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Categoría: Críticas

Shadowhunters: otra saga literaria adolescente, más de lo mismo

La nueva serie de Freeform y Netflix

El año 2016 nos ha traído el cambio de nombre de la cadena ABC Family, la división juvenil de la gigante network, que ahora se llamará Freeform para adaptar su contenido a un público más adolescente que infantil. Su primera serie después del cambio ha sido Shadowhunters, otra serie basada en una saga literaria que además viene precedida de una película que fue un fracaso de taquilla, seguramente por su intención de competir con Crepúsculo, que no ha tenido rival en los últimos años. El resultado ha sido el esperado, ni más ni menos.

El episodio piloto nos presenta a Clary, una joven que descubre el día de su decimoctavo cumpleaños que procede de una estirpe de cazadores de demonios y que tendrá que unir sus fuerzas para encontrar a su madre raptada. Una sinopsis muy convencional que podría valer para la mayoría de las historias fantásticas que han encontrado acogida en la televisión. Adolescente se da cuenta de que posee un gran poder y tiene que superar diversas pruebas para lograr su objetivo, en este caso encontrar a su madre. Sota, caballo y rey.

Que hayamos visto millones de veces esta historia en el cine y en la televisión no es óbice para que no vuelva a triunfar porque su público se va renovando constantemente. Los adolescentes siempre van descubriendo referentes y Shadowhunters puede serlo sin ningún problema. Al igual que comentábamos en el artículo de Las Crónicas de Shannara, todos los ingredientes están presentes para que funcione aunque esta serie salga perdiendo en casi todas las comparaciones con respecto a la de MTV.

Katherine McNamara y compañía

A pesar de que sabemos lo que pretende ser, un producto dirigido a un target que no exige demasiado, creo que Shadowhunters no está bien ejecutada. A su episodio piloto le falta de todo, para empezar una estructura narrativa que enganche al espectador desde el principio, unos personajes que tengan algo especial, Clary, su amigo y compañía son calcados al del 99% de este tipo de series y por si fuera poco su final nos deja fríos y sin interés por saber qué va a ocurrir después, básicamente porque a grandes rasgos ya lo sabemos. Estéticamente tampoco aporta nada, no hay riesgo ni voluntad de querer hacer un producto más presentable.

En definitiva, Freeform ha creado un producto sin ningún tipo de pretensión, esperando que el público habitual de la cadena responda a la llamada simplemente por ser la serie que busca ser. Obviamente, desde un punto de vista adulto, Shadowhunters hace aguas por todas partes y no aporta nada al género, pero es que ni siquiera creo que esté siquiera entre las mejores opciones para los adolescentes, que tienen opciones más entretenidas y mejor ejecutadas. Dicho esto, la serie ha sido el mejor estreno en la historia del canal y la renovación para una segunda temporada está al caer.

Por último, hay que mencionar que Shadowhunters se ha convertido en la primera serie que Netflix España ha adquirido para emitir semana a semana, algo que se puede convertir en habitual en la plataforma, hasta ahora centrada en adquirir un catálogo de temporadas completas. Un movimiento muy importante del que tendremos que estar muy pendientes a partir de ahora.

Las Crónicas de Shannara, un envoltorio de lujo para una serie insuficiente

Póster promocional de Las Crónicas de Shannara

Después de unas navidades tranquilas, 2016 ha arrancado muy fuerte con el estreno de productos muy destacados, más que por su calidad, por sus altas probabilidades de éxito entre un público tan goloso como el adolescente. Una de ellas es Las Crónicas de Shannara, basada en una saga literaria escrita por Terry Brooks con millones de fans en todo el mundo.

Se trata de la gran apuesta de MTV para dar un giro a su ficción y la prueba es la ingente cantidad de dinero que han gastado en la producción de esta serie. Se nota y mucho que han puesto mucho empeño a nivel visual, sus efectos digitales están muy conseguidos y no tienen nada que envidiar a las superproducciones cinematográficas. Para colmo, se han ido a rodar a Nueva Zelanda con un reparto muy destacado e internacional, entre ellos John Rhys Davis, Gimly en El Señor de los Anillos, lo cual no es casual. La (ex)cadena musical ha buscado combinar la épica y las series adolescentes para crear un producto con el que su público habitual pierda la cabeza.

