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‘Las chicas del cable’: romance y feminismo en el debut español de Netflix

Blanca Suárez, Ana Fernández, Maggie Civantos, y Nadia de Santiago protagonizan Las Chicas del Cable, la primera serie española de Netflix

Un año y medio ha tardado Netflix en producir y estrenar su primera propuesta original hecha en España. Las chicas del cable, en colaboración con Bambú, sigue la línea de las últimas series de la productora, que han funcionado muy bien en la plataforma en todo el mundo. Un reparto con muchas caras conocidas, una fórmula de eficacia probada y la corrección de uno de los errores clásicos de la ficción española, la excesiva duración. ¿Veis como se puede? Ya he visto los primeros seis episodios y estas son mis primeras impresiones.

Las chicas del cable nos sitúa en la España de los años 20 del siglo XX, en pleno reinado de Alfonso XIII, cuando el teléfono empieza a despegar como medio de comunicación. El destino junta a cuatro mujeres con diferentes ambiciones pero con la meta común de ser independientes en una época en la que era algo casi imposible. Lidia (Blanca Suárez) se reencuentra con su novio de juventud, que ahora dirige la compañía, mientras intenta pagar una deuda. Ángeles (Maggie Civantos) lucha por liberarse de un marido adúltero y maltratador. Carlota (Ana Fernández) lucha por emanciparse de un padre autoritario y sueña con la liberación definitiva de la mujer. Y la inocente Marga (Nadia de Santiago), recién llegada desde su pueblo, tratará de hacerse hueco en una ciudad más adelantada que ella.

Romance y feminismo

Que nadie se engañe, estamos ante una serie de género eminentemente romántico. Y no pretende ser otra cosa. Su principal lastre es la eterna comparación con Velvet Gran Hotel, pero si hacemos tabula rasa eliminando los precedentes nos queda una muy buena serie “de amor”. Es decir, que puede funcionar muy bien a nivel mundial. Aunque está llena de tópicos del género (faltaría más, sin ellos no habría historia) como el triángulo amoroso, dos viejos amores que se reencuentran años después, falsas identidades o el pasado que siempre amenaza con salir a la luz, pero nunca lo hace, Las chicas del cable encuentra hueco para tratar otros temas muy interesantes e inherentes a la época que recrea.

Las chicas del cable, la nueva serie española de Netflix y Bambú

Recordemos que Velvet fue muy criticada por obviar el franquismo y centrarse en una alta sociedad ajena a cualquier falta de libertad. Las chicas del cable, por el contrario sí indaga en los problemas de su tiempo, sobre todo el feminismo, tema recurrente en las series actuales que siempre es bienvenido, dicho sea de paso. Las dificultades de la mujer de la época marcan la serie, no sólo a nivel romántico sino también social, familiar y laboral. Además del feminismo propiamente dicho, introduce superficialmente otro tema de moda, el de las escuchas telefónicas, esta vez para prevenir golpes de estado contra Alfonso XIII. Parece que es algo que se lleva haciendo toda la vida. Estos son a grandes rasgos los temas que trata la serie, aunque echamos en falta algo más de profundidad, escarbar un poco más en ellos, lo que enriquecería mucho la narración. Quizá más adelante.

Técnica y artística

No es ningún secreto que Bambú lleva años mejorando el nivel de producción de las series españolas, tanto a nivel artístico como técnico. Con el empujón de Netflix, Las chicas del cable luce aún mejor. La ambientación es muy buena, sobre todo los decorados interiores, aunque en ningún momento se elude rodar escenas exteriores, con un resultado más que aceptable. El equipo de producción ha hecho un buen trabajo investigando la época y eligiendo localizaciones. Con respecto a la parte técnica, me ha gustado la fotografía en términos generales pero me gustaría hacer hincapié en los fondos de colores de las escenas con poca luz, que hay muchas, dando un contraluz que aporta mucho a la narración. No es que me moleste que se use música actual en las series de época, hay suficientes ejemplos que demuestran que suele funcionar, pero me incomoda que dentro de la serie también suene porque se carga la ambientación y los personajes tienen que bailar a otro ritmo. Con el paso de los episodios nos vamos olvidando y, de hecho, empezamos a disfrutar de su cabecera y la canción de los créditos al final.

Las chicas del cable (Netflix) está protagonizada por Blanca Suárez, Ana Fernández, Maggie Civantos, Nadia de Santiago, Ana Polvorosa, Martiño Rivas y Yon Gonzalez.

A nivel artístico, Bambú y Netflix han hecho un buen casting, escogiendo actores muy conocidos en España, cualquiera podría decir que demasiado explotados, como Blanca Suárez, Yon González o Martiño Rivas, que han coincidido varias veces, o Maggie Civantos, protagonista de la gran Vis A Vis. Los combinan con actores y actrices jóvenes que serán estrellas televisivas de aquí a un tiempo como Nadia de Santiago, Ana Fernández, Borja Luna o Nico Romero. Por supuesto, no pueden faltar las viejas glorias como Concha Velasco, Tina Sainz, María Garralón, etc. El nivel interpretativo es bastante alto, así como la dirección de actores, salvo contadas excepciones. Como nota negativa tendríamos que destacar la voz en off de Blanca Suárez, creo que es demasiado descriptiva y entorpece a las imágenes, sobre todo en los inicios y finales de los episodios.

