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Nos quitamos el sombrero ante la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo

Segunda temporada de El Ministerio del Tempo

Ahora sí que podemos dar por finalizada la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo, después de aquel caos que montó Televisión Española por no avisar con suficiente antelación del parón que estaba previamente planificado. Quedó dividida en dos partes claramente diferenciadas y ambas siguen manteniendo la misma esencia y entidad, lo que demuestra que ni siquiera un hecho tan crucial como el cambio de actor protagonista le afecta lo más mínimo. Y eso sólo es posible si estamos ante un producto especial.

Hugo Silva y su Pacino

El rodaje de Mar de Plástico se ha cruzado en medio de los planes de Javier Olivares y compañía, que han tenido que hacer malabares para que Rodolfo Sancho pudiera compaginar los dos trabajos. Y como los malabares, el resultado ha sido espectacular para el público pues se confió la difícil tarea de suplirle a Hugo Silva, un actor más conocido por gozar del favor del público (femenino) que por su talento. Sin embargo, él y su personaje Pacino han cerrado muchas bocas, las mismas que después pedían su continuidad. El actor ha aportado mucho humor a El Ministerio del Tiempo y varios de los episodios en los que apareció quedarán en nuestra retina para siempre.

La marcha (y regreso) de Rodolfo Sancho marcó la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo

Más humor, más emociones

La sensación que me queda después de haber visto la segunda temporada completa es que me lo he pasado mejor que la pasada, seguramente no sea así y sólo sea la percepción de lo que he tenido más cercano. Pero no recuerdo que la primera entrega me hiciera reír ni me emocionara tanto en momentos concretos (salvo la finale con Federico García Lorca, quizás lo más emotivo que haya hecho la serie hasta la fecha). Su vocación multigénero se ha agudizado, provocando muchos sentimientos en cada episodio. Los homenajes a personajes históricos como Cervantes, El Cid, Los Últimos de Filipinas, Houdini o La Vampira del Raval, por citar algunos han sido momentos mágicos y exquisitos.

Estructura dinámica

El Ministerio del Tiempo podría haberse acomodado en una estructura casi procedimental y ser prácticamente igual de buena, pero sus creadores han decidido hacer un producto más especial. Al igual que es una serie multigénero, sus episodios son diferentes entre sí y el espectador, que no sabe qué esperar, siempre sale sorprendido. Otra prueba más de que trabajando mucho se consiguen resultados aún mejores. Así, episodios como Un Virus de Otro Tiempo, Tiempo de Valientes o Hasta que el tiempo nos separe son claros ejemplos de episodios que cambian las reglas sin que la trama principal ni los personajes se resientan lo más mínimo, yo diría que todo lo contrario, los enriquece.

Secundarios e invitados

Los lunes se han convertido de alguna manera en el día en el que conocemos a un nuevo actor que no teníamos fichado o en el que alguno que ya conocíamos nos sorprende en un registro que no conocíamos. Un mérito, no sólo de casting, que hacen un trabajo encomiable, sino también de la dirección de actores, responsables de que algunos que creíamos malos en El Ministerio del Tiempo nos parezcan enormes. La serie de TVE es la mejor de nuestro país en esta faceta. Es injusto destacar unos nombres sobre otros, pero lo de Carlos Hipólito en el último episodio es un espectáculo. También han estado geniales Sergio Peris Mencheta, Pedro Alonso, Gary Piquer, María Rodríguez, Roberto Drago, María Álvarez y un largo etcétera. Muchos de ellos, se van sumando a la larga lista de secundarios de lujo que tan bien funcionan cuando se les necesita.

Uno de los episodios más divertidos de la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo

Factura técnica

Una de las grandes mejoras que ha implementado El Ministerio del Tiempo han sido los impresionantes efectos digitales, más si cabe cuando es conocido que el presupuesto de la serie es muy reducido. La optimización de recursos está claro que existe. Por otro lado, mientras toda la temporada pasada estuvo dirigida íntegramente por Marc Vigil, lo cual le dio una identidad innegable, en la segunda se ha optado por incluir varios directores, algunos de ellos de renombre, que han aportado su impronta personal y su ambición artística, razón principal por la que se ha dado este paso, mención aparte para Paco Plaza o Javier Ruiz Caldera. Como no sólo lo que se ve en pantalla es técnica y arte, sino también lo que hay detrás, Javier Olivares ha tenido apoyo externo en los guiones, como por ejemplo los célebres escritores de Ocho Apellidos Vascos, Borja Cobeaga y Diego San José, algo que refresca la serie indudablemente.

En líneas generales, la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo ha estado un peldaño por encima de la primera pues todo el complejo engranaje que nos presentaron en año pasado ha empezado a funcionar a toda velocidad y con total fiabilidad. Su trama temporal a veces hace aguas pero, ¿a quién le importa eso cuando nos están dando entretenimiento puro y duro al mismo tiempo que estamos aprendiendo y disfrutando con una obra de arte?

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

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