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El ‘prime time’ a las once de la noche no existe

Hace unos días, leyendo este artículo de Borja Terán, Pablo Motos, el amo del prime time (imprescindible como siempre sus reflexiones sobre la industria televisiva), se insistía en que Pablo Motos estaba coleccionando un buen número de minutos de oro. El último, el del jueves 16 de febrero, cuando reunió frente al televisor a 4.181.000 espectadores a las 22.36h, un 21,4% de cuota de pantalla. Teniendo en cuenta que se trata de un programa de access prime time es todo un éxito y, además, la confirmación de que el prime time a las once de la noche no existe, o no debería.

Las grandes cadenas generalistas siguen jugando a un juego peligroso para ellos mismos y para la industria televisiva en general. Ambos gigantes Mediaset y Atresmedia parecen empeñados en comprobar quién acaba antes con el otro. Y en medio estamos nosotros, los espectadores (los de siempre), que poco a poco vamos abandonando el consumo lineal en favor de las plataformas de contenido online o la televisión de pago. No hablemos ya de los adolescentes. Pese a nuestras quejas al respecto, ellos han respondido retrasando aún más el comienzo de programas o series que estamos esperando ver.

La gente en España, aunque haya muchos que no, trabajamos, comemos, dormimos, sentimos y nos gustan algunas series de las que Antena 3 y Telecinco emiten. Cuando empiezan Sé quien eres Pulsaciones yo ya no sé quien soy y mis pulsaciones son tan bajas que no puedo levantar los párpados. Así nos empujan hacia sus plataformas de contenido a ver los episodios sin tanto corte publicitario y cuando nosotros queremos. Es cierto que es una ventaja para nosotros pero no para ellos, porque allí sus productos no serán tan rentables como en la lineal. Imagino que, por tanto, otra solución para rentabilizarlas es venderlas a HBO España, caso de la primera, o al mercado exterior, caso de la segunda.

Hasta que los anunciantes no reaccionen no tenemos nada que hacer. A ellos les convienen que les vean el mayor número de gente posible, y no el mayor porcentaje posible. Sobre todo cuando ese porcentaje son cuatro gatos que probablemente ni estudien ni trabajen, o que no esté en la franja de edad de 18-49 años que en Estados Unidos tanto se busca. Desde nuestra humilde posición, creo que los periodistas, los blogueros y demás analistas televisivos deberíamos dejar de usar el lenguaje que ellos quieran. Llamemos a cada cosa por su nombre y prime time no empieza a las 23h, eso ya es late night. El prime time es cuando el señor Pablo Motos emite su programa. Y él es quien gana.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

Bajo Sospecha no pierde sus señas de identidad en la segunda temporada

La serie de Antena 3 y Bambú se estrenó el martes 12 de enero

El año seriéfilo ha llegado a Antena 3 con el estreno de la segunda temporada de Bajo Sospecha, el thriller de Bambú Producciones que gustó mucho el año pasado gracias a su cuidada estética, su música, sus actores y actrices, y su atmósfera. Como ya sabíamos, la nueva entrega iba a cambiar de escenario y reparto excepto Lluis Homar, Yon González y Vicente Romero, que repetirían con sus personajes investigando un nuevo caso.

En esta ocasión, Víctor tendrá que infiltrarse en un hospital madrileño, donde Catherine Le Monnier ha desaparecido y la enfermera Isabel Freire ha sido asesinada. Allí se encuentra con Alain, un policía francés infiltrado para encontrar a su compatriota, con el que tendrá que colaborar a pesar de sus reticencias. A partir de aquí empieza la investigación para descubrir quién lo hizo, que se sospecha que se encuentra entre la plantilla del hospital.

Bajo Sospecha se caracteriza por no perder nunca el tiempo y el arranque de este primer episodio es una prueba fehaciente. La presentación de personajes y potenciales culpables durante la fiesta de Navidad me parece muy acertada, dando leves pinceladas de cada uno, si bien es cierto que podrían haber introducido algunos más adelante. El ritmo, por tanto, sigue siendo muy alto lo cual es bueno para que la hora y media se nos pase volando pero es algo que los guionistas deben cuidar para que no se pierdan en tramas inverosímiles. La producción y la realización siguen estando a un nivel por encima de la media de la ficción nacional y su música sigue estando a la altura pero, el centrar la trama en un hospital, perdemos mucho del encanto de la primera temporada en la que el paisaje y la atmósfera eran un personaje más. Como contrapartida, el tono de la serie se ha vuelto un poco menos trascendente que en la primera temporada gracias a que las víctimas no son niños y se permiten el lujo de rebajar tensión con bromas y chistes recurrentes de franceses y españoles, la mayoría algo rancios y alguno que otro efectivo de verdad.

