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Categoría: Series USA

La mayoría de series que vemos son americanas, así que tendrán un papel muy importante en el blog.

‘Mindhunter’: un viaje a la mente del asesino en serie

Mindhunter se ha convertido en uno de los grandes aciertos de Netflix en 2017

Hemos tenido que esperar hasta octubre para ver una de las series más esperadas de este 2017. Mindhunter ha llegado tarde pero quizás gracias a eso estará en los primeros puestos de todas las listas de mejores ficciones del año, en detrimento de otras que pueden haber quedado más atrás en el tiempo. La propuesta de David Fincher y Joe Penhall, que no olvidemos que es el showrunner no ha decepcionado a nadie y lo mejor es que su progreso en los próximos años puede ser estratosférico.

Holden Ford (Jonathan Groff) es un agente del FBI que se dedica a formar a los futuros agentes en Quantico. Con el fin de formarlos mejor, intenta descifrar la mente de lo que entonces se conocían como “asesinos secuenciales”. Para ello le asigna al agente Bill Tench (Holt McCallany), otro agente encargado de dar cursos a las policías locales de todo el país. Con la excusa de ayudarlo, Holden puede viajar a las prisiones donde están encerrados esos monstruos y así poder entrevistarlos. Más tarde reciben la ayuda de una profesora de universidad, Wendy Carr (Anna Torv), que dotará al equipo de un método científico y pondrá orden en el proyecto.

Lejos de ser un “whodunnit” (“quienlohizo”), Mindhunter va mucho más allá de capturar asesinos y resolver crímenes. Los agentes Ford y Tench buscan hacer un perfil psicológico de los asesinos más famosos del país para elaborar así un patrón que les permita detectar y prevenir futuros asesinatos secuenciales. Por tanto, llama la atención la celeridad con la que sus protagonistas descubren a los culpables, porque ese no es el fin de la serie. Ésta tiene dos partes bien diferenciadas, la primera es estudiar, entrevistar a los psicópatas que ya están entre rejas, elaborar una serie de pautas; y la segunda es ponerlas en práctica en los casos que se van encontrando allá por donde viajan.

Holt McCallany y

Un aliciente al que hay que sumar un buen puñado más. Mindhunter tiene muchas aristas, y todas ellas interesantes por igual. La investigación en su doble vertiente es una de ellas. Los diálogos con los asesinos pueden hacerse tediosos si no se presta la debida atención. En ellos descubrimos multitud de detalles de la personalidad de éstos pero también de los protagonistas. El cambio en ambos a medida de que se dan cuenta de que el estudio funciona y también la forma en la que afecta las aberraciones que les están contando a sus vidas privadas. No es que éstas formen una parte esencial de la serie pero sí ayuda a configurar, a hacer un perfil de los personajes más completo, por lo que nos cuentan también una parte muy interesante de la historia. El contexto histórico nos hace comprender mucho de lo que ocurre, sobre todo dentro del FBI, donde consideran una pérdida de tiempo que dos agentes se dediquen a hurgar en las mentes criminales en lugar de entregar datos fehacientes, pruebas, que es lo que se suponía que debía hacer un policía.

Hay quien puede decir que Mindhunter tiene un ritmo muy lento, sobre todo al principio, pero éste es fruto de una presentación de la trama y de exposición inicial de sus intenciones, lo que puede parecer un poco pesado al principio. A mí tampoco me lo parece demasiado. Pero es a partir de la segunda mitad cuando se recogen los frutos, cuando la maquinaria ya ha echado a rodar, cuando todo empieza a encajar. A partir de ahí, cuando los protagonistas empiezan a aplicar, de forma un poco inconsciente todavía, lo que han estado aprendiendo. Sinceramente, la serie ha sido planificada al milímetro y el guión no tiene fisuras de ningún tipo.

Técnicamente, no podíamos esperar menos de David Fincher, que aunque no es el showrunner, sí dirige cuatro episodios y ha tenido voz y voto como productor ejecutivo que es. Los que dirige el maestro son todos sublimes en planificación, fotografía, ritmo, dirección de actores, sin desmerecer al resto, que han hecho un trabajo tremendo y me ha sorprendido bastante. La fotografía, que acentúa el color amarillento sepia propio de la evocación de épocas pasadas, es espectacular, bella y muy bien encuadrada. El montaje es otro de sus puntos fuertes, siempre hago referencia al rápido montaje de imágenes en el segundo episodio cuando Fincher busca contarnos la rutina de los viajes de Tench y Ford, una maravilla que recuerda a Scorsese o Guy Ritchie. Y no nos podemos ir de aquí sin comentar la maravillosa música de la serie, fruto, claro está, de la época en la que está ambientada, un repaso a grandes clásicos del rock y el glam de los 70.

Jonathan Groff y Anna Torv en Mindhunter, de Netflix

El resultado que nos queda después de todo lo que hemos comentado es una de las mejores series de 2017Mindhunter no decepcionó a los que esperábamos algo grande de Fincher y Netflix. Su renovación, que estaba cantada, ya ha sido confirmada y toca esperar para poder ver cómo sigue. Por último, recordar que ya hablamos de ella en nuestro podcast, que os dejo aquí abajo para quien quiera escucharlo.

 

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

‘The Sinner’, el thriller adictivo de Jessica Biel

Jessica Biel y Bill Pullman protagonizan The Sinner, un thriller estrenado por Netflix

La semana pasada Netflix estrenaba en España el último objeto de maratones de muchos de nosotros, la responsable de nuestras ojeras de esta semana y gracias a que sólo eran ocho episodios. The Sinner es un thriller policial sobre un caso con culpable claro, pero sobre el que se adivinan motivos psicológicos ocultos. Se estrenó el pasado verano en Estados Unidos de la mano de USA Network y está protagonizada por Jessica Biel y Bill Pullman, que hacen un notable trabajo.

