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‘The Walking Dead’ y los males de la democracia

La novena temporada de The Walking Dead ha vuelto con una pequeña elipsis temporal

El final de la octava temporada de The Walking Dead nos dejó el establecimiento de un nuevo orden en este mundo post apocalíptico. Rick cumplió la voluntad de su hijo y construyó esa sociedad colaborativa e idílica que había soñado y predicho. Pero el pobre Carl no fue a la escuela el tiempo suficiente como para saber que el hombre, y sobre todo la política, siempre vuelve a caer en los mismos vicios.

Este artículo contiene spoilers del episodio 9×01 de The Walking Dead

El primer episodio de la novena temporada se llama ‘Un nuevo comienzo’ (‘A New Beginning’). En él se nos va describiendo tras una pequeña elipsis temporal, cómo han quedado cada una de las colonias: Alexandria, Hilltop y el Santuario, no hemos visto físicamente ni el Reino ni Oceanside. Intuimos que la paz ha reinado durante todo este tiempo, hay placas solares, molinos y demás construcciones de tecnología arcaica, como dice Rick: “desde el pasado construimos el futuro”. Pero ya sabemos que en The Walking Dead nada dura para siempre y los problemas no tardan en aparecer.

Primero Maggie, que ha conseguido hacer de Hilltop la población más próspera de todas, y como tal, está ayudando al resto hasta que consigan salir adelante. Su liderazgo no es cuestionado gracias a unas elecciones que propició Gregory y a quien derrotó en las urnas. Todo bien hasta que éste se aprovecha de la muerte del chaval Ken para ejercer de político profesional. Una mini trama que sólo sirve para asentar el liderazgo de Maggie, no sólo ante Hilltop, sino también ante Rick.

Maggie se postula como la nueva líder de 'The Walking Dead'.

Me ha parecido muy interesante la forma de enfocar la rebelión de Gregory por parte de los guionistas, usando mantras del trumpismo, algo parecido a los  “Make America Great Again” o “Americans First”. Dibujan, por tanto, una metáfora muy certera de la situación política mundial. Los Salvadores son los desfavorecidos, su tierra no es tan fértil y el hambre les puede volver agresivos y sembrar las semillas de que con Negan todo iba mejor, claramente inspirado en los países subdesarrollados. Hilltop es el país rico, el que tiene en su mano acabar con las penurias de los pobres pero cuyos ciudadanos no quieren perder ni un ápice de comodidades y sus líderes intentan conservar su posición a toda costa, por lo que se dejan llevar por sus ciudadanos. Y luego está Rick, que bien podría ser la ONU, un líder que intenta que el sistema siga funcionando para tratar de evitar hostilidades y guerras. Por último, si la metáfora no era intencionada que me aspen, todo se desarrolla en Washington D.C, con un Capitolio detrás, destruido.

Ya vemos que a nivel político la novena temporada tiene unos buenos cimientos y fuentes de conflictos casi interminable. A nivel de producción también se ha podido apreciar el esfuerzo por haberse atrevido a llevar a los personajes a Washington, de la que hemos visto algunos planos generales muy interesantes y cuidados. El maquillaje de los zombies nunca decepciona, pero se han atrevido con varios primeros planos y ese terrorífico que estaba lleno de arañas y gusanos, asqueroso pero bien. Por ahora, los hechos se han sucedido de forma lógica, salvo algún detalle en la refriega de la carreta.

Los inicios tanto de The Walking Dead, como de Fear, suelen ser prometedores, plantean bien las bases del conflicto pero éste se va desmoronando poco a poco por culpa del desarrollo de personajes o la falta de trabajo de los guiones. Desde mi punto de vista, ésta fue la principal razón de la caída de calidad y de audiencia de la serie en las dos últimas temporadas. Errores que esperamos que la nueva showrunner, Angela Kang, sea capaz de subsanar porque de esto y de la capacidad de gestionar la marcha segura de Andrew Lincoln y la posible de Lauren Cohan, dependerá el éxito de la novena temporada. Sea como sea, al menos, el comienzo es muy interesante.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

‘Fear The Walking Dead’: el reseteo funcionó hasta el final

Muchas sorpresas en la cuarta temporada de Fear TWD

La cuarta temporada de Fear The Walking Dead nos sorprendió a todos con la incorporación de Lennie James al reparto de la serie. Pensábamos que iba a ser un cameo pero Morgan no sólo llegó para quedarse sino para ser el absoluto protagonista. Está más que claro que los creadores quisieron reenganchar a muchos de los seguidores de The Walking Dead que estaban desencantado con lo que hasta ahora era una precuela. Pero nos encontramos con un lavado de cara a fondo que fue desde el cambio en la cabecera hasta una mayor inversión por capítulo que se ha notado y mucho.

Este artículo contiene spoilers de la cuarta temporada de Fear The Walking Dead.

Primera parte

La primera parte de la temporada fue la que dio lugar al reseteo, a la transición entre el Fear antiguo y el Fear moderno. Uno estaba liderado por Madison y Nick, y el segundo por Morgan y los nuevos personajes. El adiós a aquellos que habían llevado el peso de la serie fue inesperado, sorprendente y, en cierta manera, liberador. Ambos personajes, que tengo que admitir que me gustaban bastante, no convencieron a gran parte de los fans y posiblemente fuera el motivo por el que perdieron el interés. Todavía recuerdo la muerte de Travis al principio de la tercera entrega y lo poco que importó en general.

