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‘Stranger Things’, el entretenimiento supera a la nostalgia

La segunda temporada de Stranger Things, en Netflix

En este artículo hay spoilers, cuidado con lo que lees.

Sin duda, esta ha sido la semana de Stranger Things. La serie de Netflix ha vuelto a arrasar en todos los campos: conversaciones entre amigos, redes sociales, artículos en blogs, podcasts y suponemos que también en audiencias, que la plataforma se guarda para sí misma hasta que quiera. La gallina de los huevos de oro ha regresado con fuerza, más si cabe que con la que debutó el año pasado. Por cierto, ya está renovada para una tercera y cuarta temporada, así que queda serie para rato.

La segunda temporada de Stranger Things nos sitúa un año después de los acontecimientos de la primera, cuando Eleven derrotó al monstruo y desapareció. La vuelta a la normalidad ha costado para los chavales, sobre todo para Will, que tiene ataques en los que ve Del Revés de vez en cuando y Mike, que no pierde la esperanza de contactar con ella. Mientras, en Hawkins está ocurriendo algo que provoca la vuelta del mal al pueblo. También ha traído novedades que han aportado mucho a la temporada. La incorporación de Bob (Sean Astin), que hace de novio de Joyce Byers, Billy (Dacre Montgomery) y su hermana Max (Sadie Sink), que aportan frescura a las tramas adolescentes e infantiles y el Dr. Owens (Paul Reiser), una cara amigable que deja de ser un obstáculo para que los protagonistas se muevan por las instalaciones con total libertad.

El juego de las referencias continúa

Empezando por Sean Astin, que junto con Winona Ryder, son una referencia por sí misma por sus participaciones en las películas de aventuras juveniles de los 80. También Paul Reiser, que participó en la saga de Alien, otra de las claros guiños de la segunda temporada de Stranger Things. Los Cazafantasmas y Mad Max son invocadas directamente con los disfraces de Halloween en el caso de la primera y con el apodo de Max y los atracadores punkies del cold opening del primer episodio la segunda. Incluso me ha parecido ver algo parecido a Aventuras en la Gran Ciudad en el viaje de Eleven a Chicago. La posesión de Will recuerda al El Exorcista, siguen las menciones a La Guerra de las Galaxias, E.T, Encuentros en la tercera fase Los Goonies, como en la pasada temporada.

Dos actores muy conocidos por sus papeles de niños en películas de los 80, en Stranger Things

Una fórmula perfecta

Me imagino a los hermanos Duffer frente a una pizarra gigante llena de raíces cuadradas, derivadas, integrales y demás, para intentar dar con la fórmula del entretenimiento perfecto, que lo equilibre con la nostalgia y que a la vez se nutra de mil referencias para crear algo que, a pesar de no ser nuevo, actualiza todo lo anterior. Y lo consiguen a pesar de que todo estaba a priori contado en la primera temporada, que su final podría haber servido como cerrado. Lo hacen agregando personajes nuevos que congenian a la perfección con los antiguos, dando más protagonismo a secundarios como el sheriff Hopper o Steve, que se sale en estos nueve episodios. Y lo más importante, lo hacen restando protagonismo a la gran protagonista, Eleven, que no ha interactuado con sus amigos hasta prácticamente el último capítulo, pero sin que su trama perdiera nada de interés.

En su segunda temporada, Stranger Things sigue en su línea en cuanto a la estética, muy parecida a aquellas películas de los 80, aunque esta vez quizás se abuse de los colores azul y rojo, como ya anticipaba el cartel promocional. Sí me gustaría destacar el uso de la música, con mayor número de temas musicales de grupos de la época, explorando la electrónica, el glam rock, el heavy e incluso las canciones más comerciales que han quedado en la memoria de todos.

Los auténticos protagonistas de Stranger Things son los niños

No hay duda de que Stranger Things es un producto redondo, milimétricamente pensado para entretener al 100%, sin reservas, por lo que funciona perfectamente. Se le pueden buscar defectos, que los tiene pero nadie puede decir que no es una buenísima serie. Hay dos formas de entrar en la historia: una creando una obra de arte, única, novedosa y estéticamente rompedora; o creando un producto tan entretenido que lo vea tanta gente como para que consiga ser un icono de una época. Strangers Things no será tan única como para hacer historia en la televisión pero sí proclive a quedarse en el imaginario colectivo como hicieron todos sus referentes, precisamente.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

‘El fin de la comedia’, Ignatius Farray y los límites de sí mismo

El Fin de la Comedia, producida por Comedy Central y Movistar+

Qué bien me lo he pasado con la segunda temporada de El fin de la Comedia. La serie protagonizada por Ignatius Farray y producida por Comedy Central han encontrado el apoyo de Movistar+. Tres años han pasado desde la primera y la espera ha merecido la pena. Saben a poco estos seis capítulos llenos de referencias, situaciones absurdas, colaboraciones y la particular visión de la vida de su protagonista. Necesitamos más series como estas en nuestro país.

