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La polémica en torno a Twin Peaks, ¿estrategia publicitaria?

La clave de Twin Peaks

Los que me conocen saben que soy fan de Twin Peaks desde hace muchos años, por eso llevo unos días algo desconcertado con las noticias que llegan desde Showtime por un lado y David Lynch por otro, que apuntan a la salida del cineasta del proyecto por discrepancias económicas sin quedar muy claro si son de presupuesto o de salario. Desde entonces estoy reflexionando al respecto y he sacado mis primeras conclusiones.

Para poneros en situación conviene explicar quién es David Lynch, pues su figura dista mucho del clásico cineasta y hay que entenderlo como un artista multidisciplinar. Era pintor hasta que empezó a usar vídeo en sus instalaciones y eso le llevó a plantearse crear películas. Su primer proyecto de largometraje fue Eraserhead (Cabeza Borradora), que le costó cinco años de rodaje y todo tipo de problemas económicos y personales, el resultado fue un filme totalmente experimental en el que ya podemos atisbar el universo Lynch que tanto impregnará a Twin Peaks.

Tras el éxito de El Hombre Elefante, fue contratado para realizar la adaptación cinematográfica de Dune, de Frank Herbert, que resultó ser una pesadilla pues su rodaje en México fue un infierno y tuvo que ver cómo los productores despojaron a la película de su esencia. Desde entonces Lynch siempre puso como condición tener el control total, desde la preproducción hasta el montaje y eso ya se puede empezar a ver desde Blue Velvet (Terciopelo Azul) hasta la actualidad. En la última década, el creador de Twin Peaks ha rodado una película, Inland Empire en 2006, centrando su carrera en otras disciplinas artísticas como la música, así que ni siquiera por afán recaudatorio le vemos a menudo tras las cámaras.

Precursora de Twin Peaks

Estos dos párrafos sirven como introducción para exponer mi punto de vista sobre la situación. Seguramente trabajar con David Lynch deber ser muy complicado pues, aparte de director de cine es un artista y ya se sabe que todos tienen un carácter fuerte y son muy celosos con su obra, pero siempre ha sabido hacer sacrificios económicos en favor de su trabajo aunque fuera a su propia costa. Por un lado, tiene personalidad suficiente para expresar su malestar en Twitter, pero no creo que sus retribuciones estén detrás de su decisión como se ha manifestado desde Showtime. En ese caso me inclinaría más hacia una falta de compromiso presupuestario para llevar a cabo este reboot de Twin Peaks que a otra cosa.

Entonces no tiene sentido que hace unos meses se anunciara a bombo y platillo el regreso de la serie si no se tenían solucionados todo estos asuntos con el control presupuestario que se suele llevar a cabo en la industria del entretenimiento. Lo primero que me vino a la cabeza cuando Lynch dijo que Twin Peaks peligraba es que estaba forzando la situación con la cadena, haciendo pública la negociación, pero tras el jarro de agua fría del pasado domingo por la noche, empecé a asimilar que estaba fuera del proyecto. Desde entonces, se han creado una fan page en Facebook, una canal de YouTube, una cuenta en Twitter y su respectivo hashtag con el título #SaveTwinPeaks y hasta una petición en change.org pidiendo a Showtime que recapacite. Además, casi todos los actores se han puesto de parte del director y se han grabado bajo la premisa “Twin Peaks sin David Lynch es como…”. Aquí tenéis el vídeo.

 

Tras ver este vídeo tengo bastante claro que todo este jaleo se puede deber a una maniobra publicitaria orquestada desde la cadena. Dejando de lado el genio de David Lynch, muchos de estos actores no tienen una carrera consolidada y ninguno se ha convertido en estrella, un poco Kyle MacLachlan, por lo que salir en esta secuela de Twin Peaks puede suponer una oportunidad para volver al mercado y ponerla en peligro les supondría volver al ostracismo. Vemos que todo esto no tiene sentido a no ser que estemos ante una de esas nuevas estrategias que ponen en marcha productores y cadenas para que nunca se deje de hablar de la serie, véanse los casos de American Horror Story, que lanza noticias de fichajes y detalles de su nueva temporada con cuentagotas durante todo el año, o el célebre baile de nombres candidatos a protagonizar la segunda temporada de True Detective, que acabó por cansarnos a todos.

No creo, por tanto, que la secuela de Twin Peaks esté en peligro. Primero porque Lynch y Frost ya tenían los nueve guiones escritos y elaborar un presupuesto sobre algo tangible es mucho más fácil que sobre una idea. También me cuesta creer lo de su salario y que Mark Frost siga en el barco tras bajarse su compañero, y que ni él ni Kyle Maclachlan se hayan pronunciado al respecto. O tengo muchas ganas de que el reboot siga adelante y nubla mi juicio, o realmente estoy en lo cierto. Tiempo al tiempo.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

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