
Durante años parecía imposible acercarse al 23‑F sin caer en el tono académico, didáctico o directamente escolar. Todos conocemos el desenlace: Tejero entra, dispara al techo, los diputados se tiran al suelo, el Rey aparece en televisión y el golpe fracasa. Caso cerrado. Y, sin embargo, Movistar Plus+ y Alberto Rodríguez han conseguido algo poco habitual: convertir uno de los episodios más analizados de nuestra historia reciente en un thriller político de primer nivel. Anatomía de un instante no quiere que aprendas nada nuevo: quiere que lo sientas.
La serie adapta el ensayo homónimo de Javier Cercas, publicado en 2009. Un texto complejo, reflexivo y sin diálogos que parecía, a priori, poco agradecido para la ficción. El reto no era pequeño. Para afrontarlo, Alberto Rodríguez vuelve a apoyarse en su equipo habitual: Rafael Cobos al guion y Fran Araújo en producción, con la experiencia previa de proyectos como La Peste.
El reparto es uno de los grandes logros de la serie. Aquí no se buscaba el parecido físico exacto, sino actores capaces de sostener el peso dramático de la historia:
- Álvaro Morte como Adolfo Suárez, en una transformación apabullante.
- Eduard Fernández como Santiago Carrillo, sobrio y magnético.
- Manolo Solo como Gutiérrez Mellado, irreconocible.
- Junto a ellos, David Lorente (Tejero), Óscar de la Fuente (Milans del Bosch) y Miki Esparbé (Juan Carlos I).
El resultado es un casting al servicio del drama, no del mimetismo.
El sello Alberto Rodríguez: atmósfera y tensión
Si conoces La isla mínima o El hombre de las mil caras, sabes que Alberto Rodríguez domina como pocos la creación de atmósferas opresivas. Anatomía de un instante es una continuación natural de ese estilo.
Una España que se puede oler
El Congreso, La Moncloa o el piso desde el que Carrillo planea su regreso se sienten cerrados, cargados y asfixiantes. El humo del tabaco, el sudor en los rostros, la iluminación ocre… Todo construye un realismo sucio, muy lejos de la épica limpia de los libros de texto. No es la historia explicada: es la historia vivida desde dentro, cuando realmente no llegaba la camisa al cuerpo.
Ritmo de thriller sin tiros
Rodríguez demuestra, una vez más, su talento para convertir conversaciones de despacho en escenas de alto voltaje. Un intercambio de miradas o el gesto mecánico de encender un cigarrillo resulta más tenso que un tiroteo. Aquí no hay persecuciones: hay decisiones. Y pesan como toneladas.

La dignidad en el instante decisivo
El corazón temático de la serie está en una pregunta que atraviesa todo el relato:
¿Por qué no se agacharon?
Suárez, Carrillo y Gutiérrez Mellado representan ideologías enfrentadas, pero en ese momento forman el único cuerpo de la democracia. Los tres son, a su manera, traidores:
- Un militar que ayudó a desmontar el régimen que lo formó.
- Un falangista que abrió la puerta a la democracia.
- Un comunista que aceptó pactar con quienes lo habrían ejecutado años atrás.
Permanecer sentados no es solo un acto de valentía individual. Es un gesto político que redefine el futuro del país. La serie consigue transmitir la fragilidad de la libertad con una potencia poco habitual en la ficción española.
Del ensayo a la ficción: el riesgo del guion
Adaptar un ensayo supone tomar decisiones arriesgadas. Aquí se han tenido que imaginar diálogos y situaciones privadas para convertir la reflexión de Cercas en acción dramática.
¿Funciona? Sí, porque la serie no pretende ser una enciclopedia. Es una radiografía del poder. Los planos cenitales, marca de la casa del director, refuerzan esa idea de piezas moviéndose sobre un tablero a punto de estallar.
El sonido como arma narrativa
Uno de los aspectos técnicos más brillantes es el diseño de sonido. El silencio del hemiciclo tras los disparos pesa más que cualquier partitura épica.
Pasos, crujidos, respiraciones… La amenaza se construye desde lo cotidiano. Una lección clásica de cine: a veces da más miedo lo que no se oye.
Veredicto final
Anatomía de un instante no es una serie para memorizar fechas. Es una experiencia para comprender la tensión de un país al borde del abismo.
Con una factura técnica impecable, interpretaciones soberbias y una dirección que entiende el suspense como pocos, estamos ante una de las series españolas más ambiciosas del año.
¿Y tú qué opinas? ¿Te atrapa su estilo visual o te resulta asfixiante? Te leo en comentarios.
Y si quieres seguir profundizando en series desde una mirada crítica y cinematográfica, te espero en el podcast Cultura Seriéfila, disponible en Spotify, iVoox y Apple Podcasts. De hecho, aquí te dejo el enlace con el programa en el que hablamos de Anatomía de un instante. Espero que lo disfrutes.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me conquistó sobre todas las cosas. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis escuchar en el podcast de Cultura Seriéfila y eventualmente en La Jungla Radio.




