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‘The Walking Dead’ y los males de la democracia

La novena temporada de The Walking Dead ha vuelto con una pequeña elipsis temporal

El final de la octava temporada de The Walking Dead nos dejó el establecimiento de un nuevo orden en este mundo post apocalíptico. Rick cumplió la voluntad de su hijo y construyó esa sociedad colaborativa e idílica que había soñado y predicho. Pero el pobre Carl no fue a la escuela el tiempo suficiente como para saber que el hombre, y sobre todo la política, siempre vuelve a caer en los mismos vicios.

Este artículo contiene spoilers del episodio 9×01 de The Walking Dead

El primer episodio de la novena temporada se llama ‘Un nuevo comienzo’ (‘A New Beginning’). En él se nos va describiendo tras una pequeña elipsis temporal, cómo han quedado cada una de las colonias: Alexandria, Hilltop y el Santuario, no hemos visto físicamente ni el Reino ni Oceanside. Intuimos que la paz ha reinado durante todo este tiempo, hay placas solares, molinos y demás construcciones de tecnología arcaica, como dice Rick: “desde el pasado construimos el futuro”. Pero ya sabemos que en The Walking Dead nada dura para siempre y los problemas no tardan en aparecer.

Primero Maggie, que ha conseguido hacer de Hilltop la población más próspera de todas, y como tal, está ayudando al resto hasta que consigan salir adelante. Su liderazgo no es cuestionado gracias a unas elecciones que propició Gregory y a quien derrotó en las urnas. Todo bien hasta que éste se aprovecha de la muerte del chaval Ken para ejercer de político profesional. Una mini trama que sólo sirve para asentar el liderazgo de Maggie, no sólo ante Hilltop, sino también ante Rick.

Maggie se postula como la nueva líder de 'The Walking Dead'.

Me ha parecido muy interesante la forma de enfocar la rebelión de Gregory por parte de los guionistas, usando mantras del trumpismo, algo parecido a los  “Make America Great Again” o “Americans First”. Dibujan, por tanto, una metáfora muy certera de la situación política mundial. Los Salvadores son los desfavorecidos, su tierra no es tan fértil y el hambre les puede volver agresivos y sembrar las semillas de que con Negan todo iba mejor, claramente inspirado en los países subdesarrollados. Hilltop es el país rico, el que tiene en su mano acabar con las penurias de los pobres pero cuyos ciudadanos no quieren perder ni un ápice de comodidades y sus líderes intentan conservar su posición a toda costa, por lo que se dejan llevar por sus ciudadanos. Y luego está Rick, que bien podría ser la ONU, un líder que intenta que el sistema siga funcionando para tratar de evitar hostilidades y guerras. Por último, si la metáfora no era intencionada que me aspen, todo se desarrolla en Washington D.C, con un Capitolio detrás, destruido.

Ya vemos que a nivel político la novena temporada tiene unos buenos cimientos y fuentes de conflictos casi interminable. A nivel de producción también se ha podido apreciar el esfuerzo por haberse atrevido a llevar a los personajes a Washington, de la que hemos visto algunos planos generales muy interesantes y cuidados. El maquillaje de los zombies nunca decepciona, pero se han atrevido con varios primeros planos y ese terrorífico que estaba lleno de arañas y gusanos, asqueroso pero bien. Por ahora, los hechos se han sucedido de forma lógica, salvo algún detalle en la refriega de la carreta.

Los inicios tanto de The Walking Dead, como de Fear, suelen ser prometedores, plantean bien las bases del conflicto pero éste se va desmoronando poco a poco por culpa del desarrollo de personajes o la falta de trabajo de los guiones. Desde mi punto de vista, ésta fue la principal razón de la caída de calidad y de audiencia de la serie en las dos últimas temporadas. Errores que esperamos que la nueva showrunner, Angela Kang, sea capaz de subsanar porque de esto y de la capacidad de gestionar la marcha segura de Andrew Lincoln y la posible de Lauren Cohan, dependerá el éxito de la novena temporada. Sea como sea, al menos, el comienzo es muy interesante.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

‘Fear The Walking Dead’: el reseteo funcionó hasta el final

Muchas sorpresas en la cuarta temporada de Fear TWD

La cuarta temporada de Fear The Walking Dead nos sorprendió a todos con la incorporación de Lennie James al reparto de la serie. Pensábamos que iba a ser un cameo pero Morgan no sólo llegó para quedarse sino para ser el absoluto protagonista. Está más que claro que los creadores quisieron reenganchar a muchos de los seguidores de The Walking Dead que estaban desencantado con lo que hasta ahora era una precuela. Pero nos encontramos con un lavado de cara a fondo que fue desde el cambio en la cabecera hasta una mayor inversión por capítulo que se ha notado y mucho.

Este artículo contiene spoilers de la cuarta temporada de Fear The Walking Dead.

Primera parte

La primera parte de la temporada fue la que dio lugar al reseteo, a la transición entre el Fear antiguo y el Fear moderno. Uno estaba liderado por Madison y Nick, y el segundo por Morgan y los nuevos personajes. El adiós a aquellos que habían llevado el peso de la serie fue inesperado, sorprendente y, en cierta manera, liberador. Ambos personajes, que tengo que admitir que me gustaban bastante, no convencieron a gran parte de los fans y posiblemente fuera el motivo por el que perdieron el interés. Todavía recuerdo la muerte de Travis al principio de la tercera entrega y lo poco que importó en general.