Del trío protagonista de Las Crónicas de Shannara se salvan las dos mujeres, Poppy Drayton e Ivana Baquero, que es la niña de El Laberinto del Fauno, más que por sus cualidades interpretativas, porque realmente están caracterizadas como personajes de fantasía. Su compañero masculino, Austin Butler, parece recién sacado del plató de Una vida inesperada y le han colocado un disfraz barato y unas orejas postizas. Cero carisma. Los secundarios mejoran un poco el panorama aunque ninguno destaque especialmente.

Poppy Drayton, Ivana Baquero y Austin Butler

El principal problema de Las Crónicas de Shannara no es el apartado estético ni el visual, está claro, es el propio contenido. A pesar de que el primer libro de Terry Brooks fue escrito en 1977, los personajes parecen sacado de una serie adolescente vulgar de Disney Channel y ni el maquillaje ni el vestuario pueden convencernos de lo contrario, probablemente porque no quieren desviarse mucho del estereotipo marcado. Sus creadores, Alfred Gough y Miles Millar (Smallville) tampoco son demasiado hábiles escribiendo guiones y diálogos, por lo que en este aspecto la serie parece de segunda fila, pero eso tampoco parece importarles.

MTV ha arriesgado mucho para crear su propia producción épica y en parte lo ha conseguido porque todos los ingredientes para gozar del favor del público teen están presentes: actores guapos, épica, tríos amorosos y lucha entre el bien y mal. Por otro lado, Las Crónicas de Shannara se preocupa más de contentar a su target que de conseguir un producto de calidad para todos, y es que hay veces que las cadenas olvidan que una buena serie es capaz de atraer a una audiencia potencial que seguro que haría mucho bien para su imagen.

Las Crónicas de Shannara se emite en el canal TNT todos los jueves a las 22.30h

Bajo Sospecha no pierde sus señas de identidad en la segunda temporada

La serie de Antena 3 y Bambú se estrenó el martes 12 de enero

El año seriéfilo ha llegado a Antena 3 con el estreno de la segunda temporada de Bajo Sospecha, el thriller de Bambú Producciones que gustó mucho el año pasado gracias a su cuidada estética, su música, sus actores y actrices, y su atmósfera. Como ya sabíamos, la nueva entrega iba a cambiar de escenario y reparto excepto Lluis Homar, Yon González y Vicente Romero, que repetirían con sus personajes investigando un nuevo caso.

En esta ocasión, Víctor tendrá que infiltrarse en un hospital madrileño, donde Catherine Le Monnier ha desaparecido y la enfermera Isabel Freire ha sido asesinada. Allí se encuentra con Alain, un policía francés infiltrado para encontrar a su compatriota, con el que tendrá que colaborar a pesar de sus reticencias. A partir de aquí empieza la investigación para descubrir quién lo hizo, que se sospecha que se encuentra entre la plantilla del hospital.

Bajo Sospecha se caracteriza por no perder nunca el tiempo y el arranque de este primer episodio es una prueba fehaciente. La presentación de personajes y potenciales culpables durante la fiesta de Navidad me parece muy acertada, dando leves pinceladas de cada uno, si bien es cierto que podrían haber introducido algunos más adelante. El ritmo, por tanto, sigue siendo muy alto lo cual es bueno para que la hora y media se nos pase volando pero es algo que los guionistas deben cuidar para que no se pierdan en tramas inverosímiles. La producción y la realización siguen estando a un nivel por encima de la media de la ficción nacional y su música sigue estando a la altura pero, el centrar la trama en un hospital, perdemos mucho del encanto de la primera temporada en la que el paisaje y la atmósfera eran un personaje más. Como contrapartida, el tono de la serie se ha vuelto un poco menos trascendente que en la primera temporada gracias a que las víctimas no son niños y se permiten el lujo de rebajar tensión con bromas y chistes recurrentes de franceses y españoles, la mayoría algo rancios y alguno que otro efectivo de verdad.

El elenco es uno de los puntos fuertes de Bajo Sospecha

Uno de los puntos más sobresalientes de Bajo Sospecha es su reparto, una auténtica colección de buenos actores como Concha Velasco, Gonzalo de Castro, Luisa Martín, Hugo Becker, Unax Ugalde, Olivia Molina, Ingrid Rubio o Leticia Dolera entre otros, que intentarán estar a la altura de los del año pasado, sobre todo de Alicia Borrachero, lo mejor de la primera entrega. Se echa en falta a Blanca Romero después de su polémica salida, más que por su calidad interpretativa, por dar la réplica a los dos infiltrados. Se supone que lo debe hacer Olivia Molina aunque por ahora no la hemos visto mucho, es pronto.