En esta segunda temporada, Ignatius ha salido a flote y sus colaboraciones en televisión y radio son más habituales que sus actuaciones en bares. El diagnóstico de una enfermedad cardíaca le hace cambiar sus hábitos y su forma afrontar la vida, sin perder su cuota de egocentrismo ni su capacidad para crear situaciones incómodas por no callar a tiempo. Aquel tipo del “grito sordo” sin sentido del ridículo se ha convertido en Nacho, ya le conocemos, sabemos cuáles son sus gustos, aficiones, adicciones, etc. Se ha colado en nuestras vidas. En estos seis episodios conocemos a su madre, vuelve a su Canarias natal, busca nuevas vocaciones y él también se va descubriendo a sí mismo. Y nosotros le acompañamos en su viaje mientras nos desternillamos.

Ya lo hacía en la primera entrega, pero El fin de la comedia no hace ascos a ningún tema y si son controvertidos, menos aún. Ignatius explora los límites del humor constantemente, ya sea acompañando en la muerte a un anciano o sufriendo las consecuencias de un desafortunado comentario en la radio. El protagonista sigue haciendo hincapié en la masturbación, el porno y Richard Pryor como su figura divina a la que rezar cuando todo le sale mal. Un humor que puede incomodar a cierto tipo de público aunque no sea excesivamente subversivo ni escatológico, pero sí da que pensar al espectador.

Actores invitados

Ignatius está muy bien relacionado y lo demuestra la amplia nómina de cameos que consigue El fin de la comedia. La colaboración más importante es la de Joaquín Reyes en el segundo episodio, que goza de una trama propia divertidísima e inquietante a partes iguales. También hay que destacar los gags de Iñaki Gabilondo, Verónica Forqué y la aparición de una egocéntrica Natalia de Molina, que está brillante. Junto a ellos, también podemos ver a Buenafuente, David Broncano, Quequé, David Sainz, Ernesto Sevilla, Arkano o Juan Cavestany (quien prepara la serie Vergüenza en Movistar+) entre muchos otros.

El fin de la comedia, segunda temporada, en Movistar+ y Comedy Central

Referencias

El fin de la comedia se vuelve meta cuando se empieza a gestar El fin de la comedia dentro de la propia serie. Es muy divertido ver el rodaje de secuencias que vimos en la primera temporada sin saber que están rodando hasta que alguien dice ‘¡Corten!’. Además, como es habitual, son frecuentes las referencias a su alter ego “El loco de las coles” o a la canción “Hijo de puta”, que interpretaba Ernesto Sevilla en La Hora Chanante. No sabemos hasta qué punto el Ignatius de la ficción se parece al real, pero si son la mitad de parecidos debe ser todo un personaje.

El fin de la comedia es una de las mejores series españolas en la actualidad. Su duración, temática o género la sitúan en un escalón superior a lo que se hace en nuestro país, tan acostumbrado a un prime time demencial y a intentar contentar a todos los públicos a la vez. El único punto negativo para la serie es que no es del todo original y es prácticamente un remake de Louie, pero lo subsana porque está muy bien hecha, algo que tampoco es fácil en absoluto. Mi recomendación está hecha: no os podéis perder esta serie.

El fin de la comedia está disponible bajo demanda en Movistar+, tanto la primera como la segunda temporada.

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Wayward Pines: el regreso innecesario de una serie muy adictiva

Wayward Pines regresa desde donde lo dejó

Esta noche a las 21.30h se estrena en FOX la segunda temporada de Wayward Pines, producida por M. Night Shymalan pensada para tener una sola temporada y que fue salvada de la quema meses después de haber sido cancelada oficialmente. Aunque su final fue satisfactorio, dentro de lo cabe, la cadena ha decidido continuar con ella a pesar de que parece del todo agotada.

La primera generación ha tomado el control de Wayward Pines tras el sacrificio de Ethan Burke (Matt Dillon), que salvó al pueblo in extremis de ser totalmente arrasado por los abbies. Su hijo Ben (Charlie Tahan) encabeza una sublevación que intenta democratizar en cierto modo el sistema de gobierno del pueblo, que se ha convertido en una dictadura. Con este caldo de cultivo, el Doctor Theodore Yedlin (Jason Patric, Jóvenes Ocultos) ha sido despertado para salvar la vida de Kate Hewson (Carla Gugino) y para recoger el testigo de Burke como protagonista de la serie. El médico será esencial para el pueblo pero no se quedará con los brazos cruzados y luchará por cambiar las cosas.