La atractiva estructura de la narrativa en pasado y presente dio paso a tres o cuatros capítulos en los que Fear The Walking Dead entró en la indefinición. Los primeros nos habían dejado boquiabiertos pero la muerte de Madison empezó a hacerse demasiado previsible llegados a cierto punto. Mientras, los guionistas nos presentaron a los nuevos secundarios que no sabíamos que iban a ser los nuevos principales. Y acertaron con los fichajes de Garret Dillahunt (John Dorie), Jenna Elfman (Naomi/June) y Maggie Grace (Althea). Tres caras muy conocidas en el universo seriéfilo. La resolución de la muerte de Madison y todo el asunto del estadio, nos dejó un devastador balance del que sólo salieron vivos Alicia, Strand y Luciana.

Los personajes del principio de Fear TWD empiezan a caer como moscas

Segunda parte

Aunque ya hemos dicho que la narrativa de los ocho primeros episodios empezó a hacerse pesada, supieron pararla a tiempo y mostrarnos otra serie en los ocho restantes. La historia empezaba de cero y Fear empezó a parecerse a The Walking Dead, hasta estaba Morgan. No faltaron los nuevos personajes como Wendell, Jim y Sarah, que han servido de apoyo a los nuevos protagonistas, pero sobre todo a contar la historia de Morgan. Sin embargo, hay que hacer hincapié cómo Alicia y Strand han pasado a ser secundarios. Podríamos decir que son el la quinta y el sexto en importancia en la serie. Uno se vuelve melancólico cuando recuerda el principio a pesar de las fobias que pudiéramos tener con el elenco.

Siempre he pensado que temáticamente, The Walking Dead (la franquicia), desaprovecha constantemente la oportunidad de innovar. Creo sinceramente que hay multitud de temas más allá de la constante diatriba del matar o no matar humanos que se podrían explotar. Morgan, como Rick, e incluso Alicia y Madison, se han movido siempre en la postura radical de si matar o no matar, y ambas series han entrado en un bucle del que no pueden salir. La segunda parte de la cuarta temporada no es una excepción. Morgan se recorrió medio país huyendo de la violencia, y creo que es la segunda o tercera vez que ha decidido dejar de matar humanos. Si nos damos cuenta, todos los personajes que he mencionado, y algunos más, han hecho el mismo recorrido, varias veces. Y en parte, el cansancio viene dado por esto.

Fear ha entrado en el mismo bucle temático que The Walking Dead

La villana de turno, Martha (Tonya Pinkins) ha intentado poner a Morgan entre la espada y la pared con el fin de que cediera a sus impulsos y, aunque como novedad no lo ha conseguido, sí ha logrado que nos cansemos un poco en los últimos episodios, teniendo cierta sensación de déjà vu. Además, para acentuar dicha sensación, en los minutos finales hemos revivido algunos vicios de la serie madre, como algún que otro deux ex machina, aderezado con unas interpretaciones muy justitas cuando están envenenados, por ejemplo. Sí sorprende el final feliz, algo a lo que estamos muy poco acostumbrados.

Visto lo visto en esta cuarta temporada de Fear The Walking Dead, parece que ambas series han decidido tirar por el mismo sitio y ser definitivamente la misma pero en distintos escenarios. Convergencia temática y puede que incluso física en un futuro no muy lejano, porque me da a mí que se acabarán encontrando. ¿Qué opináis?

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

‘Fear The Walking Dead’ sí es capaz de hacer buenos episodios

Morgan (Lennie James se une al reparto de 'Fear The Walking Dead')

Fear The Walking Dead siempre ha sido la oveja negra de la saga de zombies más famosa de la actualidad. En parte sus críticos tenían razón porque sus personajes no nos decían gran cosa, incluso odiábamos a algunos. Además, las tramas eran más de lo mismo y aportaban bien poco al universo The Walking Dead. El año pasado se empezaron a igualar las tornas debido al demérito de una, más que por el mérito de la otra. Pero el comienzo de la cuarta temporada ha demostrado que se pueden reflotar series siempre y cuando haya voluntad.

En este artículo hay spoilers hasta el 4×02 de Fear The Walking Dead y el 8×16 de The Walking Dead

El ‘crossover’

Después de todo lo que llevamos aguantando a las dos franquicias, un crossover se antojaba inoportuno y más aún por estar protagonizado por un personaje poco popular entre los fans aunque a título personal digo que a mí sí me gusta. La primera sorpresa es comprobar que el viaje de Morgan transcurre después de la octava temporada de The Walking Dead, lo cuál aporta un extra de interés pues su historia no tiene por qué tener fecha de caducidad. A medida que seguimos la travesía de Morgan se nos presentan dos nuevos personajes, un cowboy llamado John Dorie (Garrett Dillahunt, The Gifted, Justified) y una reportera que quiere grabar los testimonios de todos los supervivientes que va encontrando en su camino, llamada Althea, encarnada por Maggie Grace (Perdidos, Californication). Muy interesante este personaje, ¿no creéis?

El episodio lleva a cabo una presentación de personajes muy efectiva. Han conseguido que empaticemos con dos en media hora mientras que en tres temporadas se nos atragantaban la mayoría. Un vaquero con puntería y al parecer buenas intenciones junto con una periodista empeñada en tener el testimonio del apocalipsis. Una idea genial que me gustaría que tuviera recorrido hasta el final de la saga. La escena de acción también merece mis comentarios positivos ya que parece que AMC ha decidido poner un poco más de dinero y se nota muchísimo. También se nota imaginación y mucha frescura, pero en todo el episodio.