Bajo Sospecha ha vuelto coherente con ella misma, con un caso interesante pero que se puede hacer cuesta arriba si no lo manejan bien. La producción vuelve a ser notable aunque no tiene el encanto del pequeño pueblo de la primera temporada y su elenco me parece espectacular y no hay duda de que será de lo mejor de la serie otra vez. No esperemos que nos sorprenda demasiado pues se trata de un thriller, un género en el que normalmente las cosas se van un poco de las manos pero eso parece importarle bien poco a Ramón Campos y compañía, que saben qué producto quieren hacer, la audiencia lo respalda y encima es dignísimo. No podemos pedir más.

¿Qué te ha parecido el episodio? ¿Echas de menos a Blanca Romero? ¿Te gusta más este caso o el del año pasado?

Bajo Sospecha se emite todos los martes en Antena 3 a las 22.30h.

Into The Badlands, la distopía ecléctica de AMC

Into The Badlands, la serie de artes marciales de AMC

El pasado 16 de noviembre el canal AMC estrenó Into The Badlands, su nueva ficción distópica de artes marciales que en sus primeras semanas de emisión ha conseguido unas buenas cifras de audiencia a pesar de su clara vocación de serie de nicho. Sus puntos fuertes son las secuencias de acción y su alegre fotografía, pero en su contra está una trama algo confusa y falta de ritmo. Vamos a entrar en detalle.

La cadena AMC sigue en la búsqueda de nuevas series que le hagan recuperar el brillo que ha ido perdiendo a medida que sus buques insignia como Breaking Bad o Mad Men han ido finalizando. Tras no saber muy bien donde ubicarse con series muy minoritarias como Turn o Halt and Catch Fire, han decidido apostar descaradamente por un público más joven que ya había captado gracias a la serie de Vince Gilligan o a la propia The Walking Dead. Adaptaciones de cómics o historietas (como es el caso de Into The Badlands) y secuelas, precuelas o remakes inundan la parrilla de la prestigiosa AMC, que tendrá que cuidar qué series produce como hasta ahora ha hecho si quiere seguir manteniendo dicho prestigio, por mucho dinero que haya en juego.

Into The Badlands se puede encuadrar claramente en el género de las artes marciales pero no hay que obviar el tremendo pastiche que los creadores de Smallville, Peter Gould y Miles Millar nos han traído. Para empezar, estamos ante una distopía totalmente atemporal en el que se entremezclan todo tipo de símbolos: motocicletas modernas, coches de los años cincuenta, estructuras totalitarias y feudales, etc. El espectador en un principio se siente desubicado entre tanta terminología y pierde las conexiones con el mundo real, por lo que no sabe si está ante una distopía o un mundo totalmente ficticio sin referentes reales. Ante esta desconexión inicial, a mí me costó volver a meterme en la serie, sobre todo después de quedarme absorto ente las brillantes coreografías de las secuencias de acción, tanto que todo lo que pasa en medio es totalmente secundario, pierdo todo el interés. Por tanto, su principal punto negativo es la falta de ritmo en los diálogos y un tono demasiado solemne a la hora de contarnos el porqué y el para qué de tanto mamporro.

Belleza estética de Into The Badlands

Por el contrario, Into The Badlands bebe del cine oriental de artes marciales de la pasada década para componer su relato visual, igual de atractivo gracias a una fotografía muy colorida, véase la belleza del campo de amapolas, e igual de espectacular en sus secuencias de acción, a las que no le falta sangre ni imaginación cuando parece que ya lo hemos visto todo. Para completar la fábula posmodernista, el vestuario es otro elemento muy original en la serie ya que va mezclando conjuntos de diferentes culturas y épocas. El primer episodio deja a medias la presentación de personajes, primero porque no todos los que aparecen han sido debidamente introducidos y segundo porque todavía faltan muchos por conocer.

Into The Badlands tiene mimbres para ser todo un éxito. La moda de las distopías junto con las artes marciales, un género que siempre ha sido muy popular son sus principales bazas para conquistar a la audiencia, pero también hay que reconocerle que arriesga con una historia lenta no apta para los públicos que demandan tramas ágiles, aunque paradójicamente, los personajes deberían estar dotados de una mayor profundidad de la que hemos podido ver en el piloto. Todo ello conseguirá que sea, además de un éxito, una buena serie.

 

The Walking Dead, ¿síntomas de agotamiento?

Foto promocional de The Walking Dead

Este artículo contiene spoilers hasta el 6×08 de The Walking Dead. Si no lo habéis visto, leedlo después de hacerlo.

