Portada » Series

Categoría: Series

‘The Walking Dead’, un rayo de luz en el cielo del despropósito

La batalla final en la octava temporada de The Walking Dead

Decir que The Walking Dead es mi placer culpable hubiera sido cierto hace un par de temporadas. Antes de eso era una de mis series favoritas y ahora es poco menos que puro masoquismo. Después de comprobar que el asunto no tiene buen arreglo, yo también estoy al lado de los que piden su final cuanto antes. Y eso que el último episodio plantea un cambio de horizonte interesante de cara a la novena entrega (¡novena!). Dicha redistribución de los elementos sobre el tablero unido al cambio de showrunner puede, al menos, frenar el hundimiento.

Este artículo contiene spoilers del 8×16 de The Walking Dead

Desde que supimos de la existencia de los Salvadores, The Walking Dead ha ido cayendo en picado, jugando todas sus cartas a que Negan y su enfrentamiento con Rick sostuvieran la serie por sí solos. Primero lo estuvieron escondiendo más tiempo del que debieron hacerlo, por lo que su aparición, aunque esperada, ya no podía impactar de la misma forma. Y después está el cliffhanger asqueroso del 6×16, que dio paso al último gran episodio de la serie hasta la fecha. Ya sabéis lo que pasó, de ahí en adelante cuesta abajo y sin frenos.

Personajes a salvo

Uno de los grandes alicientes que tenía The Walking Dead, como ocurría también en Juego de Tronos y Perdidos, es que en cualquier momento podía morir un personaje principal. Esto provocaba una tensión que nos pegaba al asiento y nos mantenía bien enganchados, esquivando spoilers los lunes por la mañana. Qué tiempos aquellos. Y si no tenía pinta de que se fueran a cargar a alguien al menos nos planteaba buenos conflictos emocionales o interesantes reflexiones sobre el apocalipsis. Ni rastro de aquello. Los guionistas tienen un miedo irracional a matar personajes, por muy secundario que sea, aquí solo mueren extras. Cualquiera diría que tienen que matar a los actores también, o que se llevan genial y no los quieren mandar al paro. Bromas aparte, creo que los usan como meras herramientas, dejándolos ahí por si acaso puede hacerles falta para justificar una acción y ya veremos si hace algo después. Y eso obedece a una falta de rumbo que provoca falta de planificación, a ir sobre la marcha. Sea como sea, ya no tenemos la tensión de antes, y la atención disminuye. Y de los conflictos de los personajes ahora hablamos.

Exceso de personajes

The Walking Dead es una serie coral de toda la vida, como las mencionadas Juego de Tronos y Perdidos. Antes tenía un reducido número de principales y eso permitía desarrollarlos más a fondo, con más rigor. Eso significaba que sus actos ya venían justificados y se podían componer mejor las tramas, hilarlo todo para que no haya fisuras. Y también, que es donde yo quería llegar, sus muertes importaban y nos dolían como si fueran nuestros conocidos. El exceso de personajes es consecuencia directa del anterior epígrafe, hay miedo a matar. Ahora, incluidos Rick, Daryl, Carol o Michonne, son más planos, pues siempre se mueven entre los mismos dilemas como si fuera para lo único que sirven. Por tanto, hay muertes que nos importan un bledo y cuando una importante ocurre no produce el mismo efecto que antes porque las circunstancias en las que ocurren son la mayoría de veces sonrojantes. Pobre Carl.

Bonito flashback en el 8x16 de The Walking Dead

Inmovilismo temático

Los personajes de The Walking Dead llevan matando humanos desde la segunda temporada, cuando Rick liquida a unos tipos en un bar. Después de matar a su mejor amigo, a multitud de villanos y extras, en la octava sigue siendo el tema central. Matar humanos o no. Rick asesino dio paso al Rick granjero. Después otra vez Rick asesino y ahora el constructor de una nueva pacífica civilización. El apocalipsis zombie da para mucho, tiene millones de aristas que explorar y no lo ha hecho cuando ha podido. A nosotros como espectadores solo nos queda esperar el momento en que Rick, como antes Morgan o Carol hicieron, cambie de opinión porque ya sabíamos que lo iba a hacer aunque implique ir contra las leyes de la lógica, como dejar a Negan con vida.

El último episodio: Wrath (Ira)

Aunque la forma de llegar a ese final nos parezca chapucera como ya es norma, lo que en él se cuenta a mí me vale. Dejamos atrás a Negan y los Salvadores, que ahora colaborarán juntos en paz, hasta que digan los guionistas. Me apetecería ver cómo Hilltop, el Reino y el Santuario consiguen prosperar y abandonar la guerra tan absurda de que ya nos hemos aburrido. Ese final abre la puerta a otra cosa diferente que deseamos que la nueva showrunner no estropee. Por otro lado, me ha encantado la alianza que se está gestando contra Michonne y Rick formada por Daryl, Maggie y Jesus.  Estas dos historias son un buen trasfondo para generar nuevos conflictos que nos saquen del maniqueísmo y nos vuelva a pintar un mundo de grises. Pero para ello hay que aligerar la carga de secundarios inservibles como Tara, Eugene, Aaron, Rosita, Gabriel, etc. Ya llegó su momento.

La viuda de Glenn esperará su momento para traicionar a Rick en The Walking Dead

La octava temporada de The Walking Dead ha sido la confirmación de que se ha ido al traste, lo que nos confirma que no tiene arreglo y así seguirá hasta que los ejecutivos le den el hachazo definitivo. Una buena solución para el final, que creo que se está aproximando, sería su fusión con Fear The Walking Dead y pronto lleguen a la resolución de la historia. Por mi parte me cuesta mucho abandonar una serie que me ha dado tantos buenos momentos, por lo que seguiré hasta el final aunque sea criticando.

