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‘Mindhunter’: un viaje a la mente del asesino en serie

Mindhunter se ha convertido en uno de los grandes aciertos de Netflix en 2017

Hemos tenido que esperar hasta octubre para ver una de las series más esperadas de este 2017. Mindhunter ha llegado tarde pero quizás gracias a eso estará en los primeros puestos de todas las listas de mejores ficciones del año, en detrimento de otras que pueden haber quedado más atrás en el tiempo. La propuesta de David Fincher y Joe Penhall, que no olvidemos que es el showrunner no ha decepcionado a nadie y lo mejor es que su progreso en los próximos años puede ser estratosférico.

Holden Ford (Jonathan Groff) es un agente del FBI que se dedica a formar a los futuros agentes en Quantico. Con el fin de formarlos mejor, intenta descifrar la mente de lo que entonces se conocían como “asesinos secuenciales”. Para ello le asigna al agente Bill Tench (Holt McCallany), otro agente encargado de dar cursos a las policías locales de todo el país. Con la excusa de ayudarlo, Holden puede viajar a las prisiones donde están encerrados esos monstruos y así poder entrevistarlos. Más tarde reciben la ayuda de una profesora de universidad, Wendy Carr (Anna Torv), que dotará al equipo de un método científico y pondrá orden en el proyecto.

Lejos de ser un “whodunnit” (“quienlohizo”), Mindhunter va mucho más allá de capturar asesinos y resolver crímenes. Los agentes Ford y Tench buscan hacer un perfil psicológico de los asesinos más famosos del país para elaborar así un patrón que les permita detectar y prevenir futuros asesinatos secuenciales. Por tanto, llama la atención la celeridad con la que sus protagonistas descubren a los culpables, porque ese no es el fin de la serie. Ésta tiene dos partes bien diferenciadas, la primera es estudiar, entrevistar a los psicópatas que ya están entre rejas, elaborar una serie de pautas; y la segunda es ponerlas en práctica en los casos que se van encontrando allá por donde viajan.

Holt McCallany y

Un aliciente al que hay que sumar un buen puñado más. Mindhunter tiene muchas aristas, y todas ellas interesantes por igual. La investigación en su doble vertiente es una de ellas. Los diálogos con los asesinos pueden hacerse tediosos si no se presta la debida atención. En ellos descubrimos multitud de detalles de la personalidad de éstos pero también de los protagonistas. El cambio en ambos a medida de que se dan cuenta de que el estudio funciona y también la forma en la que afecta las aberraciones que les están contando a sus vidas privadas. No es que éstas formen una parte esencial de la serie pero sí ayuda a configurar, a hacer un perfil de los personajes más completo, por lo que nos cuentan también una parte muy interesante de la historia. El contexto histórico nos hace comprender mucho de lo que ocurre, sobre todo dentro del FBI, donde consideran una pérdida de tiempo que dos agentes se dediquen a hurgar en las mentes criminales en lugar de entregar datos fehacientes, pruebas, que es lo que se suponía que debía hacer un policía.

Hay quien puede decir que Mindhunter tiene un ritmo muy lento, sobre todo al principio, pero éste es fruto de una presentación de la trama y de exposición inicial de sus intenciones, lo que puede parecer un poco pesado al principio. A mí tampoco me lo parece demasiado. Pero es a partir de la segunda mitad cuando se recogen los frutos, cuando la maquinaria ya ha echado a rodar, cuando todo empieza a encajar. A partir de ahí, cuando los protagonistas empiezan a aplicar, de forma un poco inconsciente todavía, lo que han estado aprendiendo. Sinceramente, la serie ha sido planificada al milímetro y el guión no tiene fisuras de ningún tipo.

Técnicamente, no podíamos esperar menos de David Fincher, que aunque no es el showrunner, sí dirige cuatro episodios y ha tenido voz y voto como productor ejecutivo que es. Los que dirige el maestro son todos sublimes en planificación, fotografía, ritmo, dirección de actores, sin desmerecer al resto, que han hecho un trabajo tremendo y me ha sorprendido bastante. La fotografía, que acentúa el color amarillento sepia propio de la evocación de épocas pasadas, es espectacular, bella y muy bien encuadrada. El montaje es otro de sus puntos fuertes, siempre hago referencia al rápido montaje de imágenes en el segundo episodio cuando Fincher busca contarnos la rutina de los viajes de Tench y Ford, una maravilla que recuerda a Scorsese o Guy Ritchie. Y no nos podemos ir de aquí sin comentar la maravillosa música de la serie, fruto, claro está, de la época en la que está ambientada, un repaso a grandes clásicos del rock y el glam de los 70.

Jonathan Groff y Anna Torv en Mindhunter, de Netflix

El resultado que nos queda después de todo lo que hemos comentado es una de las mejores series de 2017Mindhunter no decepcionó a los que esperábamos algo grande de Fincher y Netflix. Su renovación, que estaba cantada, ya ha sido confirmada y toca esperar para poder ver cómo sigue. Por último, recordar que ya hablamos de ella en nuestro podcast, que os dejo aquí abajo para quien quiera escucharlo.

