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La tercera temporada de ‘The Affair’ sigue abriendo puertas

Alison Bailey (Ruth Wilson) y Noah Solloway (Dominic West) en la tercera temporada de The Affair

La cantidad inasumible de series que se emiten en la actualidad a menudo nos hace olvidar cuáles son las realmente buenas y las sólo aceptables. El consumo desmedido de ficciones que tienen un buen nivel provoca que menospreciemos a otras que son muy superiores. La tercera temporada de The Affair nos recuerda por qué seguimos viendo series, por qué prestamos atención a muchas que ni siquiera la merecen y qué estamos haciendo con nuestro tiempo. Seguir Leyendo

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

Outlander no es sólo para chicas

Basada en la saga literaria de Diana Gabaldón

Esta temporada 2014-2015 no se está caracterizando por ser especialmente brillante, prácticamente ninguna nueva serie se puede considerar como obra de arte, pero sí que ha habido algunos grandes éxitos como Empire, sobre todo de cifras, y otros más equilibrados como la nueva serie de Starz, Outlander.

Alguien debería haber dicho claramente que Outlander no era sólo una historia romántica de esas que se venden para el público femenino. No me gusta que a priori se clasifique una serie para uno u otro género, o cualquier nicho, sobre todo si como es el caso, es vendible para casi todo tipo de público (adulto). Que fuera del canal de cable que emite series tan masculinas como Spartacus o Black Sails me hizo tener cierto interés en ver el resultado de una adaptación de una saga literaria con una legión de fans y cuya expectación era enorme. Por supuesto, no se iban a cortar en desnudos pero pocos podríamos imaginar que iban a llevar a tal extremo la violencia, tanto física como psicológica y lo que ocurre en los dos últimos episodios de la primera temporada es una de las secuencias más horribles y dolorosas que recuerdo.

Y eso que mi relación con Outlander empezó con un piloto me dejó un poco frío a pesar de que contenía muchos detalles interesantes y de los que finalmente han sabido sacar provecho. Digo finalmente porque la primera parte de la temporada fue un poco floja, lenta y sin mucha acción hasta el final de midseason, cuando Claire tiene que casarse con Jaime evitar testificar para los ingleses. Nace a partir de aquí la historia de amor que nos prometieron y, lejos de ser un camino de rosas, ha sido un viaje que se torna más oscuro a medida que llegamos al final.

Caitriona Balfe y Sam Heughan

Por supuesto, Outlander no es sólo una historia de amor, es una incursión sobre la colonización británica de Escocia, un tema siempre muy delicado de tratar en las islas que Diana Gabaldon afronta con mucha valentía y, aunque se posiciona del lado del oprimido, los clanes se llevan su dosis de crítica aunque está claro que son los ingleses los que salen peor parados como es habitual en este tipo de historias, por algo será. La política, la guerra y la lucha de poder se desarrollan en un entorno espectacular como las Highlands, que seguro que ha disparado las reservas turísticas para este verano. Además, en una época en la que empiezan a brillar los personajes femeninos importantes, nos encontramos con Claire, una luchadora que no duda en sumarse a la causa escocesa aunque ello suponga renunciar a volver a 1945. Gracias a sus conocimientos sobre medicina y, lógicamente, historia de la época, se erige en cerebro de los escoceses sin sobresalir demasiado y en una mujer que se erige en heroína para rescatar a su amado. La propia filosofía de la serie ya denota feminismo en todas sus vertientes y en Outlander, los hombres son las víctimas de violaciones.

Hay que dejar claro que la serie de Starz es eminentemente de género romántico, aunque sus concesiones a la aventura, a la fantasía y a la política, la convierten en un producto muy completo y muy recomendable. La cadena ha dado un pequeño giro en cuanto a temática pero muy coherente con su habitual filosofía de crear series con grandes dosis de sexo y violencia. Outlander podría haber funcionado en cualquier cadena pero en el cable consigue ser totalmente fiel al material original pues no se corta en adaptar sin cortapisas sus escenas más escabrosas.

La primera temporada de Outlander está disponible en el catálogo de Movistar Series. 

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

La tecnología, la realidad y Netflix

Netflix llegará a España en otoño

Como ya todos a estas alturas sabréis, la plataforma de contenido online Netflix aterrizará por fin en España en algún momento del próximo otoño. También sabréis que su precio rondará los ocho euros y que no tendrá todo el contenido habido y por haber, incluso ni House of Cards ni Orange Is The New Black, sus mejores series cuyos derechos mantiene Canal+. Por tanto este no es otro artículo destacando sus bondades y avisando de sus limitaciones. Me gustaría enfocarlo sobre la tecnología frente a la realidad.

