Netflix sigue ampliando su oferta para el público adolescente y ahora nos ofrece una serie de terror. ¿Y cuál es su fórmula? Brujeria + Demonios + Comics + Adolescentes = Las escalofriantes aventuras de Sabrina.
Esta serie, con guión de Aguirre-Sacasa y dirigida por Lee Toland Krieger (creador de la serie Riverdale), está basada en los comics del «Universo» Archie. Entre el plantel de actores, podemos destacar a: Kiernan Shipka (la hija de Bette Davis en la miniserie Feud), Miranda Otto (El Señor de los Anillos: Las dos Torres) y Broson Pinchott (Primos Lejanos).
En esta versión, se nos cuenta la vida de Sabrina Spellman, una niña «mestiza», mitad mortal, mitad bruja, a punto de cumplir 16 años. Sabrina vive con sus tías Hilda y Zelda y con su primo, que son dueños de una funeraria. Ella va al colegio de Baxter High, en la que tiene una relación con Harvey. Su vida es la de cualquier adolescente, solo que tendrá que lidiar con el mismísimo demonio para proteger a su familia ¿Lo conseguirá?.
Ahora, tenemos a una nueva Sabrina, totalmente alejada de la versión anterior, muy cómica y para mí, la verdad, olvidable. En la serie, vemos a una chica con conflictos propios de su edad, que disfruta de una preciosa historia de amor con Harvey Kinkle (Ross Lynch). Esta Sabrina, madura y empoderada, está orgullosa de lo que es, una mujer.
En la serie tenemos la vida familiar de Sabrina: Zelda (Miranda Otto), regia y distante, Hilda Spellman (Lucy Davis) amable y un poco ingenua (o eso creemos), por último tenemos a Ambross (Chance Perdomo), el primo, que también vive en la Casa Spellman, trabaja como embalsamador en la funeraria. Ambross, es la persona que siempre ayuda a Sabrina, aunque tiene un lado morboso y travieso.
Entre el elenco adolescente de Baxter High, tenemos a Rosalind Walker (Jaz Sinclair) y Susie Putnam (Lachlan Watson). Rosalind es la chica atrevida y honesta, además de ser la mejor amiga de Sabrina. También tenemos a Susie, chica tímida, que sufre bullying y fundadora del club WICCA. En el lado oscuro, formado por el Padre Blackwood (Richard Coole) Sumo Sacerdote de la Iglesia de la Noche y decano de la Artes Oscuras y las «tres Hermanas Extrañas», un trío de brujas adolescentes, que odian a Sabrina por ser medio mortal.
Esta nueva serie de Netflix, nos ofrece un muy buen producto para los adolescentes y para la gente que quiera disfrutar de una serie de terror y magia. Las Escalofriantes Aventuras de Sabrina nos muestra lo difícil que resulta compaginar la etapa juvenil con el descubrimiento de las artes mágicas.
Según los primeros episodios vistos, he disfrutado muchísimo y creo que logra el punto terrorífico con una historia de brujas, demonios, espíritus y de tíos buenorros. Lo que más me ha encantado es la familia Spellman y mi parte favorita cuando Sabrina conoce a Salem. Estamos con ganas de ver el resto de la temporada.
Me gustaría destacar la cabecera: escalofriante pero con morbo, con un estilo de novela gráfica, nos presentan a los personajes acompañado de una musica muy inquietante, pero no desagradable. En fin, que nos dan ganas de seguir disfrutando de su «opening», uno de los grandes aciertos, tan evidente el toque adolescente que le ha otorgado el también creador del éxito de Riverdale.
Las Escalofriantes Aventuras de Sabrina está disponible desde hoy 26 de octubre en Netflix.
Soy una persona inquieta con muchos sueños. presento los podcasts de Monográficos Mockingbird, El Desván de doc y sus critidoc, Eventos Mockingbird, Series Mockingbird y sus reviews y soy corresponsal en series reality.
Netflix ha decidido ampliar su oferta y ahora nos ofrece una serie de terror. ¿Y cuál es su fórmula? Casa antigua + espíritus + familia atormentada = La maldición de Hill House.
Esta serie es escrita y dirigida por Mike Flannagan y está basada en la novela de Shirley Jackson. Entre el plantel de actores, podemos destacar a: Timothy Hutton (le vimos como ladrón en Las Reglas del Juego), Carla Gugino (Wayward Pines) y Henry Thomas (Elliot en E.T. El Extratarrestre). La primera temporada consta de diez episodios, de los que Netflix, en primicia, nos ha permitido ver solo seis episodios. Por este motivo haremos una crítica parcial, a falta de ver los cuatro últimos capítulos, y que posteriormente, analizaremos en su totalidad.