La segunda temporada de Wayward Pines nos presenta una continuación de la historia por donde se quedó, aunque pronto empieza a romper los lazos que la ataban con la anterior entrega, principalmente matando personajes a diestro y siniestro. Está bien hecho, porque ofrece una especie de epílogo mientras vamos conociendo a todos los nuevos, aunque también es cierto que da la sensación de estar cambiando piezas por otras exactamente iguales, lo que provoca que la trama permanezca inmóvil. Tenemos al héroe recién llegado que tendrá que descubrirlo todo y luchar contra las injusticias de un poder que entiende la supervivencia de un modo diferente al que tenemos en la actualidad.

Nuevo protagonista para la segunda temporada de Wayward Pines

En esta nueva entrega, sin embargo, vamos conociendo mejor a la llamada primera generación y a su autoproclamado líder Jason (Tom Stevens, Cedar Cove). Son los primeros que han crecido en Wayward Pines y en esta ocasión sí consiguen que empaticemos en cierto modo con ellos. Los chicos no conocen nada parecido a la democracia ni a la civilización sino que han sido educados con la doctrina del fundador Pilcher, quien cree que mantener el orden de forma coercitiva es lo mejor para la supervivencia. Explotar esa encrucijada entre entender que el mundo ha cambiado e intentar recuperar los valores que hicieron desaparecer la especie sería el movimiento más inteligente para la serie pero apuesto a que no profundizará en el tema. Por el contrario, esperamos muchos giros en el guión y una gran cantidad de muertes que importarán muy poco para acabar con un clímax similar al del año pasado.

En efecto, la segunda temporada de Wayward Pines era totalmente innecesaria y debería haberse quedado en miniserie ya que, sin gran parte de su notable reparto y despojados de todo el misterio que rodeó los primeros episodios, se convierte en algo prescindible. Para FOX puede ser un producto rentable porque incluso en verano consigue mantener unos índices de audiencia más que aceptables. Y para el espectador, una serie sin fundamento pero muy adictiva para las noches estivales. 

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Nos quitamos el sombrero ante la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo

Segunda temporada de El Ministerio del Tempo

Ahora sí que podemos dar por finalizada la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo, después de aquel caos que montó Televisión Española por no avisar con suficiente antelación del parón que estaba previamente planificado. Quedó dividida en dos partes claramente diferenciadas y ambas siguen manteniendo la misma esencia y entidad, lo que demuestra que ni siquiera un hecho tan crucial como el cambio de actor protagonista le afecta lo más mínimo. Y eso sólo es posible si estamos ante un producto especial.

Hugo Silva y su Pacino

El rodaje de Mar de Plástico se ha cruzado en medio de los planes de Javier Olivares y compañía, que han tenido que hacer malabares para que Rodolfo Sancho pudiera compaginar los dos trabajos. Y como los malabares, el resultado ha sido espectacular para el público pues se confió la difícil tarea de suplirle a Hugo Silva, un actor más conocido por gozar del favor del público (femenino) que por su talento. Sin embargo, él y su personaje Pacino han cerrado muchas bocas, las mismas que después pedían su continuidad. El actor ha aportado mucho humor a El Ministerio del Tiempo y varios de los episodios en los que apareció quedarán en nuestra retina para siempre.

La marcha (y regreso) de Rodolfo Sancho marcó la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo

Más humor, más emociones

La sensación que me queda después de haber visto la segunda temporada completa es que me lo he pasado mejor que la pasada, seguramente no sea así y sólo sea la percepción de lo que he tenido más cercano. Pero no recuerdo que la primera entrega me hiciera reír ni me emocionara tanto en momentos concretos (salvo la finale con Federico García Lorca, quizás lo más emotivo que haya hecho la serie hasta la fecha). Su vocación multigénero se ha agudizado, provocando muchos sentimientos en cada episodio. Los homenajes a personajes históricos como Cervantes, El Cid, Los Últimos de Filipinas, Houdini o La Vampira del Raval, por citar algunos han sido momentos mágicos y exquisitos.