 

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

‘Dark’, así es la primera serie alemana producida por Netflix

Netflix debuta con su producción propia alemana con 'Dark'

Mañana viernes 1 de diciembre se estrena la primera serie alemana producida por Netflix, Dark. Se trata de una serie que mezcla terror con ciencia ficción y suspense, muy oscura como su propio nombre indica. Nosotros ya hemos visto los tres primeros episodios y podemos contaros cómo es y qué os vais a encontrar. Por supuesto, sin spoilers.

Dark nos sitúa en Winden, un pequeño pueblo alemán que alberga una central nuclear, en noviembre de 2019. Un adolescente lleva un par de semanas desaparecido y todos lo buscan con todos los medios a su alcance. Los más viejos del lugar ven muchas similitudes con un caso similar que ocurrió 33 años antes. Mientras estaba con su hermano y sus amigos en el bosque una noche, Mikkel, otro niño del pueblo, desparece en las mismas circunstancias, creándose una situación idéntica a la que ocurrió entonces.

La serie ha sido creada por el director y guionista Baran bo Odar, que dirige los diez episodios que componen esta primera temporada. Aunque la serie hace honor a su nombre, Dark, la oscuridad es un accesorio para crear ambiente en una historia que es básicamente el drama de varias familias que se ven afectadas por la desaparición de sus seres queridos, que han ido a parar a otras épocas aunque eso ellos no lo sepan. Eso es lo bueno, la construcción de unos personajes que han quedado marcados por la tragedia, pero a la vez el suspense que sus creadores inoculan en el espectador mediante una ambientación muy adecuada, ya sea sonido, fotografía o el guión. Si a todo esto le añades viajes temporales, queda un producto muy atractivo para diferentes segmentos de audiencia, que es lo que pretende Netflix con las producciones no americanas.

Dark no es Stranger Things

La serie Dark ha sido comparada con Stranger Things, aunque sólo son circunstanciales.

Seguramente habréis oído que Dark es la Stranger Things alemana. Nada más lejos de la realidad, no tienen nada que ver en lo importante, el tono. Mientras la serie de los Duffer hacía un ejercicio de nostalgia al tiempo que revisitaba los clásicos del cine de aventuras de los 80 de forma muy ligera, ésta es más adulta, más seria, y no tan dirigida a grandes masas. Obviamente, las similitudes son clarísimas y yo diría que algunas están forzadas. Podremos ver a niños desaparecidos y padres desesperados por encontrarlos, linternas en el bosque, instalación (en este caso una central nuclear) que oculta secretos en su interior y puede ser responsable de las desapariciones, rehenes encerrados en una habitación, referencias a los años 80, etc.

Aunque tiene una premisa muy interesante, Dark es muy confusa desde el comienzo con una escena inicial que en principio no sabemos si ocurre en realidad en ese momento o es un flashback es un flashforward. Después tenemos una presentación de personajes masiva, un poco atropellada. Muchos nombres y muchas caras que al no estar familiarizados con el idioma ni con los actores alemanes hacen que sea un poco difícil establecer las relaciones entre ellos. Una vez que se supere esa fase, que aviso que sigue pasando tras ver los tres primeros episodios, se disfrutará en toda su dimensión.

Dark tiene todos los ingredientes que no pueden faltar en una serie de terror: puertas que chirrían, música que puntualiza quizás demasiado, travellings de acercamiento, todo tipo de ruidos con eco, animales muertos, etc. Pero también juega muy bien con el suspense porque nos da muy poca información sobre lo que está pasando, algo esencial para mantener al espectador pegado a la pantalla. Me ha gustado que la poca que se nos da la recibimos principalmente a través de las imágenes y no de los diálogos, lo que da lugar a diferentes interpretaciones. La estética también ayuda sin ser nada novedoso, pues es muy oscura y húmeda pero suficiente para crear atmósfera.

Dark es la primera serie alemana de Netflix

Celebro que Netflix produzca allá donde se establece, creo que es un detalle que le hace ganar adeptos. Y sobre todo en casos como el de Dark, que me ha parecido una serie muy interesante en todos los aspectos. Además, la plataforma sabe que los suscriptores están buscando más allá de la ficción americana y de paso vamos descubriendo una forma de hacer diferente, más europea, que no hace sino enriquecer a la industria y al espectador. Así pues, queda hecha esta recomendación que podréis ver a partir de mañana día 1 de diciembre.

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‘The Sinner’, el thriller adictivo de Jessica Biel

Jessica Biel y Bill Pullman protagonizan The Sinner, un thriller estrenado por Netflix

La semana pasada Netflix estrenaba en España el último objeto de maratones de muchos de nosotros, la responsable de nuestras ojeras de esta semana y gracias a que sólo eran ocho episodios. The Sinner es un thriller policial sobre un caso con culpable claro, pero sobre el que se adivinan motivos psicológicos ocultos. Se estrenó el pasado verano en Estados Unidos de la mano de USA Network y está protagonizada por Jessica Biel y Bill Pullman, que hacen un notable trabajo.

