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Bloodline, todo queda en familia

Bloodline, la serie de Netflix con Kyle Chandler

Últimamente se da por hecho que todas las series de Netflix están pensadas para el binge-watching y que, por tanto, sus historias no son pequeños todos que se unen para formar un relato unificado, sino un todo seccionado en trece partes. No es la primera vez que me pasa, pero Bloodline es el ejemplo más claro que encuentro para explicar que no todas las series de la plataforma son maratoneables, puesto que es densa, larga y con un episodio tenemos suficiente para un mes. Desde marzo, no he podido finalizarla hasta ahora.

Con estas afirmaciones no quiero decir que Bloodline no me haya gustado, todo lo contrario, simplemente que un atracón de la familia Rayburn no puede ser bueno para la salud. Ya que me he centrado en su punto más negativo al empezar, voy a continuar desglosando lo que no me ha gustado de la serie, que casi todo tiene que ver con su duración, me parece excesivo que los episodios duren una hora, y su ritmo, demasiado lento al principio, lo cual seguramente hizo que muchos espectadores desconectasen junto por la escasa presencia de catalizadores que generasen una adicción irrefrenable, cosa rara porque el drama familiar suele ser el género ideal para dar giros inesperados e inverosímiles e imprimir un buen ritmo narrativo. Sin duda, este arranque un tanto lento junto con la sensación de que podrían estar contando algo más y que no lo hacen porque no quieren son los punto débiles de la serie.

A cambio, durante este inicio nos hace una minusciosa presentación de todos los personajes, quizás un tanto innecesaria, porque a priori casi todos se ciñen a unos arquetipos que no son nuevos para nosotros y que en esta nueva forma de hacer televisión vemos casi a diario, como el hermano protector encarnado por Kyle Chandler, la oveja negra, el hermano pequeño débil pero agresivo, etc. Pero lo bueno de Bloodline es que todos son lo que parecen, no se preocupan en ocultarlo, y sin embargo acabamos teniendo unos protagonistas muy complejos, verosímiles y fácilmente extrapolables al mundo real. Salvando las distancias, la historia nos cuenta cómo gente normal se puede ver envuelta en unos problemas que ni ha buscado ni en los que esperaban verse implicados.

Kyle Chandler, Ben Mendelsohn, Sissy Spacek, Linda Cardellini, Norbert Leo Butz

Lo mejor de Bloodline es el enorme trabajo de sus actores, sobre todo Kyle Chandler y Ben Mendelsohn, nominados al Emmy por estos papeles, y Sissy Spacek, aunque podemos dar un notable a todo el reparto. Su éxito se debe sobre todo a un guión muy bien escrito y unos personajes propicios para el lucimiento de los intérpretes, que están muy bien dirigidos por directores con amplia experiencia como Dan Attias o Ed Bianchi, que suelen trabajar en muchas de las grandes series de la actualidad. Por supuesto el apartado técnico es otro de sus puntos fuertes, una fotografía de calidad capaz de retratar lo mejor y lo peor de los Cayos de Florida, tanto su parte idílica como su parte más desconocida y realista, que suele omitirse en el ámbito más comercial, pero igual o más atractiva. Detrás de toda esa blancura ibicenca, también hay sudor, suciedad y oscuridad.

Con Bloodline, Netflix demuestra que sigue apostando muy fuerte por ficciones de calidad y, como en la mayoría de los casos, de televisión de autor, que puede salir mejor o peor pero cuya intención ya es digna de elogios. Su mérito es haber permitido que los hermanos Kessler y Daniel Zelman impriman una personalidad de la que carecería en manos de cualquier network, porque un drama familiar es un caramelo proclive a convertirse en un culebrón infinito y sumamente adictivo, sin más. Aunque no es perfecta ni mucho menos y podemos sacarle varios peros, creo que estamos ante otra buena serie que viene a definir una línea estratégica para la plataforma de contenido online, que recordemos que llegará en breve a España con esta Bloodline bajo el brazo. Habrá que estar atentos.

El cine y las series de televisión son mi pasión, aunque la Edad de Oro de la pequeña pantalla me tiene conquistado del todo. En Cultura Seriéfila analizo toda ficción que lo merezca con una dosis muy alta de opinión. También me podéis leer en tvspoileralert.com. Y no olvidéis seguirme en las redes sociales.

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