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Nos quitamos el sombrero ante la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo

Segunda temporada de El Ministerio del Tempo

Ahora sí que podemos dar por finalizada la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo, después de aquel caos que montó Televisión Española por no avisar con suficiente antelación del parón que estaba previamente planificado. Quedó dividida en dos partes claramente diferenciadas y ambas siguen manteniendo la misma esencia y entidad, lo que demuestra que ni siquiera un hecho tan crucial como el cambio de actor protagonista le afecta lo más mínimo. Y eso sólo es posible si estamos ante un producto especial.

Hugo Silva y su Pacino

El rodaje de Mar de Plástico se ha cruzado en medio de los planes de Javier Olivares y compañía, que han tenido que hacer malabares para que Rodolfo Sancho pudiera compaginar los dos trabajos. Y como los malabares, el resultado ha sido espectacular para el público pues se confió la difícil tarea de suplirle a Hugo Silva, un actor más conocido por gozar del favor del público (femenino) que por su talento. Sin embargo, él y su personaje Pacino han cerrado muchas bocas, las mismas que después pedían su continuidad. El actor ha aportado mucho humor a El Ministerio del Tiempo y varios de los episodios en los que apareció quedarán en nuestra retina para siempre.

La marcha (y regreso) de Rodolfo Sancho marcó la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo

Más humor, más emociones

La sensación que me queda después de haber visto la segunda temporada completa es que me lo he pasado mejor que la pasada, seguramente no sea así y sólo sea la percepción de lo que he tenido más cercano. Pero no recuerdo que la primera entrega me hiciera reír ni me emocionara tanto en momentos concretos (salvo la finale con Federico García Lorca, quizás lo más emotivo que haya hecho la serie hasta la fecha). Su vocación multigénero se ha agudizado, provocando muchos sentimientos en cada episodio. Los homenajes a personajes históricos como Cervantes, El Cid, Los Últimos de Filipinas, Houdini o La Vampira del Raval, por citar algunos han sido momentos mágicos y exquisitos.

Estructura dinámica

El Ministerio del Tiempo podría haberse acomodado en una estructura casi procedimental y ser prácticamente igual de buena, pero sus creadores han decidido hacer un producto más especial. Al igual que es una serie multigénero, sus episodios son diferentes entre sí y el espectador, que no sabe qué esperar, siempre sale sorprendido. Otra prueba más de que trabajando mucho se consiguen resultados aún mejores. Así, episodios como Un Virus de Otro Tiempo, Tiempo de Valientes o Hasta que el tiempo nos separe son claros ejemplos de episodios que cambian las reglas sin que la trama principal ni los personajes se resientan lo más mínimo, yo diría que todo lo contrario, los enriquece.

Secundarios e invitados

Los lunes se han convertido de alguna manera en el día en el que conocemos a un nuevo actor que no teníamos fichado o en el que alguno que ya conocíamos nos sorprende en un registro que no conocíamos. Un mérito, no sólo de casting, que hacen un trabajo encomiable, sino también de la dirección de actores, responsables de que algunos que creíamos malos en El Ministerio del Tiempo nos parezcan enormes. La serie de TVE es la mejor de nuestro país en esta faceta. Es injusto destacar unos nombres sobre otros, pero lo de Carlos Hipólito en el último episodio es un espectáculo. También han estado geniales Sergio Peris Mencheta, Pedro Alonso, Gary Piquer, María Rodríguez, Roberto Drago, María Álvarez y un largo etcétera. Muchos de ellos, se van sumando a la larga lista de secundarios de lujo que tan bien funcionan cuando se les necesita.

