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Categoría: Series

Better Call Saul: de rodillas en el desierto

Spin off de Breaking BadEl escepticismo era probablemente el sentimiento generalizado ante un spin off de Breaking Bad protagonizado por Saul Goodman, que en principio iba a ser una comedia pero durante el desarrollo Vince Gilligan y Peter Gould se dieron cuenta de que tenían entre manos mimbres para un drama similar a su obra madre. Y no se equivocaron, Better Call Saul le hace justicia.

Como ya sabréis, la serie es una precuela de Breaking Bad y nos sitúa varios años antes de toda la trama de Walter White y compañía, cuando Saul Goodman era Jimmy McGill, un abogado recién licenciado que busca su hueco en la profesión tras ser rechazado en el bufete de su hermano. Better Call Saul nos presenta a un personaje que dista mucho del que veremos en el futuro, salvo en su extrema cutrez, que busca hacer el bien como buenamente puede. Su llegada a Alburquerque era un segundo comienzo en su vida tras haber ejercido de estafador en Chicago. Como le ocurría a Walter, Jimmy se ve atrapado en una telaraña de la que no puede salir pero en la que cada vez se encuentra más cómodo.

Las premisas de Better Call Saul son similares a las de Breaking Bad y su ejecución también. Gilligan y Gould aciertan en el tono de la serie y se agradece que al final apostaran por el drama, la verdad es que después de ver el resultado se haría difícil de prescindir de ella tal y como es y una comedia está claro que no era lo más adecuado. Además, los showrunners ya se puede decir que tengan un sello propio: la música y la fotografía siguen siendo iguales de desérticas, la primera con sus clásicos acordes y una selección muy buena de temas y la segunda con esos tonos amarillentos que tanta sensación de calor transmiten. La iluminación también es muy destacada y los claroscuros están muy presentes ante la multitud de zonas en penumbra como la casa de su hermano, el garaje del bufete o su despacho situado en un establecimiento chino de pedicura. Con respecto a los planos, volvemos a encontrar esos planos imposibles, aberrantes y contrapicados. Por supuesto, la atención al detalle es máxima y son habituales los guiños a Breaking Bad, ya sea en cuanto a personajes o lugares y que son difíciles de detectar si no eres un fanático pero que aportan mucho valor si los descubres.

Protagonista de Better Call Saul

La primera temporada de Better Call Saul tiene momentos brillantes y algunos capítulos redondos, como en el que conocemos el pasado de Mike o el segundo, que ya pone a los personajes en las típicas situaciones tan extremas que nos servía Breaking Bad. De rodillas y en el desierto. Los cambios de ritmo son una constante en la serie, yendo desde momentos muy lentos que recuerdan mucho a las películas de los hermanos Coen, de los que también bebe a la hora de usar el humor negro, a ritmos muy rápidos en los que las acciones se precipitan con el habitual macarrismo de Tarantino. El equilibrio entre ambos parece ser la clave del éxito del lenguaje de sus creadores.

Aunque funcione perfectamente de forma autónoma, Better Call Saul siempre queda un poco ensombrecida por Breaking Bad, de ahí a que salga perdiendo en muchas comparaciones. Es muy importante verla con la suficiente perspectiva y asimilar que son dos series diferentes aunque a veces sea realmente complicado y éste sin duda es punto más débil. La serie también adolece de falta de personajes, pues realmente salvo la trama de Mike y los asuntos del bufete, las demás son tangenciales y tienen muy poco peso. El arco de su hermano Chuck y sus problemas con la tecnología es la más floja de todas y me cansa por momentos. Aunque el final de la temporada nos deja abierta la puerta a muchos cambios en la serie y esperamos que así sea.

En definitiva, Better Call Saul es un excelente complemento para los fanáticos de Breaking Bad pues está lleno de referencias, huevos de pascua y personajes familiares para todos. Como serie independiente también funciona bien y los temores de que Bob Odenkirk no pudiera aguantar tanto protagonismo han quedado en nada pues su trabajo es sencillamente espectacular. Además, la fiesta no ha hecho más que comenzar así que auguramos muchos éxitos a esta serie de AMC.

Recordamos que Better Call Saul se ha visto en España de la mano de Movistar Series, que aún la conserva en su catálogo. 

Vis a Vis: la oscuridad por fin llega a nuestra ficción

Momento tenso del piloto de Vis a Vis

El escepticismo y la pereza nos invadieron cuando empezamos a ver las primeras imágenes promocionales de Vis A Vis, cuyo parecido más que razonable con Orange Is The New Black nos hacía temer lo peor en forma de remake castizo. Pero tras la intensa promoción para desmarcarse de la serie de Netflix y ver el primer episodio, creo que todos hemos quedado muy sorprendidos con el resultado. Nada de dramedia, la nueva producción de Globomedia es un thriller carcelario muy oscuro que vuelve a confirmar que nuestra ficción va por el buen camino.

Llevamos una midseason gloriosa en nuestro país. Tras unos años en que la inversión ha sido escasa debido a la crisis y las pocas series que se producían arriesgaban poco y nos aburrían con fórmulas repetitivas, parece que era verdad que Atresmedia iba a apostar por la ficción televisiva como seña de identidad. Bajo Sospecha, Sin Identidad, Velvet o incluso Allí Abajo han dado pasos adelante en el buen camino y Vis a Vis, no sólo confirma la tendencia sino que vas incluso más allá tanto en el apartado técnico como en la temática. Estas series pueden parecer remakes de éxitos extranjeros pero en realidad son un simple punto de partida para contar historias significativamente diferentes y, como en este caso, casi opuestas.