Cora Tanetti (Jessica Biel) es una mujer descontenta con su vida de esposa y madre que apuñala hasta la muerte a un hombre a la vista de mucha gente sin que nadie, ni ella misma, conozca los motivos que le han llevado a ello. Tras declararse culpable, el policía Harry Ambrose (Bill Pullman), sigue investigando porque cree que algún trauma importante subyace sobre la personalidad de Cora. Tras someterse a varias terapias para intentar recordar lagunas de su pasado, éstos recuerdos van componiendo el puzzle.

The Sinner, por tanto, tiene un culpable claro desde el principio por lo que se sale de la línea habitual de cualquier serie con asesinos, víctimas y policías. Lo que nos queda por saber son las razones que han llevado a Cora a cometer el crimen. Se pasa así del whodunnit al whydunnit (del quiénlohizo al porquélohizo) y esa es su principal novedad y motivo de enganche del espectador. Aunque en la búsqueda del “por qué” surgen nuevos “cómos”, “dóndes”, “cuandos” y “quiénes” por lo que la narración no es tan novedosa y la fórmula no difiere prácticamente porque parte de la base de que Cora es inocente (o al menos no tan culpable) y, por tanto se buscan otros.

Cora Tanetti (Jessica Biel) )apuñala a un hombre a la vista de todo el mundo en The Sinner.

The Sinner mantiene muy bien el suspense durante la primera mitad, donde vamos descubriendo detalles confusos e inconexos, mientras que la segunda nos quiere dar todo mascado al final y se descuidan aspectos de personajes y tramas que favorecen al esclarecimiento del relato pero hace que la serie parezca que va a descarrilar en cualquier momento. Lo que antes eran los efectos de las acciones de Cora en su familia y la lucha interna de Harry con sus temas masoquistas y su separación, después se va diluyendo para dar prioridad a las respuestas.

La serie de USA Network ha sido hecha a medida para y por Jessica Biel, pues también ejerce de productora ejecutiva, supongo que de ahí a que intente pasar por alguien de veintitantos cuando no los tiene y parezca bastante más mayor que su marido y su hermana en The Sinner. Aún así tengo que decir está muy bien en este papel y lo dice alguien que no es su fan precisamente. También está muy bien Bill Pullman en el rol de detective atormentado, aunque hay algo que me falla y no sé qué es, quizás su barba o su aspecto descuidado.

Bill Pullman es el detective atormentado de The Sinner

En líneas generales podemos considerar The Sinner como un buen producto y un thriller interesante, pero sobre todo adictivo. Podría ser más redonda, estar un poco mejor narrada o haber dotado a los personajes secundarios de un poco más de protagonismo, pero ojalá todas las series hechas a medida de un actor o actriz tuvieran la mitad de calidad que esta. Queda hecha la recomendación.

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‘Stranger Things’, el entretenimiento supera a la nostalgia

La segunda temporada de Stranger Things, en Netflix

En este artículo hay spoilers, cuidado con lo que lees.

Sin duda, esta ha sido la semana de Stranger Things. La serie de Netflix ha vuelto a arrasar en todos los campos: conversaciones entre amigos, redes sociales, artículos en blogs, podcasts y suponemos que también en audiencias, que la plataforma se guarda para sí misma hasta que quiera. La gallina de los huevos de oro ha regresado con fuerza, más si cabe que con la que debutó el año pasado. Por cierto, ya está renovada para una tercera y cuarta temporada, así que queda serie para rato.

La segunda temporada de Stranger Things nos sitúa un año después de los acontecimientos de la primera, cuando Eleven derrotó al monstruo y desapareció. La vuelta a la normalidad ha costado para los chavales, sobre todo para Will, que tiene ataques en los que ve Del Revés de vez en cuando y Mike, que no pierde la esperanza de contactar con ella. Mientras, en Hawkins está ocurriendo algo que provoca la vuelta del mal al pueblo. También ha traído novedades que han aportado mucho a la temporada. La incorporación de Bob (Sean Astin), que hace de novio de Joyce Byers, Billy (Dacre Montgomery) y su hermana Max (Sadie Sink), que aportan frescura a las tramas adolescentes e infantiles y el Dr. Owens (Paul Reiser), una cara amigable que deja de ser un obstáculo para que los protagonistas se muevan por las instalaciones con total libertad.

El juego de las referencias continúa

Empezando por Sean Astin, que junto con Winona Ryder, son una referencia por sí misma por sus participaciones en las películas de aventuras juveniles de los 80. También Paul Reiser, que participó en la saga de Alien, otra de las claros guiños de la segunda temporada de Stranger Things. Los Cazafantasmas y Mad Max son invocadas directamente con los disfraces de Halloween en el caso de la primera y con el apodo de Max y los atracadores punkies del cold opening del primer episodio la segunda. Incluso me ha parecido ver algo parecido a Aventuras en la Gran Ciudad en el viaje de Eleven a Chicago. La posesión de Will recuerda al El Exorcista, siguen las menciones a La Guerra de las Galaxias, E.T, Encuentros en la tercera fase Los Goonies, como en la pasada temporada.

