Portada » Críticas » Página 14

Categoría: Críticas

‘Santa Clarita Diet’, la comedia fallida de Netflix

La última serie de Netflix, Santa Clarita Diet, nos ha decepcionado mucho.

Hace justo una semana llegaba a Netflix su última serie, Santa Clarita Diet, una comedia con actores reconocibles y una premisa tan loca como interesante a priori. Como era de esperar, las expectativas superaron con creces a la realidad, pero no esperábamos que fuera tan grave como para darnos vergüenza ajena. No voy a perder demasiado tiempo con esta crítica, pero voy a tratar que sea constructiva y esté bien argumentada.

Sheila (Drew Barrymore) y Joel (Timothy Olyphant) son una pareja de agentes inmobiliarios que vive en un pequeño pueblo de Los Angeles llamado Santa Clarita. Un día, ella se convierte en una especie de zombie, aunque sin estar muerta del todo aparentemente. Sus dos características principales son que necesita saciar su hambre con carne humana y un incontrolable apetito sexual. Su marido y su hija se convierten en sus cómplices buscando malas personas a las que asesinar y almacenar en su congelador.

No entiendo Santa Clarita Diet. Hay muchas cosas que no entiendo y soy consciente de que es culpa mía. Pero en el caso de esta serie creo que no está bien definido qué quiere ser. Pretende ser una comedia familiar con grandes dosis de humor negro y una pizca de gore. Según lo que he visto, el exceso de vísceras es un punto que juega en su contra porque no aportan ninguna novedad, no hay tanta creatividad en el guión como suele haber en las películas del género o, por citar algo de televisión, la ingeniosa Ash vs. Evil Dead. Es verdad que no es fácil mezclar dos géneros tan opuestos, quizás por eso no deberían haberlo hecho. Sobre todo porque los chistes impostados, las interpretaciones forzadas son propias de comedias blancas para toda la familia. Dicho esto, si en Modern Family hubieran hecho algo parecido en un episodio le habría salido mucho mejor. principalmente porque los actores funcionan.

La pareja protagonista no da la talla en Santa Clarita Diet

Lo siento mucho por Olyphant, un actor que siempre me ha gustado, pero no vale para este tipo de comedias. Y a la buena de Drew Barrymore no le vamos a descubrir las carencias ahora. En este caso, ambos van cada uno por su lado y están tan forzados que a veces parece que necesitan ayuda de un apuntador. Pero no vamos a culpar a ellos de todo lo malo que hay en Santa Clarita Diet, si los guiones no dan la talla, si las situaciones son previsibles y los intérpretes no están bien dirigidos.

Los problemas con esta serie empiezan desde el momento en el que se da luz verde al proyecto. Netflix debe recibir miles de guiones que aspiran a convertirse en series, pero su volumen de producción es demasiado alto, por lo que creo que es normal que muchas veces se cuelen ficciones fallidas. Para mí, Santa Clarita Diet, lo es; para Netflix seguro que no. Necesita mucho contenido propio y parece tener un grupo de seguidores que le ríe las gracias con cualquier cosa que hagan, como es el caso. Me gustaría recomendar este artículo que enlazo, en el que se entiende muy bien cuáles son las motivaciones de la plataforma.

‘Riverdale’: la estética sí importa en el género teen

Movistar Series Xtra estrena Riverdale, la serie de The CW basada en los cómics de Archie

No es fácil para mí aceptar el reto de ver una serie de temática adolescente (hace tiempo que no soy su público objetivo) ya que cuando te sientas frente al televisor sabes lo que vas a encontrar. Un catálogo de lugares comunes, tramas previsibles y poca ambición por innovar. Riverdale, en cambio parece tener asumido lo que es y sabe que el espectador sabe lo que se va a encontrar. Por eso decide ofrecernos algo más, una estética posmoderna que nos retrotrae a los años 50, más por una cuestión artística que por parecido con el cómic, mucho más colorido y carente de la oscuridad que rezuma la serie. En España se emite en Movistar Series Xtra los viernes a las 23.10h, un día después que en Estados Unidos.

Como hemos señalado, Riverdale está basada en los célebres comics de Archie, que datan de 1942 y una serie de televisión de 1968. The CW, de la mano de Roberto Aguirre-Sacasa como showrunner y Greg Berlanti como productor ejecutivo, ha hecho una adaptación con muchísima libertad sobre el material original, que conserva a los personajes y poco más, está establecida en nuestros días (con todo lo que ello implica) y se ha vuelto más oscura. El colorido y el tono de los cómics no tiene nada que ver con la serie y es muy de agradecer el atrevimiento.

Riverdale, la nueva serie de The CW y Movistar Series Xtra, adapta los cómics de Archie con una estética que poco tiene que ver con el original.

Estética y atmósfera

No es que Riverdale sea Les Revenants, hay que relativizarlo un poco. Tampoco es Twin Peaks aunque Movistar nos la haya intentado vender como teen peaks. Pero sí hay que reconocer que sus creadores se han esforzado por dar un paso más allá en las series de instituto. Para empezar, en su fotografía hay una vocación por innovar con una estética más oscura que en los cómics, algo que se puede observar también en sus preciosos planos. Todo ello ayuda a crear una atmósfera que sirve como envoltorio para todas las tramas adolescentes a las que estamos acostumbrados. El trasfondo del asesinato, que en el piloto todavía es inexistente, será muy importante para poder decir si la serie se lanza definitivamente al suspense o se queda en un intento que agradeceremos.

