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Juego de Tronos ya no es perfecta pero sigue siendo increíble

Los caminantes han tenido mucho protagonismo en la séptima temporada de Juego de Tronos

Ya era hora de que hablásemos por aquí de séptima temporada de Juego de Tronos. La ficción creada por George R.R. Martin, David Benioff y D.B. Weiss va llegando a su final y se ha notado muchísimo. Cada vez se va volviendo más previsible, no mueren protagonistas como antes y los fans acertamos con nuestras teorías con una facilidad inusitada anteriormente. También hemos detectado algunas trampas impropias de la serie de HBO aunque algunas de ellas eran necesarias para poder mover las tramas de forma ágil teniendo en cuenta que eran siete y no diez episodios. Aún así, nos sigue encantando y nos mantiene en vilo de principio a fin.

Paradójicamente, el invierno llegó en el mes de julio después de siete años esperando. Y lo hizo con tres episodios menos de lo habitual, un claro indicativo de que necesitaban más dinero para efectos visuales y recreaciones de grandes batallas. La serie tenía fecha caducidad y sólo trece episodios (siete este año) para contarnos lo que nos quería contar: quién consigue sentarse al fin en el trono de hierro y qué demonios ocurrirá cuando el Señor de la Noche atraviese el Muro. Quizás este recorte de metraje haya sido un lastre para toda la tela que queda por cortar en Juego de Tronos. En mi opinión ha jugado claramente en su contra, y ha pecado de justo lo contrario que casi todas las series, encogimiento de las tramas.

El desembarco en Poniente le ha deparado muchas sorpresas a Daenerys en la séptima temporada de Juego de Tronos

La ausencia de esos tres episodios ha provocado que las tramas fluyeran a un ritmo impropio del drama de HBO. Así, los personajes se han desplazado por Poniente a una velocidad que no habíamos visto antes, algo que no es tan dramático como quieren hacernos creer, pero sí es verdad que en los viajes podrían haber ocurrido más cosas que justificaran las decisiones que toman, y les dieran más profundidad. Las únicas tramas que han mantenido la esencia han sido las de Invernalia y Desembarco del Rey, pero cuando Juego de Tronos se mete en el terreno de la fantasía es cuando empiezan las discordancias. Nunca he ocultado que es la parte que menos me interesa y quizás por eso no pueda ser objetivo.

Tradicionalmente, las narraciones fantásticas requieren un esfuerzo por parte del espectador para que resulte creíble. Uno de los puntos fuertes de este drama era precisamente el realismo con el que afrontaba la historia. Era mágica sí, pero tenía toda la dureza de la Historia, que no dulcifica nada. Por eso resulta chocante ver cómo situaciones que antes se resolvían con sobriedad y rigor, ahora se resuelve con un deux ex machina, que no ha habido tantos como dicen y quizás hay una confusión con respecto al término, como bien dice Marina Such en el podcast de Fuera de Series del sexto episodio. Este año hemos tenido que hacer un esfuerzo extra, sin más.

¿Ha sido decepcionante la séptima temporada de Juego de Tronos? Para nada. La serie me sigue pareciendo brillante, posiblemente la mejor en emisión con permiso de Twin Peaks. La maestría a la hora de dar giros en la trama aunque sean un poco más previsibles fruto de que estamos llegando al cuello de botella de las tramas, algo que provoca que acertemos un poco más en las teorías. Aunque el nivel de sorpresa esté siendo menor no podemos evitar estar al borde del sofá y esta temporada prácticamente hemos visto la serie desde ahí. El nivel visual y técnico ha alcanzado al cine y las batallas han sido espectaculares, desde la increíble derrota de los Lannister contra los dragones y dothrakis de Daenerys, la de los siete suicidas más allá del muro o la sorprendente batalla naval del segundo episodio, cuando el espectador es partícipe de la confusión que también sienten los personajes, como ocurrió en la batalla de los bastardos. Y ahí reside el mérito de sus directores, la planificación en primera persona es terrorífica, agobiante por momentos.