Aún así, vamos a hacer un breve resumen de lo que vamos a encontrarnos en el catálogo de Netflix. Lo más importante de la plataforma es, desde hace algún tiempo, las series de producción propia aunque ya hemos visto que vendrá con dos bajas sensibles y con una posición en el mercado no dominante en cuanto a derechos sobre títulos cinematográficos y televisivos, cosa que empezará a cambiar paulatinamente porque sí dominará en cuanto a marca con sólo poner los pies en nuestro país. Casi todos conocemos Netflix pero no Wuaki o Filmin y ese es un trabajo que ya tienen hecho. Con Yomvi y Movistar Series competirá en igualdad de condiciones y será apasionante ver cómo acaba esta lucha.

Hace años esta progresión del contenido online mediante streaming era prácticamente ciencia ficción que hoy han hecho posible los avances tecnológicos en redes wifi y en conectividad en general. Pero la tecnología se ha dado de bruces con la realidad, pues aunque podemos hacer cosas alucinantes con nuestros televisores, ordenadores, tabletas y teléfonos móviles, el visionado de contenidos parece estar sufriendo constantes zancadillas por parte de las propias plataformas como por parte de la terrible obsolescencia programada. ¿Podrá mejorar Netflix la experiencia de sus competidores?

Aún observo con estupor y mucha indignación que la nueva versión de Yomvi (pongo sólo un ejemplo, el que conozco) no puede funcionar en una Smart TV de 2013, las limitaciones según el sistema operativo que tengas en tus dispositivos o las trabas que el usuario encuentra para verlos en un PC, ya sea a través de su inestable aplicación o del navegador de turno. Prácticamente me están obligando a suscribirme al Digital+ tradicional. Obviamente no todo es culpa de la plataforma en sí, también intervienen otros agentes como los desarrolladores de software, los plugins que se emplean y mil incompatibilidades que se dan entre sistemas. También es probable que muchos de estos problemas sean culpa de mis dispositivos pero ¿cuánto me durará la compatibilidad si hago una fuerte inversión para renovar mis gadgets?

En este entorno va a llegar Netflix, cuya experiencia se puede ver perjudicada si la tecnología no encuentra una ayuda total de nuestras conexiones y nuestros dispositivos. Gastarse ocho euros al mes no es nada, te los gastas en un gintonic, pero 1300 pavos en un televisor de última generación, un ordenador de 600 mínimo, más otros tantos para un smartphone tope de gama y una conexión a Internet más cara que la media europea, no es un gasto que cualquiera se pueda permitir cada dos o tres años. Si desarrolladores, plataformas y fabricantes no se ponen de acuerdo, más que experiencia vamos a vivir un trauma de los gordos.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

Better Call Saul: de rodillas en el desierto

Spin off de Breaking BadEl escepticismo era probablemente el sentimiento generalizado ante un spin off de Breaking Bad protagonizado por Saul Goodman, que en principio iba a ser una comedia pero durante el desarrollo Vince Gilligan y Peter Gould se dieron cuenta de que tenían entre manos mimbres para un drama similar a su obra madre. Y no se equivocaron, Better Call Saul le hace justicia.

Como ya sabréis, la serie es una precuela de Breaking Bad y nos sitúa varios años antes de toda la trama de Walter White y compañía, cuando Saul Goodman era Jimmy McGill, un abogado recién licenciado que busca su hueco en la profesión tras ser rechazado en el bufete de su hermano. Better Call Saul nos presenta a un personaje que dista mucho del que veremos en el futuro, salvo en su extrema cutrez, que busca hacer el bien como buenamente puede. Su llegada a Alburquerque era un segundo comienzo en su vida tras haber ejercido de estafador en Chicago. Como le ocurría a Walter, Jimmy se ve atrapado en una telaraña de la que no puede salir pero en la que cada vez se encuentra más cómodo.

Las premisas de Better Call Saul son similares a las de Breaking Bad y su ejecución también. Gilligan y Gould aciertan en el tono de la serie y se agradece que al final apostaran por el drama, la verdad es que después de ver el resultado se haría difícil de prescindir de ella tal y como es y una comedia está claro que no era lo más adecuado. Además, los showrunners ya se puede decir que tengan un sello propio: la música y la fotografía siguen siendo iguales de desérticas, la primera con sus clásicos acordes y una selección muy buena de temas y la segunda con esos tonos amarillentos que tanta sensación de calor transmiten. La iluminación también es muy destacada y los claroscuros están muy presentes ante la multitud de zonas en penumbra como la casa de su hermano, el garaje del bufete o su despacho situado en un establecimiento chino de pedicura. Con respecto a los planos, volvemos a encontrar esos planos imposibles, aberrantes y contrapicados. Por supuesto, la atención al detalle es máxima y son habituales los guiños a Breaking Bad, ya sea en cuanto a personajes o lugares y que son difíciles de detectar si no eres un fanático pero que aportan mucho valor si los descubres.