Ayer finalizó en España la primera mitad de la sexta temporada de The Walking Dead, la celebérrima serie de zombies se despidió hasta febrero con un episodio un poco soso, sin grandes sorpresas ni muertes dolorosas. De hecho, lo más destacado de Start to Finish es ese final que se nos presenta de oídas Negan, uno de los villanos más esperados por los fans de los cómics de Robert Kirkman.

En general, la sexta temporada de The Walking Dead ha sido muy buena. Tras un comienzo tan abrumador como inesperado el ritmo ha seguido siendo muy alto en casi todos los capítulos, y los que han sido más reposados han estado a muy buen nivel, sobre todo el cuarto Here’s Not Here, centrado en Morgan y que es un duelo interpretativo enorme entre dos actorazos como Lennie James y John Carroll Lynch. La acción ha centrado gran parte del metraje, y eso no es malo, pero se ha descuidado el gran drama de personajes que es la serie de AMC y la introspección de personajes ha sido muy escasa y cuando lo han intentado, ha quedado muy difusa y superficial en parte por su elenco tan numeroso y el hecho de tener que repartir minutos y frases entre todos.

Morgan ha tenido un papel destacado en la sexta temporada de The Walking Dead

Siempre hay que tener en cuenta que The Walking Dead es una gran serie (lo ha sido casi siempre) que nos tiene en tensión durante todo el tiempo, un desasosiego que no consigue ninguna otra, bueno, The Leftovers sí, de la que ya hablamos. El propio género postapocalíptico ya nos mantiene en tensión por su propia naturaleza pero Kirkman, Gimple y compañía han creado una historia muy creíble y unos personajes carismáticos y psicológicamente complejos que siguen unas pautas que parecen realistas sobre lo que nos ocurriría a nosotros en una situación así. Si la quinta temporada fue más filosófica, en la sexta ha primado la trama sobre cualquier otra cosa. Quizás ese exceso de trama más que de drama haya provocado que la serie sea más divertida para el gran público pero ha descuidado ciertos aspectos que la convertían en una mejor serie.

Muerto no significa muerto

Sin duda, el hecho que ha marcado esta tanda de ocho episodios es la no muerte de Glenn, un cliffhanger que se prolongó durante cuatro episodios en los que no dejó de haber conjeturas sobre uno de los personajes favoritos de la audiencia. No me ha gustado la forma en que AMC llevó este asunto como ya dije en este artículo, porque entre otras cosas, The Walking Dead es una serie demasiado exitosa como para que sus productores anden mendigando audiencias y ruido social. Ya sé que se basa precisamente en el juego de la vida y la muerte de sus protagonistas como Juego de Tronos, pero creo que lo que importa es lo que ocurre dentro de la ficción y no se debería dar tanta relevancia a circunstancias externas.

Fallos frecuentes

En más de una ocasión nos han llamado la atención lo poco logrados que están los efectos digitales de The Walking Dead, algo imperdonable en una serie postapocalíptica pero sobre todo imperdonable para una serie con más de 15 millones de espectadores por semana, algo que se debería notar en su presupuesto y no, recordemos las explosiones de la cantera en el primer episodio de la temporada. El apartado técnico debería considerarse mucho más pero el que no puede descuidarse ni un ápice es el de la historia, en la que los personajes actúan algunas veces como sacados de una película de terror adolescente. Véase el ejemplo de este episodio octavo, cuando Rosita quiere disparar para abrir una cerradura cuando el pueblo está acechado por zombies.

Los grandes protagonistas de The Walking Dead

La segunda parte de la sexta temporada de The Walking Dead promete seguir en la misma línea, sin darnos un minuto de tregua sobre todo ahora que se acerca Negan y sus secuaces, pero me encantaría volver a ver episodios en los que los personajes vuelvan a sufrir como antes, vuelvan a tener conflictos morales y vuelvan las famosas muertes que tanta chispa le dan a la serie. No quiero decir que sea mejor que vuelvan a dar vueltas por el bosque pero sí debe buscar un equilibrio para seguir siendo una de las ficciones más destacadas del momento.

¿Qué te han parecido los primeros ocho episodios de la sexta temporada? Crees que The Walking Dead empieza a dar síntomas de agotamiento?

The Leftovers: cómo ejecutar una escena dramática convincente

La actriz muestra todo su potencial en el 2x06 de The Leftovers

No es fácil, o mejor dicho, es casi imposible encontrar una serie que nos dé la gran oportunidad de analizarla tan a fondo desde todos los puntos de vista como The Leftovers, incluso en esta Edad de Oro seriéfila. El sexto episodio de la serie de HBO ha sido redondo, como casi todos los de la segunda temporada, pero hay una secuencia que destaca sobre las demás, el cara a cara entre dos grandes actrices como Regina King y Carrie Coon.