La historia nos cuenta, en dos épocas distintas, la convivencia de una familia en un hogar peculiar, con las consecuencias y traumas que sufren habitando esta casa encantada. Entre los personajes, tenemos a: Hugh (Henry Thomas) y Olivia Crain (Carla Gugino), que se dedican a reformar casas antiguas; tienen cinco hijos: Shirley (Lulu Wilson) Theo (Mckenna Grace), Steven (Paxton Singleton), Luke (Julian Hilliard) y Nell (Violet McGraw). La casa es vigilada por el matrimonio Dudley (Robert Longstreet y Annabeth Gish).
Por otro lado, vemos a la familia Crain años después de un incidente surgido en la familia. Hugh se ha convertido en unescritor de éxito, Shirley está al frente de una funeraria, Theo es una psicóloga especializada en transtornos infantiles y Luke es un chico enganchado a las drogas. Ellos se reunen en la funeraria por el velatorio de Nell, en el que tendrán que enfrentarse a los demonios de su pasado ¿Conseguirán vencer sus miedos?
Esta nueva serie de Netflix, nos ofrece un muy buen producto para los fans de las películas y novelas de misterio y terror, con toques dramáticos. La maldición de Hill House nos muestra la fragilidad de la familia y cómo, ante el más mínimo incidente, todo se puede resquebrajar.
Según los episodios que he visto, doy fe de haber disfrutado y creo que logra el punto terrorífico con una historia de fantasmas y de casas encantadas. Lo que más he disfrutado son los giros de la historia y la empatía que llegue a tener con los personajes. Con ganas de ver el resto de la temporada.
«La Maldición de Hill House» se estrena el próximo 12 de octubre en Netflix
Soy una persona inquieta con muchos sueños. presento los podcasts de Monográficos Mockingbird, El Desván de doc y sus critidoc, Eventos Mockingbird, Series Mockingbird y sus reviews y soy corresponsal en series reality.
Netflix ha decidido ampliar su nicho de mercado para ofrecer productos para el segmento juvenil, ya lo ha intentado con películas y ahora con un nuevo producto: una serie en español. ¿Y cuál es la fórmula? Jóvenes que disfrutan con las juergas, el sexo y el cachondeo, en una comunidad rodeada de lujo y de dinero. Por lo que la plataforma ha decidido doblar la apuesta y estrenar Élite.
Esta serie, escrita y dirigida por Carlos Moreno y Dario Madrona y co dirigido por Ramón Salazar, (escritor de éxitos como A Tres Metros Sobre El Cielo y su secuela Tengo Ganas De Ti) y Dani de la Torre (creador del taquillazo El Mejor Verano De Mi Vida). Entre el plantel de actores, podemos destacar a: Jaime Lorente, Miguel Herrán y Maria Pedraza, que les pudimos ver en La Casa de Papel. Ahora vamos a centrarnos en esta serie, en la que los excesos y el lujo, aderezados con un asesinato, van cogidos de la mano.
La primera temporada, de ocho episodios, nos cuenta lo que sucede en un exclusivo colegio, Las Encinas, con la llegada de tres nuevos estudiantes de clase socioeconómica baja. Entre el variopinto alumnado, por supuesto veremos todos los estereotipos y clichés conocidos. Al inicio, ocurre un incidente y a partir de ese momento, tendremos que que averiguar qué ha sucedido realmente, acompañado de sorprendentes giros de los hechos, en cada episodio. En la serie vemos que se tocan temas relacionados con la xenofobia y religión, la diferencia de clases, la manipulación social y la falta de aceptación de uno mismo.
Entre los personajes, tenemos a: Carla (Ester Espósito), una chica manipuladora que mantiene un triángulo amoroso con Polo (Álvaro Rico), un chico sin personalidad y muy maleable, cuyas madres llevan una empresa bodeguera y es influencer, y con Christian (Miguel Herrán), chico guaperas de barrio humilde, que utiliza su labia para tener lo que quiere.
Por otro lado, Omar (Omar Ayuso) y Nadia (Mina El Hammani), dos hermanos de religión musulmana. Omar es traficante de hachís, que oculta su homosexualidad, para no deshonrar a su familia. Está enamorado de Ander (Arón Piper), un chico que su padre quiere que sea «el mejor tenista del mundo», aunque él no desea serlo. Además, Ander, también oculta su homosexualidad, por temor a que sus padres no lo acepten Nadia, por el contrario, es una chica inteligente que quiere ser una mujer independiente, a pesar de no querer tener ninguna relación con los pijos del colegio, se enamora de Gúzman (Miguel Bernadeu).