The Walking Dead se emite en FOX España

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

‘The Americans’: primer vistazo a su temporada definitiva

Este no es un artículo de review al uso no lo esperéis todas las semanas. Aunque también os digo que no será el último. The Americans es una serie con muchas capas y de cada episodio podría escribir un texto interesante pero el formato review me parece aburrido tanto para el que escribe como para el que lee. Sea como sea me gustaría plasmar por aquí las ideas que voy sacando de los episodios, sin compromiso semanal.

Este artículo contiene spoilers hasta los episodios 6×01 y 6×02

The Americans ha jugado al despiste con nosotros desde el principio, marcándonos ciertas pautas mediante las cuales el espectador podía establecer una cronología de cómo más o menos iba a acabar la serie. Al principio, Joe Weisberg y Joel Fields, sus creadores, nos planteaba un juego del gato y el ratón entre los Jennings y su nuevo vecino, Stan Beeman, que casualmente era agente de contrainteligencia del FBI. Pero durante cinco temporadas ha estado latente y todavía puede aflorar, pero si acaba estallando será por una chispa de casualidad, más que por una investigación concienzuda en la que va estrechando el cerco, como sí ocurría con frecuencia en Dexter. Pero no sería la primera vez que las tramas se entierran para siempre.

La otra línea inicial de conflicto fue la deserción, planteada desde el primer episodio. Ésta sí nos ha ido dando pistas, aunque puntuales, durante toda la serie hasta que al final de la quinta temporada fue un tema que estaba realmente sobre la mesa. Philip ha sido el que ha llevado la idea en la cabeza todo el tiempo, seducido por el estilo de vida americano y también pensando en el futuro de sus hijos, que debían crecer con las ventajas que el capitalismo les ofrecía. Al final, parece ser que la Central se volvió más aperturista y le concedió el deseo de retirarse tras no poder soportar más la carga que supone un trabajo de tales características.

Los protagonistas de The Americans afrontan la última temporada de forma muy diferente

Y entonces llega una elipsis que nos traslada a 1987, a las puertas de la cumbre en la que se eliminaron los misiles balísticos nucleares y convencionales, es decir, éste y otros tratados marcaron el principio del fin de la Guerra Fría. Confirmamos que Philip dejó el espionaje para centrarse en la agencia de viajes, dejando todo el peso sobre los hombros de Elizabeth, que además tiene que formar a Paige. La hija mayor ya es independiente, va a la universidad y ha asimilado su rol en la historia. O eso parece. Así, tenemos a las mujeres llevando la parte dura y a los hombres de la casa viviendo el sueño americano. Esta elipsis temporal echa por tierra muchas de las teorías que elucubrábamos para el final de la The Americans, o al menos las camufla muy bien. Sea cual sea éste, va a haber drama, eso seguro.

En estos dos episodios, la acción se ha activado desde la Unión Soviética mediante Oleg Burov (cuánto me gusta este personaje), que lleva tres años fuera del KGB y recibe la visita de Arkady Ivanovich, qué bueno volver a verle. Éste le pide que vuelva a Estados Unidos para convencer a otro retirado, nuestro querido Philip, de que espíe a su esposa, que indirectamente puede sabotear el gran paso que Reagan y Gorbachov están a punto de dar. En una serie como The Americans, donde las tramas rara vez se cruzan, es un placer cuando ocurren este tipo de crossovers. Sinceramente no esperaba que los guionistas nos tuvieran preparado un juego de espionaje interno entre los Jennings, que puede dar pie a un dilema moral de esos que pueden provocarnos un infarto, de los que nos pueden doler tanto como les duele a ellos. Hablo del deber de Philip de delatarla o deternerla y, por tanto, de la dichosa pastillita del colgante de Elizabeth. Por eso digo que movernos en ese territorio puede ser sufrido y angustioso como espectadores.

Paige y su madre tienen una charla muy particular sobre sexo en The Americans

Por último, Paige se mueve como pez en el agua como aprendiz de espía. Una alumna aventajada de la maravillosa Claudia, que damos gracias a que haya vuelto para quedarse hasta el final. Hasta ahora combina pelucas con su vida universitaria haciendo labores de primero de espionaje, como pasar información, vigilancia y poco más. En el segundo episodio le pregunta a Elizabeth si hay que llegar a acostarse con gente para conseguir sus objetivos y ella responde que no salvo contadas excepciones. Eso fue antes de ver a su madre con la cara manchada de sangre y sesos. -Vete Paige, vuelve a tu posición. Sigue con el plan-, le respondió. Todavía tienes mucho que aprender, pequeña.

La dichosa cumbre va a marcar una fecha límite para The Americans, una escalada de acontecimientos que esperamos que precipite los momentos de más tensión, que no han sido pocos. Pero no es una serie de fuegos artificiales así que no espero que los guionistas se vuelvan locos. Todavía es pronto para saber si será un final en alto o anticlimático. A estas alturas para mí es lo de menos, he disfrutado tanto durante estos años que lo que hayan planeado Joe Weisberg y Joel Fields bien hecho estará. Tendrán más noticias mías de aquí al final de los diez episodios que componen la sexta y última temporada

The Americans se emite en España en FOX Life, en V.O.S en la madrugada de viernes a sábado a las 3.30h. La versión doblada se estrena el 15 de abril.