Vis a Vis nos cuenta la historia de Macarena, una ejecutiva que entra en prisión por delitos económicos tras ser engañada por su amante. Su vida se desmorona al entrar en el penal y conocer a sus compañeras, que no le pondrán nada fácil su adaptación. Las similitudes con Orange Is The New Black son obvias pero el tono, la ambientación y el género son totalmente opuestos. La mayoría de las reclusas no tienen esa parte tierna como las de la serie de Jenji Kohan, y las que parecen tenerla en realidad esconden muchísima oscuridad. Algunos echan en falta un poco de más humor para descargar la tensión acumulada, curiosamente los mismos que reclaman más realismo y géneros más definidos en nuestra ficción, pero creo que esa crudeza es la que le da a la serie más valor. No es fácil encontrar en nuestras parrillas algo parecido, ni ahora ni nunca. Y Bajo Sospecha ya dio un paso adelante en este sentido, pero no es comparable.

Maggie Civantos es Macarena

Vis a Vis, contra pronóstico, apuesta por muchas caras nuevas. Para empezar su protagonista, Maggie Civantos, que hace un buen trabajo con un papel que no es nada fácil. Junto a ella, un extenso elenco de secundarios entre los que destaca Najwa Nimri, que interpreta a Zulema, la antagonista psicópata que previsiblemente será una pesadilla para Macarena. Fuera de la cárcel, Carlos Hipólito hace las veces de un padre que hará lo que haga falta para sacar a su hija de allí. En definitiva, un reparto del que no se espera mucho pero que lo tiene todo para sorprendernos y ya de paso aportar más frescura al panorama televisivo, un poco cansado de ver siempre a los mismos.

En el apartado técnico, Vis a Vis también es renovadora. La fotografía y su oscurísima iluminación en particular es algo que no estamos acostumbrados a ver en nuestra ficción y ayuda a meternos de lleno en la trama con toda su dureza y en un entorno muy hostil, consigue crear en el espectador un desasosiego constante, a lo que ayuda también su música, menos presente que en otros productos pero precisamente por eso más notable. Por último, me gustaría destacar su diseño de producción, un decorado creado para la ocasión al que no le falta detalle y que es la guinda para crear una atmósfera opresora y claustrofóbica.

Viniendo de Globomedia, una productora que siempre se ha decantado por lo comercial sin arriesgar demasiado, es incluso más sorprendente la calidad de una serie que no dulcifica ningún elemento y que sería imposible ver en una network americana, ya sabemos que están libres de tacos y desnudos y que buscan productos más blancos. El piloto de Vis a Vis es brillante y engancha desde el principio, ya no puedo esperar para ver qué pasa con Macarena Ferreiro.

¿Qué os ha parecido el estreno de Vis A Vis? ¿Qué opináis del giro de Globomedia y de la ficción española en general?

El Ministerio del Tiempo: calidad, entretenimiento y cultura

Rodolfo Sancho, Aura Garrido y Nacho Fresneda

La primera temporada de El Ministerio del Tiempo finalizó el pasado lunes con un final que deja todo muy abierto, menos mal que el sentido común imperó por fin en el ente público y escuchó las súplicas de los ministéricos, que pedíamos la renovación a gritos y a golpe de hashtag. Y aciertan de pleno porque tienen entre manos una serie que, además de ser una gran serie, es el ejemplo de servicio público que debería ofrecer toda televisión gubernamental.

Calificar a El Ministerio del Tiempo como una serie quizás sea un poco genérico y el término se queda muy corto. Ha sido un fenómeno transmedia pues su presencia en Twitter gracias a su gloriosa cuenta oficial y a otras que han creado los fans, como la de los personajes y hasta un podcast no oficial, han conseguido crear una telaraña que trasciende más allá de la pantalla. Por supuesto, las colaboraciones de la productora, de Javier Olivares, Marc Vigil y los actores han sido fundamental en la creación del fenómeno fandom, facilitando entrevistas por doquier incluso a medios más humildes como pequeños blogs y podcasts. Y han sido muy inteligentes porque sabían que su producto era buenísimo pero también que tenían que ir más allá para conseguir una relevancia que seguro que habrá superado sus expectativas.

Que las audiencias no sean importantes para TVE es algo relativo porque es un termómetro para medir el alcance que ha tenido un producto. El Ministerio del Tiempo no se puede calificar de bombazo en cuanto a número de espectadores pero sí a la calidad de los mismos. Todavía los directivos de las cadenas, quizás por culpa del método de medición, no se han dado cuenta de que lo que importa es tener un público de calidad, que es el que realmente consume. Esto no es nuevo, es algo que Estados Unidos se dieron cuenta hace cuarenta años y ha sido el motor que ha hecho evolucionar a la ficción. Si esto no fuera así, series como Hannibal o The Good Wife no tendrían cabida en NBC y CBS respectivamente. Hablando de los fríos números, El Ministerio del Tiempo tuvo en su season finale un 10,8% de share y 2.245.000 espectadores, pero fieles y devotos. Nunca lo tuvo fácil en la noche del lunes con Bajo Sospecha, Los Nuestros o La Voz pero ha recuperado a un público que había perdido la fe en la ficción español y que ha vuelto a creer.