La atractiva estructura de la narrativa en pasado y presente dio paso a tres o cuatros capítulos en los que Fear The Walking Dead entró en la indefinición. Los primeros nos habían dejado boquiabiertos pero la muerte de Madison empezó a hacerse demasiado previsible llegados a cierto punto. Mientras, los guionistas nos presentaron a los nuevos secundarios que no sabíamos que iban a ser los nuevos principales. Y acertaron con los fichajes de Garret Dillahunt (John Dorie), Jenna Elfman (Naomi/June) y Maggie Grace (Althea). Tres caras muy conocidas en el universo seriéfilo. La resolución de la muerte de Madison y todo el asunto del estadio, nos dejó un devastador balance del que sólo salieron vivos Alicia, Strand y Luciana.

Los personajes del principio de Fear TWD empiezan a caer como moscas

Segunda parte

Aunque ya hemos dicho que la narrativa de los ocho primeros episodios empezó a hacerse pesada, supieron pararla a tiempo y mostrarnos otra serie en los ocho restantes. La historia empezaba de cero y Fear empezó a parecerse a The Walking Dead, hasta estaba Morgan. No faltaron los nuevos personajes como Wendell, Jim y Sarah, que han servido de apoyo a los nuevos protagonistas, pero sobre todo a contar la historia de Morgan. Sin embargo, hay que hacer hincapié cómo Alicia y Strand han pasado a ser secundarios. Podríamos decir que son el la quinta y el sexto en importancia en la serie. Uno se vuelve melancólico cuando recuerda el principio a pesar de las fobias que pudiéramos tener con el elenco.

Siempre he pensado que temáticamente, The Walking Dead (la franquicia), desaprovecha constantemente la oportunidad de innovar. Creo sinceramente que hay multitud de temas más allá de la constante diatriba del matar o no matar humanos que se podrían explotar. Morgan, como Rick, e incluso Alicia y Madison, se han movido siempre en la postura radical de si matar o no matar, y ambas series han entrado en un bucle del que no pueden salir. La segunda parte de la cuarta temporada no es una excepción. Morgan se recorrió medio país huyendo de la violencia, y creo que es la segunda o tercera vez que ha decidido dejar de matar humanos. Si nos damos cuenta, todos los personajes que he mencionado, y algunos más, han hecho el mismo recorrido, varias veces. Y en parte, el cansancio viene dado por esto.

Fear ha entrado en el mismo bucle temático que The Walking Dead

La villana de turno, Martha (Tonya Pinkins) ha intentado poner a Morgan entre la espada y la pared con el fin de que cediera a sus impulsos y, aunque como novedad no lo ha conseguido, sí ha logrado que nos cansemos un poco en los últimos episodios, teniendo cierta sensación de déjà vu. Además, para acentuar dicha sensación, en los minutos finales hemos revivido algunos vicios de la serie madre, como algún que otro deux ex machina, aderezado con unas interpretaciones muy justitas cuando están envenenados, por ejemplo. Sí sorprende el final feliz, algo a lo que estamos muy poco acostumbrados.

Visto lo visto en esta cuarta temporada de Fear The Walking Dead, parece que ambas series han decidido tirar por el mismo sitio y ser definitivamente la misma pero en distintos escenarios. Convergencia temática y puede que incluso física en un futuro no muy lejano, porque me da a mí que se acabarán encontrando. ¿Qué opináis?

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

‘The Walking Dead’, un rayo de luz en el cielo del despropósito

La batalla final en la octava temporada de The Walking Dead

Decir que The Walking Dead es mi placer culpable hubiera sido cierto hace un par de temporadas. Antes de eso era una de mis series favoritas y ahora es poco menos que puro masoquismo. Después de comprobar que el asunto no tiene buen arreglo, yo también estoy al lado de los que piden su final cuanto antes. Y eso que el último episodio plantea un cambio de horizonte interesante de cara a la novena entrega (¡novena!). Dicha redistribución de los elementos sobre el tablero unido al cambio de showrunner puede, al menos, frenar el hundimiento.

Este artículo contiene spoilers del 8×16 de The Walking Dead

Desde que supimos de la existencia de los Salvadores, The Walking Dead ha ido cayendo en picado, jugando todas sus cartas a que Negan y su enfrentamiento con Rick sostuvieran la serie por sí solos. Primero lo estuvieron escondiendo más tiempo del que debieron hacerlo, por lo que su aparición, aunque esperada, ya no podía impactar de la misma forma. Y después está el cliffhanger asqueroso del 6×16, que dio paso al último gran episodio de la serie hasta la fecha. Ya sabéis lo que pasó, de ahí en adelante cuesta abajo y sin frenos.