Protagonista de Better Call Saul

La primera temporada de Better Call Saul tiene momentos brillantes y algunos capítulos redondos, como en el que conocemos el pasado de Mike o el segundo, que ya pone a los personajes en las típicas situaciones tan extremas que nos servía Breaking Bad. De rodillas y en el desierto. Los cambios de ritmo son una constante en la serie, yendo desde momentos muy lentos que recuerdan mucho a las películas de los hermanos Coen, de los que también bebe a la hora de usar el humor negro, a ritmos muy rápidos en los que las acciones se precipitan con el habitual macarrismo de Tarantino. El equilibrio entre ambos parece ser la clave del éxito del lenguaje de sus creadores.

Aunque funcione perfectamente de forma autónoma, Better Call Saul siempre queda un poco ensombrecida por Breaking Bad, de ahí a que salga perdiendo en muchas comparaciones. Es muy importante verla con la suficiente perspectiva y asimilar que son dos series diferentes aunque a veces sea realmente complicado y éste sin duda es punto más débil. La serie también adolece de falta de personajes, pues realmente salvo la trama de Mike y los asuntos del bufete, las demás son tangenciales y tienen muy poco peso. El arco de su hermano Chuck y sus problemas con la tecnología es la más floja de todas y me cansa por momentos. Aunque el final de la temporada nos deja abierta la puerta a muchos cambios en la serie y esperamos que así sea.

En definitiva, Better Call Saul es un excelente complemento para los fanáticos de Breaking Bad pues está lleno de referencias, huevos de pascua y personajes familiares para todos. Como serie independiente también funciona bien y los temores de que Bob Odenkirk no pudiera aguantar tanto protagonismo han quedado en nada pues su trabajo es sencillamente espectacular. Además, la fiesta no ha hecho más que comenzar así que auguramos muchos éxitos a esta serie de AMC.

Recordamos que Better Call Saul se ha visto en España de la mano de Movistar Series, que aún la conserva en su catálogo. 

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Powers, otra interesante apuesta del montón

La llegada de los superhéroes a la televisión era una cuestión de tiempo tras su abrumador éxito en el cine. Con este boom seriéfilo que hemos vivido, productoras como DC o Marvel ya han aterrizado en la pequeña pantalla, aunque aún su presencia es algo tímida y testimonial, pero ya hay muchos títulos en producción y en breve van a inundar las pantallas de millones de hogares. La serie que hoy presentamos es Powers, que además es la primera incursión de Playstation en este tipo de material audiovisual.

Powers, la primera serie de PlayStation

Powers nos presenta una sociedad donde los superpoderes existen y llegan a una cantidad de personas relativamente grande, manifestándose en algún momento de sus vidas, aunque es más común en la adolescencia. El protagonista es Christian Walker (Sharlto Cooper, District 9), un ex ‘power’ (así llaman a la gente con poderes) que trabaja ahora como detective en una división específica de la policía que se dedica a perseguir a este tipo de criminales. Diamond, que así se llamaba su alter ego, es un hombre frustrado por haber perdido lo que le hacía especial y útil, algo que el guión y la interpretación del actor consiguen transmitir. Un personaje muy interesante que esperamos que crezca a medida que avanzan los episodios. Él es lo mejor del reparto a falta de conocer todavía a unos cuantos más, pues los que se nos han presentado hasta ahora les veo un poco faltos de chispa.

Además de dibujarnos una realidad utópica y fantástica, Powers se ancla a nuestra sociedad actual real, recreando con acierto nuestras particularidades, como las referencias a los ninis, la cultura de no esforzarse o los propios youtubers. En ese aspecto, me recuerda mucho a True Blood, por su forma de ser creíble integrando a series fantásticos a la realidad, aunque también en ciertos gags cómicos y el característico movimiento acelerado de sus personajes. Por lo demás, la serie sigue recurriendo a los mismos tópicos presentes en las películas de superhéroes: el bien, el mal o la justicia, vistos siempre desde un tono grandilocuente. Quizá uno de sus aciertos sea mezclarlo con el género policiaco procedimental, aunque la trama principal tendrá su peso específico. A pesar de estar dirigida principalmente a un público juvenil, es de agradecer que no escatimen a la hora de mostrar la violencia o el sexo, aunque no esperemos tampoco que sea como Spartacus.

Protagonista de Powers

Powers me parece una apuesta bastante interesante para los amantes del género y un público joven que busca un punto más que lo que puede encontrar en las típicas ficciones de las networks, más dulcificadas y con personajes más planos. Ahora bien, la superpoblación de series a la que estamos siendo sometidos hace que sea sólo una más en el montón, eso sí con multitud de products placements de Sony, lo que nos recuerda claramente la vocación de branded content del gigante japonés. Sin ser un producto de baja calidad, Powers tampoco sobresale en nada y eso en estos tiempos sabe a poco.

En España, Powers se emite en Movistar Series, con un capítulo de estreno cada semana.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.