Estructura dinámica

El Ministerio del Tiempo podría haberse acomodado en una estructura casi procedimental y ser prácticamente igual de buena, pero sus creadores han decidido hacer un producto más especial. Al igual que es una serie multigénero, sus episodios son diferentes entre sí y el espectador, que no sabe qué esperar, siempre sale sorprendido. Otra prueba más de que trabajando mucho se consiguen resultados aún mejores. Así, episodios como Un Virus de Otro Tiempo, Tiempo de Valientes o Hasta que el tiempo nos separe son claros ejemplos de episodios que cambian las reglas sin que la trama principal ni los personajes se resientan lo más mínimo, yo diría que todo lo contrario, los enriquece.

Secundarios e invitados

Los lunes se han convertido de alguna manera en el día en el que conocemos a un nuevo actor que no teníamos fichado o en el que alguno que ya conocíamos nos sorprende en un registro que no conocíamos. Un mérito, no sólo de casting, que hacen un trabajo encomiable, sino también de la dirección de actores, responsables de que algunos que creíamos malos en El Ministerio del Tiempo nos parezcan enormes. La serie de TVE es la mejor de nuestro país en esta faceta. Es injusto destacar unos nombres sobre otros, pero lo de Carlos Hipólito en el último episodio es un espectáculo. También han estado geniales Sergio Peris Mencheta, Pedro Alonso, Gary Piquer, María Rodríguez, Roberto Drago, María Álvarez y un largo etcétera. Muchos de ellos, se van sumando a la larga lista de secundarios de lujo que tan bien funcionan cuando se les necesita.

Uno de los episodios más divertidos de la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo

Factura técnica

Una de las grandes mejoras que ha implementado El Ministerio del Tiempo han sido los impresionantes efectos digitales, más si cabe cuando es conocido que el presupuesto de la serie es muy reducido. La optimización de recursos está claro que existe. Por otro lado, mientras toda la temporada pasada estuvo dirigida íntegramente por Marc Vigil, lo cual le dio una identidad innegable, en la segunda se ha optado por incluir varios directores, algunos de ellos de renombre, que han aportado su impronta personal y su ambición artística, razón principal por la que se ha dado este paso, mención aparte para Paco Plaza o Javier Ruiz Caldera. Como no sólo lo que se ve en pantalla es técnica y arte, sino también lo que hay detrás, Javier Olivares ha tenido apoyo externo en los guiones, como por ejemplo los célebres escritores de Ocho Apellidos Vascos, Borja Cobeaga y Diego San José, algo que refresca la serie indudablemente.

En líneas generales, la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo ha estado un peldaño por encima de la primera pues todo el complejo engranaje que nos presentaron en año pasado ha empezado a funcionar a toda velocidad y con total fiabilidad. Su trama temporal a veces hace aguas pero, ¿a quién le importa eso cuando nos están dando entretenimiento puro y duro al mismo tiempo que estamos aprendiendo y disfrutando con una obra de arte?

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El Ministerio del Tiempo se gusta más en su segunda temporada

Hugo Silva en la Segunda Temporada de El Ministerio del Tiempo

La primera temporada de El Ministerio del Tiempo fascinó a todos los seriéfilos al mismo tiempo que se reencontraba con un público que ya no creía en la ficción española, o que nunca ha creído, como un público joven que nunca ha tenido unos referentes patrios tan poderosos como los que ofrece la serie de Javier Olivares y compañía. La segunda entrega confirma todo lo que vimos el año pasado pero, quizás siendo conscientes de su éxito, ahora se gusta más, se atreve más y nos hace disfrutar de lo lindo.

Los dos episodios emitidos hasta el momento han sido muy diferentes entre sí pero totalmente coherentes con el tono de El Ministerio del Tiempo. El primero se preocupó de contarnos lo que pasó después de la season finale, sobre todo con Julián e Irene, que quedaron en una situación muy delicada. También se centró en explicar la salida de Rodolfo Sancho (esperemos que momentánea) y lo hizo con una trama fantástica que nos regaló el cameo de David Sainz, que sirvió como catalizador para su personaje. El Cid fue el protagonista histórico del episodio, muy bien interpretado por Sergio Peris Mencheta, junto con el gran Ramón Langa, que volvía como Spínola. De él nacieron la mayoría de guiños y referencias a la cultura popular. Un gozo que nos mantuvo a todos a la caza del huevo de pascua.

El Cid El Ministerio del Tiempo

El segundo, sin embargo, ha cambiado de tercio para presentarnos a Pacino, el personaje que viene a cubrir el lugar Julián en el equipo, interpretado por Hugo Silva. Se trata de un policía de los años 80 que se salta las reglas siempre que lo considera oportuno si con ello consigue impartir justicia. La trama histórica nos introduce a un asesino de mujeres a lo largo de la historia y la comedia que presidió el primer capítulo se torna en oscuridad en el segundo gracias al personaje interpretado por Andrés Gertrúdix, un tipo frío que sufrió un grave trauma infantil que le ha convertido en lo que es.