Dos actores muy conocidos por sus papeles de niños en películas de los 80, en Stranger Things

Una fórmula perfecta

Me imagino a los hermanos Duffer frente a una pizarra gigante llena de raíces cuadradas, derivadas, integrales y demás, para intentar dar con la fórmula del entretenimiento perfecto, que lo equilibre con la nostalgia y que a la vez se nutra de mil referencias para crear algo que, a pesar de no ser nuevo, actualiza todo lo anterior. Y lo consiguen a pesar de que todo estaba a priori contado en la primera temporada, que su final podría haber servido como cerrado. Lo hacen agregando personajes nuevos que congenian a la perfección con los antiguos, dando más protagonismo a secundarios como el sheriff Hopper o Steve, que se sale en estos nueve episodios. Y lo más importante, lo hacen restando protagonismo a la gran protagonista, Eleven, que no ha interactuado con sus amigos hasta prácticamente el último capítulo, pero sin que su trama perdiera nada de interés.

En su segunda temporada, Stranger Things sigue en su línea en cuanto a la estética, muy parecida a aquellas películas de los 80, aunque esta vez quizás se abuse de los colores azul y rojo, como ya anticipaba el cartel promocional. Sí me gustaría destacar el uso de la música, con mayor número de temas musicales de grupos de la época, explorando la electrónica, el glam rock, el heavy e incluso las canciones más comerciales que han quedado en la memoria de todos.

Los auténticos protagonistas de Stranger Things son los niños

No hay duda de que Stranger Things es un producto redondo, milimétricamente pensado para entretener al 100%, sin reservas, por lo que funciona perfectamente. Se le pueden buscar defectos, que los tiene pero nadie puede decir que no es una buenísima serie. Hay dos formas de entrar en la historia: una creando una obra de arte, única, novedosa y estéticamente rompedora; o creando un producto tan entretenido que lo vea tanta gente como para que consiga ser un icono de una época. Strangers Things no será tan única como para hacer historia en la televisión pero sí proclive a quedarse en el imaginario colectivo como hicieron todos sus referentes, precisamente.

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‘Fear The Walking Dead’: mejora insuficiente en la tercera temporada

Nick ha vuelto a ser protagonista en la tercera temporada de Fear The Walking Dead

Este artículo se publica con todo lujo de spoilers

Hemos reposado un poco el final de la tercera temporada de Fear The Walking Dead, dieciséis episodios que han mejorado las otras dos pero que andan lejos del mejor The Walking Dead. Nos hemos acostumbrado a los personajes pero aún así no conseguimos empatizar con ellos cuanto nos gustaría. Tampoco la forma de llevar la serie es demasiado satisfactoria, con tramas dibujadas en círculos, algunas que no van a ningún sitio y muertes que no impactan lo que deberían como consecuencia de las anteriores. Procedemos pues a desgranar la temporada a grandes rasgos.

El rancho ha sido el eje vertebrador de toda la entrega de Fear The Walking Dead, desde el principio, cuando Nick y Luciana son disparados por los hombres de los Otto y los Manawa-Clark se topan con ellos cuando huyeron del hotel. Allí se desarrolla toda la trama de la mayoría de los protagonistas y los nuevos personajes hasta que todo vuelve a saltar por los aires como es habitual en la franquicia, aunque esta vez es literal. Obviamente, quedarse en un mismo lugar durante siete temporadas no daría ningún juego a la historia, por lo que todo personaje estará condenado a vagar por el apocalípsis. La presa, ese lugar tan feo donde han llegado todos al final da la sensación de que se ha quedado un tanto corta, igual es cierto que no da para temporada completa pero creo que no se le ha sacado partido.

Los personajes

Madison siempre ha sido el gran personaje de Fear The Walking Dead junto con sus hijos desde el principio, sobre todo Nick y su adicción a las drogas que presentaban algo inédito en la franquicia. Ellos tres son los únicos personajes que generan algún tipo de empatía, los tres que mejor están escritos aunque no tengan nada que hacer en una comparación con los personajes de The Walking Dead. Éstos tienen más recorrido, sí, pero no es lo mismo. Otro error cometen sus productores es el de matar secundarios interesantes con mucha facilidad, eligen mal a cuáles de ellos matar. Por ejemplo, Troy y Jake podrían haber tenido un poco más de recorrido en lugar de acabar de forma tan estúpida y abrupta (si es que Troy está muerto). La serie madre iba recogiendo personajes hasta tener un elenco heterogéneo mientras que en Fear se tiende a tener pocos personajes, y sobre todo mantienen a los que empezaron. Supongo que su presupuesto es mucho más bajo y no se puede permitir tener un reparto que yo mismo he criticado por amplio y por no poder profundizar en los personajes, pero está claro que desaprovecha también este hecho. Más o menos nos da igual quién muera y quién no. Nos da igual y eso es lo peor que puede suceder.

Duelo de personalidades en Fear The Walking Dead: Madison contra Troy

La narración

Parte de la culpa de lo anterior es de un guión construido de forma un poco aleatoria. Imagino que a AMC le interesaba contar exactamente lo mismo que en The Walking Dead, que a pesar de emitirla, no es poseedora de sus derechos, que son de FOX, es decir, no les interesaba que fuera diferente, sino que tuviera el mismo éxito que la mencionada, repetir la fórmula. Y eso que al principio estábamos emocionados con ver el apocalípsis desde cero, que luego quedó en nada para correr rápidamente y situar a los personajes en un punto emocional muy parecido a Rick y compañía. Se han saltado varios pasos para llegar al mismo sitio y se dan por hecho cosas que no deberían.