Personajes a salvo

Uno de los grandes alicientes que tenía The Walking Dead, como ocurría también en Juego de Tronos y Perdidos, es que en cualquier momento podía morir un personaje principal. Esto provocaba una tensión que nos pegaba al asiento y nos mantenía bien enganchados, esquivando spoilers los lunes por la mañana. Qué tiempos aquellos. Y si no tenía pinta de que se fueran a cargar a alguien al menos nos planteaba buenos conflictos emocionales o interesantes reflexiones sobre el apocalipsis. Ni rastro de aquello. Los guionistas tienen un miedo irracional a matar personajes, por muy secundario que sea, aquí solo mueren extras. Cualquiera diría que tienen que matar a los actores también, o que se llevan genial y no los quieren mandar al paro. Bromas aparte, creo que los usan como meras herramientas, dejándolos ahí por si acaso puede hacerles falta para justificar una acción y ya veremos si hace algo después. Y eso obedece a una falta de rumbo que provoca falta de planificación, a ir sobre la marcha. Sea como sea, ya no tenemos la tensión de antes, y la atención disminuye. Y de los conflictos de los personajes ahora hablamos.

Exceso de personajes

The Walking Dead es una serie coral de toda la vida, como las mencionadas Juego de Tronos y Perdidos. Antes tenía un reducido número de principales y eso permitía desarrollarlos más a fondo, con más rigor. Eso significaba que sus actos ya venían justificados y se podían componer mejor las tramas, hilarlo todo para que no haya fisuras. Y también, que es donde yo quería llegar, sus muertes importaban y nos dolían como si fueran nuestros conocidos. El exceso de personajes es consecuencia directa del anterior epígrafe, hay miedo a matar. Ahora, incluidos Rick, Daryl, Carol o Michonne, son más planos, pues siempre se mueven entre los mismos dilemas como si fuera para lo único que sirven. Por tanto, hay muertes que nos importan un bledo y cuando una importante ocurre no produce el mismo efecto que antes porque las circunstancias en las que ocurren son la mayoría de veces sonrojantes. Pobre Carl.

Bonito flashback en el 8x16 de The Walking Dead

Inmovilismo temático

Los personajes de The Walking Dead llevan matando humanos desde la segunda temporada, cuando Rick liquida a unos tipos en un bar. Después de matar a su mejor amigo, a multitud de villanos y extras, en la octava sigue siendo el tema central. Matar humanos o no. Rick asesino dio paso al Rick granjero. Después otra vez Rick asesino y ahora el constructor de una nueva pacífica civilización. El apocalipsis zombie da para mucho, tiene millones de aristas que explorar y no lo ha hecho cuando ha podido. A nosotros como espectadores solo nos queda esperar el momento en que Rick, como antes Morgan o Carol hicieron, cambie de opinión porque ya sabíamos que lo iba a hacer aunque implique ir contra las leyes de la lógica, como dejar a Negan con vida.

El último episodio: Wrath (Ira)

Aunque la forma de llegar a ese final nos parezca chapucera como ya es norma, lo que en él se cuenta a mí me vale. Dejamos atrás a Negan y los Salvadores, que ahora colaborarán juntos en paz, hasta que digan los guionistas. Me apetecería ver cómo Hilltop, el Reino y el Santuario consiguen prosperar y abandonar la guerra tan absurda de que ya nos hemos aburrido. Ese final abre la puerta a otra cosa diferente que deseamos que la nueva showrunner no estropee. Por otro lado, me ha encantado la alianza que se está gestando contra Michonne y Rick formada por Daryl, Maggie y Jesus.  Estas dos historias son un buen trasfondo para generar nuevos conflictos que nos saquen del maniqueísmo y nos vuelva a pintar un mundo de grises. Pero para ello hay que aligerar la carga de secundarios inservibles como Tara, Eugene, Aaron, Rosita, Gabriel, etc. Ya llegó su momento.

La viuda de Glenn esperará su momento para traicionar a Rick en The Walking Dead

La octava temporada de The Walking Dead ha sido la confirmación de que se ha ido al traste, lo que nos confirma que no tiene arreglo y así seguirá hasta que los ejecutivos le den el hachazo definitivo. Una buena solución para el final, que creo que se está aproximando, sería su fusión con Fear The Walking Dead y pronto lleguen a la resolución de la historia. Por mi parte me cuesta mucho abandonar una serie que me ha dado tantos buenos momentos, por lo que seguiré hasta el final aunque sea criticando.

The Walking Dead se emite en FOX España

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¿Qué te ha pasado, ‘The Walking Dead’?

Mover a la papelera

The Walking Dead, cómo ha cambiado la gran serie de zombies

Hace unas semanas se despedía hasta octubre The Walking Dead, una de las series que más controversia está generando en la blogosfera y las redes sociales. El debate sobre su calidad está en boga ahora que sus defensores más acérrimos (entre los que me encuentro) también empiezan a cansarse de su lentitud, sus capítulos de relleno, personajes que no van a ningún sitio y una trama muy previsible. En algún punto del camino, la serie de AMC (FOX en España) se ha convertido en Smallville, es decir, sólo ocurren cosas en el primer y último episodio de la temporada. Ha llegado el momento de hacernos unas preguntas.

