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Categoría: Series españolas

Análisis de las principales ficciones que se estrenan en nuestro país

‘Las chicas del cable’: romance y feminismo en el debut español de Netflix

Blanca Suárez, Ana Fernández, Maggie Civantos, y Nadia de Santiago protagonizan Las Chicas del Cable, la primera serie española de Netflix

Un año y medio ha tardado Netflix en producir y estrenar su primera propuesta original hecha en España. Las chicas del cable, en colaboración con Bambú, sigue la línea de las últimas series de la productora, que han funcionado muy bien en la plataforma en todo el mundo. Un reparto con muchas caras conocidas, una fórmula de eficacia probada y la corrección de uno de los errores clásicos de la ficción española, la excesiva duración. ¿Veis como se puede? Ya he visto los primeros seis episodios y estas son mis primeras impresiones.

Las chicas del cable nos sitúa en la España de los años 20 del siglo XX, en pleno reinado de Alfonso XIII, cuando el teléfono empieza a despegar como medio de comunicación. El destino junta a cuatro mujeres con diferentes ambiciones pero con la meta común de ser independientes en una época en la que era algo casi imposible. Lidia (Blanca Suárez) se reencuentra con su novio de juventud, que ahora dirige la compañía, mientras intenta pagar una deuda. Ángeles (Maggie Civantos) lucha por liberarse de un marido adúltero y maltratador. Carlota (Ana Fernández) lucha por emanciparse de un padre autoritario y sueña con la liberación definitiva de la mujer. Y la inocente Marga (Nadia de Santiago), recién llegada desde su pueblo, tratará de hacerse hueco en una ciudad más adelantada que ella.

Romance y feminismo

Que nadie se engañe, estamos ante una serie de género eminentemente romántico. Y no pretende ser otra cosa. Su principal lastre es la eterna comparación con Velvet Gran Hotel, pero si hacemos tabula rasa eliminando los precedentes nos queda una muy buena serie “de amor”. Es decir, que puede funcionar muy bien a nivel mundial. Aunque está llena de tópicos del género (faltaría más, sin ellos no habría historia) como el triángulo amoroso, dos viejos amores que se reencuentran años después, falsas identidades o el pasado que siempre amenaza con salir a la luz, pero nunca lo hace, Las chicas del cable encuentra hueco para tratar otros temas muy interesantes e inherentes a la época que recrea.

Las chicas del cable, la nueva serie española de Netflix y Bambú

Recordemos que Velvet fue muy criticada por obviar el franquismo y centrarse en una alta sociedad ajena a cualquier falta de libertad. Las chicas del cable, por el contrario sí indaga en los problemas de su tiempo, sobre todo el feminismo, tema recurrente en las series actuales que siempre es bienvenido, dicho sea de paso. Las dificultades de la mujer de la época marcan la serie, no sólo a nivel romántico sino también social, familiar y laboral. Además del feminismo propiamente dicho, introduce superficialmente otro tema de moda, el de las escuchas telefónicas, esta vez para prevenir golpes de estado contra Alfonso XIII. Parece que es algo que se lleva haciendo toda la vida. Estos son a grandes rasgos los temas que trata la serie, aunque echamos en falta algo más de profundidad, escarbar un poco más en ellos, lo que enriquecería mucho la narración. Quizá más adelante.

Técnica y artística

No es ningún secreto que Bambú lleva años mejorando el nivel de producción de las series españolas, tanto a nivel artístico como técnico. Con el empujón de Netflix, Las chicas del cable luce aún mejor. La ambientación es muy buena, sobre todo los decorados interiores, aunque en ningún momento se elude rodar escenas exteriores, con un resultado más que aceptable. El equipo de producción ha hecho un buen trabajo investigando la época y eligiendo localizaciones. Con respecto a la parte técnica, me ha gustado la fotografía en términos generales pero me gustaría hacer hincapié en los fondos de colores de las escenas con poca luz, que hay muchas, dando un contraluz que aporta mucho a la narración. No es que me moleste que se use música actual en las series de época, hay suficientes ejemplos que demuestran que suele funcionar, pero me incomoda que dentro de la serie también suene porque se carga la ambientación y los personajes tienen que bailar a otro ritmo. Con el paso de los episodios nos vamos olvidando y, de hecho, empezamos a disfrutar de su cabecera y la canción de los créditos al final.

Las chicas del cable (Netflix) está protagonizada por Blanca Suárez, Ana Fernández, Maggie Civantos, Nadia de Santiago, Ana Polvorosa, Martiño Rivas y Yon Gonzalez.

A nivel artístico, Bambú y Netflix han hecho un buen casting, escogiendo actores muy conocidos en España, cualquiera podría decir que demasiado explotados, como Blanca Suárez, Yon González o Martiño Rivas, que han coincidido varias veces, o Maggie Civantos, protagonista de la gran Vis A Vis. Los combinan con actores y actrices jóvenes que serán estrellas televisivas de aquí a un tiempo como Nadia de Santiago, Ana Fernández, Borja Luna o Nico Romero. Por supuesto, no pueden faltar las viejas glorias como Concha Velasco, Tina Sainz, María Garralón, etc. El nivel interpretativo es bastante alto, así como la dirección de actores, salvo contadas excepciones. Como nota negativa tendríamos que destacar la voz en off de Blanca Suárez, creo que es demasiado descriptiva y entorpece a las imágenes, sobre todo en los inicios y finales de los episodios.