Efectos de El Ministerio del Tiempo

Técnicamente, El Ministerio del Tiempo es impecable. Javier Olivares ha sabido entender el papel de showrunner como nadie lo ha hecho hasta ahora en España, puesto que ha llevado el control total de su creación con muchísima libertad, algo que hay que agradecer a la cadena, no está de más reconocerlo, que se la concedió. Para llevar a cabo su idea y la de su hermano Pablo, se rodeó de los mejores. Nombró a Marc Vigil director de la serie y no ha defraudado para nada, pues ha conseguido dar cohesión e identidad a todos los episodios como si fuera uno sólo y eso se nota a pesar de que no firmar cada uno de ellos, pero sí supo dar con el tono adecuado y crear un concepto. La fotografía, la música y los efectos especiales también han resultado esenciales y han conseguido dotarla de identidad visual, ambientación adecuada y credibilidad, respectivamente.

Pero lo mejor de El Ministerio del Tiempo es que ha creado su propio universo y lo ha hecho tomando un tema muy atractivo a nivel global como los viajes en el tiempo pero desarrollado con los localismos propios. Por eso funciona a la perfección, porque parte de la improbable premisa de que es nuestro país el que posee una arma tan poderosa, con toda la correspondiente mofa que conlleva. Esto ayuda a crear un entorno propicio para todo tipo de gags relacionados con la idiosincrasia de España. Se puede decir que la serie mezcla muchos géneros diferentes y que todos ellos se pueden cantar en cada episodio pues hay drama, comedia, historia y aventura. Todos funcionan gracias al tono y a los diálogos, más frescos y realistas de lo que estamos acostumbrados, y ayudan a facilitar la labor de unos actores que parecen más naturales y mejor interpretados. Es cierto que el casting de El Ministerio del Tiempo es otro de sus aciertos pero éstos no son los únicos actores buenos de nuestro país, lo que ha cambiado es que el libreto que interpretan es brillante, creíble y con gancho, y que tras las cámaras hay gente que realmente los saben dirigir, por no hablar del buen ambiente que hay entre todo el equipo, que se deja sentir en el resultado final.

Tras ver los ocho capítulos que componen la primera temporada, no he conseguido encontrar a mi personaje favorito ni tampoco al que odie. A pesar de que son tres protagonistas, tres principales y un buen puñado de secundarios y episódicos, todos cumplen a la perfección con su cometido. Me gustaría mencionar a los últimos en primer lugar porque se han ganado al espectador a pesar del poco tiempo en pantalla del que han dispuesto, gracias a que en cierta manera, ya los conocemos de antes, entre otros Velázquez, Lope de Vega, Hitler, Franco, Torquemada, Picasso, Dalí, Buñuel y el maravilloso Federico García Lorca. Lo que han hecho con el poeta ha sido muy muy grande. Los tres personajes protagonistas funcionan desde el principio gracias a los anacronismos entre ellos, más acentuados en el caso de Alonso, que provoca situaciones hilarantes, o las referencias a la cultura popular que sus compañeros no están ni cerca de entender, un guiño al espectador. Y Amelia Folch es uno de los personajes más interesantes de los últimos años en la ficción española, es la que aporta la cordura, la inteligencia y el equilibrio. Pero no podíamos dejar de comentar a un personaje que ha desatado la locura, Irene Larra (Cayetana Guillén Cuervo), un personaje de los llamados bitch que ha generado todo un movimiento en Twitter, el de los Cayetaners. También se ha llevado una catarata de elogios Juan Gea, cuyo Ernesto es un personaje sobrio pero de la misma forma entrañable.

Cayetana Guillén Cuervo y Juan Gea

Por último, me gustaría destacar la labor educativa que ha llevado a cabo El Ministerio del Tiempo. Estoy seguro de que muchos padres y maestros tienen que estar dando las gracias porque al fin los jóvenes se están interesando por los clásicos. Muchos de ellos han sido trending topic en Twitter y estoy seguro que a más de uno le han entrado ganas de descubrir sus obras. Esta serie es un caramelo en manos de la televisión pública pues está ofreciendo una ficción espectacular en cuanto a entretenimiento y, al mismo tiempo, una poderosísima herramienta cultural libre de adoctrinamientos. TVE no podía dejarla escapar, menos mal que al final se ha impuesto la cordura. Larga vida al Ministerio.

Bajo Sospecha, otro pequeño paso adelante para la ficción española

Yon González, Blanca Romero, Lluis Homar

No lo ha tenido fácil Bajo Sospecha desde su estreno, pues ha sido víctima de la contraprogramación, tanto de la competencia como de la que ha practicado su propia cadena, Antena 3, que no ha dudado en usarla como arma arrojadiza. Afortunadamente, la serie ha aguantado los cambios de día y ha retenido a una audiencia que se ha mantenido fiel a pesar de tener enfrente a El Ministerio del Tiempo, Los Nuestros o La Voz. Sus 3,7 millones de espectadores y su 20,4% de share deberían garantizar su renovación pero aún nadie ha confirmado nada.