La Reina Cersei ha conseguido mantenerse en el trono toda la séptima temporada de Juego de Tronos

En definitiva, como fiel fan de la serie que soy, pero también de los que intentan ser objetivos con lo que están viendo, he tenido que resaltar esos pequeños fallos que me han molestado de estos siete episodios, que me han hecho disfrutar un poco menos. Pero Juego de Tronos me sigue fascinando, el choque entre el mundo medieval histórico con la magia y el fantástico sigue estando muy bien integrado y eso es algo muy difícil de conseguir. Ahora toca esperar de nuevo.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

Final de ‘The Leftovers’, la fe y la mentira

The Leftovers finaliza con un final satisfactorio

El viaje ha terminado. The Leftovers echó el cierre el pasado domingo con un episodio que sirve como epílogo principalmente para sus dos protagonistas, Kevin (Justin Theroux) y Nora (Carrie Coon), quienes cierran sus tramas de forma magistral. El drama filosófico y religioso de Lindelof y Perrotta ya avisó que no iba a dar respuestas sobre la “partida repentina”, pero nos da unas pinceladas que cierran el final más de lo que esperábamos. Sin más dilación, vamos a abordar el episodio El libro de Nora con todo lujo de spoilers.

El 14 de octubre de 2013 Damon Lindelof cerró su cuenta de Twitter, justo el día que se estrenaba The Leftovers. Después de varios años de reproches por parte de los fans de Perdidos, que no le perdonaron la falta de respuestas de su final, esta vez no iba a permitir que ocurriera lo mismo. También avisó de que no buscáramos respuestas a la desaparición del 2% de la población porque la serie no iba sobre eso. A cambio, nos ha regalado un viaje por el duelo, la fe y también la mentira. Uno que nos ha hecho llorar, sufrir y, sobre todo, plantearnos nuestra propia existencia.

Desde el principio, Lindelof y Perrotta han jugado con nosotros presentándonos situaciones inexplicables, milagrosas y viajes espirituales, para después bajarnos a la tierra y hacernos volver a nuestro agnosticismo. Y volvernos hacer creer, y volver a darnos una bofetada de realidad. Y así sucesivamente hasta llegar un final en el que no entendemos nada y lo entendemos todo. Y lo mejor de todo, cada uno cree entenderlo a su modo, así como cada uno llevamos el duelo a nuestra manera.

The Leftovers ha sido un viaje espiritual.

Curiosamente, The Leftovers ha sido una de las series sobre las que menos he teorizado. Simplemente me he puesto delante del televisor y me he dejado llevar por la experiencia. Pero el final sí me ha hecho pensar mucho, tanto por su significado independiente como la serie como conjunto. Si nos ponemos a analizar sucesos particulares, empiezan a salir contradicciones, cuando se analiza entera, todo se ve más claro. No voy a entrar en si Kevin moría cada vez que supone que lo hacía o en si Jarden era un pueblo milagro. Si algunos personajes eran capaces de obrar milagros o si Nora hizo ese viaje o no. Bueno, en eso sí que entraré después.

La fe

El pilar que sostiene toda la serie es la fe. La realidad que presenta The Leftovers me parece muy precisa y no distaría casi nada de lo que pasaría en la realidad si tal cosa sucediera. Imaginaos que todas las familias vivieran un drama como el que viven las familias de las personas desaparecidas. Éstas no consiguen descansar hasta que encuentran el cadáver de su ser querido a pesar de que saben que están muertos. Pero necesitan encontrarlos. Un duelo vivido de forma colectiva debe dar lugar a buscar respuestas globales. Si la Iglesia no las satisface, surgirán nuevos cultos. En definitiva, una nueva fe a la que aferrarse.

