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¿Qué te ha pasado, ‘The Walking Dead’?

Mover a la papelera

The Walking Dead, cómo ha cambiado la gran serie de zombies

Hace unas semanas se despedía hasta octubre The Walking Dead, una de las series que más controversia está generando en la blogosfera y las redes sociales. El debate sobre su calidad está en boga ahora que sus defensores más acérrimos (entre los que me encuentro) también empiezan a cansarse de su lentitud, sus capítulos de relleno, personajes que no van a ningún sitio y una trama muy previsible. En algún punto del camino, la serie de AMC (FOX en España) se ha convertido en Smallville, es decir, sólo ocurren cosas en el primer y último episodio de la temporada. Ha llegado el momento de hacernos unas preguntas.

Nuestra percepción de The Walking Dead

Es posible que muchos de nosotros hayamos crecido viendo películas de zombies y en el momento en que llegó The Walking Dead nos fascinó la idea de trasvasar el género a la televisión. Después de un comienzo prometedor capitaneado por Frank Darabont, la serie entró en una dinámica en la que los personajes intentaban establecerse en un sitio seguro sin éxito. Se convirtieron así, temporada tras temporada en un grupo errante, nómadas exprimiendo todo lo que el terreno podía ofrecerles y marchándose a otro sitio en cuanto la cosa se ponía imposible.

Entonces, la psicología de los personajes y su adaptación a la nueva realidad del mundo fue lo que más me interesó de The Walking Dead, por encima de la acción, de los zombies y de los villanos de turno. Ese momento introspectivo se produjo desde la huida de la cárcel hasta la llegada a Alexandria. Muchos fans creen que éste momento es el más aburrido de la serie, más que nada porque hay poca acción y muertes. Yo discrepo porque es durante la sexta y la séptima temporada cuando la serie entra en tierra de nadie. Capítulos vacíos de contenido, tramas estiradas hasta el aburrimiento y personajes mal desarrollados.

Llegados a este punto, tras analizar por qué no me han gustado la sexta y la séptima temporada, he descubierto que tampoco hay tantas diferencias con las demás. Entonces me hago la pregunta que creo que todos debemos hacernos: ¿The Walking Dead siempre fue una serie mediocre, o es que me he cansado de ella y la veo de forma diferente? Claramente, la serie se está agotando a marchas forzadas, por más que sigan ocurriendo cosas interesantes o que la imaginación de Kirkman en el cómic siga ofreciendo ocurrentes formas de morir o algún que otro villano temible, su momento ya pasó y todo lo que queda a partir de ahora será una trayectoria descendente.

Negan y los cliffhangers

Jeffrey Dean Morgan es Negan en The Walking Dead

Negan tiene su parte de culpa en la depresión colectiva tras la séptima temporada. La aparición “estelar” del nuevo villano (a mí no me pareció nada interesante, como expresé tras el 6×16) no era suficiente como para supeditar toda la sexta entrega a su “inminente” aparición. Las altas expectativas que nos crearon jugó en contra de la ficción, que tenía un reloj en cuenta atrás que nunca llegaba a cero. Esperábamos la llegada de Negan desde que se nombró al actor que lo encarnaría, y nos chafaron la sorpresa porque sabíamos que todas esas victorias parciales de Rick y compañía nos llevaban hacia ser apaleados por Lucille.

Después está el tema de los cliffhangersLos guionistas jugaron con nosotros para conseguir audiencia de forma poco éticaThe Walking Dead saltó el tiburón en aquel 6×03, cuando Glenn se zafó de la horda de caminantes escondiéndose bajo el contenedor de basura y no resolvieron el asunto hasta casi el final de la midseason. Después, un disparo a Daryl en el 6×15 o la víctima indeterminada de Lucille en el 6×16, nos obligaba a maldecir a los guionistas. Como vimos en octubre, el 7×01 habría sido una excelente season finale.