Cora Tanetti (Jessica Biel) es una mujer descontenta con su vida de esposa y madre que apuñala hasta la muerte a un hombre a la vista de mucha gente sin que nadie, ni ella misma, conozca los motivos que le han llevado a ello. Tras declararse culpable, el policía Harry Ambrose (Bill Pullman), sigue investigando porque cree que algún trauma importante subyace sobre la personalidad de Cora. Tras someterse a varias terapias para intentar recordar lagunas de su pasado, éstos recuerdos van componiendo el puzzle.

The Sinner, por tanto, tiene un culpable claro desde el principio por lo que se sale de la línea habitual de cualquier serie con asesinos, víctimas y policías. Lo que nos queda por saber son las razones que han llevado a Cora a cometer el crimen. Se pasa así del whodunnit al whydunnit (del quiénlohizo al porquélohizo) y esa es su principal novedad y motivo de enganche del espectador. Aunque en la búsqueda del “por qué” surgen nuevos “cómos”, “dóndes”, “cuandos” y “quiénes” por lo que la narración no es tan novedosa y la fórmula no difiere prácticamente porque parte de la base de que Cora es inocente (o al menos no tan culpable) y, por tanto se buscan otros.

Cora Tanetti (Jessica Biel) )apuñala a un hombre a la vista de todo el mundo en The Sinner.

The Sinner mantiene muy bien el suspense durante la primera mitad, donde vamos descubriendo detalles confusos e inconexos, mientras que la segunda nos quiere dar todo mascado al final y se descuidan aspectos de personajes y tramas que favorecen al esclarecimiento del relato pero hace que la serie parezca que va a descarrilar en cualquier momento. Lo que antes eran los efectos de las acciones de Cora en su familia y la lucha interna de Harry con sus temas masoquistas y su separación, después se va diluyendo para dar prioridad a las respuestas.

La serie de USA Network ha sido hecha a medida para y por Jessica Biel, pues también ejerce de productora ejecutiva, supongo que de ahí a que intente pasar por alguien de veintitantos cuando no los tiene y parezca bastante más mayor que su marido y su hermana en The Sinner. Aún así tengo que decir está muy bien en este papel y lo dice alguien que no es su fan precisamente. También está muy bien Bill Pullman en el rol de detective atormentado, aunque hay algo que me falla y no sé qué es, quizás su barba o su aspecto descuidado.

Bill Pullman es el detective atormentado de The Sinner

En líneas generales podemos considerar The Sinner como un buen producto y un thriller interesante, pero sobre todo adictivo. Podría ser más redonda, estar un poco mejor narrada o haber dotado a los personajes secundarios de un poco más de protagonismo, pero ojalá todas las series hechas a medida de un actor o actriz tuvieran la mitad de calidad que esta. Queda hecha la recomendación.

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‘Stranger Things’, el entretenimiento supera a la nostalgia

La segunda temporada de Stranger Things, en Netflix

En este artículo hay spoilers, cuidado con lo que lees.

Sin duda, esta ha sido la semana de Stranger Things. La serie de Netflix ha vuelto a arrasar en todos los campos: conversaciones entre amigos, redes sociales, artículos en blogs, podcasts y suponemos que también en audiencias, que la plataforma se guarda para sí misma hasta que quiera. La gallina de los huevos de oro ha regresado con fuerza, más si cabe que con la que debutó el año pasado. Por cierto, ya está renovada para una tercera y cuarta temporada, así que queda serie para rato.

La segunda temporada de Stranger Things nos sitúa un año después de los acontecimientos de la primera, cuando Eleven derrotó al monstruo y desapareció. La vuelta a la normalidad ha costado para los chavales, sobre todo para Will, que tiene ataques en los que ve Del Revés de vez en cuando y Mike, que no pierde la esperanza de contactar con ella. Mientras, en Hawkins está ocurriendo algo que provoca la vuelta del mal al pueblo. También ha traído novedades que han aportado mucho a la temporada. La incorporación de Bob (Sean Astin), que hace de novio de Joyce Byers, Billy (Dacre Montgomery) y su hermana Max (Sadie Sink), que aportan frescura a las tramas adolescentes e infantiles y el Dr. Owens (Paul Reiser), una cara amigable que deja de ser un obstáculo para que los protagonistas se muevan por las instalaciones con total libertad.

El juego de las referencias continúa

Empezando por Sean Astin, que junto con Winona Ryder, son una referencia por sí misma por sus participaciones en las películas de aventuras juveniles de los 80. También Paul Reiser, que participó en la saga de Alien, otra de las claros guiños de la segunda temporada de Stranger Things. Los Cazafantasmas y Mad Max son invocadas directamente con los disfraces de Halloween en el caso de la primera y con el apodo de Max y los atracadores punkies del cold opening del primer episodio la segunda. Incluso me ha parecido ver algo parecido a Aventuras en la Gran Ciudad en el viaje de Eleven a Chicago. La posesión de Will recuerda al El Exorcista, siguen las menciones a La Guerra de las Galaxias, E.T, Encuentros en la tercera fase Los Goonies, como en la pasada temporada.