Volviendo al instituto

Después del final de algunos de sus mayores exponentes de los últimos años, el género teen había quedado relegado a las series de corte fantástico y superhéroes. El instituto estaba en franca decadencia y algunos intentos de dar una vuelta al subgénero como Glee agotados también. Riverdale sólo podía estrenarse en The CW, auténticos maestros de este tipo de series inocentonas pero con unas ganas tremendas de innovar. Ahora, sus dramas y comedias le hablan a su público con un lenguaje más directo y lo más importante, ya no son tan inocentes. Como han demostrado últimamente con Jane The Virgin, Los 100 o Crazy Ex-Girlfriend, y por lo visto en Riverdale, parecen querer ir al grano y saltarse algunos pasos que el espectador ya tiene que tener asumidos.

Los protagonistas de Riverdale son K.J. Apa como Archie, Cole Sprouse como Jughead, Camila Mendes como Veronica Lodge y Lili Reinhart como Betty

Otra de las cosas que más llama la atención es su guión y sus diálogos. De forma muy inteligente, el personaje de Veronica Lodge le va explicando a los demás cómo funcionan las series de instituto, ahorrándonos en un episodio lo que en otras series ocuparían cuatro o cinco. Ese dinamismo puede ser uno de los puntos a favor para captar a un público juvenil tirando a adulto que quieran ver algo más ligero. Otro guiño a un público de más edad son las referencias, algunas de ellas muy divertidas, a otras series de televisión principalmente del cable y hasta una mención a los domingos de HBO. Sin duda, el público seriéfilo ya queda conquistado. Incluso la participación de Luke Perry (Sensación de vivir) y Madchen Amick (Twin Peaks) son otra referencia al universo seriéfilo y al género teen en particular.

Por lo visto hasta ahora, Riverdale tiene muchas papeletas para convertirse en uno de los éxitos de la midseason. Su casting me parece muy acertado, los protagonistas son guapísimos, algo que resulta importantísimo en este tipo de series. Su agilidad, su estética y su guión invitan a seguir con ella. ¿Has visto el piloto de Riverdale? ¿Seguirás con ella? ¿Qué te ha parecido su estética?

La tercera temporada de ‘The Affair’ sigue abriendo puertas

Alison Bailey (Ruth Wilson) y Noah Solloway (Dominic West) en la tercera temporada de The Affair

La cantidad inasumible de series que se emiten en la actualidad a menudo nos hace olvidar cuáles son las realmente buenas y las sólo aceptables. El consumo desmedido de ficciones que tienen un buen nivel provoca que menospreciemos a otras que son muy superiores. La tercera temporada de The Affair nos recuerda por qué seguimos viendo series, por qué prestamos atención a muchas que ni siquiera la merecen y qué estamos haciendo con nuestro tiempo. Seguir Leyendo

‘Las chicas Gilmore’: mucho más que un revival para nostálgicos

Las Chicas Gilmore regresaron con un revival a Netflix

El mes de noviembre nos dio mucho de qué hablar en cuanto a estrenos seriéfilos. Si en el anterior artículo os hablábamos de The Crown, hoy traemos otra crítica de una serie de Netflix. Las Chicas Gilmore han regresado nueve años después para dar cierre (o dejar más abierto aún) su insatisfactoria última temporada. Enfrentarse a un revival por parte del espectador suele ser un ejercicio de ilusión mezclada en idénticas proporciones con miedo. Las cadenas se han dado cuenta que el factor nostalgia es determinante para conseguir beneficios, suscriptores o como queramos llamarlos. La pregunta que hay que hacerse es: ¿qué aportan al espectador/fan? Si la respuesta es sólo nostalgia, mal vamos. En este caso, Las cuatro estaciones de las chicas Gilmore creo que hay mucho más.

Las cuatro estaciones de Sherman-Palladino

Para empezar, su formato me parece muy acertado para ser un revival sin pretensiones de seguir, al menos en un futuro cercano. Cuatro episodios que se corresponden con cada una de las estaciones del año, cada uno de una hora y media de duración. Pueden parecer un poco largos y algunas tramas están metidas a la fuerza pero funcionan a la perfección. Y lo hacen porque Las chicas Gilmore no sólo son las chicas Gilmore, sino el universo que se crea en torno a ellas en el pintoresco Stars Hollow. Si hubiéramos prescindido de los secundarios y episódicos, la esencia del relato habría sido incompleta. Cierto es que hay secuencias como la del musical que se podrían haber acortado, pero los cuatro episodios no tienen desperdicio a pesar de estos detalles sin importancia.

Cerrar el círculo a los personajes de Amy Sherman-Palladino era importante después de que su creadora se desvinculase de la serie en la séptima temporada. Ante la insatisfacción de muchos fans, la insistencia de Netflix ha servido para que el reencuentro se acerque más a lo que tenía pensado para sus personajes, que anduvieron perdidos sin ella como showrunner. Tras años de incertidumbre por fin conocemos las cuatro palabras que nos han intrigado y, efectivamente, eran coherentes con el leit motiv de la serie.