Nuestra percepción de The Walking Dead

Es posible que muchos de nosotros hayamos crecido viendo películas de zombies y en el momento en que llegó The Walking Dead nos fascinó la idea de trasvasar el género a la televisión. Después de un comienzo prometedor capitaneado por Frank Darabont, la serie entró en una dinámica en la que los personajes intentaban establecerse en un sitio seguro sin éxito. Se convirtieron así, temporada tras temporada en un grupo errante, nómadas exprimiendo todo lo que el terreno podía ofrecerles y marchándose a otro sitio en cuanto la cosa se ponía imposible.

Entonces, la psicología de los personajes y su adaptación a la nueva realidad del mundo fue lo que más me interesó de The Walking Dead, por encima de la acción, de los zombies y de los villanos de turno. Ese momento introspectivo se produjo desde la huida de la cárcel hasta la llegada a Alexandria. Muchos fans creen que éste momento es el más aburrido de la serie, más que nada porque hay poca acción y muertes. Yo discrepo porque es durante la sexta y la séptima temporada cuando la serie entra en tierra de nadie. Capítulos vacíos de contenido, tramas estiradas hasta el aburrimiento y personajes mal desarrollados.

Llegados a este punto, tras analizar por qué no me han gustado la sexta y la séptima temporada, he descubierto que tampoco hay tantas diferencias con las demás. Entonces me hago la pregunta que creo que todos debemos hacernos: ¿The Walking Dead siempre fue una serie mediocre, o es que me he cansado de ella y la veo de forma diferente? Claramente, la serie se está agotando a marchas forzadas, por más que sigan ocurriendo cosas interesantes o que la imaginación de Kirkman en el cómic siga ofreciendo ocurrentes formas de morir o algún que otro villano temible, su momento ya pasó y todo lo que queda a partir de ahora será una trayectoria descendente.

Negan y los cliffhangers

Jeffrey Dean Morgan es Negan en The Walking Dead

Negan tiene su parte de culpa en la depresión colectiva tras la séptima temporada. La aparición “estelar” del nuevo villano (a mí no me pareció nada interesante, como expresé tras el 6×16) no era suficiente como para supeditar toda la sexta entrega a su “inminente” aparición. Las altas expectativas que nos crearon jugó en contra de la ficción, que tenía un reloj en cuenta atrás que nunca llegaba a cero. Esperábamos la llegada de Negan desde que se nombró al actor que lo encarnaría, y nos chafaron la sorpresa porque sabíamos que todas esas victorias parciales de Rick y compañía nos llevaban hacia ser apaleados por Lucille.

Después está el tema de los cliffhangersLos guionistas jugaron con nosotros para conseguir audiencia de forma poco éticaThe Walking Dead saltó el tiburón en aquel 6×03, cuando Glenn se zafó de la horda de caminantes escondiéndose bajo el contenedor de basura y no resolvieron el asunto hasta casi el final de la midseason. Después, un disparo a Daryl en el 6×15 o la víctima indeterminada de Lucille en el 6×16, nos obligaba a maldecir a los guionistas. Como vimos en octubre, el 7×01 habría sido una excelente season finale.

Zombies inofensivos

Mucha de la fuerza de The Walking Dead siempre ha residido en la supervivencia ante una amenaza tan desconocida como los muertos vivientes y la escasez de víveres, un poco como en Perdidos, cuando buscar agua era el drama. Con el paso de las temporadas, los otros grupos de supervivientes se han convertido en el gran problema de los protagonistas. Algo lógico e interesante, por supuesto, pero se han olvidado de que los caminantes son letales, que un simple arañazo o entrar en contacto con sus fluidos te podían costar la muerte. Ahora, las refriegas con caminantes se resuelven fácilmente y los revolcones no tienen ninguna consecuencia. Se echa de menos que perdamos más personajes por el camino, lo cual ha convertido a la serie en predecible y sólo podemos esperar algo inesperado en los primeros y últimos episodios. Curioso concepto que lo resume todo: esperar lo inesperado.

Carol (Melissa McBride) cuando en The Walking Dead los zombies eran peligrosos

La séptima temporada, siempre en mi opinión, se ha movido en tierra de nadie, mezclando episodios insulsos unipersonales, como aquel de Tara, los monólogos de Negan, la cara traumatizada de Rick y la aparición de un rey que tiene un tigre. Por supuesto, ha habido momentos muy interesantes, eso no lo va a perder The Walking Dead, y por eso seguimos viéndola. O quizá todo esté bien y sea nuestra percepción y entonces tengamos que hacernos la siguiente pregunta: ¿Eres tú o soy yo?

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Wayward Pines: el regreso innecesario de una serie muy adictiva

Wayward Pines regresa desde donde lo dejó

Esta noche a las 21.30h se estrena en FOX la segunda temporada de Wayward Pines, producida por M. Night Shymalan pensada para tener una sola temporada y que fue salvada de la quema meses después de haber sido cancelada oficialmente. Aunque su final fue satisfactorio, dentro de lo cabe, la cadena ha decidido continuar con ella a pesar de que parece del todo agotada.

La primera generación ha tomado el control de Wayward Pines tras el sacrificio de Ethan Burke (Matt Dillon), que salvó al pueblo in extremis de ser totalmente arrasado por los abbies. Su hijo Ben (Charlie Tahan) encabeza una sublevación que intenta democratizar en cierto modo el sistema de gobierno del pueblo, que se ha convertido en una dictadura. Con este caldo de cultivo, el Doctor Theodore Yedlin (Jason Patric, Jóvenes Ocultos) ha sido despertado para salvar la vida de Kate Hewson (Carla Gugino) y para recoger el testigo de Burke como protagonista de la serie. El médico será esencial para el pueblo pero no se quedará con los brazos cruzados y luchará por cambiar las cosas.