En líneas generales, creo que Las chicas del cable está por encima de la media de las series españolas, pero también de las de Netflix a nivel global. La plataforma sabía lo que quería tras el éxito de Velvet en Estados Unidos y ya lo tiene. Una serie romántica que tendrá buena acogida en todo el mundo aunque no profundice demasiado en otros temas que la harían ser mejor.

 

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

‘Riverdale’: la estética sí importa en el género teen

Movistar Series Xtra estrena Riverdale, la serie de The CW basada en los cómics de Archie

No es fácil para mí aceptar el reto de ver una serie de temática adolescente (hace tiempo que no soy su público objetivo) ya que cuando te sientas frente al televisor sabes lo que vas a encontrar. Un catálogo de lugares comunes, tramas previsibles y poca ambición por innovar. Riverdale, en cambio parece tener asumido lo que es y sabe que el espectador sabe lo que se va a encontrar. Por eso decide ofrecernos algo más, una estética posmoderna que nos retrotrae a los años 50, más por una cuestión artística que por parecido con el cómic, mucho más colorido y carente de la oscuridad que rezuma la serie. En España se emite en Movistar Series Xtra los viernes a las 23.10h, un día después que en Estados Unidos.

Como hemos señalado, Riverdale está basada en los célebres comics de Archie, que datan de 1942 y una serie de televisión de 1968. The CW, de la mano de Roberto Aguirre-Sacasa como showrunner y Greg Berlanti como productor ejecutivo, ha hecho una adaptación con muchísima libertad sobre el material original, que conserva a los personajes y poco más, está establecida en nuestros días (con todo lo que ello implica) y se ha vuelto más oscura. El colorido y el tono de los cómics no tiene nada que ver con la serie y es muy de agradecer el atrevimiento.

Riverdale, la nueva serie de The CW y Movistar Series Xtra, adapta los cómics de Archie con una estética que poco tiene que ver con el original.

Estética y atmósfera

No es que Riverdale sea Les Revenants, hay que relativizarlo un poco. Tampoco es Twin Peaks aunque Movistar nos la haya intentado vender como teen peaks. Pero sí hay que reconocer que sus creadores se han esforzado por dar un paso más allá en las series de instituto. Para empezar, en su fotografía hay una vocación por innovar con una estética más oscura que en los cómics, algo que se puede observar también en sus preciosos planos. Todo ello ayuda a crear una atmósfera que sirve como envoltorio para todas las tramas adolescentes a las que estamos acostumbrados. El trasfondo del asesinato, que en el piloto todavía es inexistente, será muy importante para poder decir si la serie se lanza definitivamente al suspense o se queda en un intento que agradeceremos.

Volviendo al instituto

Después del final de algunos de sus mayores exponentes de los últimos años, el género teen había quedado relegado a las series de corte fantástico y superhéroes. El instituto estaba en franca decadencia y algunos intentos de dar una vuelta al subgénero como Glee agotados también. Riverdale sólo podía estrenarse en The CW, auténticos maestros de este tipo de series inocentonas pero con unas ganas tremendas de innovar. Ahora, sus dramas y comedias le hablan a su público con un lenguaje más directo y lo más importante, ya no son tan inocentes. Como han demostrado últimamente con Jane The Virgin, Los 100 o Crazy Ex-Girlfriend, y por lo visto en Riverdale, parecen querer ir al grano y saltarse algunos pasos que el espectador ya tiene que tener asumidos.

Los protagonistas de Riverdale son K.J. Apa como Archie, Cole Sprouse como Jughead, Camila Mendes como Veronica Lodge y Lili Reinhart como Betty

Otra de las cosas que más llama la atención es su guión y sus diálogos. De forma muy inteligente, el personaje de Veronica Lodge le va explicando a los demás cómo funcionan las series de instituto, ahorrándonos en un episodio lo que en otras series ocuparían cuatro o cinco. Ese dinamismo puede ser uno de los puntos a favor para captar a un público juvenil tirando a adulto que quieran ver algo más ligero. Otro guiño a un público de más edad son las referencias, algunas de ellas muy divertidas, a otras series de televisión principalmente del cable y hasta una mención a los domingos de HBO. Sin duda, el público seriéfilo ya queda conquistado. Incluso la participación de Luke Perry (Sensación de vivir) y Madchen Amick (Twin Peaks) son otra referencia al universo seriéfilo y al género teen en particular.

Por lo visto hasta ahora, Riverdale tiene muchas papeletas para convertirse en uno de los éxitos de la midseason. Su casting me parece muy acertado, los protagonistas son guapísimos, algo que resulta importantísimo en este tipo de series. Su agilidad, su estética y su guión invitan a seguir con ella. ¿Has visto el piloto de Riverdale? ¿Seguirás con ella? ¿Qué te ha parecido su estética?