John (Garrett Dillahunt) y Althea (Maggie Grace) son los dos nuevos fichajes de Fear The Walking Dead

El estadio

No ha estado nada mal el reencuentro con la familia Clark aunque sea en pasado. Estos personajes a los que ya conocemos son los mismos pero parecen estar mejor matizados. Desde la presa hasta su nuevo asentamiento, un estadio de béisbol (un sitio demasiado grande y abierto como para protegerlo con 48 personas, por cierto), han pasado muchas cosas que han modelado sus personalidades, han añadido miedos a otros como Nick y, sobre todo, conocemos que ellos son supervivientes “pro vida” al contrario que Rick y compañía. Sus historias están contadas en pasado y durante esta cuarta temporada suponemos que completaremos las piezas que faltan del puzzle. Me encanta esta forma de narrar porque siempre se centran más en el “cómo” ha pasado que en “qué” ha pasado. Y va resolviendo las incógnitas poco a poco y aunque intuimos qué puede pasar, siempre consigue sorprendernos.

Nuevos villanos

El nexo de unión entre ambas líneas temporales son los villanos. Su presentación sutil en el primer episodio a través de las banderas con números ha continuado en el segundo con el asedio silencioso al estadio. La amenaza velada que lanzó a Madison puede ser algo nuevo en la saga, la violencia pasiva. Al menos lo que hemos visto hasta el momento aunque podrían estar detrás de la plaga de las verduras. Su idea es hacerlos salir matándolos de hambre, igual de espeluznante, pero nuevo al fin y al cabo. Sabemos que consiguieron su propósito, cargarse el asentamiento aunque como vemos al menos Alicia, Nick, Luciana y Victor siguen vivos y quieren venganza. Veremos cómo sigue.

Las escenas de acción han mejorado en la cuarta temporada de Fear The Walking Dead

La cuarta temporada de Fear The Walking Dead ha sorprendido a los fans y posiblemente también a los críticos. Esperemos que continúe en esa línea y no afloje como ya ha pasado en otras ocasiones. Por ahora, buena presentación de nuevos personajes, villanos interesantes, mejores escenas de acción y una historia atractiva a la que le faltan piezas aún y que iremos descubriendo poco a poco.

Fear The Walking Dead se emite en AMC España, los lunes a las 22:10h

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‘The Walking Dead’, un rayo de luz en el cielo del despropósito

La batalla final en la octava temporada de The Walking Dead

Decir que The Walking Dead es mi placer culpable hubiera sido cierto hace un par de temporadas. Antes de eso era una de mis series favoritas y ahora es poco menos que puro masoquismo. Después de comprobar que el asunto no tiene buen arreglo, yo también estoy al lado de los que piden su final cuanto antes. Y eso que el último episodio plantea un cambio de horizonte interesante de cara a la novena entrega (¡novena!). Dicha redistribución de los elementos sobre el tablero unido al cambio de showrunner puede, al menos, frenar el hundimiento.

Este artículo contiene spoilers del 8×16 de The Walking Dead

Desde que supimos de la existencia de los Salvadores, The Walking Dead ha ido cayendo en picado, jugando todas sus cartas a que Negan y su enfrentamiento con Rick sostuvieran la serie por sí solos. Primero lo estuvieron escondiendo más tiempo del que debieron hacerlo, por lo que su aparición, aunque esperada, ya no podía impactar de la misma forma. Y después está el cliffhanger asqueroso del 6×16, que dio paso al último gran episodio de la serie hasta la fecha. Ya sabéis lo que pasó, de ahí en adelante cuesta abajo y sin frenos.

Personajes a salvo

Uno de los grandes alicientes que tenía The Walking Dead, como ocurría también en Juego de Tronos y Perdidos, es que en cualquier momento podía morir un personaje principal. Esto provocaba una tensión que nos pegaba al asiento y nos mantenía bien enganchados, esquivando spoilers los lunes por la mañana. Qué tiempos aquellos. Y si no tenía pinta de que se fueran a cargar a alguien al menos nos planteaba buenos conflictos emocionales o interesantes reflexiones sobre el apocalipsis. Ni rastro de aquello. Los guionistas tienen un miedo irracional a matar personajes, por muy secundario que sea, aquí solo mueren extras. Cualquiera diría que tienen que matar a los actores también, o que se llevan genial y no los quieren mandar al paro. Bromas aparte, creo que los usan como meras herramientas, dejándolos ahí por si acaso puede hacerles falta para justificar una acción y ya veremos si hace algo después. Y eso obedece a una falta de rumbo que provoca falta de planificación, a ir sobre la marcha. Sea como sea, ya no tenemos la tensión de antes, y la atención disminuye. Y de los conflictos de los personajes ahora hablamos.

Exceso de personajes

The Walking Dead es una serie coral de toda la vida, como las mencionadas Juego de Tronos y Perdidos. Antes tenía un reducido número de principales y eso permitía desarrollarlos más a fondo, con más rigor. Eso significaba que sus actos ya venían justificados y se podían componer mejor las tramas, hilarlo todo para que no haya fisuras. Y también, que es donde yo quería llegar, sus muertes importaban y nos dolían como si fueran nuestros conocidos. El exceso de personajes es consecuencia directa del anterior epígrafe, hay miedo a matar. Ahora, incluidos Rick, Daryl, Carol o Michonne, son más planos, pues siempre se mueven entre los mismos dilemas como si fuera para lo único que sirven. Por tanto, hay muertes que nos importan un bledo y cuando una importante ocurre no produce el mismo efecto que antes porque las circunstancias en las que ocurren son la mayoría de veces sonrojantes. Pobre Carl.