Zombies inofensivos

Mucha de la fuerza de The Walking Dead siempre ha residido en la supervivencia ante una amenaza tan desconocida como los muertos vivientes y la escasez de víveres, un poco como en Perdidos, cuando buscar agua era el drama. Con el paso de las temporadas, los otros grupos de supervivientes se han convertido en el gran problema de los protagonistas. Algo lógico e interesante, por supuesto, pero se han olvidado de que los caminantes son letales, que un simple arañazo o entrar en contacto con sus fluidos te podían costar la muerte. Ahora, las refriegas con caminantes se resuelven fácilmente y los revolcones no tienen ninguna consecuencia. Se echa de menos que perdamos más personajes por el camino, lo cual ha convertido a la serie en predecible y sólo podemos esperar algo inesperado en los primeros y últimos episodios. Curioso concepto que lo resume todo: esperar lo inesperado.

Carol (Melissa McBride) cuando en The Walking Dead los zombies eran peligrosos

La séptima temporada, siempre en mi opinión, se ha movido en tierra de nadie, mezclando episodios insulsos unipersonales, como aquel de Tara, los monólogos de Negan, la cara traumatizada de Rick y la aparición de un rey que tiene un tigre. Por supuesto, ha habido momentos muy interesantes, eso no lo va a perder The Walking Dead, y por eso seguimos viéndola. O quizá todo esté bien y sea nuestra percepción y entonces tengamos que hacernos la siguiente pregunta: ¿Eres tú o soy yo?

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

The Walking Dead: una temporada sacrificada por Negan

Protagonista absoluto de la sexta temporada de The Walking Dead

La sexta temporada de The Walking Dead echó el cierre anoche con un episodio impactante por su contenido, pero sobre todo por la presentación del villano que está destinado a cambiar el rumbo de una serie a la que le hacía muchísima falta un golpe de efecto. El camino hasta aquí ha sido muy largo y Kirkman y Gimple, como responsables directos, han descuidado las tramas de personajes durante demasiados episodios pensando en la última secuencia de la season finale. El fin no justifica los medios, es poderoso sí, pero hubiera sido mítico si hubieran trabajado más durante todo el año.

La aparición de Negan

Es el mejor momento de la sexta temporada de The Walking Dead, y probablemente de toda la serie. Esperado por los lectores del cómic, quienes ya conocen al villano más importante del drama postapocalíptico. Jeffrey Dean Morgan es un acierto total de casting, pues se necesitaba una cara conocida y carismática que consiguiera dar vida a un personaje diabólico y encantador al mismo tiempo. Su discurso elocuente nos introduce en qué va a consistir la séptima entrega y en qué posición quedarán los supervivientes tras la tremenda encerrona que han sufrido. Gran parte del peso de la aparición de Negan se lo llevan los protagonistas, sobre todo Andrew Lincoln, que nos muestra un rostro descompuesto que no habíamos visto hasta el momento, del que sabe que es el final y del que ha subestimado una amenaza que era enorme. Junto a él, todos los demás han estado muy convincentes, lo que le ha dado un plus a la secuencia.

Los problemas de la sexta temporada

La sexta temporada de The Walking Dead partía con una premisa muy atractiva, con el regreso de Morgan viendo cómo Rick ajusticia a Pete. El nacimiento de Alexandria como una nueva civilización controlada por los supervivientes tardó demasiado en materializarse, sobre todo después del desastre que supuso el plan de Rick de desviar a los caminantes. El primer capítulo con los flashbacks en blanco y negro y los tres siguientes me parecieron muy interesantes, sobre todo aquel con Morgan, Here’s Not Here, que funcionaría igual de bien como pieza separada. Pero después todo empezó a desmoronarse poco a poco, sobre todo por culpa de la no muerte de Glenn, ejemplo perfecto de lo que es un deux ex machina de manual.

Escena de acción en la sexta temporada de The Walking Dead

Los episodios de acción nos devolvían la tensión y la incertidumbre que sólo The Walking Dead sabe crear, pero siempre me daba la sensación de que faltaba algo, que los personajes actuaban de forma incoherente, olvidando en ocasiones lo que han aprendido en todo este tiempo, echando por tierra todo lo que se había cimentado con maestría en la segunda parte de la cuarta temporada y la quinta, donde los personajes lograron una profundidad tremenda y nos hicieron vivir algunos de los mejores momentos de la serie. Es posible que con los años The Grove se recuerde como el mejor episodio de The Walking Dead, y no hicieron falta fuegos artificiales.