En líneas generales, creo que Las chicas del cable está por encima de la media de las series españolas, pero también de las de Netflix a nivel global. La plataforma sabía lo que quería tras el éxito de Velvet en Estados Unidos y ya lo tiene. Una serie romántica que tendrá buena acogida en todo el mundo aunque no profundice demasiado en otros temas que la harían ser mejor.

 

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

‘El fin de la comedia’, Ignatius Farray y los límites de sí mismo

El Fin de la Comedia, producida por Comedy Central y Movistar+

Qué bien me lo he pasado con la segunda temporada de El fin de la Comedia. La serie protagonizada por Ignatius Farray y producida por Comedy Central han encontrado el apoyo de Movistar+. Tres años han pasado desde la primera y la espera ha merecido la pena. Saben a poco estos seis capítulos llenos de referencias, situaciones absurdas, colaboraciones y la particular visión de la vida de su protagonista. Necesitamos más series como estas en nuestro país.

En esta segunda temporada, Ignatius ha salido a flote y sus colaboraciones en televisión y radio son más habituales que sus actuaciones en bares. El diagnóstico de una enfermedad cardíaca le hace cambiar sus hábitos y su forma afrontar la vida, sin perder su cuota de egocentrismo ni su capacidad para crear situaciones incómodas por no callar a tiempo. Aquel tipo del “grito sordo” sin sentido del ridículo se ha convertido en Nacho, ya le conocemos, sabemos cuáles son sus gustos, aficiones, adicciones, etc. Se ha colado en nuestras vidas. En estos seis episodios conocemos a su madre, vuelve a su Canarias natal, busca nuevas vocaciones y él también se va descubriendo a sí mismo. Y nosotros le acompañamos en su viaje mientras nos desternillamos.

Ya lo hacía en la primera entrega, pero El fin de la comedia no hace ascos a ningún tema y si son controvertidos, menos aún. Ignatius explora los límites del humor constantemente, ya sea acompañando en la muerte a un anciano o sufriendo las consecuencias de un desafortunado comentario en la radio. El protagonista sigue haciendo hincapié en la masturbación, el porno y Richard Pryor como su figura divina a la que rezar cuando todo le sale mal. Un humor que puede incomodar a cierto tipo de público aunque no sea excesivamente subversivo ni escatológico, pero sí da que pensar al espectador.

Actores invitados

Ignatius está muy bien relacionado y lo demuestra la amplia nómina de cameos que consigue El fin de la comedia. La colaboración más importante es la de Joaquín Reyes en el segundo episodio, que goza de una trama propia divertidísima e inquietante a partes iguales. También hay que destacar los gags de Iñaki Gabilondo, Verónica Forqué y la aparición de una egocéntrica Natalia de Molina, que está brillante. Junto a ellos, también podemos ver a Buenafuente, David Broncano, Quequé, David Sainz, Ernesto Sevilla, Arkano o Juan Cavestany (quien prepara la serie Vergüenza en Movistar+) entre muchos otros.

El fin de la comedia, segunda temporada, en Movistar+ y Comedy Central

Referencias

El fin de la comedia se vuelve meta cuando se empieza a gestar El fin de la comedia dentro de la propia serie. Es muy divertido ver el rodaje de secuencias que vimos en la primera temporada sin saber que están rodando hasta que alguien dice ‘¡Corten!’. Además, como es habitual, son frecuentes las referencias a su alter ego “El loco de las coles” o a la canción “Hijo de puta”, que interpretaba Ernesto Sevilla en La Hora Chanante. No sabemos hasta qué punto el Ignatius de la ficción se parece al real, pero si son la mitad de parecidos debe ser todo un personaje.

El fin de la comedia es una de las mejores series españolas en la actualidad. Su duración, temática o género la sitúan en un escalón superior a lo que se hace en nuestro país, tan acostumbrado a un prime time demencial y a intentar contentar a todos los públicos a la vez. El único punto negativo para la serie es que no es del todo original y es prácticamente un remake de Louie, pero lo subsana porque está muy bien hecha, algo que tampoco es fácil en absoluto. Mi recomendación está hecha: no os podéis perder esta serie.

El fin de la comedia está disponible bajo demanda en Movistar+, tanto la primera como la segunda temporada.

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Nos quitamos el sombrero ante la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo

Segunda temporada de El Ministerio del Tempo

Ahora sí que podemos dar por finalizada la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo, después de aquel caos que montó Televisión Española por no avisar con suficiente antelación del parón que estaba previamente planificado. Quedó dividida en dos partes claramente diferenciadas y ambas siguen manteniendo la misma esencia y entidad, lo que demuestra que ni siquiera un hecho tan crucial como el cambio de actor protagonista le afecta lo más mínimo. Y eso sólo es posible si estamos ante un producto especial.

Hugo Silva y su Pacino

El rodaje de Mar de Plástico se ha cruzado en medio de los planes de Javier Olivares y compañía, que han tenido que hacer malabares para que Rodolfo Sancho pudiera compaginar los dos trabajos. Y como los malabares, el resultado ha sido espectacular para el público pues se confió la difícil tarea de suplirle a Hugo Silva, un actor más conocido por gozar del favor del público (femenino) que por su talento. Sin embargo, él y su personaje Pacino han cerrado muchas bocas, las mismas que después pedían su continuidad. El actor ha aportado mucho humor a El Ministerio del Tiempo y varios de los episodios en los que apareció quedarán en nuestra retina para siempre.