El elenco es uno de los puntos fuertes de Bajo Sospecha

Uno de los puntos más sobresalientes de Bajo Sospecha es su reparto, una auténtica colección de buenos actores como Concha Velasco, Gonzalo de Castro, Luisa Martín, Hugo Becker, Unax Ugalde, Olivia Molina, Ingrid Rubio o Leticia Dolera entre otros, que intentarán estar a la altura de los del año pasado, sobre todo de Alicia Borrachero, lo mejor de la primera entrega. Se echa en falta a Blanca Romero después de su polémica salida, más que por su calidad interpretativa, por dar la réplica a los dos infiltrados. Se supone que lo debe hacer Olivia Molina aunque por ahora no la hemos visto mucho, es pronto.

Bajo Sospecha ha vuelto coherente con ella misma, con un caso interesante pero que se puede hacer cuesta arriba si no lo manejan bien. La producción vuelve a ser notable aunque no tiene el encanto del pequeño pueblo de la primera temporada y su elenco me parece espectacular y no hay duda de que será de lo mejor de la serie otra vez. No esperemos que nos sorprenda demasiado pues se trata de un thriller, un género en el que normalmente las cosas se van un poco de las manos pero eso parece importarle bien poco a Ramón Campos y compañía, que saben qué producto quieren hacer, la audiencia lo respalda y encima es dignísimo. No podemos pedir más.

¿Qué te ha parecido el episodio? ¿Echas de menos a Blanca Romero? ¿Te gusta más este caso o el del año pasado?

Bajo Sospecha se emite todos los martes en Antena 3 a las 22.30h.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

Crimen y drama social en el Mar de Plástico

La nueva serie de Antena 3 es Mar de Plástico

El salto cualitativo para la ficción española que supuso la aparición de varias series como El Ministerio del Tiempo o Vis a Vis a principios de año tenía que tener su continuidad en otoño. Una de las mayores esperanzas de la temporada es Mar de Plástico, también producida por Boomerang, que es un thriller ambientado en un entorno muy particular como son los invernaderos de la huerta almeriense. En efecto, la nueva ficción de Antena 3 aporta continuidad a sus predecesoras pero eso puede empezar a no ser suficiente en un futuro próximo, aunque la audiencia ha respondido bastante bien, pues la suma de todos los canales en que fue estrenada roza los 5 millones de espectadores, con un 29.2% de cuota de pantalla, superando a Olmos y Robles y Gran Hermano.

Héctor Tarancón (Rodolfo Sancho) acaba de llegar al ficticio pueblo de Campoamargo, donde se va a hacer cargo de la policía judicial tras haber estado presente en guerras como la de Afganistán. Su llegada no podría ser más oportuna, pues sin tiempo para establecerse, tiene que investigar la muerte de Aihnoa, una joven abogada que además es hija de la Alcaldesa. El primer sospechoso será Lucas (Jesús Castro), el novio de la víctima, pero no será el único pues el pueblo está plagado de potenciales sospechosos, entre los que se encuentra Juan Rueda (Pedro Casablanc), la persona más poderosa del pueblo.

Situar la ficción en la provincia de Almería me parece todo un acierto por parte de los creadores de Mar de Plástico. Desde luego, si buscaban una atmósfera opresora, rural y con una problemática muy particular en la línea de La Isla Mínima, lo han conseguido. El calor traspasa la pantalla gracias al ritmo, una fotografía muy cálida y las altas temperaturas reales que se encontró el equipo a la hora de rodar, algo que influye y se siente en el resultado final. Dejando de lado las sensaciones, esta parte del país se caracteriza por tener problemas propios muy arraigados frutos de la inmigración que acude hasta allí para trabajar en los invernaderos. No olvidemos los sucesos acaecidos en El Ejido hace quince años, con revueltas racistas y xenófobas tras, como en la serie, el asesinato de una mujer por parte de un magrebí. En el piloto, se nota que aquellos sucesos han inspirado a los guionistas.