Dos actores muy conocidos por sus papeles de niños en películas de los 80, en Stranger Things

Una fórmula perfecta

Me imagino a los hermanos Duffer frente a una pizarra gigante llena de raíces cuadradas, derivadas, integrales y demás, para intentar dar con la fórmula del entretenimiento perfecto, que lo equilibre con la nostalgia y que a la vez se nutra de mil referencias para crear algo que, a pesar de no ser nuevo, actualiza todo lo anterior. Y lo consiguen a pesar de que todo estaba a priori contado en la primera temporada, que su final podría haber servido como cerrado. Lo hacen agregando personajes nuevos que congenian a la perfección con los antiguos, dando más protagonismo a secundarios como el sheriff Hopper o Steve, que se sale en estos nueve episodios. Y lo más importante, lo hacen restando protagonismo a la gran protagonista, Eleven, que no ha interactuado con sus amigos hasta prácticamente el último capítulo, pero sin que su trama perdiera nada de interés.

En su segunda temporada, Stranger Things sigue en su línea en cuanto a la estética, muy parecida a aquellas películas de los 80, aunque esta vez quizás se abuse de los colores azul y rojo, como ya anticipaba el cartel promocional. Sí me gustaría destacar el uso de la música, con mayor número de temas musicales de grupos de la época, explorando la electrónica, el glam rock, el heavy e incluso las canciones más comerciales que han quedado en la memoria de todos.

Los auténticos protagonistas de Stranger Things son los niños

No hay duda de que Stranger Things es un producto redondo, milimétricamente pensado para entretener al 100%, sin reservas, por lo que funciona perfectamente. Se le pueden buscar defectos, que los tiene pero nadie puede decir que no es una buenísima serie. Hay dos formas de entrar en la historia: una creando una obra de arte, única, novedosa y estéticamente rompedora; o creando un producto tan entretenido que lo vea tanta gente como para que consiga ser un icono de una época. Strangers Things no será tan única como para hacer historia en la televisión pero sí proclive a quedarse en el imaginario colectivo como hicieron todos sus referentes, precisamente.

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‘Las chicas del cable’: romance y feminismo en el debut español de Netflix

Blanca Suárez, Ana Fernández, Maggie Civantos, y Nadia de Santiago protagonizan Las Chicas del Cable, la primera serie española de Netflix

Un año y medio ha tardado Netflix en producir y estrenar su primera propuesta original hecha en España. Las chicas del cable, en colaboración con Bambú, sigue la línea de las últimas series de la productora, que han funcionado muy bien en la plataforma en todo el mundo. Un reparto con muchas caras conocidas, una fórmula de eficacia probada y la corrección de uno de los errores clásicos de la ficción española, la excesiva duración. ¿Veis como se puede? Ya he visto los primeros seis episodios y estas son mis primeras impresiones.

Las chicas del cable nos sitúa en la España de los años 20 del siglo XX, en pleno reinado de Alfonso XIII, cuando el teléfono empieza a despegar como medio de comunicación. El destino junta a cuatro mujeres con diferentes ambiciones pero con la meta común de ser independientes en una época en la que era algo casi imposible. Lidia (Blanca Suárez) se reencuentra con su novio de juventud, que ahora dirige la compañía, mientras intenta pagar una deuda. Ángeles (Maggie Civantos) lucha por liberarse de un marido adúltero y maltratador. Carlota (Ana Fernández) lucha por emanciparse de un padre autoritario y sueña con la liberación definitiva de la mujer. Y la inocente Marga (Nadia de Santiago), recién llegada desde su pueblo, tratará de hacerse hueco en una ciudad más adelantada que ella.

Romance y feminismo

Que nadie se engañe, estamos ante una serie de género eminentemente romántico. Y no pretende ser otra cosa. Su principal lastre es la eterna comparación con Velvet Gran Hotel, pero si hacemos tabula rasa eliminando los precedentes nos queda una muy buena serie “de amor”. Es decir, que puede funcionar muy bien a nivel mundial. Aunque está llena de tópicos del género (faltaría más, sin ellos no habría historia) como el triángulo amoroso, dos viejos amores que se reencuentran años después, falsas identidades o el pasado que siempre amenaza con salir a la luz, pero nunca lo hace, Las chicas del cable encuentra hueco para tratar otros temas muy interesantes e inherentes a la época que recrea.

Las chicas del cable, la nueva serie española de Netflix y Bambú

Recordemos que Velvet fue muy criticada por obviar el franquismo y centrarse en una alta sociedad ajena a cualquier falta de libertad. Las chicas del cable, por el contrario sí indaga en los problemas de su tiempo, sobre todo el feminismo, tema recurrente en las series actuales que siempre es bienvenido, dicho sea de paso. Las dificultades de la mujer de la época marcan la serie, no sólo a nivel romántico sino también social, familiar y laboral. Además del feminismo propiamente dicho, introduce superficialmente otro tema de moda, el de las escuchas telefónicas, esta vez para prevenir golpes de estado contra Alfonso XIII. Parece que es algo que se lleva haciendo toda la vida. Estos son a grandes rasgos los temas que trata la serie, aunque echamos en falta algo más de profundidad, escarbar un poco más en ellos, lo que enriquecería mucho la narración. Quizá más adelante.