La mezcla de géneros es una constante en El Ministerio del Tiempo, la responsable de tenernos siempre a flor de piel. Se nota que la serie está muy bien trabajada desde el principio, desde el esqueleto del guión y la definición de unos personajes que ofrecen una gran cantidad de matices, pero no sólo los principales, sino los secundarios y los episódicos, muy importante para una ficción que es prácticamente procedimental. Éstos secundarios y episódicos son los grandes atractivos semana a semana porque nos descubre a buenos actores, olvidados algunos y desconocidos otros. Siempre han estado ahí pero ahora están bien dirigidos, otra prueba fehaciente de que se hacen muy bien las cosas en todas las fases de la producción.

Foto de El Ministerio del Tiempo

El contenido transmedia que genera El Ministerio del Tiempo sigue siendo espectacular. Las apariciones de Javier Olivares, Marc Vigil o los protagonistas no han bajado el ritmo de la primera temporada y siguen dejándose ver en programas de televisión y en las redes sociales. Por otro lado, la sólida base de fans siguen alimentando a ese monstruo que es la ministeria mediante dibujos, animaciones y demás creaciones que jamás pensábamos que veríamos en España. Además, la audiencia está respondiendo y en las dos semanas que lleva en emisión la segunda temporada ha sido líder en el prime time con una media de 2.600.000 espectadores, algo que se le resistió el año pasado, pero aún así los visionados en streaming subirán muchos sus datos. Y lo mejor de todo es que nos queda la sensación de que estamos presenciando un producto cultural de primer nivel. Puro servicio público en Televisión Española.

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Les Revenants volvió tres años después para buscar respuestas

Segunda temporada de la gran serie francesa

Tres largos años han tenido que pasar para que veamos la continuación de Les Revenants, una de las series más enigmáticas, cautivadoras y personales de los últimos años. La ficción de Canal+ Francia no ha perdido un ápice de su esencia y además de ser hipnótica también ha buscado respuestas a la trama que nos presentó en su primera temporada.

Aquella primera entrega nos sorprendió con un relato muy personal aderezado con una música crucial para transmitir la vocación existencialista de su creador Fabrice Gobert. Entonces lo más importante no era el porqué del retorno de los fallecidos al pueblo, sino analizar el impacto del acontecimiento en sus familiares que, para bien o para mal, ya habían pasado página. La atmósfera de Les Revenants es su punto fuerte, sin ella la serie francesa sería menos original, como su remake norteamericano The Returned.

En la segunda temporada, su creador ha seguido la misma línea pero además, se ha decidido a dar respuesta sobre el acontecimiento que ocurrió seis meses antes. Los resucitados no se fueron muy lejos, simplemente se refugiaron en el lado inaccesible del pueblo a la espera de saber qué hacer. La narración se ve apoyada por la presentación de nuevos personajes, que estuvieron presentes en la inundación que ocurrió 35 años antes, algo muy esclarecedor para conocer el pasado de muchos ellos.

El drama de Canal+ Series busca respuestas

La desventaja de concentrarse en el “qué” más que en el “cómo” es la pérdida de su fuerza filosófica en favor de las explicaciones que han llevado a los muertos a volver a la vida, por supuesto siempre a la manera de su creador, un tanto críptica pero siempre terriblemente bella. Por supuesto, la evolución lógica de Les Revenants tenía que ser ésta porque no podía entrar en un bucle existencialista del que no podría reponerse porque ya necesitábamos algunas respuestas.

Desde que aparece el logo de Canal+ Francia la piel se nos pone de gallina y eso es algo que Les Revenants y Fabrice Gobert se han ganado a pulso y no podemos decir que nos haya decepcionado tras tres largos años de espera. La segunda temporada nos ha abierto un camino nuevo y ha sentado las bases para una tercera con un final abierto pero que funciona perfectamente como final de serie.

Las dos temporadas de Les Revenants están disponibles en el catálogo de Movistar+.

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Mozart In The Jungle: virtuosa en su segunda temporada

La serie de Amazon triunfó en los Globos de Oro

La pasada edición de los Globos de Oro dieron notoriedad a una comedia que hasta ahora no era considerada como las mejores del panorama televisivo americano, Mozart In The Jungle, que se hizo con los galardones a Mejor Serie de Comedia y Mejor Actor de Comedia para Gael García Bernal. En efecto, su primera temporada no tuvo el reconocimiento que debía y, mientras esperamos la creación de una categoría de dramedia que consiga encajar series como Transparent, digamos que se ha hecho algo de justicia.