El Lenguaje Audiovisual

Gran parte del éxito de la ficción seriada en la actualidad es el aumento del presupuesto por episodio, lo que permite escenas más espectaculares, más bellas y más creíbles en definitiva. HBO tiene dinero pero también tiene mucho talento, como demuestra una y otra vez The Leftovers, la serie que mejor utiliza los primeros planos en la actualidad, obviamente al tratarse de un dramón como la copa de un pino.

La secuencia que nos ocupa, los personajes de Carrie Coon y Regina King dialogan tras la crisis que ha sufrido la segunda en la gala benéfica de recogida de fondos para seguir buscando a su hija. Nora insiste en someterla a un cuestionario con el fin de descubrir si realmente se trata de una ascensión. Vemos como al principio, los planos son medios pero a medida que las preguntas se vuelven incómodas y Erika cuenta su historia, éstos se van cerrando hasta ser primerísimos planos, lo que consigue crearnos una sensación de dramatismo extrema y una incomodidad acrecentada por el efecto que crea el contraplano, que nos deja la cara de ambas en media pantalla, lo que crea una sentimiento de no escapatoria.

El Guión

El guión de The Leftovers es impresionante, sus personajes están muy bien desarrollados, sus historias son pequeñas pero muy bien contadas y, sobre todo, da la impresión de que no sobra nada en esos guiones, deja todo bien clarito sin agujeros y todo está muy medido. Cuando una serie te ofrece bases tan sólidas, secuencias como la que estamos analizando son los frutos de un trabajo bien hecho.

Carrie Coon y Regina King, estrellas en The Leftovers

Mientras Nora hacía todas esas preguntas del cuestionario, pensaba en el gran trabajo que los guionistas han tenido que hacer, no sólo escribiendo una escena tan perfecta, sino también haciendo un cuestionario tan creíble y conciso. Además, tenemos un texto que poco a poco va subiendo la temperatura de la escena hasta que el ambiente entre ellas se hace insoportable, tanto acaba sacando a Nora de ella literalmente.

Las Actrices

Esto del audiovisual funciona porque es un producto de varios factores, ya hemos hablado del trabajo detrás de las cámaras y en la sala de guionistas, pero el que más suele trascender es de los actores y actrices, que son los encargados de rematar la faena. La incorporación de Regina King, una profesional muy versátil que viene de ganar un Emmy por American Crime, donde también sufría mucho, le ha venido de perlas a The Leftovers, que de buenos actores ya iba bien servida, como la extraordinaria Carrie Coon, que nos sorprendió a todos en la primera temporada.

Gracias a ellas, y a su capacidad para aguantar primeros planos, tenemos una secuencia casi perfecta. Tras la crisis de Erika en el evento, Nora roba el cuestionario porque en realidad ella quiere saber si la desaparición de Evie se trata de una ascensión, por lo que empieza la escena con ventaja sobre su interlocutora, la superioridad de la que hace las preguntas, pero a medida que ambas van desnudándose empcionalmente la fortaleza del personaje de King se va haciendo con el control de la situación a medida que los planos se hacen más cortos hasta que rompe a Nora. Un duelo interpretativo de mucha altura.

Tremendo final el 2x06 de The Leftovers

Y aquí termina la disección de esta enorme secuencia, una exhibición de guión, interpretación y lenguaje audiovisual que debería ser usada en las escuelas de cine como ejemplo de cómo ejecutar una obra dramática convincente. Espero que os haya gustado y esperemos que la industria seriéfila nos sigan dando momentos dignos de análisis.

Quantico, el culebrón llega al FBI

AXN estrena la serie Quantico, de ABC

La temporada de otoño en Estados Unidos nos ha dejado varias series vencedoras, varios éxitos que ya pueden respirar tranquilos porque han conseguido la ansiada temporada completa. Una de ellas es Quantico, una historia sobre un grupo de jóvenes reclutas del FBI que se encontrarán en el epicentro del atentado terrorista más grave sobre Estados Unidos desde el 11 de septiembre, solo que esta vez la víctima es la preciosa Grand Central Terminal de Nueva York. Uno de ellos es señalado como el responsable del ataque, ahora sólo queda averiguar quién es.