Las decisiones equivocadas y el piloto automático en la sala de guionistas ha provocado que la secuencia de la aparición de Negan no fuera tan magistral como podría haber sido. Las excursiones al bosque mientras hay una amenaza latente, las idas y venidas de Carol y su cambio de actitud respecto a lo de matar gente para sobrevivir, las ganas de venganza de Daryl contra Dwight y la búsqueda que emprenden Michonne, Glenn y Rosita tras él se antojan injustificadas. Todo por llevar a todos ellos hasta el punto marcado por Negan.

Los malditos cliffhangers

Me encantan los cliffhangers, los considero un recurso muy valioso en las series de televisión para crear expectación semana a semana, pero esta sexta temporada de The Walking Dead será recordada como la de los cliffhangers criminales, tres tomaduras de pelo al espectador que no tienen precedentes. Primero la no muerte de Glenn, resuelta de aquella forma, el disparo que sufre Daryl en el penúltimo episodio, sin consecuencias narrativas visibles y, sobre todo, el apagón de la season finale sin que sepamos quién es la primera víctima de Negan. Como dije en la review que hice para TV Spoiler Alert (la podéis leer aquí), a los guionistas les parecerá poco cliffhanger la aparición de Negan y el giro que va a dar la serie, y cómo va a afectar al grupo la muerte de dicho personaje, como para que además nos oculten a la víctima. No estoy indignado por no saberlo, sino porque creo que narrativa y estéticamente han tirado a la basura la oportunidad de hacer algo mucho mejor.

Final de la sexta temporada de The Walking Dead

Por todos estos motivos, creo que la sexta temporada de The Walking Dead ha saltado el tiburón. Ha perdido el crédito que se había ganado con mucho esfuerzo, siendo aclamada por la crítica y adorada por sus seguidores. Sinceramente creo que pueden volver a hacerlo muy bien en el futuro, tampoco es tan difícil de corregir, pero parece que la productora ha desviado su rumbo hacia la parcela comercial en lugar de una obra más creativa. Cuando su companion series llegó, Fear The Walking Dead, muchos sospechábamos que iba a ser la versión más comercial de la franquicia pero creo que nos equivocamos y sea ésta la que explorará una faceta más intimista.

¿Qué te ha parecido la aparición estelar de Negan? ¿Qué opinas del cliffhanger final? ¿Te ha gustado la sexta temporada en términos generales?

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The Walking Dead: ¿frenará el declive la llegada de Negan?

La nueva pareja de The Walking Dead

Durante varias temporadas, los seguidores de The Walking Dead, del drama postapocalíptico de personajes que reaccionan ante una invasión zombie como animales humanos que son, hemos tenido que soportar las críticas de otros seguidores de The Walking Dead, de la serie de acción en la que un grupo de supervivientes se convierten en asesinos implacables de caminantes y todo lo que no sea eso es un soberano aburrimiento. Esta diferencia de criterio habla muy bien de la serie y del público tan heterogéneo que la sigue, incluso desde el hate-watching, o hablaba, porque la sexta temporada ha alternado grandes episodios de acción con otros que han estado vacíos de contenido y repleto de errores e incoherencias.

Como cualquier producto de ficción distópico, lo más interesante de The Walking Dead al principio fue ver cómo los caminantes se iban apoderando del mundo, de cómo la muerte siempre andaba al acecho y cómo se las apañaban los supervivientes. Después, la serie se volvió más introspectiva, analizando el comportamiento humano de una forma precisa y realista, y llevando a los personajes hasta el límite psicológico y moral (mi parte favorita sin lugar a dudas). Durante todo este tiempo, el equilibrio entre la acción y el drama ha llevado a la serie a ser aclamada por la crítica y por el público, pero en esta sexta temporada The Walking Dead parece haber entrado en una fase de indefinición que me tiene un poco desencantado.

La primera parte de esta nueva entrega tuvo cuatro episodios brillantes, con mucha acción los dos primeros y otro genial sostenido sólo con dos soberbios actores, pero a partir de ahí parece haber abandonado el drama psicológico más intenso y empieza a caer en errores de guión que han llevado a los personajes a actuar de forma incoherente. Tampoco ha ayudado la no muerte de Glenn, que ya comentamos hace unos meses, y un midseason finale anticlimático indigno de la serie de la que estamos hablando, que arregló en parte el regreso fulgurante de hace casi un mes. Desde entonces, hemos visto un cambio de géneros que no le ha sentado nada bien en The Next World (6×10), que se convierte en una comedia y Knots Untie (6×11), donde las nuevas parejas comparten protagonismo con la gestación de una de las tramas más esperadas de la serie.