La marcha (y regreso) de Rodolfo Sancho marcó la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo

Más humor, más emociones

La sensación que me queda después de haber visto la segunda temporada completa es que me lo he pasado mejor que la pasada, seguramente no sea así y sólo sea la percepción de lo que he tenido más cercano. Pero no recuerdo que la primera entrega me hiciera reír ni me emocionara tanto en momentos concretos (salvo la finale con Federico García Lorca, quizás lo más emotivo que haya hecho la serie hasta la fecha). Su vocación multigénero se ha agudizado, provocando muchos sentimientos en cada episodio. Los homenajes a personajes históricos como Cervantes, El Cid, Los Últimos de Filipinas, Houdini o La Vampira del Raval, por citar algunos han sido momentos mágicos y exquisitos.

Estructura dinámica

El Ministerio del Tiempo podría haberse acomodado en una estructura casi procedimental y ser prácticamente igual de buena, pero sus creadores han decidido hacer un producto más especial. Al igual que es una serie multigénero, sus episodios son diferentes entre sí y el espectador, que no sabe qué esperar, siempre sale sorprendido. Otra prueba más de que trabajando mucho se consiguen resultados aún mejores. Así, episodios como Un Virus de Otro Tiempo, Tiempo de Valientes o Hasta que el tiempo nos separe son claros ejemplos de episodios que cambian las reglas sin que la trama principal ni los personajes se resientan lo más mínimo, yo diría que todo lo contrario, los enriquece.

Secundarios e invitados

Los lunes se han convertido de alguna manera en el día en el que conocemos a un nuevo actor que no teníamos fichado o en el que alguno que ya conocíamos nos sorprende en un registro que no conocíamos. Un mérito, no sólo de casting, que hacen un trabajo encomiable, sino también de la dirección de actores, responsables de que algunos que creíamos malos en El Ministerio del Tiempo nos parezcan enormes. La serie de TVE es la mejor de nuestro país en esta faceta. Es injusto destacar unos nombres sobre otros, pero lo de Carlos Hipólito en el último episodio es un espectáculo. También han estado geniales Sergio Peris Mencheta, Pedro Alonso, Gary Piquer, María Rodríguez, Roberto Drago, María Álvarez y un largo etcétera. Muchos de ellos, se van sumando a la larga lista de secundarios de lujo que tan bien funcionan cuando se les necesita.

Uno de los episodios más divertidos de la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo

Factura técnica

Una de las grandes mejoras que ha implementado El Ministerio del Tiempo han sido los impresionantes efectos digitales, más si cabe cuando es conocido que el presupuesto de la serie es muy reducido. La optimización de recursos está claro que existe. Por otro lado, mientras toda la temporada pasada estuvo dirigida íntegramente por Marc Vigil, lo cual le dio una identidad innegable, en la segunda se ha optado por incluir varios directores, algunos de ellos de renombre, que han aportado su impronta personal y su ambición artística, razón principal por la que se ha dado este paso, mención aparte para Paco Plaza o Javier Ruiz Caldera. Como no sólo lo que se ve en pantalla es técnica y arte, sino también lo que hay detrás, Javier Olivares ha tenido apoyo externo en los guiones, como por ejemplo los célebres escritores de Ocho Apellidos Vascos, Borja Cobeaga y Diego San José, algo que refresca la serie indudablemente.

En líneas generales, la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo ha estado un peldaño por encima de la primera pues todo el complejo engranaje que nos presentaron en año pasado ha empezado a funcionar a toda velocidad y con total fiabilidad. Su trama temporal a veces hace aguas pero, ¿a quién le importa eso cuando nos están dando entretenimiento puro y duro al mismo tiempo que estamos aprendiendo y disfrutando con una obra de arte?

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Desaparecida: recordando esta joya de Televisión Española

Una de las primeras series de Bambú

Tras la emisión del primer episodio de El Caso: Crónica de Sucesos (cuya crítica puedes leer aquí), La 1 me sorprendió con la segunda reposición de Desaparecida, un drama que quería ver desde hace mucho tiempo. La miniserie creada por Ramón Campos y compañía, lo que en el futuro sería la exitosa Producciones Bambú, marca un poco la línea entre lo que era la ficción española de la década anterior y en lo que se ha convertido en los últimos años y, aunque se pueda decir que es un verso suelto podemos hacerla responsable de mucho de lo que está pasando ahora en nuestra televisión. Si no has visto la serie no sigas leyendo pues hay varios spoilers.

Las historias de desapariciones, aunque son atractivas en sí, suelen caer en tópicos y errores bastante frecuentes, en Desaparecida hay mucho de lo primero pero ni rastro de lo segundo. En efecto, se repiten pautas que hemos visto en series (americanas y españolas) pero en este caso la mayoría están justificadas. Como siempre digo, lo importante no es lo que se cuenta sino cómo se cuenta. La serie de Televisión Española decide contarnos todo el proceso de la desaparición de Patricia Marcos: aviso a la policía, búsqueda, pistas falsas, hallazgo del cuerpo y captura del culpable, dando especial protagonismo a la familia por encima de los policías, como ocurre en otros productos. Mientras, por ejemplo, Twin Peaks decide construir el personaje de Laura Palmer a través de la investigación, Desaparecida ya nos da una imagen previa que nos da nociones de cómo era aunque después se apoyen en flashbacks muy acertados.

Protagonistas de Desaparecida

Decíamos que la familia es la que soporta todo el peso dramático de la serie. Los padres de Patricia son Alfredo, interpretado por Carlos Hipólito y su habitual maestría en un personaje que recuerda muchísimo al que compone en Vis a Vis (salvando las distancias), y Lola, con una Luisa Martín excelsa demostrando la inmensa actriz que es con un sufrimiento desgarrador y tan real que estremeció a la audiencia. El dibujo de ambos personajes, y de los hermanos también, es totalmente acertado y muy aproximado a la realidad. Su psicología y sus acciones son totalmente coherentes a lo largo de los trece episodios de Desaparecida sin que tengan ninguna fisura, un hecho que aunque parezca normal, no se da con demasiada frecuencia en la ficción española, por desgracia. El trabajo en este apartado es sensacional.