Cuando empezamos a hablar de Quantico no tarda en salir a relucir el nombre de Shonda Rhimes irremediablemente. La serie de ABC comparte muchas similitudes con la estructura y el tipo de historias que le gusta contar a una de las creadoras de más éxito en el panorama norteamericano, pero esta vez la supuesta copia llega desde su propia cadena, que parece haber conseguido su fórmula mágica y trasladarla al FBI. Y es totalmente cierto, desde el principio las similitudes  con Anatomía de Grey son claras pero, y hablo sólo habiendo visto el piloto, Quantico va más allá porque su género no es el culebronesco, al menos no el único, sino que principalmente es una serie de intriga, acción y muchos giros argumentales. En este último caso, la analogía más correcta podríamos establecerla con Cómo defender a un asesino.

La protagonista de Quantico amenaza con convertirse en una estrella mundial

El otro nombre que debe salir a colación en una conversación sobre Quantico es el de su protagonista, Pryanka Chopra, una desconocida para el mundo occidental pero una auténtica estrella e ídolo nacional en la India. Es actriz de Bollywood y de teatro, cantante, modelo y además fue Miss Mundo en el año 2000. Está claro que ABC ha buscado notoriedad al contratar a una intérprete con mucho potencial como para convertirse en una estrella en Estados Unidos también, y está claro que lo ha conseguido. Chopra tiene el magnetismo, carisma y fotogenia necesarios para ello, aunque su talento sea más bien limitado y su trospidez, infinita.

A ver, no esperemos que Quantico sea la serie del año y aunque consiga ser un éxito, no creo que consiga aguantar más allá de dos o tres temporadas a buen nivel porque el ritmo de su trama es frenético y sus giros de guión acabarán siendo cansinos y poco creíbles a largo plazo. Ahora bien, sí estamos ante una de las series más adictivas del año sin lugar a dudas. En ese aspecto podríamos compararla con Prison Break y The Following, dos series que empezaron francamente bien pero que no resistieron sus ataques de locura de sus guionistas y acabaron cayendo por su propio peso. La serie de ABC tiene mimbres para construir una primera temporada sólida pero sólo el tiempo nos dirá hasta cuando la aguantaremos, algo parecido a lo que le va a ocurrir a Blindspot.

Quantico estrena está noche en AXN a las 22.15h. 

La revolución sexual de Masters of Sex

Tercera temporada de Masters of Sex Showtime

Cuando Masters of Sex se estrenó nadie dudó de que fue uno de los mejores estrenos del año 2012 y acto seguido se convirtió en la serie señalada como sucesora de Mad Men. Ya pudimos ver que no era exactamente lo mismo y cuyo único punto común era profundizar en la sociedad de la misma época y, además, su segunda temporada no pudo sostenerse al nivel de la primera, por lo que cayó casi en el olvido seriéfilo. Su tercera entrega, en cambio, ha vuelto a ser brillante, recuperando su crédito y muchas cosas más que había perdido.

Uno de los principales problemas de la segunda temporada de Masters of Sex fue el excesivo protagonismo que adquirieron los traumas infantiles de Bill, que impidieron en gran parte que la historia avanzara con más soltura a pesar del gran trabajo de Michael Sheen. Fue Lizzy Caplan y su Virginia Johnson las que consiguieron mantener el tipo de la serie. Las tramas secundarias, muchas de ellas superfluas del todo, también hicieron que perdiéramos mucho el interés.

Tercera temporada de Masters of Sex

Cuando la relación entre Bill y Virginia se explota en todas sus aristas es cuando Masters of Sex funciona y parece que sus guionistas han tomado buena nota de ello. La más interesante es la sociedad profesional entre ellos, la clínica, el estudio y sus vicisitudes ante una sociedad poco acostumbrada a hablar abiertamente sobre el sexo. Esta temporada hemos tenido muchas y variadas tramas interesantísimas: el lanzamiento de su libro, la conciliación del trabajo y su embarazo, la búsqueda de inversores, los problemas con la iglesia radical y la resolución de varios casos clínicos que les hacían avanzar en su estudio. Sin embargo, después tenemos su trama amorosa, la cual provoca que de vez en cuando Masters of Sex haga peligrosas incursiones culebronescas, sobre todo a medida que nos acercamos al final de temporada. Por muy bien escrito, fotografía e interpretado que esté, no es propio de una serie de su calidad. Sin lugar a dudas, ésta y otras tramas amorosas son su principal punto débil.