Uno de los episodios más divertidos de la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo

Factura técnica

Una de las grandes mejoras que ha implementado El Ministerio del Tiempo han sido los impresionantes efectos digitales, más si cabe cuando es conocido que el presupuesto de la serie es muy reducido. La optimización de recursos está claro que existe. Por otro lado, mientras toda la temporada pasada estuvo dirigida íntegramente por Marc Vigil, lo cual le dio una identidad innegable, en la segunda se ha optado por incluir varios directores, algunos de ellos de renombre, que han aportado su impronta personal y su ambición artística, razón principal por la que se ha dado este paso, mención aparte para Paco Plaza o Javier Ruiz Caldera. Como no sólo lo que se ve en pantalla es técnica y arte, sino también lo que hay detrás, Javier Olivares ha tenido apoyo externo en los guiones, como por ejemplo los célebres escritores de Ocho Apellidos Vascos, Borja Cobeaga y Diego San José, algo que refresca la serie indudablemente.

En líneas generales, la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo ha estado un peldaño por encima de la primera pues todo el complejo engranaje que nos presentaron en año pasado ha empezado a funcionar a toda velocidad y con total fiabilidad. Su trama temporal a veces hace aguas pero, ¿a quién le importa eso cuando nos están dando entretenimiento puro y duro al mismo tiempo que estamos aprendiendo y disfrutando con una obra de arte?

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

Cuando ver una serie se convierte en un evento

Cuando ver una serie se convierte en un evento

La labor de blogs como este es la de separar el grano de la paja, más si cabe en un momento en que se están estrenando ficciones por encima de nuestras posibilidades que han elevado el nivel exponencialmente en la última década. A nadie se le escapa que hay muchas series que consideramos buenas o recomendables, pero cuando aparecen títulos como Juego de Tronos, El Ministerio del Tiempo o The Americans automáticamente se nos olvidan. Cuando ver una serie se convierte en un evento.

Juego de Tronos

He puesto estos tres ejemplos porque son las tres mejores series en emisión a estas alturas de año y porque cada una es disfrutable a distintos niveles, al menos en mi opinión (cada uno tendrá su propia terna). En el caso de Juego de Tronos, las razones son más que obvias, se trata del blockbuster televisivo del momento, la serie que todo el mundo ve y debe ver, más si cabe cuando la sexta temporada es terreno virgen para lectores y espectadores. Y lo ha conseguido adaptando unas novelas de género fantástico de George R.R Martin sin que la serie pierda un ápice del sello HBO, la calidad está asegurada y es capaz de atraer a diferentes perfiles de público, mientras a unos le gustan los dragones o Khaleesi, a otros le gustan las traiciones y los juegos de tronos de los Lannister. Audiencia heterogénea pero a todos se nos eriza el vello cuando suenan los primeros acordes de la cabecera.

El Ministerio del Tiempo

El caso de El Ministerio del Tiempo es diferente, su segunda temporada pierde espectadores semana a semana pero su ruido social no hace más que aumentar. La crítica y las redes sociales están totalmente volcadas con la serie de los hermanos Olivares, y eso debería valer su renovación pero en su contra tiene los obsoletos métodos para medir las audiencias, que benefician a los mismos que no quieren dejar de utilizarlos. Pero lo que nos importa a sus seguidores es la capacidad que tiene para sorprendernos semana a semana, cambiando de género sin que ello no sólo no suponga un problema, sino que va enriqueciendo a los personajes, sin contar a los invitados tanto delante como detrás de las cámaras. El Ministerio del Tiempo es endiabladamente entretenida, didáctica pero sobre todo, buena.

The Americans

El caso de The Americans quizás sea el más desconocido de los tres, pero no por ello el menos importante. La serie de FX, que en España emite FOX Life, ha ido creciendo con el paso de las temporadas a fuego lento, componiendo a sus personajes con sutiles pinceladas que han acabado explotando en la cuarta temporada, no sólo las tramas, también visualmente es exquisita y los montajes musicales son aún mejores. Si quieres ver una serie que te haga sentir inteligente, reflexionar y disfrutar con pequeños detalles te recomendamos que no te la pierdas.