La investigación policial también tiene una cuota de protagonismo muy alta. Aunque en el primer instante la tendencia del espectador es ver a la Guardia Civil como burócratas que no hacen lo suficiente, una visión construida desde el punto de vista de la familia, con el paso de los capítulos vamos descubriendo a dos personajes que se van comiendo la serie poco a poco, el Teniente Bruno Sierra y la Sargento Laura Andrún, que llevan el peso de la búsqueda de Patricia primero, y de su asesino, después. El carisma de Miguel Ángel Solá y su química con Esther Ortega, una tensión sexual no resuelta, les valió protagonizar un merecido spin-off, UCO, que fue cancelado por no obtener el resultado esperado. Tanto la investigación como los personajes estaban muy bien apuntalados, los detalles eran importantes y nunca se dejaba lugar al azar, a la trampa. Aunque el final fue enrevesado y los giros acabaron por marearnos un poco, la serie siempre fue coherente con la trama, por lo que el resultado fue más que satisfactorio.

Teniente Sierra

Desaparecida marcó las líneas maestras de lo que sería otra ficción exitosa de Bambú, en esta ocasión en Antena 3, Bajo Sospecha, que podríamos definir como su continuación añadiendo la infiltración de los policías, aunque no contó con el rigor de su predecesora y sí con algunas trampas en la resolución de sus casos. La miniserie de TVE es a día de hoy un ejemplo de cómo crear una historia coherente con personajes complejos, una realización de lujo y una ambientación basada en lugares comunes que podrían convertir a nuestro propio pueblo en el escenario de tal tragedia, lo que consigue un vínculo inigualable con el espectador. Desaparecida se mantuvo con una media de 3.5 millones de espectadores, una cifra aceptable teniendo en cuenta que hoy la audiencia está más fragmentada y la televisión pública estaba en un mejor momento que en la actualidad. Sin embargo, la historia de la desaparición y asesinato de Patricia Marcos sigue estremeciéndonos en nuestra memoria.

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El Caso: periodismo y crimen en tiempos de la dictadura

La nueva serie de TVE

El pasado martes se estrenó la nueva apuesta de TVE, El Caso, un procedimental periodístico-criminal basado en el semanario de sucesos del mismo nombre, que causó furor en los años 60, una época en la que ejercer la profesión con libertad era casi una utopía. La cadena pública ha conseguido un crear un producto muy interesante en el que se mezclan los géneros con mucha habilidad y no se esconde a la hora de retratar muchos de los problemas de la dictadura.

El Caso es una serie modesta pero muy bien concebida. Recrear la redacción de un periódico y limitarse a investigar un crimen cada semana hubiera sido lo fácil dando algunas pinceladas de la época pero desde el piloto demuestra que temas como el machismo, la censura, las presiones políticas, la corrupción van a ser centrales de la trama. Una profundidad que da empaque al trabajo periodístico de los personajes pero no esperéis un producto denso y concienzudo, pues el humor sirve para desengrasar y convertirlo en un producto ligero, aunque demasiado largo.

Fernando Guillén Cuervo y Verónica Sánchez encabezan el reparto de El Caso. El primero es un experimentado periodista y, como ex policía, se las sabe todas, es arrogante y cómo no, también un machista. Ella es una joven periodista de carácter progresista que tiene el talento para investigar pero le falta la experiencia de su compañero. Una pareja muy interesante, polos opuestos y fuente de conflictos que sin embargo resulta ser explosiva cuando están del mismo lado. Junto a ellos un buen puñado de secundarios que parece que tendrán su cuota de protagonismo a lo largo de los trece episodios que conforman la primera temporada.

Protagonistas de El Caso

En el apartado técnico El Caso luce en todos los aspectos. La ambientación de los años 60 está muy lograda en la escenografía y el vestuario, este segundo muy acertado apostando por el color en los trajes de las mujeres aunque reflejando la austeridad del país, nada de la ostentación de Mad Men, por ejemplo. Pero la recreación de exteriores es sencillamente espectacular, sobre todo en cuanto a los automóviles, genial la secuencia de la persecución. La fotografía se impregna del humo de las redacciones, que no sólo refleja lo que era normal en la época sino que pretende crear aquel ambiente de cine negro que ayuda a que la narración sea más atractiva.

Antes de soslayo mencionábamos que la duración era excesiva, algo que en El Ministerio del Tiempo casi no se nota, en El Caso es un lastre importante. El piloto al menos se me hizo eterno aunque es posible que con el paso de los capítulos, las tramas personales y los casos se pueden volver más interesantes y así habrá menos relleno, pero no olvidemos que estamos ante un procedimental de manual y todo dependerá del crimen de turno.

En términos generales, estamos ante una serie muy interesante sobre el papel que cuenta historias inspiradas en la realidad de una época muy difícil para ejercer el periodismo. El Caso tiene una ambientación exquisita, una música muy bien elegida y grandes dosis de humor. Creo que le falta un punto para llegar a ser una ficción de referencia pero su punto de partida es halagüeño aunque en manos de una televisión pública que no sabe qué quiere ser todavía, su futuro siempre estará en el aire como sucede con otras de las series del ente.

El Caso se emite en La 1 de Televisión Española todos los martes a las 22.30h.