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Todo lo que necesitas saber sobre las nuevas series de septiembre 2016

Analizamos las nuevas series de septiembre

Después de una merecida desconexión, no sólo del blog sino también del visionado de nuevas series en un verano más bien flojo en cuanto estrenos, volvemos con las pilas cargadas de cara a un septiembre que viene cargado de novedades, como todos los años. Así pues, vamos a analizar lo más destacado de este mes en las networks, las cadenas de cable y las plataformas de contenido online.

Networks

Septiembre y octubre son los meses donde las networks concentran sus mayores apuestas por series nuevas que consigan inflar de manera considerable los números. Pero lo cierto es que el nuevo modelo televisivo que se está imponiendo les está haciendo mucho daño en número de espectadores. Pero ellas continúan a lo suyo y traerán un puñado de títulos que acabarán cancelados en su mayoría. La semana del 19 al 25 acapara la mayoría se estrenos.

La nostalgia va a seguir siendo tendencia y las principales cadenas norteamericanas traerán algunas nuevas series basadas en éxitos cinematográficos o televisivos. Es el caso de McGyver, el regreso del habilidoso personaje que marcó la infancia de muchos de nosotros. Van Helsing (SyFy, día 23), basada en aquel personaje de Dracula. Lethal Weapon, adaptación de la saga que protagonizaron Mel Gibson y Danny Glover en los 80. Una mezcla de humor y acción que se podrá ver en Movistar Series un día después de su estreno en Estados Unidos, el 22 de septiembre. Para terminar, también FOX revisionará El Exorcista, que cuenta con la gran Geena Davis en sus filas y un tráiler terrorífico pero inquieta que su lugar en la parrilla sea el viernes, el día maldito.

En cuanto a las series nuevas originales, destacan The Good Place (día 19), una comedia con Kristen Bell y Ted Danson que podría ser uno de los grandes éxitos de NBC para este otoño. También la cadena del pavo presenta This Is Us (día 20), una dramedia con Milo Ventimiglia (Heroes) y Mandy Moore (Red Band Society) sobre historias paralelas que convergen. También el regreso de Kiefer Sutherland a televisión suscita mucho interés. Designated Survivor (ABC, día 21) será una serie de corte dramático aunque de temática muy parecida a su trabajo estrella, 24. Por último, la  novedosa Son of Zorn, acción real mezclada con dibujos animados en una comedia llega a FOX el domingo 25.

Cable

Las cadenas de cable esperarán a octubre para poner de largo sus ficciones más destacadas. FX pondrá en juego dos nuevas series en la primera semana, Atlanta (estreno el día 6), una comedia sobre la escena del rap de esta ciudad. Y Better Things (desde el jueves 8), creada por Pamela Adlon y el gran Louis C.K, por lo que hay que estar atentos a ella. A Cinemax llega Quarry el viernes 9, un drama sobre un marine que regresa de Vietnam. HBO dejará para octubre sus más que probables nuevos bombazos, pero estrenará el viernes 16 High Maintenance, una comedia basada en una webserie de Vimeo que arrasó, sobre un vendedor de marihuana de Brooklyn.

Netflix y Amazon

Las dos plataformas más importantes de contenido a la carta van a tener un mes muy movido. Amazon estrena hoy mismo The Collection, una serie sobre moda ambientada en París después de la Segunda Guerra Mundial. Pero no será la única, pues estrenará nuevas series cada viernes. One Mississippi, el día 9, co creada por la guionista Diablo Cody. Una semana después llega Fleabag, la última sensación británica de BBC3. Pero lo más importante (con permiso de la tercera temporada de Transparent), llega el día 30 con Crisis In Six Scenes, la esperada incursión de Woody Allen en televisión y, claro, como todo lo que hace, alcanza una repercusión bestial.

Netflix también sigue con su demencial ampliación de catálogo. El jueves 22 llega Easy, comedia pseudoerótica que cuenta con Orlando Bloom, Emily Ratajkowski y Malin Akerman. Y el viernes 30 llega una de las series más esperadas por los fans del universo Marvel, Luke Cage, protagonizada por Mike Colter (The Good Wife) y que será de lo que todo el mundo hable a final de mes. Aunque también podría serlo Amanda Knox, una serie documental que puede seguir los pasos del rotundo éxito de Making A Murderer.

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Wayward Pines: el regreso innecesario de una serie muy adictiva

Wayward Pines regresa desde donde lo dejó

Esta noche a las 21.30h se estrena en FOX la segunda temporada de Wayward Pines, producida por M. Night Shymalan pensada para tener una sola temporada y que fue salvada de la quema meses después de haber sido cancelada oficialmente. Aunque su final fue satisfactorio, dentro de lo cabe, la cadena ha decidido continuar con ella a pesar de que parece del todo agotada.