Rick, Daryl y Jesus

¿Qué debemos esperar a partir de ahora? Yo espero que la llegada de Negan y Los Salvadores fuercen situaciones que vuelvan a poner a los personajes al límite psicológicamente y nos mantengan en tensión como sólo The Walking Dead sabe hacer. Pero sólo lo conseguirá si da protagonismo a los personajes y a su psicología porque sólo de esa forma la acción y las muertes cobran sentido, consiguiendo el equilibrio que la ha convertido en la gran serie que es.

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The Walking Dead, ¿síntomas de agotamiento?

Foto promocional de The Walking Dead

Este artículo contiene spoilers hasta el 6×08 de The Walking Dead. Si no lo habéis visto, leedlo después de hacerlo.

Ayer finalizó en España la primera mitad de la sexta temporada de The Walking Dead, la celebérrima serie de zombies se despidió hasta febrero con un episodio un poco soso, sin grandes sorpresas ni muertes dolorosas. De hecho, lo más destacado de Start to Finish es ese final que se nos presenta de oídas Negan, uno de los villanos más esperados por los fans de los cómics de Robert Kirkman.

En general, la sexta temporada de The Walking Dead ha sido muy buena. Tras un comienzo tan abrumador como inesperado el ritmo ha seguido siendo muy alto en casi todos los capítulos, y los que han sido más reposados han estado a muy buen nivel, sobre todo el cuarto Here’s Not Here, centrado en Morgan y que es un duelo interpretativo enorme entre dos actorazos como Lennie James y John Carroll Lynch. La acción ha centrado gran parte del metraje, y eso no es malo, pero se ha descuidado el gran drama de personajes que es la serie de AMC y la introspección de personajes ha sido muy escasa y cuando lo han intentado, ha quedado muy difusa y superficial en parte por su elenco tan numeroso y el hecho de tener que repartir minutos y frases entre todos.

Morgan ha tenido un papel destacado en la sexta temporada de The Walking Dead

Siempre hay que tener en cuenta que The Walking Dead es una gran serie (lo ha sido casi siempre) que nos tiene en tensión durante todo el tiempo, un desasosiego que no consigue ninguna otra, bueno, The Leftovers sí, de la que ya hablamos. El propio género postapocalíptico ya nos mantiene en tensión por su propia naturaleza pero Kirkman, Gimple y compañía han creado una historia muy creíble y unos personajes carismáticos y psicológicamente complejos que siguen unas pautas que parecen realistas sobre lo que nos ocurriría a nosotros en una situación así. Si la quinta temporada fue más filosófica, en la sexta ha primado la trama sobre cualquier otra cosa. Quizás ese exceso de trama más que de drama haya provocado que la serie sea más divertida para el gran público pero ha descuidado ciertos aspectos que la convertían en una mejor serie.

Muerto no significa muerto

Sin duda, el hecho que ha marcado esta tanda de ocho episodios es la no muerte de Glenn, un cliffhanger que se prolongó durante cuatro episodios en los que no dejó de haber conjeturas sobre uno de los personajes favoritos de la audiencia. No me ha gustado la forma en que AMC llevó este asunto como ya dije en este artículo, porque entre otras cosas, The Walking Dead es una serie demasiado exitosa como para que sus productores anden mendigando audiencias y ruido social. Ya sé que se basa precisamente en el juego de la vida y la muerte de sus protagonistas como Juego de Tronos, pero creo que lo que importa es lo que ocurre dentro de la ficción y no se debería dar tanta relevancia a circunstancias externas.

Fallos frecuentes

En más de una ocasión nos han llamado la atención lo poco logrados que están los efectos digitales de The Walking Dead, algo imperdonable en una serie postapocalíptica pero sobre todo imperdonable para una serie con más de 15 millones de espectadores por semana, algo que se debería notar en su presupuesto y no, recordemos las explosiones de la cantera en el primer episodio de la temporada. El apartado técnico debería considerarse mucho más pero el que no puede descuidarse ni un ápice es el de la historia, en la que los personajes actúan algunas veces como sacados de una película de terror adolescente. Véase el ejemplo de este episodio octavo, cuando Rosita quiere disparar para abrir una cerradura cuando el pueblo está acechado por zombies.