Técnica y artística

No es ningún secreto que Bambú lleva años mejorando el nivel de producción de las series españolas, tanto a nivel artístico como técnico. Con el empujón de Netflix, Las chicas del cable luce aún mejor. La ambientación es muy buena, sobre todo los decorados interiores, aunque en ningún momento se elude rodar escenas exteriores, con un resultado más que aceptable. El equipo de producción ha hecho un buen trabajo investigando la época y eligiendo localizaciones. Con respecto a la parte técnica, me ha gustado la fotografía en términos generales pero me gustaría hacer hincapié en los fondos de colores de las escenas con poca luz, que hay muchas, dando un contraluz que aporta mucho a la narración. No es que me moleste que se use música actual en las series de época, hay suficientes ejemplos que demuestran que suele funcionar, pero me incomoda que dentro de la serie también suene porque se carga la ambientación y los personajes tienen que bailar a otro ritmo. Con el paso de los episodios nos vamos olvidando y, de hecho, empezamos a disfrutar de su cabecera y la canción de los créditos al final.

Las chicas del cable (Netflix) está protagonizada por Blanca Suárez, Ana Fernández, Maggie Civantos, Nadia de Santiago, Ana Polvorosa, Martiño Rivas y Yon Gonzalez.

A nivel artístico, Bambú y Netflix han hecho un buen casting, escogiendo actores muy conocidos en España, cualquiera podría decir que demasiado explotados, como Blanca Suárez, Yon González o Martiño Rivas, que han coincidido varias veces, o Maggie Civantos, protagonista de la gran Vis A Vis. Los combinan con actores y actrices jóvenes que serán estrellas televisivas de aquí a un tiempo como Nadia de Santiago, Ana Fernández, Borja Luna o Nico Romero. Por supuesto, no pueden faltar las viejas glorias como Concha Velasco, Tina Sainz, María Garralón, etc. El nivel interpretativo es bastante alto, así como la dirección de actores, salvo contadas excepciones. Como nota negativa tendríamos que destacar la voz en off de Blanca Suárez, creo que es demasiado descriptiva y entorpece a las imágenes, sobre todo en los inicios y finales de los episodios.

En líneas generales, creo que Las chicas del cable está por encima de la media de las series españolas, pero también de las de Netflix a nivel global. La plataforma sabía lo que quería tras el éxito de Velvet en Estados Unidos y ya lo tiene. Una serie romántica que tendrá buena acogida en todo el mundo aunque no profundice demasiado en otros temas que la harían ser mejor.

 

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‘Girlboss’, la historia detrás de Nasty Gal ha resultado ser graciosa

Girlboss, protagonizada por Britt Robertson como Sophia Amoruso. La nueva comedia de Netflix

Hoy se estrena la nueva comedia de Netflix, Girlboss, una adaptación libre del libro homónimo (pero con hashtag, #Girlboss) de Sophia Amoruso, fundadora de la marca de ropa Nasty Gal. Ya hemos podido ver los cuatro primeros episodios y, siendo honestos, si no hubiera visto el cuarto, esta sería una mala crítica. Tras verlo, creo que todavía hay esperanza para ella.

Girlboss nos sitúa en San Francisco en el año 2006, donde una joven y despreocupada Sophia (Britt Robertson) malvive de trabajo en trabajo buscando su verdadera vocación sin éxito. Su objetivo es encontrarla para no tener que volver a trabajar nunca más, como decía Steve Jobs. Tras hacerse con una ganga, decide venderla en una subasta de Ebay, donde consigue una gran suma de dinero. Sophia ha encontrado su vocación, ahora tendrá que hacerlo su modo de vida. La joven empresaria montó una gran marca tras haber empezado revendiendo ropa de segunda mano robada o encontrada en contenedores de basura. Nasty Gal llegó a facturar 100 millones de dólares y tenía 300 empleados. Una historia que bien merece ser contada. 

El libro de Sophia Amoruso llegó a las manos de Charlize Theron y ésta decidió convertirla en serie de televisión con la ayuda de Kay Cannon, que ya había trabajado en otras importantes comedias como 30 Rock, New Girl o la saga cinematográfica Dando la nota. Todas sus obras se caracterizan por tener personajes femeninos protagonistas y esa visión le venía muy bien a Girlboss, por lo que fue perfecta para liderar el proyecto. Tras unos cuantos portazos de las principales networks, que querían hacer algunos cambios incluso en el título, Netflix apostó finalmente por ella, ávidos de nuevos títulos para engrosar su catálogo. Theron, Cannon y la propia Amoruso acabaron al frente de la producción ejecutiva.

Gurlboss, con Britt Robertson y producida por Charlize Theron

Efectivamente, Girlboss es otra de esas historias que tanto el cine como la televisión americana nos ha contado en múltiples ocasiones. Por tanto, la serie de Netflix no nos va a aportar nada nuevo en cuanto a su temática. Una chica joven, excéntrica, despreocupada y casi delincuente habitual consigue dar el pelotazo en el país de las oportunidades, cumpliendo así su sueño americano. Sí es cierto que su narrativa es atractiva, no busca ser la clásica comedia de situación, sino que intenta ir un poco más allá (pero no mucho). Episodios contados en cuenta atrás, otros en flashbacks casi al completo y una recreación muy interesante del pasado reciente. Hay muchas series ambientadas en 2006 que parecen prácticamente la actualidad cambiando únicamente teléfonos móviles y ordenadores, sin embargo, con la excusa de la moda, Girlboss refleja a la perfección que ya han pasado más de diez años de aquello y que en los 2000 también se cometían algunos atentados a la hora de vestir.

