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‘The Crown’, el biopic de manual de Netflix sobre la reina de Inglaterra

The Crown, biopic monárquico de Netflix

Antes de empezar el artículo me gustaría disculparme ante todos los lectores de este blog por el estado de semi abandono en el que se encuentra desde hace unos meses. Pero algo tan maravilloso como la paternidad resta tiempo para todo lo demás, como no podía ser de otra forma. Por tanto, si ver series se está convirtiendo en una labor difícil, imaginad lo que me supone pensar sobre ellas para poder escribir artículos de calidad. Aún así, esperamos recuperar en breve un ritmo de post por semana, al menos de momento. Mil disculpas y gracias por seguir ahí.

Hecho este inciso que consideraba necesario, entramos en materia de nuevo con la última serie de la que todo el mundo ha hablado desde que se estrenara hace unas semanas. The Crown se ha convertido en la nueva serie de moda y merece todos los elogios que está recibiendo. Bonita, preciosa, artística y cara son algunos de los adjetivos que mejor definen al biopic de la Reina Isabel II, casi nada.

Biopic en televisión

The Crown arranca en 1947, con la boda de Isabel con Felipe, el inicio del segundo mandato de Winston Churchill y la decadencia de su padre, que empieza a manifestar síntomas de la enfermedad que le matará cinco años después. En total, se han planificado seis temporadas que narrarán cada una diez de los más de sesenta años de reinado de la reina más famosa del mundo. En estos primeros episodios Isabel tendrá que lidiar con unas responsabilidades para las que no está preparada. Su relación con Churchill y con su marido, que asumirá el papel secundario que le ha tocado desempeñar para el resto de su vida.

Reparto de The Crown

La televisión no ha sabido explotar el biopic como debería. Teóricamente, es el medio ideal para hacerlo porque es posible estirar la historia durante muchas horas contando así más detalles del personaje en cuestión. Sin embargo, las familias reales son las que han protagonizado más series de este género. Isabel en España o Victoria en el Reino Unido, país que acumula un buen puñado de ejemplos más. Siempre buscando un tipo de público de edad avanzada y más conservador. Por eso resulta especialmente llamativo que Netflix haya conseguido crear un producto muy tradicional que, además de atraer nuevos nichos de mercado, ha gustado a su público más fiel, de un segmento de edad sensiblemente inferior.

Cueste lo que cueste

Netflix ha apostado una fortuna por esta serie, ni más ni menos que 100 millones de libras, en un producto fabricado por dos expertos en la materia: Peter Morgan, guionista de la película The Queen y voz autorizada para hablar sobre la monarquía más famosa del mundo. También cuenta con Stephen Daldry entre sus productores ejecutivos, un sobrio cineasta que también tiene experiencia con las biografías. Ya vemos que son nombres de primera fila para crear una serie estéticamente preciosa y escrita con rigor británico.

Claire Foy y Jared Harris encabezan el biopic de Neflix sobre la Reina Isabel II

Cuando hay mucho dinero en juego el resultado final ha de notarse sí o sí. Bien en el elenco de actores, aunque en este caso no hay una gran estrella de cine que se lleve la mayor parte del presupuesto. O bien a nivel técnico, donde The Crown se luce. Durante los primeros diez episodios asistimos a un esfuerzo titánico por mimetizar los escenarios reales. En el piloto encontramos uno de los ejemplos más ambiciosos en la reconstrucción de la boda de Isabel o las secuencias en Downing Street o el Palacio de Buckingham. El resultado es impresionante por su sobriedad y su fidelidad con respecto a las imágenes de archivo.

Con The Crown, Netflix incorpora otro subgénero más a su cada vez más amplio catálogo de series originales. La plataforma parece empeñada en seguir ampliando su público objetivo. Si con Stranger Things intentó atraer a los nostálgicos, con Easy a los amantes del cine independiente, la reina de Inglaterra y las monarquías en general puede servir para atraer a un tipo de público que hasta ahora no se suscribía. Después están los fanáticos de Netflix, que son capaces de poner de moda cualquier serie a pesar de que su único nexo de unión sea el canal por el que se emite. En muchos casos, tanto ruido me ha acabado por defraudar, pero The Crown sí merece realmente la pena. Es la nueva serie que hay que ver, hasta que llegue la próxima.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

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