Hay series buenas, otras que no tanto, pero hay otras cuyo visionado merece un ritual, un sofá cómodo, una pantalla grande y desconectar el teléfono para que nadie te moleste. De éstas últimas hay muy pocas, y cuando llegan hay que aprovecharlas. A veces nos olvidamos de que lo que buscan la mayoría es crear sentimientos en nosotros. Juego de Tronos, El Ministerio del Tiempo o The Americans son las que hacen que ver una serie se convierta en un evento para mí. ¿Cuáles son las tuyas?

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El Ministerio del Tiempo se gusta más en su segunda temporada

Hugo Silva en la Segunda Temporada de El Ministerio del Tiempo

La primera temporada de El Ministerio del Tiempo fascinó a todos los seriéfilos al mismo tiempo que se reencontraba con un público que ya no creía en la ficción española, o que nunca ha creído, como un público joven que nunca ha tenido unos referentes patrios tan poderosos como los que ofrece la serie de Javier Olivares y compañía. La segunda entrega confirma todo lo que vimos el año pasado pero, quizás siendo conscientes de su éxito, ahora se gusta más, se atreve más y nos hace disfrutar de lo lindo.

Los dos episodios emitidos hasta el momento han sido muy diferentes entre sí pero totalmente coherentes con el tono de El Ministerio del Tiempo. El primero se preocupó de contarnos lo que pasó después de la season finale, sobre todo con Julián e Irene, que quedaron en una situación muy delicada. También se centró en explicar la salida de Rodolfo Sancho (esperemos que momentánea) y lo hizo con una trama fantástica que nos regaló el cameo de David Sainz, que sirvió como catalizador para su personaje. El Cid fue el protagonista histórico del episodio, muy bien interpretado por Sergio Peris Mencheta, junto con el gran Ramón Langa, que volvía como Spínola. De él nacieron la mayoría de guiños y referencias a la cultura popular. Un gozo que nos mantuvo a todos a la caza del huevo de pascua.

El Cid El Ministerio del Tiempo

El segundo, sin embargo, ha cambiado de tercio para presentarnos a Pacino, el personaje que viene a cubrir el lugar Julián en el equipo, interpretado por Hugo Silva. Se trata de un policía de los años 80 que se salta las reglas siempre que lo considera oportuno si con ello consigue impartir justicia. La trama histórica nos introduce a un asesino de mujeres a lo largo de la historia y la comedia que presidió el primer capítulo se torna en oscuridad en el segundo gracias al personaje interpretado por Andrés Gertrúdix, un tipo frío que sufrió un grave trauma infantil que le ha convertido en lo que es.

La mezcla de géneros es una constante en El Ministerio del Tiempo, la responsable de tenernos siempre a flor de piel. Se nota que la serie está muy bien trabajada desde el principio, desde el esqueleto del guión y la definición de unos personajes que ofrecen una gran cantidad de matices, pero no sólo los principales, sino los secundarios y los episódicos, muy importante para una ficción que es prácticamente procedimental. Éstos secundarios y episódicos son los grandes atractivos semana a semana porque nos descubre a buenos actores, olvidados algunos y desconocidos otros. Siempre han estado ahí pero ahora están bien dirigidos, otra prueba fehaciente de que se hacen muy bien las cosas en todas las fases de la producción.

Foto de El Ministerio del Tiempo

El contenido transmedia que genera El Ministerio del Tiempo sigue siendo espectacular. Las apariciones de Javier Olivares, Marc Vigil o los protagonistas no han bajado el ritmo de la primera temporada y siguen dejándose ver en programas de televisión y en las redes sociales. Por otro lado, la sólida base de fans siguen alimentando a ese monstruo que es la ministeria mediante dibujos, animaciones y demás creaciones que jamás pensábamos que veríamos en España. Además, la audiencia está respondiendo y en las dos semanas que lleva en emisión la segunda temporada ha sido líder en el prime time con una media de 2.600.000 espectadores, algo que se le resistió el año pasado, pero aún así los visionados en streaming subirán muchos sus datos. Y lo mejor de todo es que nos queda la sensación de que estamos presenciando un producto cultural de primer nivel. Puro servicio público en Televisión Española.