La tercera temporada, sin embargo, ha sido la mejor hasta la fecha y los dos últimos episodios, los mejores que se han emitido. El nivel de tensión de Fear The Walking Dead sigue sin ser capaz de igualar al de su serie madre (que lo ha vuelto a demostrar con el estreno de su octava temporada, de la que hablaremos pronto), pero ha conseguido mantenernos en vilo con las secuencias de acción, en el que sí hemos visto peligrar a uno de los Clark, de hecho Alicia y Nick tienen un futuro incierto aunque saldrán de esta. Pero da la sensación de que le ha faltado valor para cargarse a uno de ellos. Es cierto que han matado a dos personajes que estaban desde el inicio y casi no nos acordamos de ellos, prueba de que no nos ha impactado, ¿verdad?

Alicia fue la única testigo de la muerte de Travis en Fear The Walking Dead

Como conclusión, tengo que decir que la serie ha mejorado bastante con respecto a sus inicios, lo cual da esperanza de que por delante quede algo todavía mejor. Aún así, Fear The Walking Dead no la vemos con el culo al borde del asiento, tengo que seguir comparando. Y eso que The Walking Dead está experimentando un bajón considerable que le hace seguir siendo mejor, pero no demasiado.

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Juego de Tronos ya no es perfecta pero sigue siendo increíble

Los caminantes han tenido mucho protagonismo en la séptima temporada de Juego de Tronos

Ya era hora de que hablásemos por aquí de séptima temporada de Juego de Tronos. La ficción creada por George R.R. Martin, David Benioff y D.B. Weiss va llegando a su final y se ha notado muchísimo. Cada vez se va volviendo más previsible, no mueren protagonistas como antes y los fans acertamos con nuestras teorías con una facilidad inusitada anteriormente. También hemos detectado algunas trampas impropias de la serie de HBO aunque algunas de ellas eran necesarias para poder mover las tramas de forma ágil teniendo en cuenta que eran siete y no diez episodios. Aún así, nos sigue encantando y nos mantiene en vilo de principio a fin.

Paradójicamente, el invierno llegó en el mes de julio después de siete años esperando. Y lo hizo con tres episodios menos de lo habitual, un claro indicativo de que necesitaban más dinero para efectos visuales y recreaciones de grandes batallas. La serie tenía fecha caducidad y sólo trece episodios (siete este año) para contarnos lo que nos quería contar: quién consigue sentarse al fin en el trono de hierro y qué demonios ocurrirá cuando el Señor de la Noche atraviese el Muro. Quizás este recorte de metraje haya sido un lastre para toda la tela que queda por cortar en Juego de Tronos. En mi opinión ha jugado claramente en su contra, y ha pecado de justo lo contrario que casi todas las series, encogimiento de las tramas.

El desembarco en Poniente le ha deparado muchas sorpresas a Daenerys en la séptima temporada de Juego de Tronos

La ausencia de esos tres episodios ha provocado que las tramas fluyeran a un ritmo impropio del drama de HBO. Así, los personajes se han desplazado por Poniente a una velocidad que no habíamos visto antes, algo que no es tan dramático como quieren hacernos creer, pero sí es verdad que en los viajes podrían haber ocurrido más cosas que justificaran las decisiones que toman, y les dieran más profundidad. Las únicas tramas que han mantenido la esencia han sido las de Invernalia y Desembarco del Rey, pero cuando Juego de Tronos se mete en el terreno de la fantasía es cuando empiezan las discordancias. Nunca he ocultado que es la parte que menos me interesa y quizás por eso no pueda ser objetivo.

Tradicionalmente, las narraciones fantásticas requieren un esfuerzo por parte del espectador para que resulte creíble. Uno de los puntos fuertes de este drama era precisamente el realismo con el que afrontaba la historia. Era mágica sí, pero tenía toda la dureza de la Historia, que no dulcifica nada. Por eso resulta chocante ver cómo situaciones que antes se resolvían con sobriedad y rigor, ahora se resuelve con un deux ex machina, que no ha habido tantos como dicen y quizás hay una confusión con respecto al término, como bien dice Marina Such en el podcast de Fuera de Series del sexto episodio. Este año hemos tenido que hacer un esfuerzo extra, sin más.

¿Ha sido decepcionante la séptima temporada de Juego de Tronos? Para nada. La serie me sigue pareciendo brillante, posiblemente la mejor en emisión con permiso de Twin Peaks. La maestría a la hora de dar giros en la trama aunque sean un poco más previsibles fruto de que estamos llegando al cuello de botella de las tramas, algo que provoca que acertemos un poco más en las teorías. Aunque el nivel de sorpresa esté siendo menor no podemos evitar estar al borde del sofá y esta temporada prácticamente hemos visto la serie desde ahí. El nivel visual y técnico ha alcanzado al cine y las batallas han sido espectaculares, desde la increíble derrota de los Lannister contra los dragones y dothrakis de Daenerys, la de los siete suicidas más allá del muro o la sorprendente batalla naval del segundo episodio, cuando el espectador es partícipe de la confusión que también sienten los personajes, como ocurrió en la batalla de los bastardos. Y ahí reside el mérito de sus directores, la planificación en primera persona es terrorífica, agobiante por momentos.

La Reina Cersei ha conseguido mantenerse en el trono toda la séptima temporada de Juego de Tronos

En definitiva, como fiel fan de la serie que soy, pero también de los que intentan ser objetivos con lo que están viendo, he tenido que resaltar esos pequeños fallos que me han molestado de estos siete episodios, que me han hecho disfrutar un poco menos. Pero Juego de Tronos me sigue fascinando, el choque entre el mundo medieval histórico con la magia y el fantástico sigue estando muy bien integrado y eso es algo muy difícil de conseguir. Ahora toca esperar de nuevo.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

The Handmaid’s Tale: la dictadura de la fertilidad

The Handmaid's Tale es una de las series de este año 2017

Hace unas semanas que no escribo en el blog, cosas de la temporada estival, pero volvemos con uno de los platos fuertes de este 2017. The Hadmaid’s Tale es ya una de las series del año a pesar de que queda casi la mitad pero hay que reconocer que Hulu se ha apuntado un tanto con esta versión de la novela homónima de Margaret Atwood, que en España ha sido emitida por HBO. Su estética, su dura historia, su música y, sobre todo, el trabajo de sus actrices, me ha fascinado. Pasamos a desgranarla.