La segunda temporada de Wayward Pines nos presenta una continuación de la historia por donde se quedó, aunque pronto empieza a romper los lazos que la ataban con la anterior entrega, principalmente matando personajes a diestro y siniestro. Está bien hecho, porque ofrece una especie de epílogo mientras vamos conociendo a todos los nuevos, aunque también es cierto que da la sensación de estar cambiando piezas por otras exactamente iguales, lo que provoca que la trama permanezca inmóvil. Tenemos al héroe recién llegado que tendrá que descubrirlo todo y luchar contra las injusticias de un poder que entiende la supervivencia de un modo diferente al que tenemos en la actualidad.

Nuevo protagonista para la segunda temporada de Wayward Pines

En esta nueva entrega, sin embargo, vamos conociendo mejor a la llamada primera generación y a su autoproclamado líder Jason (Tom Stevens, Cedar Cove). Son los primeros que han crecido en Wayward Pines y en esta ocasión sí consiguen que empaticemos en cierto modo con ellos. Los chicos no conocen nada parecido a la democracia ni a la civilización sino que han sido educados con la doctrina del fundador Pilcher, quien cree que mantener el orden de forma coercitiva es lo mejor para la supervivencia. Explotar esa encrucijada entre entender que el mundo ha cambiado e intentar recuperar los valores que hicieron desaparecer la especie sería el movimiento más inteligente para la serie pero apuesto a que no profundizará en el tema. Por el contrario, esperamos muchos giros en el guión y una gran cantidad de muertes que importarán muy poco para acabar con un clímax similar al del año pasado.

En efecto, la segunda temporada de Wayward Pines era totalmente innecesaria y debería haberse quedado en miniserie ya que, sin gran parte de su notable reparto y despojados de todo el misterio que rodeó los primeros episodios, se convierte en algo prescindible. Para FOX puede ser un producto rentable porque incluso en verano consigue mantener unos índices de audiencia más que aceptables. Y para el espectador, una serie sin fundamento pero muy adictiva para las noches estivales. 

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Robert Kirkman nos quiere acojonar con Outcast

La nueva serie de FOX España se llama Outcast

Las noches veraniegas de 2016 dan la bienvenida a Outcast, la nueva serie del creador de The Walking Dead, Robert Kirkman, que abandona los zombies momentáneamente para centrarse en las posesiones demoníacas pero sin perder sus señas de identidad. En Estados Unidos se estrena hoy en Cinemax, una cadena de cable que no hace ascos a la violencia explícita y escatólogica. En el piloto, la primera se pasa por el arco del triunfo la ley del menor, y la segunda nos hará volver la cara en más de una ocasión. En España, FOX será la encargada de emitirla a partir del próximo lunes 6 de junio.

Kyle Barnes (Patrick Fugit, Casi Famosos) es un hombre destrozado por un hecho traumático que le costó el matrimonio. Ahora vive confinado en su casa sin contacto con el exterior hasta que su hermana Megan (Wrenn Schmidt, The Americans) consigue sacarle de casa y se empieza a interesar por un chico que muestra claros síntomas de estar poseído por una fuerza oscura. Con la ayuda del reverendo Anderson (Philip Glenister, Life On Mars), intentará salvarlo y buscar respuestas.

Si hay una referencia clara en materia de posesiones está claro que es El Exorcista y, por tanto, Outcast está claramente influenciada por la película de William Friedkin pero, aunque se pudiera esperar una vuelta de tuerca viniendo de un escritor de cómics para adultos, me ha sorprendido que la respete tanto, casi la reverencia. Y puede ser porque Kirkman cree realmente que el diablo y las posesiones existen, por lo que su aproximación al tema no contiene nada de humor, aunque algunos puedan interpretar que haya cierta ironía en el relato.

Outcast está creada por Robert Kirkman y su universo se ve reflejado claramente en el episodio piloto

Viniendo del creador de The Walking Dead esperaba algo menos serio, con más acción y más comercial aunque esté programada en una cadena tan minoritaria como Cinemax. Por poner un ejemplo, esperaba que fuera la sucesora de Banshee, pero en Outcast la violencia no es gratuita y la trama se cuece más a fuego lento, no es tan literal, no lo cuenta todo, por lo que hay que estar muy atento a los detalles. Por otro lado, la serie consigue hacernos sentir terror del bueno, algo que no esperaba, y aunque vaya cumpliendo tópico tras tópico consigue sorprendernos gracias a la inagotable imaginación de Kirkman.

A nivel estético, el piloto de Outcast está muy bien dirigido por un experto en el cine de terror como es Adam Wingard. La iluminación en las escenas claves es extraordinaria, como en las que el niño está encerrado en su habitación a oscuras y los haces de luz entran entre las cortinas. La planificación en el terror suele dar un paso adelante, así como el montaje, pero además se puede observar cómo ciertos planos recuerdan a las viñetas de un cómic. Por último, como para crear ambiente todos los elementos son pocos, la música que funciona perfectamente con esos pequeños punteos pero también con los silencios ha sido obra de Atticus Ross.