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Las 20 mejores series del año 2015 (II)

La mejor de las mejores series del año 2015

El año 2015 ha seguido agrandando esta burbuja seriéfila que parece no tener fin. Nuevos canales, nuevas plataformas y más amplitud de miras hacia otras industrias no americanas nos han seguido enriqueciendo como espectadores aunque también nos obligue a desechar algunas obras maestras por el alto nivel creativo del que no podemos quejarnos. Ya has conocido parte de las 20 mejores series del año 2015, pero te falta saber cuáles ocupan el Olimpo. Son éstas:

10. El Ministerio del Tiempo

Rodolfo Sancho, Aura Garrido y Nacho FresnedaAbre el top 10 de las mejores series del año 2015, la creada por los hermanos Olivares ha revolucionado la seriefilia nacional con un producto brillante que se despoja de los complejos de la industria, intentando (y consiguiendo) ser universal. El Ministerio del Tiempo lo tiene todo, es educativa, tiene mucho humor drama, aventura, referencias a la cultura popular y algunos personajes muy carismáticos. El plano técnico también se merece una mención especial.

9. The AffairNuevos puntos de vista en The Affair

La serie de Showtime es una delicia desde el punto de vista técnico y actoral. Este año ha conseguido superar con creces su primera temporada en parte por la inclusión de las perspectivas de otros dos personajes y esa estructura a la que ya nos hemos acostumbrado. Sarah Treem y Hagai Levi se han centrado más en la historia y los personajes que en el juego de las diferencias y eso se ha notado mucho.

8. Juego de Tronos

Una de las mejores series del año 2015

La quinta temporada podría parecernos más floja pero es imposible sacar a Juego de Tronos del top 10 porque siempre consigue dejarnos de piedra. Cuando no es un episodio épico brillante, son unos dialogos geniales y una trama de personajes muy bien explotada. Y si todo esto falla, siempre nos quedan las muertes. La serie de HBO no deja títere con cabeza y por eso siempre se mantiene en todas las conversaciones.

7. HomelandUna de las mejores series del año 2015

¿Quién no pensó en abandonar Homeland tras la nefasta tercera temporada? Los que no lo hicimos nos hemos encontrado con una serie que no es la misma sin Brody pero mejor en otros aspectos. Este año se ha trasladado a Alemania para contarnos una historia tan actual que parece escrita sobre la marcha y para que Miranda Otto nos sorprenda con un personaje maravilloso. También ha demostrado que es capaz de ser buena sin que Carrie esté descontrolada.

6. Show Me A Hero

Una de las mejores series del año 2015David Simon volvió a HBO tras Treme con una miniserie de seis episodios basada en una historia real. Todos los elementos del creador están presentes pero al ser un formato más pequeño todo queda mucho más compacto, lo que la hace más accesible para todos. No conocía a Oscar Isaac y ahora es mi actor favorito, no digo más.

5. The AmericansThe Americans fue elegida como Mejor Drama en los Premios TCA

La ficción de FX no la ve nadie pero su calidad es innegable. Al principio se trataba de un drama de espías pero se convirtió en uno familiar. Cocinada siempre a fuego lento, su trama no hace concesiones y nos golpea directos al corazón cuando tiene ocasión. Casi todo en esta serie es ignoradal desde sus guionistas hasta sus actores principales, Matthew Rhys y Keri Russell, que hacen un trabajo insuperable y merecedores de aparecer en todas las listas de mejores series del año.

4. Mad Men

Don Draper medita para volver

Don Draper y compañía se han ido definitivamente este año 2015. El final de la serie ha estado a la altura de las expectativas, ya sabíamos perfectamente que Matthew Weiner tenía una idea muy clara y por tanto era imposible que Mad Men acabara con fuegos artificiales. Todas sus tramas están bien resueltas y el espectador se queda con ganas de más, y es que una serie debería durar para siempre, y siempre estaría en la lista de las mejores series del año.