El principal problema de la serie es su precisamente su personaje principal, Sophia, no por culpa de la actriz sino de las directrices que le habrán marcado los directores. Kay Cannon quería deformar aún más a la protagonista, hacerla más excéntrica de lo que ya era. En mi opinión, se han pasado de frenada. Britt Robertson está sobreactuada al menos en los tres primeros episodios, cuando más que excéntrica, estaba totalmente eufórica, fuera de control. Puede que la intención sea descolocar al espectador, y lo consiguen, pero a mí me sacaron de la narración a las primeras de cambio. Su hiperactividad te pone de los nervios hasta el cuarto episodio, cuando la historia se centra más en ver cómo trabaja Sophia que en describirla. Es ahí cuando el personaje se asienta y la comedia empieza a funcionar, teniendo detalles más que interesantes.

Girlboss sigue la línea de las últimas comedias de Netflix, que busca series para todos los gustos. Con esta, busca reforzar un segmento femenino por el que está haciendo mucho, con personajes fuertes, que realmente llevan el peso de la historia, lo cual sigue haciendo falta. No es que sea ninguna maravilla pero es entretenida y, puestos a ver series que aporten poco, prefiero quedarme con ella antes que con otras.

Girlboss se estrena hoy, viernes 21 de abril, en Netflix.

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‘Por Trece Razones’, acoso escolar en cintas de cassette

Por Trece Razones, la nueva serie de adolescentes de Netflix.

Hoy se estrena en Netflix Por Trece Razones, serie basada en la novela de Jay Asher, muy esperada por sus fans. Ya hemos visto los cuatro primeros episodios y podemos afirmar, sin duda, que estamos ante la nueva obsesión de los suscriptores de la plataforma. Antes de sumergirnos en ella, eso sí, debemos desprendernos de la idea de serie adolescente al uso, porque no lo es. Es una serie de adolescentes que puede ver todo tipo de público.

Por Trece Razones nos sitúa dos semanas después del suicidio de una chica llamada Hannah Baker, cuando un compañero de clase, Clay Jensen, recibe un paquete con unas cintas donde explica las razones que le han llevado a tomar la fatal decisión. En las grabaciones, señala a los compañeros y sus acciones que ella considera responsables, y a todo el que le llegan las cintas, lo es. Clay, walkman en mano, revisita todo el dolor de Hannah a lo largo de los trece episodios que componen la temporada. El juego narrativo que propone es muy interesante. Mientras Clay escucha las grabaciones, es Hannah la que va narrando y viviendo toda la historia a modo de flashback, y sus transiciones con el presente son meritorias.

Junto a ellos, el espectador se embarca en un viaje muy necesario de hacer. Por Trece Razones trata una gran cantidad de temas interesantes y da la sensación de que llega en el momento adecuado, aunque igual siempre es el momento adecuado. El acoso escolar es el primer gran tema que se nos viene a la cabeza cuando leemos la sinopsis. Efectivamente, el acoso va a ser el eje sobre el que gire toda la narración. Las razones que va dando Hannah coinciden con el inicio de algún tipo de bullying, aunque ningún hecho sea tan grave como para suicidarse, son granos de arena que se van acumulando. Y en una persona más sensible puede llegar a pesar como una losa hasta que la salida más fácil es la propia muerte. Por lo que he visto, Hannah no parece encajar en un perfil de víctima, al menos desde mi punto de vista. Que no se ofenda nadie, pero todos hemos vividos situaciones similares en el instituto.

Por Trece Razones, la nueva serie de Netflix

Otro de los grandes temas de la serie es el acoso sexual, muy de moda en Estados Unidos principalmente, por la proliferación de las denuncias por violación en los campus universitarios. También por la concienciación feminista que poco a poco se va haciendo más relevante. Presentar las consecuencias, leves en apariencia, de que le agarren el culo a Hannah, puede derivar en algo más grave y envía un mensaje claro a los jóvenes en una secuencia genial. El efecto mariposa es un concepto recurrente en Por Trece Razones, hemos visto el aleteo de la mariposa y las consecuencias del huracán, pero nos queda por saber lo más interesante: cómo llegamos al huracán.

Para ello nos falta una tercera pata importatísima para entender el acoso escolar en la actualidad, las redes sociales. Por experiencia propia, veo que los adolescentes utilizan mal las redes sociales, lo hacen sin código ético y sin filtros. Publicación de fotos, difusión de rumores y humillación 2.0 es la clave de la alarma social que el bullying está generando hoy en día. La serie lo refleja muy bien, cómo ese aleteo de la mariposa se va convirtiendo en un huracán que arrasa con todo. En los primeros episodios, Hannah se enfrentará a las redes sociales en más de una ocasión.