 

 

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

‘The Marvelous Mrs. Maisel’, la joya de Amy Sherman Palladino y Rachel Brosnahan

The marvelous Mrs. Maisel es la serie de Rachel Brosnahan que emite Amazon

Vaya sorpresa me llevé cuando supe que Amy Sherman Palladino estaba detrás de una nueva serie para Amazon Prime Video. Además que no tenía ninguna información hasta que preparamos el guión del podcast del mes de noviembre. Las expectativas, que subieron como la espuma, se vieron superadas por una serie que me reencontraba con una forma de escribir situaciones, diálogos y personajes que echaba mucho de menos. No es un secreto que soy un gran amante de Las chicas Gilmorepor tanto, The Marvelous Mrs. Maisel me ha encantado.

Miriam Maisel es la típica esposa perfecta de clase alta del Nueva York de finales de los años 50. Su dedicación por su marido, un empresario cuyo sueño es ser cómico, es total hasta que éste la abandona por su secretaria, momento en el que se da cuenta que es ella la que tiene el talento para hacer chistes. Como es sabido, no era una época favorable para que una mujer cambiara de forma de vida tan radical y menos que se exponga ante el público que llena los bares. Sobre todo en su posición social. Midge, con un desparpajo y una gracia fuera de lo normal, se va abriendo camino entre todas las vicisitudes que se le van presentando.

Como ya hemos mencionado, The Marvelous Mrs. Maisel está producida y escrita por Amy Sherman Palladino junto con su esposo Daniel Palladino y Scott Ellis (Weeds). Delante de las cámaras, la gran protagonista es Rachel Brosnahan, que consigue crear un personaje tan adorable como hilarante, además de carismática y fresca. Junto a ella, Alex Borstein (Padre de Familia, Las chicas Gilmore), que interpreta a su agente, Michael Zegen (Boardwalk Empire), su marido, y Tony Shalhoub (Monk), su padre.

No es que la historia de una mujer que cambie su vida y se meta a cómica de stand-up me llame la atención a las primeras de cambio. De hecho los precedentes tampoco me han dicho gran cosa a excepción de Louie, Seinfield El fin de la comedia. Pero claro, en realidad The Marvelous Mrs. Maisel no tiene nada que ver con esas series. No trata de una cómica y su forma de entender la vida cuando se baja de las tablas. Sino una historia donde la comedia está presente pero lo importante son los personajes, o mejor dicho, la protagonista. Y eso a mí me llama más la atención. Tampoco me apetecía demasiado volver a los años de Mad Men, pero tengo que decir que a la historia le viene fenomenal estar situada a finales de los 50.

The Marvelous Mrs. Maisel, como le pasaba a Mad Men, es una serie feminista. Aunque en este caso su protagonista absoluta es una mujer, aquí ellas también tienen que luchar contra los convencionalismos y el machismo imperante. Es cierto que su lucha empieza cuando su marido la abandona y cuando su abnegada dedicación se ve penalizada por su parte. Pero a partir de ahí vemos a otra Midge, que siempre estuvo ahí pero que ahora no se mueve bajo la sombra de nadie. Ella empieza a romper barreras, de forma accidental, en un negocio en el que impera el humor políticamente correcto y es un sector acotado al género masculino. A pesar de tenerlo todo en contra, incluso a la ley, no se da por vencida hasta conseguir el éxito que merece. Por el camino, Rachel Brosnahan, nos regala un carisma y una vis cómica que francamente creía que no tenía. Claro que está apoyada por los maravillosos guiones de Amy Sherman Palladino, pero consigue construir un personaje al que ella le ha aportado mucho.

 

Técnicamente, la serie no se queda atrás en cuanto a calidad. La buena ambientación se ve apoyada por una selección de temas musicales que no somos capaces de dejar de tararear, una fotografía colorista y positiva como es ella y un vestuario muy atrevido usando mucho color, que va a muy acorde con la época. Hay que estar atentos a los modelitos que luce Brosnahan porque son geniales. Pero si tengo que destacar sólo una cosa de la parte técnica, ésta sería la dirección de los episodios, a nivel de actores y a nivel de manejo de la cámara. Los movimientos de cámara son impresionantes en algunas partes de la serie, que no se conforma con contarnos una historia sino que nos la cuenta muy bien.

Rachel Brosnahan y Alex Bornstein en The Marvelous Mrs. Maisel, de Amazon Prime Video

Me gustaría destacar varios movimientos de cámara absolutamente deliciosos. El primero transcurre en el primer episodio, cuando Midge y su marido llegan al bar de monólogos tenemos un plano secuencia desde que entran hasta que se sientan en su mesa que recuerda a Uno de los nuestros, salvando las distancias. No es el único, también hay otro que aporta teatralidad a la situación y juega muy en favor de la comedia, y se trata de una secuencia en la cocina de sus padres en la que los personajes van entrando y saliendo de escena mientras Miriam se va moviendo. Y por último, destaco creo que también en el primero, una secuencia en la que nuestra protagonista recoge a su bebé de casa de su madre, en la que la cámara estática va grabando mientras ellas dos hacen un poco el juego de las puertas, entrando y saliendo de habitaciones. Dos buenas pruebas de que no sólo con un buen guión y trabajo actoral se puede hacer buena comedia. También el lenguaje audiovisual puede contribuir. 

La historia de la señora Miriam “Midge” Maisel no ha hecho más que empezar pero a lo largo de los ocho episodios que componen la primera temporada nos ha hecho pasar un buen rato y nos ha hecho reír. Y además nos ha dado una serie muy bien hecha desde todos los puntos de vista. Sólo me queda decir que ya está renovada para una segunda entrega de diez episodios. Gracias y buenas noches.