Bonito flashback en el 8x16 de The Walking Dead

Inmovilismo temático

Los personajes de The Walking Dead llevan matando humanos desde la segunda temporada, cuando Rick liquida a unos tipos en un bar. Después de matar a su mejor amigo, a multitud de villanos y extras, en la octava sigue siendo el tema central. Matar humanos o no. Rick asesino dio paso al Rick granjero. Después otra vez Rick asesino y ahora el constructor de una nueva pacífica civilización. El apocalipsis zombie da para mucho, tiene millones de aristas que explorar y no lo ha hecho cuando ha podido. A nosotros como espectadores solo nos queda esperar el momento en que Rick, como antes Morgan o Carol hicieron, cambie de opinión porque ya sabíamos que lo iba a hacer aunque implique ir contra las leyes de la lógica, como dejar a Negan con vida.

El último episodio: Wrath (Ira)

Aunque la forma de llegar a ese final nos parezca chapucera como ya es norma, lo que en él se cuenta a mí me vale. Dejamos atrás a Negan y los Salvadores, que ahora colaborarán juntos en paz, hasta que digan los guionistas. Me apetecería ver cómo Hilltop, el Reino y el Santuario consiguen prosperar y abandonar la guerra tan absurda de que ya nos hemos aburrido. Ese final abre la puerta a otra cosa diferente que deseamos que la nueva showrunner no estropee. Por otro lado, me ha encantado la alianza que se está gestando contra Michonne y Rick formada por Daryl, Maggie y Jesus.  Estas dos historias son un buen trasfondo para generar nuevos conflictos que nos saquen del maniqueísmo y nos vuelva a pintar un mundo de grises. Pero para ello hay que aligerar la carga de secundarios inservibles como Tara, Eugene, Aaron, Rosita, Gabriel, etc. Ya llegó su momento.

La viuda de Glenn esperará su momento para traicionar a Rick en The Walking Dead

La octava temporada de The Walking Dead ha sido la confirmación de que se ha ido al traste, lo que nos confirma que no tiene arreglo y así seguirá hasta que los ejecutivos le den el hachazo definitivo. Una buena solución para el final, que creo que se está aproximando, sería su fusión con Fear The Walking Dead y pronto lleguen a la resolución de la historia. Por mi parte me cuesta mucho abandonar una serie que me ha dado tantos buenos momentos, por lo que seguiré hasta el final aunque sea criticando.

The Walking Dead se emite en FOX España

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‘Fear The Walking Dead’: mejora insuficiente en la tercera temporada

Nick ha vuelto a ser protagonista en la tercera temporada de Fear The Walking Dead

Este artículo se publica con todo lujo de spoilers

Hemos reposado un poco el final de la tercera temporada de Fear The Walking Dead, dieciséis episodios que han mejorado las otras dos pero que andan lejos del mejor The Walking Dead. Nos hemos acostumbrado a los personajes pero aún así no conseguimos empatizar con ellos cuanto nos gustaría. Tampoco la forma de llevar la serie es demasiado satisfactoria, con tramas dibujadas en círculos, algunas que no van a ningún sitio y muertes que no impactan lo que deberían como consecuencia de las anteriores. Procedemos pues a desgranar la temporada a grandes rasgos.

El rancho ha sido el eje vertebrador de toda la entrega de Fear The Walking Dead, desde el principio, cuando Nick y Luciana son disparados por los hombres de los Otto y los Manawa-Clark se topan con ellos cuando huyeron del hotel. Allí se desarrolla toda la trama de la mayoría de los protagonistas y los nuevos personajes hasta que todo vuelve a saltar por los aires como es habitual en la franquicia, aunque esta vez es literal. Obviamente, quedarse en un mismo lugar durante siete temporadas no daría ningún juego a la historia, por lo que todo personaje estará condenado a vagar por el apocalípsis. La presa, ese lugar tan feo donde han llegado todos al final da la sensación de que se ha quedado un tanto corta, igual es cierto que no da para temporada completa pero creo que no se le ha sacado partido.

Los personajes

Madison siempre ha sido el gran personaje de Fear The Walking Dead junto con sus hijos desde el principio, sobre todo Nick y su adicción a las drogas que presentaban algo inédito en la franquicia. Ellos tres son los únicos personajes que generan algún tipo de empatía, los tres que mejor están escritos aunque no tengan nada que hacer en una comparación con los personajes de The Walking Dead. Éstos tienen más recorrido, sí, pero no es lo mismo. Otro error cometen sus productores es el de matar secundarios interesantes con mucha facilidad, eligen mal a cuáles de ellos matar. Por ejemplo, Troy y Jake podrían haber tenido un poco más de recorrido en lugar de acabar de forma tan estúpida y abrupta (si es que Troy está muerto). La serie madre iba recogiendo personajes hasta tener un elenco heterogéneo mientras que en Fear se tiende a tener pocos personajes, y sobre todo mantienen a los que empezaron. Supongo que su presupuesto es mucho más bajo y no se puede permitir tener un reparto que yo mismo he criticado por amplio y por no poder profundizar en los personajes, pero está claro que desaprovecha también este hecho. Más o menos nos da igual quién muera y quién no. Nos da igual y eso es lo peor que puede suceder.

Duelo de personalidades en Fear The Walking Dead: Madison contra Troy

La narración

Parte de la culpa de lo anterior es de un guión construido de forma un poco aleatoria. Imagino que a AMC le interesaba contar exactamente lo mismo que en The Walking Dead, que a pesar de emitirla, no es poseedora de sus derechos, que son de FOX, es decir, no les interesaba que fuera diferente, sino que tuviera el mismo éxito que la mencionada, repetir la fórmula. Y eso que al principio estábamos emocionados con ver el apocalípsis desde cero, que luego quedó en nada para correr rápidamente y situar a los personajes en un punto emocional muy parecido a Rick y compañía. Se han saltado varios pasos para llegar al mismo sitio y se dan por hecho cosas que no deberían.