Y no dejemos atrás al personaje central de la historia, estamos hablando de Marina (María Pedraza), cuyo padre trabaja en una empresa constructora, que se enamora de Samuel (Itzan Escamilla). Marina es una chica incomprendida por su familia, un poco díscola y que oculta un secreto. Ella es la hermana pequeña de Guzmán (Miguel Bernadeu), el niño rico que castiga a los nuevos alumnos, porque un chico destrozó la vida de su hermana. Guzmán, al principio de la temporada está saliendo con Lucrecia (Danna Paola), una chica procedente de Venezuela, que quiere ser la mejor de la clase y que humilla sistemáticamente a Nadia (Mina El Hammani).
Samuel (Itzan Escamilla), el chico humilde, trabaja de camarero y vive con su madre Pilar, pero con la llegada de su hermano Nano, su vida se desequilibra. Nano (Jaime Lorente), que acaba de salir de la cárcel, quiere proteger a toda costa a su familia y no dejar que nada la destruya. Samuel se enamora perdidamente de Marina, queriendo conquistarla a toda costa. A primera vista, Élite puede pasar como otra serie más de instituto, con sus personajes estereotipados, pero aquí no es así, ya que le han dado a cada personaje unos atributos, que a lo largo de la temporada, entenderemos la toma de decisiones y el porqué de las consecuencias de sus acciones.
La nueva serie de Netflix nos ofrece una producto de rápido consumo y seguramente para muchos, fácilmente olvidable. La serie, es una mezcla entre las recordadas: Física y Química, por la relación entre los adolescentes y El Internado. Si buscáis cosas más profundas, es el sitio equivocado, pero sí queréis disfrutar de algo ligero, en la que ver fiestas adolescentes, sexo, lujo y desenfreno, ésta es vuestra serie.
Élite se estrena el próximo 5 de octubre en Netflix
Soy una persona inquieta con muchos sueños. presento los podcasts de Monográficos Mockingbird, El Desván de doc y sus critidoc, Eventos Mockingbird, Series Mockingbird y sus reviews y soy corresponsal en series reality.
Estamos a poco menos de un mes para el estreno de la tercera temporada de Daredevil y las expectativas están por las nubes, uno de los estrenos mas esperados para los fans del Demonio de la Cocina del infierno, más que nada por el tiempo que nos han hecho esperar, un héroe al que da vida en la pequeña pantalla el actor Charlie Cox (Stardust). Podremos encontrar la tercera temporada en Netflix el próximo día 19 de octubre. (PUEDE CONTENER SPOILERS).
La serie más antigua de las cuatro super producciones junto a Luke Cage,Iron Fist (sobre la que ya hablamos anteriormente) y Jessica Jones que Marvel tiene acordadas con Netflix y cuya trama se centra en Matt Murdock un hombre invidente que ejerce la abogacía durante el día junto a sus compañeros de bufete Karen Page interpretada por Deborah Ann Woll (True Blood) y de Foggy Nelson interpretado por Elden Henson (Los Juegos del Hambre: Sinsajo) y que siendo totalmente ciego, tiene la increíble habilidad de escuchar el más mínimo ruido para orientarse, que junto a su experiencia en las artes marciales, le hace el candidato perfecto para empezar a repartir justicia por las noches en la Cocina del Infierno.
Una serie la de Daredevil que los fans se merecían de una vez por todas, tras la película que tuvo en el papel de protagonista a Ben Affleck (The Accountant), a los seguidores de The Man Without Fear se les quedó como un poco de mal cuerpo ya que esperábamos al menos algo de calidad, pero no, ni por asomo, la película es de éstas que dices, una y no más. Pero esto cambió con la serie, la primera producción de calidad de Daredevil, fue lo que nos vendieron y no nos engañaron.
Primera temporada
Una temporada en la que pudimos ver unas actuaciones de Charlie Cox en el papel de Matt Murdock y Vincent D’Onofrio, (Jurassic World) en el papel de Wilson Fisk alias Kingpin asombrosas, de D’Onofrio podemos destacar la sorpresa que causó la elección del actor para el papel de Kingpin, ya que estábamos mas acostumbrados a verle en papeles menos serios, por ello se puede destacar su fantástica interpretación. En esta primera temporada pudimos ver los inicios de Daredevil como héroe, ante la pasividad de la policía, que veía como los criminales podían campar a sus anchas por la ciudad, Matt decidió tomarse la justicia por tu mano y dejar a un lado la ley, lo que Wilson Fisk vio como una amenaza que debía eliminar.
