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Into The Badlands, la distopía ecléctica de AMC

Into The Badlands, la serie de artes marciales de AMC

El pasado 16 de noviembre el canal AMC estrenó Into The Badlands, su nueva ficción distópica de artes marciales que en sus primeras semanas de emisión ha conseguido unas buenas cifras de audiencia a pesar de su clara vocación de serie de nicho. Sus puntos fuertes son las secuencias de acción y su alegre fotografía, pero en su contra está una trama algo confusa y falta de ritmo. Vamos a entrar en detalle.

La cadena AMC sigue en la búsqueda de nuevas series que le hagan recuperar el brillo que ha ido perdiendo a medida que sus buques insignia como Breaking Bad o Mad Men han ido finalizando. Tras no saber muy bien donde ubicarse con series muy minoritarias como Turn o Halt and Catch Fire, han decidido apostar descaradamente por un público más joven que ya había captado gracias a la serie de Vince Gilligan o a la propia The Walking Dead. Adaptaciones de cómics o historietas (como es el caso de Into The Badlands) y secuelas, precuelas o remakes inundan la parrilla de la prestigiosa AMC, que tendrá que cuidar qué series produce como hasta ahora ha hecho si quiere seguir manteniendo dicho prestigio, por mucho dinero que haya en juego.

Into The Badlands se puede encuadrar claramente en el género de las artes marciales pero no hay que obviar el tremendo pastiche que los creadores de Smallville, Peter Gould y Miles Millar nos han traído. Para empezar, estamos ante una distopía totalmente atemporal en el que se entremezclan todo tipo de símbolos: motocicletas modernas, coches de los años cincuenta, estructuras totalitarias y feudales, etc. El espectador en un principio se siente desubicado entre tanta terminología y pierde las conexiones con el mundo real, por lo que no sabe si está ante una distopía o un mundo totalmente ficticio sin referentes reales. Ante esta desconexión inicial, a mí me costó volver a meterme en la serie, sobre todo después de quedarme absorto ente las brillantes coreografías de las secuencias de acción, tanto que todo lo que pasa en medio es totalmente secundario, pierdo todo el interés. Por tanto, su principal punto negativo es la falta de ritmo en los diálogos y un tono demasiado solemne a la hora de contarnos el porqué y el para qué de tanto mamporro.

Belleza estética de Into The Badlands

Por el contrario, Into The Badlands bebe del cine oriental de artes marciales de la pasada década para componer su relato visual, igual de atractivo gracias a una fotografía muy colorida, véase la belleza del campo de amapolas, e igual de espectacular en sus secuencias de acción, a las que no le falta sangre ni imaginación cuando parece que ya lo hemos visto todo. Para completar la fábula posmodernista, el vestuario es otro elemento muy original en la serie ya que va mezclando conjuntos de diferentes culturas y épocas. El primer episodio deja a medias la presentación de personajes, primero porque no todos los que aparecen han sido debidamente introducidos y segundo porque todavía faltan muchos por conocer.

Into The Badlands tiene mimbres para ser todo un éxito. La moda de las distopías junto con las artes marciales, un género que siempre ha sido muy popular son sus principales bazas para conquistar a la audiencia, pero también hay que reconocerle que arriesga con una historia lenta no apta para los públicos que demandan tramas ágiles, aunque paradójicamente, los personajes deberían estar dotados de una mayor profundidad de la que hemos podido ver en el piloto. Todo ello conseguirá que sea, además de un éxito, una buena serie.

 

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

Fear The Walking Dead, Apocalípsis a fuego lento

La precuela de The Walking Dead, en AMC

Agosto ha dejado uno de los platos fuertes de la temporada para el final, Fear The Walking Dead, la companion series de la franquicia más exitosa de AMC, cadena que no ha querido dejar escapar la oportunidad de sacar el jugo a la creación del prolífico Robert Kirkman, al que parece que no se le acaban las ideas. Como era de esperar, la audiencia ha respondido a la llamada y se ha convertido en el estreno de cable más visto de la historia, firmando otro récord más para la colección. Obviamente, no todo ese público quedó satisfecho con el piloto pero es algo que ni siquiera The Walking Dead consigue por lo general.

Los seis episodios que componen la primera temporada de Fear The Walking Dead nos van a contar el brote zombie que vivió Estados Unidos mientras Rick estaba en coma en el hospital, y que obviamente todos nos perdimos. Para hacerlo, sus creadores nos presentan a la familia protagonista, un tanto desestructurada, que será el vehículo que nos lleve al mundo postapocalíptico de la serie original y, por desgracia para muchos haters, con su mismo ritmo e introspección. A mí particularmente me parece genial porque en una hora no podemos echar a miles de caminantes a la calle, nos quedaríamos sin ver lo más interesante, la paulatina decadencia del mundo que conocemos.

Todo esto juega en favor de los personajes, a quienes vamos conociendo antes y con los que luego será más fácil sentirse identificados. Aunque también hay que decir que en el piloto han mostrado poco potencial y sólo Nick, el hijo drogadicto, tiene mimbres para convertirse en carismático. Este primer episodio de Fear The Walking Dead ha optado por presentarnos a muchos personajes (que después veremos como zombies, supongo) pero ha profundizado en pocos. De hecho yo eliminaría o fusionaría algunas escenas para hacerle hueco a la otra familia de Travis Manawa, cuya única intervención me parece insuficiente.

Primer caminante de Fear The Walking Dead

Las escenas de acción se pueden contar con los dedos de la mano y la mayoría han estado centradas en el mismo escenario, la iglesia abandonada, o en el túnel al final. El principal problema creo que ha sido presentar a todos los personajes que pertenecen a un núcleo y no de forma dispersa, así viviríamos el estallido desde diversos puntos de vista, con una mayor presencia de la acción demandada por los fans. Parece que esto se verá en los próximos episodios, en los que la acción se incrementará paulatinamente. No os pongáis nerviosos.

A mí el piloto me ha gustado, pero no me ha encantado. Ya sabemos de qué va la historia, de hecho sabemos más que sus propios protagonistas, por lo que el impacto del piloto original es imposible de conseguir, algo que tampoco parece buscar porque sabe que tiene a su público metido en el bolsillo. Fear The Walking Dead ya está vendida y amortizada, por lo que Kirkman y compañía contarán las historias al ritmo que les apetezca, pero sin perder la esencia, que son los zombies.

Fear The Walking Dead se emite en la madrugada del domingo al lunes a las 3.30h y el lunes por la noche a las 22.10h en el canal AMC España.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.