Como comentábamos en la crítica de su primera temporada, Mozart In The Jungle recreaba con una aparente precisión los entresijos de una orquesta filarmónica tan exigente como la de Nueva York y aproximarnos a un mundo tan desconocido para el gran público fue una de sus grandes atracciones. En este segunda entrega ya conocemos a los personajes, sabemos cómo funciona la orquesta y sólo nos queda disfrutar con las vicisitudes de sus miembros. Ahora hay más rasgos de comedia clásica, chistes para todos los públicos y menos drogas y sexo, precisamente dos de sus reclamos iniciales.

La maquinaria parece mejor engrasada y todo funciona a la perfección. Gael García Bernal repite una gran actuación en la que su histrionismo parece haber menguado y convierte a Rodrigo en un personaje más puro y carismático. Su relación con Thomas y sobre todo con Hailey nos regalan algunos de los mejores momentos de la temporada, como la noche de revelaciones entre los maestros tras ingerir setas o el mágico viaje a México donde la serie prácticamente cambia de género y acabamos abrumados por el paisaje y la orquesta de niños.

Protagonistas de Mozart In The Jungle

Yo también pienso que Mozart In The Jungle es una serie bastante pretenciosa dirigida a un público hipster. Roman Coppola y Jason Schwartzman beben de muchas fuentes a la hora de componer el relato, pero no consiguen apropiarse de ellas y todo me parece impostado. Aún así, funciona porque la historia es ágil, los personajes son interesantes y la música clásica consigue crear un clima que tapa las carencias que pueda tener la serie en sí en el momento más adecuado.

Amazon sigue caminando con paso firme creando ficciones de una calidad superior que consigue triunfar entre la crítica y los premios, a pesar de que Netflix sea la que se lleva mayor atención mediática. Mozart In The Jungle, así como Transparent me parecen comedias mejor rematadas y con más vocación de arte que las de su competencia directa.

¿Qué os ha parecido la segunda temporada de Mozart In The Jungle? ¿Creéis que tanto la serie como Gael García Bernal merecían ganar los Globos de Oro?

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Bajo Sospecha no pierde sus señas de identidad en la segunda temporada

La serie de Antena 3 y Bambú se estrenó el martes 12 de enero

El año seriéfilo ha llegado a Antena 3 con el estreno de la segunda temporada de Bajo Sospecha, el thriller de Bambú Producciones que gustó mucho el año pasado gracias a su cuidada estética, su música, sus actores y actrices, y su atmósfera. Como ya sabíamos, la nueva entrega iba a cambiar de escenario y reparto excepto Lluis Homar, Yon González y Vicente Romero, que repetirían con sus personajes investigando un nuevo caso.

En esta ocasión, Víctor tendrá que infiltrarse en un hospital madrileño, donde Catherine Le Monnier ha desaparecido y la enfermera Isabel Freire ha sido asesinada. Allí se encuentra con Alain, un policía francés infiltrado para encontrar a su compatriota, con el que tendrá que colaborar a pesar de sus reticencias. A partir de aquí empieza la investigación para descubrir quién lo hizo, que se sospecha que se encuentra entre la plantilla del hospital.

Bajo Sospecha se caracteriza por no perder nunca el tiempo y el arranque de este primer episodio es una prueba fehaciente. La presentación de personajes y potenciales culpables durante la fiesta de Navidad me parece muy acertada, dando leves pinceladas de cada uno, si bien es cierto que podrían haber introducido algunos más adelante. El ritmo, por tanto, sigue siendo muy alto lo cual es bueno para que la hora y media se nos pase volando pero es algo que los guionistas deben cuidar para que no se pierdan en tramas inverosímiles. La producción y la realización siguen estando a un nivel por encima de la media de la ficción nacional y su música sigue estando a la altura pero, el centrar la trama en un hospital, perdemos mucho del encanto de la primera temporada en la que el paisaje y la atmósfera eran un personaje más. Como contrapartida, el tono de la serie se ha vuelto un poco menos trascendente que en la primera temporada gracias a que las víctimas no son niños y se permiten el lujo de rebajar tensión con bromas y chistes recurrentes de franceses y españoles, la mayoría algo rancios y alguno que otro efectivo de verdad.