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El Ministerio del Tiempo se gusta más en su segunda temporada

Hugo Silva en la Segunda Temporada de El Ministerio del Tiempo

La primera temporada de El Ministerio del Tiempo fascinó a todos los seriéfilos al mismo tiempo que se reencontraba con un público que ya no creía en la ficción española, o que nunca ha creído, como un público joven que nunca ha tenido unos referentes patrios tan poderosos como los que ofrece la serie de Javier Olivares y compañía. La segunda entrega confirma todo lo que vimos el año pasado pero, quizás siendo conscientes de su éxito, ahora se gusta más, se atreve más y nos hace disfrutar de lo lindo.

Los dos episodios emitidos hasta el momento han sido muy diferentes entre sí pero totalmente coherentes con el tono de El Ministerio del Tiempo. El primero se preocupó de contarnos lo que pasó después de la season finale, sobre todo con Julián e Irene, que quedaron en una situación muy delicada. También se centró en explicar la salida de Rodolfo Sancho (esperemos que momentánea) y lo hizo con una trama fantástica que nos regaló el cameo de David Sainz, que sirvió como catalizador para su personaje. El Cid fue el protagonista histórico del episodio, muy bien interpretado por Sergio Peris Mencheta, junto con el gran Ramón Langa, que volvía como Spínola. De él nacieron la mayoría de guiños y referencias a la cultura popular. Un gozo que nos mantuvo a todos a la caza del huevo de pascua.

El Cid El Ministerio del Tiempo

El segundo, sin embargo, ha cambiado de tercio para presentarnos a Pacino, el personaje que viene a cubrir el lugar Julián en el equipo, interpretado por Hugo Silva. Se trata de un policía de los años 80 que se salta las reglas siempre que lo considera oportuno si con ello consigue impartir justicia. La trama histórica nos introduce a un asesino de mujeres a lo largo de la historia y la comedia que presidió el primer capítulo se torna en oscuridad en el segundo gracias al personaje interpretado por Andrés Gertrúdix, un tipo frío que sufrió un grave trauma infantil que le ha convertido en lo que es.

La mezcla de géneros es una constante en El Ministerio del Tiempo, la responsable de tenernos siempre a flor de piel. Se nota que la serie está muy bien trabajada desde el principio, desde el esqueleto del guión y la definición de unos personajes que ofrecen una gran cantidad de matices, pero no sólo los principales, sino los secundarios y los episódicos, muy importante para una ficción que es prácticamente procedimental. Éstos secundarios y episódicos son los grandes atractivos semana a semana porque nos descubre a buenos actores, olvidados algunos y desconocidos otros. Siempre han estado ahí pero ahora están bien dirigidos, otra prueba fehaciente de que se hacen muy bien las cosas en todas las fases de la producción.

Foto de El Ministerio del Tiempo

El contenido transmedia que genera El Ministerio del Tiempo sigue siendo espectacular. Las apariciones de Javier Olivares, Marc Vigil o los protagonistas no han bajado el ritmo de la primera temporada y siguen dejándose ver en programas de televisión y en las redes sociales. Por otro lado, la sólida base de fans siguen alimentando a ese monstruo que es la ministeria mediante dibujos, animaciones y demás creaciones que jamás pensábamos que veríamos en España. Además, la audiencia está respondiendo y en las dos semanas que lleva en emisión la segunda temporada ha sido líder en el prime time con una media de 2.600.000 espectadores, algo que se le resistió el año pasado, pero aún así los visionados en streaming subirán muchos sus datos. Y lo mejor de todo es que nos queda la sensación de que estamos presenciando un producto cultural de primer nivel. Puro servicio público en Televisión Española.

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Crimen y drama social en el Mar de Plástico

La nueva serie de Antena 3 es Mar de Plástico

El salto cualitativo para la ficción española que supuso la aparición de varias series como El Ministerio del Tiempo o Vis a Vis a principios de año tenía que tener su continuidad en otoño. Una de las mayores esperanzas de la temporada es Mar de Plástico, también producida por Boomerang, que es un thriller ambientado en un entorno muy particular como son los invernaderos de la huerta almeriense. En efecto, la nueva ficción de Antena 3 aporta continuidad a sus predecesoras pero eso puede empezar a no ser suficiente en un futuro próximo, aunque la audiencia ha respondido bastante bien, pues la suma de todos los canales en que fue estrenada roza los 5 millones de espectadores, con un 29.2% de cuota de pantalla, superando a Olmos y Robles y Gran Hermano.

Héctor Tarancón (Rodolfo Sancho) acaba de llegar al ficticio pueblo de Campoamargo, donde se va a hacer cargo de la policía judicial tras haber estado presente en guerras como la de Afganistán. Su llegada no podría ser más oportuna, pues sin tiempo para establecerse, tiene que investigar la muerte de Aihnoa, una joven abogada que además es hija de la Alcaldesa. El primer sospechoso será Lucas (Jesús Castro), el novio de la víctima, pero no será el único pues el pueblo está plagado de potenciales sospechosos, entre los que se encuentra Juan Rueda (Pedro Casablanc), la persona más poderosa del pueblo.

Situar la ficción en la provincia de Almería me parece todo un acierto por parte de los creadores de Mar de Plástico. Desde luego, si buscaban una atmósfera opresora, rural y con una problemática muy particular en la línea de La Isla Mínima, lo han conseguido. El calor traspasa la pantalla gracias al ritmo, una fotografía muy cálida y las altas temperaturas reales que se encontró el equipo a la hora de rodar, algo que influye y se siente en el resultado final. Dejando de lado las sensaciones, esta parte del país se caracteriza por tener problemas propios muy arraigados frutos de la inmigración que acude hasta allí para trabajar en los invernaderos. No olvidemos los sucesos acaecidos en El Ejido hace quince años, con revueltas racistas y xenófobas tras, como en la serie, el asesinato de una mujer por parte de un magrebí. En el piloto, se nota que aquellos sucesos han inspirado a los guionistas.