La primera generación ha tomado el control de Wayward Pines tras el sacrificio de Ethan Burke (Matt Dillon), que salvó al pueblo in extremis de ser totalmente arrasado por los abbies. Su hijo Ben (Charlie Tahan) encabeza una sublevación que intenta democratizar en cierto modo el sistema de gobierno del pueblo, que se ha convertido en una dictadura. Con este caldo de cultivo, el Doctor Theodore Yedlin (Jason Patric, Jóvenes Ocultos) ha sido despertado para salvar la vida de Kate Hewson (Carla Gugino) y para recoger el testigo de Burke como protagonista de la serie. El médico será esencial para el pueblo pero no se quedará con los brazos cruzados y luchará por cambiar las cosas.

La segunda temporada de Wayward Pines nos presenta una continuación de la historia por donde se quedó, aunque pronto empieza a romper los lazos que la ataban con la anterior entrega, principalmente matando personajes a diestro y siniestro. Está bien hecho, porque ofrece una especie de epílogo mientras vamos conociendo a todos los nuevos, aunque también es cierto que da la sensación de estar cambiando piezas por otras exactamente iguales, lo que provoca que la trama permanezca inmóvil. Tenemos al héroe recién llegado que tendrá que descubrirlo todo y luchar contra las injusticias de un poder que entiende la supervivencia de un modo diferente al que tenemos en la actualidad.

Nuevo protagonista para la segunda temporada de Wayward Pines

En esta nueva entrega, sin embargo, vamos conociendo mejor a la llamada primera generación y a su autoproclamado líder Jason (Tom Stevens, Cedar Cove). Son los primeros que han crecido en Wayward Pines y en esta ocasión sí consiguen que empaticemos en cierto modo con ellos. Los chicos no conocen nada parecido a la democracia ni a la civilización sino que han sido educados con la doctrina del fundador Pilcher, quien cree que mantener el orden de forma coercitiva es lo mejor para la supervivencia. Explotar esa encrucijada entre entender que el mundo ha cambiado e intentar recuperar los valores que hicieron desaparecer la especie sería el movimiento más inteligente para la serie pero apuesto a que no profundizará en el tema. Por el contrario, esperamos muchos giros en el guión y una gran cantidad de muertes que importarán muy poco para acabar con un clímax similar al del año pasado.

En efecto, la segunda temporada de Wayward Pines era totalmente innecesaria y debería haberse quedado en miniserie ya que, sin gran parte de su notable reparto y despojados de todo el misterio que rodeó los primeros episodios, se convierte en algo prescindible. Para FOX puede ser un producto rentable porque incluso en verano consigue mantener unos índices de audiencia más que aceptables. Y para el espectador, una serie sin fundamento pero muy adictiva para las noches estivales. 

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Opinión: Netflix baja el nivel en 2016

La sobreproducción de ficción de Netflix ha bajado su canon de calidad considerablemente

Hace un par de años, Netflix prometió inundar el mercado con un montón de ficciones originales cada año, concretamente iban a intentar estrenar una temporada o una nueva serie cada dos semanas. Los seriéfilos empezamos a salivar porque los únicos referentes que teníamos de la plataforma eran House of Cards y Orange Is The New Black, ambas cotizando muy al alza. Después de un 2015 sobresaliente, con algunos estrenos destacados como Daredevil, Sense8, Narcos, Unbreakable Kimmy Schmidt o Jessica Jones, 2016 no está siendo todo lo productivo que cabría esperar.

Obviamente, el nivel sigue muy alto porque todas esas series siguen en activo y poco a poco van estrenando nuevas temporadas pero me gustaría centrarme en el material nuevo de lo que llevamos de año. Tan sólo se ha estrenado un drama, Marseille, del que hablaremos un poco más adelante, y cinco comedias, Love, Flaked, The Ranch, Fuller House y Lady Dynamite, que han pasado sin pena ni gloria, más bien con un poco de pena. Y eso que todas ellas vienen con nombres populares entre el público norteamericano y un revival de una sitcom que, aunque arrasó en los noventa, tenía (y tiene) un nivel bastante bajo. Esos nombres de relumbrón han servido para que su público se mantenga fiel pero poco más. Todas ellas me parecen series del montón, de relleno para un catálogo cada vez más extenso, y más disperso.

Hace unos meses supimos que Netflix preparaba su primera serie original hecha en España con el apoyo de la productora Bambú, un drama de 16 episodios sobre cuatro operadoras de la compañía telefónica en los años 20 del siglo pasado, algo muy positivo porque la plataforma es una recién llegada al mercado y darle proyección internacional podría ser un gran impulso para nuestra ficción, que podría dar varios pasos adelante. El problema es que el único referente de serie europea que tenemos es Marseille, una de las peores de lo que llevamos de año a pesar de que ha sido renovada, y claro, nos llena de incertidumbre sobre lo que puede hacer Netflix a nivel internacional. Tendremos que esperar para ver otras como la japonesa Hibana.