La tercera temporada, sin embargo, ha sido la mejor hasta la fecha y los dos últimos episodios, los mejores que se han emitido. El nivel de tensión de Fear The Walking Dead sigue sin ser capaz de igualar al de su serie madre (que lo ha vuelto a demostrar con el estreno de su octava temporada, de la que hablaremos pronto), pero ha conseguido mantenernos en vilo con las secuencias de acción, en el que sí hemos visto peligrar a uno de los Clark, de hecho Alicia y Nick tienen un futuro incierto aunque saldrán de esta. Pero da la sensación de que le ha faltado valor para cargarse a uno de ellos. Es cierto que han matado a dos personajes que estaban desde el inicio y casi no nos acordamos de ellos, prueba de que no nos ha impactado, ¿verdad?

Alicia fue la única testigo de la muerte de Travis en Fear The Walking Dead

Como conclusión, tengo que decir que la serie ha mejorado bastante con respecto a sus inicios, lo cual da esperanza de que por delante quede algo todavía mejor. Aún así, Fear The Walking Dead no la vemos con el culo al borde del asiento, tengo que seguir comparando. Y eso que The Walking Dead está experimentando un bajón considerable que le hace seguir siendo mejor, pero no demasiado.

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¿Qué te ha pasado, ‘The Walking Dead’?

Mover a la papelera

The Walking Dead, cómo ha cambiado la gran serie de zombies

Hace unas semanas se despedía hasta octubre The Walking Dead, una de las series que más controversia está generando en la blogosfera y las redes sociales. El debate sobre su calidad está en boga ahora que sus defensores más acérrimos (entre los que me encuentro) también empiezan a cansarse de su lentitud, sus capítulos de relleno, personajes que no van a ningún sitio y una trama muy previsible. En algún punto del camino, la serie de AMC (FOX en España) se ha convertido en Smallville, es decir, sólo ocurren cosas en el primer y último episodio de la temporada. Ha llegado el momento de hacernos unas preguntas.

Nuestra percepción de The Walking Dead

Es posible que muchos de nosotros hayamos crecido viendo películas de zombies y en el momento en que llegó The Walking Dead nos fascinó la idea de trasvasar el género a la televisión. Después de un comienzo prometedor capitaneado por Frank Darabont, la serie entró en una dinámica en la que los personajes intentaban establecerse en un sitio seguro sin éxito. Se convirtieron así, temporada tras temporada en un grupo errante, nómadas exprimiendo todo lo que el terreno podía ofrecerles y marchándose a otro sitio en cuanto la cosa se ponía imposible.

Entonces, la psicología de los personajes y su adaptación a la nueva realidad del mundo fue lo que más me interesó de The Walking Dead, por encima de la acción, de los zombies y de los villanos de turno. Ese momento introspectivo se produjo desde la huida de la cárcel hasta la llegada a Alexandria. Muchos fans creen que éste momento es el más aburrido de la serie, más que nada porque hay poca acción y muertes. Yo discrepo porque es durante la sexta y la séptima temporada cuando la serie entra en tierra de nadie. Capítulos vacíos de contenido, tramas estiradas hasta el aburrimiento y personajes mal desarrollados.

Llegados a este punto, tras analizar por qué no me han gustado la sexta y la séptima temporada, he descubierto que tampoco hay tantas diferencias con las demás. Entonces me hago la pregunta que creo que todos debemos hacernos: ¿The Walking Dead siempre fue una serie mediocre, o es que me he cansado de ella y la veo de forma diferente? Claramente, la serie se está agotando a marchas forzadas, por más que sigan ocurriendo cosas interesantes o que la imaginación de Kirkman en el cómic siga ofreciendo ocurrentes formas de morir o algún que otro villano temible, su momento ya pasó y todo lo que queda a partir de ahora será una trayectoria descendente.

Negan y los cliffhangers

Jeffrey Dean Morgan es Negan en The Walking Dead

Negan tiene su parte de culpa en la depresión colectiva tras la séptima temporada. La aparición “estelar” del nuevo villano (a mí no me pareció nada interesante, como expresé tras el 6×16) no era suficiente como para supeditar toda la sexta entrega a su “inminente” aparición. Las altas expectativas que nos crearon jugó en contra de la ficción, que tenía un reloj en cuenta atrás que nunca llegaba a cero. Esperábamos la llegada de Negan desde que se nombró al actor que lo encarnaría, y nos chafaron la sorpresa porque sabíamos que todas esas victorias parciales de Rick y compañía nos llevaban hacia ser apaleados por Lucille.

Después está el tema de los cliffhangersLos guionistas jugaron con nosotros para conseguir audiencia de forma poco éticaThe Walking Dead saltó el tiburón en aquel 6×03, cuando Glenn se zafó de la horda de caminantes escondiéndose bajo el contenedor de basura y no resolvieron el asunto hasta casi el final de la midseason. Después, un disparo a Daryl en el 6×15 o la víctima indeterminada de Lucille en el 6×16, nos obligaba a maldecir a los guionistas. Como vimos en octubre, el 7×01 habría sido una excelente season finale.

Zombies inofensivos

Mucha de la fuerza de The Walking Dead siempre ha residido en la supervivencia ante una amenaza tan desconocida como los muertos vivientes y la escasez de víveres, un poco como en Perdidos, cuando buscar agua era el drama. Con el paso de las temporadas, los otros grupos de supervivientes se han convertido en el gran problema de los protagonistas. Algo lógico e interesante, por supuesto, pero se han olvidado de que los caminantes son letales, que un simple arañazo o entrar en contacto con sus fluidos te podían costar la muerte. Ahora, las refriegas con caminantes se resuelven fácilmente y los revolcones no tienen ninguna consecuencia. Se echa de menos que perdamos más personajes por el camino, lo cual ha convertido a la serie en predecible y sólo podemos esperar algo inesperado en los primeros y últimos episodios. Curioso concepto que lo resume todo: esperar lo inesperado.