The Handmaid’s Tale es un drama distópico de corte social en el que las mujeres han perdido todos sus derechos, desde trabajar hasta incluso leer libros. En un mundo en el que la infertilidad es una plaga que afecta a todo el planeta, el régimen totalitario que gobierna el territorio que antes era Estados Unidos somete a las pocas mujeres capaces de engendrar niños para que sean las madres de los hijos de los líderes del mismo. Crean así un estado de esclavitud basado únicamente en la reproducción, entre otras muchas connotaciones.

¿Distopía?

La propia autora se apresuró años atrás, la novela data de 1985, a aclarar que no se había inventado nada porque todo lo que narraba ya había sucedido en el mundo. En efecto, uno de sus puntos fuertes es su credibilidad y en más de una ocasión nos preguntamos cuánto de cerca podríamos estar de un régimen así, o si sería posible que pudiera llevarse a cabo en el mundo desarrollado. Parece difícil teniendo en cuenta los grandes avances del feminismo en los últimos tiempos, pero recordemos que en la serie los hijos de Jacob surgen como respuesta a un problema de infertilidad global, igual que el nazismo o más recientemente el “trumpismo”, aunque éstos últimos sí llegaron al poder democrática y pacíficamente.

Defred y Serena Joy en The Handmaid's Tale

The Handmaid’s Tale, además acierta de lleno en el trasfondo en el que se produce esta infertilidad global, al parecer provocada por la contaminación y el cambio climático, que también está causando escasez de alimentos. Por otro lado, se menciona otro aspecto que me parece importante como es la inacción de la población ante las constantes agresiones contra la democracia y la libertad individual y colectiva. Algo parecido pasa ahora cuando los gobiernos hacen y deshacen sin que el pueblo se manifieste, pues nos tienen maniatados con el trabajo, las obligaciones y las constantes distracciones a las que somos sometidos.

Este movimiento retrógrada surge como intento de solución a un problema, por tanto debemos preguntarnos (y aquí estoy siendo abogado del diablo) si su objetivo final justifica los medios. En efecto, están consiguiendo que nazcan bebés y países como México ya se plantean importar a las criadas. Por tanto, debemos hacernos la pregunta: ¿qué opción habría que fuera justa e igualitaria para que la humanidad no se extinguiese, teniendo en cuenta que las mujeres fértiles libres no tendrían más de dos o tres hijos como ocurre en la actualidad? Puede que la respuesta sea que en caso de que hayamos llegado hasta ese punto, quizás no merezcamos seguir sobre la faz de la Tierra.

Fondo… y forma

Estamos de acuerdo en que The Handmaid’s Tale tiene una temática sobre la que podríamos debatir eternamente y una potente historia detrás, pero la serie de Hulu (HBO España) ha conseguido que nos quedemos boquiabiertos con su fotografía, muy gris en el fondo que juega con los claroscuros como si de la pintura holandesa del renacimiento se tratara. Y sólo el color de los uniformes, sobre todo el rojo de las criadas y el verde azulado de las señoras rompen una monotonía totalmente buscada. Incluso éstos dos colores no son vivos sino también un poco apagados. El lenguaje audiovisual consigue causarnos mucha angustia gracias a, por ejemplo, los primerísimos planos sobre los protagonistas, que además de lograr expresividad, también nos da sensación de opresión y falta de libertad. Algo que también consigue el sonido ambiente de las walkies de los guardias, que siempre están presentes cuando Defred y su compañera pasean por la calle. La música ofrece un envoltorio de lujo a la serie, mezclando composiciones originales con temas de rock clásico haciendo referencia a la época de publicación de la novela.

La estética cumple una función esencial en The Handmaid's Tale

Como buena serie de mujeres que es, las actrices brillan con luz propia. Elizabeth Moss aguanta los primeros planos de la misma forma que su personaje aguanta las constantes vejaciones a las que está siendo sometida. Le da la réplica una espléndida Yvonne Strahovski, aunque no haya conseguido una nominación al Emmy que habría sido muy merecido. Tampoco la han conseguido Samira Wiley o Alexis Bledel, aunque consigan transmitir muchísimo en el poco que aparecen en pantalla. Sobre ellas en autoridad, la siempre creíble Ann Doud, que sí opta a estatuilla, borda otro papel de institutriz severa y violenta. Una decisión de casting muy acertada.

En definitiva, The Handmaid’s Tale tiene todo lo necesario para ser tratada como una gran serie. Podemos echarle en cara cierta parsimonia en la narración, o que esta primera temporada haya sido una mera introducción, pero cumple la función de presentación de personajes y de una sociedad compleja. Lo más importante es que sus creadores han conseguido despertar la sensibilidad del espectador, alcanzando niveles de crudeza muy alto que no nos sacan de la narración, e insisto, el trabajo de las actrices consiguen que acabemos los capítulos con un nudo en la garganta.

Si queréis ampliar la información o simplemente profundizar en The Handmaid’s Tale, os dejo a continuación un podcast en el que tengo el placer de colaborar, Idiócratas Aficcionados, espero que lo disfrutéis y disculpad el spam.