Pero el drama francés ha sido novedoso en una cosa, ha sido la primera vez que público y críticos han alzado la voz unánimemente en su contra, algo que no es tan fácil de conseguir con las series de Netflix. Es cierto que el nivel de la plataforma es alto pero hay una tendencia de estimar en exceso sus productos. A HBO se le han dado bastantes palos por dar luz verde a series como Vinyl que, si bien no es lo mejor de la cadena, sigue siendo muy superior a la mayoría de dramas que día sí, y día también, se estrenan en todo el mundo pero da la sensación de que ésta habría sido mejor valorada si fuera de Netflix. HBO se ha ganado el derecho a ser criticada por hacer un producto inferior a sus estándares, pero también creo que la plataforma se ha ganado un prestigio a pulso que debe mantener y con lo que llevamos visto este año, parece que en su agenda prima la cantidad sobre la calidad.

El algoritmo de Netflix es muy efectivo para conocer los gustos de sus suscriptores y parte de su éxito reside en esta capacidad de anticipación, pero ha llegado el momento de que responda sobre qué tipo de series producir. Si el modelo son las House of Cards, Orange Is The New Black, etcétera, o las Flaked, Fuller House o Marseille.

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Robert Kirkman nos quiere acojonar con Outcast

La nueva serie de FOX España se llama Outcast

Las noches veraniegas de 2016 dan la bienvenida a Outcast, la nueva serie del creador de The Walking Dead, Robert Kirkman, que abandona los zombies momentáneamente para centrarse en las posesiones demoníacas pero sin perder sus señas de identidad. En Estados Unidos se estrena hoy en Cinemax, una cadena de cable que no hace ascos a la violencia explícita y escatólogica. En el piloto, la primera se pasa por el arco del triunfo la ley del menor, y la segunda nos hará volver la cara en más de una ocasión. En España, FOX será la encargada de emitirla a partir del próximo lunes 6 de junio.

Kyle Barnes (Patrick Fugit, Casi Famosos) es un hombre destrozado por un hecho traumático que le costó el matrimonio. Ahora vive confinado en su casa sin contacto con el exterior hasta que su hermana Megan (Wrenn Schmidt, The Americans) consigue sacarle de casa y se empieza a interesar por un chico que muestra claros síntomas de estar poseído por una fuerza oscura. Con la ayuda del reverendo Anderson (Philip Glenister, Life On Mars), intentará salvarlo y buscar respuestas.

Si hay una referencia clara en materia de posesiones está claro que es El Exorcista y, por tanto, Outcast está claramente influenciada por la película de William Friedkin pero, aunque se pudiera esperar una vuelta de tuerca viniendo de un escritor de cómics para adultos, me ha sorprendido que la respete tanto, casi la reverencia. Y puede ser porque Kirkman cree realmente que el diablo y las posesiones existen, por lo que su aproximación al tema no contiene nada de humor, aunque algunos puedan interpretar que haya cierta ironía en el relato.

Outcast está creada por Robert Kirkman y su universo se ve reflejado claramente en el episodio piloto

Viniendo del creador de The Walking Dead esperaba algo menos serio, con más acción y más comercial aunque esté programada en una cadena tan minoritaria como Cinemax. Por poner un ejemplo, esperaba que fuera la sucesora de Banshee, pero en Outcast la violencia no es gratuita y la trama se cuece más a fuego lento, no es tan literal, no lo cuenta todo, por lo que hay que estar muy atento a los detalles. Por otro lado, la serie consigue hacernos sentir terror del bueno, algo que no esperaba, y aunque vaya cumpliendo tópico tras tópico consigue sorprendernos gracias a la inagotable imaginación de Kirkman.

A nivel estético, el piloto de Outcast está muy bien dirigido por un experto en el cine de terror como es Adam Wingard. La iluminación en las escenas claves es extraordinaria, como en las que el niño está encerrado en su habitación a oscuras y los haces de luz entran entre las cortinas. La planificación en el terror suele dar un paso adelante, así como el montaje, pero además se puede observar cómo ciertos planos recuerdan a las viñetas de un cómic. Por último, como para crear ambiente todos los elementos son pocos, la música que funciona perfectamente con esos pequeños punteos pero también con los silencios ha sido obra de Atticus Ross.

Outcast tiene niños poseídos, sí.

El piloto presenta a los personajes de forma efectiva y sin contarnos demasiado sobre ninguno de ellos, sólo dejándonos ciertos detalles que van completando la historia de cada uno. En mi opinión, todo un acierto pues mantiene al espectador en constante incertidumbre y logra una mayor conexión, sobre todo con un protagonista al que no entendemos en la primera secuencia y, sin embargo, en la última ya nos tiene ganados a todos. La elección de Patrick Fugit me parece muy acertada, cumple en el primer episodio y el resto del reparto, aunque no tan conocido para el gran público, tienen mucho recorrido por delante sobre todo cuando empecemos a saber más de sus vidas.

En definitiva, Outcast ha empezado con muy buen pie y todo hace indicar que mejorará con su desarrollo. Por ahora, junto con Preacher puede ser lo más atractivo que se ha estrenado de cara a este verano, por ser series diferentes cuando las demás empiezan a repetirse demasiado. Al final va a ser más productivo inspirarse en el mundo del cómic que en el cine.