The Marvelous Mrs. Maisel está disponible en Amazon Prime Video.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

‘The End of The F***ing World’: el todo o nada de Alyssa y James

El exitazo de enero en Netflix, The End of The F***ing World

Que salga este artículo en marzo de una serie que se emitió en enero no es casual. Bueno, un poco sí, pero aprovecho la tesitura para reflexionar sobre esta bulimia cultural que provoca que nos olvidemos de ficciones que han hecho mucho ruido casi al instante, daños colaterales de lo que hemos venido a llamar Peak TV. El “marcar como visto” de TV Time se ha convertido en deporte nacional y eso nos impide reflexionar sobre lo que hay detrás de las historias que vemos a diario. The End of The F***ing World ha gustado mucho en general, pero no todo el mundo ha llegado a la raíz de lo que quería contar en realidad.

The End of The Fucking World (así, sin censura) nos cuenta la historia de dos adolescentes, James y Alyssa. James cree que es un psicópata y hasta ahora ha dado rienda suelta a su instinto matando animales, pero cree que ha llegado el momento de escoger una víctima humana, que donde entra ella. Alyssa es una chica una chica enfadada con el mundo a la que se le ha juntado la adolescencia con carencias afectivas graves. Juntos iniciarán un loco viaje en el que cada uno busca una cosa pero en el que encontrarán mucho más de lo que esperaban. Está basada en una novela gráfica escrita por Charles S. Forsman, adaptada por Charlie Covell, conocida como actriz de Marcella y escritora de un par de episodios de Banana. Los protagonistas son Jessica Barden (Penny Dreadful) y Alex Lawther (Black Mirror, Howard’s End).

Jessica Barden y Alex Lawther, protagonistas de El maldito fin del mundo (The End of The Fucking World)

Para mi gusto, El fin del maldito mundo es una serie fea, muy incómoda de ver. Y es curioso porque lo tiene todo para ser muy atractiva, incluso tiene el toque indie que tanto me gusta y otros criterios objetivos, bueno, los más objetivos posible. Tiene una fotografía y una realización muy arriesgadas, un ritmo muy interesante gracias a su montaje, una colección de temas musicales genial y una narrativa muy llamativa, que dista mucho de productos recientes de temática similar como Everything Sucks. Todo bien, excepto una cosa: los personajes. Durante los ocho episodios me he preguntado si el psicópata soy yo porque ambos me han parecido asesinables. Están escritos de forma muy extrema, tanto que me cuesta comprender sus motivaciones incluso después de haber vivido semejantes traumas que no voy a desvelar. Es decir, la vida no te puede hacer nada para que seas así de gilipollas, dicho con toda la frivolidad del mundo, lo sé.

Ahora bien, como metáfora funciona a las mil maravillas. La exposición de sus traumas y sus consecuencias sirven para contarnos cómo son los sentimientos a los que los adolescentes se enfrentan a menudo, como la falta de comprensión por parte de los adultos, los problemas de identidad o la falta de pertenencia. Pero no sólo ellos son extremos, sino también el mundo en el que se mueven y la gente con la que se van encontrando en su road trip particular. Y a pesar de todo lo anterior le vas cogiendo cariño a James y Alyssa, porque realmente lo que tienen alrededor está podrido y les está pudriendo por dentro, aunque por más que huyen no consiguen dejar atrás la putrefacción de la sociedad.

Jessica Barden y Alex Lawther hacen un gran trabajo en El maldito fin del mundo

Por eso, y porque te das cuenta de que los adultos son horribles y ellos al fin y al cabo son sólo niños, adolescentes a punto de cambiar su punto de vista sobre el mundo. Aunque parezca que Alyssa y James no tienen ni pizca de inocencia, el viaje que emprenden no es más que su salida del cascarón y comprobar lo duro que es el mundo por mucho que sus vidas ya sean una mierda. Eso les hará madurar definitivamente. O no. Ese es el valor de The End of The F***ing World, el trasfondo que tiene la historia, que ha sido contada de forma muy exagerada para llamar la atención de los jóvenes y no tan jóvenes, aunque puede que yo me esté haciendo viejo y no me guste nada la forma.

The End of The F***ing World (El maldito fin del mundo) está disponible en Netflix

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

‘Todo es una mierda’, los noventa eran cuquis

Todo es una mierda se ha convertido en una de las sopresas de este invierno en Netflix

A veces Netflix nos regala algunas series sorpresa de las que esperábamos poco o nada. Está claro que la plataforma no puede dar la misma publicidad a todas las ficciones que estrena pero es que además este handicap a priori lo convierte en una virtud. El factor sorpresa juega un papel muy importante para series como Everything Sucks, que son capaces de absorber la conversación en las redes, aunque sea durante muy poco tiempo. Y eso que se trata de un producto que tiene unos ingredientes que podríamos considerar como apuesta segura: adolescentes, nostalgia, identidad sexual, buena música, ternura…

Todo es una mierda está creada por Michael Mohan, que además dirige siete episodios, y Ben York Jones, que además interpreta al personaje de Mr. Stargrove. Ambos nacieron aproximadamente en la misma época que los protagonistas de la serie por lo que hablan desde el conocimiento y cuentan la historia desde sus ojos. Está protagonizada por adolescentes de primer año de institutos interpretados por Jahi Di’Allo Winston (Feed The Beast), Peyton Kennedy (Odd Squad), Elijah Stevenson (Captain Fantastic) y Sidney Sweeney, que veremos en este año ni más ni menos que en The Handmaid’s Tale y en Heridas abiertas (Sharp Objects), la serie de Amy Adams en HBO.