La nueva serie de Antena 3 trata la inmigración desde el punto de vista de la explotación

De la inmigración ilegal deriva la explotación y la esclavitud, algo muy común en este tipo de historias. Por supuesto, si hay explotados, hay un explotador que se ha lucrado con el trabajo de personas que lo necesitaban. Juan Rueda se postula, pues, como el villano de Mar de Plástico, pero no será el único pues en un drama mediterráneo no puede faltar la corrupción política y los conflictos entre gitanos. Si se consigue sacar todo el jugo de este catálogo de problemas, la serie de Antena 3 puede ser más que interesante. Sin embargo, tenemos que darle tiempo porque el piloto no ha profundizado en ninguno de ellos.

Dicho piloto se ha centrado en presentar a los personajes de forma efectiva pero demasiado superficial sin apenas darle profundidad a ninguno de ellos, ni siquiera al protagonista, salvo algunas pistas. En cuanto a la forma de narrar me ha parecido muy convencional, no se atreve a ser nueva y creativamente ya no es suficiente a pesar de su buena factura. Creo que Mar de Plástico sigue adoleciendo de muchos de los males de la ficción española como la excesiva duración y una música que me sigue pareciendo demasiado intrusiva. En el otro lado de la balanza creo que es una serie bien dirigida, bien interpretada (salvo algunas excepciones) y sin ningún complejo a la hora de abordar temáticas más controvertidas y además lo hace sin complejos, sin concesiones al gran público y mostrando toda la sangre que haga falta. Me gusta también el casting, plagado de actores y actrices que no están quemados en televisión y además no lo hacen nada mal.

Por tanto, recomiendo Mar de Plástico porque es muy digna y superior a la media de las series de las networks americanas por las que perdemos tanto el tiempo. Es cierto que esperaba un poco más pero creo que el resultado es muy satisfactorio. Recordemos que se emite en Antena 3 todos los martes a las 22.30h. 

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

Refugiados, el futuro llama a la puerta

La nueva serie de atresmedia y BBC

La ficción española sigue dando pasos en la buena dirección y este 2015 se puede considerar como la confirmación definitiva de que las reglas del juego han cambiado y podemos mirar de frente a otros países sin tener que agachar la cabeza. Refugiados es una coproducción con la BBC y se nota su toque pero eso no la hace mejor ni peor, pues se podría haber hecho algo similar sin su ayuda.

Refugiados está rodada en inglés para buscar una mayor proyección internacional, por lo que recomiendo que la veáis en versión original, pues he visto las promos dobladas y no hace justicia a las voces de los actores originales, sobre todo la de Natalia Tena, que no se parece en nada. A pesar del idioma, la serie está ambientada en España y choca un poco ver carteles y matrículas escritos en español. Puestos a rodar en versión original, deberían haber cuidado un poco más este apartado.

La premisa de la nueva serie de laSexta es cuanto menos interesante. Miles de millones de personas viajan desde el futuro para salvarse de una catástrofe que acabará por extinguir la especie humana. Ese masivo éxodo empezará a causar problemas a los habitantes del presente, que se verán completamente desbordados ante la repentina multiplicación de la población mundial, con todo lo que ello conlleva. En los dos primeros episodios hemos conocido a los Cruz, una familia de un pueblo rural que recibe la visita de uno de estos viajeros temporales, al que acogen en su casa.

Protagonista de Refugiados

El piloto me ha dejado un poco frío. La presentación de los personajes me ha parecido un poco lenta, con secuencias innecesarias que han restado tiempo para avanzar un poco más en la historia, introducir nuevos personajes o dar más relevancia a algunos de los que menos tiempo han tenido en pantalla, como Felix, Hugo o el alcalde, que me ha parecido muy interesante, o haber conocido a Mónica antes de ser raptada por la policía del futuro. Dicho esto, cuando Alex ya se identifica, y empezamos a saber un poco más de los refugiados, la trama gana enteros hasta el final del segundo episodio, que termina con una impresionante secuencia repleta de tensión y atmósfera, la misma que no había conseguido transmitir previamente.

Sin embargo, espero muchísimo de los capítulos restantes, sobre todo si empiezan a indagar en el conflicto entre refugiados y habitantes del presente. Será muy interesante ver cómo se explotan temas de xenofobia temporal o discriminación, de los que hasta ahora no hemos visto más que unas pincelada, pero que a buen seguro tendrán una importancia capital a la hora de dar empaque al producto. En el apartado técnico, Refugiados es brillante, desde la fotografía hasta la planificación, más británica de lo que estamos acostumbrados a ver. En cuanto a los actores, todos están muy bien pero Natalia Tena sobresale del resto con un personaje enigmático desde el primer minuto. Ella, la atmósfera y el tono son hasta ahora lo mejor de Refugiados, pues por momentos recuerda a la obra maestra francesa Les Revenants, cuyo principal rasgo distintivo era ese halo misterioso que rezumaba y lo que en realidad la eleva a serie de culto. Captar eso no es sencillo, no lo ha conseguido ni siquiera su remake norteamericano. Por tanto, punto a favor de Ramón Campos y compañía.