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Final de ‘The Leftovers’, la fe y la mentira

The Leftovers finaliza con un final satisfactorio

El viaje ha terminado. The Leftovers echó el cierre el pasado domingo con un episodio que sirve como epílogo principalmente para sus dos protagonistas, Kevin (Justin Theroux) y Nora (Carrie Coon), quienes cierran sus tramas de forma magistral. El drama filosófico y religioso de Lindelof y Perrotta ya avisó que no iba a dar respuestas sobre la “partida repentina”, pero nos da unas pinceladas que cierran el final más de lo que esperábamos. Sin más dilación, vamos a abordar el episodio El libro de Nora con todo lujo de spoilers.

El 14 de octubre de 2013 Damon Lindelof cerró su cuenta de Twitter, justo el día que se estrenaba The Leftovers. Después de varios años de reproches por parte de los fans de Perdidos, que no le perdonaron la falta de respuestas de su final, esta vez no iba a permitir que ocurriera lo mismo. También avisó de que no buscáramos respuestas a la desaparición del 2% de la población porque la serie no iba sobre eso. A cambio, nos ha regalado un viaje por el duelo, la fe y también la mentira. Uno que nos ha hecho llorar, sufrir y, sobre todo, plantearnos nuestra propia existencia.

Desde el principio, Lindelof y Perrotta han jugado con nosotros presentándonos situaciones inexplicables, milagrosas y viajes espirituales, para después bajarnos a la tierra y hacernos volver a nuestro agnosticismo. Y volvernos hacer creer, y volver a darnos una bofetada de realidad. Y así sucesivamente hasta llegar un final en el que no entendemos nada y lo entendemos todo. Y lo mejor de todo, cada uno cree entenderlo a su modo, así como cada uno llevamos el duelo a nuestra manera.

The Leftovers ha sido un viaje espiritual.

Curiosamente, The Leftovers ha sido una de las series sobre las que menos he teorizado. Simplemente me he puesto delante del televisor y me he dejado llevar por la experiencia. Pero el final sí me ha hecho pensar mucho, tanto por su significado independiente como la serie como conjunto. Si nos ponemos a analizar sucesos particulares, empiezan a salir contradicciones, cuando se analiza entera, todo se ve más claro. No voy a entrar en si Kevin moría cada vez que supone que lo hacía o en si Jarden era un pueblo milagro. Si algunos personajes eran capaces de obrar milagros o si Nora hizo ese viaje o no. Bueno, en eso sí que entraré después.

La fe

El pilar que sostiene toda la serie es la fe. La realidad que presenta The Leftovers me parece muy precisa y no distaría casi nada de lo que pasaría en la realidad si tal cosa sucediera. Imaginaos que todas las familias vivieran un drama como el que viven las familias de las personas desaparecidas. Éstas no consiguen descansar hasta que encuentran el cadáver de su ser querido a pesar de que saben que están muertos. Pero necesitan encontrarlos. Un duelo vivido de forma colectiva debe dar lugar a buscar respuestas globales. Si la Iglesia no las satisface, surgirán nuevos cultos. En definitiva, una nueva fe a la que aferrarse.

En la serie de HBO, Matt Jamison (Christopher Eccleston) es el máximo exponente de la fe, lógico si tenemos en cuenta que es sacerdote. Por eso me resulta tan interesante su viaje. Recordemos que al principio intenta salvar al cristianismo después de que los feligreses le dieran la espalda. En la segunda temporada, viaja a Jarden en busca del milagro divino, y lo encuentra cuando su mujer vuelve del estado en el que se encontraba y se queda embarazada. Pero aparece la historia de Kevin y lo etiqueta como un nuevo mesías que salvará al mundo de la inundación. Hasta el momento en el que conoce a “Dios” en el barco de la orgía, cuando pierde totalmente la fe en su religión. Desde entonces se olvida de Kevin y se centra en ayudar a su hermana, con quien conversa en el último episodio y le confiesa que tiene miedo de sobrevivir para dar sermones en los que ya no cree.

Los hermanos Jamison concluyen su viaje espiritual en The Leftovers

El caso de Kevin fue justamente el contrario. Su familia no perdió a ningún miembro, pero tras el evento, perdió a su mujer, que se dio de alta en los “Culpables Remanentes” y a su hijastro, que se unió a otro culto. Se quedaron él y su hija, con quien compartía el vacío de sus vidas. Sin embargo, sus delirios y sus crisis le van guiando hacia un camino metafísico que él no había buscado, hasta el punto de buscar su propia muerte para librarse de Patti Levin. Aunque al final, su redención fue darse cuenta de que amaba a Nora y que el fin del mundo era una invención de su padre y compañía.

La mentira

El otro gran eje de The Leftovers ha sido la mentira, pero sobre todo en el último episodio. Los personajes se han estado mintiendo durante buena parte de la serie a sí mismos. Han buscado consuelo donde no lo había y han despreciado a quienes tenían alrededor, cuando tenían que encontrarse a ellos mismos. Eso le pasa a Kevin en El hombre más poderoso del mundo (y su hermano gemelo idéntico), cuando se da cuenta de que sus metas grandilocuentes no eran lo importante, era hallar la felicidad que tenía con Nora y no lo sabía.

Nora es sin duda el personaje que más ha sufrido a lo largo de las tres temporadas de The Leftovers, desde que pagaba a gente para que le disparase hasta que el actor de Primos Lejanos le dice que se puede pasar al otro lado, donde estaban sus hijos. Al principio del episodio Nora le habla a cámara y le hacen repetir su declaración porque, según las científicas, está mintiendo. Después, Kevin se acerca a ella y finge haber perdido los recuerdos de ambos para empezar de cero con ella, lo cual me pareció muy romántico. Pero la necesidad de ser literal de Nora le hace confesar. Ella también le ha estado mintiendo durante al menos veinte años ocultándose en Australia.