Carol (Melissa McBride) cuando en The Walking Dead los zombies eran peligrosos

La séptima temporada, siempre en mi opinión, se ha movido en tierra de nadie, mezclando episodios insulsos unipersonales, como aquel de Tara, los monólogos de Negan, la cara traumatizada de Rick y la aparición de un rey que tiene un tigre. Por supuesto, ha habido momentos muy interesantes, eso no lo va a perder The Walking Dead, y por eso seguimos viéndola. O quizá todo esté bien y sea nuestra percepción y entonces tengamos que hacernos la siguiente pregunta: ¿Eres tú o soy yo?

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Preacher, primer vistazo a la nueva serie de AMC

La nueva serie de AMC está basada en otro cómic: Preacher

La adaptación televisiva o cinematográfica de Preacher empezaba a sonar a maldita. Desde hace dieciocho años se ha intentado crear la versión audiovisual de los cómics de Garth Ennis y Steve Dillon sin éxito debido a su extremo lenguaje, su extrema violencia y su extrema blasfemia constante. Ni siquiera HBO se atrevió hace diez años a pesar de ser una de las cadenas más libres en cuanto a mostrar violencia y sexo se refiere, pero en un país como Estados Unidos, la religión es un terreno vedado donde se puede perder más de lo que se puede ganar. Gracias a la evolución televisiva de los últimos años y del empeño de Seth Rogen, AMC ha creído conveniente dar luz verde a esta versión que pasamos a desgranar.

Jessie Custer (Dominic Cooper) es el predicador del pueblo tejano de Annville, donde llegó por una promesa hecha a su padre después de haber llevado una vida deshonrosa. Cuando está a punto de tirar la toalla por una crisis de fe, una extraña criatura fruto de la relación entre un demonio y un ángel le posee convirtiéndole en un ser tan poderoso que decide ir en busca de Dios para ajustar cuentas con él. Para tal empresa tendrá la ayuda de su ex, Tulip (Ruth Negga) y el vampiro Cassidy (Joseph Gilgun). Preacher no dejará sin tocar prácticamente ningún tema, ya sea divino o humano, con un gamberrismo extremo y sin ningún tipo de autocensura.

No voy a hacer una comparación entre serie y cómic, primero porque la serie no tiene el suficiente recorrido y segundo, y más importante, porque no he leído los cómics, que son muy explícitos en lenguaje, violencia y sexo; además de una temática demasiado controvertida, no sólo para el excesivo puritanismo religioso de Estados Unidos, sino para cualquier cristiano practicante. Mis primeras impresiones no van por ahí, al menos por el momento, porque el piloto no se ha mostrado demasiado irreverente, sólo lo justo. Sí hay violencia, sí hay tacos, pero no hay ni sexo ni demasiada controversia, pero no más de lo que vemos cualquier semana normal en cualquier cadena de cable. Pero ojo, que mis palabras no transmitan decepción porque Preacher tiene mucho potencial para darnos mucho entretenimiento puro, y estéticamente no está nada mal. Lo demás, vendrá después.

Dominic Cooper, Ruth Negga y Joseph Gilgun protagonizan Preacher

Lógicamente, la religión será el tema central de la trama tanto a nivel físico como metafísico. Después de la posesión de Jessie Custer se da por asumido que Dios existe (y todas las criaturas que conlleva), pero también incorpora otro tipo de personajes pertenecientes a otros universos, como los vampiros, por lo que no descartemos que más adelante veamos a otro tipo de criaturas. Para acabar con el pastiche, incorporamos los ingredientes habituales del noir, con toques de Tarantino, más sucio, parecido a Hap and Leonard, y unas peleas con coreografías similares a las de Banshee. Todo va a ser posible en Preacher.

Por tanto, los personajes también son de lo más variopintos, desde los terrenales a los sobrenaturales, los primeros explotando la idiosincrasia tejana y los segundos haciendo gala de los clásicos estereotipos de su especie. Los presentados por ahora son muy interesantes, sobre todo el vampiro Cassidy y Arseface (Caraculo), que tienen mucho potencial. Todos ellos, y son muchos, tienen particularidades que los hacen especiales y aportan cosas a la historia que hacen de Preacher algo relativamente nuevo, algo que consigue diferenciarla de los cientos de ficciones que podemos ver en televisión.

Uno de los originales e hilarantes personajes de Preacher

Desde el punto de vista estético, Preacher me ha parecido más atractiva de lo que pensaba en un primer momento. El inicio con la caída del meteorito, la presentación de los personajes, las transiciones de escenas tan abruptas y los rótulos gigantes son muy comiqueros, por lo que la base de fans de las historietas lo van a agradecer. La narración tiene un ritmo bastante alto y se agradece que las escenas de acción no ocupen gran parte del episodio, sino que se centre en dar protagonismo a los personajes.

En líneas generales, el piloto de Preacher, sin llegar a ser espectacular, cumple su función de forma notable, presentando a los personajes de forma atractiva y eficaz, estableciendo lo que va a ser la historia de forma clara y, sobre todo, enganchando desde el principio. La nueva serie de AMC no escandaliza como se esperaba pero, en cambio, muestra mucho potencial.