Decíamos que las tramas secundarias habían sido muy flojas en la segunda temporada, sin embargo en este curso han sido de lo mejor sin lugar a dudas, apoyadas por unos secundarios que han tenido muchísimo peso en todas las tramas. Las más destacadas han sido las de Josh Charles, un empresario que busca el perfume de la atracción sexual para comercializarlo, y también la de Emily Kinney, que desencadena todo lo que pasa en la season finale. Y, por supuesto, el regreso del matrimonio Scully, con tramas por separado o juntos para Beau Bridges y Alison Janney, a los que echamos mucho de menos el año pasado, ha sido todo un regalo. También han sido muy importantes tras la elipsis temporal los hijos de Bill y Virginia, que han crecido y han sido fuentes de conflicto antes inexplorados, a los que han llevado al límite. Hay que mencionar a la maravillosa Caitlin Fitzgerald pues su Libby Masters define a la perfección la época constituyendo uno de los personajes más complejos de la serie.

Tesas ha sido una de las grandes sorpresas de la temporada de Masters of Sex

Masters of Sex no se olvida de lidiar con los problemas propios de la época. En esta temporada, la homosexualidad ha cobrado especial importancia junto a otros que, aunque de soslayo, consiguen cierta visibilidad como la Guerra de Vietnam, el puritanismo y un acercamiento a la sexualidad desde el punto de vista de los adolescentes y niños. Aún así, creo que no es suficiente y sería mucho más relevante si los incorporara con más fuerza a sus tramas.

Mi veredicto es que la tercera temporada de Masters of Sex cumple con nota, tanto que nos ha dejado con ganas de saber cómo se va a resolver la trama ante este nuevo escenario que se plantea y, claro está, hace olvidar la tremenda disfunción que sufrió el año pasado.

The Affair: más perspectivas y más mentiras

Nuevos puntos de vista en The Affair

The Affair fue una de las series más comentadas del curso pasado por varios motivos, pero el más importante fue su novedosa narrativa que mostraba los dos puntos de vista de los protagonistas de una aventura amorosa. A pesar de este riesgo que tomó Showtime y sus creadores Hagai Levi y Sarah Treem, la serie no consiguió poner de su lado a toda la crítica y el público. En esta segunda temporada, además, da otra vuelta de tuerca que puede enriquecer el relato de personajes al mismo tiempo que trabar la propia historia.

La novedad que nos trae The Affair esta temporada es la incorporación de otros dos puntos de vista, los de los cónyuges traicionados, Helen y Cole, lo que puede ser un contraste bastante interesante con respecto a las versiones de Noah y Alison, que nos han contado una verdad muy sesgada siempre vista desde el punto de vista de dos personas cegadas por el deseo, la pasión y el enamoramiento. Además, y esto quizás sea lo más importante, nos dará una visión de ambos como hasta ahora no habíamos tenido, lo cual completará mucho más el puzzle y a los personajes, a los que conoceremos más en profundidad. Este siempre ha sido y sigue siendo el punto fuerte de The Affair, que demuestra el gran trabajo que sus creadores y actores han hecho con ellos.

Por supuesto, estas dos nuevas perspectivas pueden entorpecer mucho la narración de los hechos en sí que, si bien no es lo más importante en The Affair, sí que puede ralentizar demasiado el proceso ya que en los dos primeros episodios se desarrollan en el mismo día durante sus cuatro partes, y eso quizás sea demasiado. En cambio, al final de cada uno nos cuenta cómo va avanzando la trama policial que quiere dar con Noah en la cárcel por el asesinato de Scott Lockhart, la novedad es que parece que veremos un relato lineal y no piezas inconexas y discontinuas. Cada semana tendremos novedades del caso, solo falta saber lo que hay en medio.

Segunda temporada de The Affair

Una de las características más atractivas de The Affair es que lo personajes mienten constantemente, no sólo entre ellos sino también entre nosotros y yo diría que hasta a los guionistas, ya sea por voluntad propia o por omisión. Y es atractiva porque obliga al espectador a permanecer atentos a los detalles, no en aquellos como la longitud de una falda, sino en otros donde el propio subconsciente de los personajes va dibujando su personalidad y los que desean omitir en favor de sus intereses. Se nota que los creadores los han trabajado muy bien, han cobrado vida propia, pero también pueden caer en trampas fáciles voluntaria o involuntariamente, por lo que su labor es tan delicada como manejar explosivos.

