receptivos para recibir una clase de sociología, ya sea de Baltimore como de Nueva Orleans, a veces sólo buscamos entretenimiento. En Show Me A Hero encontramos a un autor queriendo contar una historia política, pero relativamente no tan compleja y enmarañada como esperábamos. Un David Simon para toda la familia.

Sinceramente, no formo parte del numeroso grupo de adolescentes chillonas incondicionales de Simon, es decir, me encantan sus anteriores trabajos y su forma de escribir me resulta admirable pero creo que en ocasiones debe imprimir un punto más de agilidad a sus relato para conseguir sacar todo el partido al lenguaje del medio. Mis expectativas con respecto a Show Me A Hero eran relativamente bajas y me alegré cuando supe que sólo era una miniserie de seis episodios porque todavía no estoy preparado para cinco temporadas suyas. Por tanto, encontrarme con una serie más accesible, con más ritmo y con todas las virtudes de David Simon presentes ha resultado ser una sorpresa. Se agradece también la dirección de Paul Haggis, aunque es cierto que no es su faceta como director la que me gusta de él, pero hay que reconocerle su mérito al menos en los episodios emitidos hasta la fecha.

La otra gran sorpresa de Show Me A Hero ha sido su actor protagonista, Oscar Isaac, al que me avergüenza no haber conocido hasta ahora y que me ha resultado la gran revelación de la serie, tanto que entra directamente en mi lista particular de actores favoritos. Tiene todo lo que se necesita en un intérprete de algo que sale de la pluma David Simon, mucha sobriedad y credibilidad. Él no es el único pues el elenco es amplio y muy conocido, entre los que destacan Alfred Molina, una irreconocible Catherine Keener, una Winona Ryder más madura, James Belushi o el ex The Walking Dead Jon Bernthal, empeñado en dirigir su carrera hacia productos cada vez más trascendentes, entre otros. La mayoría de ellos hacen un trabajo excelente.

La nueva miniserie de David Simon para HBO

En cuanto a la trama, no esperemos que sólo sea una historia de un Alcalde enfrentado a sus vecinos, en Show Me A Hero hay muchas más capas. Obviamente Simon no se iba a centrar exclusivamente en una parte de la foto de Yonkers, sino que busca el retrato completo y por ello da voz a todos los sectores sociales implicados en esta polémica decisión de construir viviendas sociales en zonas residenciales de clase media alta, tanto los afectados por la llegada de los nuevos vecinos como las distintas minorías que tratan de sobrevivir como pueden, e incluso aquellos que delinquen. Nadie se queda sin voz en la serie, aunque la trama del Ayuntamiento es la que más minutos acapara, y eso viniendo de Simon, que suele ser muy paritario con sus historias, es una novedad.

Por tanto, os recomiendo a todos que le deis una oportunidad aunque David Simon os dé respeto, miedo o asco. Show Me A Hero es básicamente su esencia pero mucho más digerible para todos, por no hablar de que el tema que cuenta es muy interesante, controvertido y que un puñado de años después sigue estando muy vigente, ojo, no sólo en Estados Unidos, por lo que se puede convertir en un útil instrumento de debate.

Show Me A Hero se emite en Canal+ Series en estreno simultáneo con HBO a las 02.00h y los lunes a las 22.30h.

Bloodline, todo queda en familia

Bloodline, la serie de Netflix con Kyle Chandler

Últimamente se da por hecho que todas las series de Netflix están pensadas para el binge-watching y que, por tanto, sus historias no son pequeños todos que se unen para formar un relato unificado, sino un todo seccionado en trece partes. No es la primera vez que me pasa, pero Bloodline es el ejemplo más claro que encuentro para explicar que no todas las series de la plataforma son maratoneables, puesto que es densa, larga y con un episodio tenemos suficiente para un mes. Desde marzo, no he podido finalizarla hasta ahora.

Con estas afirmaciones no quiero decir que Bloodline no me haya gustado, todo lo contrario, simplemente que un atracón de la familia Rayburn no puede ser bueno para la salud. Ya que me he centrado en su punto más negativo al empezar, voy a continuar desglosando lo que no me ha gustado de la serie, que casi todo tiene que ver con su duración, me parece excesivo que los episodios duren una hora, y su ritmo, demasiado lento al principio, lo cual seguramente hizo que muchos espectadores desconectasen junto por la escasa presencia de catalizadores que generasen una adicción irrefrenable, cosa rara porque el drama familiar suele ser el género ideal para dar giros inesperados e inverosímiles e imprimir un buen ritmo narrativo. Sin duda, este arranque un tanto lento junto con la sensación de que podrían estar contando algo más y que no lo hacen porque no quieren son los punto débiles de la serie.

A cambio, durante este inicio nos hace una minusciosa presentación de todos los personajes, quizás un tanto innecesaria, porque a priori casi todos se ciñen a unos arquetipos que no son nuevos para nosotros y que en esta nueva forma de hacer televisión vemos casi a diario, como el hermano protector encarnado por Kyle Chandler, la oveja negra, el hermano pequeño débil pero agresivo, etc. Pero lo bueno de Bloodline es que todos son lo que parecen, no se preocupan en ocultarlo, y sin embargo acabamos teniendo unos protagonistas muy complejos, verosímiles y fácilmente extrapolables al mundo real. Salvando las distancias, la historia nos cuenta cómo gente normal se puede ver envuelta en unos problemas que ni ha buscado ni en los que esperaban verse implicados.