En definitiva, salvo el arranque, un tanto lento, Refugiados me parece un producto muy digno con visos de convertirse en una gran serie si explota el enorme potencial temático que tiene más allá de su interesante premisa futurista. Tiene calidad técnica, unos buenos actores y unas posibilidades casi infinitas como para perderla de vista. Desde luego, yo sigo con ella.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

Vis a Vis: la oscuridad por fin llega a nuestra ficción

Momento tenso del piloto de Vis a Vis

El escepticismo y la pereza nos invadieron cuando empezamos a ver las primeras imágenes promocionales de Vis A Vis, cuyo parecido más que razonable con Orange Is The New Black nos hacía temer lo peor en forma de remake castizo. Pero tras la intensa promoción para desmarcarse de la serie de Netflix y ver el primer episodio, creo que todos hemos quedado muy sorprendidos con el resultado. Nada de dramedia, la nueva producción de Globomedia es un thriller carcelario muy oscuro que vuelve a confirmar que nuestra ficción va por el buen camino.

Llevamos una midseason gloriosa en nuestro país. Tras unos años en que la inversión ha sido escasa debido a la crisis y las pocas series que se producían arriesgaban poco y nos aburrían con fórmulas repetitivas, parece que era verdad que Atresmedia iba a apostar por la ficción televisiva como seña de identidad. Bajo Sospecha, Sin Identidad, Velvet o incluso Allí Abajo han dado pasos adelante en el buen camino y Vis a Vis, no sólo confirma la tendencia sino que vas incluso más allá tanto en el apartado técnico como en la temática. Estas series pueden parecer remakes de éxitos extranjeros pero en realidad son un simple punto de partida para contar historias significativamente diferentes y, como en este caso, casi opuestas.

Vis a Vis nos cuenta la historia de Macarena, una ejecutiva que entra en prisión por delitos económicos tras ser engañada por su amante. Su vida se desmorona al entrar en el penal y conocer a sus compañeras, que no le pondrán nada fácil su adaptación. Las similitudes con Orange Is The New Black son obvias pero el tono, la ambientación y el género son totalmente opuestos. La mayoría de las reclusas no tienen esa parte tierna como las de la serie de Jenji Kohan, y las que parecen tenerla en realidad esconden muchísima oscuridad. Algunos echan en falta un poco de más humor para descargar la tensión acumulada, curiosamente los mismos que reclaman más realismo y géneros más definidos en nuestra ficción, pero creo que esa crudeza es la que le da a la serie más valor. No es fácil encontrar en nuestras parrillas algo parecido, ni ahora ni nunca. Y Bajo Sospecha ya dio un paso adelante en este sentido, pero no es comparable.

Maggie Civantos es Macarena

Vis a Vis, contra pronóstico, apuesta por muchas caras nuevas. Para empezar su protagonista, Maggie Civantos, que hace un buen trabajo con un papel que no es nada fácil. Junto a ella, un extenso elenco de secundarios entre los que destaca Najwa Nimri, que interpreta a Zulema, la antagonista psicópata que previsiblemente será una pesadilla para Macarena. Fuera de la cárcel, Carlos Hipólito hace las veces de un padre que hará lo que haga falta para sacar a su hija de allí. En definitiva, un reparto del que no se espera mucho pero que lo tiene todo para sorprendernos y ya de paso aportar más frescura al panorama televisivo, un poco cansado de ver siempre a los mismos.

En el apartado técnico, Vis a Vis también es renovadora. La fotografía y su oscurísima iluminación en particular es algo que no estamos acostumbrados a ver en nuestra ficción y ayuda a meternos de lleno en la trama con toda su dureza y en un entorno muy hostil, consigue crear en el espectador un desasosiego constante, a lo que ayuda también su música, menos presente que en otros productos pero precisamente por eso más notable. Por último, me gustaría destacar su diseño de producción, un decorado creado para la ocasión al que no le falta detalle y que es la guinda para crear una atmósfera opresora y claustrofóbica.

Viniendo de Globomedia, una productora que siempre se ha decantado por lo comercial sin arriesgar demasiado, es incluso más sorprendente la calidad de una serie que no dulcifica ningún elemento y que sería imposible ver en una network americana, ya sabemos que están libres de tacos y desnudos y que buscan productos más blancos. El piloto de Vis a Vis es brillante y engancha desde el principio, ya no puedo esperar para ver qué pasa con Macarena Ferreiro.

¿Qué os ha parecido el estreno de Vis A Vis? ¿Qué opináis del giro de Globomedia y de la ficción española en general?

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

El Ministerio del Tiempo: calidad, entretenimiento y cultura

Rodolfo Sancho, Aura Garrido y Nacho Fresneda

La primera temporada de El Ministerio del Tiempo finalizó el pasado lunes con un final que deja todo muy abierto, menos mal que el sentido común imperó por fin en el ente público y escuchó las súplicas de los ministéricos, que pedíamos la renovación a gritos y a golpe de hashtag. Y aciertan de pleno porque tienen entre manos una serie que, además de ser una gran serie, es el ejemplo de servicio público que debería ofrecer toda televisión gubernamental.

Calificar a El Ministerio del Tiempo como una serie quizás sea un poco genérico y el término se queda muy corto. Ha sido un fenómeno transmedia pues su presencia en Twitter gracias a su gloriosa cuenta oficial y a otras que han creado los fans, como la de los personajes y hasta un podcast no oficial, han conseguido crear una telaraña que trasciende más allá de la pantalla. Por supuesto, las colaboraciones de la productora, de Javier Olivares, Marc Vigil y los actores han sido fundamental en la creación del fenómeno fandom, facilitando entrevistas por doquier incluso a medios más humildes como pequeños blogs y podcasts. Y han sido muy inteligentes porque sabían que su producto era buenísimo pero también que tenían que ir más allá para conseguir una relevancia que seguro que habrá superado sus expectativas.