El universo Stars Hollow

A medida que avanzaban los cuatro episodios del revival, me iba dando cuenta de la proeza que han llevado a cabo los responsables de la serie. Conseguir reunir a casi todos los actores no es tarea fácil, pero el esfuerzo ha valido la pena. Sin todos los secundarios no se puede recrear la esencia de Stars Hollow, uno de los personajes más importantes de Las chicas Gilmore después de Loreai y Rory precisamente. Este revival no hubiera podido producirse sin las excentricidades de Kirk, los eventos que prepara Taylor, la rectitud de Michel o las malas pulgas de Paris. Y así una larga lista de episódicos que ayudan a crear ese universo.

Stars Hollow es otro de los personajes de Las cuatro estaciones de las Chicas Gilmore

Todo no iba a ser perfecto y también ha habido ausencias, algunas obviadas totalmente y otras subsanadas en forma de cameo o de una escena que  no colma las expectativas del fan. Posiblemente la menos justificada, claramente por la popularidad de la que goza Melissa McCarthy, ha sido la de Sookie, contrapeso para Lorelai durante toda la serie y que deja notar su hueco. La explicación tampoco convence a nadie. Nos quedamos también con más ganas de Jess, que sólo aparece en el episodio final. Y, por supuesto, de Richard Gilmore, pero su inevitable ausencia ha sido subsanada con una trama en la que se le puede sentir presente.

Tramas y referencias

Una de los aspectos más celebrados ha sido que la esencia de Las chicas Gilmore ha sido respetada al completo. Y no es otra que sus ágiles diálogos llenos de referencias a la literatura, al cine, a la televisión y a la cultura popular en general. La actualización de esas referencias ha propiciado los momentos más divertidos de los cuatro episodios. Algunas incluso han sido excusa para una trama, como el viaje iniciático de Lorelai inspirándose en la novela/película Wild (Alma Salvaje, 2014). También me han gustado los constantes guiños a Twin Peaks, cuya simbología y varios de sus actores han pasado por todas las temporadas de la serie. A los Palladino les debe encantar la serie de David Lynch. En este revival, no podemos evitar emocionarnos con la presencia de Ray Wise (Leland Palmer).

En cuanto a las tramas, me ha encantado la lucha existencialista de Rory como una treintañera a la que la vida no le está dando lo que esperaba de ella. Su búsqueda infructuosa del éxito en su carrera nos puede recordar demasiado a nuestra propia vida, ser un miembro de ese club de treintañeros. Sin embargo, los guionistas no han estado tan afortunados con Lorelai, que ha estado divertidísima como siempre pero su viaje ha sido menos interesante y sus tramas han estado porque tenían que estar, como la de la clínica de reproducción asistida o las dudas con Luke. Eso sí, el momento boda ha estado genial.

Sin duda, la trama más emotiva ha sido la muerte de Richard, motivada obviamente por el fallecimiento de Edward Herrmann. Su personaje ha estado presente a lo largo de los cuatro episodios como si aún estuviera presente. No voy a decir que la circunstancia le haya venido bien al revival pero le ha dado una carga emotiva que difícilmente hubieran logrado de otra forma. Muy a su pesar, se entiende. Amy Sherman-Palladino resuelve con gran maestría y elegancia lo que se convirtió en un homenaje al actor.

La muerte de Edward Herrmann ha sido muy importante para el revival de Las chicas Gilmore

Estas cuatro estaciones han servido para reencontrarnos con unos personajes entrañables a los que echábamos de menos. Como esos amigos que hace tiempo que no ves y te apetece saber qué ha sido de sus vidas. Las chicas Gilmore no sólo han venido para tocar nuestra parte más sensible sino que nos ofrecen un producto refrescante, actualizado y entretenido. Incluso para los que no son fanáticos de la serie, puede llegar a ser muy disfrutable. Un reencuentro que será el último en algún tiempo aunque no se puede descartar nada, después de que conociéramos las famosas cuatro palabras.

‘The Crown’, el biopic de manual de Netflix sobre la reina de Inglaterra

The Crown, biopic monárquico de Netflix

Antes de empezar el artículo me gustaría disculparme ante todos los lectores de este blog por el estado de semi abandono en el que se encuentra desde hace unos meses. Pero algo tan maravilloso como la paternidad resta tiempo para todo lo demás, como no podía ser de otra forma. Por tanto, si ver series se está convirtiendo en una labor difícil, imaginad lo que me supone pensar sobre ellas para poder escribir artículos de calidad. Aún así, esperamos recuperar en breve un ritmo de post por semana, al menos de momento. Mil disculpas y gracias por seguir ahí.

Hecho este inciso que consideraba necesario, entramos en materia de nuevo con la última serie de la que todo el mundo ha hablado desde que se estrenara hace unas semanas. The Crown se ha convertido en la nueva serie de moda y merece todos los elogios que está recibiendo. Bonita, preciosa, artística y cara son algunos de los adjetivos que mejor definen al biopic de la Reina Isabel II, casi nada.