Carrie Coon (Nora) es la protagonista absoluta del final de The Leftovers

Por último, Nora le cuenta que sí consiguió pasar a donde estaban sus hijos, pero decidió pasar página porque ellos lo habían hecho. Aquí es donde está la clave del final: ¿miente Nora o dice la verdad? Me encantaría creer que dice la verdad pero no lo creo. Primero porque nos deja claro al espectador que se arrepiente en el último instante, y segundo porque nadie en su sano juicio volvería después de haber vuelto a ver a sus hijos a pesar de que supiera que son felices sin ella. Nora oculta su cobardía y decide vivir toda su vida como una ermitaña.

Pero hay un dato importante en todo esto, Nora ha aceptado el hecho de que no volverá a estar con sus hijos. Tanto si su historia es cierta como si no, ha conseguido pasar página, sobre todo ahora que Kevin ha vuelto a su vida. Por tanto, si Nora miente o dice la verdad no importa en absoluto porque el resultado es el mismo. Los creadores han encontrado una “explicación” muy coherente y lógica del paradero del 2% de la población, como es una realidad alternativa. Si es que dice la verdad, claro.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

‘American Gods’, ¿qué me estás contando?

American Gods, de Starz (Amazon en España) está protagonizada por Ricky Wittle

American Gods es una las series que más ruido mediático está generando desde que se estrenó el día 1 de mayo en Amazon Prime Video en España (Starz en Estados Unidos). Incluso antes si contamos la cantidad de noticias que ha ido generando durante el último año. La novela de Neil Gaiman tiene una base sólida de fans pero el hecho de tener en sus filas a Bryan Fuller como showrunner llamó la atención del universo seriéfilo. Visualmente estamos absolutamente entregados, pero tras cinco episodios no sabemos de qué va más allá de la vaga frase “una guerra entre los dioses modernos y los antiguos”.

Shadow Moon (Ricky Wittle, The 100) está a punto de salir de la cárcel cuando recibe la noticia de la muerte de su esposa Laura (Emily Browning, Pompeya), lo que acelera su puesta en libertad. De vuelta a casa conoce a Mr. Wednesday (Ian McShane, Deadwood), que le propone trabajar para él aunque no especifica qué tendrá que hacer. Cuando llega a su pueblo, le cuentan que su mujer tenía una aventura con su mejor amigo, lo que genera sentimientos encontrados que le ayudan a decantarse por aceptar la oferta laboral. Tras el funeral, Shadow es raptado por unos seres sin cara que le dan una paliza de muerte, aunque consigue salvarse de milagro.

Este arco argumental es el único que queda del todo claro pero en medio tenemos presentación de personajes que no sabemos muy bien por qué están ahí, como Mad Sweeney (Pablo Schreiber, Orange Is The New Black), Media (Gillian Anderson, Expediente X), o Bilquis (Yetide Badaki, Masters of Sex), la mujer que… O algunas introducciones que presentan a dioses antiquísimos, ya sean vikingos o de la edad de piedra, que por ahora no tienen un encaje claro en la historia. No sabemos si aparecerán más adelante o si son una mera presentación de dioses.

Shadow Moon, Mad Sweeney y Mr. Wednesday en American Gods

Todas estas historias son comprensibles de forma independiente aunque se trate sólo de una o dos secuencias pero no sabemos aún cómo pueden encajar en la historia. Me parecen muy independientes del hilo principal, demasiado, lo cual no me parecería un problema si me interesaran tan sólo un poquito. Ninguna de esas tramas logre que conecte con American Gods, no llama mi atención, cuando es lo que pretenden, o lo que deberían pretender. Tan sólo Shadow y Wednesday me hace seguir enganchado a la serie. Es cierto, y lo comprendo, que podemos estar ante algo muy grande que acabe juntando el camino de todos a largo plazo en plan Juego de Tronos pero necesito algo más que una estética formidable.

Porque American Gods tiene una estética formidable, eso es innegable. Las luces de neón de los créditos son una pasada y parecen siempre presente en el resto de la serie. Es imposible no sentirse atraído por su fotografía y la forma de planificar de David Slade o la maestría de Vincenzo Natali, dos cómplices habituales de Fuller. Y ojo, que yo no soy muy fan del creador de Hannibal, pero la belleza que desprende puede ser suficiente para no abandonarla. Y no lo haré.

Como conclusión final, creo que Americans Gods es una experiencia a la que todo seriéfilo que se precie debe acercarse. El piloto, sobre todo, crea una sensación de estar viendo algo nuevo (como cuando vimos Matrix por primera vez), pero los personajes y tramas no terminan de desarrollarse, decreciendo el interés de cualquiera. Una serie más dinámica con ese nivel visual sería una auténtica locura. La primera temporada huele a (larga) introducción, así que esperamos que su espesor narrativo mejore en el futuro.

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¿Debemos esperar mucho del regreso de ‘Twin Peaks?

Sheryl Lee, David Lynch, Kyle MacLachlan y Sherilynn Fenn en la neva Twin Peaks

Quedan horas para que la nueva Twin Peaks alce el telón y la expectación está en unos niveles nunca vistos. La campaña publicitaria de Movistar+ está siendo muy intensa, con una programación especial donde David Lynch tiene un papel protagonista absoluto. A estas alturas todos sabemos que es el evento seriéfilo del año, pero casi nadie sabe qué nos vamos a encontrar exactamente. La promoción se ha basado en unos cuantos teasers y tampoco tenemos detalles del argumento, ni siquiera una pequeña sinopsis de la que podamos tirar del hilo. Resulta admirable que en la era del smartphone se haya conseguido guardar un secreto tan celosamente.