Los grandes protagonistas de The Walking Dead

La segunda parte de la sexta temporada de The Walking Dead promete seguir en la misma línea, sin darnos un minuto de tregua sobre todo ahora que se acerca Negan y sus secuaces, pero me encantaría volver a ver episodios en los que los personajes vuelvan a sufrir como antes, vuelvan a tener conflictos morales y vuelvan las famosas muertes que tanta chispa le dan a la serie. No quiero decir que sea mejor que vuelvan a dar vueltas por el bosque pero sí debe buscar un equilibrio para seguir siendo una de las ficciones más destacadas del momento.

¿Qué te han parecido los primeros ocho episodios de la sexta temporada? Crees que The Walking Dead empieza a dar síntomas de agotamiento?

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Muertos… o no, el cliffhanger más extremo

Responsables del cliffhanger de la semana

¡Aviso! Este artículo contiene spoilers sobre el tercer episodio de la sexta temporada de The Walking Dead y el último de la quinta de Juego de Tronos.

La Edad de Oro de las series en la que nos encontramos es novedosa entre otras cosas porque fue capaz de cambiar las reglas de un juego que se había vuelto muy previsible con el paso de los años. Los macguffins, los deux ex machinas y los cliffhangers campaban a sus anchas hasta que HBO lideró un cambio hacia un lenguaje más cinematográfico que dejó obsoletas, o al menos modernizó, todas aquellas herramientas. Después de haber mutado mucho en una década parece que algunas de ellas han vuelto como si de una moda se tratase.

En efecto, empezamos con Juego de Tronos y su episodio cliffhanger en sí mismo que fue Mother’s Mercy que hábilmente fue utilizado para dejar a los fans de la serie y las novelas con dos palmos de narices. Ambos grupos ya están en el mismo punto de la historia y los guionistas no tuvieron piedad, sembrando la duda sobre la vida de varios personajes, pero sobre todo Jon Snow, que acaba muriendo a manos de sus súbditos en una escena clarísimamente inspirada en Julio CesarEsta semana hemos sido testigos de uno similar en The Walking Dead, donde el personaje de Glenn muere con todas las de la ley, dejando pocas esperanzas a la audiencia de volver a verlo con vida. Este cliffhanger, a diferencia del anterior, esperamos que se resuelva pronto y comprobar qué ha pasado sin que se convierta en la obsesión del año.

El gran cliffhanger de la serie

Ambos sucesos traumáticos tienen un punto en común, que se dan en dos series pesimistas por naturaleza y muy poco dadas a este tipo de deux ex machinas. En The Walking Dead y Juego de Tronos, muerto significa muerto desde siempre. Los productores, ahora tan visibles como los entrenadores de fútbol, están obligados a dar explicaciones de casi todo lo que acontece en sus ficciones, por tanto, llama muchísimo la atención que lejos de resolver ciertas dudas y expresarse categóricamente sobre la muerte de tal o cual personaje, lo que hacen son declaraciones ambiguas que no hacen más que alimentar el ruido social. Efectivamente, la conversación en las redes sociales es lo que suelen buscar todas las producciones, ya que éste tipo de feedback cada vez está más valorado por las cadenas y podrían considerarse tan importantes como los ratings de la noche anterior. Llama la atención, por tanto, que dos de las mejores y más exitosas series de la actualidad sucumban y antepongan un trending topic sobre la coherencia y la idiosincrasia de su obra. Ambas ficciones juegan con la vida y la muerte de personajes principales y saben que es su principal baza, quizás sea por eso que quieren aprovecharla, aunque todos sabemos que son mucho más que eso.