Biopic en televisión

The Crown arranca en 1947, con la boda de Isabel con Felipe, el inicio del segundo mandato de Winston Churchill y la decadencia de su padre, que empieza a manifestar síntomas de la enfermedad que le matará cinco años después. En total, se han planificado seis temporadas que narrarán cada una diez de los más de sesenta años de reinado de la reina más famosa del mundo. En estos primeros episodios Isabel tendrá que lidiar con unas responsabilidades para las que no está preparada. Su relación con Churchill y con su marido, que asumirá el papel secundario que le ha tocado desempeñar para el resto de su vida.

Reparto de The Crown

La televisión no ha sabido explotar el biopic como debería. Teóricamente, es el medio ideal para hacerlo porque es posible estirar la historia durante muchas horas contando así más detalles del personaje en cuestión. Sin embargo, las familias reales son las que han protagonizado más series de este género. Isabel en España o Victoria en el Reino Unido, país que acumula un buen puñado de ejemplos más. Siempre buscando un tipo de público de edad avanzada y más conservador. Por eso resulta especialmente llamativo que Netflix haya conseguido crear un producto muy tradicional que, además de atraer nuevos nichos de mercado, ha gustado a su público más fiel, de un segmento de edad sensiblemente inferior.

Cueste lo que cueste

Netflix ha apostado una fortuna por esta serie, ni más ni menos que 100 millones de libras, en un producto fabricado por dos expertos en la materia: Peter Morgan, guionista de la película The Queen y voz autorizada para hablar sobre la monarquía más famosa del mundo. También cuenta con Stephen Daldry entre sus productores ejecutivos, un sobrio cineasta que también tiene experiencia con las biografías. Ya vemos que son nombres de primera fila para crear una serie estéticamente preciosa y escrita con rigor británico.

Claire Foy y Jared Harris encabezan el biopic de Neflix sobre la Reina Isabel II

Cuando hay mucho dinero en juego el resultado final ha de notarse sí o sí. Bien en el elenco de actores, aunque en este caso no hay una gran estrella de cine que se lleve la mayor parte del presupuesto. O bien a nivel técnico, donde The Crown se luce. Durante los primeros diez episodios asistimos a un esfuerzo titánico por mimetizar los escenarios reales. En el piloto encontramos uno de los ejemplos más ambiciosos en la reconstrucción de la boda de Isabel o las secuencias en Downing Street o el Palacio de Buckingham. El resultado es impresionante por su sobriedad y su fidelidad con respecto a las imágenes de archivo.

Con The Crown, Netflix incorpora otro subgénero más a su cada vez más amplio catálogo de series originales. La plataforma parece empeñada en seguir ampliando su público objetivo. Si con Stranger Things intentó atraer a los nostálgicos, con Easy a los amantes del cine independiente, la reina de Inglaterra y las monarquías en general puede servir para atraer a un tipo de público que hasta ahora no se suscribía. Después están los fanáticos de Netflix, que son capaces de poner de moda cualquier serie a pesar de que su único nexo de unión sea el canal por el que se emite. En muchos casos, tanto ruido me ha acabado por defraudar, pero The Crown sí merece realmente la pena. Es la nueva serie que hay que ver, hasta que llegue la próxima.

Sexta temporada de Juego de Tronos: lo mejor de una serie excelsa

La sexta temporada de Juego de Tronos ha ido mejor para Jon

Spoilers sobre el final de la sexta temporada de Juego de Tronos

La sexta temporada de Juego de Tronos ya es «historia» (con minúscula) porque ya ha acabado e «Historia» porque ha supuesto otro hito para la televisión, poniendo el broche de oro con el magistral Vientos de Invierno, una obra maestra. Además, lo hace colocando a cada personaje en la casilla de salida para el último acto de la serie, que presumiblemente serán dos mini temporadas a semejanza de otras dos grandes como Mad Men y Breaking Bad. Así que vamos a ir desgranando cuáles han sido los puntos fuertes y débiles de esta temporada.

La serie y la novela

David Benioff y D.B Weiss tenían ante sí el reto de sobrevivir sin el material original que servía de base durante cinco temporadas. Pero ellos no querían sobrevivir, sino demostrar que podían ser igual o más brillantes (algunos dudábamos de ello). Es más, da la impresión de que la sexta temporada de Juego de Tronos se ha librado de un yugo que le oprimía, que le impedía ser un material audiovisual 100% y que de alguna manera se mantenía más literaria de lo que debería. La libertad de los showrunners ha provocado que veamos tramas más cerradas y con un formato un poco más artístico. Sirva como ejemplo la maravillosa secuencia de inicio de la season finale, con un montaje brillante y una música enorme.

La venganza es un plato que se sirve frío

Cersei ha seguido sufriendo en la sexta temporada de Juego de Tronos

La sexta temporada de Juego de Tronos nos ha mostrado varias venganzas. La más espectacular, por desproporcionada, ha sido la de Cersei contra el Gorrión Supremo y contra su rival, Margaery. En mi opinión no hay un personaje mejor que Cersei Lannister, una villana que no tiene ningún tipo de escrúpulos, que goza con el sufrimiento ajeno, pero a la que también hemos visto sufrir, y mucho. Ella lleva una carga considerable que la humaniza por un lado, pero la vuelve más fuerte y despiadada por otro. La secuencia inicial, como todo montaje paralelo bien ejecutado, recuerda a la escena final de El Padrino, con una mujer cansada de conspirar que decide tomar el camino corto para cumplir sus deseos, aunque ello conlleve la muerte de su propio hijo.