3. Transparent

Una de las mejores series del año 2015Ya el año pasado Jill Solloway tocó el cielo con esta serie que tiene lo mismo de comedia que de drama. El tratamiento de la familia, disfuncional o no, es muy preciso y válido para cualquiera de nosotros pero está claro que los Pfefferman son más interesantes en todos los sentidos. Esta temporada, Transparent se ha confirmado como una de las mejores series de los últimos tiempos.

2. FargoFargo Segunda Temporada

Noah Hawley es otro nombre a tener en cuenta después de que el año pasado nos sorprendiera con Fargo, algo complicado porque el listón estaba elevado y porque todos sospechábamos que caería un mito. Nada más lejos de la realidad, es más, su segunda temporada es incluso mejor que la primera. Al autor hay que admirarlo por haber conseguido refrescar el clásico de los Coen sin mancillarlo, y además darle un toque propio que le sienta extraordinariamente bien.

1. The Leftovers

La segunda temporada empieza con mucha fuerza

Pocas sorpresas en la primera posición pero es que los argumentos de la serie de HBO son contundentes, primero porque es muy arriesgada, no en vano sufrió la diáspora de espectadores más impacientes en su primera temporada pero los que nos quedamos ahora estamos totalmente entregados a la causa. Tom Perrotta y Damon Lindelof firman la ficción más cruda del momento donde la concesión al espectador es mínima, es más, se le invita a sufrir semana tras semana. Además, los nuevos fichajes han aportado mucho a la historia, aunque este año los honores deben ser para Justin Theroux, el gran sufridor de la televisión moderna. Por todo esto y muchas más cosas, The Leftovers es la mejor serie del año 2015.

Esto es todo amigos, ¡un abrazo y feliz año 2016!

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El Ministerio del Tiempo: calidad, entretenimiento y cultura

Rodolfo Sancho, Aura Garrido y Nacho Fresneda

La primera temporada de El Ministerio del Tiempo finalizó el pasado lunes con un final que deja todo muy abierto, menos mal que el sentido común imperó por fin en el ente público y escuchó las súplicas de los ministéricos, que pedíamos la renovación a gritos y a golpe de hashtag. Y aciertan de pleno porque tienen entre manos una serie que, además de ser una gran serie, es el ejemplo de servicio público que debería ofrecer toda televisión gubernamental.

Calificar a El Ministerio del Tiempo como una serie quizás sea un poco genérico y el término se queda muy corto. Ha sido un fenómeno transmedia pues su presencia en Twitter gracias a su gloriosa cuenta oficial y a otras que han creado los fans, como la de los personajes y hasta un podcast no oficial, han conseguido crear una telaraña que trasciende más allá de la pantalla. Por supuesto, las colaboraciones de la productora, de Javier Olivares, Marc Vigil y los actores han sido fundamental en la creación del fenómeno fandom, facilitando entrevistas por doquier incluso a medios más humildes como pequeños blogs y podcasts. Y han sido muy inteligentes porque sabían que su producto era buenísimo pero también que tenían que ir más allá para conseguir una relevancia que seguro que habrá superado sus expectativas.

Que las audiencias no sean importantes para TVE es algo relativo porque es un termómetro para medir el alcance que ha tenido un producto. El Ministerio del Tiempo no se puede calificar de bombazo en cuanto a número de espectadores pero sí a la calidad de los mismos. Todavía los directivos de las cadenas, quizás por culpa del método de medición, no se han dado cuenta de que lo que importa es tener un público de calidad, que es el que realmente consume. Esto no es nuevo, es algo que Estados Unidos se dieron cuenta hace cuarenta años y ha sido el motor que ha hecho evolucionar a la ficción. Si esto no fuera así, series como Hannibal o The Good Wife no tendrían cabida en NBC y CBS respectivamente. Hablando de los fríos números, El Ministerio del Tiempo tuvo en su season finale un 10,8% de share y 2.245.000 espectadores, pero fieles y devotos. Nunca lo tuvo fácil en la noche del lunes con Bajo Sospecha, Los Nuestros o La Voz pero ha recuperado a un público que había perdido la fe en la ficción español y que ha vuelto a creer.