Outcast tiene niños poseídos, sí.

El piloto presenta a los personajes de forma efectiva y sin contarnos demasiado sobre ninguno de ellos, sólo dejándonos ciertos detalles que van completando la historia de cada uno. En mi opinión, todo un acierto pues mantiene al espectador en constante incertidumbre y logra una mayor conexión, sobre todo con un protagonista al que no entendemos en la primera secuencia y, sin embargo, en la última ya nos tiene ganados a todos. La elección de Patrick Fugit me parece muy acertada, cumple en el primer episodio y el resto del reparto, aunque no tan conocido para el gran público, tienen mucho recorrido por delante sobre todo cuando empecemos a saber más de sus vidas.

En definitiva, Outcast ha empezado con muy buen pie y todo hace indicar que mejorará con su desarrollo. Por ahora, junto con Preacher puede ser lo más atractivo que se ha estrenado de cara a este verano, por ser series diferentes cuando las demás empiezan a repetirse demasiado. Al final va a ser más productivo inspirarse en el mundo del cómic que en el cine.

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The Walking Dead: una temporada sacrificada por Negan

Protagonista absoluto de la sexta temporada de The Walking Dead

La sexta temporada de The Walking Dead echó el cierre anoche con un episodio impactante por su contenido, pero sobre todo por la presentación del villano que está destinado a cambiar el rumbo de una serie a la que le hacía muchísima falta un golpe de efecto. El camino hasta aquí ha sido muy largo y Kirkman y Gimple, como responsables directos, han descuidado las tramas de personajes durante demasiados episodios pensando en la última secuencia de la season finale. El fin no justifica los medios, es poderoso sí, pero hubiera sido mítico si hubieran trabajado más durante todo el año.

La aparición de Negan

Es el mejor momento de la sexta temporada de The Walking Dead, y probablemente de toda la serie. Esperado por los lectores del cómic, quienes ya conocen al villano más importante del drama postapocalíptico. Jeffrey Dean Morgan es un acierto total de casting, pues se necesitaba una cara conocida y carismática que consiguiera dar vida a un personaje diabólico y encantador al mismo tiempo. Su discurso elocuente nos introduce en qué va a consistir la séptima entrega y en qué posición quedarán los supervivientes tras la tremenda encerrona que han sufrido. Gran parte del peso de la aparición de Negan se lo llevan los protagonistas, sobre todo Andrew Lincoln, que nos muestra un rostro descompuesto que no habíamos visto hasta el momento, del que sabe que es el final y del que ha subestimado una amenaza que era enorme. Junto a él, todos los demás han estado muy convincentes, lo que le ha dado un plus a la secuencia.

Los problemas de la sexta temporada

La sexta temporada de The Walking Dead partía con una premisa muy atractiva, con el regreso de Morgan viendo cómo Rick ajusticia a Pete. El nacimiento de Alexandria como una nueva civilización controlada por los supervivientes tardó demasiado en materializarse, sobre todo después del desastre que supuso el plan de Rick de desviar a los caminantes. El primer capítulo con los flashbacks en blanco y negro y los tres siguientes me parecieron muy interesantes, sobre todo aquel con Morgan, Here’s Not Here, que funcionaría igual de bien como pieza separada. Pero después todo empezó a desmoronarse poco a poco, sobre todo por culpa de la no muerte de Glenn, ejemplo perfecto de lo que es un deux ex machina de manual.

Escena de acción en la sexta temporada de The Walking Dead

Los episodios de acción nos devolvían la tensión y la incertidumbre que sólo The Walking Dead sabe crear, pero siempre me daba la sensación de que faltaba algo, que los personajes actuaban de forma incoherente, olvidando en ocasiones lo que han aprendido en todo este tiempo, echando por tierra todo lo que se había cimentado con maestría en la segunda parte de la cuarta temporada y la quinta, donde los personajes lograron una profundidad tremenda y nos hicieron vivir algunos de los mejores momentos de la serie. Es posible que con los años The Grove se recuerde como el mejor episodio de The Walking Dead, y no hicieron falta fuegos artificiales.

Las decisiones equivocadas y el piloto automático en la sala de guionistas ha provocado que la secuencia de la aparición de Negan no fuera tan magistral como podría haber sido. Las excursiones al bosque mientras hay una amenaza latente, las idas y venidas de Carol y su cambio de actitud respecto a lo de matar gente para sobrevivir, las ganas de venganza de Daryl contra Dwight y la búsqueda que emprenden Michonne, Glenn y Rosita tras él se antojan injustificadas. Todo por llevar a todos ellos hasta el punto marcado por Negan.

