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La bipolaridad de los regresos de series ¿sí o no?

Regresos de series necesarios

La moda de los regresos de series está a la orden del día, y nunca mejor dicho porque todos los días nos despertamos con la noticia de un nuevo reboot de una serie mítica o de alguna que las cadenas piensan que se puede sacar tajada ahora que esto de la ficción televisiva se ha convertido en un chollo. La última ha sido Las Chicas Gilmore, que volverá de la mano de Netflix y acto seguido los usuarios de las redes sociales han explotado de felicidad, lo que me ha llevado a reflexionar sobre nuestra hipocresía para criticar los que no nos gustan y para gozar de felicidad con los que sí.

Yo mismo, firme defensor del contenido original, nuevo y honesto, me sorprendí dando saltos de alegría cuando conocí la noticia de la nueva Twin Peaks y maldiciendo a los que tomaron la decisión de traer de vuelta otras series que ya habíamos olvidado como Heroes o Padres Forzosos, aunque no me negaréis que llevaba mucha razón. Supongo que habrá gente que opine al contrario, otros que sean nostálgicos y todo le parezcan bien y otros a los que los regresos de series les parezcan una abominación porque los referentes deben ser intocables.

Siendo objetivos, lo cierto es que los regresos de series apestan a oportunidad de negocio, a explotar una gallina que una vez dio huevos de oro y que puede volver a darlos gracias a un caldo de cultivo seriéfilo más favorable del que había en el momento de su estreno original. Y lo son todos, por mucho que nos empeñemos, sólo que algunos tienen más sentido que otros, pero todos se están subiendo al carro de una burbuja que se va haciendo más grande a una velocidad que no pueden alcanzar los creadores de contenido original, al menos lo suficientemente bueno como para convertirse en una serie de éxito.

El último regreso inesperado

Desde un punto de vista subjetivo, es obvio que a nadie le amarga un dulce y no creo que ningún fan de Twin Peaks se esté quejando de que Lynch y Frost hayan escrito 19 nuevos episodios de la serie porque Cooper ya avisó que volvería en 25 años. Tampoco hay nadie quejándose de que Noah Hawley esté mancillando la maravillosa obra maestra de los Coen que es Fargo y desde luego todos estamos deseando ver cómo les ha ido a Lorelai y Rory desde que dejamos de seguir sus vidas. Pero ¿Heroes? ¿Padres Forzosos? Por favor…

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

Los regresos innecesarios, no gracias

El último regreso inesperado

Hace poco comentábamos la noticia de que Expediente X volverá en 2016 como miniserie que aún no sabemos si cerrará su trama o no. Tampoco sabremos nunca si el final de cualquier serie es el definitivo pues ya no hay quien esté a salvo de la resurrección forzada. La última en la lista es digna de mención, Padres Forzosos (Full House), básicamente porque a nadie le importa que vuelva, era una comedia del montón y todos la habríamos olvidado totalmente si no fuera por los escándalos de las tróspidas gemelas Olsen. Sorprende que precisamente haya sido Netflix, una cadena, si se puede llamar así, que nos está mal acostumbrando a base de buenas series.

Me pregunto entonces cuál es el baremo para traer de vuelta a las series. Una buena base de fans parece ser un requisito imprescindible, pero en este caso creo que ni son tantos ni de tanta calidad. Ser una obra de culto debería serlo también por arriesgado que parezca, que se lo digan a David Lynch y su Twin Peaks, pero Padres Forzosos no lo es que yo sepa. Por último, se me ocurre que una buena razón para el regreso de una serie sería pensar que lo que ha generado grandes audiencias hace veinte años, podrá volver a movilizar a millones de personas. En este caso casi puedo llegar a comprenderlo aunque habría que echarle un vistazo al guión, pues la fórmula de las sitcom de los 90 es arcaica y sólo una temática fresca puede hacerla medianamente visible.

Traslademos esta ola de regresos innecesarios a España. ¿Qué serie os gustaría que volviera? Si lo piensas detenidamente, ninguna. Todas y cada una de ellas nos han dejado saciado para siglos. Nuestras cadenas se han encargado de extenuarnos con tanto relleno y alargamientos absurdos que no creo que haya nadie en su sano juicio que pida la vuelta de El Barco, Periodistas o Un Paso Adelanteaunque quizás no le haría ascos a Farmacia de Guardia Los ladrones van a La Oficina si algunas de sus estrellas no hubieran muerto ya. Estaría también interesante ver Médico de Familia en el siglo XXI, pero sus desayunos ya están demasiado desfasados y el personaje de Juani sería reprobado por la audiencia andaluza, pero el doctor Nacho Martín podría ser un antihéroe de los que tanto abundan hoy o el típico padre fracasado que vemos en las dramedias.