Todo es una mierda nos cuenta la historia de Luke, que junto a sus amigos Tyler y McQuaid, se apuntan al club de audiovisuales. Allí conocerá a una chica, Kate, de la que se enamora a primera vista y que además es la hija del director. Junto a los integrantes del club de teatro iniciarán el rodaje de una loca película de extraterrestres en la que descubrirán muchas cosas sobre sí mismos y sobre la vida en general. La serie contiene muchos toques de drama, personajes entrañables y mucho humor en los 25 minutos de duración de cada episodio de esta comedia.

La pareja protagonista de Todo es una mierda ha sido lo mejor de la serie

Nostalgia… Noventera

Reconozco que estoy hasta el último pelo de la nostalgia de los años 80 e incluso gente como yo hemos aborrecido la palabra “nostalgia” en sí misma. Hasta que nos toca la nuestra claro, porque a la generación de los treinta y tantos no nos pillan tan cerca los ochenta, que es más una cosa cosa de la infancia. Pero los 90 son nuestra época, la de la adolescencia, y estar en el mismo punto que los protagonistas de Todo es una mierda es un plus muy especial. Objetos como los Discman, las cintas VHS, el antiguo módem con el que navegábamos por la red, expresiones, la música… todos ellos son capaces de darle la vuelta a la serie.

Porque la serie no es gran cosa, no tiene nada de especial a simple vista. Una dramedia adolescente que en ocasiones busca la lágrima fácil, personajes odiables y otros entrañables interactuando en un happy place de manual. Sólo que a medida que avanzan los episodios no son tan happy como pensábamos, que los personajes sufren carencias afectivas, crisis de identidad y amores frustrados. Y además sufren como lo hacíamos nosotros, con una inocencia que no tienen los adolescentes de ahora, cuando las relaciones cara a cara eran más importantes que las que se establecen a través de la pantalla. Por eso funciona tan bien Esto es una mierda, porque consigue que los elementos noventeros no sean sólo accesorios, por mucho que puedan ser excesivos, sino que son una herramienta con la que contar la historia de siempre de la forma en que se hace ahora, añadiendo diversidad sexual racial y dando más poder a los personajes femeninos.

Los antagonistas de Todo es una mierda

Otra muestra más, por tanto, del valor de la serie, que pasa por ser de los noventa incluso en la forma de rodar y que sus referencias están mejor insertadas que en otras ficciones nostálgicas. Podríamos decir que Todo es una mierda hace lo mismo que Stranger Things, pero en otra época y con otro género. A pesar de todo, lo que mejor funciona es la música, capaz de mejorar algunos episodios mediocres, capaz de cambiar nuestra percepción sobre los personajes y algunas tramas realmente aburridas o ridículas, directamente.

No podemos sacar la vara de medir las grandes series, no sería justo, simplemente sentémonos en el sofá y dejemos que nos entretengan con un producto sin más pretensión que gustar a la generación que se hizo mayor en los noventa, y aportar elementos modernizados como parejas interraciales, protagonistas homosexuales o bisexuales, o que el clásico personaje graciosete sea un blanco esta vez. Todo esto, además de hacernos pasar un buen rato, sirve para echar una mano a los colectivos que lo necesitan. Y eso está muy bien.

Todo es una mierda está disponible en Netflix.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

‘McMafia’: el crimen franquiciado

McMafia es una de las mejores series hasta el momento de 2018

McMafia es una de las mejores series de lo que llevamos de 2018. No es que hasta el momento esté siendo un gran año pero muchas de las ficciones estrenadas prometían más. Y entonces esta producción británica de la BBC, como casi todo lo que viene de las islas, llegó haciendo poco ruido excepto para los tres o cuatro que lo sigan todo demasiado al día. Quizás llamarla sorpresa parece excesivo, pero después de un inicio un poco titubeante, ha terminado por ganarme del todo.

Vamos a empezar por los nombres al frente de McMafia. Está dirigida, producida y escrita por James Watkins entre otros guionistas, basándose en un libro del mismo nombre escrito por Mischa Glenny hace diez años. Para hacer la serie sólo se han adaptado los episodios referentes a la mafia rusa y los personajes y situaciones están sacados de la realidad. El nombre hace referencia a cómo las bandas mafiosas franquician a bandas más pequeñas para que usen su nombre a cambio de un porcentaje, en una estrategia que recuerda mucho a la famosa marca de comida rápida McDonald’s.

McMafia nos sitúa en Londres, donde vive la familia Godman, expatriados de Rusia. El padre, Dmitri, se dedicaba a negocios ilícitos hasta que decidió retirarse y criar a sus hijos en la alta sociedad británica. Ahí entran en juego Katya, la oveja negra de la familia, niña mimada enganchada al alcohol y la juerga, y Alex, el hijo perfecto que estudió en Harvard y dirige un fondo de inversión que respeta la legalidad y la ética profesional. Pero las circunstancias provocan que se vea en el ojo del huracán y tenga que tomar decisiones para saldar deudas con un mafioso ruso.

Buenas interpretaciones y gran reparto el de McMafia

La serie está protagonizada por James Norton, un actor muy prolífico de la ficción británica, al que hemos podido ver en Happy Valley, Grantchester Guerra y Paz. Pero además de Norton como protagonista absoluto, podemos ver a David Strathairn (Billions, The Blacklist) o Juliet Rylance (American Gothic, The Knick). Además de algunos actores rusos e incluso uno español, Fernando Cayo, que vimos recientemente en Mar de Plástico y otras como La Señora, Amar es para siempre, Punta Escarlata El Caso. Crónica de Sucesos.