Kyle Chandler, Ben Mendelsohn, Sissy Spacek, Linda Cardellini, Norbert Leo Butz

Lo mejor de Bloodline es el enorme trabajo de sus actores, sobre todo Kyle Chandler y Ben Mendelsohn, nominados al Emmy por estos papeles, y Sissy Spacek, aunque podemos dar un notable a todo el reparto. Su éxito se debe sobre todo a un guión muy bien escrito y unos personajes propicios para el lucimiento de los intérpretes, que están muy bien dirigidos por directores con amplia experiencia como Dan Attias o Ed Bianchi, que suelen trabajar en muchas de las grandes series de la actualidad. Por supuesto el apartado técnico es otro de sus puntos fuertes, una fotografía de calidad capaz de retratar lo mejor y lo peor de los Cayos de Florida, tanto su parte idílica como su parte más desconocida y realista, que suele omitirse en el ámbito más comercial, pero igual o más atractiva. Detrás de toda esa blancura ibicenca, también hay sudor, suciedad y oscuridad.

Con Bloodline, Netflix demuestra que sigue apostando muy fuerte por ficciones de calidad y, como en la mayoría de los casos, de televisión de autor, que puede salir mejor o peor pero cuya intención ya es digna de elogios. Su mérito es haber permitido que los hermanos Kessler y Daniel Zelman impriman una personalidad de la que carecería en manos de cualquier network, porque un drama familiar es un caramelo proclive a convertirse en un culebrón infinito y sumamente adictivo, sin más. Aunque no es perfecta ni mucho menos y podemos sacarle varios peros, creo que estamos ante otra buena serie que viene a definir una línea estratégica para la plataforma de contenido online, que recordemos que llegará en breve a España con esta Bloodline bajo el brazo. Habrá que estar atentos.

Showrunners, entre el icono cultural y la herramienta de marketing

Documental estrenado por Canal+ sobre la figura del showrunner

Vivimos en una sociedad individualista que trata de buscar nuevos iconos constantemente, sobre todo, y he aquí la paradoja, en trabajos eminentemente colectivos. Un líder, un guía, una superestrella sobre la que cargar el peso de una obra cultural o simplemente de todo un equipo de fútbol. En este sentido, me parece muy justo resaltar la figura del showrunner, el director de orquesta de toda maravilla seriéfila que nos siguen fascinando constantemente, un productor ejecutivo de toda la vida, sí, pero si nos fijamos en los títulos de crédito, hay unos cuantos, la diferencia es que controla todo el proceso de creación desde cero hasta el producto final.

El pasado miércoles pudimos ver en Canal+ el documental Showrunners, un proyecto que ha quedado un poco desfasado en el tiempo porque, desde que se rodó, muchos han aprendido de qué trata su figura y muchos de ellos hablan de series que han sido canceladas, han finalizado, o directamente han dimitido de su labor tras haber hablado maravillas en las entrevistas. A pesar de todo, creo que dibuja un escenario lo suficientemente claro como para que cualquier persona de a pie que se interese por las series de televisión, sepa de qué va su oficio y lo difícil que es llevarlo a cabo. Entre los entrevistados, tenemos personajes tan célebres como J.J Abrams, Damon Lindelof, Terence Winter, Kurt Sutter, Joss Whedon y muchos más que desgranan las luces y las sombras de su oficio.

Durante la hora y media que dura el documental, aprendemos muchas cosas sobre estos locos guionistas que acaban al frente de un proyecto y de un presupuesto que jamás pensaron que manejarían. También me llamó la atención la juventud de todos los showrunners, y poco después se apresuraron a aclarar que después de los cincuenta o eres muy rico o no tienes fuerzas para desempeñar un trabajo que te absorbe durante la mayoría de horas del día, algo habitual en los creadores, cuyas vidas personales suelen irse al garete si no se gestiona correctamente el tiempo, pero también todos los problemas de estrés que pueden sufrir por ser también productores, como recortes presupuestarios, imposiciones desde la cadena y, sobre todo, la dictadura de las cifras de audiencias, clave para la continuidad de todo proyecto.

Hart Hanson y su equipo de guionistas y productores

Nos ha quedado bastante claro que el showrunner es la figura esencial de toda serie de televisión, una (o más) persona sobre las que recae toda la responsabilidad del producto final, pero también la que compartirá adoración por parte de los fans y la crítica. Ha nacido una nueva estrella, un nuevo icono cultural que también se ha creado para hacer una ficción más vendible, ahora el típico «una serie de» cobra mucha más importancia quién la crea que según quién la protagoniza. Por tanto también se han convertido en una herramienta de marketing que asegura una cierta cantidad de público de calidad, muy importante hoy en día, y ya de paso meterse en el bolsillo a unos cuantos críticos.