En la serie de HBO, Matt Jamison (Christopher Eccleston) es el máximo exponente de la fe, lógico si tenemos en cuenta que es sacerdote. Por eso me resulta tan interesante su viaje. Recordemos que al principio intenta salvar al cristianismo después de que los feligreses le dieran la espalda. En la segunda temporada, viaja a Jarden en busca del milagro divino, y lo encuentra cuando su mujer vuelve del estado en el que se encontraba y se queda embarazada. Pero aparece la historia de Kevin y lo etiqueta como un nuevo mesías que salvará al mundo de la inundación. Hasta el momento en el que conoce a “Dios” en el barco de la orgía, cuando pierde totalmente la fe en su religión. Desde entonces se olvida de Kevin y se centra en ayudar a su hermana, con quien conversa en el último episodio y le confiesa que tiene miedo de sobrevivir para dar sermones en los que ya no cree.

Los hermanos Jamison concluyen su viaje espiritual en The Leftovers

El caso de Kevin fue justamente el contrario. Su familia no perdió a ningún miembro, pero tras el evento, perdió a su mujer, que se dio de alta en los “Culpables Remanentes” y a su hijastro, que se unió a otro culto. Se quedaron él y su hija, con quien compartía el vacío de sus vidas. Sin embargo, sus delirios y sus crisis le van guiando hacia un camino metafísico que él no había buscado, hasta el punto de buscar su propia muerte para librarse de Patti Levin. Aunque al final, su redención fue darse cuenta de que amaba a Nora y que el fin del mundo era una invención de su padre y compañía.

La mentira

El otro gran eje de The Leftovers ha sido la mentira, pero sobre todo en el último episodio. Los personajes se han estado mintiendo durante buena parte de la serie a sí mismos. Han buscado consuelo donde no lo había y han despreciado a quienes tenían alrededor, cuando tenían que encontrarse a ellos mismos. Eso le pasa a Kevin en El hombre más poderoso del mundo (y su hermano gemelo idéntico), cuando se da cuenta de que sus metas grandilocuentes no eran lo importante, era hallar la felicidad que tenía con Nora y no lo sabía.

Nora es sin duda el personaje que más ha sufrido a lo largo de las tres temporadas de The Leftovers, desde que pagaba a gente para que le disparase hasta que el actor de Primos Lejanos le dice que se puede pasar al otro lado, donde estaban sus hijos. Al principio del episodio Nora le habla a cámara y le hacen repetir su declaración porque, según las científicas, está mintiendo. Después, Kevin se acerca a ella y finge haber perdido los recuerdos de ambos para empezar de cero con ella, lo cual me pareció muy romántico. Pero la necesidad de ser literal de Nora le hace confesar. Ella también le ha estado mintiendo durante al menos veinte años ocultándose en Australia.

Carrie Coon (Nora) es la protagonista absoluta del final de The Leftovers

Por último, Nora le cuenta que sí consiguió pasar a donde estaban sus hijos, pero decidió pasar página porque ellos lo habían hecho. Aquí es donde está la clave del final: ¿miente Nora o dice la verdad? Me encantaría creer que dice la verdad pero no lo creo. Primero porque nos deja claro al espectador que se arrepiente en el último instante, y segundo porque nadie en su sano juicio volvería después de haber vuelto a ver a sus hijos a pesar de que supiera que son felices sin ella. Nora oculta su cobardía y decide vivir toda su vida como una ermitaña.

Pero hay un dato importante en todo esto, Nora ha aceptado el hecho de que no volverá a estar con sus hijos. Tanto si su historia es cierta como si no, ha conseguido pasar página, sobre todo ahora que Kevin ha vuelto a su vida. Por tanto, si Nora miente o dice la verdad no importa en absoluto porque el resultado es el mismo. Los creadores han encontrado una “explicación” muy coherente y lógica del paradero del 2% de la población, como es una realidad alternativa. Si es que dice la verdad, claro.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

‘Riverdale’: la estética sí importa en el género teen

Movistar Series Xtra estrena Riverdale, la serie de The CW basada en los cómics de Archie

No es fácil para mí aceptar el reto de ver una serie de temática adolescente (hace tiempo que no soy su público objetivo) ya que cuando te sientas frente al televisor sabes lo que vas a encontrar. Un catálogo de lugares comunes, tramas previsibles y poca ambición por innovar. Riverdale, en cambio parece tener asumido lo que es y sabe que el espectador sabe lo que se va a encontrar. Por eso decide ofrecernos algo más, una estética posmoderna que nos retrotrae a los años 50, más por una cuestión artística que por parecido con el cómic, mucho más colorido y carente de la oscuridad que rezuma la serie. En España se emite en Movistar Series Xtra los viernes a las 23.10h, un día después que en Estados Unidos.