El elenco es uno de los puntos fuertes de Bajo Sospecha

Uno de los puntos más sobresalientes de Bajo Sospecha es su reparto, una auténtica colección de buenos actores como Concha Velasco, Gonzalo de Castro, Luisa Martín, Hugo Becker, Unax Ugalde, Olivia Molina, Ingrid Rubio o Leticia Dolera entre otros, que intentarán estar a la altura de los del año pasado, sobre todo de Alicia Borrachero, lo mejor de la primera entrega. Se echa en falta a Blanca Romero después de su polémica salida, más que por su calidad interpretativa, por dar la réplica a los dos infiltrados. Se supone que lo debe hacer Olivia Molina aunque por ahora no la hemos visto mucho, es pronto.

Bajo Sospecha ha vuelto coherente con ella misma, con un caso interesante pero que se puede hacer cuesta arriba si no lo manejan bien. La producción vuelve a ser notable aunque no tiene el encanto del pequeño pueblo de la primera temporada y su elenco me parece espectacular y no hay duda de que será de lo mejor de la serie otra vez. No esperemos que nos sorprenda demasiado pues se trata de un thriller, un género en el que normalmente las cosas se van un poco de las manos pero eso parece importarle bien poco a Ramón Campos y compañía, que saben qué producto quieren hacer, la audiencia lo respalda y encima es dignísimo. No podemos pedir más.

¿Qué te ha parecido el episodio? ¿Echas de menos a Blanca Romero? ¿Te gusta más este caso o el del año pasado?

Bajo Sospecha se emite todos los martes en Antena 3 a las 22.30h.

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The Leftovers: cómo ejecutar una escena dramática convincente

La actriz muestra todo su potencial en el 2x06 de The Leftovers

No es fácil, o mejor dicho, es casi imposible encontrar una serie que nos dé la gran oportunidad de analizarla tan a fondo desde todos los puntos de vista como The Leftovers, incluso en esta Edad de Oro seriéfila. El sexto episodio de la serie de HBO ha sido redondo, como casi todos los de la segunda temporada, pero hay una secuencia que destaca sobre las demás, el cara a cara entre dos grandes actrices como Regina King y Carrie Coon.

El Lenguaje Audiovisual

Gran parte del éxito de la ficción seriada en la actualidad es el aumento del presupuesto por episodio, lo que permite escenas más espectaculares, más bellas y más creíbles en definitiva. HBO tiene dinero pero también tiene mucho talento, como demuestra una y otra vez The Leftovers, la serie que mejor utiliza los primeros planos en la actualidad, obviamente al tratarse de un dramón como la copa de un pino.

La secuencia que nos ocupa, los personajes de Carrie Coon y Regina King dialogan tras la crisis que ha sufrido la segunda en la gala benéfica de recogida de fondos para seguir buscando a su hija. Nora insiste en someterla a un cuestionario con el fin de descubrir si realmente se trata de una ascensión. Vemos como al principio, los planos son medios pero a medida que las preguntas se vuelven incómodas y Erika cuenta su historia, éstos se van cerrando hasta ser primerísimos planos, lo que consigue crearnos una sensación de dramatismo extrema y una incomodidad acrecentada por el efecto que crea el contraplano, que nos deja la cara de ambas en media pantalla, lo que crea una sentimiento de no escapatoria.

El Guión

El guión de The Leftovers es impresionante, sus personajes están muy bien desarrollados, sus historias son pequeñas pero muy bien contadas y, sobre todo, da la impresión de que no sobra nada en esos guiones, deja todo bien clarito sin agujeros y todo está muy medido. Cuando una serie te ofrece bases tan sólidas, secuencias como la que estamos analizando son los frutos de un trabajo bien hecho.

Carrie Coon y Regina King, estrellas en The Leftovers

Mientras Nora hacía todas esas preguntas del cuestionario, pensaba en el gran trabajo que los guionistas han tenido que hacer, no sólo escribiendo una escena tan perfecta, sino también haciendo un cuestionario tan creíble y conciso. Además, tenemos un texto que poco a poco va subiendo la temperatura de la escena hasta que el ambiente entre ellas se hace insoportable, tanto acaba sacando a Nora de ella literalmente.

Las Actrices

Esto del audiovisual funciona porque es un producto de varios factores, ya hemos hablado del trabajo detrás de las cámaras y en la sala de guionistas, pero el que más suele trascender es de los actores y actrices, que son los encargados de rematar la faena. La incorporación de Regina King, una profesional muy versátil que viene de ganar un Emmy por American Crime, donde también sufría mucho, le ha venido de perlas a The Leftovers, que de buenos actores ya iba bien servida, como la extraordinaria Carrie Coon, que nos sorprendió a todos en la primera temporada.