Segunda temporada
Con Fisk fuera de escena aparece una nueva organización criminal que puso en aprietos a Daredevil, ‘La Mano‘, con la que tuvo que luchar también Danny Rand en Iron Fist en su primera temporada. Durante la temporada pudimos ver la aparición en escena de una de las viejas amigas de Daredevil, Electra. Una Electra protagonizada por Elodie Yung (Distrito 13 Ultimatum), y pareciéndose poco o nada a la Electra de la película del año 2003.
También apareció por primera vez The Punisher, interpretado por Jon Bernthal (The Walking Dead) y que muchos ven como un villano, pero que realmente no lo es, es solo alguien que busca venganza por la muerte de su familia a cualquier precio y que desgraciadamente, se cruza en el camino de Daredevil. Un Castigador que mas tarde tendría su propia serie en Netflix también, convirtiéndose en una de las mejores del año.
Tercera temporada
De esta temporada no podemos adelantar mucha cosa, un Matt Murdock que parece que toca fondo y a un Daredevil volviendo a sus orígenes, al atuendo que llevaba antes de convertirse oficialmente en héroe y la reincorporación de Wilson Fisk ‘Kingpin’ a la serie, sin duda otra prueba mas para un Matt Murdock llevado al limite.
23 años, aspirante a contable y con un amor muy fuerte por las series, soy un apasionado de la ciencia ficción, de los videojuegos y de la música rock alemana. FREI UND WILD!
Netflix ha irrumpido en la nueva temporada de otoño con mucha fuerza. Justo antes de que los estrenos de las networks puedan ensombrecer a algunas de sus novedades, la plataforma ha sacado una de sus mejores armas de cara al final de este año. Maniac, por los nombres que tiene delante y detrás de las cámaras solamente, ya es un producto casi de obligado visionado. Pero además, su estética, narrativa y ambientación, la convierten en una mini serie muy especial. Este artículo está libre de spoilers.
Nombres
Por si todavía no lo sabéis, el director de los diez episodios que componen Maniac es Cary Joji Fukunaga, recordemos que también hizo pleno dirigiendo la primera temporada de True Detective, la buena, y personalmente pienso que él fue el culpable de su éxito más allá del guión de Nic Pizzolatto. Junto a él, en la producción ejecutiva y también como co creador figura Patrick Somerville, guionista de la gran The Leftovers. Con estos dos es muy difícil equivocarse.
Pero no sólo detrás de las cámaras o la sala de guionistas hay talento, la pareja protagonista es ni más ni menos que dos de los actores más relevantes en la industria del Hollywood actual, Emma Stone y no tanto, pero también, Jonah Hill. Y muy bien acompañados por Justin Theroux, que está para echarle de comer aparte, Sally Field, Gabriel Byrne y otros actores conocidos de la pequeña pantalla como Billy Magnussen (Get Shorty), Jemima Kirke(Girls) o Julia Garner(The Americans).
¿Qué es ‘Maniac’?
Maniac nos sitúa en un presente alternativo en el que la tecnología no ha avanzado tanto como en nuestra realidad aunque los métodos publicitarios son sorprendentemente novedosos. Las relaciones humanas, en cambio, sí parece sufrir las consecuencias de una vida muy parecida a la actual. La depresión y la soledad, encarnados respectivamente en Annie Landberg (Stone) y Owen Milgrim (Hill), les hace buscar la solución en un ensayo clínico de un medicamento que asegura curar cualquier enfermedad mental. El autor es un hombre que también tiene lo suyo, James Mantleray (Theroux), quien los guía a través de un tratamiento de choque en el que tendrán que enfrentarse a sus traumas.
Me voy a detener un poco en el mundo paralelo que se nos muestra en Maniac. La acción se desarrolla en Nueva York, en una realidad donde la estatua de la Libertad ha sido sustituida por la de la Superlibertad, una cosa monstruosa digna de Donald Trump. Mientras, la tecnología parece haber quedado desfasada, los ordenadores tienen los monitores antiguos de tubo, el fondo negro y las letras verdes y los teléfonos tampoco parecen haberse independizado del cable. Eso sí, la publicidad es tan invasiva que es capaz de pagarte el desayuno o el viaje de metro con tal de que un tipo te vaya contando los anuncios del día. También hay robots que limpian los desechos de las mascotas. Es como si el futuro que las películas antiguas hubiera llegado al tiempo presente.
Estéticamente, Maniac es una delicia. La mano de Fukunaga en la dirección se nota, como un plano secuencia en la Annie es una agente de la CIA, o esos extraños zooms con movimiento que ejecuta en el primer capítulo, que además encaja con la historia y la ambientación. La fotografía también es reseñable, aunque tanto juego de luces está justificado dentro de la propia historia. Sus creadores han tenido libertad absoluta para hacer lo que les da la gana. Gracias a la oportunidad que les daban estas alucinaciones/sueños de sus protagonistas, han podido recrear una fiesta de los años 40, una peli de espías, otra de aventuras al estilo El Señor de los Anillos e incluso una comedia ochentera.