La nueva serie de Antena 3 trata la inmigración desde el punto de vista de la explotación

De la inmigración ilegal deriva la explotación y la esclavitud, algo muy común en este tipo de historias. Por supuesto, si hay explotados, hay un explotador que se ha lucrado con el trabajo de personas que lo necesitaban. Juan Rueda se postula, pues, como el villano de Mar de Plástico, pero no será el único pues en un drama mediterráneo no puede faltar la corrupción política y los conflictos entre gitanos. Si se consigue sacar todo el jugo de este catálogo de problemas, la serie de Antena 3 puede ser más que interesante. Sin embargo, tenemos que darle tiempo porque el piloto no ha profundizado en ninguno de ellos.

Dicho piloto se ha centrado en presentar a los personajes de forma efectiva pero demasiado superficial sin apenas darle profundidad a ninguno de ellos, ni siquiera al protagonista, salvo algunas pistas. En cuanto a la forma de narrar me ha parecido muy convencional, no se atreve a ser nueva y creativamente ya no es suficiente a pesar de su buena factura. Creo que Mar de Plástico sigue adoleciendo de muchos de los males de la ficción española como la excesiva duración y una música que me sigue pareciendo demasiado intrusiva. En el otro lado de la balanza creo que es una serie bien dirigida, bien interpretada (salvo algunas excepciones) y sin ningún complejo a la hora de abordar temáticas más controvertidas y además lo hace sin complejos, sin concesiones al gran público y mostrando toda la sangre que haga falta. Me gusta también el casting, plagado de actores y actrices que no están quemados en televisión y además no lo hacen nada mal.

Por tanto, recomiendo Mar de Plástico porque es muy digna y superior a la media de las series de las networks americanas por las que perdemos tanto el tiempo. Es cierto que esperaba un poco más pero creo que el resultado es muy satisfactorio. Recordemos que se emite en Antena 3 todos los martes a las 22.30h. 

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Vis a Vis: la oscuridad por fin llega a nuestra ficción

Momento tenso del piloto de Vis a Vis

El escepticismo y la pereza nos invadieron cuando empezamos a ver las primeras imágenes promocionales de Vis A Vis, cuyo parecido más que razonable con Orange Is The New Black nos hacía temer lo peor en forma de remake castizo. Pero tras la intensa promoción para desmarcarse de la serie de Netflix y ver el primer episodio, creo que todos hemos quedado muy sorprendidos con el resultado. Nada de dramedia, la nueva producción de Globomedia es un thriller carcelario muy oscuro que vuelve a confirmar que nuestra ficción va por el buen camino.

Llevamos una midseason gloriosa en nuestro país. Tras unos años en que la inversión ha sido escasa debido a la crisis y las pocas series que se producían arriesgaban poco y nos aburrían con fórmulas repetitivas, parece que era verdad que Atresmedia iba a apostar por la ficción televisiva como seña de identidad. Bajo Sospecha, Sin Identidad, Velvet o incluso Allí Abajo han dado pasos adelante en el buen camino y Vis a Vis, no sólo confirma la tendencia sino que vas incluso más allá tanto en el apartado técnico como en la temática. Estas series pueden parecer remakes de éxitos extranjeros pero en realidad son un simple punto de partida para contar historias significativamente diferentes y, como en este caso, casi opuestas.

Vis a Vis nos cuenta la historia de Macarena, una ejecutiva que entra en prisión por delitos económicos tras ser engañada por su amante. Su vida se desmorona al entrar en el penal y conocer a sus compañeras, que no le pondrán nada fácil su adaptación. Las similitudes con Orange Is The New Black son obvias pero el tono, la ambientación y el género son totalmente opuestos. La mayoría de las reclusas no tienen esa parte tierna como las de la serie de Jenji Kohan, y las que parecen tenerla en realidad esconden muchísima oscuridad. Algunos echan en falta un poco de más humor para descargar la tensión acumulada, curiosamente los mismos que reclaman más realismo y géneros más definidos en nuestra ficción, pero creo que esa crudeza es la que le da a la serie más valor. No es fácil encontrar en nuestras parrillas algo parecido, ni ahora ni nunca. Y Bajo Sospecha ya dio un paso adelante en este sentido, pero no es comparable.

Maggie Civantos es Macarena

Vis a Vis, contra pronóstico, apuesta por muchas caras nuevas. Para empezar su protagonista, Maggie Civantos, que hace un buen trabajo con un papel que no es nada fácil. Junto a ella, un extenso elenco de secundarios entre los que destaca Najwa Nimri, que interpreta a Zulema, la antagonista psicópata que previsiblemente será una pesadilla para Macarena. Fuera de la cárcel, Carlos Hipólito hace las veces de un padre que hará lo que haga falta para sacar a su hija de allí. En definitiva, un reparto del que no se espera mucho pero que lo tiene todo para sorprendernos y ya de paso aportar más frescura al panorama televisivo, un poco cansado de ver siempre a los mismos.