Desde hace algunos años para una serie es casi imposible mantener un secreto tan grande como la resurrección o muerte de algún personaje principal pues cada persona con un teléfono móvil se ha convertido en espía y todo se extiende como un virus por las redes sociales. El spoiler está a la orden del día y por poco que naveguemos por Twitter algo nos acabaremos comiendo, como por ejemplo que Kit Harington haya sido visto en un partido de tenis con la melena de Jon Nieve o que todos sepamos el día y la hora en la que fue visto en el aeropuerto de Belfast, lugar habitual del rodaje de la serie. The Walking Dead tampoco se ha librado y ya hemos podido ver imágenes de Steven Yeun en el rodaje supuestamente tras la desgraciada escena. En ambos casos se demuestra que es muy complicado que un cliffhanger siga vivo durante un año entero.

Podría ser el mejor cliffhanger de la historia

Habréis notado que hablo como si los dos personajes fueran a resucitar (o escaparse de la muerte) seguro, pero la verdad es que no lo sé. Lo que sí sé es lo que pasaría si los productores no cumplen con los deseos de las masas, y es que no hay nada más peligroso ni extremo que un ruido social negativo, pues los pobres guionistas tendrán sobre ellos a hordas de tuiteros enfurecidos de los que difícilmente podrán escapar durante el resto de sus vidas. Si no, que le pregunten a Damon Lindelof.

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The Walking Dead: un repaso a su gran regreso

The Walking Dead Sexta Temporada

Ya podemos decir que la temporada seriéfila ha dado comienzo pues todas las grandes series de otoño ya han regresado. La última que nos faltaba era The Walking Dead y anoche lo hizo con un episodio francamente espectacular, con más zombies de los que jamás hayamos visto y analizando por completo al protagonista Rick Grimes, cuya evolución a lo largo de estas seis temporadas es uno de los apartados más interesantes de la ficción de AMC.

Los desta tires de The Walking Dead siempre andan quejándose de la poca acción que ofrecen la mayoría de episodios, alegando que hay pocos zombies para ser una serie de zombies. Desde luego, Kirkman y Gimple parecen haber escuchado sus plegarias y le han dado lo que quieren, aunque no ha llegado al nivel de No Sanctuary, el capítulo que abrió la quinta temporada y catalogado por muchos como el mejor de la serie. Cierto es que este First Time Again ha sido algo más tranquilo porque nos ha ofrecido a modo de flashbacks lo que pasó después de dicha temporada, junto con un implecable análisis de Rick Grimes, sin lugar a dudas el personaje más interesante de la serie.

En mi opinión, y sé que no soy el único, cuando más me gusta The Walking Dead es cuando consigue el equilibrio perfecto entre acción y profundidad en los personajes. Ya hemos visto que hemos tenido buenas dosis de la primera pero sobre todo el episodio ha sido disfrutable desde el punto de vista del análisis de Rick, que ha conseguido hacerse con el control de Alexandria tras convencer a Leanna de que deben hacerse fuerte frente a las amenazas que puedan llegar desde el exterior, no sólo desde el mundo de los no muertos sino principalmente de los vivos. Su liderazgo levanta cierto recelo entre la comunidad, que no se fían de él después de lo que ocurrió al final de la quinta temporada, pero también tendrá que lidiar con Morgan tras su reencuentro, quien le recuerda quién es en realidad el hombre que conoció. El carácter de Rick y su instinto de supervivencia es una bomba a punto de estallar, no sólo entre los vecinos de Alexandria sino también entre su propio grupo.

Escena de acción en la sexta temporada de The Walking Dead

La factura del episodio desde el punto de vista de la dirección es impecable gracias al siempre excelente trabajo de Greg Nicotero, pero no se puede decir lo mismo de los efectos digitales, que han empañado una gran cantidad de planos que podrían haber quedado espectaculares, como el general de la cantera donde están los caminantes atrapados estropeado totalmente por el humo de las bengalas. Siempre me refiero a lo mismo, The Walking Dead debe mejorar mucho en este aspecto y no se pueden escudar en el presupuesto porque podrían tener el que quisieran teniendo en cuenta la enorme audiencia que congrega semana a semana, que además va en aumento.