No hay dudas de que Bajo Sospecha ha supuesto un paso adelante, pequeño eso sí, pero importante. Al igual que El Ministerio del Tiempo, se ha atrevido a encuadrarse en un género, aunque sea en uno que gusta a todos, como es el thriller. Bambú viene haciendo las cosas muy bien durante años y cada serie que producen es mejor, aunque este aumento de calidad se está dando poco a poco, bien porque quieren hacer productos más exitosos o bien porque las cadenas imponen muchas cortapisas como para poder trabajar con más libertad. El estilo visual de la serie es definitorio y la música aporta el tono que necesita aunque podríamos echar en falta una atmósfera más característica del suspense. La fotografía es impecable y técnicamente le podemos poner pocas pegas.

Ejecutar un guión con tantos giros y tantos posibles sospechosos como el de Bajo Sospecha es casi imposible sin cometer ciertos errores. En primer lugar, hay que achacarle que no haya sabido explorar más detenidamente a los dos protagonistas, de los que apenas sabemos nada, dos o tres pinceladas, y a los que les ha faltado interactuar más entre ellos, profundizar más en su relación. En cambio, Víctor y Laura han sido en muchas ocasiones un pivote sobre el que han girado las tramas, unos meros espectadores ante todo lo que pasaba ante ellos y da la sensación que al final no aportan casi nada a la investigación del caso. Por otro lado tenemos a la familia Vega, en la que el exceso de miembros juega en contra del desarrollo de muchos de ellos que hubieran dado mucho de sí, tan solo el personaje de Alicia Borrachero, apoyado por su enorme trabajo, ha resultado tener más aristas, el resto, muy planos.

Alicia Borrachero y Pedro Alonso

Alerta de posibles spoilers, si aún no habéis visto Bajo Sospecha y tienes intención de verla no sigáis leyendo.

Por otro lado, el buen hacer de Bajo Sospecha se ve empañado por ciertos errores en detalles, como esas persecuciones tan descaradas, las constantes miradas desde las ventanas de los dos protagonistas, la fácil limpieza de huellas y sangre de un arma homicida solo con agua, la fuerza que un niño puede tener con una linterna en la mano y el hecho de que no esté toda la familia al final entre rejas por diferentes delitos como encubrimiento, ocultación de pruebas, obstrucción a la justicia… Licencias aceptables en algunos casos pero que, sumándolas, son suficientes para que sean un punto débil de la serie.

Por el contrario, Bajo Sospecha nos ha deleitado con giros verdaderamente sorprendentes y no se ha escondido a la hora de tratar temas delicados como la pedofilia en el último episodio o los secuestros y asesinatos de niños, tratados sin pudor y con toda su dureza. Además, la resolución del caso da una vuelta de tuerca siendo culpables al final los propios niños del secuestro de Alicia y su hermano responsable de la muerte de Nuria. Eso sí, el final es totalmente anticlimático cuando descubren la verdad y el resumen de todos los hechos me parece demasiado largo, sobre todo porque nos muestran imágenes que ya hemos visto. Si hubiera ido más al grano hubiera resultado más efectivo.

Mis conclusiones son muy positivas, creo que Bajo Sospecha tiene muchos pequeños errores, pero en términos generales me parece una serie interesante y adictiva, que es justo lo que necesita la ficción española, productos que consigan que el espectador se identifique con ellos y realmente les guste. Antena 3 y Bambú poco a poco lo están consiguiendo, pero espero que logren ir mucho más allá en el futuro, desde luego talento e ideas no faltan.

La polémica en torno a Twin Peaks, ¿estrategia publicitaria?

La clave de Twin Peaks

Los que me conocen saben que soy fan de Twin Peaks desde hace muchos años, por eso llevo unos días algo desconcertado con las noticias que llegan desde Showtime por un lado y David Lynch por otro, que apuntan a la salida del cineasta del proyecto por discrepancias económicas sin quedar muy claro si son de presupuesto o de salario. Desde entonces estoy reflexionando al respecto y he sacado mis primeras conclusiones.

Para poneros en situación conviene explicar quién es David Lynch, pues su figura dista mucho del clásico cineasta y hay que entenderlo como un artista multidisciplinar. Era pintor hasta que empezó a usar vídeo en sus instalaciones y eso le llevó a plantearse crear películas. Su primer proyecto de largometraje fue Eraserhead (Cabeza Borradora), que le costó cinco años de rodaje y todo tipo de problemas económicos y personales, el resultado fue un filme totalmente experimental en el que ya podemos atisbar el universo Lynch que tanto impregnará a Twin Peaks.

Tras el éxito de El Hombre Elefante, fue contratado para realizar la adaptación cinematográfica de Dune, de Frank Herbert, que resultó ser una pesadilla pues su rodaje en México fue un infierno y tuvo que ver cómo los productores despojaron a la película de su esencia. Desde entonces Lynch siempre puso como condición tener el control total, desde la preproducción hasta el montaje y eso ya se puede empezar a ver desde Blue Velvet (Terciopelo Azul) hasta la actualidad. En la última década, el creador de Twin Peaks ha rodado una película, Inland Empire en 2006, centrando su carrera en otras disciplinas artísticas como la música, así que ni siquiera por afán recaudatorio le vemos a menudo tras las cámaras.