Que las audiencias no sean importantes para TVE es algo relativo porque es un termómetro para medir el alcance que ha tenido un producto. El Ministerio del Tiempo no se puede calificar de bombazo en cuanto a número de espectadores pero sí a la calidad de los mismos. Todavía los directivos de las cadenas, quizás por culpa del método de medición, no se han dado cuenta de que lo que importa es tener un público de calidad, que es el que realmente consume. Esto no es nuevo, es algo que Estados Unidos se dieron cuenta hace cuarenta años y ha sido el motor que ha hecho evolucionar a la ficción. Si esto no fuera así, series como Hannibal o The Good Wife no tendrían cabida en NBC y CBS respectivamente. Hablando de los fríos números, El Ministerio del Tiempo tuvo en su season finale un 10,8% de share y 2.245.000 espectadores, pero fieles y devotos. Nunca lo tuvo fácil en la noche del lunes con Bajo Sospecha, Los Nuestros o La Voz pero ha recuperado a un público que había perdido la fe en la ficción español y que ha vuelto a creer.

Efectos de El Ministerio del Tiempo

Técnicamente, El Ministerio del Tiempo es impecable. Javier Olivares ha sabido entender el papel de showrunner como nadie lo ha hecho hasta ahora en España, puesto que ha llevado el control total de su creación con muchísima libertad, algo que hay que agradecer a la cadena, no está de más reconocerlo, que se la concedió. Para llevar a cabo su idea y la de su hermano Pablo, se rodeó de los mejores. Nombró a Marc Vigil director de la serie y no ha defraudado para nada, pues ha conseguido dar cohesión e identidad a todos los episodios como si fuera uno sólo y eso se nota a pesar de que no firmar cada uno de ellos, pero sí supo dar con el tono adecuado y crear un concepto. La fotografía, la música y los efectos especiales también han resultado esenciales y han conseguido dotarla de identidad visual, ambientación adecuada y credibilidad, respectivamente.

Pero lo mejor de El Ministerio del Tiempo es que ha creado su propio universo y lo ha hecho tomando un tema muy atractivo a nivel global como los viajes en el tiempo pero desarrollado con los localismos propios. Por eso funciona a la perfección, porque parte de la improbable premisa de que es nuestro país el que posee una arma tan poderosa, con toda la correspondiente mofa que conlleva. Esto ayuda a crear un entorno propicio para todo tipo de gags relacionados con la idiosincrasia de España. Se puede decir que la serie mezcla muchos géneros diferentes y que todos ellos se pueden cantar en cada episodio pues hay drama, comedia, historia y aventura. Todos funcionan gracias al tono y a los diálogos, más frescos y realistas de lo que estamos acostumbrados, y ayudan a facilitar la labor de unos actores que parecen más naturales y mejor interpretados. Es cierto que el casting de El Ministerio del Tiempo es otro de sus aciertos pero éstos no son los únicos actores buenos de nuestro país, lo que ha cambiado es que el libreto que interpretan es brillante, creíble y con gancho, y que tras las cámaras hay gente que realmente los saben dirigir, por no hablar del buen ambiente que hay entre todo el equipo, que se deja sentir en el resultado final.

Tras ver los ocho capítulos que componen la primera temporada, no he conseguido encontrar a mi personaje favorito ni tampoco al que odie. A pesar de que son tres protagonistas, tres principales y un buen puñado de secundarios y episódicos, todos cumplen a la perfección con su cometido. Me gustaría mencionar a los últimos en primer lugar porque se han ganado al espectador a pesar del poco tiempo en pantalla del que han dispuesto, gracias a que en cierta manera, ya los conocemos de antes, entre otros Velázquez, Lope de Vega, Hitler, Franco, Torquemada, Picasso, Dalí, Buñuel y el maravilloso Federico García Lorca. Lo que han hecho con el poeta ha sido muy muy grande. Los tres personajes protagonistas funcionan desde el principio gracias a los anacronismos entre ellos, más acentuados en el caso de Alonso, que provoca situaciones hilarantes, o las referencias a la cultura popular que sus compañeros no están ni cerca de entender, un guiño al espectador. Y Amelia Folch es uno de los personajes más interesantes de los últimos años en la ficción española, es la que aporta la cordura, la inteligencia y el equilibrio. Pero no podíamos dejar de comentar a un personaje que ha desatado la locura, Irene Larra (Cayetana Guillén Cuervo), un personaje de los llamados bitch que ha generado todo un movimiento en Twitter, el de los Cayetaners. También se ha llevado una catarata de elogios Juan Gea, cuyo Ernesto es un personaje sobrio pero de la misma forma entrañable.

Cayetana Guillén Cuervo y Juan Gea

Por último, me gustaría destacar la labor educativa que ha llevado a cabo El Ministerio del Tiempo. Estoy seguro de que muchos padres y maestros tienen que estar dando las gracias porque al fin los jóvenes se están interesando por los clásicos. Muchos de ellos han sido trending topic en Twitter y estoy seguro que a más de uno le han entrado ganas de descubrir sus obras. Esta serie es un caramelo en manos de la televisión pública pues está ofreciendo una ficción espectacular en cuanto a entretenimiento y, al mismo tiempo, una poderosísima herramienta cultural libre de adoctrinamientos. TVE no podía dejarla escapar, menos mal que al final se ha impuesto la cordura. Larga vida al Ministerio.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.