Como hemos señalado, Riverdale está basada en los célebres comics de Archie, que datan de 1942 y una serie de televisión de 1968. The CW, de la mano de Roberto Aguirre-Sacasa como showrunner y Greg Berlanti como productor ejecutivo, ha hecho una adaptación con muchísima libertad sobre el material original, que conserva a los personajes y poco más, está establecida en nuestros días (con todo lo que ello implica) y se ha vuelto más oscura. El colorido y el tono de los cómics no tiene nada que ver con la serie y es muy de agradecer el atrevimiento.

Riverdale, la nueva serie de The CW y Movistar Series Xtra, adapta los cómics de Archie con una estética que poco tiene que ver con el original.

Estética y atmósfera

No es que Riverdale sea Les Revenants, hay que relativizarlo un poco. Tampoco es Twin Peaks aunque Movistar nos la haya intentado vender como teen peaks. Pero sí hay que reconocer que sus creadores se han esforzado por dar un paso más allá en las series de instituto. Para empezar, en su fotografía hay una vocación por innovar con una estética más oscura que en los cómics, algo que se puede observar también en sus preciosos planos. Todo ello ayuda a crear una atmósfera que sirve como envoltorio para todas las tramas adolescentes a las que estamos acostumbrados. El trasfondo del asesinato, que en el piloto todavía es inexistente, será muy importante para poder decir si la serie se lanza definitivamente al suspense o se queda en un intento que agradeceremos.

Volviendo al instituto

Después del final de algunos de sus mayores exponentes de los últimos años, el género teen había quedado relegado a las series de corte fantástico y superhéroes. El instituto estaba en franca decadencia y algunos intentos de dar una vuelta al subgénero como Glee agotados también. Riverdale sólo podía estrenarse en The CW, auténticos maestros de este tipo de series inocentonas pero con unas ganas tremendas de innovar. Ahora, sus dramas y comedias le hablan a su público con un lenguaje más directo y lo más importante, ya no son tan inocentes. Como han demostrado últimamente con Jane The Virgin, Los 100 o Crazy Ex-Girlfriend, y por lo visto en Riverdale, parecen querer ir al grano y saltarse algunos pasos que el espectador ya tiene que tener asumidos.

Los protagonistas de Riverdale son K.J. Apa como Archie, Cole Sprouse como Jughead, Camila Mendes como Veronica Lodge y Lili Reinhart como Betty

Otra de las cosas que más llama la atención es su guión y sus diálogos. De forma muy inteligente, el personaje de Veronica Lodge le va explicando a los demás cómo funcionan las series de instituto, ahorrándonos en un episodio lo que en otras series ocuparían cuatro o cinco. Ese dinamismo puede ser uno de los puntos a favor para captar a un público juvenil tirando a adulto que quieran ver algo más ligero. Otro guiño a un público de más edad son las referencias, algunas de ellas muy divertidas, a otras series de televisión principalmente del cable y hasta una mención a los domingos de HBO. Sin duda, el público seriéfilo ya queda conquistado. Incluso la participación de Luke Perry (Sensación de vivir) y Madchen Amick (Twin Peaks) son otra referencia al universo seriéfilo y al género teen en particular.

Por lo visto hasta ahora, Riverdale tiene muchas papeletas para convertirse en uno de los éxitos de la midseason. Su casting me parece muy acertado, los protagonistas son guapísimos, algo que resulta importantísimo en este tipo de series. Su agilidad, su estética y su guión invitan a seguir con ella. ¿Has visto el piloto de Riverdale? ¿Seguirás con ella? ¿Qué te ha parecido su estética?

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.