Precursora de Twin Peaks

Estos dos párrafos sirven como introducción para exponer mi punto de vista sobre la situación. Seguramente trabajar con David Lynch deber ser muy complicado pues, aparte de director de cine es un artista y ya se sabe que todos tienen un carácter fuerte y son muy celosos con su obra, pero siempre ha sabido hacer sacrificios económicos en favor de su trabajo aunque fuera a su propia costa. Por un lado, tiene personalidad suficiente para expresar su malestar en Twitter, pero no creo que sus retribuciones estén detrás de su decisión como se ha manifestado desde Showtime. En ese caso me inclinaría más hacia una falta de compromiso presupuestario para llevar a cabo este reboot de Twin Peaks que a otra cosa.

Entonces no tiene sentido que hace unos meses se anunciara a bombo y platillo el regreso de la serie si no se tenían solucionados todo estos asuntos con el control presupuestario que se suele llevar a cabo en la industria del entretenimiento. Lo primero que me vino a la cabeza cuando Lynch dijo que Twin Peaks peligraba es que estaba forzando la situación con la cadena, haciendo pública la negociación, pero tras el jarro de agua fría del pasado domingo por la noche, empecé a asimilar que estaba fuera del proyecto. Desde entonces, se han creado una fan page en Facebook, una canal de YouTube, una cuenta en Twitter y su respectivo hashtag con el título #SaveTwinPeaks y hasta una petición en change.org pidiendo a Showtime que recapacite. Además, casi todos los actores se han puesto de parte del director y se han grabado bajo la premisa “Twin Peaks sin David Lynch es como…”. Aquí tenéis el vídeo.

 

Tras ver este vídeo tengo bastante claro que todo este jaleo se puede deber a una maniobra publicitaria orquestada desde la cadena. Dejando de lado el genio de David Lynch, muchos de estos actores no tienen una carrera consolidada y ninguno se ha convertido en estrella, un poco Kyle MacLachlan, por lo que salir en esta secuela de Twin Peaks puede suponer una oportunidad para volver al mercado y ponerla en peligro les supondría volver al ostracismo. Vemos que todo esto no tiene sentido a no ser que estemos ante una de esas nuevas estrategias que ponen en marcha productores y cadenas para que nunca se deje de hablar de la serie, véanse los casos de American Horror Story, que lanza noticias de fichajes y detalles de su nueva temporada con cuentagotas durante todo el año, o el célebre baile de nombres candidatos a protagonizar la segunda temporada de True Detective, que acabó por cansarnos a todos.

No creo, por tanto, que la secuela de Twin Peaks esté en peligro. Primero porque Lynch y Frost ya tenían los nueve guiones escritos y elaborar un presupuesto sobre algo tangible es mucho más fácil que sobre una idea. También me cuesta creer lo de su salario y que Mark Frost siga en el barco tras bajarse su compañero, y que ni él ni Kyle Maclachlan se hayan pronunciado al respecto. O tengo muchas ganas de que el reboot siga adelante y nubla mi juicio, o realmente estoy en lo cierto. Tiempo al tiempo.

5 características que demuestran que Mad Men es una obra de arte

Mad Men Temporada 7

Quedan pocas horas para que comience la última tanda de episodios de Mad Men y ya huele a final. Ya la estoy echando de menos, en realidad desde que se anunció su final siento nostalgia y desasosiego por perder de vista a estos publicistas de Madison Avenue y su loco estilo de vida. La serie de AMC se ha convertido en un referente histórico, estético, narrativo, feminista y que nos ha presentado a la figura del showrunner total. Estos aspectos son lo que convierten a Mad Men en una obra de arte.

Rigor histórico

Los libros de texto nos pueden explicar a grandes rasgos la historia de una determinada civilización o tiempo concreto pero Mad Men nos ha contado la vida, directamente en nuestros salones, de Estados Unidos en los años 60 centrándose en unos personajes que ejemplifican a la perfección el profundo cambio social que se produjo en esa década. El asesinato de Kennedy o Luther King, la revolución feminista, los disturbios raciales, la Guerra de Vietnam o la llegada del hombre a la luna contada con el rigor histórico de un documental pero ficcionado y entrando en las casas de los personajes y viviendo sus vidas de primera mano.

Narrativa

Ya lo vimos en otras obras maestras como Los Soprano, Matthew Weiner se mete en la cabeza de los protagonistas, en su psicología, creando personajes y situaciones verdaderamente complejas. A veces no comprendemos en primera instancia determinadas acciones, pero como un perfecto engranaje todo va encajando capítulo a capítulo. Los detractores de Mad Men dicen que nunca pasa nada, pero se equivocan totalmente pues pasan demasiadas cosas, pero son tan complejas y profundas que muchos no saben verlas. Lo que pasa en Mad Men es la vida.

Jon Hamm, protagonista de Mad Men

Estética

La estética es uno de los rasgos distintivos de Mad Men. El diseño de vestuario es espectacular, mientras la sobriedad en la indumentaria masculina representa la decadencia del hombre de los 50, el color en los vestidos de las mujeres representa el florecimiento de ellas, que a partir de este momento tomarán las riendas de su propio destino. También el diseño de producción es crucial para conseguir la unidad estética de la serie, los decorados y las (pocas) localizaciones que aparecen están muy conseguidos. Y, como no, la fotografía de la serie hace el resto, con sobriedad y mucho estilo nos presenta unas imágenes bellísimas.