Arya Stark pensaba que ser una mujer sin rostro le permitiría cumplir su venganza con más posibilidades de éxito pero no contaba con que había ciertas reglas que no pensaba cumplir. Además, la financiación de los Hombres Sin Rostro la convertía en una asesina a sueldo. Con la lección aprendida y prácticamente dos temporadas de su línea argumental desperdiciadas, la menor de los Stark ha vuelto a la senda que no debió abandonar. Haciendo uso de una máscara y de la leyenda de los malos anfitriones cumplió una venganza que llevábamos esperando tres temporadas.

Mujeres poderosas

Desde el principio, la serie de HBO ha sido muy polémica por el tratamiento contra las mujeres, ya sea con los excesivos desnudos femeninos, o la misoginia imperante en Poniente. Eso es lo que Martin quiso que pensáramos pero nada más lejos de la realidad pues las mujeres son las verdaderas protagonistas del relato. Temporada a temporada han conseguido sobrevivir a los hombres y en esta sexta en todas las localizaciones, una mujer está al mando de la situación, y si no está, poco le falta.

Sexta temporada de Juego de Tronos

Tras el final de la sexta temporada de Juego de Tronos, Cersei ocupa el Trono de Hierro, Daenerys comanda un tremendo ejército para destruirla, Arya es la mayor asesina de los Siete Reinos y Sansa ha conseguido su tan ansiada venganza sobre sus enemigos. Y no nos olvidemos de otros actores secundarios como Ellaria Sand y sus serpientes, Olenna Tyrell o de Yara Greyjoy, una mujer abiertamente homosexual que disfruta de los burdeles de la misma forma que los hombres. Vamos, que deja el Test de Bechdel a la altura del betún.

La resurrección de los Stark

La sexta temporada de Juego de Tronos se ha dedicado rehacer a la familia protagonista, que ha sido el juguete preferido de George R.R. Martin para jugar con los sentimientos del espectador. Poco a poco, los supervivientes de la familia van a reagruparse, convirtiéndose en uno de los bloques que lucharán por el Trono de Hierro. Además, son los únicos que saben que la verdadera amenaza llega desde el norte. Jon ya los ha combatido y su cometido ahora será convencer a los Siete Reinos para que se unan en contra de los Caminantes Blancos.

Pero dentro de Invernalia, en el fervor de todas las casas norteñas, la mirada entre Sansa y Petyr Baelish me han dejado muy inquieto. ¿Será capaz Meñique de convencer a Sansa para conspirar en contra de Jon? Arya consiguió huir de Braavos in extremis con una herida que mejor no comentar pero que nos regaló una de las venganzas más esperada por todos, la muerte del asqueroso Walder Frey. Bran ya está en el Muro y está a punto de reencontrarse con su familia, con una revelación que puede cambiar el destino de Poniente. Una pena que Rickon no supiera correr en zig zag, la alegría para los Stark podría ser completa.

El mejor personajes de la sexta temporada de Juego de Tronos

La muerte ha perdido fuerza

Por poner una nota negativa, la muerte en la serie de HBO ha sido la clave para mantenernos alerta en todo momento, pues nadie estaba a salvo. En cualquier momento, por tranquilo que pareciera, podría caer nuestro nuevo personaje favorito. El acuchillamiento colectivo que sufrió Jon Nieve al final de la quinta temporada y su posterior resurrección han marcado un antes y un después. Cualquiera que tenga una sacerdotisa roja cerca puede volver a la vida aunque imagino que será un recurso que los showrunners se esforzarán en no repetir. Y todavía tenemos que saber qué se proponen la hermandad sin estandartes, quienes traman un plan que deja entrever que por ahí pueden ir los tiros, en esa conversación con Sandor Clegane.

Wayward Pines: el regreso innecesario de una serie muy adictiva

Wayward Pines regresa desde donde lo dejó

Esta noche a las 21.30h se estrena en FOX la segunda temporada de Wayward Pines, producida por M. Night Shymalan pensada para tener una sola temporada y que fue salvada de la quema meses después de haber sido cancelada oficialmente. Aunque su final fue satisfactorio, dentro de lo cabe, la cadena ha decidido continuar con ella a pesar de que parece del todo agotada.

La primera generación ha tomado el control de Wayward Pines tras el sacrificio de Ethan Burke (Matt Dillon), que salvó al pueblo in extremis de ser totalmente arrasado por los abbies. Su hijo Ben (Charlie Tahan) encabeza una sublevación que intenta democratizar en cierto modo el sistema de gobierno del pueblo, que se ha convertido en una dictadura. Con este caldo de cultivo, el Doctor Theodore Yedlin (Jason Patric, Jóvenes Ocultos) ha sido despertado para salvar la vida de Kate Hewson (Carla Gugino) y para recoger el testigo de Burke como protagonista de la serie. El médico será esencial para el pueblo pero no se quedará con los brazos cruzados y luchará por cambiar las cosas.