Una multitud de géneros que no sólo se extienden a las fantasías sino que están presentes en toda la serie. La parte (pseudo) científica recuerda a la ciencia ficción clásica, ese futurismo que mencionaba más arriba, los dos protagonistas viven en un dramón psicológico (aunque sus fantasías no lo sean) mientras todo lo que les rodea en el ensayo clínico es una hilarante comedia. Se pueden establecer tres partes: la realidad, las fantasías y toda la historia de Mantleray con su madre y con su ayudante, la Doctora Fujita (Sonoya Mizuno), cigarro en boca siempre, que es casi lo mejor de la serie.
Como ya hemos señalado, los grandes nombres del elenco responden ante las expectativas, aunque si hay que resaltar sólo uno, esa es Emma Stone, que borda un papel que parece hecho para ella. En cada uno de los personajes que interpreta deja su sello y los hace creíbles más allá de su alter ego Annie. No vamos a criticar a Jonah Hill porque estar a ese nivel es difícil para cualquiera, pero cumple. También me gustaría destacar a Julie Garner, que dota a todas sus secuencias con Stone de un extra de dramatismo y le da la réplica de una forma espectacular. Y por último, Justin Theroux y su madre en la ficción, Sally Field que, aunque comparten poco tiempo juntos en pantalla, su sombra siempre está presente. El primero demuestra que le gustan los papeles arriesgados y no le avergüenza hacer lo que hace en esta y otras series, un actor así es una alegría.
Todo esto hace de Maniac una serie diferente en un momento en el que el exceso de producciones provoca que tengamos sentimiento de deja vucon más frecuencia de la que debería y nos gustaría. Necesitamos series raras, concienzudas sí, a ratos, pero también divertidas.
El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me conquistó sobre todas las cosas. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis escuchar en el podcast de Cultura Seriéfila y eventualmente en La Jungla Radio.
No queda nada para el regreso de la segunda temporada de Iron Fist a la pequeña pantalla, una de las 5 grandes colaboraciones de Marvel y Netflix junto con Daredevil, Jessica Jones, Luck Cage y The Punisher. En su primera temporada pudimos ver como un Danny Rand, hijo de un poderoso multimillonario, llega a Nueva York a recuperar lo que le pertenece quince años después de un fatídico accidente de avión donde él fue el único superviviente.
La primera temporada está dividida en dos tramas principales, por una parte el intento de recuperar lo que por derecho de herencia le pertenece y por otra parte su lucha con una organización criminal llamada ‘La Mano’, haciendo de este su principal objetivo.
Los primeros 5 o 6 episodios de la primera temporada son cómo un quiero y no puedo, ya que se centra mas en como puede Danny recuperar su herencia por lo que nadie sabía por donde iba a tirar la trama ya que los episodios están algo mal estructurados y los finales algo incongruentes, eso quizás fue lo que nos hizo decantarnos un poco por un sentimiento de profunda decepción. A partir del episodio 7/8 la cosa empieza a mejorar, empezamos a ver mas acción y unos episodios algo mas trabajados, aunque como bien nos explicó en su día nuestro compañero Miguel Romero en otro articulo, la serie en su primera temporada deja mucho que desear por lo que un aprobado raspado es lo máximo que se merece.
La idea fue buena pero no terminaron de llevarla bien a cabo, ni la música, ni la actuación de Finn Jones como Danny Rand/Iron Fist estuvieron acordes a lo que los fans de los cómics esperábamos y el villano principal tampoco estuvo a la altura de las expectativas, cabe destacar eso si la actuación que a mi parecer fue notable de la actriz Jessica Henwick que interpretó a Colleen Wing y de Wai Ching Ho interpretando a Madame Gao. Creo que todos nos esperábamos un poco mas de acción, ya sabemos que Netflix se toma las series con calma y que tardan mas de lo necesario en plantear la trama principal, cosa que para algunas series está muy bien pero no para esta.
En otro orden de cosas, una vez visto el trailer oficial de la segunda temporada podemos dilucidar que tendremos un nuevo villano a la altura de Danny Rand, un hermanastro criado con él en K’un Lun, cuyo objetivo es hacerle ver mediante métodos poco ortodoxos que que su puño de hierro está para usarlo y no esconderlo.
Podemos ver también la consolidación de la relación amorosa entre Danny y Colleen que tanto estábamos esperando. Personalmente y una vez visto el trailer de la próxima temporada creo que vamos a ver a un Iron fist mucho más suelto(como el Iron Fist que vimos en algún episodio de la segunda temporada de Luke Cage)y a un Danny Rand mas seguro de si mismo. Viendo cómo fue la primera temporada, la cosa solo puede ir a mejor y esperemos que por el bien de la serie y por su continuidad, sea así.