Feminismo

Siempre se dice que Mad Men es una serie de mujeres aunque no lo parece. Los hombres empiezan teniendo el mando en el trabajo y la familia pero a lo largo de las siete temporadas han ido perdiendo el poder en favor de sus compañeras de trabajo o sus esposas sin darse cuenta de ello. La revolución feminista se deja sentir en cada minuto de la serie gracias a unos personajes femeninos muy fuertes y modernos, modernos incluso para esta época donde el papel de la mujer todavía está muy por debajo. Ya desde la sala de guionistas se puede sentir el cambio pues siete de los nueve guionistas principales son mujeres.

Showrunner total

Matthew Weiner ha trabajado en la creación de Mad Men desde 1999, por lo que podemos decir que es el trabajo de su vida. La figura del showrunner ha adquirido una nueva dimensión gracias a él. Se ocupa de los guiones, de la dirección y de todos los aspectos de la producción y da luz verde al trabajo de todos los profesionales del equipo. Muchos le han tachado de excesivamente controlador y probablemente sea difícil trabajar a su lado pero eso es algo que se agradece como espectador. La perfección que busca Weiner en todos los estratos del equipo se palpa en pantalla y, a pesar de que nada es perfecto, hay que reconocer que Mad Men lo parece demasiado.

El momento ha llegado. Esta noche, a partir de las 21:30 en Canal+ Series y en versión original subtitulada empezamos la cuenta atrás con el octavo capítulo, titulado Severance (Ruptura). Os dejamos unas fotos para abrir boca, cortesía de Canal+.

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Jon Hamm, protagonista de Mad Men
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Mad Men Temporada 7
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David Lynch abandona el reboot de Twin Peaks

David Lynch y el reboot de Twin Peaks

Hace varias semanas se mascaba la tragedia cuando David Lynch manifestó que el reboot de Twin Peaks peligraba por cuestiones económicas. A muchos se nos vino el mundo abajo pero tras las palabras de tranquilidad de Showtime, que confirmaba que seguían negociando con el director, comprendimos que lo que buscaba Lynch era ejercer presión en la negociación.

El siguiente capítulo en este culebrón se escribió anoche cuando se empezó a rumorear con fuerza que el proyecto estaba muerto y que Showtime ya había empezado a notificar al reparto. Nada de eso. Poco después aparecía David Lynch en Twitter para aclarar que era él quien estaba fuera y que el reboot de Twin Peaks sigue adelante. Otra vez Showtime salió al paso para decir que seguían negociando el salario del cineasta, lo que nos lleva a deducir que Lynch sigue forzando la situación para mejorar las condiciones de su contrato.

Si David Lynch abandona definitivamente el reboot de Twin Peaks, supondrá un duro golpe para la serie, pues su principal atractivo es el regreso con todos sus artífices delante y detrás de las cámaras. Igual que si Kyle McLachlan se bajara del barco. Personalmente no lo concibo sin uno de sus responsables y con la persona que fue capaz de crear semejante atmósfera. Obviamente hay muchos cineastas capaces de copiarla, no hay más que ver Fargo, pero nunca será lo mismo sin él.

Mientras David Lynch denuncia que la cadena de cable no aportará el dinero necesario para llevar a cabo el guión que a él le gustaría, Showtime afirma que lo que se discute es el salario del director. Para echar más leña al fuego, algunos actores se están poniendo de su parte, como Kimmy Robertson (Lucy), que ha cargado contra la cadena, o Madchen Amick, que ha apoyado su decisión. Espero que esto sea simplemente una negociación y al final todos lleguen a un acuerdo por el bien de Twin Peaks, una serie que está muy por encima de nombres y de ejecutivos.

¿Qué opináis de la actitud de David Lynch? ¿Creéis que éste sólo es el primer paso para la cancelación definitiva del proyecto? ¿Por qué no se pulieron estos flecos antes del anuncio oficial del retorno?

Las 5 mejores series de estreno en marzo

Ellie Kemper en Unbreakable Kimmy Schmidt

El mes de marzo en el diccionario seriéfilo significa midseason, otra fecha clave para el estreno de muchos nuevos títulos que vienen a sobrecargar un pelín más la amplia oferta que ya existe. Por tanto, entre este mes que ya acaba y el de abril se estrenarán la mayoría de series de esta época, multitud de pilotos que quedarán en nada y otros que conseguirán la ansiada renovación. Estos son los cinco mejores pilotos del mes de marzo:

5. iZombie (The CW)

La cadena en abierto The CW lleva un tiempo ofreciendo una calidad más que aceptable en sus nuevas series, como pudimos ver en otoño con la interesante Jane The Virgin. Ahora el turno es para los zombis con una versión adolescente en la que prácticamente lo que queda del género es el nombre. La protagonista, Liv Moore (Rose McIver) es una doctora residente que se convierte en una muerta viviente después de acudir a una fiesta y para mantenerse fresca recurre a comer cerebros que extrae de un laboratorio forense. Tiene la firma del creador de Veronica Mars, Rob Thomas, y si os gustó la serie de Kristen Bell también os gustará iZombie.