Hannah Baker (Katherine Langford) es la protagonista de Por Trece Razones, la nueva serie de Netflix

Por Trece Razones engancha desde el principio porque hay cabos sueltos, se va generando un misterio bien llevado por los guionistas que no nos puede despegar de nuestra pantalla. Clay, que va oyendo las cintas a su ritmo, se va dando cuenta de que sus compañeros saben más de lo que él cree. Ellos, además, ven las cosas de forma diferente a la joven y van sembrando la duda sobre lo que aparece en las grabaciones. Y después está la figura de su amigo Tony, el personaje más enigmático de todos, que parece un cómplice de Hannah y actúa como protector de la persona que tiene los cassettes.

Como siempre, creo que Netflix alarga demasiado los episodios de sus series y ese estiramiento juega un poco en su contra, pero no se nota tanto como en otros de sus productos, como Bloodline, por ejemplo. En líneas generales, la factura técnica es muy efectiva, componiendo imágenes con valor estético, acompañadas de una banda sonora con protagonismo de The CurePor Trece Razones lo tiene todo a favor para ser el próximo gran tema del que se hable en los próximos días, la serie que tendréis que ver para no quedaros atrás hasta que llegue la siguiente. Y esta vez con motivo, porque estamos ante una serie necesaria y, si además es adictiva, pues mejor.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

‘Iron Fist’, aprobado raspado para lo nuevo de Marvel y Netflix

La cuarta serie de Marvel y Netflix es Iron Fist

Hoy llega a nuestras casas la primera temporada de Iron Fist, la cuarta colaboración de Marvel y Netflix. Después de ver los primeros seis episodios tengo sentimientos encontrados. Por un lado me parece un producto decente, entretenido, y por otro me parece que tiene muchos fallos y se queda corta en sus pretensiones. Todo esto teniendo en cuenta que no soy nada fan ni de Marvel, ni de los superhéroes en general. Vamos a verlo en profundidad.

Iron Fist nos cuenta la historia de Danny Rand, el hijo de un multimillonario al que se daba por muerto desde hacía quince años, cuando su avión se estrelló en el Himalaya. Desde entonces ha vivido con unos monjes que le han enseñado kung-fu. A su regreso a Nueva York intenta recuperar su nombre y su legado, aunque su verdadera motivación es acabar con el ente maligno llamado La Mano.

Los seis primeros episodios tienen dos partes bien diferenciadas: la primera dedicada a recuperar el imperio que le pertenece, y la segunda el inicio de su lucha contra La Mano. El primer problema que identificamos es que nuestro protagonista no parece tener un objetivo marcado desde el principio. Cuesta saber hacia dónde va a girar el guión y ante qué tipo de serie estamos. Durante los tres primeros episodios hay muy poca acción y la trama se sustenta en su lucha con la familia Meachum porque le reconozcan como Danny Rand. En los tres siguientes, el protagonista intenta averiguar su destino, ya vemos más escenas de acción, algunas de ellas muy interesantes, y poco más.

Danny Rand (Finn Jones), Ward y Joy Meachum (Tom Pelphrey y Jessica Stroup)

No tengo ningún problema con esa primera parte, sabemos que las series de Marvel-Netflix comienzan a construir sus historias lentamente y sus primeras temporadas son prácticamente un planteamiento. Es cierto que Danny es demasiado inocente, las tramas empresariales son demasiado básicas y los ejecutivos no tienen la “maldad” que estamos acostumbrados a ver últimamente. Estos episodios se resuelven muy rápido y de forma poco trabajada. Los personajes, aunque están bien definidos, no consiguen que nos identifiquemos con sus motivaciones. A partir del cuarto empezamos a intuir que Iron Fist es una serie de Marvel, cuando ya tenemos identificado a un enemigo aunque no esté personificado. A medida que Danny empieza a pelear notamos las reminiscencia del buen cine de artes marciales, el kung-fu es un arte muy bello. A partir de aquí los episodios están mejor estructurados y los finales tienen buenos cliffhangers que consiguen su propósito.

Todo ello sin muchos alardes, no olvidemos que estamos ante una serie de Marvel. En mi opinión, la productora/editora de cómics, por el público al que se dirige, se queda corta en su profundidad en los personajes, en la violencia de las escenas de acción y acaba siendo demasiado naif, más si cabe en una época en la que los productos cada vez son más atrevidos. Iron Fist es una ficción creada para los fans y un público juvenil, y como tal creo que funciona bien. No busquemos donde no hay que buscar.

Iron Fist, Marvel y Netflix. Todo héroe necesita ayuda. Rosario Dawson (Claire Temple) y Colleen Wing (Jessica Henwick)

Como veis, en ningún momento he comparado Iron Fist con sus predecesoras. Primero porque cada serie merece ser tratada con independencia, es decir, yo no la juzgo como parte de un grupo de series sino como una ficción independiente. Y segundo porque pierde en todas las comparaciones, sólo estando cerca de Luke Cage. Y lo es por un motivo ajeno a cualquier argumento válido para cualquier marveliano, y es que Daredevil Jessica Jones me parecen mucho más arriesgadas en su temática y adultas en la ejecución de su historia. Yo defiendo Iron Fist porque a pesar de sus fallos, que tiene un buen puñado, me ha resultado entretenida, que es lo mejor que se puede decir de una serie de sus características. Porque no pretende más.