Efectos de El Ministerio del Tiempo

Técnicamente, El Ministerio del Tiempo es impecable. Javier Olivares ha sabido entender el papel de showrunner como nadie lo ha hecho hasta ahora en España, puesto que ha llevado el control total de su creación con muchísima libertad, algo que hay que agradecer a la cadena, no está de más reconocerlo, que se la concedió. Para llevar a cabo su idea y la de su hermano Pablo, se rodeó de los mejores. Nombró a Marc Vigil director de la serie y no ha defraudado para nada, pues ha conseguido dar cohesión e identidad a todos los episodios como si fuera uno sólo y eso se nota a pesar de que no firmar cada uno de ellos, pero sí supo dar con el tono adecuado y crear un concepto. La fotografía, la música y los efectos especiales también han resultado esenciales y han conseguido dotarla de identidad visual, ambientación adecuada y credibilidad, respectivamente.

Pero lo mejor de El Ministerio del Tiempo es que ha creado su propio universo y lo ha hecho tomando un tema muy atractivo a nivel global como los viajes en el tiempo pero desarrollado con los localismos propios. Por eso funciona a la perfección, porque parte de la improbable premisa de que es nuestro país el que posee una arma tan poderosa, con toda la correspondiente mofa que conlleva. Esto ayuda a crear un entorno propicio para todo tipo de gags relacionados con la idiosincrasia de España. Se puede decir que la serie mezcla muchos géneros diferentes y que todos ellos se pueden cantar en cada episodio pues hay drama, comedia, historia y aventura. Todos funcionan gracias al tono y a los diálogos, más frescos y realistas de lo que estamos acostumbrados, y ayudan a facilitar la labor de unos actores que parecen más naturales y mejor interpretados. Es cierto que el casting de El Ministerio del Tiempo es otro de sus aciertos pero éstos no son los únicos actores buenos de nuestro país, lo que ha cambiado es que el libreto que interpretan es brillante, creíble y con gancho, y que tras las cámaras hay gente que realmente los saben dirigir, por no hablar del buen ambiente que hay entre todo el equipo, que se deja sentir en el resultado final.

Tras ver los ocho capítulos que componen la primera temporada, no he conseguido encontrar a mi personaje favorito ni tampoco al que odie. A pesar de que son tres protagonistas, tres principales y un buen puñado de secundarios y episódicos, todos cumplen a la perfección con su cometido. Me gustaría mencionar a los últimos en primer lugar porque se han ganado al espectador a pesar del poco tiempo en pantalla del que han dispuesto, gracias a que en cierta manera, ya los conocemos de antes, entre otros Velázquez, Lope de Vega, Hitler, Franco, Torquemada, Picasso, Dalí, Buñuel y el maravilloso Federico García Lorca. Lo que han hecho con el poeta ha sido muy muy grande. Los tres personajes protagonistas funcionan desde el principio gracias a los anacronismos entre ellos, más acentuados en el caso de Alonso, que provoca situaciones hilarantes, o las referencias a la cultura popular que sus compañeros no están ni cerca de entender, un guiño al espectador. Y Amelia Folch es uno de los personajes más interesantes de los últimos años en la ficción española, es la que aporta la cordura, la inteligencia y el equilibrio. Pero no podíamos dejar de comentar a un personaje que ha desatado la locura, Irene Larra (Cayetana Guillén Cuervo), un personaje de los llamados bitch que ha generado todo un movimiento en Twitter, el de los Cayetaners. También se ha llevado una catarata de elogios Juan Gea, cuyo Ernesto es un personaje sobrio pero de la misma forma entrañable.