Todo esto resulta demasiado loco para una mente equilibrada, algo que no tenemos ni nosotros ni los directivos de las cadenas. Si un hipotético regreso de Médico de Familia nos daría vergüenza ajena, el de Padres Forzosos también. No se va a salvar por venir del otro lado del Atlántico. Que alguien pare esto de una vez.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

La polémica en torno a Twin Peaks, ¿estrategia publicitaria?

La clave de Twin Peaks

Los que me conocen saben que soy fan de Twin Peaks desde hace muchos años, por eso llevo unos días algo desconcertado con las noticias que llegan desde Showtime por un lado y David Lynch por otro, que apuntan a la salida del cineasta del proyecto por discrepancias económicas sin quedar muy claro si son de presupuesto o de salario. Desde entonces estoy reflexionando al respecto y he sacado mis primeras conclusiones.

Para poneros en situación conviene explicar quién es David Lynch, pues su figura dista mucho del clásico cineasta y hay que entenderlo como un artista multidisciplinar. Era pintor hasta que empezó a usar vídeo en sus instalaciones y eso le llevó a plantearse crear películas. Su primer proyecto de largometraje fue Eraserhead (Cabeza Borradora), que le costó cinco años de rodaje y todo tipo de problemas económicos y personales, el resultado fue un filme totalmente experimental en el que ya podemos atisbar el universo Lynch que tanto impregnará a Twin Peaks.

Tras el éxito de El Hombre Elefante, fue contratado para realizar la adaptación cinematográfica de Dune, de Frank Herbert, que resultó ser una pesadilla pues su rodaje en México fue un infierno y tuvo que ver cómo los productores despojaron a la película de su esencia. Desde entonces Lynch siempre puso como condición tener el control total, desde la preproducción hasta el montaje y eso ya se puede empezar a ver desde Blue Velvet (Terciopelo Azul) hasta la actualidad. En la última década, el creador de Twin Peaks ha rodado una película, Inland Empire en 2006, centrando su carrera en otras disciplinas artísticas como la música, así que ni siquiera por afán recaudatorio le vemos a menudo tras las cámaras.

Precursora de Twin Peaks

Estos dos párrafos sirven como introducción para exponer mi punto de vista sobre la situación. Seguramente trabajar con David Lynch deber ser muy complicado pues, aparte de director de cine es un artista y ya se sabe que todos tienen un carácter fuerte y son muy celosos con su obra, pero siempre ha sabido hacer sacrificios económicos en favor de su trabajo aunque fuera a su propia costa. Por un lado, tiene personalidad suficiente para expresar su malestar en Twitter, pero no creo que sus retribuciones estén detrás de su decisión como se ha manifestado desde Showtime. En ese caso me inclinaría más hacia una falta de compromiso presupuestario para llevar a cabo este reboot de Twin Peaks que a otra cosa.

Entonces no tiene sentido que hace unos meses se anunciara a bombo y platillo el regreso de la serie si no se tenían solucionados todo estos asuntos con el control presupuestario que se suele llevar a cabo en la industria del entretenimiento. Lo primero que me vino a la cabeza cuando Lynch dijo que Twin Peaks peligraba es que estaba forzando la situación con la cadena, haciendo pública la negociación, pero tras el jarro de agua fría del pasado domingo por la noche, empecé a asimilar que estaba fuera del proyecto. Desde entonces, se han creado una fan page en Facebook, una canal de YouTube, una cuenta en Twitter y su respectivo hashtag con el título #SaveTwinPeaks y hasta una petición en change.org pidiendo a Showtime que recapacite. Además, casi todos los actores se han puesto de parte del director y se han grabado bajo la premisa “Twin Peaks sin David Lynch es como…”. Aquí tenéis el vídeo.