 

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

Tráilers de la semana: ‘Ingobernable’, ‘Por Trece Razones’, ‘Grace & Frankie…

La nueva serie de Netflix y los otros tráilers de la semana

Segunda semana de nuestra sección de tráilers de la semana y Netflix vuelve a tener un papel protagonista, pues cuatro de los cinco avances son de la plataforma y tan sólo uno de HBO. Además, entre ellas hay dos nuevos dramas que pueden ser su próximo bombazo: Ingobernable Por Trece Razones.

  • Ingobernable (Netflix)

La polémica está servida. La nueva serie de Netflix Latinoamérica en asociación con la valiente productora Argos protagoniza los tráilers de la semana. Ingobernable lo tiene todo para que se hable de ella hasta la saciedad. Lo primero es la presencia de Kate del Castillo como protagonista después de su episodio con el narcotraficante ‘Chapo’ Guzmán. También porque se aproxima de forma ficticia al Presidente de México y a su esposa pero recuerdan demasiado a los reales, Enrique Peña Nieto y su mujer Angélica Rivera. Se estrena el próximo 24 de marzo.

 

  • Grace & Frankie 3T (Netflix)

Grace & Frankie se está convirtiendo en una de las mejores comedias de Netflix, consolidándose con su tercera temporada. Su magnífico reparto, encabezado por Jane Fonda y Lily Tomlin, ponen en alza a la madurez demostrando que nunca es tarde para reconducir unas vidas que se daban por hechas. Llegará a la plataforma el próximo 24 de marzo también.

 

  • Por Trece Razones (Netflix)

Igual es aventurarse un poco, pero Por Trece Razones tiene todo lo necesario para convertirse en la próxima obsesión de los adolescentes, y los no tan adolescentes. Y el próximo tema de conversación en redes sociales propiciado por un producto de Netflix. Es otra serie de instituto, sí, pero su premisa es muy interesante siempre y cuando no caiga en el culebrón. No parece que sea el caso. Tom McCarthy (Spotlight) dirige los dos primeros episodios.

 

  • La Guerra en Hollywood (Netflix)

Como vemos, Netflix no tiene límites a la hora de crear productos. En esta ocasión hablamos de una serie documental sobre cineastas contado por cineastas. Laurent Bouzereau dirige La Guerra en Hollywood (Five Came Back) sobre un libro de Mark Harris. Se trata de la historia de cinco directores que arriesgaron su vida para contarle a América la verdad de lo que estaba pasando: John Ford, William Wyler, John Huston, Frank Capra y George Stevens. En la serie participan con su testimonio: Francis Ford Coppola, Guillermo del Toro, Steven Spielberg, Lawrence Kasdan y Paul Greengrass. Y Meryl Streep como narradora. Se estrena el 31 de marzo.

 

  • Animals 2T (HBO)

La serie de animación de HBO sobre la fauna de Nueva York despide los tráilers de la semana. No es la comedia más exitosa de la cadena ni tampoco la mejor pero crea un fondo de armario para el gigante de cable y seguro que tiene un público fiel. Su segunda temporada se estrena el 17 de marzo.

 

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

Tráilers de la semana: ‘Iron Fist’, ‘The Get Down’, ‘Silicon Valley’…

Tráiler y vídeo promocional de ¿Qué fue de Jorge Sanz?

¡Estrenamos sección semanal! Cada sábado, siempre y cuando las circunstancias y el material lo permitan, os vamos a traer en un sólo artículo los tráilers más destacados de la semana para que no te tengas que marear buscando por las redes. Esta semana ha sido muy activa para los chicos de Netflix, que nos traen un tráiler y un anuncio. HBO calienta motores con lo nuevo de Silicon Valley y Movistar nos trae un vídeo divertido sobre el octavo capítulo de ¿Qué fue de Jorge Sanz?

  • Iron Fist (Netflix)

Netflix ha empezado la promoción de su cuarta colaboración con Marvel, Iron Fist, protagonizada por el ex actor de Juego de Tronos Finn Jones. En realidad no se trata de un tráiler propiamente dicho, sino un first look con declaraciones de los protagonistas. Os recuerdo que no falta nada para su estreno, el 17 de marzo estarán disponibles sus trece episodios.

  • The Get Down (Netflix)

Una de las sorpresas de la semana nos la hemos llevado con el anuncio de la segunda temporada de The Get Down. Tampoco es un tráiler oficial pero contiene nuevas imágenes y desvela la fecha del 7 de abril como día del estreno.

  • Silicon Valley

HBO ya ha empezado a promocionar una de sus comedias estrella. Silicon Valley ha ido ganando adeptos con el tiempo y, si bien no se ha convertido en una referencia intelectual como Girls, sí que le sale muy rentable a la cadena que la produce. Su cuarta temporada se estrena el 23 de abril, en HBO España y también en Movistar+.

  • ¿Qué fue de Jorge Sanz?

Por último, os traemos un divertido vídeo promocional del octavo episodio de la comedia de Movistar+, ¿Qué fue de Jorge Sanz? Cada cierto tiempo el actor, que ha sabido encajar con muchísimo humor los sinsabores del éxito, y el gran David Trueba, nos trae un nuevo capítulo que esperamos ver con más frecuencia. Éste, el octavo, se podrá ver en Movistar Series desde el día 4 de marzo.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.