En McMafia vamos a encontrar lo que esperamos de cualquier ficción de la BBC, una producción exquisita y una historia contada con la precisión de un reloj pero eso sí, sin muchos fuegos artificiales, que algunas veces es mejor prescindir de ellos pero otras pueden mejorar un producto soso o plano. Como es habitual en las producciones britanicas no sobra ni falta nada, pero a veces se echa de menos que se desaten como hacen las estadounidenses aunque la perfección nos embelese tanto. Tras un par de capítulos en los que la premisa resulta de lo más sugerente, la serie se va perdiendo entre aeropuertos y conversaciones de alto nivel sin saber qué función podía cumplir la trama de la familia de Alex, por poner un ejemplo. Sin embargo, en los últimos tres o cuatro episodios mete la directa hacia la historia que queríamos que nos contaran. No es nada novedosa, no esperemos nada del otro mundo, y además recuerda mucho a otras producciones recientes como El Infiltrado (The Night Manager) y otras que no voy a nombrar para no marcaros el camino del protagonista.

En cuanto a interpretaciones más o menos lo mismo. Norton compone a un Alex muy sobrio y contenido, reflejando a la perfección lo que los escritores buscaban del personaje, que contrasta con la tragedia y el histrionismo del resto de la familia Godman. Mención especial merece el villano de la historia, Vadim Kalyagin, interpretado por Merab Ninidze (Berlin Station) que se va humanizando a lo largo de los episodios mostrándonos su vida privada, al mismo tiempo que sus enemigos se van volviendo más villanos. Y al contrario, el personaje de David Strathairn, Semiyon Kleiman, que se ofrece en un principio como una cara amable, va mostrando su reverso más oscuro mientras mantiene su sonrisa.

Protagonistas de McMafia, de Amazon y BBC

Como otras tantas series británicas nos muestra en un principio cómo deberían ser las cosas, me refiero a banqueros éticos, y en lo que se puede convertir cuando se acumulan malas decisiones. Me gusta la cantidad de temas que se presentan en McMafia, desde explicarnos cómo funciona el movimiento de dinero hasta que se le pierde el rastro, en la serie ejemplificado en el narcotráfico aunque sospecho que nos quieren contar cómo lo hacen los ricos, futbolistas, políticos, etc. para evadir impuestos. Además, vemos cómo las redes secuestran chicas para la prostitución o cómo los narcotraficantes están avalados por las altas esferas. Todos temas actuales e interesantes.

En definitiva, McMafia es una serie muy recomendable para quien busque una serie británica que no se quede en la superficie, con el habitual rigor de la BBC. Ocho episodios que se dejan ver de forma ágil, sin hacerse pesada y que está disponible en Amazon Prime Video.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

Pocas sorpresas en los Globos de Oro 2018 teñidos de negro

Ganadores de los Globos de Oro 2017

Hace sólo unas horas que se entregaron en el Hotel Beverly Hilton los Globos de Oro 2018. La ceremonia ha estado marcada claramente por las reivindicaciones de las mujeres (y algunos hombres) en contra del acoso sexual, para lo que eligieron el color negro para sus vestidos y dieron visibilidad a una campaña de recogida de fondos para ayudar a las víctimas, llamada ‘Time’s Up’.

Desde la presentación, Seth Meyers, estuvo muy duro con Harvey Weinstein, de quien profetizó que sería la primera persona abucheada en un In Memoriam. O con Kevin Spacey, de quien incluso puso en duda su talento al poner acento sureño. Continuaron las reivindicaciones con los discursos de las actrices o creadoras que iban subiendo al escenario a recoger sus premios. Muy emocionantes fueron los discursos de Laura Dern, Nicole Kidman, Elizabeth Moss, etc, que mezclaron el papel de las mujeres en sus respectivas series con el gran tema de la noche. Por último, no podía faltar el discurso de aceptación del premio Cecil B. DeMille de Oprah Winfrey, histórico por lo inspirador que puede resultar para las nuevas generaciones. Además, dicen que podría estar presentando su candidatura para ser Presidenta de Estados Unidos.

Nicole Kidman, Laura Dern, Elizabeth Moss y Rachel Brosnahan en los Globos de Oro 2018

Pasamos a hablar estrictamente de premios y premiados, que es de lo que se trata al fin y al cabo. En la categoría de mini serie o serie limitada, Big Litle Lies cumplió todas las previsiones y repitió la victoria de los pasados Emmy. La serie de HBO ganó en su categoría, Nicole Kidman ganó como actriz protagonista, Laura Dern como secundaria y Alexander Skarsgaard como mejor actor de reparto en cualquier tipo de serie. El premio a mejor actor protagonista fue a parar a Ewan McGregor por la tercera temporada de Fargo. La categoría de comedia estuvo más abierta a las sorpresas debido a que la mayoría de nominadas eran nuevas series. El galardón fue a parar a The Marvelous Mrs. Maisel (Amazon), su protagonista Rachel Brosnahan ganó como mejor actriz. Mientras, Aziz Ansari se hizo con el Globo de Oro al mejor actor por Master of None. Por último, The Handmaid’s Tale también ganó como mejor serie dramática y Elizabeth Moss como mejor actriz. El premio al mejor actor fue para Sterling K. Brown, por su papel en This Is Us.