Gracias a ellas, y a su capacidad para aguantar primeros planos, tenemos una secuencia casi perfecta. Tras la crisis de Erika en el evento, Nora roba el cuestionario porque en realidad ella quiere saber si la desaparición de Evie se trata de una ascensión, por lo que empieza la escena con ventaja sobre su interlocutora, la superioridad de la que hace las preguntas, pero a medida que ambas van desnudándose empcionalmente la fortaleza del personaje de King se va haciendo con el control de la situación a medida que los planos se hacen más cortos hasta que rompe a Nora. Un duelo interpretativo de mucha altura.

Tremendo final el 2x06 de The Leftovers

Y aquí termina la disección de esta enorme secuencia, una exhibición de guión, interpretación y lenguaje audiovisual que debería ser usada en las escuelas de cine como ejemplo de cómo ejecutar una obra dramática convincente. Espero que os haya gustado y esperemos que la industria seriéfila nos sigan dando momentos dignos de análisis.

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The Affair: más perspectivas y más mentiras

Nuevos puntos de vista en The Affair

The Affair fue una de las series más comentadas del curso pasado por varios motivos, pero el más importante fue su novedosa narrativa que mostraba los dos puntos de vista de los protagonistas de una aventura amorosa. A pesar de este riesgo que tomó Showtime y sus creadores Hagai Levi y Sarah Treem, la serie no consiguió poner de su lado a toda la crítica y el público. En esta segunda temporada, además, da otra vuelta de tuerca que puede enriquecer el relato de personajes al mismo tiempo que trabar la propia historia.

La novedad que nos trae The Affair esta temporada es la incorporación de otros dos puntos de vista, los de los cónyuges traicionados, Helen y Cole, lo que puede ser un contraste bastante interesante con respecto a las versiones de Noah y Alison, que nos han contado una verdad muy sesgada siempre vista desde el punto de vista de dos personas cegadas por el deseo, la pasión y el enamoramiento. Además, y esto quizás sea lo más importante, nos dará una visión de ambos como hasta ahora no habíamos tenido, lo cual completará mucho más el puzzle y a los personajes, a los que conoceremos más en profundidad. Este siempre ha sido y sigue siendo el punto fuerte de The Affair, que demuestra el gran trabajo que sus creadores y actores han hecho con ellos.

Por supuesto, estas dos nuevas perspectivas pueden entorpecer mucho la narración de los hechos en sí que, si bien no es lo más importante en The Affair, sí que puede ralentizar demasiado el proceso ya que en los dos primeros episodios se desarrollan en el mismo día durante sus cuatro partes, y eso quizás sea demasiado. En cambio, al final de cada uno nos cuenta cómo va avanzando la trama policial que quiere dar con Noah en la cárcel por el asesinato de Scott Lockhart, la novedad es que parece que veremos un relato lineal y no piezas inconexas y discontinuas. Cada semana tendremos novedades del caso, solo falta saber lo que hay en medio.

Segunda temporada de The Affair

Una de las características más atractivas de The Affair es que lo personajes mienten constantemente, no sólo entre ellos sino también entre nosotros y yo diría que hasta a los guionistas, ya sea por voluntad propia o por omisión. Y es atractiva porque obliga al espectador a permanecer atentos a los detalles, no en aquellos como la longitud de una falda, sino en otros donde el propio subconsciente de los personajes va dibujando su personalidad y los que desean omitir en favor de sus intereses. Se nota que los creadores los han trabajado muy bien, han cobrado vida propia, pero también pueden caer en trampas fáciles voluntaria o involuntariamente, por lo que su labor es tan delicada como manejar explosivos.

Sin embargo, y sé que no soy el único al que le pasa, The Affair nunca ha conseguido atraparme de la forma que hacen otras series actuales como The Leftovers o Fargo. No son lo mismo aunque las tres tengan unos estándares de calidad muy elevados, pero la de Showtime no consigue atraparme del mismo modo. Me interesa todo lo que ocurre pero es más fácil desconectar que con las otras sobre todo por su ritmo y la repetición de escenas en las diferentes versiones, lo que provoca que los episodios se hagan demasiado largos. Eso sí, el inicio de temporada ha estado a un buen nivel, añadiendo el atractivo de las nuevas perspectivas, avanzando significativamente en el caso y, lo mejor de todo, es no se ha ido de las manos como la pasada season finale. Todavía no.

The Affair se emite en Canal+ Series en la madrugada del lunes al martes a las 00.25h, un día después de su estreno en Estados Unidos. 

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.