23 años, aspirante a contable y con un amor muy fuerte por las series, soy un apasionado de la ciencia ficción, de los videojuegos y de la música rock alemana. FREI UND WILD!
'La casa de las flores' es la nueva apuesta de Netflix en México con la que ha intentado crear una comedia negra con los elementos de a telenovela clásica. Creada por Manolo Caro y protagonizada por Verónica Castro, Cecilia Suárez, Aislinn Derbez y Paco León entre otros.
Que salga este artículo en marzo de una serie que se emitió en enero no es casual. Bueno, un poco sí, pero aprovecho la tesitura para reflexionar sobre esta bulimia cultural que provoca que nos olvidemos de ficciones que han hecho mucho ruido casi al instante, daños colaterales de lo que hemos venido a llamar Peak TV. El «marcar como visto» de TV Time se ha convertido en deporte nacional y eso nos impide reflexionar sobre lo que hay detrás de las historias que vemos a diario. The End of The F***ing Worldha gustado mucho en general, pero no todo el mundo ha llegado a la raíz de lo que quería contar en realidad.
The End of The Fucking World (así, sin censura) nos cuenta la historia de dos adolescentes, James y Alyssa. James cree que es un psicópata y hasta ahora ha dado rienda suelta a su instinto matando animales, pero cree que ha llegado el momento de escoger una víctima humana, que donde entra ella. Alyssa es una chica una chica enfadada con el mundo a la que se le ha juntado la adolescencia con carencias afectivas graves. Juntos iniciarán un loco viaje en el que cada uno busca una cosa pero en el que encontrarán mucho más de lo que esperaban. Está basada en una novela gráfica escrita por Charles S. Forsman, adaptada por Charlie Covell, conocida como actriz de Marcella y escritora de un par de episodios de Banana. Los protagonistas son Jessica Barden(Penny Dreadful) y Alex Lawther(Black Mirror, Howard’s End).
Para mi gusto, El fin del maldito mundo es una serie fea, muy incómoda de ver. Y es curioso porque lo tiene todo para ser muy atractiva, incluso tiene el toque indie que tanto me gusta y otros criterios objetivos, bueno, los más objetivos posible. Tiene una fotografía y una realización muy arriesgadas, un ritmo muy interesante gracias a su montaje, una colección de temas musicales genial y una narrativa muy llamativa, que dista mucho de productos recientes de temática similar como Everything Sucks. Todo bien, excepto una cosa: los personajes. Durante los ocho episodios me he preguntado si el psicópata soy yo porque ambos me han parecido asesinables. Están escritos de forma muy extrema, tanto que me cuesta comprender sus motivaciones incluso después de haber vivido semejantes traumas que no voy a desvelar. Es decir, la vida no te puede hacer nada para que seas así de gilipollas, dicho con toda la frivolidad del mundo, lo sé.
Ahora bien, como metáfora funciona a las mil maravillas. La exposición de sus traumas y sus consecuencias sirven para contarnos cómo son los sentimientos a los que los adolescentes se enfrentan a menudo, como la falta de comprensión por parte de los adultos, los problemas de identidad o la falta de pertenencia. Pero no sólo ellos son extremos, sino también el mundo en el que se mueven y la gente con la que se van encontrando en su road trip particular. Y a pesar de todo lo anterior le vas cogiendo cariño a James y Alyssa, porque realmente lo que tienen alrededor está podrido y les está pudriendo por dentro, aunque por más que huyen no consiguen dejar atrás la putrefacción de la sociedad.
Por eso, y porque te das cuenta de que los adultos son horribles y ellos al fin y al cabo son sólo niños, adolescentes a punto de cambiar su punto de vista sobre el mundo. Aunque parezca que Alyssa y James no tienen ni pizca de inocencia, el viaje que emprenden no es más que su salida del cascarón y comprobar lo duro que es el mundo por mucho que sus vidas ya sean una mierda. Eso les hará madurar definitivamente. O no. Ese es el valor de The End of The F***ing World, el trasfondo que tiene la historia, que ha sido contada de forma muy exagerada para llamar la atención de los jóvenes y no tan jóvenes, aunque puede que yo me esté haciendo viejo y no me guste nada la forma.
El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me conquistó sobre todas las cosas. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis escuchar en el podcast de Cultura Seriéfila y eventualmente en La Jungla Radio.