Aziz Ansari, Ewan McGregor, Sterling K. Brown y Alexander Skarsgaard en los Globos de oro 2018

Esto fue todo en las categorías televisivas, enmarcadas dentro de una gala un poco extraña pero especialmente emocionante y en cierto modo un poco imprevisible por si alguien sacaba los pies del tiesto demasiado. Lo único que sí eché en falta fue un poco más de compromiso con la causa por parte de los hombres. Muchos de ellos actuaron como si no fuera con ellos, y esto sólo se consigue cambiar con el trabajo de todos y todas.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

Cultura Seriéfila Podcast 5: Especial Mejores Series de 2017

Encuesta para decidir cuáles han sido las meiores series de 2017

Primer especial de Cultura Seriéfila Podcast, que está dedicado a las mejores series de 2017. Y último programa del año, el quinto de nuestra breve existencia que esperamos que disfrutéis como merecéis.Lo hemos pasado muy bien grabándolo e interactuando con nuestro público.

Junto a Alberto, Stakado y Miguel Romero descubriremos en primer lugar cuál ha sido el top 10 de la encuesta que lanzamos hace unas cuantas semanas, la cual ha tenido una gran aceptación por parte de los oyentes, mucha más de la que esperábamos. Y que, por tanto, agradecemos de corazón.

También tenemos que agradecer a nuestros amigos podcasters Miriam, Jess Enterragado, PJ Cleaner, de Series Reality Podcast y a Bárbara Shocka de Twin Peaks: Entre dos mundos su participación en este programa. Y por supuesto, a nuestros queridos oyentes que nos han mandado sus audios contándonos cuál o cuáles han sido sus mejores series de 2017, que sabemos que cuesta ponerse y valoramos vuestro esfuerzo.

Y por último, Alberto, Stakado y Miguel Romero desvelan sus listas de mejores series de 2017 personales e intransferibles y que, como veremos, tienen muchas sorpresas. Esperamos que disfrutéis el programa, un poquito más largo de lo habitual pero tratándose de las mejores series de 2017, la ocasión lo merece. No olvidéis que podéis escribirnos un comentario en este artículo o mediante cualquiera de nuestras vías de contacto para expresar vuestra opinión o proponernos vuestras propias listas.

Os deseamos una Feliz Navidad y un Próspero 2018 lleno de suerte, salud y buenas series. Hasta el año que viene.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

‘Mindhunter’: un viaje a la mente del asesino en serie

Mindhunter se ha convertido en uno de los grandes aciertos de Netflix en 2017

Hemos tenido que esperar hasta octubre para ver una de las series más esperadas de este 2017. Mindhunter ha llegado tarde pero quizás gracias a eso estará en los primeros puestos de todas las listas de mejores ficciones del año, en detrimento de otras que pueden haber quedado más atrás en el tiempo. La propuesta de David Fincher y Joe Penhall, que no olvidemos que es el showrunner no ha decepcionado a nadie y lo mejor es que su progreso en los próximos años puede ser estratosférico.

Holden Ford (Jonathan Groff) es un agente del FBI que se dedica a formar a los futuros agentes en Quantico. Con el fin de formarlos mejor, intenta descifrar la mente de lo que entonces se conocían como “asesinos secuenciales”. Para ello le asigna al agente Bill Tench (Holt McCallany), otro agente encargado de dar cursos a las policías locales de todo el país. Con la excusa de ayudarlo, Holden puede viajar a las prisiones donde están encerrados esos monstruos y así poder entrevistarlos. Más tarde reciben la ayuda de una profesora de universidad, Wendy Carr (Anna Torv), que dotará al equipo de un método científico y pondrá orden en el proyecto.

Lejos de ser un “whodunnit” (“quienlohizo”), Mindhunter va mucho más allá de capturar asesinos y resolver crímenes. Los agentes Ford y Tench buscan hacer un perfil psicológico de los asesinos más famosos del país para elaborar así un patrón que les permita detectar y prevenir futuros asesinatos secuenciales. Por tanto, llama la atención la celeridad con la que sus protagonistas descubren a los culpables, porque ese no es el fin de la serie. Ésta tiene dos partes bien diferenciadas, la primera es estudiar, entrevistar a los psicópatas que ya están entre rejas, elaborar una serie de pautas; y la segunda es ponerlas en práctica en los casos que se van encontrando allá por donde viajan.

Holt McCallany y

Un aliciente al que hay que sumar un buen puñado más. Mindhunter tiene muchas aristas, y todas ellas interesantes por igual. La investigación en su doble vertiente es una de ellas. Los diálogos con los asesinos pueden hacerse tediosos si no se presta la debida atención. En ellos descubrimos multitud de detalles de la personalidad de éstos pero también de los protagonistas. El cambio en ambos a medida de que se dan cuenta de que el estudio funciona y también la forma en la que afecta las aberraciones que les están contando a sus vidas privadas. No es que éstas formen una parte esencial de la serie pero sí ayuda a configurar, a hacer un perfil de los personajes más completo, por lo que nos cuentan también una parte muy interesante de la historia. El contexto histórico nos hace comprender mucho de lo que ocurre, sobre todo dentro del FBI, donde consideran una pérdida de tiempo que dos agentes se dediquen a hurgar en las mentes criminales en lugar de entregar datos fehacientes, pruebas, que es lo que se suponía que debía hacer un policía.