4. Last Man On Earth (FOX)

La serie creada y protagonizada por Will Forte no es la comedia concienzuda sobre la extinción de la raza humana que muchos esperaban y quizás por eso sea más fresca y graciosa de lo que debería. El ex de Saturday Night Live consigue llevar el peso de la historia él sólo durante buena parte del piloto pero está claro que era imposible que lo hiciera durante toda la serie. En su ayuda llega Carol (Kristen Schaaf), que no es precisamente el ideal femenino con el que soñaba para repoblar el planeta. Esta extraña relación funciona para el espectador, que termina el piloto con ganas de saber más de ellos.

3. Bloodline (Netflix)

Aunque esté entre los cinco mejores, a muchos les ha decepcionado la nueva serie de Netflix, que pintaba realmente bien visto el tráiler pero cuyo resultado final no ha sido para tanto. Este drama tiene detrás a los hermanos Kessler, creadores a su vez de la fantástica Damages (Daños y Perjuicios) y como protagonista a Kyle Chandler. Lo mejor de todo es que tiene buenos mimbres y una capacidad de mejora que esperamos ver en los siguientes capítulos. La historia se centra en una familia que regenta un hotel, cuyos trapos sucios corren el riesgo de quedar expuestos tras el regreso del hermano mayor.

2. Unbreakable Kimmy Schmidt (Netflix)

Asombrosamente rechazada por la NBC, la nueva creación de los aclamados Robert Carlock y Tina Fey ha encontrado acomodo en la plataforma Netflix, que ha acertado de lleno con uno de los mejores estrenos en lo que llevamos de año y parece destinada a ocupar un lugar destacado en el olimpo de las comedias junto con Parks & Recreation o 30 Rock, las series que más parecido guardan con Unbreakable Kimmy Schmidt. Además, su protagonista se ha metido al público en el bolsillo con su expresividad, perfecta para el papel de una joven víctima de una secta que lleva años sin ver la luz del sol.

1. American Crime (ABC)

La sorpresa del mes ha llegado de la mano de ABC, que ha arriesgado con un producto más propio de una cadena de cable que de una network tradicional, por su tono y sus formas. American Crime está creada por John Ridley, ganador de un Oscar por 12 Años de Esclavitud, e interpretada por grandes actores de la talla de Timothy Hutton o Felicity Huffman. La serie nos sumerge de lleno en un amplio catálogo de problemas sociales de Estados Unidos, sobre todo el racismo, la inmigración y las drogas. Con este producto, ABC no obtendrá grandes resultados de audiencia pero sí ganará prestigio, espectadores de calidad y quién sabe si algún premio..

The Fall: crimen, atmósfera y feminismo

The Fall BBC Two

A pesar de que el subgénero de los asesinos en serie está demasiado trillado tanto en el cine como en la televisión, es cierto que siempre tiene su público y si además consigue un buen guión y unos personajes atractivos, es muy probable que se conviertan en una obra para tomar en consideración. Exactamente eso le pasa a The Fall, que suma una forma de narrar muy inteligente a esta ecuación, lo que la convierten en una de esas series que tenéis que amar si os gusta el género policiaco, pero los que no también podéis disfrutar gracias a la multitud de virtudes de las que hace gala.

La detective superintendente Stella Gibson viaja hasta Belfast para investigar el asesinato de la nuera de un Ministro que la policía norirlandesa tiene en punto muerto, pero pronto se da cuenta de que está tras los pasos de un asesino en serie, Paul Spector, un hombre de familia que desaparece por las noches para estrangular mujeres jóvenes profesionales de alta cualificación. Ella tendrá que cazarlo mientras él sigue dando caza a sus víctimas, de ahí a su nombre The Fall (La Caza). Esta doble persecución sacará a la luz el trasfondo del entorno en que se desarrolla, una ciudad en la que el conflicto sigue latente a pesar de que oficialmente vive en paz. El tono de la serie también tiene una importancia y un atractivo especial, pues lejos de los cliffhangers y giros argumentales propios del género, sus creadores optan por un ritmo lento, más reposado y cargado de silencios, que ayudan a meternos de lleno en la psicología de los personajes.

Jamie Dornan en The Fall

Es precisamente Belfast uno de los elementos diferenciales de The Fall. Ya estamos acostumbrados a ver en la ficción británica esas ciudades tan frías y oscuras que la piedra de las fachadas nunca se seca, pero es en la capital de Irlanda del Norte donde nos encontramos una realidad distinta al resto de Reino Unido. El conflicto religioso entre católicos y protestantes se puede palpar en muchos momentos de la primera temporada. Nada más aterrizar el jefe de policía alerta a Stella de que allí todo es diferente, a lo que ella responde: “¿Todo eso de que mi Jesús es mejor que el tuyo?” Ese y otro momentos clave como la investigación de uno de los asesinatos en la parte sur de la ciudad hablan por sí solos de que la situación sigue latente, lo que aporta un contexto muy interesante para entender muchas de las cosas que pasan allí, y de la forma de actuar de muchos de los personajes.

