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‘Las chicas Gilmore’: mucho más que un revival para nostálgicos

Las Chicas Gilmore regresaron con un revival a Netflix

El mes de noviembre nos dio mucho de qué hablar en cuanto a estrenos seriéfilos. Si en el anterior artículo os hablábamos de The Crown, hoy traemos otra crítica de una serie de Netflix. Las Chicas Gilmore han regresado nueve años después para dar cierre (o dejar más abierto aún) su insatisfactoria última temporada. Enfrentarse a un revival por parte del espectador suele ser un ejercicio de ilusión mezclada en idénticas proporciones con miedo. Las cadenas se han dado cuenta que el factor nostalgia es determinante para conseguir beneficios, suscriptores o como queramos llamarlos. La pregunta que hay que hacerse es: ¿qué aportan al espectador/fan? Si la respuesta es sólo nostalgia, mal vamos. En este caso, Las cuatro estaciones de las chicas Gilmore creo que hay mucho más.

Las cuatro estaciones de Sherman-Palladino

Para empezar, su formato me parece muy acertado para ser un revival sin pretensiones de seguir, al menos en un futuro cercano. Cuatro episodios que se corresponden con cada una de las estaciones del año, cada uno de una hora y media de duración. Pueden parecer un poco largos y algunas tramas están metidas a la fuerza pero funcionan a la perfección. Y lo hacen porque Las chicas Gilmore no sólo son las chicas Gilmore, sino el universo que se crea en torno a ellas en el pintoresco Stars Hollow. Si hubiéramos prescindido de los secundarios y episódicos, la esencia del relato habría sido incompleta. Cierto es que hay secuencias como la del musical que se podrían haber acortado, pero los cuatro episodios no tienen desperdicio a pesar de estos detalles sin importancia.

Cerrar el círculo a los personajes de Amy Sherman-Palladino era importante después de que su creadora se desvinculase de la serie en la séptima temporada. Ante la insatisfacción de muchos fans, la insistencia de Netflix ha servido para que el reencuentro se acerque más a lo que tenía pensado para sus personajes, que anduvieron perdidos sin ella como showrunner. Tras años de incertidumbre por fin conocemos las cuatro palabras que nos han intrigado y, efectivamente, eran coherentes con el leit motiv de la serie.

El universo Stars Hollow

A medida que avanzaban los cuatro episodios del revival, me iba dando cuenta de la proeza que han llevado a cabo los responsables de la serie. Conseguir reunir a casi todos los actores no es tarea fácil, pero el esfuerzo ha valido la pena. Sin todos los secundarios no se puede recrear la esencia de Stars Hollow, uno de los personajes más importantes de Las chicas Gilmore después de Loreai y Rory precisamente. Este revival no hubiera podido producirse sin las excentricidades de Kirk, los eventos que prepara Taylor, la rectitud de Michel o las malas pulgas de Paris. Y así una larga lista de episódicos que ayudan a crear ese universo.

Stars Hollow es otro de los personajes de Las cuatro estaciones de las Chicas Gilmore

Todo no iba a ser perfecto y también ha habido ausencias, algunas obviadas totalmente y otras subsanadas en forma de cameo o de una escena que  no colma las expectativas del fan. Posiblemente la menos justificada, claramente por la popularidad de la que goza Melissa McCarthy, ha sido la de Sookie, contrapeso para Lorelai durante toda la serie y que deja notar su hueco. La explicación tampoco convence a nadie. Nos quedamos también con más ganas de Jess, que sólo aparece en el episodio final. Y, por supuesto, de Richard Gilmore, pero su inevitable ausencia ha sido subsanada con una trama en la que se le puede sentir presente.

Tramas y referencias

Una de los aspectos más celebrados ha sido que la esencia de Las chicas Gilmore ha sido respetada al completo. Y no es otra que sus ágiles diálogos llenos de referencias a la literatura, al cine, a la televisión y a la cultura popular en general. La actualización de esas referencias ha propiciado los momentos más divertidos de los cuatro episodios. Algunas incluso han sido excusa para una trama, como el viaje iniciático de Lorelai inspirándose en la novela/película Wild (Alma Salvaje, 2014). También me han gustado los constantes guiños a Twin Peaks, cuya simbología y varios de sus actores han pasado por todas las temporadas de la serie. A los Palladino les debe encantar la serie de David Lynch. En este revival, no podemos evitar emocionarnos con la presencia de Ray Wise (Leland Palmer).

En cuanto a las tramas, me ha encantado la lucha existencialista de Rory como una treintañera a la que la vida no le está dando lo que esperaba de ella. Su búsqueda infructuosa del éxito en su carrera nos puede recordar demasiado a nuestra propia vida, ser un miembro de ese club de treintañeros. Sin embargo, los guionistas no han estado tan afortunados con Lorelai, que ha estado divertidísima como siempre pero su viaje ha sido menos interesante y sus tramas han estado porque tenían que estar, como la de la clínica de reproducción asistida o las dudas con Luke. Eso sí, el momento boda ha estado genial.

Sin duda, la trama más emotiva ha sido la muerte de Richard, motivada obviamente por el fallecimiento de Edward Herrmann. Su personaje ha estado presente a lo largo de los cuatro episodios como si aún estuviera presente. No voy a decir que la circunstancia le haya venido bien al revival pero le ha dado una carga emotiva que difícilmente hubieran logrado de otra forma. Muy a su pesar, se entiende. Amy Sherman-Palladino resuelve con gran maestría y elegancia lo que se convirtió en un homenaje al actor.

La muerte de Edward Herrmann ha sido muy importante para el revival de Las chicas Gilmore

Estas cuatro estaciones han servido para reencontrarnos con unos personajes entrañables a los que echábamos de menos. Como esos amigos que hace tiempo que no ves y te apetece saber qué ha sido de sus vidas. Las chicas Gilmore no sólo han venido para tocar nuestra parte más sensible sino que nos ofrecen un producto refrescante, actualizado y entretenido. Incluso para los que no son fanáticos de la serie, puede llegar a ser muy disfrutable. Un reencuentro que será el último en algún tiempo aunque no se puede descartar nada, después de que conociéramos las famosas cuatro palabras.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

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