Sin embargo, y sé que no soy el único al que le pasa, The Affair nunca ha conseguido atraparme de la forma que hacen otras series actuales como The Leftovers o Fargo. No son lo mismo aunque las tres tengan unos estándares de calidad muy elevados, pero la de Showtime no consigue atraparme del mismo modo. Me interesa todo lo que ocurre pero es más fácil desconectar que con las otras sobre todo por su ritmo y la repetición de escenas en las diferentes versiones, lo que provoca que los episodios se hagan demasiado largos. Eso sí, el inicio de temporada ha estado a un buen nivel, añadiendo el atractivo de las nuevas perspectivas, avanzando significativamente en el caso y, lo mejor de todo, es no se ha ido de las manos como la pasada season finale. Todavía no.

The Affair se emite en Canal+ Series en la madrugada del lunes al martes a las 00.25h, un día después de su estreno en Estados Unidos. 

Fargo: ritmo, estética y crimen

Patrick Wilson y Ted Danson en Fargo

La locura de los remakes y las adaptaciones de clásicos del cine parecía haber tocado hace poco más de un año a una de las grandes obras maestras de los hermanos Coen, Fargo, un clásico que temíamos que una versión televisiva acabaría por desmitificar. Ya pudimos comprobar que Noah Hawley supo extraer la esencia del filme y plasmarlo en una miniserie de diez episodios cuyo éxito le ha dado una merecida continuidad, pues bien, el arranque de la segunda temporada no sólo está al nivel de la primera sino que parece que conseguirá superarla.

La primera temporada de Fargo se trataba de una especie de adaptación extendida de la película de 1996, manteniendo una trama similar aunque añadiendo algunos personajes por razones obvias y dando un giro de tuerca a una historia ya de por sí bastante truculenta. Desviarse del original era una misión demasiado arriesgada, por lo que el material original sirvió como base sólida manteniendo todas las características del filme en particular y del universo Coen en general: el humor negro, el paisaje, los personajes rozando la caricatura, la música y hasta la fotografía. Éstos elementos sumados a un gran guión dieron como resultado una serie aclamada por la crítica, el público y hasta los académicos, que no dudaron en otorgarle el Emmy a la Mejor Miniserie.

Fargo Segunda Temporada Estreno

La segunda temporada no aporta tampoco demasiado en cuanto a la temática, de hecho esperamos que nunca lo haga porque Fargo se basa precisamente en el mismo punto de partida. Sólo que esta vez hemos retrocedido hasta los años setenta para revivir otro horrendo crimen en Minnesota, en concreto uno al que Lou Solverson, el padre de la maravillosa Molly, hace referencia en la primera temporada, la masacre de Sioux Falls. Aunque nos suene a indio las premisas son las mismas: un cobarde comete un crimen que se le va totalmente de las manos y acaba involucrando a otras personas en apariencia inocentes que se dejan llevar por la oleada de violencia, por supuesto siempre con asesinos profesionales al acecho que trabajan para la mafia local. Todavía nos quedan muchos datos por saber, pero seguro que habrá mucha sangre.

Pero donde la segunda temporada de Fargo ha dado un salto importante es en el apartado artístico. Desde el comienzo donde vemos el rodaje de una película western con un tal Ronald Reagan de estrella, ya vemos que la estética se ha amoldado claramente a la época que trata de reflejar, los años 70. El tratamiento del color, la planificación, los títulos de crédito y hasta la música han cambiado desde su primera entrega. Todo funciona a las mil maravillas y de forma deliciosa, tanto que hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto de un episodio de una serie a nivel visual. A este preciosismo estético ayuda el montaje, que consigue que las escenas y los diálogos fluyan a un ritmo vertiginoso y aquí es donde difiere de la primera temporada y de la película, que apostaban por planos y silencios larguísimos. De esta forma parece abrazar al cine de Tarantino, no sólo en el montaje o en la pantalla partida sino también en algunos diálogos.

Fargo Segunda Temporada

Por último, me gustaría resaltar la labor de Noah Hawley como showrunner de Fargo, que ha pasado de ser un desconocido a ser uno de los mejores de la televisión americana y se lo ha ganado a pulso. Su comparación con Nic Pizzolatto ha dejado de tener sentido después de ver los resultados de sendas segundas temporadas de sus series. Mientras True Detective se convirtió en un caos narrativo y la evidencia de que su autor tenía problemas para crear nuevos personajes, Fargo se ha desatado, se ha liberado de sus referentes y ha echado a volar como algo nuevo aunque parezca lo mismo, pero un lujo para los sentidos que recomiendo que no desaprovechen.

Fargo se emite todos los martes a las 22.30h en Canal+ Series Xtra en V.O.S.