Preacher aún no tiene fecha de estreno en España. Os dejamos con el tráiler:

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The Walking Dead: una temporada sacrificada por Negan

Protagonista absoluto de la sexta temporada de The Walking Dead

La sexta temporada de The Walking Dead echó el cierre anoche con un episodio impactante por su contenido, pero sobre todo por la presentación del villano que está destinado a cambiar el rumbo de una serie a la que le hacía muchísima falta un golpe de efecto. El camino hasta aquí ha sido muy largo y Kirkman y Gimple, como responsables directos, han descuidado las tramas de personajes durante demasiados episodios pensando en la última secuencia de la season finale. El fin no justifica los medios, es poderoso sí, pero hubiera sido mítico si hubieran trabajado más durante todo el año.

La aparición de Negan

Es el mejor momento de la sexta temporada de The Walking Dead, y probablemente de toda la serie. Esperado por los lectores del cómic, quienes ya conocen al villano más importante del drama postapocalíptico. Jeffrey Dean Morgan es un acierto total de casting, pues se necesitaba una cara conocida y carismática que consiguiera dar vida a un personaje diabólico y encantador al mismo tiempo. Su discurso elocuente nos introduce en qué va a consistir la séptima entrega y en qué posición quedarán los supervivientes tras la tremenda encerrona que han sufrido. Gran parte del peso de la aparición de Negan se lo llevan los protagonistas, sobre todo Andrew Lincoln, que nos muestra un rostro descompuesto que no habíamos visto hasta el momento, del que sabe que es el final y del que ha subestimado una amenaza que era enorme. Junto a él, todos los demás han estado muy convincentes, lo que le ha dado un plus a la secuencia.

Los problemas de la sexta temporada

La sexta temporada de The Walking Dead partía con una premisa muy atractiva, con el regreso de Morgan viendo cómo Rick ajusticia a Pete. El nacimiento de Alexandria como una nueva civilización controlada por los supervivientes tardó demasiado en materializarse, sobre todo después del desastre que supuso el plan de Rick de desviar a los caminantes. El primer capítulo con los flashbacks en blanco y negro y los tres siguientes me parecieron muy interesantes, sobre todo aquel con Morgan, Here’s Not Here, que funcionaría igual de bien como pieza separada. Pero después todo empezó a desmoronarse poco a poco, sobre todo por culpa de la no muerte de Glenn, ejemplo perfecto de lo que es un deux ex machina de manual.

Escena de acción en la sexta temporada de The Walking Dead

Los episodios de acción nos devolvían la tensión y la incertidumbre que sólo The Walking Dead sabe crear, pero siempre me daba la sensación de que faltaba algo, que los personajes actuaban de forma incoherente, olvidando en ocasiones lo que han aprendido en todo este tiempo, echando por tierra todo lo que se había cimentado con maestría en la segunda parte de la cuarta temporada y la quinta, donde los personajes lograron una profundidad tremenda y nos hicieron vivir algunos de los mejores momentos de la serie. Es posible que con los años The Grove se recuerde como el mejor episodio de The Walking Dead, y no hicieron falta fuegos artificiales.

Las decisiones equivocadas y el piloto automático en la sala de guionistas ha provocado que la secuencia de la aparición de Negan no fuera tan magistral como podría haber sido. Las excursiones al bosque mientras hay una amenaza latente, las idas y venidas de Carol y su cambio de actitud respecto a lo de matar gente para sobrevivir, las ganas de venganza de Daryl contra Dwight y la búsqueda que emprenden Michonne, Glenn y Rosita tras él se antojan injustificadas. Todo por llevar a todos ellos hasta el punto marcado por Negan.

Los malditos cliffhangers

Me encantan los cliffhangers, los considero un recurso muy valioso en las series de televisión para crear expectación semana a semana, pero esta sexta temporada de The Walking Dead será recordada como la de los cliffhangers criminales, tres tomaduras de pelo al espectador que no tienen precedentes. Primero la no muerte de Glenn, resuelta de aquella forma, el disparo que sufre Daryl en el penúltimo episodio, sin consecuencias narrativas visibles y, sobre todo, el apagón de la season finale sin que sepamos quién es la primera víctima de Negan. Como dije en la review que hice para TV Spoiler Alert (la podéis leer aquí), a los guionistas les parecerá poco cliffhanger la aparición de Negan y el giro que va a dar la serie, y cómo va a afectar al grupo la muerte de dicho personaje, como para que además nos oculten a la víctima. No estoy indignado por no saberlo, sino porque creo que narrativa y estéticamente han tirado a la basura la oportunidad de hacer algo mucho mejor.

Final de la sexta temporada de The Walking Dead

Por todos estos motivos, creo que la sexta temporada de The Walking Dead ha saltado el tiburón. Ha perdido el crédito que se había ganado con mucho esfuerzo, siendo aclamada por la crítica y adorada por sus seguidores. Sinceramente creo que pueden volver a hacerlo muy bien en el futuro, tampoco es tan difícil de corregir, pero parece que la productora ha desviado su rumbo hacia la parcela comercial en lugar de una obra más creativa. Cuando su companion series llegó, Fear The Walking Dead, muchos sospechábamos que iba a ser la versión más comercial de la franquicia pero creo que nos equivocamos y sea ésta la que explorará una faceta más intimista.

¿Qué te ha parecido la aparición estelar de Negan? ¿Qué opinas del cliffhanger final? ¿Te ha gustado la sexta temporada en términos generales?

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

The Walking Dead: ¿frenará el declive la llegada de Negan?

La nueva pareja de The Walking Dead

Durante varias temporadas, los seguidores de The Walking Dead, del drama postapocalíptico de personajes que reaccionan ante una invasión zombie como animales humanos que son, hemos tenido que soportar las críticas de otros seguidores de The Walking Dead, de la serie de acción en la que un grupo de supervivientes se convierten en asesinos implacables de caminantes y todo lo que no sea eso es un soberano aburrimiento. Esta diferencia de criterio habla muy bien de la serie y del público tan heterogéneo que la sigue, incluso desde el hate-watching, o hablaba, porque la sexta temporada ha alternado grandes episodios de acción con otros que han estado vacíos de contenido y repleto de errores e incoherencias.