Precisamente los personajes son otro de los puntos fuertes de The Fall, los dos protagonistas situados a ambos extremos de la ley mantienen una conversación constante a lo largo de los cinco episodios a pesar de que no se conocen. Paul Spector es un monstruo terrible que prepara las escenas del crimen con una minusciosidad asombrosa, desde la elección de sus víctimas hasta la ejecución y su posterior ceremonia fetichista, hasta que se vuelve descuidado. Por su parte, Stella Gibson no tarda en elaborar un perfil bastante preciso de Spector y a medida que nosotros vamos conociéndolo, ella también, con su visión tan profesional como feminista de la vida. Porque Stella es uno de esos personajes femeninos modernos, que rompen clichés y sitúan a su género en el lugar que les corresponde en la sociedad, siendo especialmente la televisión un lugar donde han estado tan menospreciadas. Esta es otra de las bondades que nos ofrece la industria audiovisual británica.

El papel de la mujer en The Fall

Si hablamos de personajes, también tenemos que hablar de actores. Spector es interpretado por uno de los hombres de moda en todo el mundo, Jamie Dornan, lanzado al estrellato recientemente por 50 Sombras de Grey. En The Fall, da vida a un asesino en serie que poco tiene que ver en la práctica con Christian Grey pero que comparte ciertos rasgos fetichistas. En el lado opuesto está Stella, interpretada por Gillian Anderson, (también de moda en los últimos días por el reboot de Expediente X) que, a pesar de ser de Chicago, consigue un acento de inglesa pija muy marcado, lo que sin duda potencia su trabajo y a su personaje. No sólo ellos, el resto del casting cumple a la perfección el tópico de que los actores británicos son buenísimos. No podemos olvidarnos de Archie Panjabi, que presenta un personaje bien distinto al de Kalinda en The Good Wife y eso hay que agradecerlo.

Tengo que admitir que uno de mis puntos débiles como seriéfilo es la ficción británica. Con series como The Fall corro el riesgo de volverme en un adicto. Sólo he visto la primera temporada y me ha sorprendido bastante por todos los motivos anteriormente expuestos pero su tono, atmósfera y su forma tan cruda de retratar la sociedad y la realidad han terminado por enamorarme del todo. Por supuesto, volveré a hablar sobre la segunda temporada dentro de un tiempo.

The Fall se puede ver en España bajo el nombre de La Caza en el canal de pago AXN, que ha emitido ya sus dos temporadas.

Destrucción mutua asegurada por la audiencia

Hoy es lunes y como toda semana seriéfila que empieza, nos preguntamos qué extraña ocurrencia se les habrá ocurrido a las cadenas de televisión generalistas españolas. Todas las semanas nos sorprendemos con decisiones estrambóticas a cuál más absurda que hacen que la parrilla cambie constantemente buscando la destrucción del rival aunque sea a costa de sus propios productos, con el fin de que su rival no consiga más audiencia.

Nacho Fresneda en El Ministerio del Tiempo

Empezando por La 1, que está haciendo malabarismos con la mejor serie nacional de los últimos años, El Ministerio del Tiempo, moviéndola de la parrilla a su antojo, pero sin lograr que pierda espectadores, porque el producto es tan bueno que es misión imposible. Eso sí, se permite jugar al despiste sobre su renovación, algo que cualquiera con dos dedos de frente hubiera hecho incluso antes de su estreno. Algo estúpido debe estar cocinándose en el ente público, si no es imposible entenderlo, quizás estén demasiado ocupados con sus juegos de tronos en los informativos para pensar con claridad.

Cadena pública aparte, que no se reparte el pastel publicitario tenemos a los dos gigantes Mediaset y Atresmedia con sus cadenas estandarte al frente. Durante las últimas semanas no han parado de jugar al tres en raya entre ellas y lo que es más grave, con sus caras series y programas de televisión. El último episodio en esta guerra ha sido el cambio de día de Bajo Sospecha al lunes para tratar de frenar el imparable talent show que es La Voz, o quizás ha sido al revés, ni me acuerdo ni me quiero acordar, porque el resultado final es el mismo.

El caso es que de Telecinco me puedo esperar que haga lo que sea con sus programas, incluso prenderles fuego o vendérselos al diablo, pero de Antena 3 me esperaba algo más con sus series, sobre todo porque alardea de apostar por la ficción de forma decidida y valiente, y es cierto, cada vez está sacando mejores productos pero una vez han visto la luz parece despreocuparse de ellos y no duda en usarlos como arma arrojadiza a pesar de que el resultado puede ser el de su destrucción. ¿Acaso cree Antena 3 que Bajo Sospecha no se va a resentir por culpa de La Voz y de la cada vez más creciente legión de fans de El Ministerio del Tiempo? Lo sé yo, lo sabéis vosotros y lo saben ellos. Pero les da exactamente igual, es más satisfactorio ver a tu rival muerto que a ti saliendo victorioso.

Reparto de Bajo Sospecha

Con todo esto, se están haciendo un flaco favor a ellos mismos, a sus productos y, por supuesto, al de siempre, al espectador que quiere disfrutar de su programa favorito y tiene que echar una ojeada para ver si siguen poniéndolo ese día y a esa hora o, por el contrario, ya se lo ha perdido porque lo pusieron ayer. Menos mal que han nacido las plataformas de contenido online, que nos echan un cable y nos salvan de perder el hilo, algo que era muy habitual antes y no había forma de solucionarlo. Por eso, o se empiezan a medir bien las audiencias en Internet como si fuéramos un país normal, o nos vamos a quedar otra vez sin series de calidad, la gente va a dejar de ver la televisión analógica y vuelta a empezar otra vez. Destrucción mutua asegurada.