Los malditos cliffhangers

Me encantan los cliffhangers, los considero un recurso muy valioso en las series de televisión para crear expectación semana a semana, pero esta sexta temporada de The Walking Dead será recordada como la de los cliffhangers criminales, tres tomaduras de pelo al espectador que no tienen precedentes. Primero la no muerte de Glenn, resuelta de aquella forma, el disparo que sufre Daryl en el penúltimo episodio, sin consecuencias narrativas visibles y, sobre todo, el apagón de la season finale sin que sepamos quién es la primera víctima de Negan. Como dije en la review que hice para TV Spoiler Alert (la podéis leer aquí), a los guionistas les parecerá poco cliffhanger la aparición de Negan y el giro que va a dar la serie, y cómo va a afectar al grupo la muerte de dicho personaje, como para que además nos oculten a la víctima. No estoy indignado por no saberlo, sino porque creo que narrativa y estéticamente han tirado a la basura la oportunidad de hacer algo mucho mejor.

Final de la sexta temporada de The Walking Dead

Por todos estos motivos, creo que la sexta temporada de The Walking Dead ha saltado el tiburón. Ha perdido el crédito que se había ganado con mucho esfuerzo, siendo aclamada por la crítica y adorada por sus seguidores. Sinceramente creo que pueden volver a hacerlo muy bien en el futuro, tampoco es tan difícil de corregir, pero parece que la productora ha desviado su rumbo hacia la parcela comercial en lugar de una obra más creativa. Cuando su companion series llegó, Fear The Walking Dead, muchos sospechábamos que iba a ser la versión más comercial de la franquicia pero creo que nos equivocamos y sea ésta la que explorará una faceta más intimista.

¿Qué te ha parecido la aparición estelar de Negan? ¿Qué opinas del cliffhanger final? ¿Te ha gustado la sexta temporada en términos generales?

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

The Walking Dead: ¿frenará el declive la llegada de Negan?

La nueva pareja de The Walking Dead

Durante varias temporadas, los seguidores de The Walking Dead, del drama postapocalíptico de personajes que reaccionan ante una invasión zombie como animales humanos que son, hemos tenido que soportar las críticas de otros seguidores de The Walking Dead, de la serie de acción en la que un grupo de supervivientes se convierten en asesinos implacables de caminantes y todo lo que no sea eso es un soberano aburrimiento. Esta diferencia de criterio habla muy bien de la serie y del público tan heterogéneo que la sigue, incluso desde el hate-watching, o hablaba, porque la sexta temporada ha alternado grandes episodios de acción con otros que han estado vacíos de contenido y repleto de errores e incoherencias.

Como cualquier producto de ficción distópico, lo más interesante de The Walking Dead al principio fue ver cómo los caminantes se iban apoderando del mundo, de cómo la muerte siempre andaba al acecho y cómo se las apañaban los supervivientes. Después, la serie se volvió más introspectiva, analizando el comportamiento humano de una forma precisa y realista, y llevando a los personajes hasta el límite psicológico y moral (mi parte favorita sin lugar a dudas). Durante todo este tiempo, el equilibrio entre la acción y el drama ha llevado a la serie a ser aclamada por la crítica y por el público, pero en esta sexta temporada The Walking Dead parece haber entrado en una fase de indefinición que me tiene un poco desencantado.

La primera parte de esta nueva entrega tuvo cuatro episodios brillantes, con mucha acción los dos primeros y otro genial sostenido sólo con dos soberbios actores, pero a partir de ahí parece haber abandonado el drama psicológico más intenso y empieza a caer en errores de guión que han llevado a los personajes a actuar de forma incoherente. Tampoco ha ayudado la no muerte de Glenn, que ya comentamos hace unos meses, y un midseason finale anticlimático indigno de la serie de la que estamos hablando, que arregló en parte el regreso fulgurante de hace casi un mes. Desde entonces, hemos visto un cambio de géneros que no le ha sentado nada bien en The Next World (6×10), que se convierte en una comedia y Knots Untie (6×11), donde las nuevas parejas comparten protagonismo con la gestación de una de las tramas más esperadas de la serie.

Rick, Daryl y Jesus

¿Qué debemos esperar a partir de ahora? Yo espero que la llegada de Negan y Los Salvadores fuercen situaciones que vuelvan a poner a los personajes al límite psicológicamente y nos mantengan en tensión como sólo The Walking Dead sabe hacer. Pero sólo lo conseguirá si da protagonismo a los personajes y a su psicología porque sólo de esa forma la acción y las muertes cobran sentido, consiguiendo el equilibrio que la ha convertido en la gran serie que es.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

Tráilers de la cuarta temporada de The Americans

Póster de la cuarta temporada de The Americans

Hace un año ya estábamos disfrutando de la impresionante tercera temporada de The Americans, sin embargo, FX ha decidido posponer el estreno de la cuarta por motivos que no han trascendido. Sea como sea, la maquinaria de marketing ya se ha puesto en marcha con unos teasers muy interesantes, un póster francamente bonito y, sobre todo, dos tráilers que avanza lo justo como para que nos estemos mordiendo las uñas compulsivamente.

El pasado lunes, durante el estreno de American Crime Story: People vs. O.J Simpson, FX estrenó el suculento tráiler de la cuarta temporada de The Americans, dándole la importancia que la cadena le da al drama de espías soviéticos, una confianza que agradecemos porque a pesar de los bajos índices de audiencias, Joe Weisberg y Joel Fields tendrán carta blanca para terminar la serie cómo y cuando quieran.