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Preacher, primer vistazo a la nueva serie de AMC

La nueva serie de AMC está basada en otro cómic: Preacher

La adaptación televisiva o cinematográfica de Preacher empezaba a sonar a maldita. Desde hace dieciocho años se ha intentado crear la versión audiovisual de los cómics de Garth Ennis y Steve Dillon sin éxito debido a su extremo lenguaje, su extrema violencia y su extrema blasfemia constante. Ni siquiera HBO se atrevió hace diez años a pesar de ser una de las cadenas más libres en cuanto a mostrar violencia y sexo se refiere, pero en un país como Estados Unidos, la religión es un terreno vedado donde se puede perder más de lo que se puede ganar. Gracias a la evolución televisiva de los últimos años y del empeño de Seth Rogen, AMC ha creído conveniente dar luz verde a esta versión que pasamos a desgranar.

Jessie Custer (Dominic Cooper) es el predicador del pueblo tejano de Annville, donde llegó por una promesa hecha a su padre después de haber llevado una vida deshonrosa. Cuando está a punto de tirar la toalla por una crisis de fe, una extraña criatura fruto de la relación entre un demonio y un ángel le posee convirtiéndole en un ser tan poderoso que decide ir en busca de Dios para ajustar cuentas con él. Para tal empresa tendrá la ayuda de su ex, Tulip (Ruth Negga) y el vampiro Cassidy (Joseph Gilgun). Preacher no dejará sin tocar prácticamente ningún tema, ya sea divino o humano, con un gamberrismo extremo y sin ningún tipo de autocensura.

No voy a hacer una comparación entre serie y cómic, primero porque la serie no tiene el suficiente recorrido y segundo, y más importante, porque no he leído los cómics, que son muy explícitos en lenguaje, violencia y sexo; además de una temática demasiado controvertida, no sólo para el excesivo puritanismo religioso de Estados Unidos, sino para cualquier cristiano practicante. Mis primeras impresiones no van por ahí, al menos por el momento, porque el piloto no se ha mostrado demasiado irreverente, sólo lo justo. Sí hay violencia, sí hay tacos, pero no hay ni sexo ni demasiada controversia, pero no más de lo que vemos cualquier semana normal en cualquier cadena de cable. Pero ojo, que mis palabras no transmitan decepción porque Preacher tiene mucho potencial para darnos mucho entretenimiento puro, y estéticamente no está nada mal. Lo demás, vendrá después.

Dominic Cooper, Ruth Negga y Joseph Gilgun protagonizan Preacher

Lógicamente, la religión será el tema central de la trama tanto a nivel físico como metafísico. Después de la posesión de Jessie Custer se da por asumido que Dios existe (y todas las criaturas que conlleva), pero también incorpora otro tipo de personajes pertenecientes a otros universos, como los vampiros, por lo que no descartemos que más adelante veamos a otro tipo de criaturas. Para acabar con el pastiche, incorporamos los ingredientes habituales del noir, con toques de Tarantino, más sucio, parecido a Hap and Leonard, y unas peleas con coreografías similares a las de Banshee. Todo va a ser posible en Preacher.

Por tanto, los personajes también son de lo más variopintos, desde los terrenales a los sobrenaturales, los primeros explotando la idiosincrasia tejana y los segundos haciendo gala de los clásicos estereotipos de su especie. Los presentados por ahora son muy interesantes, sobre todo el vampiro Cassidy y Arseface (Caraculo), que tienen mucho potencial. Todos ellos, y son muchos, tienen particularidades que los hacen especiales y aportan cosas a la historia que hacen de Preacher algo relativamente nuevo, algo que consigue diferenciarla de los cientos de ficciones que podemos ver en televisión.

Uno de los originales e hilarantes personajes de Preacher

Desde el punto de vista estético, Preacher me ha parecido más atractiva de lo que pensaba en un primer momento. El inicio con la caída del meteorito, la presentación de los personajes, las transiciones de escenas tan abruptas y los rótulos gigantes son muy comiqueros, por lo que la base de fans de las historietas lo van a agradecer. La narración tiene un ritmo bastante alto y se agradece que las escenas de acción no ocupen gran parte del episodio, sino que se centre en dar protagonismo a los personajes.

En líneas generales, el piloto de Preacher, sin llegar a ser espectacular, cumple su función de forma notable, presentando a los personajes de forma atractiva y eficaz, estableciendo lo que va a ser la historia de forma clara y, sobre todo, enganchando desde el principio. La nueva serie de AMC no escandaliza como se esperaba pero, en cambio, muestra mucho potencial.

Preacher aún no tiene fecha de estreno en España. Os dejamos con el tráiler:

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Hap and Leonard, el noir tejano

La nueva serie de AMC nos trae dos caras muy conocidas de otras series míticas de la televisión.

Hoy lunes llega a AMC España la última serie de Sundance Channel, Hap and Leonard, un drama ambientado en Texas en los años 80 que promete mucho en su piloto. El principal reclamo para ver sus seis episodios es la presencia en el trío protagonista de Christina Hendricks (Mad Men), Michael Kenneth Williams (The Wire, Boardwalk Empire) y James Purefoy (Roma, The Following).