Cayetana Guillén Cuervo y Juan Gea

Por último, me gustaría destacar la labor educativa que ha llevado a cabo El Ministerio del Tiempo. Estoy seguro de que muchos padres y maestros tienen que estar dando las gracias porque al fin los jóvenes se están interesando por los clásicos. Muchos de ellos han sido trending topic en Twitter y estoy seguro que a más de uno le han entrado ganas de descubrir sus obras. Esta serie es un caramelo en manos de la televisión pública pues está ofreciendo una ficción espectacular en cuanto a entretenimiento y, al mismo tiempo, una poderosísima herramienta cultural libre de adoctrinamientos. TVE no podía dejarla escapar, menos mal que al final se ha impuesto la cordura. Larga vida al Ministerio.

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Destrucción mutua asegurada por la audiencia

Hoy es lunes y como toda semana seriéfila que empieza, nos preguntamos qué extraña ocurrencia se les habrá ocurrido a las cadenas de televisión generalistas españolas. Todas las semanas nos sorprendemos con decisiones estrambóticas a cuál más absurda que hacen que la parrilla cambie constantemente buscando la destrucción del rival aunque sea a costa de sus propios productos, con el fin de que su rival no consiga más audiencia.

Nacho Fresneda en El Ministerio del Tiempo

Empezando por La 1, que está haciendo malabarismos con la mejor serie nacional de los últimos años, El Ministerio del Tiempo, moviéndola de la parrilla a su antojo, pero sin lograr que pierda espectadores, porque el producto es tan bueno que es misión imposible. Eso sí, se permite jugar al despiste sobre su renovación, algo que cualquiera con dos dedos de frente hubiera hecho incluso antes de su estreno. Algo estúpido debe estar cocinándose en el ente público, si no es imposible entenderlo, quizás estén demasiado ocupados con sus juegos de tronos en los informativos para pensar con claridad.

Cadena pública aparte, que no se reparte el pastel publicitario tenemos a los dos gigantes Mediaset y Atresmedia con sus cadenas estandarte al frente. Durante las últimas semanas no han parado de jugar al tres en raya entre ellas y lo que es más grave, con sus caras series y programas de televisión. El último episodio en esta guerra ha sido el cambio de día de Bajo Sospecha al lunes para tratar de frenar el imparable talent show que es La Voz, o quizás ha sido al revés, ni me acuerdo ni me quiero acordar, porque el resultado final es el mismo.

El caso es que de Telecinco me puedo esperar que haga lo que sea con sus programas, incluso prenderles fuego o vendérselos al diablo, pero de Antena 3 me esperaba algo más con sus series, sobre todo porque alardea de apostar por la ficción de forma decidida y valiente, y es cierto, cada vez está sacando mejores productos pero una vez han visto la luz parece despreocuparse de ellos y no duda en usarlos como arma arrojadiza a pesar de que el resultado puede ser el de su destrucción. ¿Acaso cree Antena 3 que Bajo Sospecha no se va a resentir por culpa de La Voz y de la cada vez más creciente legión de fans de El Ministerio del Tiempo? Lo sé yo, lo sabéis vosotros y lo saben ellos. Pero les da exactamente igual, es más satisfactorio ver a tu rival muerto que a ti saliendo victorioso.

Reparto de Bajo Sospecha

Con todo esto, se están haciendo un flaco favor a ellos mismos, a sus productos y, por supuesto, al de siempre, al espectador que quiere disfrutar de su programa favorito y tiene que echar una ojeada para ver si siguen poniéndolo ese día y a esa hora o, por el contrario, ya se lo ha perdido porque lo pusieron ayer. Menos mal que han nacido las plataformas de contenido online, que nos echan un cable y nos salvan de perder el hilo, algo que era muy habitual antes y no había forma de solucionarlo. Por eso, o se empiezan a medir bien las audiencias en Internet como si fuéramos un país normal, o nos vamos a quedar otra vez sin series de calidad, la gente va a dejar de ver la televisión analógica y vuelta a empezar otra vez. Destrucción mutua asegurada.

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