En el panel que ofreció la cadena FX en el pasado Winter TCA los creadores de la serie dijeron que la cuarta temporada de The Americans supondría el final del segundo acto y que la quinta o sexta servirían como desenlace, por lo que no se extenderá más allá. Aunque como vemos en los dos tráilers, cuesta creer que los Jennings puedan tener más problemas que los que se le avecinan este año, con todo el asunto de Paige y con el FBI pisándole los talones.

En definitiva, parece que la cuarta temporada de The Americans pinta muy bien. Algunos críticos americanos que han visto los dos primeros episodios afirma que la serie sigue por los mismos derroteros, es decir, mucha intensidad emocional, momentos en los que no hay más remedio que apartar la mirada y, por supuesto, una banda sonora estupenda y muy bien ensamblada en la historia. Y vosotros, ¿tenéis ganas de que empiece? ¿Qué esperáis de esta temporada?

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The Walking Dead, ¿síntomas de agotamiento?

Foto promocional de The Walking Dead

Este artículo contiene spoilers hasta el 6×08 de The Walking Dead. Si no lo habéis visto, leedlo después de hacerlo.

Ayer finalizó en España la primera mitad de la sexta temporada de The Walking Dead, la celebérrima serie de zombies se despidió hasta febrero con un episodio un poco soso, sin grandes sorpresas ni muertes dolorosas. De hecho, lo más destacado de Start to Finish es ese final que se nos presenta de oídas Negan, uno de los villanos más esperados por los fans de los cómics de Robert Kirkman.

En general, la sexta temporada de The Walking Dead ha sido muy buena. Tras un comienzo tan abrumador como inesperado el ritmo ha seguido siendo muy alto en casi todos los capítulos, y los que han sido más reposados han estado a muy buen nivel, sobre todo el cuarto Here’s Not Here, centrado en Morgan y que es un duelo interpretativo enorme entre dos actorazos como Lennie James y John Carroll Lynch. La acción ha centrado gran parte del metraje, y eso no es malo, pero se ha descuidado el gran drama de personajes que es la serie de AMC y la introspección de personajes ha sido muy escasa y cuando lo han intentado, ha quedado muy difusa y superficial en parte por su elenco tan numeroso y el hecho de tener que repartir minutos y frases entre todos.

Morgan ha tenido un papel destacado en la sexta temporada de The Walking Dead

Siempre hay que tener en cuenta que The Walking Dead es una gran serie (lo ha sido casi siempre) que nos tiene en tensión durante todo el tiempo, un desasosiego que no consigue ninguna otra, bueno, The Leftovers sí, de la que ya hablamos. El propio género postapocalíptico ya nos mantiene en tensión por su propia naturaleza pero Kirkman, Gimple y compañía han creado una historia muy creíble y unos personajes carismáticos y psicológicamente complejos que siguen unas pautas que parecen realistas sobre lo que nos ocurriría a nosotros en una situación así. Si la quinta temporada fue más filosófica, en la sexta ha primado la trama sobre cualquier otra cosa. Quizás ese exceso de trama más que de drama haya provocado que la serie sea más divertida para el gran público pero ha descuidado ciertos aspectos que la convertían en una mejor serie.

Muerto no significa muerto

Sin duda, el hecho que ha marcado esta tanda de ocho episodios es la no muerte de Glenn, un cliffhanger que se prolongó durante cuatro episodios en los que no dejó de haber conjeturas sobre uno de los personajes favoritos de la audiencia. No me ha gustado la forma en que AMC llevó este asunto como ya dije en este artículo, porque entre otras cosas, The Walking Dead es una serie demasiado exitosa como para que sus productores anden mendigando audiencias y ruido social. Ya sé que se basa precisamente en el juego de la vida y la muerte de sus protagonistas como Juego de Tronos, pero creo que lo que importa es lo que ocurre dentro de la ficción y no se debería dar tanta relevancia a circunstancias externas.

Fallos frecuentes

En más de una ocasión nos han llamado la atención lo poco logrados que están los efectos digitales de The Walking Dead, algo imperdonable en una serie postapocalíptica pero sobre todo imperdonable para una serie con más de 15 millones de espectadores por semana, algo que se debería notar en su presupuesto y no, recordemos las explosiones de la cantera en el primer episodio de la temporada. El apartado técnico debería considerarse mucho más pero el que no puede descuidarse ni un ápice es el de la historia, en la que los personajes actúan algunas veces como sacados de una película de terror adolescente. Véase el ejemplo de este episodio octavo, cuando Rosita quiere disparar para abrir una cerradura cuando el pueblo está acechado por zombies.

Los grandes protagonistas de The Walking Dead

La segunda parte de la sexta temporada de The Walking Dead promete seguir en la misma línea, sin darnos un minuto de tregua sobre todo ahora que se acerca Negan y sus secuaces, pero me encantaría volver a ver episodios en los que los personajes vuelvan a sufrir como antes, vuelvan a tener conflictos morales y vuelvan las famosas muertes que tanta chispa le dan a la serie. No quiero decir que sea mejor que vuelvan a dar vueltas por el bosque pero sí debe buscar un equilibrio para seguir siendo una de las ficciones más destacadas del momento.

¿Qué te han parecido los primeros ocho episodios de la sexta temporada? Crees que The Walking Dead empieza a dar síntomas de agotamiento?

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