Nos situamos en Texas en 1988. Hap Collins, un objetor de conciencia, y Leonard Pine son dos amigos de un pueblo de Texas que reciben una oferta de la ex mujer del primero para rescatar un millón de dólares del fondo de un río. Dos tipos duros que se codearán con un grupo de activistas de lo más variopinto y con unos asesinos que van tras ellos. En principio, parece que Hap and Leonard es una serie de acción pero con el paso de los minutos comprobamos que puede ser mucho más si explota las singularidades de todos los personajes y del escenario en que se desarrolla. La relación entre la pareja protagonista llevará todo el peso narrativo mezclando drama, acción y humor. La aparición de Trudy será la fuente de todos sus problemas pero también puede ser la solución.

El arranque del piloto no tiene nada de especial más allá de ponernos en situación y presentarnos a los personajes, su objetivo principal. A diferencia de otras series que le dedican muy poco tiempo, en Hap and Leonard, ocupa casi todo el episodio, algo de agradecer por un lado, pero que nos deja la sensación de no estar pasando nada. Hasta el último tercio, cuando conocemos a la pandilla con la que intentarán recuperar el dinero y la inesperada secuencia final. Por poner un pero, los diálogos pretenden ser rápidos e inteligentes pero me resultan muy superficiales y literarios, no habiendo sido bien adaptados al medio.

Christina Hendricks vuelve a la televisión con Hap and Leonard

La temática, a pesar de que puede dar pereza a priori, tiene mucho potencial si saben explotar bien todos los frentes que han abierto, como la homosexualidad, el racismo, las consecuencias de la guerra… Todos ellos serán temas adyacentes a la trama principal que estará marcada por la acción pero no cabe duda de que con personajes bien definidos Hap and Leonard será más interesante de lo que parece a simple vista. Como siempre sucede en las series ambientadas en el su de Estados Unidos, esperamos que la ambientación y la idiosincrasia de los locales juegue un papel fundamental para dar profundidad a las tramas y no se quede en la superficie, algo muy común en ficciones con la premisa de un atraco/golpe como gancho para el espectador.

No esperemos que Hap and Leonard esté en las listas de lo mejor del año pero si buscamos una serie entretenida pero con cierto fundamento muy alejada de los habituales desfases de las networks, deberías darle la oportunidad, son sólo seis episodios y tiene un trío protagonista que ya lo quisieran otros muchos dramas.

Hap and Leonard se estrena el lunes 23 de mayo a las 23:00h en el canal AMC.

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The Girlfriend Experience, la nueva serie de Starz llega a Canal+ Series Xtra

The Girlfriend Experience, la nueva serie de Starz y Canal+ Series Xtra

Hace unos meses incluíamos en nuestra lista de estrenos más destacados de esta primavera The Girlfriend Experience, producida por Steven Soderberg. La serie, que hoy estrena Canal+ Series Xtra tan sólo un día después de su emisión en Estados Unidos, está inspirada en la película homónima del director que protagonizó la ex actriz porno Sasha Grey en 2009. La cadena Starz se ha hecho cargo de un drama que se ajusta a la perfección en su catálogo, plagado de productos que no se cortan a la hora de mostrar, sexo, tacos y violencia.

Christine Reade es una ambiciosa estudiante de derecho que entra a trabajar de becaria en un prestigioso bufete de abogados, donde lucha por abrirse paso en un negocio despiadado y muy estresante, al tiempo que es introducida en el mundo de las chicas de compañía, conocido como The Girlfriend Experience, a través de una amiga. La protagonista pronto se siente poderosa gracias al dinero y al control sexual y emocional que ejerce sobre sus clientes, pero aunque parece que se mueve como pez en el agua pronto conocerá a personas más despiadadas y ambiciosas de lo que puede imaginar.

El mundo de las chicas de compañía es el tema central de The Girlfriend Experience

El mundo de las chicas de compañía no es nuevo pero desconocido para el gran público a pesar de la película de Soderberg, un telefilme de los de Antena 3 y muchos reportajes de cámara oculta. En The Girlfriend Experience la protagonista no es ninguna víctima, es una mujer ambiciosa dispuesta a todo para conseguir sus metas laborales, incluido sacrificar su propia vida personal, reducida a encuentros sexuales esporádicos como vemos en el piloto. Su libertad para vivir el sexo y sus ganas de prosperar son motivos suficientes para introducirse en un mundo que ella cree tener dominado. Christine, que no tiene ni un pelo de ingenua, se está metiendo en un juego que está por encima de ella.

La prostitución de lujo está en un plano totalmente opuesto a la trata de blancas, pero sus consecuencias pueden ser igual de devastadoras. Las chicas creen que tienen el control de la situación y el acercamiento a hombres poderosos les puede dar una sensación de libertad, ficticia, pues es muy difícil abandonar el negocio cuando quieren. Quienes requieren sus servicios no están acostumbrados a recibir un no por respuesta y son capaces de llegar muy lejos para salirse con la suya, como cualquier proxeneta pero con más dinero de por medio.