Hay quien puede decir que Mindhunter tiene un ritmo muy lento, sobre todo al principio, pero éste es fruto de una presentación de la trama y de exposición inicial de sus intenciones, lo que puede parecer un poco pesado al principio. A mí tampoco me lo parece demasiado. Pero es a partir de la segunda mitad cuando se recogen los frutos, cuando la maquinaria ya ha echado a rodar, cuando todo empieza a encajar. A partir de ahí, cuando los protagonistas empiezan a aplicar, de forma un poco inconsciente todavía, lo que han estado aprendiendo. Sinceramente, la serie ha sido planificada al milímetro y el guión no tiene fisuras de ningún tipo.

Técnicamente, no podíamos esperar menos de David Fincher, que aunque no es el showrunner, sí dirige cuatro episodios y ha tenido voz y voto como productor ejecutivo que es. Los que dirige el maestro son todos sublimes en planificación, fotografía, ritmo, dirección de actores, sin desmerecer al resto, que han hecho un trabajo tremendo y me ha sorprendido bastante. La fotografía, que acentúa el color amarillento sepia propio de la evocación de épocas pasadas, es espectacular, bella y muy bien encuadrada. El montaje es otro de sus puntos fuertes, siempre hago referencia al rápido montaje de imágenes en el segundo episodio cuando Fincher busca contarnos la rutina de los viajes de Tench y Ford, una maravilla que recuerda a Scorsese o Guy Ritchie. Y no nos podemos ir de aquí sin comentar la maravillosa música de la serie, fruto, claro está, de la época en la que está ambientada, un repaso a grandes clásicos del rock y el glam de los 70.

Jonathan Groff y Anna Torv en Mindhunter, de Netflix

El resultado que nos queda después de todo lo que hemos comentado es una de las mejores series de 2017Mindhunter no decepcionó a los que esperábamos algo grande de Fincher y Netflix. Su renovación, que estaba cantada, ya ha sido confirmada y toca esperar para poder ver cómo sigue. Por último, recordar que ya hablamos de ella en nuestro podcast, que os dejo aquí abajo para quien quiera escucharlo.

 

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

Nominaciones a los Globos de Oro 2018

Nominaciones a los Globos de Oro 2017

Este mediodía (hora española) se han dado a conocer las candidaturas a los Globos de Oro 2018. En las categorías televisivas ha habido más de una sorpresa, no por que la calidad de las nominadas sea dudosa sino por la omisión de otros títulos e intérpretes que a todas luces estaban en las quinielas de todo seriéfilo. Pero la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood ya nos tiene acostumbrado a este tipo de nominaciones. Alguien podría decir que los votantes no han visto ninguna serie. La gala se celebrará el próximo 7 de enero y estará presentada por Seth Meyers.

Mejor Serie Drama

Mejor Actor Drama

  • Jason Bateman, por ‘Ozark’
  • Sterling K. Brown, por ‘This Is Us’
  • Freddie Highmore, por ‘The Good Doctor’
  • Bob Odenkirk, por ‘Better Call Saul’
  • Liev Schreiber, por ‘Ray Donovan’

Mejor Actriz Drama

  • Claire Foy, por ‘The Crown’
  • Maggie Gyllenhaal, por ‘The Deuce’
  • Katherine Langford, por ‘Por Trece Razones’
  • Elisabeth Moss, por ‘The Handmaid’s Tale’
  • Caitriona Balfe, por ‘Outlander’

Mejor Serie Comedia o Musical

  • ‘Black-ish’ (NBC)
  • ‘The Marvelous Mrs. Maisel’ (Amazon)
  • ‘Master of None’ (Netflix)
  • ‘SMILF’ (Showtime)
  • ‘Will y Grace’ (NBC)

Mejor Actor Comedia o Musical

  • Anthony Anderson por ‘Black-ish’
  • Aziz Ansari por ‘Master of None’
  • Kevin Bacon por ‘I Love Dick’
  • William H. Macy por ‘Shameless’
  • Eric McCormack por ‘Will y Grace’

Mejor Actriz Comedia o Musical

  • Pamela Adlon por ‘Better Things’
  • Alison Brie por ‘Glow’
  • Rachel Brosnahan por ‘The Marvelous Mrs. Maisel’
  • Issa Rae por ‘Insecure’
  • Frankie Shaw por ‘SMILF’

Mejor TV Movie o Miniserie

  • ‘Big Little Lies’ (HBO)
  • ‘Fargo’ (FX)
  • ‘Feud’ (FX)
  • ‘The Sinner’ (USA Network)
  • ‘Top of the Lake: China Girl’ (Sundance)

Mejor Actor TV Movie o Miniserie

  • Robert De Niro por ‘The Wizard of Lies’
  • Jude Law por ‘The Young Pope’
  • Kyle MacLachlan por ‘Twin Peaks’
  • Ewan McGregor por ‘Fargo’
  • Geoffrey Rush por ‘Genius’

Mejor Actriz TV Movie o Miniserie

  • Jessica Biel por ‘The Sinner’
  • Nicole Kidman por ‘Big Little Lies’
  • Jessica Lange por ‘Feud’
  • Susan Sarandon por ‘Feud’
  • Reese Witherspoon por ‘Big Little Lies’

Mejor Actor de Reparto

  • David Harbour por ‘Stranger Things’
  • Alfred Molina por ‘Feud’
  • Christian Slater por ‘Mr. Robot’
  • Alexander Skarsgaard por ‘Big Little Lies’
  • David Thewlis por ‘Fargo’

Mejor Actriz de Reparto

  • Laura Dern por ‘Big Little Lies’
  • Ann Dowd por ‘The Handmaid’s Tale’
  • Chrissy Metz por ‘This Is Us’
  • Michelle Pfeiffer por ‘The Wizard of Lies’
  • Shailene Woodley por ‘Big Little Lies’

 

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.