Hace más de un mes se publicaba este artículo en El País, en el que su autor, Eneko Ruíz Jiménez, pronosticaba que Twin Peaks será un fracaso basándose en que la libertad que da Showtime a David Lynch puede hacerla más minoritaria, más onírica, incomprensible y demás adjetivos que se suelen aplicar a su cine. Y tiene razón porque quien abandonó la serie tras la resolución del asesinato de Laura Palmer, también abandonará esta tercera temporada, aunque vuelvan. Porque la nostalgia es poderosa, y lo saben los productores, que llevan años resucitando películas y series.

Pero siguiendo esta argumentación, ¿qué consideramos fracaso? Obviamente, para Showtime lo será si no consigue recuperar la enorme inversión que ha hecho para traerla de vuelta, incluido el sueldo de Lynch, para quien habrá sido todo un éxito sí o sí. Pero nosotros nos debemos ocupar de lo nuestro, de ser espectadores. Habrá algún sector de la audiencia a la que la nueva Twin Peaks se le haga muy cuesta arriba, pero su numerosa legión de fans estarán contentos si al director no le sale un despropósito como fue su última película, Inland Empire. Y a nivel de crítica, si estéticamente es poderosa (no tengo dudas de ello) y si Mark Frost consigue frenar un poco a Lynch a nivel de guión, será todo un éxito. 

El final de Twin Peaks nos dejó a Cooper siendo poseído por Bob

¿Qué nos vamos a encontrar en Twin Peaks 2017?

Como hemos dicho, nadie sabe realmente lo que nos vamos a encontrar. Yo me puedo aventurar a grandes rasgos a dar mi opinión. No creo que nos vayamos a encontrar una locura sin sentido lynchiana, más que nada porque porque Mark Frost es el otro 50% de Twin Peaks, algo que a menudo se obvia injustamente. La influencia del creador de Canción triste de Hill Street es mayor de lo que la gente piensa. Tampoco creo que la libertad de Lynch haya sido tan total como para dar al traste con el proyecto. La colección de ceros de su cheque con Showtime debería llevar una cierta autocensura por su parte implícita (o igual incluso por escrito).

Soy muy optimista, aunque mantengo a raya las expectativas. El factor nostalgia se usa para vender muy bien los productos, pero a menudo se suele caer más en el homenaje, en los guiños y referencias a las series originales, que en crear una buena historia que enganche a los fans de toda la vida, pero también a los nuevos. Éste es mi mayor miedo, a juzgar por el amplísimo reparto lleno de caras conocidas. Por un lado temo que los papeles de grandes como Laura Dern o Naomi Watts sean meramente testimoniales y tengan poco que ver con la historia, pero por otro temo que las caras nuevas se lleven más minutos en pantalla que las del cast original, como creo, a excepción de Kyle MacLachlan.

Reparto de la nueva Twin Peaks

En líneas generales, creo que vamos a ver una serie más correcta e interesante de lo que muchos esperan. A nivel artístico, de ambientación, musical e interpretativo tengo pocas dudas de que va a ser impresionante. Mi consejo es que se afronte el visionado de los dos primeros episodios con la mente abierta y las expectativas controladas, dejarse llevar por el universo Twin Peaks y hacer poco caso a las opiniones del cuñado de turno.

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Upfronts 2017 The CW: vuelven DC y Greg Berlanti

Black Lightning, una de las series de los Upfronts 2017 The CW

The CW sigue progresando adecuadamente pero paso a paso. Todos sus estrenos están muy bien pensados y sigue estrenando pocas series pero casi todas triunfan entre el público joven. Aunque es cierto que va a terminar siendo una sucursal de DC Comics. Estos son los Upfronts 2017 The CW:

Black Lightning

Cress Williams (Código Negro) interpreta a un superhéroe retirado que se vuelve a enfundar su traje después de que su hija tenga problemas con la justicia y un estudiante esté a punto de unirse a una peligrosa banda. Inicialmente se iba a emitir en FOX, pero fue descartada y Greg Berlanti la rescató para llevarla a The CW. Será la quinta serie de DC en The CW y todas producidas por él.

Dynasty

Remake del famoso culebrón de los 80, con los Carrington y los Colby, dos de las familias más poderosas de Estados Unidos, enfrentadas hasta las últimas consecuencias. Estará producida por los creadores de Gossip Girl, por lo que saben dónde se meten. Es más, le pueden dar un toque modernizado que le puede sentar muy bien

Valor

Drama militar basado en una fuerza especial de conductores de helicópteros que cumplen misiones secretas tanto en el extranjero como en casa. La historia en presente se alterna con flashbacks de una misión fallida. Si me preguntara alguien cuál de las cuatro Upfronts 2017 The CW va a ser cancelado, diría que ésta sin dudarlo un segundo.

Life Sentence

Poco ha tardado Lucy Hale en ser parte de la familia The CW tras el final de Pretty Little Liars. Como una de las favoritas de los adolescentes es su sitio natural. En esta dramedia interpreta a una enferma terminal de cáncer que finalmente no se muere y tiene que afrontar todas las decisiones que ha tomado mientras pensaba que se iba a morir. Produce Bill Lawrence, así que hay que estar atentos.

Fuente | Variety

Recuerda que aquí puedes consultar lo que dieron de sí los Upfronts 2017 de todas las networks:

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