A veces Netflix nos regala algunas series sorpresa de las que esperábamos poco o nada. Está claro que la plataforma no puede dar la misma publicidad a todas las ficciones que estrena pero es que además este handicap a priori lo convierte en una virtud. El factor sorpresa juega un papel muy importante para series como Everything Sucks, que son capaces de absorber la conversación en las redes, aunque sea durante muy poco tiempo. Y eso que se trata de un producto que tiene unos ingredientes que podríamos considerar como apuesta segura: adolescentes, nostalgia, identidad sexual, buena música, ternura…
Todo es una mierda está creada por Michael Mohan, que además dirige siete episodios, y Ben York Jones, que además interpreta al personaje de Mr. Stargrove. Ambos nacieron aproximadamente en la misma época que los protagonistas de la serie por lo que hablan desde el conocimiento y cuentan la historia desde sus ojos. Está protagonizada por adolescentes de primer año de institutos interpretados por Jahi Di’Allo Winston (Feed The Beast), Peyton Kennedy (Odd Squad), Elijah Stevenson (Captain Fantastic) y Sidney Sweeney, que veremos en este año ni más ni menos que en The Handmaid’s Tale y en Heridas abiertas (Sharp Objects), la serie de Amy Adams en HBO.
Todo es una mierda nos cuenta la historia de Luke, que junto a sus amigos Tyler y McQuaid, se apuntan al club de audiovisuales. Allí conocerá a una chica, Kate, de la que se enamora a primera vista y que además es la hija del director. Junto a los integrantes del club de teatro iniciarán el rodaje de una loca película de extraterrestres en la que descubrirán muchas cosas sobre sí mismos y sobre la vida en general. La serie contiene muchos toques de drama, personajes entrañables y mucho humor en los 25 minutos de duración de cada episodio de esta comedia.
Nostalgia… Noventera
Reconozco que estoy hasta el último pelo de la nostalgia de los años 80 e incluso gente como yo hemos aborrecido la palabra «nostalgia» en sí misma. Hasta que nos toca la nuestra claro, porque a la generación de los treinta y tantos no nos pillan tan cerca los ochenta, que es más una cosa cosa de la infancia. Pero los 90 son nuestra época, la de la adolescencia, y estar en el mismo punto que los protagonistas de Todo es una mierda es un plus muy especial. Objetos como los Discman, las cintas VHS, el antiguo módem con el que navegábamos por la red, expresiones, la música… todos ellos son capaces de darle la vuelta a la serie.
Porque la serie no es gran cosa, no tiene nada de especial a simple vista. Una dramedia adolescente que en ocasiones busca la lágrima fácil, personajes odiables y otros entrañables interactuando en un happy place de manual. Sólo que a medida que avanzan los episodios no son tan happy como pensábamos, que los personajes sufren carencias afectivas, crisis de identidad y amores frustrados. Y además sufren como lo hacíamos nosotros, con una inocencia que no tienen los adolescentes de ahora, cuando las relaciones cara a cara eran más importantes que las que se establecen a través de la pantalla. Por eso funciona tan bien Esto es una mierda, porque consigue que los elementos noventeros no sean sólo accesorios, por mucho que puedan ser excesivos, sino que son una herramienta con la que contar la historia de siempre de la forma en que se hace ahora, añadiendo diversidad sexual racial y dando más poder a los personajes femeninos.
Otra muestra más, por tanto, del valor de la serie, que pasa por ser de los noventa incluso en la forma de rodar y que sus referencias están mejor insertadas que en otras ficciones nostálgicas. Podríamos decir que Todo es una mierda hace lo mismo que Stranger Things, pero en otra época y con otro género. A pesar de todo, lo que mejor funciona es la música, capaz de mejorar algunos episodios mediocres, capaz de cambiar nuestra percepción sobre los personajes y algunas tramas realmente aburridas o ridículas, directamente.
No podemos sacar la vara de medir las grandes series, no sería justo, simplemente sentémonos en el sofá y dejemos que nos entretengan con un producto sin más pretensión que gustar a la generación que se hizo mayor en los noventa, y aportar elementos modernizados como parejas interraciales, protagonistas homosexuales o bisexuales, o que el clásico personaje graciosete sea un blanco esta vez. Todo esto, además de hacernos pasar un buen rato, sirve para echar una mano a los colectivos que lo necesitan. Y eso está muy bien.
El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me conquistó sobre todas las cosas. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis escuchar en el podcast de Cultura Seriéfila y eventualmente en La Jungla Radio.
Hemos tenido que esperar hasta octubre para ver una de las series más esperadas de este 2017. Mindhunter ha llegado tarde pero quizás gracias a eso estará en los primeros puestos de todas las listas de mejores ficciones del año, en detrimento de otras que pueden haber quedado más atrás en el tiempo. La propuesta de David Fincher y Joe Penhall, que no olvidemos que es el showrunner no ha decepcionado a nadie y lo mejor es que su progreso en los próximos años puede ser estratosférico.