 

Tras ver este vídeo tengo bastante claro que todo este jaleo se puede deber a una maniobra publicitaria orquestada desde la cadena. Dejando de lado el genio de David Lynch, muchos de estos actores no tienen una carrera consolidada y ninguno se ha convertido en estrella, un poco Kyle MacLachlan, por lo que salir en esta secuela de Twin Peaks puede suponer una oportunidad para volver al mercado y ponerla en peligro les supondría volver al ostracismo. Vemos que todo esto no tiene sentido a no ser que estemos ante una de esas nuevas estrategias que ponen en marcha productores y cadenas para que nunca se deje de hablar de la serie, véanse los casos de American Horror Story, que lanza noticias de fichajes y detalles de su nueva temporada con cuentagotas durante todo el año, o el célebre baile de nombres candidatos a protagonizar la segunda temporada de True Detective, que acabó por cansarnos a todos.

No creo, por tanto, que la secuela de Twin Peaks esté en peligro. Primero porque Lynch y Frost ya tenían los nueve guiones escritos y elaborar un presupuesto sobre algo tangible es mucho más fácil que sobre una idea. También me cuesta creer lo de su salario y que Mark Frost siga en el barco tras bajarse su compañero, y que ni él ni Kyle Maclachlan se hayan pronunciado al respecto. O tengo muchas ganas de que el reboot siga adelante y nubla mi juicio, o realmente estoy en lo cierto. Tiempo al tiempo.

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El reboot de Expediente X, el poder del dinero

Hace algunos años veíamos como algo imposible que una banda de rock se volviese a unir tras una década de separación, como ocurrió con Héroes del Silencio y otras muchas en todo el mundo. En el cine, parecía que habíamos acabado ya con sagas como Rocky, Rambo, Indiana Jones, Star Wars o Jurassic Park, pero una y otra vez siguen reviviendo con los mismos actores, productores y creadores en los mejores casos, y con un equipos totalmente renovados en los peores. Las series de televisión no iban a ser menos y ya se han lanzado reboots como el de 24 y otros muchos que están por llegar. La pasta manda.

Reboot de Expediente X

Siempre se ha dicho que los clásicos no se tocan, pero parece que la industria audiovisual no se da por aludida con esta afirmación, sobre todo en Estados Unidos, donde los términos entretenimiento y negocio suelen estar muy por encima del arte. Poco o nada les importa el lugar en que pueda quedar la serie original, pues aunque los fans siempre estén dispuestos a devorar nuevo material, corremos el serio riesgo de desmitificar el mito a golpe de reboot. ¿Qué hubiera opinado nuestra generación si Taxi Driver hubiera tenido dos secuelas y una precuela? Pues probablemente lo mismo que pensamos de Rocky o la propia Star Wars. El exceso desvirtúa al material original.

Expediente X ha sido la última en la lista de resurrecciones televisivas, noticia confirmada ayer mismo por la cadena FOX y contará con su creador Chris Carter al mando escribiendo sus seis episodios y con David Duchovny y Gillian Anderson reencarnando a Mulder y Scully respectivamente. Este reboot, además, llega tras dos películas que servían como teórico cierre. Recordemos que hace unos meses se anunció la vuelta de una de las mejores series de la historia y desde luego un icono de la cultura moderna, Twin Peaks, también con sus creadores y sus principales actores de cuerpo presente. Ambos verán la luz como limited series, es decir, una temporada independiente en 2016. Pero estas dos series emblemáticas de los 90 no serán las únicas en volver a la vida. Este año llegará Heroes Reborn a NBC, un reboot tremendamente innecesario sobre todo tras ver el desastre que fueron sus dos últimas temporadas y el poco tiempo transcurrido desde su final. Ya el año pasado volvieron otras célebres series como 24 y Veronica Mars, esta última convertida en una película como epílogo a las aventuras de esta detective juvenil.

Reboot de Twin Peaks

Hablando ahora como fan, estoy ansioso por ver lo que David Lynch y Mark Frost nos tienen preparado en la continuación de Twin Peaks, una de mis series favoritas de siempre. En esta ocasión el reboot se produce en una cadena de cable, Showtime, cuya filosofía permite que la libertad creativa no tenga límites y el resultado pueda ser mucho más pertubador que en su network original, ABC. Dicho esto, hay que ser cautos sobre lo que podremos ver 25 años después, puesto que Lynch, es uno de esos artistas que parecía estar muy por encima de los intereses económicos, pero ya sabemos que lo que no consiga el dinero…

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