Como cualquier producto de ficción distópico, lo más interesante de The Walking Dead al principio fue ver cómo los caminantes se iban apoderando del mundo, de cómo la muerte siempre andaba al acecho y cómo se las apañaban los supervivientes. Después, la serie se volvió más introspectiva, analizando el comportamiento humano de una forma precisa y realista, y llevando a los personajes hasta el límite psicológico y moral (mi parte favorita sin lugar a dudas). Durante todo este tiempo, el equilibrio entre la acción y el drama ha llevado a la serie a ser aclamada por la crítica y por el público, pero en esta sexta temporada The Walking Dead parece haber entrado en una fase de indefinición que me tiene un poco desencantado.

La primera parte de esta nueva entrega tuvo cuatro episodios brillantes, con mucha acción los dos primeros y otro genial sostenido sólo con dos soberbios actores, pero a partir de ahí parece haber abandonado el drama psicológico más intenso y empieza a caer en errores de guión que han llevado a los personajes a actuar de forma incoherente. Tampoco ha ayudado la no muerte de Glenn, que ya comentamos hace unos meses, y un midseason finale anticlimático indigno de la serie de la que estamos hablando, que arregló en parte el regreso fulgurante de hace casi un mes. Desde entonces, hemos visto un cambio de géneros que no le ha sentado nada bien en The Next World (6×10), que se convierte en una comedia y Knots Untie (6×11), donde las nuevas parejas comparten protagonismo con la gestación de una de las tramas más esperadas de la serie.

Rick, Daryl y Jesus

¿Qué debemos esperar a partir de ahora? Yo espero que la llegada de Negan y Los Salvadores fuercen situaciones que vuelvan a poner a los personajes al límite psicológicamente y nos mantengan en tensión como sólo The Walking Dead sabe hacer. Pero sólo lo conseguirá si da protagonismo a los personajes y a su psicología porque sólo de esa forma la acción y las muertes cobran sentido, consiguiendo el equilibrio que la ha convertido en la gran serie que es.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

El Infiltrado, la perfección británica

La nueva serie de AMC y BBC, El Infiltrado (The Night Manager)
El Infiltrado (The Night Manager) vía AMC

La BBC y la AMC americana se han unido para producir El Infiltrado (The Night Manager), una miniserie de seis episodios basada en la novela homónima de John Le Carré. La serie, que cuenta con un presupuesto de 30 millones de dólares y un reparto de lujo, está dirigida en su totalidad por la cineasta danesa Susanne Bier. Como no podía ser de otra forma, el resultado es espectacular y estamos sin suda ante uno de los productos más apetecibles de lo que llevamos de año.

El Infiltrado nos traslada a la Primavera Árabe de 2011 en Egipto, justo cuando el gobierno de Mubarak cae fruto de las protestas populares en la Plaza Tahrir, una diferencia crucial con respecto a la novela, que estaba localizada en Centroamérica y su problemática endémica, los sicarios y el narcotráfico. Muy hábilmente, el guionista David Farr ha actualizado la trama y prácticamente ha cambiado la serie de género, pues lo que podría haber sido más parecido a Narcos ha acabado siendo algo más Homeland, con todo lo que ello conlleva.

El Infiltrado es la decimosexta adaptación de una novela de John Le Carré, ya sea al cine o a la televisión, prueba obvia de que a sus obras les sienta muy bien el cambio de formato, que el género de espías y conspiraciones es muy atractivo para el gran público y que, por supuesto, son buenos trabajos. En este caso, David Farr le da visibilidad a un problema que está detrás de cada conflicto en el mundo, que es el contrabando (o simplemente, venta) de armas a regímenes que acabarán usándolas contra sus ciudadanos. El dilema que se plantea el protagonista, y el espectador, es si es ético e incluso legal que tu país venda armas a un régimen totalitario, y claro está, si se puede hacer algo por impedirlo. A partir del piloto, lo que esperamos es un drama de espías clásicos que, debido a su corta duración, promete ser de lo más intenso e ir directamente al grano de la cuestión con la honestidad y la libertad que suele hacerlo la BBC.

House en El Infiltrado (The Night Manager)
Vía AMC

La cadena británica y AMC han apostado muy fuerte por esta historia y se nota en los grandes nombres que hay detrás y delante de las cámaras. Para empezar, le han confiado la dirección de los seis episodios a Susanne Bier, la cineasta danesa me parece una elección acertada por su sensibilidad y su gusto por los paisajes e imágenes bellas, como así confirma el piloto de El Infiltrado, cuya fotografía es exquisita y su producción totalmente cinematográfica. Al otro lado de la cámara, los dos actores protagonistas le dan empaque y visibilidad al producto. Tom Hiddleston lo tiene todo para brillar en esta historia de espías, belleza, fotogenia, carisma… No es de extrañar que si acaba siendo James Bond, esta serie sea su prueba de fuego. Como antagonista tenemos a Hugh Laurie, un actor versátil al que el papel le viene muy bien para explotar el cinismo y la mala leche que tenía su personaje más célebre, el Doctor House.

Todos estos ingredientes contribuye a que El Infiltrado sea una de esas series perfectas británicas, tanto que pueden parecer un poco frías pero siempre logran encandilar a la crítica y meterse al público en el bolsillo. Y estando la BBC de por medio, siempre acaba planteando dilemas morales y siendo tema de conversación. 

El Infiltrado se emite todos los miércoles a las 22.10h en el canal AMC España.

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