La segunda temporada de Wayward Pines nos presenta una continuación de la historia por donde se quedó, aunque pronto empieza a romper los lazos que la ataban con la anterior entrega, principalmente matando personajes a diestro y siniestro. Está bien hecho, porque ofrece una especie de epílogo mientras vamos conociendo a todos los nuevos, aunque también es cierto que da la sensación de estar cambiando piezas por otras exactamente iguales, lo que provoca que la trama permanezca inmóvil. Tenemos al héroe recién llegado que tendrá que descubrirlo todo y luchar contra las injusticias de un poder que entiende la supervivencia de un modo diferente al que tenemos en la actualidad.

Nuevo protagonista para la segunda temporada de Wayward Pines

En esta nueva entrega, sin embargo, vamos conociendo mejor a la llamada primera generación y a su autoproclamado líder Jason (Tom Stevens, Cedar Cove). Son los primeros que han crecido en Wayward Pines y en esta ocasión sí consiguen que empaticemos en cierto modo con ellos. Los chicos no conocen nada parecido a la democracia ni a la civilización sino que han sido educados con la doctrina del fundador Pilcher, quien cree que mantener el orden de forma coercitiva es lo mejor para la supervivencia. Explotar esa encrucijada entre entender que el mundo ha cambiado e intentar recuperar los valores que hicieron desaparecer la especie sería el movimiento más inteligente para la serie pero apuesto a que no profundizará en el tema. Por el contrario, esperamos muchos giros en el guión y una gran cantidad de muertes que importarán muy poco para acabar con un clímax similar al del año pasado.

En efecto, la segunda temporada de Wayward Pines era totalmente innecesaria y debería haberse quedado en miniserie ya que, sin gran parte de su notable reparto y despojados de todo el misterio que rodeó los primeros episodios, se convierte en algo prescindible. Para FOX puede ser un producto rentable porque incluso en verano consigue mantener unos índices de audiencia más que aceptables. Y para el espectador, una serie sin fundamento pero muy adictiva para las noches estivales. 

Robert Kirkman nos quiere acojonar con Outcast

La nueva serie de FOX España se llama Outcast

Las noches veraniegas de 2016 dan la bienvenida a Outcast, la nueva serie del creador de The Walking Dead, Robert Kirkman, que abandona los zombies momentáneamente para centrarse en las posesiones demoníacas pero sin perder sus señas de identidad. En Estados Unidos se estrena hoy en Cinemax, una cadena de cable que no hace ascos a la violencia explícita y escatólogica. En el piloto, la primera se pasa por el arco del triunfo la ley del menor, y la segunda nos hará volver la cara en más de una ocasión. En España, FOX será la encargada de emitirla a partir del próximo lunes 6 de junio.

Kyle Barnes (Patrick Fugit, Casi Famosos) es un hombre destrozado por un hecho traumático que le costó el matrimonio. Ahora vive confinado en su casa sin contacto con el exterior hasta que su hermana Megan (Wrenn Schmidt, The Americans) consigue sacarle de casa y se empieza a interesar por un chico que muestra claros síntomas de estar poseído por una fuerza oscura. Con la ayuda del reverendo Anderson (Philip Glenister, Life On Mars), intentará salvarlo y buscar respuestas.

Si hay una referencia clara en materia de posesiones está claro que es El Exorcista y, por tanto, Outcast está claramente influenciada por la película de William Friedkin pero, aunque se pudiera esperar una vuelta de tuerca viniendo de un escritor de cómics para adultos, me ha sorprendido que la respete tanto, casi la reverencia. Y puede ser porque Kirkman cree realmente que el diablo y las posesiones existen, por lo que su aproximación al tema no contiene nada de humor, aunque algunos puedan interpretar que haya cierta ironía en el relato.

Outcast está creada por Robert Kirkman y su universo se ve reflejado claramente en el episodio piloto

Viniendo del creador de The Walking Dead esperaba algo menos serio, con más acción y más comercial aunque esté programada en una cadena tan minoritaria como Cinemax. Por poner un ejemplo, esperaba que fuera la sucesora de Banshee, pero en Outcast la violencia no es gratuita y la trama se cuece más a fuego lento, no es tan literal, no lo cuenta todo, por lo que hay que estar muy atento a los detalles. Por otro lado, la serie consigue hacernos sentir terror del bueno, algo que no esperaba, y aunque vaya cumpliendo tópico tras tópico consigue sorprendernos gracias a la inagotable imaginación de Kirkman.

A nivel estético, el piloto de Outcast está muy bien dirigido por un experto en el cine de terror como es Adam Wingard. La iluminación en las escenas claves es extraordinaria, como en las que el niño está encerrado en su habitación a oscuras y los haces de luz entran entre las cortinas. La planificación en el terror suele dar un paso adelante, así como el montaje, pero además se puede observar cómo ciertos planos recuerdan a las viñetas de un cómic. Por último, como para crear ambiente todos los elementos son pocos, la música que funciona perfectamente con esos pequeños punteos pero también con los silencios ha sido obra de Atticus Ross.

Outcast tiene niños poseídos, sí.