The Girlfriend Experience está protagonizada por la bellísima Riley Keough, nieta del mismísimo Elvis Presley, una actriz que se está labrando un futuro muy interesante dentro de la industria de Hollywood, donde su nombre le habrá ayudado a abrir algunas puertas pero sólo su talento la mantendrá dentro de este competitivo negocio. Steven Soderberg se vuelve a atrever en la producción ejecutiva tras la estupenda The Knick (donde también figura la hija de otro músico, Bono), aunque en esta ocasión los showrunners son Amy Seimetz y Lodge Kerrigan que escriben y se reparten la dirección de todos los capítulos.

Riley Keough protagoniza The Girlfriend Experience

A nivel narrativo, lo más destacable de The Girlfriend Experience es la duración de los episodios, de sólo treinta minutos, algo poco usual en los dramas y propio de la comedia. Y tengo que decir que no le sienta nada mal, pues va directa la grano, cuenta lo que debe sin rodeos ni rellenos y sabe a poco, lo cual es bueno para captar el interés del espectador, que a veces se siente empalagado con la duración e intensidad de algunos dramas. Antes mencionaba que la cadena Starz era la adecuada para contar una historia dura sin endulzar ni un sólo plano, pero hay que destacar que en los dos primeros capítulos el buen gusto predomina sobre todo lo demás, las escenas de sexo están muy bien rodadas y forman una parte esencial de la historia, aunque todo apunta a que todo irá a peor a partir de aquí.

The Girlfriend Experience es una serie que trata un tema duro aunque que todavía no se ha vuelto demasiado intensa, pero estoy seguro de que su primera temporada va a ser transgresora y Riley Keough, que lleva todo el peso de la serie a sus hombros, va a empezar a acaparar portadas a partir de este momento. Recuerda que se estrena esta noche 11 de abril a las 23:30h en Canal+ Series Xtra.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

Heartbeat, primeras impresiones de la dramedia de Melissa George

La nueva serie de Melissa George en Cosmo

La semana pasada se estrenó en Estados Unidos Heartbeat, el nuevo drama médico de NBC que tiene a una favorita de la industria como protagonista, Melissa George, en lo que puede ser uno de los grandes éxitos de la midseason de 2016. Por lo pronto, su estreno tuvo más de seis millones de espectadores, sólo por detrás de NCIS: Nueva Orleans. Sin embargo, a nivel cualitativo ha dejado algunas dudas. En España, verá la luz el próximo 17 de abril en Cosmo con doble episodio.

Heartbeat está basada en la autobiografía de la Doctora Kathy Magliato, en la ficción llamada Alex Panttiere (Melissa George), una famosa cirujana torácica que se salta continuamente las reglas para beneficiar a sus pacientes y con una vida privada de lo más loca. A su ex marido gay y su novio, también médico (David Annable), hay que sumarle a la ecuación su mentor y amor platónico (Don Hany), que ha reaparecido en su vida y despierta viejos sentimientos que parecían olvidados. La serie se mueve entre la comedia y el drama pero acabará siendo un culebrón de manual, bebiendo de todos los referentes del subgénero, desde Anatomía de Grey a Urgencias con un humor mas loco pero también más ridículo.

Alex Panttiere, la protagonista de Heartbeat

Tras un breve periodo en el que las series de médicos clásicas han estado apartadas de las parrillas para darle un descanso a unos espectadores saturados, NBC ha decidido acabar con la tregua y apostar por un valor que cree seguro, no olvidemos que las memorias de Kathy Magliato ha sido un best seller en Estados Unidos y que Melissa George es una de las favoritas de la industria televisiva y una de las actrices feapas (pero muy fotogénica) que más gusta al gran público. Efectivamente, George luce espectacular y su trabajo es correcto a pesar de que su personaje no es más que un refrito que ya hemos visto muchas veces, no hay más que pueda hacer.

Como serie de médicos que es, Heartbeat tratará los mismos tópicos de siempre: la competitividad y la lucha de sexos en una carrera muy dura, el trato con los pacientes, el conflicto negocio-servicio público en la sanidad norteamericana y, por supuesto, la incompatibilidad de una profesión muy absorbente con una vida sentimental convencional. Tanto drama necesita un contrapeso para no convertirse en algo demasiado solemne, así que la serie ha optado por aligerar el tono creando una protagonista que lleva todo el peso cómico, aunque los chistes y el guión son casi sonrojantes y restan mucha fuerza al personaje, que no consigue contrarrestar los momentos melodramáticos que pretenden cambiar de tercio radicalmente.

El amor será otra piedra angular de Heartbeat

Heartbeat está hecha a la medida de su protagonista pero desperdicia la gran oportunidad de crear uno de esos personajes femeninos poderosos que nos estamos acostumbrando a ver últimamente y que tanto están refrescando la industria además de aportar cierta justicia hacia las mujeres. Alex Panttiere es una eminencia en su carrera pero desvirtúa esta faceta el hecho de que en realidad es un personaje más convencional de lo que parece, uno que ya hemos visto demasiadas veces.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.