Holden Ford (Jonathan Groff) es un agente del FBI que se dedica a formar a los futuros agentes en Quantico. Con el fin de formarlos mejor, intenta descifrar la mente de lo que entonces se conocían como «asesinos secuenciales». Para ello le asigna al agente Bill Tench (Holt McCallany), otro agente encargado de dar cursos a las policías locales de todo el país. Con la excusa de ayudarlo, Holden puede viajar a las prisiones donde están encerrados esos monstruos y así poder entrevistarlos. Más tarde reciben la ayuda de una profesora de universidad, Wendy Carr (Anna Torv), que dotará al equipo de un método científico y pondrá orden en el proyecto.
Lejos de ser un «whodunnit» («quienlohizo»), Mindhunter va mucho más allá de capturar asesinos y resolver crímenes. Los agentes Ford y Tench buscan hacer un perfil psicológico de los asesinos más famosos del país para elaborar así un patrón que les permita detectar y prevenir futuros asesinatos secuenciales. Por tanto, llama la atención la celeridad con la que sus protagonistas descubren a los culpables, porque ese no es el fin de la serie. Ésta tiene dos partes bien diferenciadas, la primera es estudiar, entrevistar a los psicópatas que ya están entre rejas, elaborar una serie de pautas; y la segunda es ponerlas en práctica en los casos que se van encontrando allá por donde viajan.
Un aliciente al que hay que sumar un buen puñado más. Mindhunter tiene muchas aristas, y todas ellas interesantes por igual. La investigación en su doble vertiente es una de ellas. Los diálogos con los asesinos pueden hacerse tediosos si no se presta la debida atención. En ellos descubrimos multitud de detalles de la personalidad de éstos pero también de los protagonistas. El cambio en ambos a medida de que se dan cuenta de que el estudio funciona y también la forma en la que afecta las aberraciones que les están contando a sus vidas privadas. No es que éstas formen una parte esencial de la serie pero sí ayuda a configurar, a hacer un perfil de los personajes más completo, por lo que nos cuentan también una parte muy interesante de la historia. El contexto histórico nos hace comprender mucho de lo que ocurre, sobre todo dentro del FBI, donde consideran una pérdida de tiempo que dos agentes se dediquen a hurgar en las mentes criminales en lugar de entregar datos fehacientes, pruebas, que es lo que se suponía que debía hacer un policía.
Hay quien puede decir que Mindhunter tiene un ritmo muy lento, sobre todo al principio, pero éste es fruto de una presentación de la trama y de exposición inicial de sus intenciones, lo que puede parecer un poco pesado al principio. A mí tampoco me lo parece demasiado. Pero es a partir de la segunda mitad cuando se recogen los frutos, cuando la maquinaria ya ha echado a rodar, cuando todo empieza a encajar. A partir de ahí, cuando los protagonistas empiezan a aplicar, de forma un poco inconsciente todavía, lo que han estado aprendiendo. Sinceramente, la serie ha sido planificada al milímetro y el guión no tiene fisuras de ningún tipo.
Técnicamente, no podíamos esperar menos de David Fincher, que aunque no es el showrunner, sí dirige cuatro episodios y ha tenido voz y voto como productor ejecutivo que es. Los que dirige el maestro son todos sublimes en planificación, fotografía, ritmo, dirección de actores, sin desmerecer al resto, que han hecho un trabajo tremendo y me ha sorprendido bastante. La fotografía, que acentúa el color amarillento sepia propio de la evocación de épocas pasadas, es espectacular, bella y muy bien encuadrada. El montaje es otro de sus puntos fuertes, siempre hago referencia al rápido montaje de imágenes en el segundo episodio cuando Fincher busca contarnos la rutina de los viajes de Tench y Ford, una maravilla que recuerda a Scorsese o Guy Ritchie. Y no nos podemos ir de aquí sin comentar la maravillosa música de la serie, fruto, claro está, de la época en la que está ambientada, un repaso a grandes clásicos del rock y el glam de los 70.
El resultado que nos queda después de todo lo que hemos comentado es una de las mejores series de 2017. Mindhunter no decepcionó a los que esperábamos algo grande de Fincher y Netflix. Su renovación, que estaba cantada, ya ha sido confirmada y toca esperar para poder ver cómo sigue. Por último, recordar que ya hablamos de ella en nuestro podcast, que os dejo aquí abajo para quien quiera escucharlo.
El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me conquistó sobre todas las cosas. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis escuchar en el podcast de Cultura Seriéfila y eventualmente en La Jungla Radio.