El piloto presenta a los personajes de forma efectiva y sin contarnos demasiado sobre ninguno de ellos, sólo dejándonos ciertos detalles que van completando la historia de cada uno. En mi opinión, todo un acierto pues mantiene al espectador en constante incertidumbre y logra una mayor conexión, sobre todo con un protagonista al que no entendemos en la primera secuencia y, sin embargo, en la última ya nos tiene ganados a todos. La elección de Patrick Fugit me parece muy acertada, cumple en el primer episodio y el resto del reparto, aunque no tan conocido para el gran público, tienen mucho recorrido por delante sobre todo cuando empecemos a saber más de sus vidas.

En definitiva, Outcast ha empezado con muy buen pie y todo hace indicar que mejorará con su desarrollo. Por ahora, junto con Preacher puede ser lo más atractivo que se ha estrenado de cara a este verano, por ser series diferentes cuando las demás empiezan a repetirse demasiado. Al final va a ser más productivo inspirarse en el mundo del cómic que en el cine.

Nos quitamos el sombrero ante la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo

Segunda temporada de El Ministerio del Tempo

Ahora sí que podemos dar por finalizada la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo, después de aquel caos que montó Televisión Española por no avisar con suficiente antelación del parón que estaba previamente planificado. Quedó dividida en dos partes claramente diferenciadas y ambas siguen manteniendo la misma esencia y entidad, lo que demuestra que ni siquiera un hecho tan crucial como el cambio de actor protagonista le afecta lo más mínimo. Y eso sólo es posible si estamos ante un producto especial.

Hugo Silva y su Pacino

El rodaje de Mar de Plástico se ha cruzado en medio de los planes de Javier Olivares y compañía, que han tenido que hacer malabares para que Rodolfo Sancho pudiera compaginar los dos trabajos. Y como los malabares, el resultado ha sido espectacular para el público pues se confió la difícil tarea de suplirle a Hugo Silva, un actor más conocido por gozar del favor del público (femenino) que por su talento. Sin embargo, él y su personaje Pacino han cerrado muchas bocas, las mismas que después pedían su continuidad. El actor ha aportado mucho humor a El Ministerio del Tiempo y varios de los episodios en los que apareció quedarán en nuestra retina para siempre.

La marcha (y regreso) de Rodolfo Sancho marcó la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo

Más humor, más emociones

La sensación que me queda después de haber visto la segunda temporada completa es que me lo he pasado mejor que la pasada, seguramente no sea así y sólo sea la percepción de lo que he tenido más cercano. Pero no recuerdo que la primera entrega me hiciera reír ni me emocionara tanto en momentos concretos (salvo la finale con Federico García Lorca, quizás lo más emotivo que haya hecho la serie hasta la fecha). Su vocación multigénero se ha agudizado, provocando muchos sentimientos en cada episodio. Los homenajes a personajes históricos como Cervantes, El Cid, Los Últimos de Filipinas, Houdini o La Vampira del Raval, por citar algunos han sido momentos mágicos y exquisitos.

Estructura dinámica

El Ministerio del Tiempo podría haberse acomodado en una estructura casi procedimental y ser prácticamente igual de buena, pero sus creadores han decidido hacer un producto más especial. Al igual que es una serie multigénero, sus episodios son diferentes entre sí y el espectador, que no sabe qué esperar, siempre sale sorprendido. Otra prueba más de que trabajando mucho se consiguen resultados aún mejores. Así, episodios como Un Virus de Otro Tiempo, Tiempo de Valientes o Hasta que el tiempo nos separe son claros ejemplos de episodios que cambian las reglas sin que la trama principal ni los personajes se resientan lo más mínimo, yo diría que todo lo contrario, los enriquece.

Secundarios e invitados

Los lunes se han convertido de alguna manera en el día en el que conocemos a un nuevo actor que no teníamos fichado o en el que alguno que ya conocíamos nos sorprende en un registro que no conocíamos. Un mérito, no sólo de casting, que hacen un trabajo encomiable, sino también de la dirección de actores, responsables de que algunos que creíamos malos en El Ministerio del Tiempo nos parezcan enormes. La serie de TVE es la mejor de nuestro país en esta faceta. Es injusto destacar unos nombres sobre otros, pero lo de Carlos Hipólito en el último episodio es un espectáculo. También han estado geniales Sergio Peris Mencheta, Pedro Alonso, Gary Piquer, María Rodríguez, Roberto Drago, María Álvarez y un largo etcétera. Muchos de ellos, se van sumando a la larga lista de secundarios de lujo que tan bien funcionan cuando se les necesita.

Uno de los episodios más divertidos de la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo

Factura técnica

Una de las grandes mejoras que ha implementado El Ministerio del Tiempo han sido los impresionantes efectos digitales, más si cabe cuando es conocido que el presupuesto de la serie es muy reducido. La optimización de recursos está claro que existe. Por otro lado, mientras toda la temporada pasada estuvo dirigida íntegramente por Marc Vigil, lo cual le dio una identidad innegable, en la segunda se ha optado por incluir varios directores, algunos de ellos de renombre, que han aportado su impronta personal y su ambición artística, razón principal por la que se ha dado este paso, mención aparte para Paco Plaza o Javier Ruiz Caldera. Como no sólo lo que se ve en pantalla es técnica y arte, sino también lo que hay detrás, Javier Olivares ha tenido apoyo externo en los guiones, como por ejemplo los célebres escritores de Ocho Apellidos Vascos, Borja Cobeaga y Diego San José, algo que refresca la serie indudablemente.