Sorprende también el uso del blanco y negro en los flashbacks, pues es la primera vez que se atreven a usar dicho recurso. Esto se debe al montaje paralelo durante todo el episodio y las similitudes de los escenarios que podrían confundir al espectador, una decisión tomada por Scott Gimple y Robert Kirkman tras ver el resultado final y con la que Nicotero no ha quedado del todo contento, aunque los curiosos podrán satisfacer sus deseos en la edición en DVD, que contendrá todo el episodio en color. Una decisión que, tomada en posproducción, es discutible desde el punto de vista estético porque se debería haber rodado e iluminado pensando en el blanco y negro. En cualquier caso, el resultado final no ha quedado nada mal pues le da cierta estética al conjunto y centra el interés exclusivamente en lo que ocurre en la historia sin distracciones.

Flashbacks en The Walking Dead

Para finalizar, creo que The Walking Dead sigue en plena forma a pesar de haber empezado ya su sexto año y todavía tiene cierto recorrido. No me suele gustar que las series se alarguen innecesariamente pero la verdad es que no se percibe ningún síntoma de agotamiento hasta ahora. Por otro lado, me gustaría reivindicarla como serie de calidad porque en ocasiones se menosprecia injustamente por ser una serie de género fantástico y no estar ajustado a los cánones de lo que se considera buen gusto. Premiar a Juego de Tronos en los Emmy es un paso importante, esperemos que los académicos le pierdan el miedo a los zombies.

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Fear The Walking Dead, Apocalípsis a fuego lento

La precuela de The Walking Dead, en AMC

Agosto ha dejado uno de los platos fuertes de la temporada para el final, Fear The Walking Dead, la companion series de la franquicia más exitosa de AMC, cadena que no ha querido dejar escapar la oportunidad de sacar el jugo a la creación del prolífico Robert Kirkman, al que parece que no se le acaban las ideas. Como era de esperar, la audiencia ha respondido a la llamada y se ha convertido en el estreno de cable más visto de la historia, firmando otro récord más para la colección. Obviamente, no todo ese público quedó satisfecho con el piloto pero es algo que ni siquiera The Walking Dead consigue por lo general.

Los seis episodios que componen la primera temporada de Fear The Walking Dead nos van a contar el brote zombie que vivió Estados Unidos mientras Rick estaba en coma en el hospital, y que obviamente todos nos perdimos. Para hacerlo, sus creadores nos presentan a la familia protagonista, un tanto desestructurada, que será el vehículo que nos lleve al mundo postapocalíptico de la serie original y, por desgracia para muchos haters, con su mismo ritmo e introspección. A mí particularmente me parece genial porque en una hora no podemos echar a miles de caminantes a la calle, nos quedaríamos sin ver lo más interesante, la paulatina decadencia del mundo que conocemos.

Todo esto juega en favor de los personajes, a quienes vamos conociendo antes y con los que luego será más fácil sentirse identificados. Aunque también hay que decir que en el piloto han mostrado poco potencial y sólo Nick, el hijo drogadicto, tiene mimbres para convertirse en carismático. Este primer episodio de Fear The Walking Dead ha optado por presentarnos a muchos personajes (que después veremos como zombies, supongo) pero ha profundizado en pocos. De hecho yo eliminaría o fusionaría algunas escenas para hacerle hueco a la otra familia de Travis Manawa, cuya única intervención me parece insuficiente.

Primer caminante de Fear The Walking Dead

Las escenas de acción se pueden contar con los dedos de la mano y la mayoría han estado centradas en el mismo escenario, la iglesia abandonada, o en el túnel al final. El principal problema creo que ha sido presentar a todos los personajes que pertenecen a un núcleo y no de forma dispersa, así viviríamos el estallido desde diversos puntos de vista, con una mayor presencia de la acción demandada por los fans. Parece que esto se verá en los próximos episodios, en los que la acción se incrementará paulatinamente. No os pongáis nerviosos.

A mí el piloto me ha gustado, pero no me ha encantado. Ya sabemos de qué va la historia, de hecho sabemos más que sus propios protagonistas, por lo que el impacto del piloto original es imposible de conseguir, algo que tampoco parece buscar porque sabe que tiene a su público metido en el bolsillo. Fear The Walking Dead ya está vendida y amortizada, por lo que Kirkman y compañía contarán las historias al ritmo que les apetezca, pero sin perder la esencia, que son los zombies.

Fear The Walking Dead se emite en la madrugada del domingo al lunes a las 3.30h y el lunes por la noche a las 22.10h en el canal AMC España.

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