En el apartado técnico, Vis a Vis también es renovadora. La fotografía y su oscurísima iluminación en particular es algo que no estamos acostumbrados a ver en nuestra ficción y ayuda a meternos de lleno en la trama con toda su dureza y en un entorno muy hostil, consigue crear en el espectador un desasosiego constante, a lo que ayuda también su música, menos presente que en otros productos pero precisamente por eso más notable. Por último, me gustaría destacar su diseño de producción, un decorado creado para la ocasión al que no le falta detalle y que es la guinda para crear una atmósfera opresora y claustrofóbica.

Viniendo de Globomedia, una productora que siempre se ha decantado por lo comercial sin arriesgar demasiado, es incluso más sorprendente la calidad de una serie que no dulcifica ningún elemento y que sería imposible ver en una network americana, ya sabemos que están libres de tacos y desnudos y que buscan productos más blancos. El piloto de Vis a Vis es brillante y engancha desde el principio, ya no puedo esperar para ver qué pasa con Macarena Ferreiro.

¿Qué os ha parecido el estreno de Vis A Vis? ¿Qué opináis del giro de Globomedia y de la ficción española en general?

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Bajo Sospecha, otro pequeño paso adelante para la ficción española

Yon González, Blanca Romero, Lluis Homar

No lo ha tenido fácil Bajo Sospecha desde su estreno, pues ha sido víctima de la contraprogramación, tanto de la competencia como de la que ha practicado su propia cadena, Antena 3, que no ha dudado en usarla como arma arrojadiza. Afortunadamente, la serie ha aguantado los cambios de día y ha retenido a una audiencia que se ha mantenido fiel a pesar de tener enfrente a El Ministerio del Tiempo, Los Nuestros o La Voz. Sus 3,7 millones de espectadores y su 20,4% de share deberían garantizar su renovación pero aún nadie ha confirmado nada.

No hay dudas de que Bajo Sospecha ha supuesto un paso adelante, pequeño eso sí, pero importante. Al igual que El Ministerio del Tiempo, se ha atrevido a encuadrarse en un género, aunque sea en uno que gusta a todos, como es el thriller. Bambú viene haciendo las cosas muy bien durante años y cada serie que producen es mejor, aunque este aumento de calidad se está dando poco a poco, bien porque quieren hacer productos más exitosos o bien porque las cadenas imponen muchas cortapisas como para poder trabajar con más libertad. El estilo visual de la serie es definitorio y la música aporta el tono que necesita aunque podríamos echar en falta una atmósfera más característica del suspense. La fotografía es impecable y técnicamente le podemos poner pocas pegas.

Ejecutar un guión con tantos giros y tantos posibles sospechosos como el de Bajo Sospecha es casi imposible sin cometer ciertos errores. En primer lugar, hay que achacarle que no haya sabido explorar más detenidamente a los dos protagonistas, de los que apenas sabemos nada, dos o tres pinceladas, y a los que les ha faltado interactuar más entre ellos, profundizar más en su relación. En cambio, Víctor y Laura han sido en muchas ocasiones un pivote sobre el que han girado las tramas, unos meros espectadores ante todo lo que pasaba ante ellos y da la sensación que al final no aportan casi nada a la investigación del caso. Por otro lado tenemos a la familia Vega, en la que el exceso de miembros juega en contra del desarrollo de muchos de ellos que hubieran dado mucho de sí, tan solo el personaje de Alicia Borrachero, apoyado por su enorme trabajo, ha resultado tener más aristas, el resto, muy planos.

Alicia Borrachero y Pedro Alonso

Alerta de posibles spoilers, si aún no habéis visto Bajo Sospecha y tienes intención de verla no sigáis leyendo.

Por otro lado, el buen hacer de Bajo Sospecha se ve empañado por ciertos errores en detalles, como esas persecuciones tan descaradas, las constantes miradas desde las ventanas de los dos protagonistas, la fácil limpieza de huellas y sangre de un arma homicida solo con agua, la fuerza que un niño puede tener con una linterna en la mano y el hecho de que no esté toda la familia al final entre rejas por diferentes delitos como encubrimiento, ocultación de pruebas, obstrucción a la justicia… Licencias aceptables en algunos casos pero que, sumándolas, son suficientes para que sean un punto débil de la serie.

Por el contrario, Bajo Sospecha nos ha deleitado con giros verdaderamente sorprendentes y no se ha escondido a la hora de tratar temas delicados como la pedofilia en el último episodio o los secuestros y asesinatos de niños, tratados sin pudor y con toda su dureza. Además, la resolución del caso da una vuelta de tuerca siendo culpables al final los propios niños del secuestro de Alicia y su hermano responsable de la muerte de Nuria. Eso sí, el final es totalmente anticlimático cuando descubren la verdad y el resumen de todos los hechos me parece demasiado largo, sobre todo porque nos muestran imágenes que ya hemos visto. Si hubiera ido más al grano hubiera resultado más efectivo.

Mis conclusiones son muy positivas, creo que Bajo Sospecha tiene muchos pequeños errores, pero en términos generales me parece una serie interesante y adictiva, que es justo lo que necesita la ficción española, productos que consigan que el espectador se identifique con ellos y realmente les guste. Antena 3 y Bambú poco a poco lo están consiguiendo, pero espero que logren ir mucho más allá en el futuro, desde luego talento e ideas no faltan.

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Destrucción mutua asegurada por la audiencia

Hoy es lunes y como toda semana seriéfila que empieza, nos preguntamos qué extraña ocurrencia se les habrá ocurrido a las cadenas de televisión generalistas españolas. Todas las semanas nos sorprendemos con decisiones estrambóticas a cuál más absurda que hacen que la parrilla cambie constantemente buscando la destrucción del rival aunque sea a costa de sus propios productos, con el fin de que su rival no consiga más audiencia.

Nacho Fresneda en El Ministerio del Tiempo

Empezando por La 1, que está haciendo malabarismos con la mejor serie nacional de los últimos años, El Ministerio del Tiempo, moviéndola de la parrilla a su antojo, pero sin lograr que pierda espectadores, porque el producto es tan bueno que es misión imposible. Eso sí, se permite jugar al despiste sobre su renovación, algo que cualquiera con dos dedos de frente hubiera hecho incluso antes de su estreno. Algo estúpido debe estar cocinándose en el ente público, si no es imposible entenderlo, quizás estén demasiado ocupados con sus juegos de tronos en los informativos para pensar con claridad.

Cadena pública aparte, que no se reparte el pastel publicitario tenemos a los dos gigantes Mediaset y Atresmedia con sus cadenas estandarte al frente. Durante las últimas semanas no han parado de jugar al tres en raya entre ellas y lo que es más grave, con sus caras series y programas de televisión. El último episodio en esta guerra ha sido el cambio de día de Bajo Sospecha al lunes para tratar de frenar el imparable talent show que es La Voz, o quizás ha sido al revés, ni me acuerdo ni me quiero acordar, porque el resultado final es el mismo.

El caso es que de Telecinco me puedo esperar que haga lo que sea con sus programas, incluso prenderles fuego o vendérselos al diablo, pero de Antena 3 me esperaba algo más con sus series, sobre todo porque alardea de apostar por la ficción de forma decidida y valiente, y es cierto, cada vez está sacando mejores productos pero una vez han visto la luz parece despreocuparse de ellos y no duda en usarlos como arma arrojadiza a pesar de que el resultado puede ser el de su destrucción. ¿Acaso cree Antena 3 que Bajo Sospecha no se va a resentir por culpa de La Voz y de la cada vez más creciente legión de fans de El Ministerio del Tiempo? Lo sé yo, lo sabéis vosotros y lo saben ellos. Pero les da exactamente igual, es más satisfactorio ver a tu rival muerto que a ti saliendo victorioso.

Reparto de Bajo Sospecha

Con todo esto, se están haciendo un flaco favor a ellos mismos, a sus productos y, por supuesto, al de siempre, al espectador que quiere disfrutar de su programa favorito y tiene que echar una ojeada para ver si siguen poniéndolo ese día y a esa hora o, por el contrario, ya se lo ha perdido porque lo pusieron ayer. Menos mal que han nacido las plataformas de contenido online, que nos echan un cable y nos salvan de perder el hilo, algo que era muy habitual antes y no había forma de solucionarlo. Por eso, o se empiezan a medir bien las audiencias en Internet como si fuéramos un país normal, o nos vamos a quedar otra vez sin series de calidad, la gente va a dejar de ver la televisión analógica y vuelta a empezar otra vez. Destrucción mutua asegurada.

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