En líneas generales, la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo ha estado un peldaño por encima de la primera pues todo el complejo engranaje que nos presentaron en año pasado ha empezado a funcionar a toda velocidad y con total fiabilidad. Su trama temporal a veces hace aguas pero, ¿a quién le importa eso cuando nos están dando entretenimiento puro y duro al mismo tiempo que estamos aprendiendo y disfrutando con una obra de arte?

Preacher, primer vistazo a la nueva serie de AMC

La nueva serie de AMC está basada en otro cómic: Preacher

La adaptación televisiva o cinematográfica de Preacher empezaba a sonar a maldita. Desde hace dieciocho años se ha intentado crear la versión audiovisual de los cómics de Garth Ennis y Steve Dillon sin éxito debido a su extremo lenguaje, su extrema violencia y su extrema blasfemia constante. Ni siquiera HBO se atrevió hace diez años a pesar de ser una de las cadenas más libres en cuanto a mostrar violencia y sexo se refiere, pero en un país como Estados Unidos, la religión es un terreno vedado donde se puede perder más de lo que se puede ganar. Gracias a la evolución televisiva de los últimos años y del empeño de Seth Rogen, AMC ha creído conveniente dar luz verde a esta versión que pasamos a desgranar.

Jessie Custer (Dominic Cooper) es el predicador del pueblo tejano de Annville, donde llegó por una promesa hecha a su padre después de haber llevado una vida deshonrosa. Cuando está a punto de tirar la toalla por una crisis de fe, una extraña criatura fruto de la relación entre un demonio y un ángel le posee convirtiéndole en un ser tan poderoso que decide ir en busca de Dios para ajustar cuentas con él. Para tal empresa tendrá la ayuda de su ex, Tulip (Ruth Negga) y el vampiro Cassidy (Joseph Gilgun). Preacher no dejará sin tocar prácticamente ningún tema, ya sea divino o humano, con un gamberrismo extremo y sin ningún tipo de autocensura.

No voy a hacer una comparación entre serie y cómic, primero porque la serie no tiene el suficiente recorrido y segundo, y más importante, porque no he leído los cómics, que son muy explícitos en lenguaje, violencia y sexo; además de una temática demasiado controvertida, no sólo para el excesivo puritanismo religioso de Estados Unidos, sino para cualquier cristiano practicante. Mis primeras impresiones no van por ahí, al menos por el momento, porque el piloto no se ha mostrado demasiado irreverente, sólo lo justo. Sí hay violencia, sí hay tacos, pero no hay ni sexo ni demasiada controversia, pero no más de lo que vemos cualquier semana normal en cualquier cadena de cable. Pero ojo, que mis palabras no transmitan decepción porque Preacher tiene mucho potencial para darnos mucho entretenimiento puro, y estéticamente no está nada mal. Lo demás, vendrá después.

Dominic Cooper, Ruth Negga y Joseph Gilgun protagonizan Preacher

Lógicamente, la religión será el tema central de la trama tanto a nivel físico como metafísico. Después de la posesión de Jessie Custer se da por asumido que Dios existe (y todas las criaturas que conlleva), pero también incorpora otro tipo de personajes pertenecientes a otros universos, como los vampiros, por lo que no descartemos que más adelante veamos a otro tipo de criaturas. Para acabar con el pastiche, incorporamos los ingredientes habituales del noir, con toques de Tarantino, más sucio, parecido a Hap and Leonard, y unas peleas con coreografías similares a las de Banshee. Todo va a ser posible en Preacher.

Por tanto, los personajes también son de lo más variopintos, desde los terrenales a los sobrenaturales, los primeros explotando la idiosincrasia tejana y los segundos haciendo gala de los clásicos estereotipos de su especie. Los presentados por ahora son muy interesantes, sobre todo el vampiro Cassidy y Arseface (Caraculo), que tienen mucho potencial. Todos ellos, y son muchos, tienen particularidades que los hacen especiales y aportan cosas a la historia que hacen de Preacher algo relativamente nuevo, algo que consigue diferenciarla de los cientos de ficciones que podemos ver en televisión.

Uno de los originales e hilarantes personajes de Preacher

Desde el punto de vista estético, Preacher me ha parecido más atractiva de lo que pensaba en un primer momento. El inicio con la caída del meteorito, la presentación de los personajes, las transiciones de escenas tan abruptas y los rótulos gigantes son muy comiqueros, por lo que la base de fans de las historietas lo van a agradecer. La narración tiene un ritmo bastante alto y se agradece que las escenas de acción no ocupen gran parte del episodio, sino que se centre en dar protagonismo a los personajes.

En líneas generales, el piloto de Preacher, sin llegar a ser espectacular, cumple su función de forma notable, presentando a los personajes de forma atractiva y eficaz, estableciendo lo que va a ser la historia de forma clara y, sobre todo, enganchando desde el principio. La nueva serie de AMC no escandaliza como se esperaba pero, en cambio, muestra mucho potencial.

Preacher aún no tiene fecha de estreno en España. Os dejamos con el tráiler: